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Dios es Amor 1 Juan 4:7-9

Amor, una de las palabras más utilizadas y menos comprendidas; es absurdo creer que como
humanos imperfectos podamos por nuestra propia habilidad producir algo tan bueno como el
amor, la única manera de poder experimentarlo es cuando aquel que lo invento, el creador y genio
lo produce como resultado de su gobierno en nosotros.

El amor es más que un sentimiento especial que alguien nos hace sentir, más que una emoción, el
amor es una actitud de voluntad una decisión. El mejor ejemplo es aquel plasmado en la cruz del
calvario, cuando Dios hecho hombre, en obediencia al Padre decide dejar su trono para salvar a la
humanidad de una condenación eterna.

Comprendiendo así que el amor no solo se “siente” sino que se demuestra, Él lo hizo padeciendo y
pagando por algo que no debía, la palabra nos enseña que Dios es amor y que lejos de El solo
podremos experimentar emociones humanas y pasajeras, pero nunca un amor verdadero.

El amor es el resultado de Dios en nosotros Gálatas 5:22-25

Sin Dios es imposible conocer el amor verdadero. La palabra nos instruye que el Fruto del Espíritu
es amor, gozo paz, paciencia benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, contra tales
cosas no existe ley. El Espíritu Santo, es quien hace la obra, por eso lo llamamos el Fruto del
Espíritu.

Así como un árbol de naranjas no pueda dar limones, una vida que no está siendo absolutamente
gobernada por El Espíritu Santo, no puede dar amor, el ser humano responde muchas veces a las
emociones, los sentimientos, a la razón, a la inteligencia y son estás quienes gobiernas nuestra
vida, volviendo un caos en nuestras relaciones afectivas.

Quieres experimentar el amor, deja que Dios que gobierne todo tu ser, si permites que Él se
convierta en lo primero y lo más importante en tu vida, llenando tu mente de su palabra,
buscándole en oración y permitiendo que Él trasforme cada área de tu ser, veras como resultado
la producción del Fruto de su Espíritu y como una de sus virtudes El verdadero amor.

Los tipos de amor

El nuevo testamento nos presenta dos palabras para definir el amor, son el sustantivo ágape y el
verbo filéo. Los griegos utilizaban una 3ª palabra para "amor", y era el eros, la cual no está
contemplada en la biblia, es decir que amor puede referirse a tres aspectos:

a) Eros: significa "amar apasionadamente", con una connotación mayormente de pasión sexual.

b) Filéo: es un Amor afectuoso o sentimental basado más en sentimientos y emociones, es decir


efímero y pasajero.

c) Ágape: Una palabra específicamente cristiana, muestra que este término fue adoptado para
describir el concepto más elevado del amor, como lo revelan los Evangelios

¿Porque es necesario conocerlo? Porque el amor que viene de Dios es la forma más desinteresada,
verdadera y elevada, que, de producirse en nosotros como obra del Fruto del Espíritu, permitiría
glorificar a Dios en todas nuestras relaciones interpersonales y Cristo seria conocido a través de
nosotros.

Estudia detenidamente 1 de Corintios 13, y pregúntate si el amor que experimentas en tu vida


cumple con lo que la palabra nos enseña respecto a cómo es el amor de Dios en nosotros.

Su amor nos da plenitud Efesios 3:19

Sé que todos queremos hablar de fórmulas perfectas para encontrar al amor, a esa persona
especial, y estas verdades de las que hemos hablado son el fundamento de cualquier relación.

Si Dios no está en nuestros corazones, si no es lo primero y lo más importante, sí el amor que


sentimos no es el resultado de la obra de Dios mismo en nosotros, sí no entendemos que amar no
es solo hacer lo que yo quiero, sino vivir la forma más pura de entrega y negación tal como Jesús lo
hizo al venir a esta tierra a morir por ti y por mí, siempre buscaremos satisfacer esta necesidad en
cualquier cosa o persona que nos ofrezca un poco de atención o cariño.

¿Y tu corazón como esta? Marcos 12:30

Una pregunta lógica dentro de este tema es ¿cómo esta nuestro corazón?, estoy seguro que todos
hemos escuchado mensajes que hacen un gran énfasis en nuestros sentimientos, necesidades y
deseos, haciéndonos creer que está bien centrar todo alrededor de la satisfacción del yo y de lo
que queremos.

Siempre que pienso en el corazón recuerdo que la palabra me enseña que es engañoso y
perverso… si realmente hemos conocido que el amor es Dios y sabemos cómo Él nos amó… esto
debería generar en nosotros el deseo de vivir los sueños, planes y propósitos que Él quiere
construir para nosotros.

Eso me lleva a preguntarme… ¿Realmente amo a Dios? ¿Qué lugar le he dado en mi vida?, ¿Es Él
mi centro?, ¿Es Él a quien le dedico nuestro tiempo? ¿Es Él a quien amo con toda mi alma es decir
voluntad, deseos y emociones?; ¿con toda mi mente es decir con inteligencia y entendimiento? y
¿con todas mis fuerzas es decir la capacidad de que mis acciones externas lo glorifiquen?