Sunteți pe pagina 1din 22

Translation: On the anniversary of the birthday of Heberto Padilla

The Light that Carries and Conveys Poets

En el cumpleaños de Heberto Padilla

La Luz que conduce a los poetas


(Heberto Padilla y Germán Guerra)

Ena Columbié

Todos los poetas se parecen; son insolentes,


desprejuiciados, iconoclastas, repetitivos, petulantes,
desconfiados... pero ningún poema es igual a otro,
aunque existan grandes similitudes entre ellos; esto se
debe a que el acto creativo necesita de la libertad de
expresión individual, y esa diversidad, cuando se lleva
con decoro, no permite la igualdad.

Existe una opinión casi generalizada de que la poesía es


por sobre todas las cosas, poseedora de una función
primordialmente estética; sin embargo, ella es también y
de forma determinante, el medio al que los
poetas se abrazan para hablar de lo que hay más allá de
la cotidianidad. La poesía es el verdadero conocimiento
de un mundo tan insólito y perturbante, que sólo puede
revelarse con menos dolor cuando se sirve en versos.

Son interesantes, variados y frecuentes, los casos de


similitudes poéticas dentro de la literatura universal, por
ejemplo: entre los españoles Rosalía de Castro (Santiago
de Compostela 1837 – Padrón 1885) y Antonio Machado
(Sevilla 1875 – Colliure 1939). La poetisa ha sido
considerada precursora de la generación del 98,
influyendo en casi todos los poetas que se nuclearon bajo
ese grupo, y de forma determinante en el aliento del
sevillano. En ambos hay coincidencias temáticas,
verbales, emocionales... Otros dos españoles
emparentados en su obra son Federico García Lorca
(Fuente Vaqueros 1898 – Viznar 1936) y Agustín Espinosa
(Tenerife 1897 – 1936). Amigos desde los tiempos de
estudiantes, ambos pertenecen a la Generación del 27 y
sucumbieron ante el encanto literario de la Generación
del 98. Se supone que la cercanía amistosa y las mismas
influencias los aproximaron también en la literatura; son
innumerables sus semejanzas en el tipo de lenguaje
audaz, el dramatismo de las situaciones e incluso en las
imágenes y otros elementos poéticos. También
encontramos similitudes entre escritores americanos de
habla española e inglesa como sucede con Pablo Neruda
(Parral, Chile 1904 –Santiago 1973) al que se le compara
constantemente —sobre todo por investigadores
norteamericanos— con Walt Whitman (West Hill 1819 –
Camden 1892). Estas comparaciones iniciaron
fundamentalmente a partir de que saliera a la luz Canto
general del chileno, y es cierto que existe un aliento
estilístico común, esencialmente por el uso de
ornamentos y recursos poéticos que se evidencian entre
Farewell y Song of the open road, sin embargo, por la
distancia en años que los separa, a Neruda se le debe
considerar un continuador de la obra de Whitman; era su
admirador y estudioso ferviente por lo que no puede
desprenderse de ella, pero tampoco la imita. Neruda
tiene la oportunidad de nutrirse de esa experiencia
invaluable y de corrientes literarias nuevas y diversas que
le permite sin dejar de ser un buen discípulo del
norteamericano, establecer su propia base y pedestal.
Entre americanos también vemos aproximaciones: el
mexicano Gilberto Owen (Sinaloa 1904 – Filadelfia 1952)
estuvo marcado por los clásicos españoles, sobre todo,
por los barrocos y en particular por Lope de Vega (Madrid
1562 – Madrid 1635) al que no sólo disfrutó leyendo; se
divirtió imitándolo con juegos de palabras y sonoridades,
haciendo parecer su literatura absurda, si no se toma en
cuenta que fue un mago en la utilización del palíndromo.
En Owen advertiremos semejanza con Góngora, la
vanguardia, y de igual forma una adoración enfermiza por
Elliot y Rimbaud, a quienes sumergió en su literatura
como a los otros.
Pero no sólo los americanos son influidos por los poetas
españoles y norteamericanos, también existe el caso en
que los europeos se rinden ante los poetas
latinoamericanos, como le sucedió a Blas de Otero Muñoz
(Bilbao 1916 – Madrid 1979) que finalizó sometido ante la
intensidad del canónico Cesar Vallejo (Santiago de Chuco
1892 - París 1938) notándose un parecido enorme en su
lírica, sobre todo por la semejanza en el manejo de los
“Tu”, “Yo” y “Nosotros” del peruano. Pero Vallejo
tampoco fue infalible, lo sabemos prisionero de los hilos
mágicos de la influencia y la analogía, siendo arrastrado
hacia la imagen, el ritmo y el color de la mano de un
Rubén Darío que a su vez había sido subyugado por los
versos de José Martí. Nada, que donde quiera que
busquemos vamos a encontrar que la tradición es a fin de
cuentas arma y guía de la renovación.

Ritmo, cadencia e imágenes son las herramientas


principales que utiliza el poeta para amasar su obra, por
medio de ellas sugiere y evoca emociones, ideas, que una
vez concebidas como obra en sí, nos brinda un abanico
interpretativo diferente para cada lector. Todo poema
tiene una poética interior, y ésta a su vez fabrica su
propio lenguaje capaz de emocionar a ese leedor que sin
concebirlo se siente reflejado en ella. Con la lectura se
activan los pensamientos y sentimientos del receptor y se
produce el intercambio escritor–lector. Sin embargo, hay
ocasiones en que un poema no sólo nos hace evocar un
hecho, situación, persona etc. sino que también nos
traslada a la parte recóndita de los recuerdos, donde
yace reposando otro poema. Eso me sucedió leyendo el
poema O Captain! My Captain! que pertenece al Libro de
Silencio (Ediciones EntreRíos, Los Ángeles–Miami 2007) del
poeta Germán Guerra (Guantánamo. Cuba, 1966). Ese
poema me llevó instantáneamente y por su conexión
interna íntima a En tiempos difíciles, poema emblemático
del libro Fuera del juego (El Bardo. Barcelona, 1970) del
también poeta cubano Heberto Padilla (Puerta de Golpe,
Pinar del Río. Cuba 1932 – Alabama 2000) provocando lo
que llamo una coincidencia entre “afines”.

O Captain! My Captain! es el título del poema que


Germán Guerra toma prestado de uno homónimo del
maestro estadounidense Walt Whitman dedicado a
Abraham Lincoln. La intención de Guerra es invitar a una
comparación de situaciones, a la búsqueda de un pasado
que si bien, motiva e influye en su obra —es un rabioso
fanático de Whitman— no la determina ya que un estilo
diferente y muy personal lo distancia del norteamericano
del siglo XIX. Pero Guerra sin percatarse siquiera, a quien
se acerca inexorablemente es a Padilla y su poema En
tiempos difíciles
La cita que precede al manojo de versos que conforman
O Captain!... marca y decide su derrotero; son las
palabras del cubano Jorge Luis Rodríguez Mir, condenado
a muerte en una de las cárceles cubanas por matar a un
policía en septiembre de 1997.

—Mire Capitán las manos que cometió [sic] el crimen


ya no están, me las corté, perdóname la vida.
(Jorge Luis Rodríguez Mir, de 32 años, condenado a
Muerte en Cuba por matar a un policía en septiembre de
1997.)
De los diarios, lunes 5 de junio de 2000.

Dicha cita fue tomada del periódico Cubanet


independiente del 5 de junio del 2000, donde se publicó
la noticia y la bala (nota o carta diminuta, que sacan de
prisión, casi siempre los familiares de los presos políticos
cubanos, escondida en algún lugar de su cuerpo y que se
usa para denunciar algún hecho). Escrita por Miguel
Sánchez Valiente, Ingeniero Electrónico, ex Teniente
Coronel, poeta, prisionero político y testigo del hecho. La
bala se sacó de la prisión del Combinado del Este en La
Habana donde cumplía sentencia esta pareja, y narra
cómo Rodríguez Mir se hizo un torniquete en ambas
manos y se las cercenó sin ayuda. *
La primera estrofa del poema de Germán Guerra, da
consecutividad a la cita:

También corté mis piernas Capitán


ya no guardo memorias del camino
que me llevó a matar un hombre
para robar el pan que no tienen mis hijos.

Inicia así una declaración de culpa, un monólogo donde el


personaje principal justifica el porqué del asesinato
cometido. Va mostrando el camino de promesas en que
creyó, y al que entregó sus ideales, para luego despertar
del letargo.

Y diga Capitán, usted que tanto sabe


¿dónde acaban esos largos caminos
que estaban prometidos en mi puerta?
¿cuántas cruces de silencio y de llanto
cargan las paredes, el tedio y las miradas
bajo el polvo que detiene a este pueblo?

Es la desesperación del hombre que le han quitado todo y


decide arrancarse la vida, pero antes, pone fin a la de
uno de aquellos que le troncharon sus sueños, y de esa
forma logra liquidar sus miedos.

Recoja en su pañuelo Capitán


estos ojos que perdieron el llanto,
sólo queda grabado en mis pupilas
un grito y el último estertor del muerto.

Y comienza la súplica denunciante de cada una de las


situaciones que lo llevaron a la desesperación, realidades
que no son aisladas, sino que se repiten por mimetismo.

Perdóneme esta vida Capitán, y diga


¿cuántas sillas vacías? ¿cuántas mesas
sin pan, sin sueños, sin vino y sin abrazos?
¿qué vamos a hacer con tanto pecho roto?
¿cuánto pesan mi falta de esperanza
y las culpas tatuadas en su espalda?

A continuación viene la más clara acusación; los tres


versos que dan más brillantez y luz al poema.

Y tome mis pulmones Capitán


vitrales de la sombra en esta celda
que siempre ha sido mi costa y mi país.

...en esta celda/ que siempre ha sido mi costa y mi


país**. Guerra en verso y medio redimensiona todo el
concepto de país, y para suavizar la dureza de la verdad
escribe versos hermosos, sensibles, desnudando la carga
emocional oculta que lleva todo prisionero en el mejor
lugar de su corazón y su mente.

No olvide Capitán, recuerde


fundirse en un abrazo con sus hijos
y dígale a los míos que estoy limpio
de insomnios y siempre voy con ellos.
Perdone mi sangre en su camisa
y el rocío y el plomo de esa lágrima
que traza solitaria su mejilla.

Los males se han juntados todos, sin embargo, el hombre


siente que ha cumplido su misión y purgar la culpa
entregando a trozos su existencia. Pero le queda la
necesidad del perdón, precisa ser indultado por el
Capitán, el Hombre–Capitán símbolo de la sociedad que lo
juzga y compadece por haber permitido y tolerado la vida
de abuso sin rebelión que lo llevó a la desesperanza y al
asesinato —esto queda claro en los versos: ...de esa
lágrima/ que traza solitaria su mejilla— para luego ser
perdonado por el Capitán–Oficial que cumple con su
encomienda, y al que entrega su vida. Debe quedar claro
que nunca el personaje siente arrepentimiento o dolor
por el crimen cometido, el suceso en sí es para su psiquis,
la solución de los problemas, el mal necesario.

Perdóneme esta vida Capitán.


Perdone Capitán por esta muerte.

Por su parte Heberto Padilla, el poeta, fue víctima de su


propia poesía. Por ella fue condenado a prisión, humillado
y vilipendiado en el primer ataque contra los
intelectuales cubanos, conocido mundialmente como “El
Caso Padilla”. Ese suceso es una consecuencia de la
poesía de Padilla y no viceversa, pero por su connotación
mundial ha robado la atención de periodistas y escritores
sin hacer verdadera justicia a su obra literaria. Si bien es
cierto que el “Caso...” resulta trascendental dentro de
nuestra historia, también nos ha llevado al
desconocimiento de la pasión lírica de un hombre cuyo
único pecado fue abrirse el pecho para sacar poesías y
demonios, y ser su víctima.

En tiempos difíciles es un poema sobresaliente dentro del


legendario libro Fuera del juego, pero no es el único. El
libro goza tanto de calidad literaria como de una evidente
sensibilidad, donde el autor liberando sus miedos se
arriesga a la revelación de su verdad. El poema resulta
emblemático no sólo por el mensaje implícito sino
también por la localización que ocupa en el libro;
iniciándolo. El libro irrumpe anunciando al lector qué
hallará en la trayectoria un camino plagado de críticas y
denuncias.

A aquel hombre le pidieron su tiempo


para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Esos son los dos primeros versos, el planteamiento de un
problema que glosa a continuación. Presenta una
situación absurda, inaudita, ya que nada es más precioso
para un individuo que su tiempo, el conjunto de horas y
minutos que conforman su vida; La Vida. ¿Habrá algo más
absurdo que robar el tiempo? ¡Claro que sí!

Le pidieron las manos,


porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.

Hay algo más absurdo y sorprendente que robar el


tiempo; timarle todos sus sentidos, sus valores y
sentimientos convirtiéndolo en un despojo total. A eso
está expuesto el sujeto de quien se habla. Nótese que
esos primeros cinco versos son lineales, tajantes,
directos; plantean sin ambages la contrariedad que ocupa
al poeta, eludiendo el culteranismo y las bifurcaciones
para hacer más fácil y contundente su lectura. La
intención de Padilla es llegar al pueblo —personaje
protagónico—, a la profundidad de su psiquis, y la única
forma de lograrlo es hablarle por medio de sus propios
códigos. El que escribe es un poeta que adopta el
coloquialismo como forma de versar, pero no por eso
elude la lírica.

Le pidieron los ojos


que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.

Cuando la lírica se apodera del poema, también lo hace el


sentimiento y estalla la angustia del lector. El efecto que
buscaba Padilla da resultado. Entonces la maestría del
versificador se explaya y con la utilización de recursos
poéticos que sabe manejar a la perfección continúa con
su “oda siniestra”...

Le pidieron sus labios


resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?

Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,


con su árbol obediente.

Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.


Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.

Padilla ya tiene preparado el camino para asestar el golpe


definitivo en nuestro ánimo, y nuevamente prescindiendo
de los recursos de belleza y lirismo, se lanza con lengua
directa, con un humor amargo y visceral, dejando el más
terrible de los mensajes. La nada:

Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio y la
mentira.

Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
ésta es, sin duda, la prueba decisiva.

Y finalmente le rogaron/ que, por favor, echase a andar.


Aquí tiene el lector, el clímax de la ironía.

Ambos poemas O Captain! My Captain! y En tiempos


difíciles fueron
escritos en versos libres, y poseen semejantes temáticas y
mensajes sobre la depauperación del hombre en la
sociedad cubana. En el poema de Padilla está reflejado el
comienzo del declive social, al hombre se le van
“pidiendo” —quitando— cada uno de sus miembros para
dedicarlos a “la causa”. Es la depredación de todo lo
personal, el despojo de la integridad, de la conciencia,
de los valores... En el poema de Guerra ha transcurrido el
tiempo dentro del mismo lugar y con las mismas
condiciones de vida; pero ya todo está perdido incluyendo
las esperanzas. El hombre ya no espera que le pidan más,
porque nada tiene, considera que él no se pertenece y
voluntariamente se entrega en trozos, para hacer más
martirizador el proceso.
Dentro de los principales recursos fonológicos que se
encuentran en una obra, la estructura externa es sin
dudas uno de ellos. Ya advertimos que estos dos textos se
caracterizan por el metrolibrismo, en Guerra hay una
intención organizada, el poeta dota a O Captain! My
Captain! de siete estrofas con versos libres, en su mayoría
endecasílabos comunes, dactílicos y sáficos. Padilla a su
vez, permeado por la poesía conversacional de la época,
deja volar las palabras de En tiempos difíciles fabricando
versos de 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12,13 y 14 sílabas.

Los recursos morfológicos por su parte, evidencian las


múltiples posibilidades expresivas de los escritores. El
sustantivo sostiene sus valores explícitos principalmente
en el significado. En ambos poemas podemos apreciar
varios sustantivos de diferentes cualidades, sobresaliendo
con más fuerza semántica: Capitán en uno y hombre en el
otro. A partir de ellos es que se arma todo el contorno,
primando los valores afectivos sobre los denotativos, y
revelando con la subjetividad la realidad que apunta cada
sustantivo.

También hay que prestar mucha atención al abanico de


posibilidades que brindan los adjetivos. En los dos
poemas pulula la adjetivación, sobre todo abundancial:
largos, vacías / resecos, cuarteados, duras, nudosas,
andariegas. Y calificativas: Largos caminos, sillas vacías,
pecho roto, culpas tatuadas / buenas manos, labios
resecos, piernas duras, piernas andariegas, árbol
obediente. En la mayoría de los adjetivos de Guerra
sentimos congoja, desolación, en los de Padilla ironía,
sobre todo en la habilidad binaria y ternaria de los
mismos en torno al sustantivo.

El verbo tan utilizado en la poesía —a veces


inconcientemente— debido a su carácter sonoro y su
variedad semántica, se incorpora en Guerra de forma más
variada que en Padilla; el primero maneja diversos
tiempos y modos, en la subjetividad de un Yo omitido:
corté, guardo, (me) llevó. Siempre dirigido a una segunda
persona determinada que en ocasiones lo hace saltar al
Nosotros: qué vamos ha hacer. El segundo sostiene la
carga emocional en el pretérito perfecto simple:
pidieron, dijeron, explicaron, rogaron. En ambos casos el
verbo utilizado con sagacidad, funciona como elemento
primordial al que se van agregando otros para formar un
todo.
Con respecto a la sintaxis, podemos observar un ejemplo
evidente de paralelismo en el poema de Guerra, que
puede considerarse cercano a los clásicos de la retórica,
un Parison o paralelismo sintáctico —semejanza
estructural de dos o más secuencias, de forma que se
produce una correspondencia casi exacta entre sus
constituyentes sintácticos—: Perdóneme esta vida
Capitán/ perdone Capitán por esta muerte. No sucede lo
mismo con Padilla, ya que este recurso se trata
precisamente de la semejanza formal entre distintas
secuencias de un texto, y ya hemos visto que En tiempos
difíciles es un poema sin esa característica. Pero vayamos
a otros recursos de la sintaxis: El asíndeton y su
eliminación de conjunciones para agilizar el texto, junto
al hipérbaton, trastocador y desordenador, y al
polisíndeton como súper conjuncionador; son los recursos
más escasos en la poesía de los siglos XX y XXI sin
embargo, resulta agradable que podamos encontrarlos en
estos escritores. En Padilla el asíndeton: Le pidieron el
pecho, el corazón, los hombros. Y en Guerra el
hipérbaton: para robar el pan que no tienen mis hijos. Y
el polisíndeton: sin pan, sin sueños, sin vino y sin
abrazos.
Dos de las más importantes Figuras de Pensamiento
referidas al plano semántico, la Personificación o
Prosopopeya, que atribuye a las cosas inanimadas o
abstractas acciones y cualidades propias de seres
animados, o a los seres irracionales las del hombre: Le
pidieron el bosque que lo nutrió de niño/ con su árbol
obediente dice Padilla en una brillante utilización de
dicho recurso; pero Guerra no se detiene y arremete:
¿cuánto pesan mi falta de esperanza/ y las culpas
tatuadas en su espalda? demostrando así que también es
un experto trasladando sus sentimientos. La Antítesis,
caracterizada por contraponer dos sintagmas, frases o
versos en cada uno de los cuales se expresan ideas de
significación opuesta o contraria se observa en Guerra
claramente en estos versos contundentes: Y tome mis
pulmones Capitán/ vitrales de la sombra en esta celda/
que siempre ha sido mi costa y mi país. En Padilla sobran
los ejemplos, el poema en sí es una Antítesis.
Todos sabemos que el Tropo es una venia de la que
disfruta el escritor, sobre todo el poeta, para usar la
palabra en sentido diferente al que le ha asignado la
lengua; su uso es el atavío de la poesía lírica, aunque
también la podemos encontrar en la conversacional. Los
tropos más importantes son: metáfora, alegoría,
hipérbole, metonimia, sinécdoque, antonomasia, el
énfasis y la ironía entre otros muchos. Si nos
detuviéramos al análisis de cada uno de esos tropos, se
extendería mucho este trabajo que comenzó
concibiéndose como un artículo breve para presentar la
coincidencia temática de estos dos excelentes poemas.
Me detendré brevemente en la metáfora, tan frecuente
en la literatura escrita y hablada —incluyo a la Narrativa
Oral que ya ganó terreno por derecho propio—. Pero no
voy a referirme a ella sino que dejaré que por sí misma se
presente contundente por medio de Padilla: ojo de
asombro, y hermosa por el de Guerra: vitrales de la
sombra.
Los dos poemas abordan un mismo asunto social,
exhibiendo la depauperación del individuo. Los
planteamientos son hechos de forma directa presentando
evidencias para apoyar las tesis, y aunque generalmente
el lenguaje polisémico y poético expresa las ideas con
belleza, en algunos casos no sucede así, los ejemplos
poéticos que acabamos de ver son característicos de esos
extremos. El poema de Heberto Padilla es conversacional,
utiliza únicamente y con intención un manojo de
recursos; para Germán Guerra esos recursos son la base
que sostiene su poesía.
Con el paso del tiempo, las corrientes —las literarias y
filosóficas— varían, también los ismos, el tipo de poesía,
los estilos… provocando que en épocas actuales el arte de
crear versos sea cada vez más claro en la expresión de sus
ideas, y también más lírico. Vivimos tiempos en que la
poesía ha tomado responsabilidad revelando los valores
humanos y también la pérdida de ellos, eso la convierte
en un elemento esclarecedor de la realidad. Muchos
teóricos afirman un carácter general de locura generado
por la poesía, yo contrariamente considero que la mayor
parte del tiempo la poesía organiza en la mente del
hombre las distorsiones que éste hace de la realidad. Ella
es la armadora del arcoiris y también es la que alerta y
dispara las verdades. Alentada por el arte y viceversa, la
poesía es capaz de recibir de un motivo cualquiera que no
tiene necesariamente que ser visible, la luz que conducirá
al poeta por el camino de la creación y la verdad. Por ello
no es difícil encontrar en dos de ellos la preocupación por
un mismo tema, y muchas veces cuando eso sucede es
una feliz coincidencia.

Miami Beach, Florida. 2008/ Exilio.

http://elexegeta.blogspot.com/
Notas y Anexos
*La Bala fue tomada de http://www.cubanet.org/CNews/y00/jun00/bala.htm,
publicado el 5 de junio del 2000.
** Todos los subrayados son míos.

Publicado por Ena LaPitu Columbié

Posted on SCRIBD.com in January 2011