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Fiorella Gargaglione

4-784.901-9 FIC- UDELAR

LA PRENSA ANARQUISTA Y EL SINDICALISMO DE TRANSICIÓN

El objetivo del presente trabajo consiste en indagar la historia del pensamiento


anarquista difundido en la prensa y su diversidad de posturas en torno al
movimiento sindical uruguayo durante fines de los años 20` y principios de la
década del 30. Una etapa de transición en la historia del movimiento sindical
donde la crisis social, económica y política pondrá en evidencia el
fraccionamiento ideológico del movimiento obrero que conlleva al declive de la
influencia anarquista entre los sindicatos a favor de una tendencia marxista.

Luego de un breve contexto en dónde se señalará la importancia de la prensa


en el interior del movimiento obrero y del pensamiento anarquista, se analizará
un breve corpus de artículos en dónde se ven reflejados los principales ejes de
discusión dados a la interna del propio pensamiento anarquista y las críticas
manifestadas hacia las otras corrientes ideológicas que se disputaban el
predominio en el movimiento sindical uruguayo.

Como sostiene Álvarez Ferretjans (2008), más allá de su carácter fragmentario,


como fuente historiográfica, la prensa “se transforma en un material ineludible
para el desarrollo de los estudios históricos sobre el movimiento sindical.”
(p.410)

El lugar de la prensa obrera en el Uruguay de principios de siglo.

Desde sus orígenes en el siglo XIX hasta la actualidad la prensa de nuestro


país se ha caracterizado por ocupar un lugar privilegiado como escenario de
debate político y partidario.

Durante las primeras décadas del siglo XX, producto del proceso de
Modernización que atraviesa el país, se produce un fuerte crecimiento de las
publicaciones, una ampliación del público lector y una consolidación de los
principales medios de prensa escritos en torno a las estructuras partidarias.
Sin embargo, hay que destacar que la situación de la clase obrera, y de la
lucha sindical en particular, encontraban escasa o nula representación en la
prensa tradicional o burguesa de mayor difusión. En general la situación obrera
era mencionada como motivo de debate político o bien se relataban, muchas
veces en detalles, incidentes violentos protagonizados por sindicalistas.

Por este motivo es que muchos de los sectores y corrientes que integraban el
movimiento sindical, favorecidos por el mayor nivel de alfabetización que se dio
en el período, desarrollaron una prensa alternativa como medio difusor de sus
ideas: “Esta surgió para disputar espacio a la prensa del sistema, para informar
(contra informar, mejor dicho), interpretar y guiar a los lectores desde una
perspectiva de análisis que cuestionaba el sistema social vigente, al tiempo que
elaboraba propuestas para un proyecto político-cultural distinto” (Zubillaga,
Balbis. 1986, p.13)

Álvarez Ferretjans (2008) señala en el período de 1880-1930 la existencia de


alrededor de cuarenta periódicos obreros de diferente origen y más de treinta
publicaciones gremiales, escritas por y para los propios trabajadores.

Mas allá de las diferencias que presentan, reflejo de las ideologías y creencias
de las agrupaciones, es posible establecer una serie de rasgos que
caracterizan a la prensa obrera de la época: Dirigidas a un público
predominantemente urbano, las publicaciones obreras no presentaban en lo
formal un cuidado estético sino un predominio de lo artesanal que dejaba
entrever los recursos muchas veces escasos para adquirir papel, tinta y otros
utensilios para su realización. A las dificultades económicas, se le sumaban las
administrativas que se interponían lo que hacía que fueran publicaciones de
escasa duración. (p. 410)

En este marco de prensa alternativa, los movimientos anarquistas apelaron al


desarrollo de una prensa propia que funcionó dentro de los circuitos culturales
no sólo como un medio de difusión y articulación de ideas sino también como
un espacio de coincidencia entre obreros e intelectuales, integrando la
instrucción y escritura de los trabajadores manuales.

De acuerdo con Delgado (2012) la prensa anarquista se caracteriza


básicamente por un gran volumen de producciones efímeras y fragmentarias
producto del predominio de los sectores más doctrinarios y resultado de una
acción directa, con orientaciones diversas y contradictorias, aspecto central del
pensamiento anárquico.

Así reflejaba estas condiciones la editorial de Acción Libertaria, órgano de


propaganda libertaria de un conjunto de agrupaciones anarquistas en 1929,
encabezados por Pascual Minotti:

“Los iniciadores saben por experiencia ya hechas anteriormente que, sí es


relativamente fácil la creación de un órgano anarquista, no resulta luego tan
fácil poderlo mantener. Desde los medios pecuniarios para su impresión, hasta
su redacción administración y circulación, todos son obstáculos qué es
necesario superar. (…) “

Mas allá de los obstáculos, las agrupaciones remarcan a continuación la


necesidad de difusión de ideas mediante la letra impresa, como forma de
mantener en vigencia las ideas del colectivo:

“Pero, a pesar de todo, han puesto manos a la obra porque creen que en la forma
actual no es posible continuar. Cuando una colectividad cualquiera, falta la influencia
de la letra de imprenta, puede decirse con seguridad que ha entrado en un período de
decadencia que es menester salvar si no quiere perecer.” ( Acción Libertaria 2º
quincena de abril de 1929. Nº1 Año I)

Hay que señalar que la explosión de la mayor cantidad de prensa anarquista se


dio desde fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, coincidiendo con la
etapa de predominio e influencia del movimiento anarquista en nuestro país,
por lo que a fines de los 20’ ya se percibe el declive y la crisis que los
colectivos estaban atravesando.

Fracturas en el movimiento sindical

De acuerdo con D´Elia y Miraldi (1984) durante la década del 20 el movimiento


obrero en el Uruguay vivió una etapa de fracturas y disputas ideológicas motivo
del impacto de la Revolución Rusa en nuestro país. Las mismas fueron
acrecentadas con la creación de la Internacional Sindical Roja en 1921
derivando en un conflicto entre los anarquistas, anarcos-sindicalistas,
socialistas y comunistas, tendencias presentes en la interna del movimiento
obrero con mayor o menor influencia.
En líneas generales, quiénes defendían un pensamiento anarquista
rechazaban por completo la metodología y la filosofía soviética mientras que
los anarcos-sindicalistas, si bien oscilaban en un apoyo a la revolución, también
manifestaban su rechazo a la acción de la Internacional.

Esta disputa afectó la conformación de la F.O.R.U, que se dividió en su interna


con la conformación de dos Consejos Directivos, mientras que un grupo de
sindicatos se separaron de la federación para crear una nueva central, la Unión
Sindical Uruguaya (U.S.U) en 1923 y posteriormente la Confederación General
del Trabajo (C.G.T.U) en 1929.

Desde Acción Libertaria, Carrera criticaba la posición de quienes se alejaron de


la F.O.R.U y refleja las tensiones que se sucedían en la época, motivo que
imposibilitaba la tan aclamada unión sindical en una sola central:

“Estamos acostumbrados, ya ayer de boca de nuestros enemigos la continua y


torpe cantinela, qué, con voz afónica y destemplada entonan para
combatirnos. Incapaces de oponer a la clara definición de principios que
sustenta la F.O.R.U, ideales superiores desde las oscuras cavernas de su
mentalidad autoritaria nos lanzan la eterna canción: Divisionistas. Divisionistas
dicen los políticos y divisionistas repiten en coro las demás fracciones del
movimiento obrero. (…) los comunistas que crecieron gracias al apoyo que les
prestaron los que, escindidos de la F.O.R.U., constituyeron la U.S.U, hoy que
han logrado formar un movimiento de opinión hacia sus tendencias, dejar en la
estacada a sus antiguos aliados y crean una institución que responde a sus
fines logreros y le sirva de escala para llegar al parlamento y prenderse de la
fructífera ubre del presupuesto. Y los componentes de la F.O.R.U que no creen
en la bondad de una unificación, que no sea hecha sobre una base y principios
claros y bien definidos, continúan siendo para los unos y para los otros los
divisionistas que se fijan en rencillas y cuestiones personales.  Todos
queremos la unificación, pero la única forma de realizarla, si queremos
mantener en alto los ideales que siempre sustentamos, será dejando abiertas
las puertas a todos aquellos que sinceramente manifiestan haberse
equivocado.” (Acción Libertaria Año l 2da quincena de mayo de 1929. N
2)

Las disputas internas perjudicaron notoriamente al movimiento obrero, en una


etapa de crisis económica y social que conllevaran a un crecimiento de las
medidas represivas y de las políticas conservadoras, debilitando la militancia
sindical. Señalan D`Elia y Miraldi que: “en 1928, la U.S.U, agrupaba a 23
sindicatos con 3.960 afiliados y la F.O.R.U, 14 organizaciones con 2.240
adherentes, cifra similar a la de 1912, pese al incremento sustancial del numero
de obreros y empleados” (1984, p. 163)

La nueva central sindical (CGTU) viabilizada por iniciativas del Partido


Comunista en Uruguay queda conformado en mayo de 1929 reforzando la
polémica en torno al movimiento sindical y la afiliación político-partidaria.

En un discurso cargado de ironía y apelando al humor como estrategia de


crítica política, parece describirse la conformación de la central bajo el
seudónimo de Doña Justa y su actitud de la siguiente manera:

“Los que propagan que hay que organizarse en los sindicatos de resistencia para
hacerse respetar de la burguesía, los que propagan qué es necesario hacer una
Revolución para que desaparezca este régimen inicuo de explotación, son unos tontos
de capirote, que aún no han encontrado la fórmula sencilla, práctica y revolucionaria.
Si, señor: "revolucionaria", que no causa ninguna molestia.  No hay necesidad de
organizarse. Hay que recurrir al gran ingenio novedoso de "Doña Justa". Hay que
vestirse bien, llevar botines de charol, cuello duro, usar gomina, ponerse polvos para
suavizar el cutis rudo de los trabajadores y ya está. No hay necesidad de huelgas ni
otros gestos. Como por arte de magia todos los burgueses os respetarán y pondrán a
vuestros pies todas sus riquezas. Y si no lo crees No tenéis más que recurrir a "Doña
Justa" del 1 de mayo. A pág. 4, veréis el siguiente aviso: "¿Quiere ganar la huelga?
¿Quiere mejorar su situación económica? Vístase bien para que su patrón lo respete
y haga sus compras en la casa "Moscú".

(Acción Libertaria Año l 2da quincena de mayo de 1929. N 2)

La referencia a Moscú nos sitúa en un contexto donde la Unión soviética se


encontraba consolidad bajo las directivas de Stalin…..

Por otra parte, parece haber referencias a la influencia de los partidos de


izquierda en esta central, quienes habían conseguido acceder al Parlamento y
por lo tanto “vestirse como un burgues”
Da cuentas del debate en torno a las tácticas para ejercer las reivindicaciones
sindicales, y el camino para lograr la emancipación.
Los sindicatos de influencia anarquista promovían las tácticas de acción directa
negando todo tipo de posibilidad de participación político- partidaria, a
diferencia de los sindicatos de influencia marxista.
Como sostiene Muñoz, “la acción directa, niega el rol del intermediario, del
representante, y la política partidaria es el arte de la representación, y como tal
de la dominación” (2012,p. 18)

La crítica refleja una postura en torno a la acción directa, táctica característica


del sindicalismo anárquico, en conflicto con las posturas

Socialistas y comunistas de acuerdo

Nuestros primitos, los socialistas y los comunistas, son impagables.


Los primeros nos han repetido hasta el cansancio, que, por conquistas graduales,
reformaría la sociedad y derribar y en el régimen burgués. Por esto se llamaron
reformistas y gradualistas y fueron al parlamento desde hace más de cincuenta años. 
Los segundos son "soi dicent" revolucionarios. Nada de reformas, nada de periodos
evolutivos, nada de educación de las masas, nada de ideales. Revolución primero, y
dictadura, férrea dictadura, después. Esta es su única receta.
Y, al parlamento, van únicamente para...Minar en sus mismas posiciones la ciudad de
la enemiga. 
Los diputados burgueses es tan asustadísimos… Temen que de un momento a otro,
presenciando una de esas grezcas de Gómez y Frugoni, puedan reventar… de las
risas! 

Y, he aquí, como el tremendo Gómez y el reformista Frugoni se han () se necesita una


mentalidad especial, para derribar la burguesía… haciéndole cosquillas… 

Acción Libertaria Año l 2da quincena de mayo de 1929. N 2


La existencia de tres centrales sindicales enfrentadas y de innumerables
gremios que se mantenían autónomos, limitó la capacidad de incidencia política
de la clase obrera.

En relación a las políticas sociales, si bien se adoptaron medidas de


restricciones y freno a las reformas, se continuaron con políticas
asistencialistas para los sectores populares, así como se consagraron algunos
derechos sociales en la nueva constitución. Es importante señalar en este
aspecto que, pese a la presión de los sectores empresariales, se rechaza los
intentos de reglamentación sindical. (40-41)

Anarquistas y Anarco- Sindicalistas

Una de las líneas de discrepancias que pueden visualizarse en la prensa de la


época consiste en la postura en relación al pensamiento anarquista y el
sindicalismo.

El periódico anarquista Afirmación, bajo la redacción de Miguel Ramos exponía


lo siguiente:

“Anarquismo y sindicalismo no son sinónimos (…) Anarquismo es lo vivo de la


vida individual, lo ingobernable, lo insometible oponiéndose a teorías, doctrinas
y filosofías de la vida que quieren gobernarla, encallejonarla, encauzarla y
restringirla (...) no está pues el anarquismo por encima del hombre, está por
debajo de él, puesto que él, y únicamente él, lo crea con sus acciones. No es
decálogo a seguir, es la acción atrevida, libre y fecunda que rompe todo
decálogo. (...) Sindicalismo en cambio es todo lo contrario. Muestrario de
apetitos, adulteración del orden natural de vivir, copia de viejos regímenes,
fuerza disciplinada a la que los hombres han de someterse, teoría estulta de
convivencia, monopolio del individuo por la colectividad, supeditación del uno al
todo, rutina de gobierno, democracia decadente, fórmula para vivir, lucha por
predominios.” (Afirmación. Nº2. 15 de Febrero de 1933)

“El sindicalismo es un molde, bien grosero, por cierto, que quiere servir de
medida a lo que no se puede medir (…) Atenta contra el individuo
sometiéndole disciplinas mayoritarias que crean hábitos de obediencia; mata la
libre iniciativa de la unidad hombre, base única de todas sociabilidad duradera,
al reducirla a parte despreciable del conjunto; no consciente al
atrincheramiento del individuo en su propia dignidad porque tiene en gran
estima al balar del rebaño; reglamenta y codifica las relaciones humanas como
si fuera de los hombres pudieran existir potencias que por ellos pensasen,
sintieran y quisiesen; regimenta sus fuerzas (lease hombres) para que vigilen
por la intangibilidad institucional como si ella se pudiese comparar nunca a lo
que debiera ser intangibilidad de las personas. Crea una sociedad en la que el
individuo rebajado al mínimo representa una ficha, un número, borrándosele el
vilir apelativo del hombre para reemplazarlo con el que es más grato a esa
sociedad: productor, compartiéndolo con otro más sonoro que representa una
añagaza, consumidor; prepara con el señuelo del pesebre bien servido el
mayor despotismo que conocieron los viejos tiempos y que ya conocen los
modernos con el establecimiento del sovietismo: La dictadura sindical,
proclamada y aceptada conscientemente por los mismos que han de ser
inmolados en su altar, se adueña o trata de adueñarse de la riqueza existente
borrando del diccionario la palabra “mío” al no permitir al individuo y la libre
disposición de su trabajo; declara guerra a muerte a todo lo que desee
conservarse como valor individual, haciendo obligatorio los deberes colectivos.
Proclamada a los cuatro vientos la frase mágica: “Todo el poder a los
sindicatos” esa fórmula híbrida, sin veracidad científica, de la que tanto alardea
la que gobernará el mundo; más la que lo dominará, por qué se trata del
dominio, qué es la forma más brutal del gobierno de los hombres.” (Afirmacion.
N2 Montevideo 15/2/1933)

“cuando dos palabras tienen diferente significado, constituye un contrasentido


formar con ellas un compuesto, pues las diferentes acciones o
representaciones que ellas encarnan, se destruyen entre sí, naciendo del
agrupamiento forzado un vocablo híbrido. Tal acontece con
anarcosindicalismo, palabras sin sentido ni razón de ser, formada a espaldas
de toda lógica, puesto que sus dos voces componentes que representan dos
fuerzas y dos direcciones contrarias, no pueden ser soldadas sin que alguna
de ellas sea mutilada o anulada.

Sindicalismo, según hemos visto, representa gobierno en su máxima


expresión, puesto que los sindicalistas piden y proclaman, "La dictadura
sindical" y anarquismos la total y absoluta negación de gobierno. Juntar estas
dos palabras equivale a desvirtuar en su totalidad al anarquismo, porque el
verdadero sentido de la palabra anarcosindicalismo sería gobierno anarquista,
cosa a todas luces falta de seriedad, de veracidad y de exactitud.”

(Afirmación nº 3 15 de marzo de 1933)

Problemas fundamentales

“Negar que nuestro movimiento, en especial manera entre nosotros, atraviesa


por un momento bastante crítico, sería negar la evidencia. Por diversas causas
que largo sería explicar, todos los hilos que sostenían nuestra propaganda, se
han roto uno tras otro.

Las masas tornadizas van hacia los partidos que están de moda, o hacia los
que pueden ofrecerles una pitanza cualquiera. Con nosotros, que no podemos
ofrecerles las jubilaciones generales y ni siquiera un miserable salario mínimo
de setenta pesos, se van quedando muy pocos.

La situación es evidentemente grave. Rodeados de elementos hostiles, que,


aunque peleados entre sí, no tiene ningún reparo en ponerse de acuerdo, para
combatirnos, nuestra labor de propaganda se hace sumamente difícil. (...)

Por ejemplo, salta a la vista que el movimiento anarquista en este país sigue el
flujo y el reflujo del movimiento obrero influenciado por nosotros. Y lo que a
primera vista parece una concurrencia lógica, es simplemente una aberración.

El movimiento obrero, puede y debe ser, la manifestación de una de las


actividades anarquistas, pero no debe ser la única actividad anarquista.

El movimiento obrero es un movimiento de masa, y a sus componentes puede


exigírseles una orientación, en un determinado sentido; pero no puede exigirse
a cada uno de ellos una verdadera preparación anarquista.

Lógico, pues, sería que el movimiento obrero, de orientación libertaria, siguiera


el impulso del movimiento anarquista y no viceversa.
(...) Está bien pensar en la revolución social, que, a pesar de toda la reacción
que parece imperar en todas partes, está mucho más cerca de lo que algunos
creen; pero, es necesario, pensar también que la revolución, se malogrará
como en Rusia, sí primero no hemos sabido crear una conciencia anarquista
entre el pueblo.

Y esa conciencia no se puede crear, sino creando una vida anarquista, aún
dentro de la misma sociedad capitalista.

( Acción Libertaria Año I Nº 1 - 2º QUINCENA de Abril de 1929)

 
No sean puercos, caray! 
No es que nos extrañe el refinado cinismo de los señores comunistas. Nada de eso,
los conocemos bien. Pero hay cosas que nos indignan más que otras. Por ejemplo,
nos indignó mucho cuando hace cuatro años — y con motivo de una lucha gremial en
la que oficiaron de carneros — delataban, señalándole a la policía, a varios
compañeros, pero más nos Indigna el hecho de que en los manifiestos por ellos
lanzados para el l.o de Agosto, hayan tenido la audacia de decir que querían la
libertad de Kerbis y Cisneros, cuando es del dominio público que estos camaradas
están presos por la delación comunista. ¡Si serán puercos!
(Polen Año I nº 1 23 de agosto de 1933) 

Caetano

La dictadura terrista impulsó una orientación conservadora, pero a diferencia de


lo que acontecía en otros países latinoamericanos, es producto de una crisis
política mas que de un quiebre institucional protagonizado por militares. En una
etapa donde los partidos políticos y sus sectores se habían consolidado y las
relaciones con las organizaciones sociales, como las cámaras empresariales o
los sindicatos, “cobró consistencia sistémica a partir de la incorporación de
demandas y protagonismos sectoriales” (40)
Respaldado por las cámaras empresariales, unificadas en el “Comité Nacional
de Vigilancia Económica”, fundado en 1929.

“La política económica del terrismo mantuvo el dirigismo económico y una


conducción estatista, aunque orientada a fortalecer el protagonismo del sector
privado nacional y extranjero. Se continuó con las pautas industrialistas de un
proteccionismo particularista, al tiempo que comenzaron a aplicarse en forma
poco ortodoxa estrategias de control monetario orientadas a favorecer la
rentabilidad empresarial.” (40)
Fuentes consultadas:

Referencias bibliográficas:

Álvarez Ferretjans, D. (2008) Desde la Estrella del sur a Internet: Historia de la


prensa en Uruguay. Montevideo: Fin de siglo.

Caetano, Gerardo. (2016) “La vida política” en: Caetano, Gerardo. (Ed) Historia
contemporánea del Uruguay. Tomo III: En busca del desarrollo entre el
autoritarismo y la democracia. (pp. 37-111) Montevideo: Fundación MAPFRE.
Editorial Planeta

D´Elia, Germán. Miraldi, Armando. (1984) Historia del movimiento obrero en el


Uruguay. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental.

Delgado, Leandro. (2012) “La propagación explosiva de la prensa anarquista”


En: Maronna, Mónica (comp.) Cuaderno de Historia 9: Historia, cultura y
medios de comunicación. Enfoques y perspectivas. Montevideo: Biblioteca
Nacional. Pp.39-50.

Porrini, Rodolfo. “Orígenes y Tendencias” Trabajo & Utopía (órgano de difusión del
PIT-CNT elaborado por el Instituto Cuesta-Duarte), Nº 22 (setiembre 2002), Montevideo, pag.
18

Mag. Rodolfo Porrini*


Muñoz, Pascual. (2012) “Acción directa, boicott y sabotaje: Táctica anarquista
en el movimiento obrero del Uruguay” Barrikada N°48. Agosto 2012.

Zubillaga, Carlos y Jorge Balbis. (1986) Historia del movimiento sindical


uruguayo. Tomo II: prensa obrera y obrerista (1878-1905). Montevideo:
Ediciones de la Banda oriental.