Sunteți pe pagina 1din 1

Información nacional Brechan Montevideo, 25 de marzo de 1988 7

María Esther Gilio en

Un cambio de golpes con M onzón


Un día estuvo en la cima de la gloria. Todo le sonreía. La fam a, la
fortuna, las mujeres. H asta allí había llegado remolcado p o r dos puños
únicos en su género, dos verdaderas armas mortales que concitaban,
además de temor, envidias y deslumbramientos. Toda su vida giró en
tom o a ellos; ellos eran la llave única que podía conducirlo a la
realización de la mayoría de sus deseos. Su identidad pasaba p o r ellos.
M ás que un hombre con dos puños poderosos fu e dos puños poderosos.
Un hom bre puño, al que nadie cuestionó nunca. Todos aceptamos,
aplaudimos, celebramos.
Esta no es una justificación de Carlos M onzón, apenas un intento de
distribución de culpas. A lgo que podríam os llamar, com o Cayatte un día,
“Todos som os asesinos ” .
L a entrevista que se transcribe a continuación tiene una finalidad,
m ostrar a M onzón en un tipo especial de relación en la que el otro, p o r
cosas del azar, es una mujer.
“L a m ujer objeto ”, frase popularizada en los últimos años, puede tener
en las relaciones de M onzón con las mujeres una ilustración casi grosera,
así sean estas partenaires de cama o periodistas.
En esta entrevista, no hay una sola actitud de M onzón que perm ita
pensar en una relación entre dos personas. La periodista, resulta evidente,
no es para M onzón m ás que una mujer.
Tal vez los psicólogos podrán analizar y explicar su conducta. N o
debem os descartar que, en esa explicación, la palabra madre tom e pesos
decisivos.
que los deportistas deben hacer vida' también lo hago igual.
—Me refiero a esas manías que normal. —Ya tiene bastante dinero.
n el gran salón iluminado por el sol —Sí, el año que viene me retiro.
E de mediodía veinticinco o treinta
hombres transitan de un lado a otro,
saltan, giran. En silencio, sin mirarse,
tienen a menudo los viejos respec­
to al porvenir de los hijos.
_—A mí dejaron de mandarme a los 15
—Sí, ya sé; yo sé lo que dicen los
médicos, pero si uno hace vida sexual y le
tocan la cabeza... ¿Sabe cómo le bailan los
sesos? ¿Cómo le bailan los sesos en la
—¿No pelea antes con Mondine?
—Sí, si hay plata.
—Plata va a haber. ¿Le gusta
concentrados en sí mismos caminan, años. A los 13 yo me mandaba solo.
—Para mandarse a esa edad hay cabeza? ¿Adentro de la cabeza? París?
ruedan, se golpean. — ¿Sí? —París oui, oui. Parece que tiene una
Al fondo, con la cabeza cubierta por un que ganarse la vida.
—Salí a ganármela. —Sí. papa en la boca.
casco, guantes rojos, practica Monzón. No —¿Cómo se siente respecto del —¿En qué idioma se entiende
es necesario conocerlo para descubrirlo. —¿Qué hacía?
—De todo. Lustraba, vendía diarios. tipo que va a pelear con usted? con Deion? ¿Cómo es Deion?
Siempre hay cerca suyo una mano que le ¿Tiene ganas de conocerlo, saber de —El habla español. Es buen tipo.
enjuga la frente, le endereza el casco, le Todo: lo que viniera -dijo cada vez más
concentradla en su revista. él, verle la cara? Callado.
protege la cabeza transpirada con una toalla —No, no quiero conocerlo, saber nada de —¿Callado? Lindo diálogo de
suave y seca. Cuatro veces en cuatro días —¿Por qué es tan hosco?
Miró a los amigos que por un momento él, verle la cara, nada. silencios usted y él.
diferentes lo vi desde lejos decir "Hoy no". —¿Por qué? —No hablamos mucho -dijo, y todos
Era innecesario que el mensajero llegara con sacaron los ojos del televisor y lo miraron? quedamos en silencio. Desde el televisor
—¿Qué quiere? ¿Que me ría? —No me interesa.
la respuesta. El levantaba los hombros, el —¿Y después que empieza a una voz grave, aterciopelada, transida,
entrenador sonreía, él volvía a levantar los — Sí invadía el cuarto. "Sos muy generosa. ¿Y
—¿Por qué? pelear, siente odio por él?
hombros sin mirarme y yo ya sabía que la —Después que empiezo a pelear en lo yo, qué soy para vos? ¿Me soñabas así?",
respuesta era no. Un día, por fin, dijo sí y —Porque me intimida, ya se lo decía él. Y ella con su vocecita: "Nunca me
dije. único que pienso es en ganar -dice cada vez
también lo supe desde lejos porque miró más concentrado en la pantalla de TV. atreví a soñar tanto".
hacia donde yo estaba de pie, esperando. —Quiere decir que la asusto, ¿por qué? —¿Es una película completa?
—No sé mucho de boxeo. —¿Usted sabe qué dijo Benve-
"Dice que vaya a su casa a las seis", dijo el nutti cuando lo vio a usted por pri­ —No. ¿No ve que es una serial?
mensajero. — ¡Qué feo! yo no haría algo que no sé. —No, no veo, ¿usted cómo lo
—Si usted colaborara sería fácil. mera vez?
Las primeras palabras en su casa fueron: —No. ve?
"Rápido porque me voy al cine". Sabe una cosa, mi padre fue —Hablan diferente, ¿no ve que hablan de
boxeador. —Dijo: "La primera vez que vi a Mon­
—¿Qué le pasa, tiene miedo? zón pensé que podría perder. Monzón me otra manera? -dijo.
—¿Yo, a una mujer? Sonrió. Primera sonrisa de la tarde. "¡No —¿Qué va a hacer cuando deje de
me diga!" miraba como si yo fuera nadie."
—No a una mujer, a una perio­ —Eso lo inventó. pelear?
dista. —Sí. Estábamos hablando de lo Por un momento apartó la mirada de la
que querían sus padres... ¿y usted —Yo no inventé nada. Lo leí.
—Noooo. Lo cuenta un periodista que sabe pantalla y me miró sonriendo.
—Yo sí le tengo miedo. mismo?, ¿abandonó algo que le —Reportajes. ¡Noooo!, dijo, y rió fuerte
gustaba por el boxeo? bastante de boxeo.
—¿A mí? No le voy a pegar. ¿Por qué? Se empieza a reír francamente. Y esta es de su propio chiste.
—Sé que no le gusta hablar. Que —No, lo primero fue el boxeo y me Fue la tercera sonrisa de la tarde.
dediqué de firme. la segunda risa de la tarde.
no quiere reportajes. —¿Por qué se ríe ahora? —¿Y qué hace mientras no se
—No, eso, para m í... Bueno, hay —¿Qué recuerda de su primera entrena?
pelea? —Por las pavadas que inventan los
algunos que le tienen miedo hasta a los periodistas. ¡Inventan cada pavada! —Voy al cine. Me gustan los filmes de
muertos. Yo, para mí, se murió, se jodió. —Nada, ¡qué voy a recordar! Tenía 16 acción.
años -dice conteniendo la impaciencia. —¿Qué pasa con el público
—¿Cómo empezó a boxear? mientras uno pelea? ¿Lo escucha, —También le gusta cazar.
— ¡¡...Uhü Esas son preguntas viejas. Luego se vuelve y me mira con aire —Sí. En cuanto puedo me voy al sur a
aburrido. Bueno, ¿y? lo ve?
—No se preocupe. —No, uno se olvida, no escucha nada. cazar. -Mirando a los amigos- estee, ¿cómo
Se había sentado a la mesa con la TV —¿Sabe una cosa? Nunca vi en se llaman?
la cara de un entrevistado una Bueno, si uno anda mal y la gente apoya...
encendida. Yo gritaba para que oyera, él —Eso sirve. —Guanacos -dijeron a coro los amigos.
miraba la pantalla, ojeaba distraídamente expresión tal de impaciencia. —Sí, guanacos.
—¿Y qué quiere que le haga? —Sí.
El Gráfico y comentaba con dos amigos —Así que pelear en el extranjero —¿Cuando termina de boxear qué
que se habían sentado al otro lado las —Nada, disimular un poquito. es lo que más le apetece?
—¿Y para qué le sirve? es mucho más duro.
alternativas de la historia que veía —No, porque siempre hay argentiños Cuarta sonrisa. Mirada a los amigos.
—Cuénteme cómo era de niño. —Para no sentirme tan mal. —Eso no se lo puedo decir.
¿Cómo es la relación con su que van. ¡Mire si me voy a poner a escuchar
—Peleador, a un dos por tres andaba a —¿Por qué no? Depende de cómo
las trompadas. entrenador? ¿Usted acepta sus ideas al público! Me darían una -señalando al lo diga.
—Siempre ganaba. sobre entrenamiento, tácticas... o televisor: ¿Qué tiene ése en la cabeza? ¿Una —No hay más que una manera de
—Y perdía discute a menudo? gorra? decirlo. Yo conozco sólo una -d ijo - y
—¿Qué recuerdos tiene de la —¿Usted es casada, discute con su —A ver. Sí, una gorra. ¿Que poniéndose de pie se dirigió hacia el balcón.
escuela? marido? Yo también con mi entrenador. pasa con el tipo que quedó tirado Dos o tres veces aspiró aire abriendo los
—Ninguno. —¿Cómo se siente antes de la en la pelea? brazos y cerrándolos.
—No le gustaba. pelea? .—Pero qué gorra rara... Nunca queda —Bueno Monzón, me voy.
—No me gusta acordarme. Vivo del —Un poco nervioso hasta que subo al nadie tirado -dijo y miró al amigo: Sacá —Sí, sí, disculpe. Yo soy así.
presente, no de recuerdos. ring. Después que subí se acabó. Si a esta eso, sacalo, cambiá. No, no eso no, antes. —Impaciente y tímido.
—¿No tiene amigos de esa altura me voy a poner nervioso... Estiró los brazos, cerró El Gráfico y —¿Tímido?
época? —Cómo son esos días anterio­ dijo: "Después que bajo voy y lo saludo en —Pienso que sí.
—No, mis amigos son de grande, de res. Me refiero a comida, sexo, el camarín". Me miró como diciendo "Los periodistas
Santa Fe, donde vivo yo. sueño. —¿Le gusta boxear? inventan cada cosa". Dijo: "Le doy esta, la
—¿Sus padres tenían alguna idea —Como menos porque tengo que —Sí, es mi trabajo. derecha, que es la de la suerte. Saludos".
sobre su futuro?, ¿querían para us­ rebajar, ponerme en peso. —Esa no es razón, mi trabajo en —¿A quién?
ted alguna cosa especial?, no sé... —¿Y sexo? este momento es reportearlo a No sé. A todos.
que fuera maestro o carpintero. —Nada, ¿qué se cree? usted.
Me miró sorprendido. —Yo nada. Los médicos dicen —Y no le gusta, pero lo hace igual. Yo (BUENOS AIRES, 1974)