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Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el

Concierto de Aranjuez

Por JULIO GIMENO


Julio Gimeno
(fotografía de Óscar López Rogado).
A
principios de marzo de 1986 Joaquín Rodrigo (1901-1999) se
encontraba en Londres, donde se le estaba rindiendo un ho-
menaje con motivo de su ochenta y cinco cumpleaños. En
el transcurso del mismo tuvo lugar el estreno del Cántico de
San Francisco de Asís, obra para coro y orquesta compuesta por Rodri-
go unos años antes (en 1982, viii centenario del nacimiento del san-
to). Aprovechando su estancia londinense, Thomas Hartman le hizo
a Rodrigo una incisiva entrevista para la revista Guitar International.
Al tratarse de una publicación de temática guitarrística, Hartman se
interesó principalmente por la relación del maestro con el instrumento
de seis cuerdas. Hablando de las primeras grabaciones del Concierto de
Aranjuez, tuvo lugar el siguiente diálogo:
—[Hartman] De todos los que han tocado el Concierto de Aranjuez…
—[Rodrigo] ¡Todo el mundo!
—Bueno, casi todo el mundo. Todos menos uno, ¿no…?
—Sí, menos uno.
—De todos los que han tocado el Concierto de Aranjuez ¿qué versión pre-
fiere?
—Muchas (pausa).
—No va a decirme a quién prefiere, ¿verdad?
—No, no. Es imposible, hay muchos. Los grandes guitarristas tienen cada
uno su personalidad. Puesto que los grandes guitarristas lo han tocado
todos…
—Desde luego, para muchos, lo más interesante de este asunto está en el
que no lo toca.
—(Risas) Sí.
—Hablando claro, al Concierto de Aranjuez no le ha hecho falta Segovia…
(Risas)
—¿Quizá Segovia ha necesitado el Concierto?
—No, yo se lo envié, pero como ya había sido estrenado y a él le gusta dar
las primeras audiciones… luego, claro está, al hacerse popular, al tocarse
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en todas partes, fue mejor así. Segovia me encargó después una obra, la
Fantasía para un gentilhombre. La estrenó en San Francisco, EE.UU., en 1958.1
Ha transcurrido casi un cuarto de siglo desde la entrevista de Hart-
man y aún hoy la relación de Andrés Segovia (1893-1987) con el Con-
cierto de Aranjuez que, por supuesto, llevaba planteándose desde años
antes de la conversación entre Rodrigo y el periodista, sigue siendo
tema de debate. Resulta sorprendente que el guitarrista más famoso de
su época sea casi el único intérprete importante que no ha grabado ni
tocado en público la más aplaudida de las composiciones escritas para
nuestro instrumento, algo que aún extraña más conociendo el compro-
miso de Segovia con la recuperación de esa formación instrumental: el
concierto para guitarra y orquesta.

Zarabanda lejana
Joaquín Rodrigo y Andrés Segovia se conocieron en París «en las
reuniones semanales de la Revue Musicale».2 Joaquín Rodrigo, que ya
había compuesto algunas obras, incluida la Zarabanda lejana para gui-

1. Entrevista realizada por Thomas Hartman a principios de marzo de 1986 y publicada en Guitar
International, vol. 15, nº 1, agosto, 1986, p. 11. Este es el original en inglés:
—Of all those who haved played the Concierto de Aranjuez…
—Everybody!
—Well, almost everybody. Everybody minus one, right…?
—Yes, minus one.
—Of all those who have played it, whose version do you prefer?
—Many (pause)
—You’re not going to say who you prefer, are you?
—No, no. It’s impossible, there are so many. They all have their personalities, the great
guitarists. Since all the great guitarists have done it…
—Of course, the very interesting thing, for many people, is the one who doesn’t play it.
—(Laughs) Yes.
—Clearly the Concierto de Aranjuez didn’t need Segovia…
(Laughs)
—Perhaps Segovia needed the Concierto?
—No, I sent it to him, but as it had already been premiered and he likes to give the first
performance himself…, then, of course, as it began to become popular, to be played all over
the place, it was better that way. Afterwards he did commission a work from me, the Fantasía
para un Gentilhombre. He gave the premiere of that in San Francisco, USA, in 1958.
2. Joaquín Rodrigo: «Adiós a Andrés Segovia», notas al programa de mano del concierto
«Homenaje a Andrés Segovia» celebrado el 7 de octubre de 1987 en el Teatro Real de Madrid.
En este homenaje, Narciso Yepes actuó como solista en tres conciertos para guitarra dedicados
a Segovia: Concerto de Castelnuovo-Tedesco, Concierto del sur de Ponce y Fantasía para un
gentilhombre de Rodrigo. Agradezco esta información a Javier Suárez-Pajares.
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tarra, había viajado hasta la capital francesa con la intención de es-


tudiar con Ravel, aunque acabó matriculándose, en 1927, en la École
Normale con Paul Dukas. En París, Rodrigo permanecería hasta 1933.
El 5 de enero de 1928, unos meses después de su llegada a la capital
francesa, escribió a su amigo Eduardo López-Chavarri contándole que
le habían presentado a Llobet y a Segovia.3 Dado que la carta anterior
de Rodrigo a López-Chavarri (la primera que le escribe desde París y
en la que no se menciona a Segovia) es del 10 de noviembre de 1927, el
encuentro con el guitarrista (que en esos años ya no residía en España)4
debió de producirse en noviembre o diciembre de 1927, seguramente
tras el último concierto de Segovia en esa temporada del que tenemos
constancia –el 19 de noviembre en Budapest–5 y antes de su partida a
los Estados Unidos, el 28 de diciembre.6

Cabecera de la primera edición de la Zarabanda lejana, con la dedicatoria a José Balaguer.

La Zarabanda lejana (subtitulada «Homenaje a la Vihuela de Luis


Milán») es la primera obra para guitarra de Rodrigo. Fue compuesta
en 1926 y en su primera edición está dedicada a José Balaguer, segura-

3. Rafael Díaz Gómez y Vicente Galbis López (eds.): Eduardo López-Chavarri Marco, correspondencia,
vol. 2, Valencia: Generalitat Valenciana, 1996, pp. 192-193.
4. Alberto López Poveda afirma que en 1924 Andrés Segovia y su primera esposa Adelaida
Portillo fijaron su residencia en Lausana (Suiza), en la pensión Le Crépuscule: «en 1926 en
Ginebra (Florisant, 15) y, posteriormente, en París (12 rue de l’Étoile)» (Alberto López Poveda:
Andrés Segovia: vida y obra, vol. 2, Jaén: Universidad de Jaén, 2009, p. 983). En una carta a Ponce,
que Miguel Alcázar fecha en marzo de 1928, Segovia dice que acaba de firmar el contrato de
un piso en Ginebra (Miguel Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, Columbus: Orphée, 1989,
p. 27). El 22 de abril de 1928 se publicó en El Imparcial una noticia explicando que Segovia iba a
establecer su residencia en Ginebra.
5. Véase noticia en el Journal de Genève de 22-xi-1927.
6. Ese día Segovia embarcó en el puerto francés de Cherburgo rumbo a EE.UU., donde iba a
actuar por primera vez (Allan Clive Jones: «The Judgement of Paris». Part 3: ‘Incontestably a great
artist’, Classical Guitar, vol. 17, nº 2, octubre, 1998, p. 22).
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mente hermano del también guitarrista Rafael Balaguer (1895-1979).7


Esa primera edición de la Zarabanda lejana se publicó con copyright del
mismo año de su composición por la editorial Unión Musical Españo-
la, en lo que el propio Rodrigo calificó como «edición medio casera».8
Para sorpresa de Rodrigo la obra recibió una crítica elogiosa y además:
…muy pronto, llegó a las manos de los no muy numerosos, más bien es-
casos, guitarristas de entonces, entre ellos, de la indiscutible autoridad de
Llovet [sic.], a quien yo no conocía. Un día recibí una carta; era del gran
guitarrista. La carta, venía encendida de elogios y confirmaba la opinión
del crítico. Terminaba diciendo: «Usted intuye la guitarra y debe continuar
escribiendo para ella, en la que le auguro grandes éxitos».9
La Zarabanda lejana fue incluida por Regino Sainz de la Maza en sus
programas al menos desde 1929.10 No obstante, según Graham Wade,
la primera grabación discográfica se debe a Andrés Segovia.11 Aunque

7. Agradezco esta información a Salvador Alamar. Rafael Balaguer fue de 1950 a 1977 presidente
de la sociedad «Amigos de la guitarra» de Valencia. Sin embargo, Amparo Martínez, tesorera
de esa misma sociedad, nos explica cómo desde 1961 (es decir, durante la presidencia de Rafael
Balaguer) José Balaguer desempeñó «los cometidos de Presidente de la sociedad, aunque siempre
firmaba las actas como 1er. Vocal-Presidente o Presidente Accidental». Véase Amparo Martínez
Gil: «Sociedad ‘Amigos de la guitarra’, 50 años de historia», <http://www.uv.es/~hontanga/
AmigosGuitarra/historia.htm> (consulta realizada el 1 de mayo de 2010). También sabemos
que el padre de Rafael Balaguer, de quien desconocemos el nombre, estaba relacionado con el
mundillo de la guitarra (Andrés Segovia: An autobiography of the years 1893-1920, Londres: Marion
Boyars, 1977, pp. 90 y ss). José Balaguer estudió guitarra con Joaquín García de la Rosa (1873-
1945) que fue a su vez alumno de Tárrega. Este dato lo ofrece Rafael Balaguer el 11 de julio de
1944 en la emisora Radio Valencia con motivo de un homenaje a García de la Rosa (agradezco la
información a Francisco Herrera quien la incluirá en la actualización –de próxima publicación–
de Francisco Herrera: Enciclopedia de la guitarra, tercera edición, Valencia: Piles, 2006).
8. Joaquín Rodrigo: «El vuelo actual de la guitarra», Ya, 9-vii-1961. Reproducido en Antonio
Iglesias: Escritos de Joaquín Rodrigo, Madrid: Alpuerto, 1999, p. 286. En 1934 se publicó una segunda
edición de la Zarabanda lejana, digitada por Emilio Pujol, en la colección para guitarra que dirigía
este último para la editorial Max Eschig de París. De 1993 es la tercera edición, digitada por Pepe
Romero, en Ediciones Joaquín Rodrigo de Madrid.
9. Joaquín Rodrigo: «El vuelo actual de la guitarra», op. cit. Josep Mª Mangado (a quien agradezco
que me haya facilitado una copia de la primera edición de la Zarabanda lejana) nos ofrece datos
de interés sobre esta obra de Rodrigo en su artículo: «Concierto de Aranjuez. Prima esecuzione:
Barcellona, 9 novembre 1940», Parte prima, Il Fronimo, nº 127, julio, 2004, pp. 21-22. Véase también,
Javier Suárez-Pajares: «El encuentro de Rodrigo con la guitarra», Centenario Joaquín Rodrigo. El
hombre, el músico, el maestro, (catálogo de la Exposición del Centenario), Madrid: Sinsentido, 2001,
pp. 38-49.
10. Leopoldo Neri ha encontrado la referencia a un concierto de Sainz de la Maza en Buenos
Aires, en el que interpretó la Zarabanda el 25 de septiembre de 1929 (Leopoldo Neri de Caso:
«Joaquín Rodrigo e la Toccata para guitarra», Il Fronimo, nº 133, enero, 2006, p. 17).
11. Graham Wade: Joaquín Rodrigo - A Life in Music. Travelling to Aranjuez: 1901-1939. Withernsea:
GRM Publications, 2006, p. 34.
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Andrés Segovia en 1952 con algunos miembros de la Sociedad Amigos de la Guita-


rra de Valencia. José Balaguer (tercero por la izquierda, con el sombrero en la mano)
y Rafael Balaguer (tercero por la derecha), Pepita Roca, José Luis González, Patricio
Galindo, etc.12

la12grabación es de 1954,13 Segovia afirmaba que ya había tocado esa


obra hacia 1930, así que es posible que en su primer encuentro, a fi-
nales de 1927, o en encuentros sucesivos en años posteriores, Rodrigo
le entregase a Segovia una copia de la partitura de la Zarabanda lejana.
El texto en el que Segovia nos informa de que tocó la obra «towards
the year 1930», se escribió con motivo del estreno en Londres, el 15
de abril de 1982, del Concierto como un divertimento, para violonchelo
de Rodrigo.14 A pesar de lo dicho por Segovia, no hay constancia de
que el guitarrista incluyese la Zarabanda en ninguno de sus conciertos
públicos hasta 1954 así que, a no ser que se trate de un recital que haya
pasado inadvertido a los investigadores, podemos estar hablando de
una interpretación privada, quizá en una de «las reuniones semanales

12. Agradezco a Francisco Herrera que me haya facilitado una copia de esta fotografía.
13. En una carta a Rodrigo, de 7 de noviembre de 1954, Segovia dice que la Zarabanda «ya está
impresionada en disco», Victoria Kamhi de Rodrigo: De la mano de Joaquín Rodrigo, segunda
edición, Madrid: Ediciones Joaquín Rodrigo, 1995, p. 225.
14. Citado en Frédéric Zigante: «Joaquín Rodrigo e i Tres piezas españolas para guitarra», Il
Fronimo, nº 109, enero, 2000, p. 26.
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de la Revue Musicale» mencionadas antes por Rodrigo. Sobre estas re-


uniones, escribe Corazón Otero:
En la Rue de Montparnasse estaba la Revue Musicale, la principal revista
de este arte, era un punto de reunión de los artistas que se encontraban en
París […] En una salita en el local de la revista, cada artista podía tocar,
presentar o hablar, en un ambiente natural, impregnado de camaradería.15
En una carta de Segovia a Rodrigo, fechada el 20 de mayo de 1954, el
guitarrista acusa recibo de la partitura de la Zarabanda lejana, en la ver-
sión publicada por Pujol en 1934,16 y parece que podría hacer referen-
cia a interpretaciones anteriores de la obra: «…estoy trabajándola con
ahínco para que los dedos se acostumbren subconscientemente a ella
y me sea posible grabarla en uno de los próximos discos. Así podrán
oírmela simultáneamente en cien lugares distintos y será una a modo
[sic.] de compensación por el tiempo durante el cual no la he tocado».17
En esos años de estancia de Rodrigo en París sin duda se encontró en
más ocasiones con Segovia. Hay un artículo que Rodrigo escribió en 1929,
en su calidad de cronista en París de la Revista Musical Catalana, sobre una
actuación de Segovia en la sala Pleyel, el 15 de mayo de ese año.18

15. Corazón Otero: Alexandre Tansman, su vida y obra para guitarra, segunda edición, México:
Ediciones Yólotl, 1997, p. 21. Es posible que también allí escuchase Joan Gibert Camins (1890-
1966), pianista, clavecinista y compositor catalán, a Segovia tocando la Chacona de Bach. Gibert
había llegado a París en 1920 y desde allí «colaboró con la Revista Musical Catalana» (Montserrat
Bergadà: «Gibert Camins, Joan», Diccionario de la música española e hispanoamericana, vol. 5, Madrid:
SGAE, 1999, p. 595). En 1928, el año de su vuelta a Barcelona, en una crónica para esa publicación
en la que comenta el regreso de Segovia tras su primera gira americana de enero a marzo de 1928,
Gibert afirma que es algo inaudito escuchar a Segovia tocar la Chacona (Revista Musical Catalana,
julio, 1928, p. 243. Agradezco esta información a Josep Mª Mangado). Precisamente en las
reuniones de la Revue Musicale escuchó Alexandre Tansman a Segovia interpretando esa misma
obra, en 1925 (Alexandre Tansman: «Homage to Andrés Segovia», Guitar Review, nº 52, invierno,
1983, p. 37). En una carta de 20 de julio de 1927, Segovia le cuenta a Ponce que está trabajando en
la Chacona «con delirio» (M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 11), pero el estreno
público en París de esta transcripción de Segovia no se produciría hasta varios años después, el
4 de junio de 1935, en la Salle Gaveau, si bien Segovia ya la había tocado en público en diferentes
ocasiones con anterioridad a esa fecha (en Madrid, en EE.UU. y quizá en algún otro lugar).
16. Ver nota 8. Si Rodrigo le hizo entrega a Segovia de un ejemplar de la primera edición de
la partitura en años anteriores, éste podría haberse extraviado durante el saqueo del domicilio
barcelonés de Segovia en 1936 (ver más adelante en el texto principal) o cuando dejó su casa en
Montevideo para irse a vivir a Nueva York con Olga Praguer de Coelho.
17. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid. La cursiva es nuestra.
18. Se trató de un concierto a beneficio de la Société Française de Musicologie. La crónica de
Rodrigo se publicó en la Revista Musical Catalana, junio, 1929, pp. 250-51 (agradezco esta
información a Josep Mª Mangado).
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En una carta del 23 de agosto de 1954, escrita desde Siena (Italia),19


Segovia le anuncia a Rodrigo que va a tocar su Zarabanda lejana, cosa
que haría en sus conciertos en Italia, Suiza y Estados Unidos. Como
hemos dicho, ese mismo año Segovia grabaría la pieza de Rodrigo.
Tras la Zarabanda lejana, Rodrigo compuso dos obras más para gui-
tarra, sobre las que no tenemos constancia de que exista relación al-
guna con Segovia: Toccata (1933) y En los trigales (1938).20 La siguiente
composición guitarrística de Rodrigo es el Concierto de Aranjuez (1939),
su obra más famosa, que interesó a Segovia hasta el punto de querer
incorporarla a su repertorio, cosa que finalmente no sucedió.

Conciertos para guitarra y orquesta


La atracción de Segovia por el Concierto de Aranjuez obedeció sin duda
tanto a razones de afinidad estética21 como a la aspiración de Segovia, en
esa época, de ampliar el catálogo de obras que ofrecía en sus recitales con
el añadido de los conciertos para guitarra y orquesta, una opción bastante
inusual en aquellos años. Al igual que ocurrirá, por ejemplo, con la incor-
poración de la guitarra a las enseñanzas oficiales en los conservatorios
o con la creación de un nuevo repertorio para el instrumento, Segovia
presentará luego este logro como parte de una especie de plan maestro
concebido en su deseo de redimir a la guitarra de los males que la aque-
jaban.22 En una entrevista concedida a Vladimir Bobri en 1977, Segovia
dice respecto a los conciertos: «…yo introduje la guitarra con la orquesta
–pidiéndole a Castelnuovo-Tedesco que escribiese el primer concierto de
nuestra época– porque quería elevar la guitarra a un primer nivel, como
el violín, el piano o el violonchelo».23

19. La carta se conserva en el Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.


20. Seguramente Rodrigo envió esta partitura a Segovia en 1949, ver más adelante en el texto
principal. En 1935, Rodrigo compuso Coplas del pastor enamorado, para voz y piano. De esta obra
se incluye también en el catálogo de Rodrigo un arreglo para voz y guitarra.
21. Esta afinidad no está tan clara con otras composiciones para guitarra de Rodrigo. Por ejemplo,
en el caso de Invocación y danza (1962), Segovia dejaría escrito en un cuaderno de notas: «plena de
efectos para conseguir el aplauso en compañía del ejecutante» (A. López Poveda: Andrés Segovia…,
op. cit., vol. 2, p. 1105).
22. Tenemos una versión de ese plan maestro, con cinco propósitos (mencionando de pasada los
conciertos para guitarra y orquesta), en el discurso de aceptación de Segovia del doctorado honoris
causa por la Florida State University, el 27 de febrero de 1969. Podemos leer la transcripción de ese
discurso en Guitar Review, nº 32, otoño, 1969, p. 3.
23 «A Conversation. Andrés Segovia – Vladimir Bobri», Guitar Review, nº 43, primavera, 1978,
p. 3. La entrevista se llevó a cabo el 18 de enero de 1977. Ver la cita completa más adelante (texto
130 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Sería interesante un estudio más detallado de esos propósitos en


relación con la guitarra, a los que Segovia se referirá en más de una
ocasión a lo largo de su vida, para intentar averiguar qué tienen de
consideraciones hechas a posteriori y qué de verdaderos proyectos
ideados, según el maestro de Linares, «desde el inicio de mi carrera».24
De todos modos, en el caso de los conciertos para guitarra, sabemos
que ya en 1929 Segovia se refiere a un «concierto» en su corresponden-
cia con Manuel M. Ponce.25 Aunque Segovia siguió insistiendo año tras
año, Ponce no finalizaría el concierto solicitado hasta mucho después
(Segovia estrenó el Concierto del Sur el 4 de octubre de 1941). También
a finales de 1929, Federico Moreno Torroba le mostraría a Segovia un
concierto que había escrito «para pequeña orquesta y guitarra», obra
que no satisfizo al guitarrista.26 Aunque Moreno Torroba llegó a escri-
bir varios conciertos para guitarra y orquesta, Segovia no interpretaría
en público ninguno de ellos.27
Además del Concerto, op. 99, de Castelnuovo-Tedesco y del Concier-
to del Sur de Ponce, del repertorio de Segovia formaría también parte
la Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo (estrenada el 5 de
marzo de 1958).28 En cuanto al Concerto para violão de Heitor Villa-Lo-

principal y nota 30). El Concerto para guitarra y orquesta, op. 99, de Mario Castelnuovo-Tedesco
se estrenaría el 28 de octubre de 1939 en Montevideo. Matanya Ophee escribió un artículo en
1985 en el que demuestra que el de Castelnuovo-Tedesco no fue el primer concierto para guitarra
del siglo xx. El Sr. Ophee también se pregunta si Segovia, que llegó a México para una gira el 13
de febrero de 1933, pocos días después de que Rafael Adame tocase su Concierto para guitarra
y orquesta (el 5 de febrero de 1933), pudo haber tenido noticia de ello. Véase, Matanya Ophee:
«The First Guitar Concerto... And Other Legends», Classical Guitar, vol. 3, nº 11, julio, 1985, p. 23.
24 «From the beginning of my career». El propio Segovia matiza en su discurso que estos
propósitos se formulan en principio sin precisión «dado que era un niño de nueve años», pero
que conforme se fue familiarizando con el instrumento y sus posibilidades, fueron definiéndose
con mayor claridad (Discurso de aceptación del doctorado honoris causa por la Florida State
University, Guitar Review, nº 32, op. cit.).
25 M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 44.
26 Ibíd., p. 47. En el diario Abc, 4-vii-1930, se habla de una «sinfonía para guitarra y orquesta» de
Moreno Torroba «de la que será primer intérprete Andrés Segovia». En 1933, Segovia le cuenta a
Ponce que Moreno Torroba «ha ido trabajando para reparar el fracaso del intento de hace años» y
que también Joaquín Turina y Joan Manén tienen la intención de escribir sendos conciertos para
guitarra (M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 146).
27 En la Fundación «Andrés Segovia» de Linares se conservan varios manuscritos de Moreno
Torroba con obras para guitarra y orquesta. Véase, Luigi Attademo: «El repertorio de Andrés
Segovia y las novedades de su archivo», Roseta, nº 1, octubre, 2008, pp. 69-100.
28 Andrés Segovia también grabaría y tocaría en actuaciones públicas sendos arreglos para guitarra
y orquesta de dos conciertos de Luigi Boccherini, originales para violonchelo y orquesta. Los arreglos
fueron hechos por Gaspar Cassadó. Véase A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 2, p. 1073.
Julio Gimeno 131

bos (compuesto en 1951), fue grabado por Segovia pero en público sólo
lo interpretó el día de su estreno el 6 de febrero de 1956.29
En una última etapa de su carrera, Segovia se desligó de esta forma
instrumental y en la entrevista mencionada antes, de 1977, declaró que
nunca más tocaría conciertos para guitarra y orquesta:
Nunca más. Por numerosas razones. Primero, yo introduje la guitarra con la
orquesta –pidiéndole a Castelnuovo-Tedesco que escribiese el primer concier-
to de nuestra época– porque quería elevar la guitarra a un primer nivel, como
el violín, el piano o el violonchelo. Pero, aunque los conciertos de Castelnuo-
vo-Tedesco, de Ponce y de Rodrigo son muy bellos –bellos con y sin guitarra–,
cuando se coloca la guitarra al lado de la orquesta, nos llevamos cierta decep-
ción. La guitarra a solo es capaz de sugerir muchos colores distintos, aludiendo
a varios instrumentos, como el oboe, la flauta, el violonchelo, el violín, etc. Esto
produce la impresión de una rica orquestación. Pero si colocamos la guitarra
frente al hecho real –al oboe real, la flauta real, el violonchelo real– desaparece
esta cualidad especial de la guitarra, se torna poco convincente. Y además, el
sonido de la guitarra se vuelve un tanto chillón y monocromático. Por tanto,
en cuanto he logrado colocar la guitarra en un primer nivel, he decidido no
volver a tocar nunca más con orquesta.30

29 En la biografía de Segovia recientemente publicada por Alberto López Poveda se menciona


también el Concertino (1951) de Hans Haug (1900-1967) como interpretado por Segovia en 1952,
aunque no se dan más datos al respecto (Alberto López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol.
2, p. 1080). En agosto de 1951 ese Concertino fue el ganador en su categoría del concurso de
composición convocado por la Accademia Musicale Chigiana de Siena (Italia). Las composiciones
ganadoras (la Cavatina de Tansman, en el apartado de obras solistas, y el Concertino de Haug,
quedando desierto el premio para quinteto con guitarra, véase Corazón Otero: Mario Castelnuovo-
Tedesco, su vida y su obra para guitarra, México: Yolotl, 1987, p. 106) debían ser estrenadas por
Segovia en la temporada siguiente («An important event», Guitar Review, nº 13, 1952). La Cavatina
de Tansman sí fue tocada por Segovia en Argentina el 16 de enero de 1952 (Frédérick Zigante:
«Musiche per chitarra e con chitarra di Alexandre Tansman», Guitart, nº 14, abril/junio, 1999, p.
21) pero no ocurrió lo mismo con el Concertino de Haug, que según Han Jonkers nunca fue tocado
por Segovia y acabó siendo estrenado por Alexandre Lagoya (Notas al CD A Swiss Homage to
Andrés Segovia, Cadenza Records 1996, <http://www.hanjonkers.com/english/booklet.htm>,
consulta realizada el 6 de mayo de 2010).
30 No more. For a number of reasons. First, I introduced the guitar with the orchestra –asking
Castelnuovo-Tedesco to write the first concerto of this epoch– because I wanted to lift the
guitar to the first level, like the violin, the piano, the cello. But then, in spite of the fact that the
concertos by Castelnuovo-Tedesco, by Ponce, and by Rodrigo, are very beatiful –beatiful with and
without the guitar, when you put the guitar at the side of the orchestra, something disappointing
happens. The solo guitar is capable of suggesting many different colors, alluding to the various
instruments, for instance the oboe, the flute, the cello, the violin, etc. This gives an impression of
rich orchestration. But if you put the guitar in front of the real thing –the real oboe, the real flute,
the real cello– that special quality of the guitar disappears: it is too weak. And also, the sound of
the guitar becomes a little harsh, and monochromatic. And so, as soon as I succeeded in putting
132 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Lo de que el sonido de la guitarra enfrentada a la orquesta se vuelve


«chillón y monocromático» nos recuerda el comentario que Segovia le
hizo a Ponce treinta años antes, el 26 de julio de 1947, en vísperas del
esperado regreso de Segovia a las giras por Europa, giras en las que
dio a conocer en ese continente los conciertos para guitarra que habían
escrito para él Castelnuovo-Tedesco y Ponce. Ese comentario está en
una carta escrita desde Buenos Aires, al día siguiente de que Segovia
asistiese al estreno argentino del Concierto de Aranjuez:
Anoche fui a oír el Concierto de Aranjuez, tocado por Regino. He cambiado
de opinión. Me parece fresco, fluido y simpático, gracias a la Orquesta.
Pero Sainz de la Maza, que se lo ha aprendido bien, lo chirría, de la manera
más lamentable. Pino, que me acompañaba, decía que parecía que tuviese
la guitarra encordada con alambritos; y yo, muy sinceramente, le dije a Del
Pino que si por el esfuerzo de sacar mayor sonoridad del instrumento, mi
sonido se parecía al de Regino, dejaría, en el acto, de tocar con orquesta. Su
negativa, y la impresión general de los músicos acerca de la poca eficacia
de la técnica y sonoridad de ese muchacho, me tranquilizaron.31
Ante los problemas de sonoridad de la guitarra a solo, en recintos
poco propicios, o enfrentada a la orquesta, en más de una ocasión Re-
gino Sainz de la Maza tuvo que recurrir a la amplificación.32 Por su par-
te, Andrés Segovia no era nada partidario de utilizar la amplificación
en sus recitales.33

the guitar on the first level, I decided not to play any more with orchestra. («A Conversation.
Andrés Segovia – Vladimir Bobri», op. cit., pp. 3-4).
31. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 274.
32. Leopoldo Neri dice que la sonorización de la guitarra fue un problema que «obsesionó a
Sainz de la Maza desde el estreno del Concierto de Aranjuez» (Leopoldo Neri de Caso: «En torno
al estreno del Concierto para guitarra y orquesta de Fernando Remacha», en Javier Suárez-Pajares
(ed.): Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta, Valladolid: SITEM-Glares, 2008,
p. 254). Neri nos informa de que Sainz de la Maza amplificó la guitarra en el estreno, el 4 de
octubre de 1956, del Concierto para guitarra y orquesta de Fernando Remacha (ibíd). También hay
referencias sobre el empleo de la amplificación por este guitarrista en actuaciones a solo anteriores
a su primera confrontación con la orquesta en 1940, en el estreno del Concierto de Aranjuez, como
por ejemplo en su debut en EE.UU., el 13 de agosto de 1937. Sobre ese concierto, Sainz de la
Maza escribió a su cuñado Víctor de la Serna: «Toqué ante más de 5.000 ó 6.000 personas –con
micrófono, naturalmente–» (Leopoldo Neri de Caso: «La guitarra como símbolo nacional: de
la música a la ideología en la España franquista», Congreso La Guerra Civil Española 1936-1939,
2006, <http://actascongresoguerracivil.secc.es/archivos/pdf/22_3_neri_de_caso.pdf > consulta
realizada el 5 de mayo de 2010). Sobre este tema véase también el artículo de Leopoldo Neri en
este mismo libro.
33. En 1958 Segovia iba a interpretar en París el Concerto para violão de Heitor Villa-Lobos y sobre
este tema escribió su autor: «…si bien la guitarra se basta por sus propios medios para colmar
una sala en recital –sobre todo con un Segovia–, ella no puede en un concierto enfrentarse con
Julio Gimeno 133

La otra razón que le da Segovia a Bobri, en la entrevista de 1977, para


no volver a tocar conciertos para guitarra y orquesta es el poco tiempo
que los directores de orquesta dedicaban a los ensayos de un tipo de
composiciones que Segovia pensaba que, al tratarse de un repertorio
poco conocido por las orquestas, necesitaban más trabajo previo que
otras obras no guitarrísticas.34 El poco tiempo para ensayar pudo ser la
causa de los desajustes entre solista y orquesta de los que habla John
W. Duarte en referencia a una actuación en Londres en la que Segovia
interpretó la Fantasía para un gentilhombre de Rodrigo:
Recuerdo haberle visto [a Segovia] en el Festival Hall tocando la Fantasía de
Rodrigo, y el director obviamente no había asimilado los procedimientos de
Segovia, fraseo y tempo, y muchas veces Segovia iba desfasado un tiempo o
dos del compás, lo que era únicamente culpa del director. Su misión era seguir
al solista. Recuerdo a Segovia dirigiéndole furiosas miradas de reojo.35
Pero, más allá de la anécdota de una actuación concreta, esa posi-
ble falta de entendimiento entre Segovia y los músicos de la orquesta,
podría ser un síntoma de que en esa etapa de la longeva carrera del
guitarrista36 el concepto interpretativo de Segovia estaba siendo sobre-
pasado por los nuevos vientos que soplaban en el campo de la inter-
pretación musical. En 1986, Matanya Ophee habla de Segovia como
perteneciente a la generación de músicos que exhibían el «solo virtuoso
syndrome». Ophee compara la situación de la guitarra con la del piano,

toda una masa orquestal. En mi opinión, la guitarra puede y debe ser amplificada con la ayuda
de un micrófono. La técnica ha hecho enormes progresos y se puede afirmar que el carácter del
instrumento no sería de ningún modo desnaturalizado. ¿Por qué privarse de esta posibilidad que
nos ofrece? Pero Segovia no quiere oír hablar de ello, y yo lo lamento sinceramente» (Artículo
de Heitor Villa-Lobos en Guitare et Musique, junio-julio-agosto, 1958. Citado por Carlos Usillos:
Segovia, Bilbao: Dirección General de Bellas Artes, 1973, p. 86). A pesar de estar programado en
varias ocasiones, tras su estreno en Houston en 1956 Segovia no volvería a interpretar en público
el Concerto de Villa-Lobos ni en París ni en ningún otro lugar. Curiosamente, en febrero de 1968
un periódico publicó la noticia de que Segovia había amplificado la guitarra en un concierto que
tuvo lugar en Washington. Al parecer la amplificación se llevó a cabo sin que Segovia se percatase
de ello (Oscar Ghiglia: «A Decade Near the Maestro», Guitar Review, nº 52, invierno, 1982, p. 35).
34. «A Conversation. Andrés Segovia – Vladimir Bobri», op. cit., p. 4.
35. George Clinton: «John Duarte», Andrés Segovia, an Appreciation, Londres: Musical New
Services, 1978, p. 63. Este es el original en inglés: «I remember seeing him at the Festival Hall
play the Rodrigo Fantasia, and the conductor obviously had not absorbed Segovia’s method and
phrasing and tempos, and many were the times when Segovia was a beat or two away from the
orchestra, which was purely the conductor’s fault. It was his job to follow the soloist. I remember
Segovia giving him some very black looks out the corner of his eye».
36. John W. Duarte no nos da una fecha de este concierto, pero seguramente tuvo lugar a finales
de los años cincuenta o principios de los sesenta del pasado siglo.
134 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

que según él ha sabido adaptarse mejor al nuevo escenario, y pone


el ejemplo de Vladimir Horowitz (1903-1989), pianista casi contempo-
ráneo de Segovia (Segovia nació diez años antes). En 1982, Horowitz
hacía estas declaraciones: «Yo no tengo estilo, siempre estoy cambian-
do… Antes el público no entendía de música, en cambio ahora, con los
discos, con las cintas, saben tanto, ya no hay que exagerar. Mi forma de
tocar ahora es más simple, y la simplicidad es sabiduría».37
Matanya Ophee comenta:
Ese tipo de sabiduría es una cualidad difícil de encontrar hoy en día entre
los guitarristas de primera fila. Por desgracia, la guitarra no ha alcanzado
el mismo grado de madurez y desarrollo que el piano en ese periodo. Por
el contrario, se ha quedado estancada en la desesperanzadora divergencia
entre las pretensiones manifestadas por sus profetas para elevarla a un
lugar de honor y respeto en el mundo musical, y la realidad de sus mio-
pías localistas y sus cultos a la personalidad por encima del cultivo de la
ilustración y el conocimiento.38

Concierto de Aranjuez
Volviendo al Concierto de Aranjuez, de las respuestas que Rodrigo le
da a Thomas Hartman en la entrevista citada al principio, podemos de-
ducir la razón de que, según Rodrigo, Segovia nunca tocase en público
ese concierto: «…yo se lo envié, pero como ya había sido estrenado y
a él le gusta dar las primeras audiciones…».39 Por su parte, Segovia
habló del tema con María Antonia Iglesias.40 En una extensa entrevista
que le concedió en 1973, dice Andrés Segovia:

37. «I have no style, I change every time… In the past the public did not understand music,
but now, through records, cassettes, they know so much, you no longer have to exaggerate.
My playing has become simpler, and simplicity is wisdom» (Edward Behr: «Bravos for and
Old Master», Neesweek, 31-v-1982, p. 76. Citado en Matanya Ophee: «Some Considerations of
19th Century Guitar Music and its Performence Practice Today. Part ii: Performance Practice
–Concluded–», Classical Guitar, vol. 5, nº 4, diciembre, 1986, p. 27).
38. «Similar wisdom on the part of the leading guitarists today is a quality which one is hard
pressed to find. The guitar, much to our loss, has not enjoyed the same growth and maturity as
the piano did in the same time period. It stagnated instead in a hopeless discrepancy between
the stated aims of his prophets to elevate it to a lace of honour and respect in the family of music,
and the reality of their parochial shortsightedness and their preference of the personality cult
over the cultivation of scholarship and knowledge». Matanya Ophee: «Some Considerations…»,
op. cit, p. 27.
39. Guitar International, vol. 15, nº 1, op. cit., p. 11.
40. Periodista nacida en 1945, hija de Antonio Iglesias Álvarez (1918), pianista, musicólogo y
crítico gallego, amigo de Segovia.
Julio Gimeno 135

Yo estrené, en el año cuarenta, el primer concierto que se hizo para orques-


ta y guitarra. Era el primero que se había escrito en esta época. De Mario
Castelnuovo-Tedesco. Como Mario ya había compuesto muchas obras de
guitarra, escritas para mí, él ya tenía un poco de tacto para combinar el
sonido de la orquesta con el sonido delicado de la guitarra… Después supe
que se había estrenado, no sé en qué momento del año 40 ó 41, el concier-
to de Rodrigo…, [el Concierto de Aranjuez de estrenó el 9 de noviembre
de 1940] sabes, cuya música es realmente preciosa y no llegan los elogios
para colmarlo. Pero la versión siempre me pareció un poquitín demasiado
aguda. Y esperando tener tiempo para rehacer esa versión, no lo he toca-
do, porque me repugna un poco el exceso de agudos en la guitarra, que la
identifican inmediatamente con una mandolina o una bandurria o un ins-
trumento de esos. Y la guitarra es mucho más noble. Pero siento mucho no
poder hacer esa versión con Rodrigo, porque considero esa música como
un hallazgo felicísimo.41
En una carta al editor de la revista Classical Guitar, del año 1993,
John W. Duarte cuenta sus pesquisas sobre este tema, que pudo co-
mentar con sus dos principales protagonistas:
Hace muchos años le pregunté [a Segovia] por qué no lo había tocado nun-
ca [el Concierto de Aranjuez]; me dijo que ciertos pasajes quedaban muy
altos en el diapasón de la guitarra y sonaban como a mandolina y tampoco
le gustaban los compases del [rasgueo] fortísimo [fff] de un acorde42 con
el que la orquesta es impelida a la acción hacia el final del movimiento
lento.43
Cuando John W. Duarte le escribe a Rodrigo, obtiene la siguiente
respuesta que Duarte califica de literal (de hecho, la transcribe entre
comillas):
«En relación al Concierto de Aranjuez, la verdad es que ignoro por qué el
Sr. Segovia nunca lo tocó y nunca hablamos de hacerle ningún cambio,
de lo que me alegro porque yo no hubiese estado de acuerdo. También he

41. María Antonia Iglesias: «Andrés Segovia», Los Españoles, nº 23, Madrid: Publicaciones
controladas, 1973, pp. 249-50.
42. [Nota del traductor]. Duarte escribe «chord tremolo» seguramente para indicar que la voz
superior del acorde en cuestión va alternando entre dos notas.
43. John W. Duarte: «Letters to the Editor», Classical Guitar, vol. 11, nº 9, mayo, 1993, p. 55. Este
es el original en inglés:
«Many years ago I asked him why he had never played it; he said that certain passages lay too
high on the fingerboard and sounded like a mandolin, and he did not like the loud passages
of chord tremolo with which the orchestra was spurred to action near the end of the slow
movement».
136 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

escuchado, como usted dice, que el Sr. Segovia suele tocar conciertos que
le hayan dedicado, pero no sé si es éste o no el caso con mi concierto».44
Veremos más adelante que, a pesar de lo que Rodrigo le dice a Duar-
te, él y Segovia sí que trataron sobre hacer cambios en la partitura del
Concierto de Aranjuez, tanto por carta como cara a cara. Sobre el tema
de la dedicatoria del concierto, Antonio Iglesias menciona «la leyenda
de que, Andrés Segovia, estuviese dolido con él [con Rodrigo] por no
haber sido destinatario de su Concierto de Aranjuez», a lo que Rodrigo
contestó en una entrevista de 1959:
No creo, ni he creído nunca, que [Segovia] estuviera dolido. Él ha com-
prendido muy bien que no tratándonos mucho, como no nos tratábamos,
en el año 38 y 39, separándonos unos océanos, separándonos unas guerras,
separándonos una serie de cosas como la guerra mundial nada menos,
era imposible que este Concierto hubiera sido para él. Estoy seguro de que
nunca ha tenido la sensación de estar dolido…45
Antes de examinar la correspondencia entre Rodrigo y Segovia, y
otras fuentes, para intentar arrojar más luz sobre todas estas cuestio-
nes, veamos el texto verdaderamente llamativo que escribe Alberto
López Poveda sobre el particular:
Es en este año, 1940, cuando Joaquín Rodrigo estrena el Concierto de Aran-
juez para guitarra y orquesta que representa una preciada y preciosa aporta-
ción al repertorio de guitarra. El preclaro compositor ofreció a Segovia su
intervención en el estreno. El maestro examinó la partitura y consideró la
segunda parte perfecta para interpretar con su instrumento. Sin embargo,
en relación con la primera parte objetó al compositor que los tonos eran
demasiado agudos, aconsejándole la conveniencia de su aminoración. Ro-
drigo no aceptó esta sugerencia. También le indicó Segovia que demorase
su inauguración ya que se encontraba estacionado en América del Sur con
motivo de la guerra, mas Rodrigo estaba impaciente, pues su deseo era
que se llevara a efecto el estreno cuanto antes, y no admitió el aplazamien-
to. Estas fueron las causas de que en el Concierto de Aranjuez para guitarra y
orquesta no interviniese Segovia como solista.46

44. John W. Duarte: «Letters to the Editor», op. cit. Este es el original en inglés: «Concerning
the Conciertos de Aranjuez, I truly ignore why Mr. Segovia never played it, and we never talked
together about making any changes on it, for which I am glad, because I would never have
agreed. I also heard, as you say, that Mr. Segovia used to play concerts that were dedicated to
him, but I do not know whether it was the case with my concerto or not».
45. Diario SP, Madrid, 2 de marzo de 1959. Citado en Antonio Iglesias: Escritos de Joaquín Rodrigo,
op. cit. p. 45.
46. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, pp. 305-06.
Julio Gimeno 137

En nuestra opinión, esta explicación del Sr. López Poveda, tan fuer-
temente divergente con toda la documentación conocida y que tan mal
parado deja a Rodrigo en algunos puntos, precisaría de un detallado
aparato crítico señalando minuciosamente las fuentes utilizadas en su
redacción, y más si tenemos en cuenta que proviene de una persona de
la total confianza de Segovia, depositaria de un interesantísimo mate-
rial legado por el maestro de Linares. Lamentablemente, no encontra-
mos en el libro del Sr. Poveda indicación precisa y explícita sobre la
procedencia de los datos aportados en el fragmento que citamos.
Vemos cómo Rodrigo señala en la entrevista referida con anteriori-
dad, para el diario SP de 1959, que en los años de gestación del Con-
cierto de Aranjuez (1938-1939) no tenía contacto con Segovia, del que
lo separaba el océano y la guerra. En esa época Rodrigo cambió de
residencia varias veces, siempre en países europeos,47 mientras que Se-
govia vivía en Montevideo. Fueron años muy convulsos en la biografía
de Segovia. Vamos a tratar de ello, más detenidamente, en las páginas
siguientes.

«Boicot» de Segovia en Estados Unidos


Segovia hizo su debut en Nueva York, en el Town Hall,48 el 8 de ene-
ro de 1928. Sobre este concierto, Segovia le escribió a Ponce en enero de
1928: «he tenido en Nueva York el triunfo más grande de mi vida».49
A partir de ese momento Segovia comenzó a ofrecer cada año una gira
por Estados Unidos. Hubo un primer paréntesis de tres años, en estas
giras anuales, entre 1932 y 1934, pero de lo que nos interesa hablar
ahora es de la segunda interrupción de las mismas, esta vez con una
duración de cuatro años, entre 1939 y 1942.
El 6 de marzo de 1938, Andrés Segovia ofreció en el Town Hall de
Nueva York el segundo concierto que daba en esa sala dentro de su
temporada de conciertos en Estados Unidos. El primero en el Town
Hall lo había dado un mes antes, el 6 de febrero. De ambos conciertos

47. Primero en Alemania, luego, en enero de 1938, en París y a partir de septiembre de 1939, en
España. Véase el artículo de Josep Mª Mangado en este mismo libro.
48. Antes había actuado en el domicilio de los Proctor en la localidad del mismo nombre en
Vermont («Streets of marble», The Hatford Courant, 23-xii-1928, p. E2).
49. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 21.
138 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

se publicaron críticas elogiosas en The New York Times.50 Segovia había


recibido siempre buenas críticas en sus actuaciones en Nueva York, sin
embargo, al final de la reseña sobre el concierto del 6 de marzo de 1938
se menciona un aspecto negativo del mismo; el cronista afirma que la
audiencia de esa actuación fue menor a la que estaba acostumbrado
Segovia: «una audiencia menor a la que el Sr. Segovia acostumbra a
encontrar aquí, fue cálidamente receptiva».51 Unos años después, el 16
de diciembre de 1940, Segovia escribiría desde Montevideo a su amigo
Sophocles Papas (1893-1986), refiriéndose muy probablemente a ese
concierto: «…en los diez años en los que he tocado en gran parte de los
EE.UU., sólo ha habido un concierto que tuvo poco público: el último
en Nueva York, y usted conoce muy bien las razones políticas».52
En la fecha de la carta a Sophocles Papas el último concierto que
conocemos de Segovia en Nueva York es el del 6 de marzo de 1938 en
el Town Hall.53 Sin embargo, en el diario Abc de Sevilla se publicó el 8 de
junio de 1938 una noticia que podría referirse a un concierto en Nueva
York en el que participó Segovia con posterioridad al del Town Hall:
Un concierto del maestro Quiroga, a beneficio del Auxilio Social
Pontevedra 7. Se han recibido noticias de que el eminente violinista
Manolo Quiroga, natural de esta ciudad y mundialmente conocido, dio re-
cientemente un concierto en uno de los principales teatros de Nueva York
a beneficio de Auxilio Social de la España Nacional. Cooperaron en este
festival benéfico otros artistas, como el guitarrista Andrés Segovia y los
pianistas Rice y Lucrecia Bori [en realidad Lucrecia Bori era cantante]. Se

50. Los días 7 de febrero (firmada por H. T.) y 7 de marzo (firmada por N. S.), respectivamente.
Alberto López Poveda habla de un concierto más en el Town Hall el 6 de enero (A. López Poveda:
Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 288), pero se trata de un error. El 6 de enero de 1938, Segovia
actuó en Ginebra (ver más adelante en el texto principal).
51. «An audience smaller than Mr. Segovia is accustomed to face here was warmly responsive»,
N. S.: «Recital by Segovia», The New York Times, 7-iii-1938, p. 12.
52. Elizabeth Papas Smith: Sophocles Papas. The Guitar His Life, Chapel Hill: Columbia Music
Company, 1998, p. 129. Original en inglés: «in the ten years during which I have played in a large
part of the Unites States, I have had only a single concert with poor attendance: the last one in
New York, and you know very well the political reasons».
53. Hemos encontrado referencias a conciertos posteriores en EE.UU. pero en lugares distintos
a Nueva York (el día 13 de marzo en Chicago y el 20 de marzo en Pasadena). En abril de 1938,
Segovia está de regreso en Montevideo, donde recibe la visita de representantes del Centro
Guitarrístico que están organizando un concierto homenaje a Miguel Llobet (A. Escande: Don
Andrés y Paquita, la vida de Segovia en Montevideo, edición del autor, 2009, p. 219) y donde se le
expide su cédula de identidad y una credencial como chauffeur el 27 de abril de 1938 (A. López
Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 289).
Julio Gimeno 139

obtuvo una importante recaudación. El Gobierno del Generalísimo Fran-


co felicitó a los ilustres artistas y les expresó su gratitud en nombre de la
Nueva España.
Manolo Quiroga, que hace unos meses sufrió en Nueva York un grave
accidente automovilista, se halla ya repuesto y ha embarcado para Europa.
En la noticia no indican la fecha del concierto, pero está redactada el
7 de junio y dice que se celebró «recientemente». El margen de fechas
disponibles para un concierto neoyorkino, fuera de la gira de Segovia
entre febrero y marzo, es muy estrecho. No hemos encontrado más
referencias documentales sobre este concierto, pero de ser posterior al
del día 6 de marzo los días más probables para el mismo estarían en el
mes de mayo, aunque lo lógico es que en ese mes Segovia en Montevi-
deo, tras una extensa gira de conciertos, sólo desease descansar junto a
su segunda esposa, Paquita Madriguera (1900-1965), que además esta-
ba en avanzado estado de gestación.54
Si el concierto verdaderamente llegó a celebrarse, podría haber te-
nido lugar dentro de las fechas de la gira de Segovia y tratarse de una
actuación auspiciada por la «Casa de España», que Marta Rey García
califica como «centro de las actividades de los partidarios de Franco
en Nueva York». Entre esas actividades estarían los conciertos con el
fin de recaudar fondos para la National Spanish Relief Association,
entidad relacionada con el Auxilio Social.55 En este caso, la fecha de la
crónica de Abc de Sevilla sería bastante posterior al concierto y no ne-
cesariamente tendría que tratarse de un recital celebrado después del
6 de marzo.56
Al parecer Segovia recibió amenazas antes del concierto del Town
Hall. Tras relatarle a Ponce una tensa entrevista con un representante
de la comunidad judía de Nueva York, seguramente poco antes del
concierto del 6 de marzo (ver más adelante), Segovia escribe: «Acabó

54. Beatriz Isabel Segovia Madriguera (1938-1967), la primera y única hija del matrimonio Segovia
(aunque Paquita Madriguera tenía tres hijas más de un anterior matrimonio y Segovia dos hijos
de su relación con Adelaida Portillo) nacería poco después, el 5 de junio (A. Escande: Don Andrés
y Paquita…, op. cit., p. 233).
55. Véase Marta Rey García: «Los españoles de los Estados Unidos y la Guerra Civil (1936-1939)»,
REDEN, nº 7, 1994, p. 119 (véase <http://dspace.uah.es/dspace/handle/10017/4865> consulta
realizada el 10 de mayo de 2010).
56. Unos meses antes, el 21 de octubre de 1937, también en Abc de Sevilla se habla de un concierto,
que no llegó a celebrarse, «a beneficio de la España nacional». En el mismo iban a participar
Lucrecia Bori, José Iturbi y Andrés Segovia (ver más adelante en el texto principal).
140 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

así nuestra entrevista, y la primera consecuencia que tuve de mi ac-


titud fue las amenazas que recibí con ocasión de mi último recital en
New York y para neutralizar las cuales hube de acudir a la policía de
a pie y de a caballo».57
Lo cierto es que el 3 de marzo, el periódico Frente Popular anunció
que la Unión de Músicos iba a «piquetear» el concierto de Segovia. Así
nos lo cuenta Alberto López Poveda:
En el último concierto celebrado en Nueva York el domingo 6 de marzo
se tomaron precauciones. El periódico titulado Frente Popular, publicación
en Nueva York del Comité Antifascista Español en Estados Unidos, en su
número del día 3 de marzo, se inserta lo siguiente bajo el título El «gran»
Segovia: «…Andrés Segovia acaba de hacer unas declaraciones a la prensa que lo
glorifican como fascista […] Él va, con el alma mística, a tocar la guitarra para el
público el domingo por la tarde en el Town Hall. La Unión de Músicos piqueteará
el acto mientras él arranca las notas a su guitarra…».
En las paredes del Town Hall aparecieron letreros alusivos. En el inte-
rior de la sala se encontraba un grupo de policías. Gracias a la intervención
de Juan F. de Cárdenas, embajador de España, el concierto transcurrió con
toda normalidad alcanzando un gran éxito que fue coronado con el en-
tusiasmo y los aplausos del público que llenaba la sala. Nos dice Segovia
que, a la salida, su íntimo amigo, el Dr. Ramón Castroviejo, tuvo un alter-
cado violento con uno de aquellos exaltados que portaban pancartas en las
que se decía que Segovia era aliado del general Franco.58
Segovia achacaba también a esas «razones políticas», mencionadas
en la carta a Sophocles Papas, un supuesto boicot que le tuvo apartado
de los escenarios de los Estados Unidos, como dijimos antes, entre 1939
y 1942. Así le contaba a Ponce, en una carta escrita desde Montevideo
el 26 de agosto de 1939, el inicio de ese «boicot»:
Yo di mis conciertos en Europa, de Octubre a Enero del año pasado. El
infame Mr. Coppicus, el mismo día que debíamos embarcar en Londres

57. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, p. 240.


58. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 288. En realidad, en aquellos años, el
embajador oficial de España en EE.UU., era el representante de la República, Fernando de los Ríos
(1879-1949), amigo de infancia de Segovia. A Juan Francisco Cárdenas (1881-?) se le consideraba
en esa época «Representante del Gobierno Nacional en los Estados Unidos». Cárdenas no obtuvo
el nombramiento oficial como embajador hasta el final de la guerra, con el reconocimiento por
parte de Estados Unidos del gobierno de Franco. Véase Marta Rey García: «Fernando de los
Ríos y Juan F. de Cárdenas: dos embajadores para la guerra de España (1936-1939)», REDEN,
nº 11, 1996, pp. 129-149. Véase <http://dspace.uah.es/dspace/handle/10017/4944> (consulta
realizada el 10 de mayo de 2010).
Julio Gimeno 141

para Nueva York, me cablegrafió anunciándome que mi tournée había


sido anulada. Ya comprenderás el motivo de tan drástica medida. Fue la
represalia de las sociedades judías, las cuales ya me habían advertido que
si yo no me retractaba de mis sentimientos nacionalistas, perdería mis con-
ciertos en los E.E.U.U. [sic.].59
El «infame Mr. Coppicus», mencionado en la carta, era el entonces
agente de Segovia en Norteamérica, Francis C. Coppicus (1880-1966),
empresario de origen alemán (había nacido en Colonia), director y
fundador de la Columbia Concerts Corporation.60 Por un apunte en
el diario de Paquita Madriguera (esposa entonces de Segovia), sabe-
mos que el cable de Coppicus se recibió la noche del 18 de enero de
1939,61 así que probablemente el matrimonio Segovia tenía pasajes en
el Champlain un buque francés que partía esa noche de Southampton
(110 kilómetros al sur de Londres) rumbo a Nueva York. Los pasajeros
que provenían de Londres, tenían que tomar un tren poco antes de las
19:52 horas para que les llevase al puerto de Southampton.62
Lo de «sociedades judías» debe de referirse a la YM & YWHA siglas
de la Young Men’s and Young Women’s Hebrew Association, entidad
para la que Segovia había actuado unos días antes del concierto del 6
de marzo en el Town Hall. En una carta a Ponce, de 23 de febrero de
1941, Segovia explica cómo la última vez que había actuado en Estados
Unidos le visitó el «presidente» de la «Young Hebrew Association»:
Me pidió que firmara un manifiesto en contra de la España Nacionalista,
que entonces luchaba. Yo me negué. Él me amenazó con represalias de
todas las asociaciones semejantes en el mundo entero, porque entendía
que ser adicto a Franco era compartir la ideología nazi de persecución del
pueblo israelita.63
En 1938 el presidente de la YMHA era Frank Leopold Weil (1894-
1957), sin embargo Segovia se refiere a su interlocutor como «Mr. Ko-

59. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 186.


60. Hoy en día se la conoce como CAMI, Columbia Artists Management Inc.
61. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 240. En una carta a Sophocles Papas (ver más
adelante en el texto principal) también se da la fecha de 18 de enero como de recepción del cable
de Coppicus.
62. The Times, 17-ix-1939. El barco tenía prevista su llegada a Nueva York el día 25 de enero
(Segovia tenía que actuar en el Town Hall el 29 –ver más adelante–), aunque debido a una
tormenta el barco llegó con un día de retraso. El mal tiempo fue también el causante de que
una joven pasajera (una refugiada alemana de origen judío) se rompiese una pierna durante la
travesía (véase The New York Times, 27-i-1939).
63. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 240.
142 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

lony» [sic.], así que pudiera tratarse de William Kolodny (1912-1993),


a quien en 1954 se le presenta como Doctor of Education (Ed. D.) por
la Universidad de Columbia y director educativo de YM & YWHA.64
Parece que Kolodny fue en algún momento el encargado de la progra-
mación de actividades artísticas de esa institución.65 La entrevista entre
Segovia y Kolodny acabó bastante mal, así que suponemos que tuvo
lugar después del 27 de febrero de 1938, fecha en la que Segovia había
actuado para la asociación judía. De haberse celebrado la reunión antes
del concierto en la YMHA es seguro que el recital se hubiese suspen-
dido.
En todo caso, el incidente con Kolodny no es un hecho aislado y
veremos cómo las simpatías políticas de Segovia ya le habían ocasio-
nado algún problema en Estados Unidos y también cómo a principios
de 1938 un suceso en Ginebra devino en un episodio de cierto calado
político y pudo ser un desencadenante más de que a Segovia se le de-
clarase –en sus propias palabras– «persona non grata» en EE.UU.66
Del episodio con Coppicus y su telegrama tenemos otro relato que
aporta datos de gran interés. Tras la anulación de la gira por Estados
Unidos, Segovia y Paquita Madriguera permanecieron en Londres
hasta el 4 de febrero, cuando embarcaron en el Andalucia Star, rumbo a
Montevideo.67 Al poco de su llegada a Uruguay, Segovia escribió una
carta a Sophocles Papas, el 8 de marzo de 1939. Este es un fragmento
de la misma:
Toqué en Europa con gran éxito: Inglaterra, Alemania, Italia y Hungría
[esta gira se llevó a cabo entre octubre de 1938 y enero de 1939]. Estábamos
listos para abandonar Londres, rumbo a EE.UU., el 18 de enero, cuando re-
cibí un cable del reptil de Mr. Coppicus diciéndome que había conseguido
cuatro conciertos para mí a dar en un periodo de tres meses. Usted puede
imaginarse mi contestación.

64. Louis Kraft, (ed.): Aspects of the Jewish Community Center, Filadelfia: National Association of
Jewish Center Workers, 1954, p. 239.
65. Véase <http://www.americanjewisharchives.org/aja/FindingAids/Weil.htm> (consulta
realizada el 23 de abril de 2010) y Ellen Graff: Stepping Left, second printing, Durham: Duke
University Press, 1999, p. 172.
66. «…I can do nothing against the monopolists which have declared me persona non grata» («…
no puedo hacer nada contra los monopolistas que me han declarado persona non grata»). Carta a
Sophocles Papas de 16-xii-1940, en E. Papas Smith: Sophocles Papas…, op. cit., p. 129.
67. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 241. Según Escande, llegaron a su destino
«veinte días después».
Julio Gimeno 143

Por razones relacionadas con mi afiliación nacionalista, y también por


haber tocado en Alemania y en Italia, y, finalmente, por otras razones cuyo
origen habría que buscar en la Columbia Concerts Corporation, sé que será
especialmente difícil para mí tocar en Norteamérica este año. Debo decirle
que el Sr. Coppicus me había ocultado durante todo el verano este golpe
que me estaba preparando, seguro que con la intención de hacerlo más
efectivo.68
De esta versión del incidente con Coppicus, podemos deducir que
no fue el empresario el que anuló la gira, como le contaría después Se-
govia a Ponce, sino que sería el propio Segovia quien la cancelaría ante
la perspectiva de ofrecer sólo cuatro conciertos durante tres meses, lo
que comprometía la rentabilidad económica de la misma. Entre esos
cuatro conciertos, no anulados, que sabemos que iban a formar parte
de esa gira, estaría el del 29 de enero de 1939 en el Town Hall de Nue-
va York, probablemente el primero de la gira. A pesar de la posterior
cancelación, el concierto fue anunciado en The New York Times el 22
de enero. Seguramente con tan poco margen de tiempo, Coppicus no
pudo impedir el anuncio de un concierto que tuvo que anularse.
Ya hemos visto que Segovia se refiere a Coppicus con términos
como «reptil» o «infame». Puede que la antipatía de Segovia por Cop-
picus fuese más antigua. Como sabemos, entre 1932 y 1934 Segovia no
actuó en los Estados Unidos. Para su reaparición en 1935 en ese país,
su empresario para América del Sur, Ernesto de Quesada,69 había tenido
que interceder ante Coppicus para que «cumpliera con una próxima gira

68. E. Papas Smith: Sophocles Papas…, op. cit., p. 123. Las cartas de Segovia a Papas se escribieron en
español, francés e inglés, aunque en el libro de la hija de Papas se reproducen todas traducidas al
inglés. No sabemos, por tanto, si lo de que Coppicus le había ocultado el golpe a Segovia durante
«todo el verano» es un error de traducción por «toda la temporada», en todo caso indicaría que
las razones del incidente venían de atrás. Este es el original en inglés: «I played in Europe with
great success: England, Germany, Italy, and Hungary. We were ready to leave London for the
U.S. on 18 January, when we received a cable from the reptilian Mr. Coppicus telling me that he
had obtained four concerts for me to given over a period of three months. You can imagine my
reply.
For reasons concerning my Nationalist affiliation, and also because I played in Germany and
Italy, and, finally, for other reasons whose source one must seek within the Columbia Concerts
Corporation, I already know that it will be particularly difficult for me to play in North America
this year. I must tell you that all summer Mr. Coppicus hid from me this blow which he was
preparing, no doubt with the aim of making it more effective».
69. Ernesto de Quesada (1886-1972) y Segovia se conocieron en España (los presentó el
violonchelista Gaspar Cassadó, véase A. Segovia: An autobiography…, op. cit., p. 131), donde
Quesada había establecido una agencia de conciertos llamada Conciertos Daniel y donde fundaría
también la Asociación de Cultura Musical.
144 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

para él [para Segovia]».70 Alberto López Poveda menciona un primer en-


contronazo entre Segovia y Coppicus nada más pisar el guitarrista suelo
norteamericano en enero de 1928. Al parecer, la disputa vino motivada
por el concierto en Proctor (mencionado antes, ver nota 48) que antecedió
al debut neoyorkino de Segovia el 8 de enero en el Town Hall.71
¿Cuántos conciertos pensaba Segovia que podría dar en esa gira de
tres meses por los Estados Unidos? No lo sabemos. Está claro que los cua-
tro que le ofreció Coppicus le parecieron pocos, aunque es posible que
tampoco fuesen demasiados los que se perdieron supuestamente por las
ideas políticas de Segovia. En la temporada de reaparición de Segovia en
Estados Unidos en 1943-44, una temporada seguramente más favorable,
desde el punto de vista de la economía del país que la de 1939, con la crisis
del crack de 1929 todavía coleando, Sol Hurok (1888-1974), el nuevo em-
presario de Segovia, le aseguró un mínimo de diez conciertos entre el 1 de
noviembre de 1943 y el 31 de enero de 1944.72
Segovia intentó volver a tocar en Estados Unidos tras la anulación
de su gira de 1939. El 23 de septiembre de ese mismo año, Segovia es-
cribió a Quesada desde Montevideo: «Si vas a Nueva York, y quieres
hacer alguna gestión para que se ocupen de mí en los EE.UU., te auto-
rizo a ello».73 En diciembre, Quesada viajó a Nueva York y allí se en-
trevistó con distintos empresarios del ramo solicitando conciertos para

70. Ernesto de Quesada Jr.: «Ernesto de Quesada fundador de los conciertos Daniel», p. 10
<http://www.hispaniaclasica.com/Noticias/Ernesto%20De%20Quesada%20Lopez%20Chaves.
pdf > (consulta realizada el 8 de mayo de 2010).
71. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 222.
72. E. de Quesada Jr.: «Ernesto de Quesada…», op. cit., p. 18. En 1946, Hurok le comunicó a
Segovia la dificultad para mantener los quince conciertos que le había asegurado para la siguiente
temporada (carta a Sophocles Papas de 14 de octubre, en E. Papas Smith: Sophocles Papas…, op.
cit., p. 136). Aunque está claro que una cosa eran los conciertos contratados y otra los que luego
se daban realmente y que iban surgiendo sobre la marcha, en las dos primeras temporadas de
Segovia en los EE.UU., a finales de la década de 1920, el número de conciertos fue bastante más
elevado. En una entrevista publicada en el Washington Post, el 25 de febrero de 1937, Paquita
Madriguera afirma que Segovia había dado en EE.UU. treinta y tres conciertos el año de su debut
en 1928. En una carta a Ponce de 27 de febrero de 1929, es decir en medio de su segunda temporada
de conciertos por EE.UU., Segovia escribe: «desde que llegué he dado 20 conciertos» (M. Alcázar
(ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 43). Segovia llegó a Nueva York a finales de diciembre
de 1928, dando su primer concierto en el Town Hall el 30 de ese mes. El concierto estaba previsto
para el día antes, pero hubo que retrasarlo, probablemente porque el barco de Segovia no llegó
a tiempo (ver M. Alcázar (ed.): ibíd., p. 41). Por un artículo en The New York Times de 5 de mayo
de 1929, sabemos que el número total de conciertos en esa segunda temporada en EE.UU. de
Segovia, fue de cuarenta.
73. E. de Quesada Jr.: «Ernesto de Quesada…», op. cit., p. 18.
Julio Gimeno 145

Segovia, aunque sin conseguir resultados positivos: «Un manager le


manifiesta que aunque admira a Segovia no existe interés por la guitarra.
Sin embargo, sus gestiones tendrían éxito años más tarde».74
El éxito aludido en la anterior cita, hace referencia a la reaparición
de Segovia en los Estados Unidos en la temporada 1943-44. Precisa-
mente fue tras su reaparición en ese país, cuando Segovia pudo exa-
minar por primera vez, en Washington, la partitura del Concierto de
Aranjuez. Trataremos este tema más adelante.

Afiliación nacionalista de Segovia


Antes vimos cómo Segovia le decía a Sophocles Papas que una de
las razones del «boicot» en los Estados Unidos estaba en su «afiliación
nacionalista». Esta simpatía de Segovia por el bando nacionalista de la
Guerra Civil española queda patente al final de la carta a Sophocles Pa-
pas: «La guerra en España está casi ganada, ¡con la victoria de nuestros
ideales! No puedo terminar esta carta sin poner por escrito, en español,
nuestro grito nacionalista: ¡Arriba España!»75
Esta carta es del 8 de marzo de 1939. Franco firmó su famoso parte
oficial proclamando el final de la guerra y la derrota del bando republi-
cano, el 1 de abril de ese mismo año. El 19 de abril, el diario barcelonés
La Vanguardia publicaba en el listado de donativos que «con destino
al Tesoro Nacional, son recibidos en esta Región Militar»; entre ellos,
figuraba la aportación de Andrés Segovia: «162 libras esterlinas, 840
francos franceses y 50 dólares oro».
Segovia también había mostrado sus preferencias políticas a su
amigo Manuel M. Ponce, en varias cartas. Por ejemplo, en una que
Alfredo Escande fecha el 28 de enero de 1937.76 De todos modos,
unas declaraciones que parece que se mantuvieron en el terreno de

74. Ibíd. Quizá las gestiones de Quesada, como representante de Segovia y por tanto como parte
interesada, se hicieron sin demasiado entusiasmo. En la carta a Ponce que ya hemos mencionado,
de 23 de febrero de 1939, leemos: «Quesada quiere todavía sacar tajada de esta situación.
Conociendo que no puedo tocar en los EE.UU. ni en Europa y que sólo me quedan los países de
América Española [sic], que él distribuye, me quiere imponer condiciones aún más leoninas que
las del año pasado». M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 241.
75. «The war in Spain is almost won, with the victory of our ideals! I cannot finish this letter
without setting down, in Spanish, our Nationalist cry: ¡Arriba España!» (E. PAPAS SMITH:
Sophocles Papas…, op. cit., p. 124).
76. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., pp. 163-166. Para la datación véase A.
Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 186.
146 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

lo privado, como las contenidas en las cartas a Ponce y a Sophocles


Papas, no pudieron incidir en el supuesto boicot político a Segovia.
Pero aunque el guitarrista le pide a veces a Ponce discreción sobre
las cuestiones tratadas en su correspondencia –«Una súplica. Cuida
que no caigan sobre esta carta miradas indiscretas. Sería gravísimo
para mí»–77 no puede decirse que Segovia actuase a lo largo de su
vida de manera demasiado cautelosa en lo que concierne a sus sim-
patías políticas. De hecho, Segovia achacaba a la difusión por parte
del general franquista Queipo de Llano (1875-1951) de su adhesión
al bando nacionalista (una adhesión que parece que Segovia ma-
terializó en forma de carta, ver más adelante) el saqueo que sufrió
su apartamento de Barcelona, al inicio de la Guerra Civil. Así se lo
contó a María Antonia Iglesias:
…cuando ya finalizaba la guerra, nos vinimos a Europa, a Génova. Allí
me presenté al cónsul español, que era el conde de Bulnes, y le dije:
«Mire, yo estoy siempre fuera de España, no me he afiliado jamás a
ningún partido político, pero, desde luego, me adhiero a cualquier cosa
que sea la no sovietización de España». Franco no era todavía el jefe del
Movimiento, lo era Sanjurjo. Bueno, y mi declaración valió para que
Queipo de Llano lo dijera en aquellas conversaciones tan pintorescas
que tenía por la radio, y de ahí, provino que mi casa de Barcelona fuera
totalmente arrasada.78
En este texto hay varias inexactitudes. Segovia seguramente co-
municó su adhesión al conde de Bulnes, al inicio y no al final de la
Guerra Civil.79 Segovia llegó a Génova, huyendo de Barcelona y a
bordo del barco italiano Principessa Maria, el 1 de agosto de 1936.80
En esa fecha, el general José Sanjurjo Sacanell (1872-1936), que en
un principio iba presidir el Directorio Militar que tenía que liderar
el movimiento, ya había muerto.81 Lo que sí puede ser correcto en

77. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 173. Carta de 7-ii-1937.
78. M. A. Iglesias: «Andrés Segovia», op. cit., pp. 244-245.
79. José Muñoz Vargas (1880-?), conde de Bulnes, fue nombrado cónsul general de España en
Génova en 1933 (el 7 de junio de 1933, el diario La Vanguardia publica la noticia de la partida
hacia Génova del nuevo cónsul). Al poco del inicio de la Guerra Civil, en agosto de 1936, Muñoz
Vargas fue cesado en su puesto por el gobierno de la República (la noticia de su cese se publicó
en La Vanguardia, 2-viii-1936). El bando nacionalista lo repuso en su cargo. En mayo de 1943 fue
nombrado embajador de España en Argentina (Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla: Imperio de
papel. Acción cultural y política exterior durante el primer franquismo, Madrid: CSIC, 1992, p. 338).
80. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 194.
81. Murió el 20 de julio de 1936 en un accidente de aviación en Estoril (Portugal).
Julio Gimeno 147

el relato de Segovia es que la adhesión se comunicó antes del 1 de


octubre de 1936, cuando Francisco Franco fue nombrado Jefe del
Estado y Generalísimo de todos los ejércitos.82 Es bastante probable
que el 1 de octubre ya se hubiese producido el saqueo del aparta-
mento de Barcelona.

Saqueo del apartamento de Segovia


Si, como afirma Segovia, su adhesión al bando nacional tuvo lugar
antes del saqueo de su casa de Barcelona, entonces tuvo que producir-
se antes del 23 de octubre de 1936, fecha en la que el saqueo fue men-
cionado en la noticia de la llegada de la suegra, hijastras y cuñadas de
Segovia a Nueva York:
Entre los pasajeros que llegaron ayer en el trasatlántico francés Lafayette es-
taba la Sra. F. [Francisca] Rodón Madriguera, madre de Enric Madriguera,
el director de orquesta, y sus dos hijas, María y Mercedes. Del grupo tam-
bién formaban parte tres pequeñas sobrinas [de Enric Madiguera], Pitusa,
Sofía y María Rosa Puig, de 12, 10 y 9 años, respectivamente. La familia
huyó de España después de que su casa en Barcelona fuese saqueada. An-
drés Segovia, célebre guitarrista español, que es el marido de una tercera
hermana de [Enric] Madriguera, Paquita, les ayudó en su huida. Los Sego-
via están ahora en Italia.83
Sin duda, estos familiares hablaron del asunto con Segovia en Mar-
sella, donde Segovia se encontró con su suegra y cuñadas a primeros
de octubre,84 pero Alfredo Escande opina que a Segovia le comunica-
ron antes el saqueo de su apartamento en Barcelona, lo que deduce del
relato del hecho a Ponce en una carta que le envió Segovia en enero de
1937:

82. El Decreto con dicha proclamación fue firmado por el general Miguel Cabanellas el 29 de
septiembre y fue publicado en el Boletín al día siguiente, 30 de septiembre de 1936.
83. The New York Times, 23-x-1936. A decir verdad, tal como se cuenta la noticia en el diario, el saqueo
también podría referirse al domicilio de Francisca Rodón (suegra de Segovia). Este es el original en
inglés: «Among the passengers arriving yesterday on the French liner Lafayette were Mrs. F. Rodon
Madriguera, mother of Enric Madriguera, the orchestra leader, and her two daughters, Maria and
Mercedes. Three small nieces, Pitusa, Sofia and Maria Rosa Puig, aged respectively 12, 10 and 9
years, also were in the party. The family escaped from Spain after their home in Barcelona had been
ransacked. Andrés Segovia, celebrated Spanish guitarist, who is the husband of a third Madriguera
sister, Paquita, helped them in their escape. The Segovias are now in Italy».
84. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 195. Alfredo Escande sitúa el encuentro el 1 de
octubre. Es posible que tuviese lugar el día 2, viernes, fecha de llegada a puerto del barco francés
Anfa que hacía la ruta Barcelona-Marsella.
148 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Mi casa de Barcelona, con mi biblioteca, música, tapices, grabados, cua-


dros, plata abundante de Paquita y mía, recuerdos del extremo Oriente,
joyas de ambos, etc., etc., ha sido, según la expresión de un pariente de
Paquita que nos comunicó veladamente la noticia, limpiada.85
Que Segovia afirme que la noticia se la comunicaron «veladamen-
te», hace pensar a Alfredo Escande en una llamada telefónica, telegra-
ma o carta que recibiría el guitarrista, seguramente en Génova, an-
tes de su encuentro en persona con la madre de Paquita Madriguera
en Marsella.86 Todo esto encaja con la afirmación de Segovia de que
«Franco no era todavía el jefe del Movimiento» en el momento de su
adhesión, aunque, a la espera de la aparición de más datos, tampoco
podemos descartar que el familiar de Paquita le comunicase el saqueo
de su apartamento algo después y fuese Segovia quien hiciese llegar la
noticia a la madre y hermanas de su esposa antes del desembarco de
éstas en Nueva York.
Por otra parte, Segovia tuvo que enterarse del saqueo de su domi-
cilio con posterioridad al 10 de agosto de 1936. En esa fecha, escribió
una carta a la agencia inglesa Ibbs and Tillett señalando que había te-
nido que huir de Barcelona dejando allí sus pertenencias, por las que
se muestra preocupado. Más preocupación aún le ocasiona la suerte
que han podido correr sus dos hijos, Andrés y Leonardo, que estaban
pasando el verano cerca de Madrid y de los que en la carta dice no
tener noticias.87 Los dos hijos de Segovia, junto a su primera esposa
Adelaida Portillo, estaban residiendo en esos años en España, segu-
ramente en Madrid, donde los niños asistían a la Escuela Internacio-
nal Plurilingüe.88 Al estallar la guerra Adelaida y sus hijos pudieron
ponerse a salvo y abandonaron España, Segovia se lo cuenta a Ponce
diciéndole: «Adelaida, que es de un rojo subido, tuvo que escapar con
los niños –que por su parte son férvidos nacionalistas– a Suiza, donde

85. Carta a Ponce de 28-i-1937, en M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 165.
86. Comunicación personal de Alfredo Escande, 23-vi-2009.
87. Christopher Fifield: Ibbs and Tillet. The Rise and Fall of a Musical Empire, Aldershot: Ashgate,
2005, p. 189.
88. Vicente Llorens: Estudios y ensayos sobre el exilio republicano de 1939, Sevilla: Renacimiento, 2006,
p. 27. En el Archivo Eduardo Ranch se conserva una foto donde vemos a los hijos de Segovia y
otros alumnos de la Escuela Internacional Prurilingüe junto a su director, Vicente Llorens (1906-
1979), amigo de Segovia que fue su profesor de guitarra (<http://www.secc.es/media/docs/
FOLLETO2.pdf>, consulta realizada el 27 de mayo de 2010).
Julio Gimeno 149

Andrés Segovia, Adelaida Portillo y Andrés Segovia Portillo


(Nuevo Mundo, 5-v-1922)
150 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

actualmente se encuentran».89 En 1939, Segovia le explica a Ponce que


Adelaida está residiendo en París.90
El barco en el que Segovia escapó de Barcelona fue fletado por el
gobierno italiano para transportar a los extranjeros que abandonaban
España en esos primeros días de la guerra. Entre el 24 de julio y el 7
de agosto de 1936, los barcos italianos evacuaron a más de seis mil
personas.91 Lo cierto es que en esos barcos, además de los extranje-
ros, viajaron también más de mil trescientos refugiados con pasaporte
español, en su mayoría religiosos y «hombres de derecha», como los
calificó Queipo de Llano,92 a los que la Generalitat de Cataluña, con
su presidente Lluís Companys (1882-1940) al frente, facilitó la huida
ante el peligro cierto que corrían sus vidas en aquellos momentos de
anarquía y confusión.93 Las tres hijas de Paquita Madriguera tenían la
nacionalidad uruguaya y viajaron con pasaportes de Uruguay.94 Por su
parte, Segovia, según López Poveda, consiguió un pasaporte firmado
por el Conseller de Governació de la Generalitat de Cataluña, Josep
María España i Sirat (1879-1953), gracias a la ayuda del Dr. Augusto Pi
Suñer (1879-1965).95
Una de las hijas de Paquita Madriguera relata cómo el matrimonio
Segovia y las hijas de Paquita Madriguera huyeron de Barcelona, el 31
de julio de 1936:
Cuando empezó la guerra civil a Mamá y a Andrés los amenazaron de
muerte. Entonces Mamá hizo gestiones para que nosotras, como urugua-
yas, pudiéramos salir de España. Habló con el Cónsul de Argentina, y dijo

89. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., pp. 164-65.
90. Ibíd., p. 186. Segovia nos cuenta que Adelaida se trasladó de Ginebra a París a instancias de
su amiga, la abogada y política republicana Victoria Kent (1892-1987). Durante la Guerra Civil,
Victoria Kent, que era diputada del Frente Popular, estuvo destinada en la embajada española
en París. Según Segovia, la amistad de Adelaida con Victoria Kent, impidió que la ex-mujer del
guitarrista pudiese regresar a España tras la guerra. Mercedes Salisachs dice que la primera
esposa de Segovia se instaló en París «porque sus ideas políticas no congeniaban con las de
Franco» (Mercedes Salisachs: Derribos, Esplugues de Llobregat: Plaza y Janés, 1987, p. 143).
91. J. L. Alcofar Nassaes: La marina italiana en la guerra de España, Barcelona: Euros, 1975, p. 317.
92. Ian Gibson: Queipo de Llano. Sevilla, verano de 1936, Barcelona: Grijalbo, 1986, p. 405.
93. Josep Benet: Exili i mort del president Companys, Badalona: Empuries, 1990: 67-68. Agradezco
esta información a Josep Mª Mangado.
94. Fueron los tres únicos pasajeros de esa nacionalidad (J. L. Alcofar Nassaes: La marina italiana,
op. cit., p. 318 y A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 188).
95. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 278. Sin embargo, en unas declaraciones
de Segovia en Suiza, en 1938, habla de que un cónsul extranjero solicitó el visado de su pasaporte
(ver más adelante en el texto principal).
Julio Gimeno 151

El buque italiano Principessa Maria, en el que Segovia y su familia huyeron de España


a finales de julio de 1936.

que él nos ayudaría a salir. Pero dijo que no podía dejar a dos artistas como
ella y Andrés, para que quedaran en aquel infierno. Así que salimos las
tres metidas adentro de un ropero, de madrugada, en un camión que lleva-
ba una bandera uruguaya (que nadie sabía de dónde era, y la respetaron).
Y Mamá y Andrés también pudieron escapar ahí.96
En algún momento de la estancia en Génova de Segovia, que duró
dos meses (desde su llegada el 1 de agosto hasta su partida hacia Mar-
sella el 1 de octubre), debió de tener lugar el encuentro con el cónsul
español, el conde de Bulnes, que Segovia menciona en la entrevista de
1973.
El 12 de septiembre de 1936 se reproducía una noticia en el Diario de
Cádiz que hablaba de la huida de Segovia a Italia:
El famoso guitarrista español Andrés Segovia se ha visto obligado a
huir precipitadamente de su hogar en Barcelona, habiéndose refugiado
en Italia. En Génova ha hecho las siguientes declaraciones: «He tenido
que escaparme a toda prisa. Yo no he sido, soy, ni seré nunca político
y no recuerdo tener ni un solo enemigo conocido en el mundo; pero en
una ciudad dominada por el anarquismo hay que temerlo todo, has-

96. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 188.


152 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

ta el fusilamiento, estando a merced de bandidos que se lucran y se


aprovechan de los desordenes y de la situación para cometer los más
espantosos crímenes. Eso es lo que en estos momentos está ocurriendo
en Madrid y en Barcelona».97
Carlos Andrés Segovia, el hijo menor de Andrés Segovia, mencionó
en febrero de 2006 la existencia de una carta de su padre: «…dirigida a
un mando militar franquista que por fortuna mi padre no llegó nunca
a enviar (repárese en ello) y en la que da él a [sic.] su apoyo a la causa
nacional (carta conservada en el archivo del Sr. López Poveda)».98 No
hemos podido examinar esta carta y no sabemos si fue ese documen-
to el que Segovia califica de «declaración» al conde de Bulnes en su
entrevista de 1973. Sin embargo, la adhesión del guitarrista a la –en
sus propias palabras– «noble cruzada nacionalista» se difundiría un
tiempo después en la prensa, al calor de diversos incidentes de sesgo
político en los que se vio envuelto Segovia.

Declaraciones de carácter político


En la apretada gira de conciertos que Segovia inició por Europa y
el Norte de África en octubre de 1936 (al poco de su precipitada salida
de España), con actuaciones en Francia, Inglaterra, Argelia, Marruecos,
Túnez, Bélgica, Holanda, Checoslovaquia, Austria, Suiza, Montecarlo
e Italia,99 es muy probable que el guitarrista hiciese algún tipo de de-
claración de carácter político. En una carta a Ponce el 28 de enero de
1937, ya desde Estados Unidos al inicio de su gira por ese país, escribe:
«ayudo lo que puedo a Franco, ostensiblemente en Europa pero vela-
damente en este país».100 Pero desde este año de 1937, no sólo en Eu-
ropa será ostensible la actitud de Segovia en relación a sus opiniones
políticas, también los medios de difusión norteamericanos comienzan
a hacerse eco de las mismas.

97. Reproducido en Juan Antonio Pérez-Bustamente de Monasterio: Tras la huella de Andrés Segovia,
Cádiz: Universidad de Cádiz, 1990, p. 137. Dos días más tarde, el 14 de septiembre de 1936, el
diario Ideal de Granada también hablaba de la huida de Segovia de Barcelona, pero por error se
decía que había llegado a Córdoba en lugar de a Génova.
98. «Algunos datos y reflexiones sobre la biografía de Andrés Segovia», en el foro de guitarra.
artelinkado 11-ii-2006 (<http://guitarra.artelinkado.com/foros/showthread.php?3902-Algunos-
datos-y-reflexiones-sobre-la-biograf%EDa-de-Andr%E9s-Segovia&p=20531#post20531>
consulta realizada el 9 de mayo de 2010).
99. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., pp. 197-199.
100. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 165.
Julio Gimeno 153

El 21 de octubre de 1937 el diario Abc de Sevilla publicó un artículo


de María Matilde Belmonte, desde Nueva York, titulado «Artistas es-
pañoles». En él podemos leer:
Siempre se ha dicho que el arte no debe mezclarse en política; pero
nunca se ha oído que artistas de fama mundial fuesen perseguidos por
ser patriotas. Tal es el caso de varios artistas españoles, que en tierras ex-
tranjeras han luchado siempre por mantener a su Patria a la altura que
se merece. Entre muchos otros, he tenido ahora la ocasión de encontrar
los ejemplos de Lucrezia Bori, José Iturbe [sic.], Andrés Segovia y Enrique
Madriguera. Todos ellos, españoles hasta la médula de los huesos, se re-
belaron contra la tiranía roja, que quería hacer de su tierra una segunda
Rusia. Abiertamente, con valentía, y sin excusas, apoyaron al Movimiento
salvador, y glorificaron la figura de nuestro gran Generalísimo. El resulta-
do ha sido duro para ellos; pero no les importa.
[…] Andrés Segovia, abiertamente en la Prensa, se declara contra los
enemigos de España –y como resultado la magia de su guitarra, que antes
fue llamada divina, ahora se convierte por obra y gracia de críticos rojos
en vulgar rascar la cuerda. ¡Ríe Segovia ante el ataque enemigo[!]–. ¿Qué
puede la propaganda roja contra la verdad innegable de su españolismo,
de su arte? Ha marchado ahora a Sudamérica; allí donde gente amiga de
España le llama, le espera, le aclama, ya no tan sólo como artista, sino
como español.
Estos tres artistas españoles [Lucrecia Bori, José Iturbi y Andrés Sego-
via] quisieron unirse y dar un concierto a beneficio de la España nacional.
Dificultades que debieron haberse superado; pero las cuales ellos no po-
dían personalmente resolver, impidió [sic.] llevar a cabo su proyecto. ¡Qué
pena, que los esfuerzos y deseos de tantos patriotas españoles choquen
contra los muros infranqueables del miedo!
Todo apunta a que lo relatado sobre Segovia acaeció meses antes de
la publicación de la crónica en Abc de Sevilla, en el transcurso de la gira
americana del guitarrista entre enero y marzo de 1937.101 Lamentable-
mente, no hemos podido examinar los números correspondientes del
periódico La Prensa de Nueva York, donde María Matilde Belmonte
dice que Segovia hizo sus declaraciones, pero sí creemos adivinar el

101. Esto explicaría el comentario de que Segovia «ha marchado ahora a Sudamérica». Tras su
gira norteamericana Segovia partió para México (A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1,
p. 281) y después a Venezuela donde ofreció varios conciertos en abril (Alejandro Bruzual: «Las
siete visitas de Andrés Segovia», Revista musical de Venezuela, nº 37, 1998, pp. 163-186). Segovia no
regresaría a los EE.UU., para una nueva gira, hasta enero de 1938.
154 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

eco de las mismas en su correspondencia con Ponce. En una carta a


Ponce de 28 de enero de 1937, leemos:
La situación aquí en los Estados Unidos es gravísima para los que hacen
declaraciones hostiles al Gobierno de Valencia. Están amenazados de
muerte, y lo que es peor [?], amenazan su éxito, si se trata de artistas por-
que cuentan con el apoyo de la prensa. Yo no me finjo amigo de los rojos,
Dios me libre, pero evito aquí declaraciones imprudentes.102
Pero Segovia parece que no siguió sus propias recomendaciones y
pocos días después, seguramente el 7 de febrero de 1937,103 leemos en
otra de sus cartas a Ponce:
Mi posición actual en el conflicto español es demasiado conocida […]
Dejemos pasar la tormenta…
…Pero es probable que la tormenta lo arrase todo. El mundo entero
está amenazado, querido Manuel…! ¿Quién hubiera dicho, hace ocho
años, que también la fortaleza de este titánico país vacilaría? [seguramente
Segovia se refiere al crack de la bolsa neoyorkina en octubre de 1929] Y
así es… Estoy asombrado de ver la influencia devastadora que desarrolla
Rusia en esta tierra de promisión. Se vale de los elementos, al parecer, más
contradictorios para centuplicar su eficacia. […] La tragedia de España le
está sirviendo ahora para soliviantar los ánimos más rebeldes a su ideolo-
gía. Todo le es útil.
Con extraordinaria habilidad ha sabido colocar el problema español
en un plano esencialmente antisemítico. De ese modo logra la formidable
ayuda judía. […] Gracias a la radio, al cine, al libro, va cumpliendo todos
sus fines.104
Tras su gira por Estados Unidos y Canadá, que Segovia comenzó a
principios de 1937 con un concierto en el Town Hall de Nueva York el
30 de enero de ese año, y su posterior gira por Sudamérica, Segovia y
su esposa, Paquita Madriguera llegaron a Montevideo.105 El 10 de agos-
to, Segovia le escribió a Ponce desde el piso de Montevideo (Uruguay),
al que se habían mudado el 2 de julio,106 explicándole que tras finalizar
su gira por Estados Unidos «hace ya dos meses» y «después de un

102. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 165.


103. La carta sólo indica «Febr. xxxvii», pero probablemente sea del 7 de febrero, día en el que The
New York Times publicó varias noticias sobre Carlos Chávez, noticias que son mencionadas por
Segovia en su carta (M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., pp. 171-173).
104. Ibíd., p. 171.
105. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 41.
106. Ibíd., p. 243.
Julio Gimeno 155

magnífico descanso en Montevideo, marchamos de nuevo a Europa, a


comenzar mis conciertos»:
Paquita me acompañará en este viaje a Europa, que no será largo. Después
regresaremos aquí. Si te dignas a comunicar con nosotros dirije [sic.] tus
noticias próximas al Hotel Victoria, de Ginebra, Suiza. Yo haré un largo
alto en él para pasar unas semanas con mis hijos. […] Saldremos para Eu-
ropa, el 8 de septiembre.107
Al escribir esta carta, Segovia no sabía que sus expectativas de pasar
unas semanas con sus hijos se iban a frustrar de manera trágica.

Tragedia familiar en Suiza


Alfredo Escande nos informa del retraso de la partida del matri-
monio Segovia para su gira por Europa hasta el 23 de septiembre.108
El 7 de octubre llegaron a Inglaterra. El 17 de octubre Segovia actuó
en el Hyde Park Hotel.109 El 22 de octubre, poco antes del inicio de su
concierto en el Wigmore Hall de Londres, Segovia recibió la terrible
noticia de la muerte de su hijo menor, Leonardo Segovia Portillo.110
Leonardo Segovia había nacido del primer matrimonio de Segovia
con Adelaida Portillo y Balaguer (1894-1980), cubana, hija de un mil-
tar.111 Segovia y Adelaida se casaron en el 23 de diciembre de 1920.112
Tuvieron dos hijos, Andrés (1921-1996) y Leonardo (1924-1937). En
1928 la familia adquirió un piso en Ginebra.113 Unos años más tarde,
Segovia comenzó a hablarle a Ponce de problemas familiares.114 Final-

107. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 95.


108. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 228.
109. The Observer, 10-x-1937.
110. A. Escande: Don Andrés y Paquita…, op. cit., p. 228.
111. Adelaida Portillo sirvió de modelo al pintor cordobés Julio Romero de Torres (1874-1930) en
un par de ocasiones: «Romero de Torres destacó sobre todo como pintor de retratos de mujeres
[...], Adelaida Portillo, primera esposa del guitarrista Andrés Segovia posó para la figura de la
izquierda del panel central de Poema de Córdoba, la mujer con mantilla que sostiene el San Rafael
de plata» (Lily Litvak: Imágenes y textos: estudios sobre literatura y pintura 1849-1936, Ámsterdam:
Rodopi, 1998, p. 133). El otro cuadro de Romero de Torres en el que vemos a Adelaida Portillo
es el titulado Belleza salvaje (<http://www.museojulioromero.org/web_esp/obra/museo/ver.
asp?ObraID=67>, consulta realizada el 27 de mayo de 2010). Agradezco esta información a Josep
Mª Mangado.
112. La Correspondencia de España, 23-xii-1920.
113. Véase la nota 4.
114. En 1932, Segovia explica a Ponce que su suegra se ha ido a vivir con ellos a Suiza, para gran
disgusto del guitarrista que comenta sobre la madre de Adelaida «su odio lo llena todo […] el
ambiente de la casa es pues, irrespirable para mí» (M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters,
156 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

mente, en 1934 Adelaida y Segovia se divorciaron.115 El 26 de octubre


de 1935, Segovia contrajo matrimonio con su segunda esposa, Paquita
Madriguera Rodón.116
Adelaida pasó sus últimos años en París con su hijo Andrés. En
1939, Segovia le explicaba a Ponce que Adelaida estaba residiendo en
París.117 En junio de 1940 los alemanes ocuparon París. Por una carta a
Ponce de septiembre de ese año, sabemos que Adelaida y su hijo An-
drés permanecían en la capital francesa.118 Adelaida, en París, «se ga-
naba la vida haciendo figuritas de migas de pan coloreadas».119 Murió
en esa ciudad, en 1980, tras perder la vista.120 Andrés Segovia Portillo,
tuvo una carrera como pintor en París, falleciendo allí en 1996.121
Dentro de su gira europea, Segovia tenía previsto actuar en Gine-
bra, lugar donde residía su primera esposa y sus dos hijos, a principios
de diciembre de 1937.122 Pero ya hemos dicho que el día 22 de octubre
le comunicaron que su hijo Leonardo había fallecido en un accidente el
día anterior. Ese día, jueves 21 de octubre de 1938, Leonardo Segovia
y dos compañeros más del instituto donde estudiaba interno, salieron
a dar un paseo a las tres de la tarde. Parece que querían construir una
cabaña en una zona boscosa cercana. Siguieron la vía del tren hasta lle-
gar a un viaducto metálico que sorteaba la vía férrea. Este viaducto se

op. cit., p. 112). El 15 de mayo de 1933 parece que Segovia tiene decidido tomar él solo una casa
en París, pero al final llega a un acuerdo con Adelaida para que su madre abandone la casa de
Ginebra, al menos mientras Segovia permanezca allí entre viaje y viaje. Escribe Segovia a Ponce
«Todo esto me proporciona gran satisfacción porque de una vez para siempre se ha sajado la
pústula y creo resuelta la curación» (Ibíd. p. 140). Pero unos días más tarde, el 29 de mayo, Segovia
le escribe a la esposa de Ponce: «Mis asuntos con Adelaida –inútil es recomendarte la discreción–
no van nada bien. Su madre ha salido de casa, estamos solos con los niños, y todo continúa
como si tal. Nuestros caracteres no se avienen. Y hay un fondo de sequedad en su naturaleza y
un trastorno de nervios –herencia paterna– tan insoportable que nuestra vida es un infierno sin
respiro» (ibíd., p. 143).
115. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 2, p. 983. López Poveda utiliza el término
separación, pero dado que Segovia se casó poco después con Paquita Madriguera, parece que se
trataría de un divorcio.
116. Ibíd., p. 986.
117. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 186.
118. Ibíd., p. 203.
119. Mercedes Salisachs: Derribos, op. cit. p. 143.
120. Ibíd.
121. Sobre Andrés Segovia Portillo, puede consultarse Gregory D’Alessio: «The Other Segovia»,
Guitar Review, nº 43, primavera, 1978, pp. 6-11 y A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol.
2, p. 984.
122. Así apareció anunciado en el Journal de Genève, 9-x-1937.
Julio Gimeno 157

había construido hacia 1858 y servía para aprovisionar de agua para el


regadío algunos campos cercanos. Cuando se electrificaron los trenes,
hubo que pasar los cables eléctricos por debajo del viaducto y los de
sujeción apenas un metro por encima. Leonardo Segovia y sus amigos,
cruzaron una valla que cerraba el paso advirtiendo del peligro y se
dispusieron atravesar el viaducto, con los pies metidos en el agua del
canal. Cuando Leonardo se agachó para pasar por debajo de los cables
de sujeción, una vara que llevaba tocó el cable y se produjo una des-
carga de 15.000 voltios que carbonizó su cuerpo.123 El 25 de diciem-
bre de 1937 se anunció en el Journal de Genève que debido a la desgracia
familiar sufrida por Segovia, su gira en Suiza quedaba pospuesta hasta
el próximo invierno, aunque el guitarrista había accedido a la solicitud
de dar un único concierto el 6 de enero de 1938, a beneficio de la Cruz
Roja española nacionalista.124 Esta decisión de Segovia traería conse-
cuencias inesperadas. Pero no adelantemos acontecimientos.
El 20 de diciembre de 1937, Segovia ofrecería un concierto en la sala
Gaveau de París.125 Según Alberto López Poveda:
…en la fachada del edificio aparecieron unos letreros tachándole [a Sego-
via] de fascista. También un cartel que decía: No hay entradas. Las autorida-
des tomaron medidas de vigilancia en el exterior del teatro, sito en 45, rue
de la Boétie, como consecuencia de la presencia en la calle de elementos
revolucionarios.126
No tenemos más detalles de estos incidentes ni conocemos el
desencadenante de las protestas. Alberto López Poveda habla de
unas declaraciones de Segovia en la prensa, con un fuerte conteni-
do ideológico, unos días antes del concierto en la sala Gaveau. No
sabemos en qué medio se difundieron esas declaraciones, que sólo
conocemos por versiones posteriores de las mismas. El Sr. López
Poveda ofrece una traducción al castellano de las palabras de Se-
govia publicadas originalmente en francés en el número del 10 de
enero de 1938 de la revista bimensual franco-española, Occidente:127

123. Journal de Genève, 23 y 25-x-1937.


124. Durante la Guerra Civil, la Cruz Roja, cuya sede central estaba precisamente en Ginebra,
tenía delegaciones en la zona republicana y en la zona nacional.
125. Véase el anuncio en el diario L’Intransigeant de ese mismo día, 20-xii-1937.
126. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 287.
127. Como veremos a continuación, en esa fecha ya se habían publicado otras versiones de este
mismo texto.
158 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Me honro en considerarme incluido entre los artistas españoles enamora-


dos de su patria que, desde los primeros días de la lucha, han prometido
su adhesión a la noble cruzada nacionalista. Por fidelidad a las gloriosas
tradiciones de nuestra civilización, que tan profundamente influyó siem-
pre en los destinos humanos; por un amor no fingido al pueblo, cuya frágil
credulidad han explotado políticos sin conciencia al sueldo de Rusia; por
una firme esperanza en el porvenir de nuestra gran España que, gracias al
triunfo, ha recuperado el irresistible poder de sus valores seculares, debe-
mos ayudar todos a la victoria nacionalista de hoy. Este triunfo enriquece-
rá el tesoro espiritual de nuestra época y, mañana, las naciones más lejanas
o más hostiles nos lo agradecerán. Seamos dignos de la noble misión que
la patria nos confía, y que cada uno la cumpla, según sus medios, sin temor
y sin tacha.128
Por su tono y por su redacción, no nos extrañaría que este texto for-
mase parte, o estuviese basado, en la carta «a un mando militar fran-
quista» mencionada por el hijo de Segovia (ver antes). López Poveda
dice que estas declaraciones «tuvieron eco en la prensa americana y
rusa».129 Una traducción también al castellano, algo diferente a la ofre-
cida por López Poveda pero claramente basada en el mismo original,
la encontramos en una crónica firmada en enero de 1938 y publicada
el 17 de febrero de 1938 en el diario La Prensa, de San Antonio (Texas).
El artículo se titula «Muerte de Ravel y exaltación de Falla» y su autor
es Manuel Aznar, abuelo del ex-presidente del gobierno español José
María Aznar. Volveremos a hablar de Manuel Aznar más adelante.
Con anterioridad al artículo en La Prensa, en España se publicó otra
traducción de la adhesión de Segovia en la Gaceta de Tenerife del 9 de
febrero de 1938.

Concierto en Ginebra
Ya hemos visto que, debido al fallecimiento de su hijo Leonardo
en Suiza, Segovia anuló su gira por ese país accediendo sólo a ofrecer
un concierto el día 6 de enero. El cuatro de enero, dos días antes de su
concierto, Andrés Segovia concedió una entrevista a Amy-Châtelain,
del diario La Suisse, explicando su proceder:130

128. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, pp. 286-87.
129. Ibíd., p. 287.
130. Original, en francés, en el Apéndice. Agradezco a Francisco Herrera que me haya facilitado
una copia de esta entrevista.
Julio Gimeno 159

Andrés Segovia, que es nuestro invitado aún por unos días, me ha re-
cibido con la sencillez de un gentilhombre castellano, y con eso está todo
dicho.
—Se comenta que yo he sido comunista (me explica de entrada),
pero es falso yo fui republicano… bajo la monarquía, y eso es distin-
to. Fuimos nosotros, los intelectuales, quienes preparamos la llegada al
poder de la República española. Pero no tardamos en quedar decepcio-
nados, primero, y alarmados, después. Por medio de unas elecciones
amañadas, se ha hecho creer al mundo que el pueblo más individua-
lista que existe ¡ha demandado libremente la dictadura del embajador
de los soviets! Ya sabe usted lo que vino después: los incendios de las
iglesias y de los conventos, el pillaje (últimamente he recibido una nota
comunicándome que mi domicilio ha sido «limpiado»), las masacres y
las violaciones. Y cosas tan atroces y viles como esos cientos de niñas
de diez a quince años desfilando por las calles de Barcelona y procla-
mando con el puño en alto: «¡Hijos sí, maridos no!». Comprenderá us-
ted que ante tales horrores, auténtica expresión de la bajeza humana,
en un lugar donde desde siempre los hombres han demostrado una
y mil veces su bondad, todos nos hayamos pasado a Franco. Todos o
casi todos –añade el gran músico– porque faltan algunos intelectuales
que militan realmente a favor de la España roja. Es decir, que batallan
heroicamente… en la retaguardia, en los ministerios. Se solicitará para
ellos, a la manera de Champfort [sic. por Chamfort], ¡la cruz de guerra
por su talento y un sillón de académico por su valor!
—¿Se sabe qué ha pasado con la colección del Prado?
—Los Rojos aseguran que está intacta en Madrid, esperemos que ¡por
una vez digan la verdad! ¡Hay tantas obras maestras que han sido destruidas
o, simplemente, robadas y enviadas a Rusia!
—Fue en Barcelona donde le sorprendió a usted la revolución ¿no es
así?
—Sí; pero tengo que precisar que aunque la revolución me pilló por
sorpresa, no me ha sorprendido puesto que cuando estalló (en julio de
1936) yo regresaba de Rusia donde, en mayo y en junio, había dado 22
conciertos, y durante esos dos meses numerosos indicios y ciertas conver-
saciones me habían hecho comprender que los rusos preparaban la escla-
vitud de mi desgraciado país.
—¿Y no se vigila a los extranjeros?
—Evidentemente, pero se desconfía menos de un artista invitado a una
gira de conciertos que de los clientes de Intourist [una agencia rusa de tu-
rismo] o de los políticos extranjeros que, por afinidad, van a recabar infor-
160 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

mación y a los que se les oculta la verdadera situación. Así que he podido
ver y comprender muchas cosas. La terrible miseria del pueblo ruso y el
estado de esclavitud al que se ve reducido se manifiestan claramente a los
ojos de quien quiere verlo.
—¿No obstante el régimen ha llevado a cabo un esfuerzo considerable
por la música, el teatro y las bellas artes?
—Esto es innegable. Los rusos siempre han tenido el sentido del tea-
tro; el pueblo que sufre tanto encuentra en él su consuelo, una forma
de olvidar. Pero es exagerado presentar el régimen soviético como par-
ticularmente comprensivo con las necesidades del artista. El caso de
Shostakóvich, por el contrario, prueba el sectarismo que los amos del
país muestran en este ámbito: la genialidad o no de este joven composi-
tor es algo que tendrá que decidir la posteridad. Sin embargo, durante
todo el tiempo que fue admitido en el círculo de amigos de Stalin, le
reconocieron al autor de Lady Macbeth todas las cualidades, pero en
cuanto cayó en desgracia –algo que ocurrió precisamente en la época en
la que yo estuve en Moscú– se le trató como al mayor de los fracasados.
Sin comentarios.
—Volviendo a su caso ¿usted pudo abandonar Barcelona en los prime-
ros días de la revolución?
—Diez días después gracias a un cónsul extranjero que solicitó el visa-
do de mi pasaporte. Fue una suerte ya que, una semana más tarde en lugar
de un visado «legal» hubiese tenido que obtener el permiso de los distintos
tipos de soviets (¡incluidos los comunistas antisoviéticos, es decir los trots-
kistas!) que se estaban ocupando de los servicios públicos. Y como, tras
regresar de Rusia, no había ocultado mis sentimientos, no hubiese podido
marcharme y…
Un gesto elocuente termina la frase. Continúa el Sr. Segovia:
—Desembarqué en Italia y no podría describirle el modo admirable en
el que fui acogido por esa gran nación. En octubre de 1936 inicié una gira
de conciertos en el transcurso de la cual visité casi toda Europa, después
América desde el norte hasta California. En Miami tomé el avión para Bue-
nos Aires, durante el trayecto me iba parando en todas partes para tocar.
—¿Han escrito obras nuevas para usted?
—Castelnuovo-Tedesco me ha enviado un Concerto para guitarra y pe-
queña orquesta. Casella acaba de prometerme un Concertino para la misma
combinación instrumental. Por último, un joven compositor austriaco, Al-
fred Uhl me ha dado una Sonata en cuatro movimientos, una obra extrema-
damente interesante, de una gran riqueza melódica y armónica. También
continúo con mis búsquedas en el repertorio antiguo de laúd, de vihuela y
Julio Gimeno 161

de clave ¿No fue Debussy quién dijo que la guitarra era «un clavecin avec
l’expression en plus»?131
—¡Y así es! Pero son pocos los que se atreven a decir que el clave ofrece
un interés más musicológico que artístico. ¡Así que vamos a tener la suer-
te de escucharle! Por mi parte quería transmitirle la gran solidaridad que
suscita en nuestra ciudad su reciente luto.
—Ha sido a causa de esa desdicha –me dice entonces Andrés Segovia–
por lo que esta vez no quería dar el concierto en Ginebra. Pero finalmente
he cedido al ruego de damas nacionalistas. Porque me debo también a mi
país. Ya no hay duda del resultado final de esta nueva guerra de reconquis-
ta y debemos colaborar a la inminente victoria.
Y, haciendo alusión a todos esos viles extranjeros naturalizados de ofi-
cio, este verdadero español añade:
—Esta victoria está en la naturaleza de las cosas; porque si ganase Ru-
sia ¡seríamos nosotros los que ya no podríamos considerarnos españoles!132
Esta entrevista provocó una respuesta inmediata en el diario socia-
lista suizo Le Travail:133
Andrés Segovia estuvo en Rusia en 1936 donde dio veintidós concier-
tos. Segovia reconoce que allí fue muy bien recibido y admite que el pue-
blo ruso ama y conoce la música.
Pero después de esa gira rusa de mayo y junio de 1936, Segovia se ha
cambiado de chaqueta. Se dijo comunista en 1936, pero el día de la revuel-
ta de los generales traidores a su país, se volvió nacionalista ­–parece que
creyó y que sigue creyendo en la victoria de éstos–.
Por eso le ha concedido una entrevista al fascista cien por cien Amy-
Châtelain, colaborador de La Suisse.
Segovia no se atreve a afirmar que el tesoro artístico de España haya
sido destruido. Ha tenido que reconocer –los informes de los expertos in-
gleses le han obligado a ello– que las colecciones del Prado permanecen
intactas. Pero Segovia se aferra a las historias fáciles de desfiles de niños
en Barcelona. ¿Qué sabe él? ¿No dice que abandonó la España republica-

131. [Nota del traductor] Parece que Debussy dio su opinión sobre la guitarra tras escuchar a
Llobet, quien nos transmite, en una carta a Benvenuto Terzi del 9 de enero de 1934, una versión
de la frase algo distinta: «La Guitare est un clavecin expressif». Véase Angelo Gilardino:
«An Unknown Version of a Well Known Phrase», Guitar and Lute Issues, 1997 <http://www.
guitarandluteissues.com/llobet.htm> (consulta realizada el 13 de junio de 2009).
132. Amy-Châtelain: «El Sr. Andrés Segovia nos dice por qué actuará para la Cruz Roja nacionalista»,
La Suisse, 4-i-1938. Traducción: Julio Gimeno, junio de 2009. Revisión: Francisco Herrera.
133. Original, en francés, en el Apéndice. Agradezco a Francisco Herrera que me haya facilitado
una copia de este artículo.
162 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

na en los primeros días de la revolución? Qué valiente ¿no es verdad? Y


así Segovia está en condiciones de criticar a los intelectuales de Madrid,
Valencia, Barcelona y de otros lugares de España a los que hemos visto lu-
chando bravamente para preservar en su país todo aquello que hace bello
y grande al arte, a la literatura, a la pintura, a la música. Segovia, mimado
por las bellas señoras nacionalistas y tratado a cuerpo de rey en los hoteles-
palacios de los países capitalistas, está a sus anchas tratando de ridiculizar
a los intelectuales de Madrid con los que nosotros hemos compartido la
comida a base de guisantes, judías y lentejas que es la misma de todo un
pueblo en lucha por su libertad.
Más grandes y nobles que un Segovia son para nosotros los hombres
que, luchando contra los soldados alemanes e italianos requeridos por
Franco y por los nacionalistas de su especie, combaten hasta la última gota
de su sangre para salvar a su país de la barbarie fascista.
Con su entrevista, Segovia ha querido mancillar a la verdadera España
y sólo ha conseguido deshonrar su arte.134
Parece que el autor de este artículo fue el propio director «politi-
que» de Le Travail, el activista suizo de izquierda Léon Nicole (1887-
1965). En las fechas de publicación del artículo (4 de enero de 1938)
Léon Nicole hacía poco que había regresado de un viaje por la España
en guerra, en el transcurso del cual se había entrevistado con diferen-
tes personalidades del bando republicano y había hecho unas polé-
micas declaraciones, de contenido político, que fueron recogidas por
la prensa española. Dado que el Sr. Nicole era miembro del Consejo
Nacional suizo, este viaje suscitó el debate en su país y el partido socia-
lista suizo, al que pertenecía entonces Nicole, se vio obligado a emitir
un comunicado manifestando que el viaje a España de Léon Nicole no
tenía carácter oficial y era de naturaleza privada.135
El día antes del concierto, se publicó en el Journal de Genève un anun-
cio del mismo que ofrece unos datos de interés sobre la huida de Sego-
via de Barcelona:
Al serle solicitado un concierto a favor de la Cruz Roja española nacio-
nalista, el eminente artista pronto decidió entre la circunspección a la que
le inclinaban sus sentimientos íntimos [recordemos que Segovia acababa
de perder a su hijo] y su deber patriótico. Cuando un país sufre terribles

134. [Léon Nicole?]: «Recital Segovia. Mancillar a la verdadera España», Le Travail,, nº 2, 4-i-1938,
p. 4. Traducción: Julio Gimeno, junio de 2009.
135. Journal de Genève, 24-xi-1937.
Julio Gimeno 163

convulsiones, como sucede en nuestros días con la desgraciada España,


todas las miradas se vuelven, inquisitivas, hacia su élite: ¿en esta lucha
atroz, qué elección han hecho las personas, los artistas, los intelectuales?
Todo el que cuenta en España, incluso entre los republicanos de primera
hora, se ha puesto del lado de los liberadores nacionalistas. Siguiendo al
gran Unamuno, al que se llamó «el padre de la República», pero que re-
husó asociarse a la barbarie, la élite española, de manera unánime, se ha
inclinado del lado de la razón y de la honestidad.
Segovia estuvo entre los precursores. A principios de 1936, de regre-
so de una gira por el paraíso soviético, no ocultó a sus conciudadanos la
escasa admiración por lo que había visto. Esto hizo que fuese considera-
do inmediatamente como sospechoso por los extremistas, de manera que
cuando la marea roja barrió España, las batidas lo seleccionaron como su
primera víctima. Asaltado, saqueado, desvalijado, no hubiese sobrevivido
de no ser por la intervención de una personalidad extranjera. Abandonó
su país con su guitarra, su entusiasmo de artista y su fe de patriota, como
únicos bienes. «Me honro en contarme –dice Segovia– entre los artistas
españoles amantes de su Patria, que se han sumado desde el primer día a
la noble cruzada nacionalista».136
La nota de respuesta de Segovia al artículo en Le Travail fue publica-
da en el Journal de Genève al día siguiente del concierto,137 el 7 de enero
de 1938. Esta contestación también se publicó en periódicos españoles.
Esta es la versión española que leemos en la Gaceta de Tenerife de 9 de
febrero de 1938:
Un periódico local, Le Travail, endurecido en la mentira, afirmaba que mis

136. « Sollicité pour un concert en faveur de la Croix-Rouge espagnole nationaliste, l’éminent


artiste a tôt décidé entre la réserve où l’inclinaient ses sentiments intimes et son devoir patriotique.
Quand un pays subit d’effroyables convulsions, comme de nos jours la malheureuse Espagne,
tous les regards se portent, interrogateurs, vers son élite: dans la lutte atroce, quel choix on fait
les personnes. Les artistes, les intellectuels ? Or tout ce qui compte en Espagne, même parmi les
républicains de la première heure, s’est tourné du côté des libérateurs nationalistes. Suivant le
grand Unamuno, qu’on nomma le père de la République, mais qui refusa de s’associer à la barbarie,
l’élite espagnole unanime s’est rangée du côté de la raison et de l’honnêteté.
Segovia fut parmi les précurseurs. Au début de 1936 dejà, revenant d’une tournée au paradis
soviétique, il ne cacha point à ses concitoyens son peu d’admiration pour ce qu’il y avait vu. Cela
le fit aussitôt tenir pour suspect par les extrémistes, si bien que, lorsque déferla en Espagne la
vague rouge, la persécution le choisit comme première victime. Pillé, volé, dépouillé, il ne dut
la vie sauve qu’à l’intervention d’une personnalité étrangère. Il quitta son pays avec pour toute
fortune sa guitare, son enthousiasme d’artiste, sa foi de patriote. J’ai l’honneur de me compter –
disait-il – parmi les artistes espagnols, aimant leur patrie, qui ont adhéré le premier jour à la noble croisade
nationaliste » (Journal de Genève, 5-i-1938).
137. Con lo recaudado por el concierto (Journal de Genève, 13-i-1938), Segovia pudo enviar dos mil
francos suizos a la cruz roja española nacionalista (Gaceta de Tenerife, 28-i-1938).
164 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Hotel Pagoda de Nervi (Génova), donde se alojó Segovia y su familia tras la huida de
Barcelona.

sentimientos políticos eran favorables al comunismo en 1936. Esto es absolu-


tamente falso. No lo he sido nunca, y nunca, en ninguna parte, he hecho la
menor declaración que permita ninguna duda sobre este particular.
Cuando la palabra república significaba en España, mejora espiritual y
material de la clase obrera, elevación moral e intelectual del pueblo y con-
fraternidad cívica de toda la nación, yo era republicano. Yo no adjuro [sic.]
de este sentimiento, pero debo constatar que el sentido de esta palabra ha
sido completamente falsificado en España y que se ocultan las más cri-
minales pasiones bajo ella. Es inútil que diga que amo siempre al pueblo,
detestando al «Frente Popular».
Mis viajes artísticos por la U.R.S.S. no hacen fallar esta verdad. Nume-
rosos compositores, directores de orquestas y virtuosos españoles, italia-
nos, franceses, alemanes, etc., me han precedido o seguido. Muy pocos,
que yo sepa, tenían afinidades políticas con los soviets, y no han tenido
que hacer previamente ninguna declaración de fe comunista. El Gobierno
soviético sabía, en lo que a mí se refiere, que yo me hubiera negado a fir-
mar ningún contrato para Rusia, si se me hubiera sometido a tal exigencia.
Pero no se imaginaba que más tarde, el amor a la verdad en la mayor parte
de este grupo de artistas les llevaría a manifestaciones concordantes de
desaprobación y crítica en lo que se refiere a las atrocidades del régimen, y
que cada uno volvería a su país natal teniendo en su alma un libro latente
Julio Gimeno 165

mucho más voluminoso y eficaz, en el paraíso soviético, que el que Gide


ha ofrecido a la reflexión del mundo.138
Quiero terminar repitiendo que la cordial adhesión que he dado in-
mediatamente al General Franco, no traiciona, ni contradice la perenni-
dad de mis sentimientos políticos, sino al contrario, la apoya y la reafirma.
Por fidelidad a nuestras tradiciones de nuestra civilización hispánica, por
verdadero amor del pueblo, cuya frágil credulidad ha sido explotada cí-
nicamente por los políticos sin conciencia a sueldo de los soviets, por la
firme esperanza en el porvenir de mi Patria, debemos ayudar a la victoria
nacionalista. Su triunfo enriquecerá el tesoro espiritual de nuestra época e
incluso los países más alejados u hostiles a España, le estarán reconocidos
el día de mañana.
Aunque un estudio pormenorizado de este debate en la prensa iría
más allá de las pretensiones de este artículo, no nos resistimos a co-
mentar alguno de sus puntos.

Segovia y el comunismo
Vemos cómo la entrevista que Amy-Châtelain le hace a Segovia,
comenzaba así: «Se comenta que yo he sido comunista (me explica de
entrada), pero es falso yo fui republicano… bajo la monarquía, y eso
es distinto». No sabemos dónde se comentó que Segovia había sido
comunista, quizá se publicase en algún periódico francés antes del
concierto en la sala Gaveau de 20 de diciembre de 1937 (ver antes).
Precisamente tras un concierto en París, pero cinco años atrás (el con-
cierto tuvo lugar en la sala Pleyel el 10 de noviembre de 1932), Artemio
Precioso le hizo una entrevista a Segovia en la que el guitarrista habló
de sus ideas políticas:
He sido un hombre que siempre se ha preocupado por las ideas y por la
política. Soy de la izquierda, sin extremismos. De Rusia vine desengañado
del comunismo que considero un fracaso en todos los órdenes. El obrero
en Rusia trabaja más que nunca y gana menos que jamás. Amigo y admi-
rador de Unamuno, de Madariaga, de todos nuestros intelectuales, con
alguno de los cuales he convivido, considero el régimen republicano como
el único lógico y justo para los pueblos.139

138. [Nota del traductor] Se refiere a André Gide (1869-1951) y a su libro Regreso de la URSS,
publicado en 1936. La conversión de Gide al comunismo tuvo una amplia repercusión en España.
Tras su viaje a la URSS, Gide regresó desencantado y publicó su polémico libro.
139. Artemio Precioso: «Andrés Segovia, el mago de la guitarra, es un hombre de izquierda e
166 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Andrés Segovia había dado dos giras por Rusia en 1926 y 1927, pero
es posible que su desengaño con el régimen comunista se produjese un
poco después, en 1929, año en el que Segovia, que regresaba de una gira
por Japón en el transiberiano, ofreció un recital privado para profesores y
alumnos del conservatorio de Moscú. Parece que en un primer momento
Segovia tenía un concepto más positivo del régimen soviético. Manuel
Azcárate, que vivía cerca del matrimonio en los años en que el guitarrista
y Adelaida Portillo residían en Ginebra (López-Poveda dice que se mu-
daron allí en 1926, ver nota 4) y que explica cómo Segovia asistía a las
veladas que se celebraban en su casa,140 comenta que:
En casa no se hablaba mal de la Unión Soviética. Más bien con curiosidad,
como un país extraño, diferente de los otros. A Andrés Segovia le oí hablar
elogiosamente de Lunacharski, el comisario del pueblo responsable de
Cultura al que conoció cuando estuvo en Moscú en los años veinte; y con
entusiasmo del público ruso, que con una sensibilidad musical extraordi-
naria, le había acogido calurosamente en los inicios de su carrera.141
A pesar de las críticas de Segovia sobre el comunismo ruso, en la entre-
vista de Artemio Precioso, el guitarrista realizaría una gira más por aquel
país en mayo y junio de 1936, justo antes del estallido de la Guerra Civil
española. En el transcurso de ésta, que sería su última gira por Rusia, Se-
govia fue invitado a un almuerzo al que asistió la madre de Stalin.142

Instituto de España
El concierto de Segovia en Ginebra, el 6 de enero de 1938, tuvo una
amplia repercusión mediática en la España nacionalista, donde duran-
te el mes de enero y primeros días de febrero los periódicos publicaron

intelectual […]», Heraldo de Madrid, 12-xi-1932, p. 5. Artemio Precioso (1891-1945), escritor y


editor, padre de Artemio Precioso Ugarte (1917-2007, militar del bando republicano durante la
Guerra Civil española que fue secretario general de Greenpeace España), había llegado a Francia,
exiliado, tras los problemas que le ocasionó la publicación, en su labor de editor, de La hija del
capitán (1927) de Valle-Inclán. Esta obra teatral, en cuya trama se hacen alusiones al dictador
Miguel Primo de Rivera, también ocasionó problemas con las autoridades a su autor.
140. «Andrés venía algunas noches con la guitarra y tocaba con esa maestría que entonces
empezaba a imponerse en el mundo entero» (Manuel Azcárate: Derrotas y esperanzas, Barcelona:
Tusquets, 1994, p. 34).
141. Ibíd., p. 60. Anatoli Vasílievich Lunacharski (1873-1933) fue el autor de un encomiástico
artículo sobre Segovia, el 2 de marzo de 1926, con motivo del debut en Rusia del guitarrista.
Matanya Ophee: «Andrés Segovia, Miron Abramovitch Vaisbord (Weisbord)», Soundboard, vol. 9,
nº 1, primavera, 1982, p. 75.
142. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 276.
Julio Gimeno 167

noticias y artículos de opinión tanto de su celebración como de las cir-


cunstancias que lo rodearon.143 En esta inusual cobertura informativa
influyó sin duda el rumbo de la política cultural del gobierno de Fran-
co, que culmina, tras la reunión de las Reales Academias a finales de
diciembre de 1937, con la creación el día 1 de enero de 1938 del Insti-
tuto de España, para cuya presidencia se nombra a Manuel de Falla.144
En más de una crónica vemos un intento de relacionar ambos aconte-
cimientos, por ejemplo en el artículo sin firma publicado en el Correo
de Zamora (25-i-1938) y en la Gaceta de Tenerife (9-ii-1938), con el título,
«Los artistas al lado de la España Nacional», donde antes de reprodu-
cir la nota emitida por Segovia tras su concierto en Ginebra, se escribe:
En el recuento de hombres eminentes en distintas actividades del arte y de la
ciencia, que se hizo al fundarse el Instituto español, se vio claro, de que lado
estaba la casi totalidad de los antiguos académicos españoles; y si faltaba, a
nuestro lado, algún nombre apreciable, no estaba tampoco del lado rojo, sino
en lejanos lugares, huido y atemorizado ante los excesos de que había sido
testigo y hasta cómplice al llamarse un día, amigo de los verdugos.
En esta misma línea, está el artículo que mencionamos antes de Ma-
nuel Aznar, publicado el 17 de febrero de 1938 en La Prensa de San
Antonio Texas, «Muerte de Ravel y exaltación de Falla»:
Tres estrellas de primera magnitud aparecieron hace años, casi al mis-
mo tiempo, en los horizontes del arte: Igor Strawinsky, Manuel de Falla y
Mauricio Ravel. Un español y dos apasionados de España […] Strawinsky
acaba de enviar un mensaje de adhesión a la España representada por el
Generalísimo Franco y por su ejército. Ravel seguía la guerra de España
con silencioso apasionamiento. […]
[…] A la misma hora que Ravel muere, Franco crea el Instituto de Espa-
ña […] Pregunté hace días al Duque de Alba:
—¿Quién presidirá al Instituto?
—Manuel de Falla— me contestó el gran aristócrata.

143. De la politización del concierto por parte de los medios españoles, tenemos un ejemplo en
la crónica del mismo publicada por Abc de Sevilla, el 8 de enero de 1938, en la que se señala que,
además de su carácter benéfico, «el concierto fue al mismo tiempo una respuesta a las repetidas
manifestaciones de los Círculos marxistas de que Segovia se mostraba a favor de la España roja»,
así mismo se destaca que «entre los asistentes figuraban los representantes diplomáticos de los
Estados que simpatizan con la España nacional y personalidades de la vida cultural».
144. Sobre la creación de esta entidad y sobre los esfuerzos de Manuel de Falla para que se le
apartase de la misma, véase Gemma Pérez Zalduondo: «El nacionalismo como eje de la política
musical del primer gobierno regular de Franco (30 de enero de 1938-8 de agosto de 1939)», Revista
de Musicología, vol. 13, números 1-2, 1995, pp. 247-273.
168 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

[…] Los tres artistas cuyos nombres he mencionado antes llenan toda
una época musical en el universo. «Tres reaccionarios» —ha dicho un co-
mentarista. ¿Tres reaccionarios? ¡Bendita, en este caso, la «reacción»! […]
Todos, por lo visto, los que no queremos ser esclavos del Materialis-
mo, somos reaccionarios. Enhorabuena. Lo es sin duda, Andrés Segovia, el
guitarrista sin par, de quien acaba de escribir Vuillermoz: —«Segovia no
toca la guitarra; toca el alma de la guitarra […]». Este artista español acaba
de escribir: [sigue el texto de adhesión de Segovia que hemos reproducido
antes en la versión de la revista Occidente].

Regreso de Segovia a España


Tras su huida de Barcelona, en 1936, hubo que esperar hasta 1952
para que Segovia actuase de nuevo en España. Ese año fue invitado a
participar en el i Festival de Música y Danza de Granada.145
Carlos A. Segovia, el hijo menor de Segovia, nos presenta el regreso
de su padre a España en clave política: «mi padre únicamente regresó
[a España], cansado de tantos y tantos viajes y, sobre todo, de tantos
y tantos cambios de residencia (Ginebra, Génova, Montevideo, Nueva
York…), cuando el régimen franquista comenzó a dar ciertas señas de
apertura».146 No obstante, sabemos de varios intentos del guitarrista de
viajar a la península entre la finalización de la guerra y ese año de 1952.
En 1939, Segovia tenía previsto viajar a España en una gira en la que
parece que iba a interpretar en Barcelona el Concerto para guitarra y or-
questa de Mario Castelnuovo-Tedesco. Ese año, Segovia se disponía a
efectuar su habitual gira por Europa que comenzaría por Inglaterra en
octubre: «Después iba a tocar en Suiza, Noruega, Suecia, Dinamarca,
Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Lituania, Rumanía, Yugoslavia,
Italia, Francia, España y Portugal».147

145. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, pp. 512-13. López Poveda habla también de
un fugaz viaje a España de Segovia en 1936, después de su huida de Barcelona en agosto de ese
mismo año. Según López Poveda, tras una actuación de Segovia en el Teatro de la Ópera de París
(sabemos que el 20 de noviembre Segovia actuó en París, pero en la sala Gaveau, por lo que López
Poveda puede estar en un error o bien referirse a otro concierto), recibió un telegrama de su tía
Gertrudis, que era monja de un convento de Málaga. Hasta esa ciudad, vía Gibraltar, se habría
desplazado Segovia que se llevaría a su tía con él a su regreso a París (Ibíd., pp. 280-81).
146. Carlos A. Segovia: «Algunos datos y reflexiones sobre la biografía de Andrés Segovia,
su formación intelectual y sus ideas políticas», <http://guitarra.artelinkado.com/guitarra/
reflexiones_segovia.htm>, consulta realizada el 13 de mayo de 2010.
147. «After that I was to play in Switzerland, Norway, Sweden, Denmark, Germany,
Czechoslovakia, Hungary, Lithuania, Romania, Yugoslavia, Italy, France, Spain and Portugal».
Julio Gimeno 169

Todas estas expectativas se frustraron cuando Hitler invadió Po-


lonia el 1 de septiembre de 1939, desencadenando la ii Guerra Mun-
dial.148 Segovia iba a embarcar el 17 de septiembre rumbo a Inglaterra,
donde iniciaría la gira el 4 de octubre. En la BBC de Londres, Segovia
iba a estrenar el Concerto de Castelnuovo-Tedesco que tenía previsto
tocar con «quince orquestas de Europa».149 En esa frustrada gira eu-
ropea es muy probable que también pensase tocarlo en Barcelona. En
efecto, en el estreno en la radio de la BBC el encargado de dirigir la
orquesta sería el pianista y director español José Iturbi. Como suele su-
ceder en esta combinación instrumental, Segovia tenía sus dudas sobre
si la sonoridad de la orquesta dificultaría que la guitarra se escuchase
de forma adecuada. Refiriéndose a esta obra para guitarra y orquesta
de Castelnuovo-Tedesco, le escribe Segovia a Ponce:
Aún no la he probado. Iturbi, que no hace mucho que estuvo aquí, me pi-
dió reiteradamente que la estrenase con él. Tú sabes que no le tengo mucha
confianza, como persona y temía, no sin fundamento, que me echase la
orquesta encima y anulase en un momento lo que tantos años me ha costa-
do obtener. Pienso hacer la primera audición en Londres con la B.B.C. Por
radio, la corrección si fallase la sonoridad, sería fácil […].150
El 15 de julio de 1939, en el diario barcelonés La Vanguardia, se anun-
ciaba la participación de Andrés Segovia en la temporada de concier-
tos 1939-40, que tendría lugar en Barcelona organizada por la Asocia-
ción de Cultura Musical. Recordemos que esta Asociación había sido
fundada por el agente musical de Segovia, Ernesto de Quesada.151 En el

Carta de Segovia a Sophocles Papas escrita desde Montevideo el 1 de octubre de 1939 en E. Papas
Smith: Sophocles Papas…, op. cit., p. 126.
148. La guerra finalizó en septiembre de 1945, Segovia no volvería a actuar en Europa hasta 1947.
149. Carta de Segovia a Ponce escrita el 26 de agosto de 1939. M. Alcázar (ed.): The Segovia-
Ponce Letters, op. cit., p. 187. Después del estreno en Londres, se iba a tocar en Suiza, la península
escandinava y París (E. Papas Smith: Sophocles Papas…, op. cit., p. 126). Finalmente, el concierto de
Castelnuovo-Tedesco acabó estrenándose en Montevideo el 28 de octubre de 1939.
150. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 187.
151. Ya a finales de 1937, se anuncia que Ernesto de Quesada ha llegado a España y que va a viajar
«uno de estos días» a América: «Y a su regreso y contando con la ya segura liberación de Madrid,
Barcelona y Valencia volveremos a las magnas veladas musicales de las que fue inolvidable
templo la Sociedad de Cultura Musical de Madrid, uno de cuyos principales elementos, coronel
de Artillería y activo miembro de la Junta directiva de dicha corporación señor Fernández
Quintana, es una de las víctimas de los fusilamientos de los ruínes y cobardes asesinos rojos. En
este plan entra el propósito de que actúen con preferencia artistas españoles de la talla de Iturbi,
Casadó [sic], Quiroga, Segovia…» (Ángel María Castell: «La música renace», Abc de Sevilla, 5-xi-
1937, p. 28).
170 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

mismo anuncio se dice que además de Segovia ya estaba asegurada la


participación, entre otros, «del pianista José Iturbi, quien actuará tam-
bién como director de orquesta».
El 2 de septiembre de 1945, finalizada la Segunda Guerra Mundial,
conflicto que mantuvo a Segovia alejado de los escenarios europeos, el
guitarrista se plantea actuar de nuevo en Europa. El 26 de septiembre
de 1946, se publica en el diario La Vanguardia la noticia de su próxima
actuación en España. Pero de nuevo la visita no llegaría a materializar-
se. Parece que en la decisión negativa de Segovia pesó la noticia del
intento de golpe militar en Portugal el 10 de octubre de ese año. En una
carta a Sophocles Papas desde Montevideo, el 14 de octubre de 1946,
Segovia escribe:
Había pensado en ir a Europa, ya que he recibido cartas con propuestas
de conciertos en Italia, España, Inglaterra, Suiza y Suecia. Pero Portugal,
que olvidé mencionar, anda bastante inquieto; me temo que España será,
de un momento a otro, la siguiente, y los otros países estarán en una mejor
situación en primavera, tanto en el terreno político como en el de suminis-
tros alimentarios. Así que he decidido quedarme y esperar aquí hasta mi
partida para los EE.UU.152
Lo de que Portugal «anda bastante inquieto» debe de referirse al
intento de golpe militar para derrocar al dictador Antonio de Oliveira
Salazar por parte del capitán Fernando Queiroga, el 10 de octubre de
1946. El intento fracasó al ser neutralizado en Mealhada.153
Sabemos de otra tentativa de regreso de Segovia a España, anterior
a su venida efectiva en 1952, gracias a una carta a Joaquín Rodrigo,
fechada en Ámsterdam el 16 de octubre de 1948, en la que Segovia es-
cribe: «Quiero pasar todo el mes de Abril [de 1949] en España y hasta
parte de Mayo. Daré ahí varios conciertos y descansaré».154
En la mañana del 21 de junio de 1952, el avión en el que viajaba Segovia

152. «I had thought of going to Europe, because I have received letters proposing concerts in
Italy, Spain, England, Switzerland, and Sweden. But Portugal, which I forgot to mention, is rather
restless; Spain will be, I fear, from one moment to next, and the other countries will be in a better
situation in the spring in both food supplies and politics. Thus I have decided to stay here and
wait until time for my departure for the U.S.» (E. Papas Smith: Sophocles Papas…, op. cit., p. 136).
153. Sonsoles Cabeza Sánchez-Albornoz: «La oposición democrática a las dictaduras ibéricas
(1940-1965)», Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 21, 1999, p. 299, <http://www.ucm.es/
info/hcontemp/revista.htm> (consulta realizada el 13 de mayo de 2010).
154. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
Julio Gimeno 171

desde Buenos Aires llegó al aeropuerto madrileño de Barajas.155 Segovia


actuó unos días después, el 23 y el 24 de junio, en el i Festival de Música
y Danza de Granada. Una de las cosas que hizo Segovia en esos primeros
días de su regreso a España fue asistir, en el teatro de la Comedia de Ma-
drid, a una representación de la versión para ballet del Concierto de Aran-
juez. En esa velada volvió a encontrarse con Joaquín Rodrigo.156

Andrés Segovia y su compañera, Olga Praguer de Coelho, en Madrid, el 1 de julio de


1952 (fecha en el reverso de la fotografía). Tras la pareja, Rosario Huidobro y su mari-
do José Mª Romero Escacena. Agradezco esta ilustración a Elisa Romero Fernández-
Huidobro y a Luis Briso de Montiano.

155. Ver diario Abc de 22-vi-1952.


156. Victoria Kamhi de Rodrigo: De la mano de Joaquín Rodrigo, op. cit., p. 218. La versión para
ballet del Concierto de Aranjuez fue estrenada el 12 de abril de 1952 en Barcelona, por la compañía
de Pilar López. El solista de guitarra fue el intérprete flamenco Luis Maravilla (1914-2000). En
Madrid el estreno del ballet tuvo lugar el 5 de junio de ese mismo año. Durante ese mes de junio
se dieron en Madrid varias representaciones más de la obra, Segovia debió de asistir a alguna de
las que tuvieron lugar entre el día 21 de junio, cuando el guitarrista aterriza en Barajas, y el 29
de ese mismo mes, fecha de la última representación del ballet en Madrid. Parece que Rodrigo le
había comentado unos años antes a Segovia el proyecto de realizar una versión coreográfica del
Concierto de Aranjuez. En una carta del 24 de febrero de 1949, que se conserva en el Archivo Victoria
y Joaquín Rodrigo de Madrid, Segovia le escribe al compositor: «Hace V. muy bien negándose a
la metamorfosis del Concierto de Aranjuez. Si lo popularizan bailarines rusos y españoles, temo
mucho que el nivel de su dignidad artística, pierda; y aunque las entradas económicas de la nueva
versión sean más importantes, no olvide que es a costa de la originalidad, la belleza y el valor
moral de la obra».
172 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

En 1952, Segovia, que se había divorciado de su segunda esposa


Paquita Madriguera,157 vivía en Nueva York compartiendo su vida con
Olga Praguer de Coelho.158 Diez años más tarde, tras su matrimonio
con Emilia Corral Sancho (el 23 de agosto de 1962), Segovia fijaría de-
finitivamente su residencia en Madrid.

Segovia se interesa por el Concierto de Aranjuez


En 1943, Segovia, tras cuatro años de silencio en ese país, vuelve
a actuar en los Estados Unidos. En su triunfal regreso consigue lle-
nar cuatro veces, en un periodo de dos meses, el Town Hall de Nueva
York.159 A partir de ese momento, regresan las habituales giras anuales
por Norteamérica. En una carta escrita a Joaquín Rodrigo, el 16 de oc-
tubre de 1948, Segovia nos cuenta cómo recibió la reducción para gui-
tarra y piano de la partitura del Concierto de Aranjuez en Washington,
seguramente en el transcurso de una de esas giras:
El Concierto de Aranjuez es delicioso, y me voy a poner a trabajarlo con
ardor. Me fue entregada una versión para guitarra y piano, en Washing-

157. El matrimonio se separó en 1946, aunque el divorcio no se consumaría hasta 1948. Véase, A.
López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 2, p. 988.
158. Olga Praguer de Coelho (1909-2008), brasileña, fue cantante y guitarrista. En 1936 (1931,
según otras fuentes) se casó con el poeta Gaspar Coelho y en 1938 el matrimonio se instaló en
EE.UU., donde Gaspar Coelho trabajó de locutor de radio. En 1944, Olga Praguer y Segovia
se conocieron en Nueva York (Fábio Zanon: «Olga Coelho, 1909-2008», Classical Guitar, vol.
26, n. 11, julio, 2008, p. 30; López Poveda da 1945 como el año de encuentro, A. López Poveda:
Andrés Segovia…, op. cit., vol. 2, p. 982) y tras un viaje a Washington del matrimonio Coelho,
en el que Segovia se empeñó en viajar en el mismo vagón de tren que la pareja (para disgusto
del marido), se inició una relación entre Olga y el guitarrista (Luís Antônio Giron: «A soprano
insaciável», Digestivo Cultural, 6-viii-2007, <http://www.digestivocultural.com/ensaios/ensaio.
asp?codigo=220>, consulta realizada el 21 de mayo de 2010; este texto se publicó originalmente
en «Caderno Fim de Semana», de la Gazeta Mercantil, 4-v-2001). Esto acabaría rompiendo el
matrimonio de ambos con sus respectivos cónyuges. Segovia se divorció de Paquita Madriguera
pero Olga siguió oficialmente casada con Gaspar Coelho, ya que en aquellos años no existía el
divorcio en Brasil. Olga Praguer y Segovia mantuvieron su relación hasta que el guitarrista se
marchó con Emilia Corral, con la que se casó en 1962. Durante el tiempo de su relación con
Segovia, Olga Praguer tuvo dos hijos, Miguel y Olga, ambos con el apellido de su marido legal.
Miguel Coelho es en la actualidad compositor y editor de música. En una entrevista con Aramis
Millarch, Olga Coelho afirmó: «conseguí que Segovia dejase de ser franquista» («consegui fazer
com que Segovia deixasse de ser franquista»). Véase Aramis Millarch: «Olga, o canto brasileiro
que correu todo o mundo», Estado do Paraná, 1-v-1988, <http://www.millarch.org/artigo/olga-
o-canto-brasileiro-que-correu-todo-o-mundo>, consulta realizada el 21 de mayo de 2010.
159. 24 y 28 de noviembre y 12 y 30 de diciembre. Su primer concierto iba a tener lugar el 3 de
noviembre, pero tuvo que aplazarse hasta el 24 del mismo mes por problemas con el billete de
avión de Segovia, que tenía que desplazarse a Nueva York desde México (The New York Times,
3-xi-1943).
Julio Gimeno 173

ton, hace dos años, por el Embajador Sr. Aznar; pero estaba mutilada la
coordinación del primer tiempo y con groseros errores el resto de la copia.
No formé, pues, juicio exacto hasta que la escuché en Buenos Aires.160
En 1946, Segovia actuó efectivamente en Washington. El 27 de ene-
ro tocó allí el Concierto del Sur de Ponce.161 En esa época el embajador
español en Washington era Juan Francisco de Cárdenas, así que Se-
govia debe de referirse al segundo en la embajada española, el minis-
tro plenipotenciario Manuel Aznar Zubigaray (1894-1975).162 El que la
partitura se la entregase a Segovia un alto cargo de la Administración,
puede explicar lo que cuenta el hijo menor de Segovia, Carlos A. Se-
govia, en un mensaje en el foro guitarra.artelinkado de 14 de febrero
de 2006: «…a comienzos de los años 40, hubo quizá cierto interés por
parte de las autoridades culturales franquistas en aunar los nombres
de Rodrigo y de mi padre en un mismo acontecimiento, pero la cosa
no terminó de cuajar y mi padre, finalmente, no estrenó el Concierto de
Aranjuez».163
En cuanto a su cambio de parecer sobre la valía del concierto, ya
hemos hablado de ello. En julio de 1947, Andrés Segovia, que se en-
contraba en Argentina para ofrecer unos recitales en el Teatro Colón
de Buenos Aires, asiste a la actuación en ese mismo teatro de Regino
Sainz de la Maza, que interpretó el Concierto de Aranjuez. Sus impresio-
nes se las cuenta a Ponce en una carta que está fechada el 26 de julio
de 1947, unos meses antes del fallecimiento de Ponce el 24 de abril de
1948:164 «Anoche fui a oír el Concierto de Aranjuez tocado por Regino.

160. Carta de Segovia a Rodrigo, fechada en Ámsterdam el 16 de octubre de 1948. Archivo


Victoria y Joaquín Rodrigo.
161. Fue anunciado en el Washington Post de 27-i-1946.
162. Manuel Aznar, que dirigió el periódico madrileño El Sol en dos periodos –primero de 1918
a 1922 y luego durante los años de la Segunda República (la noticia de su venida desde Cuba
para hacerse cargo de la dirección de El Sol, la publica el Diario de Las Palmas el 9-iv-1931)–, fue
nombrado ministro plenipotenciario en la embajada de Washington en marzo de 1945 (L. Delgado
Gómez-Escalonilla: Imperio de papel…, op. cit., p. 409). El 29 de marzo de 1945, el diario Falange
recoge la noticia del nombramiento. El Washington Post (6-viii-1945) señala la llegada de Aznar a
Filadelfia el 5 de agosto de 1945. En 1948 abandonaría el cargo al ser ascendido a embajador de
la República Dominicana (Falange, 30-i-1948), poniéndose al frente de la embajada española en
Santo Domingo (Ciudad Trujillo como se llamaba entonces). En diciembre de 1951, fue nombrado
embajador de Argentina (Falange, 22-xii-1951).
163. <http://guitarra.artelinkado.com/foros/showthread.php?3902-Algunos-datos-y-reflexio-
nes-sobre-la-biograf%EDa-de-Andr%E9s-Segovia&p=20669#post20669> (consulta realizada el
15 de mayo de 2010).
164. No sabemos si la fecha de la carta es un error por 27 de julio, ya que en ella Segovia dice que
174 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

He cambiado de opinión. Me parece fresco, fluido y simpático, gracias


a la Orquesta».165
Que Segovia cambiase de parecer sobre una obra no fue del todo in-
frecuente durante su carrera. Tenemos el caso de los estudios de Heitor
Villa-Lobos o la música de los vihuelistas:
—¿Cómo juzga usted a los vihuelistas españoles del siglo diez y seis?
—Como instrumentistas, ¿qué he de decirle? Debían hacerlo muy bien.
Pero su música no tiene trascendencia alguna; a mi parecer, salvo, como es
natural, desde el punto de vista histórico. La guitarra evolucionó en Sors y
Tárrega. Fuenllana me interesa mucho. Conozco todas las transcripciones
de vihuela hechas actualmente, y las más perfectamente trasladadas son
las del P. Villalba; por ellas se puede juzgar de aquella música (me refiero
a la compuesta para vihuela), que, lo repito, carecía de interés.166
A partir de escucharle el concierto a Regino Sainz de la Maza, Sego-
via empieza a interesarse por la composición de Rodrigo, aunque en su
carta de octubre de 1948 dice que en un primer momento «me guardé
bien de dar ningún paso hacia ella, considerándola casi propiedad de
su ejecutante». Pero la situación cambia cuando el 16 de septiembre de
1948, va a retransmitirse por radio el Concierto de Aranjuez tocado por
Ida Presti (1924-1967) y la Orquesta Nacional de la Radio Francesa.167
Segovia se entera de ello y rápidamente contacta con Joaquín Rodri-
go a través de Julián Uceda,168 encargado de la oficina madrileña de
Conciertos Daniel, agencia fundada por el representante de Segovia,
Ernesto de Quesada.
Joaquín Rodrigo debió de contarle el interés de Segovia por el Con-
cierto de Aranjuez a su amigo Federico Sopeña (1917-1991) y hay una
carta de este último a Rodrigo, probablemente del 17 de octubre de
1948, en la que parece que se habla, sin mencionarlo, del Concierto de
Aranjuez:
[…] señalo la necesidad de que vayas a París y Roma. Creo que París es
más difícil y que conviene esperar al estreno del concierto por Segovia […].

asistió al concierto, celebrado el 26 de julio, «anoche».


165. M. Alcázar (ed.): The Segovia-Ponce Letters, op. cit., p. 274.
166. Manuel F. Fernández Núñez: «Andrés Segovia», Arte Musical, nº 71, 15-xii-1917, p. 1.
167. Wilfrid M. Appleby: «The Spanish Guitar», BMG, xlvi, nº 529 (mayo de 1949), pp. 166-67.
Citado en Javier Suárez-Pajares: «Joaquín Rodrigo y Julian Bream. Aspectos de una relación»,
en Julio Gimeno (ed.): Julian Bream, «Nombres propios de la guitarra», nº 7, Córdoba: La Posada,
2009, p. 115.
168. Lo sabemos por la carta de Segovia a Rodrigo de 16 de octubre de 1948.
Julio Gimeno 175

Para Roma hemos de aprovechar el viaje de Argenta en la primavera.


Se puede dar una audición del concierto en la Academia Española. Claro
que para evitar los belfos de Segovia, de quien depende realmente ahora
tu definitiva consagración en Europa y América, podrán hacerse las otras
obras o una cosa de piano.169
El 8 de octubre de 1948, Segovia actuó en París.170 Aprovechando su
estancia en la capital francesa, y seguramente siguiendo instrucciones
de Rodrigo, Segovia intentó infructuosamente conseguir la partitura del
Concierto de Aranjuez que estaba en manos de Ida Presti y de Ernest Bour
(1913-2001).171 Por una carta de Rodrigo a Segovia del 8 de noviembre de
1948,172 sabemos que finalmente en esa fecha Segovia tenía ya la partitura
completa del Concierto de Aranjuez, pero aún antes de recibirla, el guitarris-
ta estaba ya pensando en hacer modificaciones en la obra:
Creo que me voy a permitir la revisión de la parte de guitarra, para que
alcance una sonoridad más plena en algunos lugares. Cuando vea la par-
titura, tomaré o abandonaré esa determinación. Creo recordar que sonaba
la guitarra un poco floja, en ciertos diálogos con la orquesta, pero también
puede deberse mi impresión al poco ajuste entre ambos elementos o a la
poca delicadeza sonora del grupo orquestal. De cualquier modo, la mo-
dificación que se me ocurra se la someteré, de antemano, a V. para que la
apruebe o la rechace.173
Joaquín Rodrigo responde a esta carta de Segovia el 22 de octubre de
1948, y escribe: «En lo que Vd. se refiere a posibles modificaciones en gra-
cia a procurar mayor sonoridad a la guitarra, de antemano queda autori-
zado a ello, pues lo que Vd. añada será en beneficio de la obra».174
El 22 de enero de 1949, vuelve a mencionarse el Concierto de Aranjuez
en la respuesta de Rodrigo una carta de Segovia que lamentablemente
no hemos localizado.175 Escribe Rodrigo:

169. Javier Suárez-Pajares: «El epistolario entre Joaquín Rodrigo y Federico Sopeña. Una historia
entre líneas», en Javier Suárez-Pajares (ed.): Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años
cincuenta, Valladolid: SITEM-Glares, 2008, p. 402. La carta de Sopeña sólo indica el lugar y día
en el que se escribió: Salamanca 17. El mes y el año (octubre de 1948) los presenta Suárez-Pajares
como probables.
170. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 342.
171. Músico francés que seguramente fue el encargado de dirigir la orquesta en el concierto de Ida
Presti en la radio, mencionado con anterioridad.
172. Carta conservada en la Fundación Andrés Segovia de Linares.
173. Carta de Segovia a Rodrigo, 16-x-1948. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
174. Carta de Rodrigo a Segovia, 22-x-1948. Fundación Andrés Segovia de Linares.
175. En el texto también se hace referencia a otra carta de Segovia desde Londres y a un telegrama
176 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Mi querido Segovia: Empezaba a estar un poco inquieto por no tener


noticias de Vd. desde que me escribió estando en Londres. Tan sólo se
había recibido aquí un telegrama en el que se hacía referencia a Vd. y
en el que se preguntaba si el maestro Argenta estaría dispuesto a dirigir
un concierto en Milán para el día 18 de diciembre [de 1948], y en el que
Vd. interpretaría el Concierto de Castelnuovo-Tedesco y el de Aran-
juez. Argenta contestó que no le era posible por dirigir en esos días la
Orquesta Nacional. A mí me había producido alegría, pero al recibir
su última carta, comprendo que a lo mejor fue alguna fantasía italiana
pues me hago cargo que dando recitales casi todos los días y recorrien-
do entre tanto medio mundo, le es imposible a Vd. dedicar a mi con-
cierto el tiempo que desearía y sobre todo la tranquilidad necesaria. Yo
entre tanto estoy avanzando en la impresión del concierto; la parte de
guitarra con la reducción para piano saldrá en breve, y la partitura de
orquesta ya está grabada más de la mitad. A esto seguirán los materia-
les de orquesta. Pero todo esto es muy laborioso y luchamos, además,
con las restricciones de fluido eléctrico que a causa de la pertinaz sequía
padecemos. Yo espero que en el mes de abril estará todo terminado y
no sabe cómo me complacería poderle enviar toda la música impresa y
bien corregida y no la porquería que le envié.176
Como adelanta Rodrigo, en ese año 1949 se finalizaría la edición de
la partitura del Concierto de Aranjuez «con el patrocinio del Marqués de
Bolarque».177 El propio marqués le enviaría a Segovia la reducción im-
presa para guitarra y piano.178 En cuanto al fallido concierto en Milán,
en diciembre de 1948, efectivamente Segovia llevó a cabo a finales de
1948 una gira por Italia.179
El 24 de febrero de 1949, Segovia escribe a Rodrigo comentándole
que está «trabajando su obra [el Concierto de Aranjuez] con vivo entu-
siasmo»:
En cuanto yo lo tenga trabajado, a mi gusto, lo tocaré por todas partes,
como estoy haciendo con los de Castelnuovo y Ponce. Y aún le diré que
con mayor asiduidad, por tratarse de un talento español, que otro artista
español debe enorgullecerse en difundir y proclamar.

enviado por alguien que no se menciona, probablemente un agente del guitarrista. Ninguno de
estos documentos se ha localizado.
176. Carta de Rodrigo a Segovia, 22-i-1949. Fundación Andrés Segovia de Linares.
177. J. Suárez-Pajares: «Joaquín Rodrigo y Julian Bream…», op. cit. p. 114.
178. Carta de Segovia a Rodrigo, 10-x-1950. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
179. A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, pp. 343-45.
Julio Gimeno 177

Es lástima que la obra haya tardado tanto en venir a mis manos. Lo


lamento mucho, créame.
Remítame V. la parte de guitarra con el guión de piano, a mi casa en
Nueva York […].
El día 17 de enero di el concierto de Castelnuovo en Nueva York, y en
una fiesta que me ofreció en su casa, después del concierto, el Dr. Ramón
Castroviejo, hablamos mucho de V. Pensamos en proponerle a V. que vi-
niera a Nueva York en enero próximo –1950– a presenciar el estreno de su
obra… Vamos a ver si eso es posible.
¿Tiene V. algunas composiciones para guitarra sola? En caso afirmati-
vo, envíemelas.180
En la contestación de 17 de marzo de 1949, Rodrigo le comenta a
Segovia en relación a su última y, como mínimo, poco diplomática de-
manda: «Algo tengo para guitarra, una cosa está en prensa y esperaré
a su publicación para enviársela».181 Rodrigo puede estar refiriéndose
a En los trigales, compuesta en 1938 pero cuya primera edición es de
1949.182 En esa misma carta Rodrigo le habla a Segovia de la posibili-
dad de que toque el Concierto de Aranjuez en el festival francés de Aix-
en-Provence, con el director de orquesta Hans Rosbaud (1895-1962).
Se debe destacar la mención de que la BBC de Londres tiene interés en
estrenar el concierto:
También he recibido proposiciones para estrenar la obra en la B.B.C. con
otro guitarrista, pero yo tengo la ilusión de que fuera Vd. Le ruego que con
toda confianza me diga cuales son sus planes referente a Europa, y si entra
en ellos su ida a Inglaterra y la inclusión en los programas del concierto
en dicha emisora. En caso de que Vd. abrigara la intención de darlo en la
B.B.C. yo denegaría con mucho gusto el permiso para interpretarlo otro
guitarrista.183
En mayo de 1949, Wilfrid M. Appleby (1892-1987), que podría es-
tar al tanto de las gestiones de la BBC con Rodrigo, escribe al final de
una crónica en la revista BMG: «Espero que la BBC prepare pronto
una audición para nosotros del Concierto de Aranjuez de Rodrigo».184
Finalmente, el 21 de abril de 1951, dos años más tarde de los primeros

180. Carta de Segovia a Rodrigo, 24-ii-1949. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
181. Carta de Rodrigo a Segovia, 17-iii-1949. Fundación Andrés Segovia de Linares.
182. G. Wade: Joaquín Rodrigo - A Life in Music…, op. cit., p. 498.
183. Carta de Rodrigo a Segovia, 17-iii-1949. Fundación Andrés Segovia de Linares.
184. Citado en J. Suárez-Pajares: «Joaquín Rodrigo y Julian Bream…», op. cit. p. 115.
178 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

contactos con Rodrigo, «otro guitarrista» estrenaría la obra en la BBC


de Londres: Julian Bream.185
En esta carta de 17 de marzo de 1949, se habla por primera vez de
que Rodrigo componga una obra para guitarra y orquesta para Sego-
via. Contrariamente a lo que contaría luego el propio Rodrigo,186 ve-
mos que la idea de escribir un nuevo concierto para guitarra surgió de
él y no de Segovia: «También pienso, tan pronto termine un concierto
que estoy escribiendo por encargo de Cassadó [Concierto in modo ga-
lante (1949)] intentar hacerle una obra para Vd. Pequeña orquesta y
guitarra».
Por las siguientes cartas conservadas de la correspondencia entre
los dos músicos, nos enteramos de que Segovia y Rodrigo se reunieron
en París, probablemente en mayo de 1949,187 y allí hablaron por prime-
ra vez cara a cara sobre posibles cambios en la partitura del Concierto
de Aranjuez:
Hacía mucho tiempo, desde París, exactamente, que no tenía la alegría
de tener noticias suyas.188
Referente a la tesitura de la obra o de algunos pasajes, ya lo comenta-
mos en París; si a Vd. le suena bien, lo que modifique a mí también me
sonará, puesto que nadie tiene su experiencia.189

185. Ibíd., p. 123. Ese verano, Segovia actuaría en el Festival de Aix-en-Provence junto a Hans
Rosband pero interpretando el Concierto del Sur. de Ponce (La Vanguardia, 17-vi-1949, p. 12)
186. Joaquín Rodrigo: «Fantasía para un gentilhombre», en A. Iglesias: Escritos de Joaquín Rodrigo,
op. cit., p. 198: «Después del éxito que, en mi obra, constituyó el para mí bendito Concierto de
Aranjuez, me propuse no reincidir. Pero modificando el conocido refrán, podríamos decir: El
compositor propone y Segovia dispone. Un día, de paso por Madrid, Andrés Segovia, me invitó a
escribirle una obra para guitarra, no importaba la forma o el título; me indicaba tan solo que la
prefería con pequeña orquesta». La visita de Segovia en Madrid, mencionada por Rodrigo, tuvo
que producirse después de 1952, cuando Segovia regresa a España para unos conciertos, por
tanto es posterior a la carta de marzo de 1949. Veáse también Tristán La Rosa: «Españoles en la
capital» La Vanguardia, 3-vi-1949, p. 9.
187. En mayo de 1949, Segovia estaba de gira por Francia, actuando en París el 12 de mayo (A.
López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 1, p. 348). En el caso de Rodrigo, existe una carta de
Federico Sopeña a Rodrigo, de 11 de mayo de 1949, en la que leemos: «Ayer estuvo aquí Guinard
[…] Me dijo que salís para París el día 19» y en otra carta también de ese mes: «Mis queridos Viky
y Joaquín: recibí vuestra tarjeta antes de salir para París. Dumas vive en “Fundation Danoise”, en
la Ciudad Universitaria. El teléfono está en la guía. Ya le escribí anunciándole vuestra llegada»
(J. Suárez-Pajares: «El epistolario entre Joaquín Rodrigo y Federico Sopeña…», op. cit. p. 409 y p.
410). La «Fundation Danoise» es una residencia de estudiantes que se creó en París a finales de
la década de 1920 y aún sigue en activo (véase <http://www.fondationdanoise.org/xMdan_Fr/
maison.html>, consulta realizada el 16 de mayo de 2010).
188. Carta de Rodrigo a Segovia, 17-ii-1950. Fundación Andrés Segovia de Linares.
189. Carta de Rodrigo a Segovia, 22-ix-[1950]. Fundación Andrés Segovia de Linares. El año de
Julio Gimeno 179

La primera de esas dos cartas es contestación a una de Segovia que


no hemos localizado, y en la que al parecer el guitarrista le anuncia una
audición del Concierto de Aranjuez en San Francisco: «Muy contento
estoy por el anuncio de la audición de Aranjuez que me anuncia en San
Francisco […]». Tras comentarle el éxito de su viaje a Buenos Aires190
–«pronuncié diversas conferencias; di varios recitales de mis obras y…
hasta gané dinero»–, Rodrigo le dice a Segovia que está pensando en
viajar a Estados Unidos el próximo invierno: «pero para ello tendría
que echarme una manita en forma de algunos conciertos de Aranjuez
y lo que Vd. sugiriera».
De nuevo veremos que nos faltan cartas entre Segovia y Rodrigo, y
que tanto en las perdidas como las localizadas se sigue hablando del
tema central de su correspondencia en esa época, el Concierto de Aran-
juez. En una carta de Segovia a Rodrigo, respuesta a una cuyo para-
dero desconocemos, se da a entender que ambos maestros han estado
comentando unos posibles cambios en la versión tocada por Yepes en
París del Concierto de Aranjuez, cosa que desmiente Rodrigo (supone-
mos que en otra misiva perdida). Dado que la carta está fechada el
10 de octubre de 1950,191 lo más seguro es que se refieran al concier-
to de Narciso Yepes (1927-1997) con la Orquesta Nacional de España,
celebrado el 7 de mayo de 1950 en el Théâtre des Champs-Élysées de
París.192 Sobre el proyecto de viaje de Rodrigo a Estados Unidos, en el
que Segovia llevaría a cabo la ansiada interpretación del concierto de
Rodrigo –cosa que ya sabemos que no sucedería nunca– el guitarrista
le dice a Rodrigo que, dado que el plan de actuaciones de las orquestas
se cierra con un margen temporal bastante amplio, el proyecto no po-
dría llevarse a cabo al menos hasta enero de 1952.
Nuevas esperanzas generan en el compositor las promesas de Sego-
via, esta vez sobre la grabación discográfica del Concierto de Aranjuez.
Sólo hemos podido examinar la entusiasta respuesta de Rodrigo:

la carta ha podido establecerse principalmente por la mención que hace Rodrigo de un viaje a
Londres «fijado para el primero de marzo». Rodrigo y su esposa viajaron a Londres el 26 de
febrero de 1951 (J. Suárez-Pajares: «Joaquín Rodrigo y Julian Bream…», op. cit. p. 120).
190. Rodrigo y su esposa embarcaron para la Argentina el 26 de agosto de 1949 y partieron desde
allí, de regreso a España, el 4 de noviembre de ese mismo año (Victoria Kamhi de Rodrigo: De la
mano de Joaquín Rodrigo, op. cit., pp. 183-86).
191. Carta de Segovia a Rodrigo, 10-x-1950. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
192. G. Wade: Joaquín Rodrigo - A Life in Music…, op. cit., p. 501.
180 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

Mi querido Segovia: Con el mayor gusto contesto a su amable carta a vuel-


ta de correo para decirle que me dará Vd. una de mis más grandes alegrías
artísticas grabando el concierto. No tengo compromiso de ningún género
con nadie respecto al mismo. Vd. sabe, y en su día cuando yo se lo conté
se hizo cargo, que no hubo por mi parte más que un exceso de amistad y
debilidad para con Sainz de la Maza que no supo (ésta es la verdad) cali-
brarlo. Pero todo esto son historias viejas. Por otra parte, Vd. (no le digo
nada nuevo), es el maestro de todos y a todos dará Vd. una satisfacción.193
No sabemos hasta qué punto influyó en esta promesa de grabación,
hecha por Segovia, el haberse enterado del triunfo de Yepes y Argenta
en su concierto en París. Segovia estaba asistiendo al ascenso impara-
ble de una obra para guitarra que él no había promovido y además de
la mano de un guitarrista que no pertenecía a su círculo; de hecho, en
aquellos años ni siquiera lo conocía en persona: «He oído hablar muy
bien de ese joven Yepes. Esperaba conocerlo en Siena, en cuya Acade-
mia me dijeron que se había inscrito, pero luego no vino».194 Recorde-
mos que el profesor de guitarra de la Academia Chigiana de Siena, era
Segovia.
En la carta del 22 de noviembre de 1950, Rodrigo le habla a Segovia
de la conveniencia de que él estuviese presente en la grabación: «por
las indicaciones que yo podría dar al director de orquesta». En ese mis-
mo párrafo nos enteramos de que el proyecto parece que se iba a llevar
a cabo en Londres, donde iba a viajar próximamente Rodrigo. También
se menciona otro intento fallido de que Segovia tocase el Concierto de
Aranjuez, esta vez bajo la dirección de Igor Markevitch (1912-1983).
El 20 de enero de 1951, se produce una inflexión importante en la ac-
titud de Rodrigo en relación a este tema. El compositor contesta a dos
cartas de Segovia que no hemos localizado, pero que pudieron enfriar
los ánimos de Rodrigo tras la alegría que transmiten sus palabras de
noviembre de 1950:195
Referente a las modificaciones [suponemos que en el Concierto de Aranjuez],

193. Carta de Rodrigo a Segovia de 22-xi-[1950]. Fundación Andrés Segovia de Linares. Sobre su
datación, ver nota 189.
194. Carta de Segovia a Rodrigo, 10-x-1950. Archivo Victoria y Joaquín Rodrigo de Madrid.
195. Al final de esta nueva carta, que como las anteriores se conserva en la Fundación Andrés
Segovia de Linares, Rodrigo escribe: «Yo estaré en Londres del primero al 15 de marzo; si algo se
le ofrece puede dirigir la carta a la embajada». Esta seca y un tanto protocolaria despedida deja
patente que el proyecto de grabación del Concierto de Aranjuez, en la capital inglesa, se había ido
al traste.
Julio Gimeno 181

claro que no puedo pronunciarme sobre ellas en tanto no las conozca; ya sé


que tratándose de cosa suya no he de recomendarle cautela por tratarse de
obra ya impresa y grabada aunque muy mal. No podemos, pues, introdu-
cir modificaciones de importancia.
Poco tiempo después de esta carta, Rodrigo autorizaría a la BBC
para que el Concierto de Aranjuez fuese tocado por Julian Bream (ya
hemos dicho que lo interpretó allí el 21 de abril de 1951).
La siguiente carta conservada (de Segovia a Rodrigo) está escrita en
diciembre de 1952, ya tras el regreso del guitarrista a España. A partir
de ese momento, el Concierto de Aranjuez, del que tanto habían habla-
do los dos músicos en sus cartas, deja de mencionarse en las mismas
(con la excepción que veremos enseguida) ocupando su lugar princi-
palmente las referencias a las obras que Rodrigo escribió para Segovia
en 1954, Tres piezas españolas y Fantasía para un gentilhombre y, por tan-
to, para saber cómo continua la historia tenemos que examinar otras
fuentes.
Por una carta a Mario Castelnuovo-Tedesco, de 24 de enero de 1953,
vemos cómo en esa fecha Segovia había desechado la idea de tocar el
Concierto de Aranjuez: «Óscar Esplá quiere escribirme un concertino,
Halffter me está componiendo una Fantasía para guitarra y orquesta
y el mismo Rodrigo, puesto que le he dicho que no tocaré su Concierto
de Aranjuez, quiere escribirme otro».196 No obstante, parece que los en-
cuentros personales entre ambos músicos, tras la vuelta del guitarrista
a España en 1952, fueron limando asperezas y surgió una vez más la
idea de que Segovia interpretase ese concierto.

Segovia retoma la idea de tocar el Concierto de Aranjuez


En una carta de Segovia a Mario Castelnuovo-Tedesco, fechada en
Madrid el 19 de julio de 1954, leemos:
Joaquín Rodrigo, el autor del Concierto de Aranjuez, compuesto durante la
guerra, quiere que le haga otra versión para la guitarra y me deja la liber-
tad de cambiarlo de tono, si lo creo necesario, sin amedrentarse ante la idea

196. «Oscar Esplá, veut écrire un concertino, Halffter est en train de me composer une Fantasia
pour guitare et ochestre et Rodrigo, lui méme, puisque je lui ai dit que je ne joureai pas son
Concierto de Aranjuez veut en écrire un autre ». Citado en F. Zigante: «Joaquín Rodrigo e i Tres
piezas españolas para guitarra», op. cit. p. 28. Véase también C. Otero: Mario Castelnuovo-Tedesco, op.
cit., p. 111.
182 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

de transportar y modificar la orquestación. Él quiere que lo toque en Nor-


teamérica y que lo grabe allí. Creo que en Norteamérica tendrá un gran
éxito. Si no lo he tocado antes es porque la guitarra, debido a la disposición
demasiado aguda de la versión actual, suena mucho a mandolina…197
En una carta de Rodrigo de 12 de abril de 1955, el compositor cuenta
a Segovia cómo ha recuperado la propiedad del Concierto de Aranjuez
tras haber cedido los derechos a la casa Morro.198 Esto último se lo ex-
plicó Rodrigo a Segovia en una misiva anterior (no localizada) «como
contestación a una carta suya [de Segovia]».199 No sabemos exactamen-
te por qué le interesaba a Segovia este asunto, pero todo apunta a que,
como le comenta a Castelnuovo-Tedesco, el guitarrista estaba pensan-
do de nuevo en tocar o grabar el Concierto de Aranjuez. Esto podría ex-
plicar el comentario de Segovia a un periodista el 5 de marzo de 1958,
en una rueda de prensa que ofreció junto a Rodrigo y Enrique Jordá,
antes del estreno en San Francisco de la Fantasía para un gentilhombre:
«Éste [se refiere a la Fantasía] es el segundo concierto de Rodrigo que
tengo en mi repertorio».200 Unos meses después, el 19 de noviembre de
1959, el Concierto de Aranjuez tuvo su estreno estadounidense en Cleve-
land por parte del guitarrista cubano, alumno de Miguel Llobet, José
Rey de la Torre (1917-1994).201
*****
La relación de Rodrigo con Segovia, o de Segovia con Rodrigo, fue
una relación compleja en un contexto social y político complicado. La

197. « Joaquín Rodrigo, l’auteur du Concierto de Aranjuez, composé pendant la guerre, veut que
je fasse une autre version pour la guitare et me laisse la liberté de le changer de ton, si je crois
necessarie, sans reculer devant l’idée de transporter et modifier l’orchestration. Il veut que je le
joue en amerique du nord et je l’y enregistre. Je crois qu’il aura là un grand succès. Si je ne l’ai pas
joué auparavant c’était parce que la guitare y sonnait trop a mandoline, a cause de l’orientation
trop aigue de la version présente… ». Citado en F. Zigante: «Joaquín Rodrigo e i Tres piezas
españolas para guitarra», op. cit. p. 28. Véase también C. Otero: Mario Castelnuovo-Tedesco, op. cit.,
p. 116.
198. Carta de Rodrigo a Segovia, 12-iv-1955. Fundación Andrés Segovia de Linares.
199. Esta carta de Segovia parece que también está perdida.
200. «This is the second Rodrigo orchestral concerto I have in my repertory,» remarked Segovia
(Alexander Fried: «3 Famous Spanish Musicians in S.F.», S. F. Examiner, 5-iii-1958, p. 12.
Reproducido en Javier Suárez-Pajares: Joaquín Rodrigo, imágenes de una vida plena, Madrid: SGAE,
2001, p. 185).
201. G. J. M.: «Rey de la Torre in American Premiere Rodrigo Guitar Concerto», Guitar News, nº
52, marzo-abril, 1960, p. 22. En agosto de 1947 hubo un intento fallido de estreno norteamericano
de la obra de Rodrigo por parte de Regino Sainz de la Maza y la Orquesta Sinfónica de México,
dirigida por Carlos Chávez (The New York Times, 13-vii-1947).
Julio Gimeno 183

situación musical en esos años también era confusa, con tendencias


estéticas diferenciadas, incluso a veces contradictorias, en difícil con-
vivencia. El mundo de la guitarra parecía dividido entre compositores
segovianos y no segovianos; entre intérpretes que adaptaban la músi-
ca a la guitarra, o a su guitarra, y los que, por el contrario, intentaban
cambiar la guitarra y su técnica para acomodarla a las nuevas compo-
siciones para el instrumento. Sobre el tema de Segovia y el Concierto
de Aranjuez, probablemente nunca lleguemos a una conclusión clara,
dado que los dos principales protagonistas ofrecieron sobre el parti-
cular, en distintos momentos de sus vidas, explicaciones diferentes y
en ocasiones contrapuestas. Yo creo que tanto Segovia como Rodrigo
estaban un poco cansados de que les preguntasen siempre por el asun-
to del Aranjuez. En ese contexto de hartazgo sitúo yo la cita de Rodrigo
reproducida por John W. Duarte202 o la sorprendente respuesta que le
dio Segovia a Pérez-Bustamante: «Andrés Segovia me informó de que
tenía grabado dicho concierto [Concierto de Aranjuez] en alguna graba-
ción americana antigua, en disco microsurco, si bien la calidad de la
grabación dejaba bastante que desear».203 Sin embargo, y a pesar de
frustrar una y otra vez las expectativas del paciente Rodrigo, el interés
de Segovia por el Concierto de Aranjuez nos parece sincero. El 8 de ene-
ro de 1978, Andrés Segovia leyó un discurso con motivo de su nom-
bramiento como académico numerario de la Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando, entidad de la el guitarrista era “académico de
honor” desde 1959. No era esta la primera vez ni tampoco sería la últi-
ma, en la que Segovia tenía que dirigirse a un auditorio escogido para
agradecer una distinción oficial,204 sin embargo en esta ocasión Segovia
además de la habitual reflexión sobre su carrera, también dedica unas
palabras a un tema menos frecuente en sus disertaciones, la aportación
de otros guitarristas al “progreso” del instrumento:
El notabilísimo artista Julián Bream recibe de Benjamín Britten el espléndi-
do obsequio del Nocturnal. A John Williams otros conocidos compositores
ingleses le ofrecen asimismo conciertos para guitarra y orquesta y obras
sueltas para sus recitales. No dejaré de mencionar, aunque corresponda a

202. Ver nota 44.


203. J. A. Pérez-Bustamente de Monasterio: Tras la huella de Andrés Segovia, op. cit., p. 25.
204. Alberto López Poveda nos ofrece un listado de las docenas y docenas de «honores y
distinciones» recibidos por Segovia a lo largo de su vida, además de los concedidos a título
póstumo (A. López Poveda: Andrés Segovia…, op. cit., vol. 2, pp. 1132-47).
184 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

época muy anterior, al insigne Sainz de la Maza, por y para quien nuestro
eminente Joaquín Rodrigo ha creado el Concierto de Aranjuez, una de las
más bellas composiciones de la música contemporánea.205
El 6 de julio de 1999, Joaquín Rodrigo fallecía en Madrid. Años an-
tes, el 3 de junio de 1987, Segovia había muerto de una insuficiencia
cardiaca. Al enterarse de la muerte de Segovia, Narciso Yepes que esta-
ba en Japón junto a la Orquesta Nacional de España, tocó en su recuer-
do el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez…

Agradecimientos
Para la redacción de este artículo he contado con la inestimable ayu-
da de (por orden alfabético): Luis Briso de Montiano, Alfredo Escande,
Angelo Gilardino, Francisco Herrera, Josep Mª Mangado, Antoni Mir,
Leopoldo Neri, Silvestre Peña, Javier Riba, Elisa Romero Fernández-
Huidobro y Javier Suárez-Pajares.

205. Andrés Segovia: La guitarra y yo, Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando,
1978, pp. 20-21.
Julio Gimeno 185

Apéndice

AVANT UN RÉCITAL

M. Andrès Ségovia nous dit pourquoi il joue pour la Croix-Rouge


nationaliste

Andrès Ségovia, qui est notre hôte pour quelques jours encore, m’a reçu
avec la simplicité d’un gentilhomme castillan — et c’est tout dire.
— On a dit que j’avais été communiste (me déclara-t-il d’emblée), mais
c’est faux ! J’étais républicain… sous la monarchie, et cela est tout autre chose.
C’est nous, les intellectuels, qui avions préparé l’avénement de la République
espagnole. Nous ne tardâmes pas à être déçus, puis effarés. Grâce à des élec-
tions truquées, on fit croire au monde que le peuple le plus particulariste qui
soit avait librement réclamé la dictadure de l’ambassadeur des Soviets ! Vous
savez ce qui arriva : des incendies d’églises et de couvents, des pillages (j’ai
reçu dernièrement un mot m’annonçant que ma demeure avait été « nettoyée
»), des massacres et des viols ! Et que de choses atroces, avilissantes, comme
l’aventure de ces centaines de petites filles de 10 à 15 ans, défilant au pas dans
les rues de Barcelone en scandant, le poing tendu : « Des enfants, oui ! Des
maris, non ! » En présence de telles horreurs, véritable expression de la bas-
sesse humaine, et dont, en tout autre époque, les hommes auraient mille fois
honte, vous comprenez que nous soyons tous passés à Franco. Tous ou pres-
que, ajoute le grand musicien : car il reste quelques intellectuels, qui militent
réellement en faveur de l’Espagne rouge. Ceux-là se battent héroïquement…
à l’arrière, dans les ministères. On demandera pour eux, à la façon de Cham-
pfort, la croix de guerre pour leur talent et un fauteuil d’académicien pour
leur courage !
— Sait-on ce qu’est devenue la collection du Prado ?
— Les Rouges assurent qu’elle est intacte, à Madrid, et il faut espérer que
pour une fois ils disent la vérité ! Tant d’autres chefs-d’œuvre ont été détruits ou,
plus simplement, volés et expédiés en Russie !
— C’est à Barcelone, n’est-ce pas, que la révolution vous a surpris ?
— Oui ; mais que je précise : j’ai été surpris par la révolution, mais cela ne
m’a pas surpris car, lorsqu’elle éclata (juillet 1936), je revenais de Russie où,
en mai et juin, j’avais donné 22 concerts. Et, pendant ces deux mois, maints
indices et certaines conversations m’avaient fait comprendre que les Russes
préparaient l’asservissement de mon malheureux pays.
— Les étrangers sont cependant surveillés ?…
186 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

— Évidemment, mais on se méfiait moins d’un artiste invité à faire une


tournée de concerts que des clients de l’Intourist ou des politiciens étrangers
venant, par sympathie, se documenter, et auxquels on cache l’envers du dé-
cor. Je pus ainsi voir et comprendre beaucoup de choses. L’effroyable misère
du peuple russe, de même que l’état d’esclavage auquel il est réduit éclatent
du reste aux yeux de qui veut voir.
— Le régime a fait cependant un effort considérable pour la musique, le
théâtre et les beaux-arts ?
— Cela est incontestable. Les Russes ont toujours eu le sens du théâtre ;
et puis le peuple, qui souffre tellement, y trouve une consolation, une sour-
ce d’oubli. Mais il est exagéré de représenter le régime soviétique comme
particulèrement compréhensif des besoins de l’artiste. L’aventure de Chos-
takowitch témoigne, au contraire, du sectarisme dont les maîtres du pays font
preuve en la matière : ou ce jeune compositeur a du génie ou il n’en a point ;
cela seul compte en face de la postérité. Or, aussi longtemps qu’il fut admis
dans l’amitié de Staline, on reconnut au musicien de Lady Macbeth toutes les
qualités. Mais, dès le jour où il tomba en disgrâce – cela lui advint précisément
à l’époque où j’étais à Moscou – il fut traité comme le dernier des ratés. Cela
se passe de commentaire.
— Pour en revenir à vous, vous pûtes quitter Barcelone aux premiers jours
de la révolution ?
— Dix jours après, grâce à un consul étranger qui demanda le visa de mon
passeport. C’est une chance car, une semaine plus tard, j’aurais dû, au lieu du
visa « légal », obtenir ceux des divers soviets (jusqu’à celui des communistes
antisoviétiques, c’est-à-dire les trotzkystes !) qui s’étaient emparés des servi-
ces publics. Et comme, revenant de Russie, je n’avais caché mes sentiments,
autant dire que je n’aurais pu partir, et...
Un geste éloquent termina la phrase. Et M. Segovia de poursuivre :
— Je débarquai en Italie et ne saurais vous décrire la façon admirable dont
je fus accueilli par cette grande nation. En octobre 1936, j’entrepris une tour-
née de concerts au cours de laquelle je visitai presque toute l’Europe, puis
l’Amérique du Nord jusqu’en Californie. Ensuite je pris à Miami l’avion pour
Buenos-Aires, m’arrêtant un peu partout, en cours de route, pour jouer.
— A-t-on écrit des œuvres nouvelles à votre intention ?
— Castelnuovo-Tedesco m’a envoyé un Concerto pour guitare et petit or-
chestre. Casella vient de me promettre un Concertino conçu pour la même
combinaison instrumentale. Enfin, un tout jeune compositeur autrichien, Al-
fred Uhl, m’a donné une Sonate en quatre mouvements, œuvre extrêmement
intéressante, d’une grande richesse mélodique et harmonique. Je continue
enfin mes recherches dans le répertoire ancien du luth, de la vihuela et du
Julio Gimeno 187

clavecin. Debussy ne dit-il pas un jour que la guitare était « un clavecin avec
l’expression en plus » ?
— Comme c’est vrai ! Mais les gens qui osent dire que le clavecin offre un
intérêt plus musicologique qu’artistique sont rares. Nous allons donc avoir la
chance de vous réentendre ! Que je vous dise à mon tour combien vive est la
sympathie que suscita en notre ville votre deuil récent.
— C’est en raison de ce malheur, me dit alors Andrès Segovia, que je ne
voulais pas donner de concert à Genève cette fois-ci. Mais je cédai finalment
à la prière de dames nationalistes. Car je me dois aussi à mon pays. La fin de
cette nouvelle guerre de reconquête n’est plus douteuse et nous devons colla-
borer à la victoire proche.
Et, faisant allusion à toute cette lie étrangère naturalisée d’office, ce vrai
Espagnol dit encore :
— Cette victoire est dans la nature des choses ; car, si le Russe l’emportait,
c’est nous qui ne pourrions plus nous considérer comme Espagnols !
Amy-CH.
La Suisse, 4-i-1938.

Récital Sègovia

Salir la véritable Espagne

Andrès Sègovia fut en Russie en 1936, où il donna vingt-deux concerts.


Il reconnaît qu’il y fut fort bien reçu et il admet que le peuple russe aime et
connaît la musique.
Mais voilà, depuis mai et juin 1936, où il fut en Russie, Sègovia a tourné
sa veste. On le disait communiste en 1936, il est devenu nationaliste le jour
de la révolte des généraux traîtres à leur pays — parce qu’il crut et qu’il croit
toujours à leur victoire.
C’est à ce titre qu’il a donné une interview au faciste à cent pour cent Amy-
Châtelain, collaborateur de « La Suisse ».
Sègovia n’a pas osé dire que le trésor artistique de l’Espagne avait été dé-
truit. Il dut reconnaître – les rapports des experts anglais l’y ont obligé – que
les collections du Prado devaient être intactes. Mais Sègovia s’est rattrapé sur
les histoires faciles de défilés d’enfants à Barcelone. Qu’en sait-il ? Ne dit-il pas
qu’il a quitté l’Espagne républicaine dès les premiers jours de la révolution ?
Quel beau courage, n’est-il pas vrai ? Et comme Sègovia est bien placé pour
188 Un viaje sin destino: Andrés Segovia hacia el Concierto de Aranjuez

critiquer les intellectuels de Madrid, Valence, Barcelone et d’autres centres de


l’Espagne que nous avons vus, luttant bravement pour conserver à leur pays
tout ce qui en fait la beauté et la grandeur, en art, littérature, peinture, musi-
que. Comme Sègovia, choyé des belles madames nationalistes espagnoles, et
royalement traité dans les hôtels-palaces des pays capitalistes, est à l’aise pour
essayer de tourner en ridicule les intellectuels de Madrid avec lesquels nous
avons partagé la nourriture faite de pois, haricots et lentilles, qui est celle de
tout un peuple en lutte pour sa liberté.
Combien plus grands et plus nobles qu’un Sègovia sont pour nous les
hommes qui, aux prises avec la soldatesque allemande et italienne appelée
par Franco et par les nationalistes de son espèce, combattent jusqu’à la der-
nière goutte de leur sang pour sauver leur pays de la barbarie fasciste.
Par son interview, Sègovia a voulu salir la véritable Espagne, il n’a fait que
déshonorer son art.

Le Travail, nº 2, 4-i-1938, p. 4.