Sunteți pe pagina 1din 6

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS


DIVISIÓN SISTEMA UNIVERSIDAD ABIERTA
LICENCIATURA EN PEDAGOGÍA

UNIDAD 3
Educación y Género

LABORATORIO DE SOCIOPEDAGOGÍA 1

ALUMNO: CAMACHO FLORES LINO

ASESORA: MINERVA NAVA AMAYA

Fecha de entrega: 04 de diciembre de 2007


Educación y Género

“A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallos;


a las mujeres, por sus éxitos”.
Lois Wyse

"Si la educación de los hombres es la forma futura de los pueblos,


la educación de la mujer garantiza y anuncia
los hombres que de ellas ha de surgir".
José Martí
Obras completas, Tomo 6, Pág. 201

¿Las mujeres son de Venus?

Biológicamente, los hombres y las mujeres son diferentes: diferente cuerpo, diferente fuerza.en
esto radica la diferencia de sexos. Podemos definir Género “como una construcción sociocultural
constituida por comportamientos, actitudes, valores, símbolos y expectativas elaborados a partir
de diferencias biológicas que nos remite a las características que la sociedad atribuye a hombres
o mujeres, construyendo así lo que se conoce como género masculino y género femenino”1. Es
decir el género, es un constructo cultural que viene determinando los diferentes roles en la
sociedad.
Podría pensarse entonces que fuera de la diferencia de sexos, la diferencia de géneros no
debiera existir. El hecho de que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, actualmente
estaría sumamente discutido. No digamos de lo que decía Octavio Paz en su célebre laberinto de
la soledad: “Como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer como un
instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines que le asigna la ley, la sociedad o la
moral…Prostituta, diosa, gran señora, amante, la mujer transmite o conserva, pero no crea los
valores que le confían la naturaleza o la sociedad. En un mundo hecho a la imagen de los
hombres, la mujer es sólo un reflejo de la voluntad y querer masculinos. Pasiva, se convierte en
diosa, amada, ser que encarna los elementos estables y antiguos del universo: la tierra madre y
virgen; activa es siempre es función, medio, canal. La feminidad nunca es un fin en sí mismo
como lo es la hombría”2. Recordemos que este ensayo lo escribió paz en un México de los años
50´s. donde Marga López en sus películas era el prototipo de la abnegación y sacrificio que
debería ser la mujer mexicana.
1
VIA AMPUERO, Jeannette. Un recorrido teórico acerca del género. Psicología On line. En http://www.psicologia-
online.com/articulos/2006/recorrido_genero.shtml
2
PAZ, Octavio. “II. Máscaras mexicanas”, en El laberinto de la soledad. 1992. 2ª ed. Fondo de Cultura Económica. p.
16-17
Educación en género

Históricamente, en casi todas las culturas conocidas, la mujer ha tenido un papel de importancia
social inferior a la del hombre. Su campo de acción fue la casa y la educación de los niños. Quién
se mantenía fuera de esa norma, era objeto de exclusión.
La educación, al ser una construcción social, no se mantenía al margen de esa división de
género. En el México prehispánico, los varones eran entregados a los sacerdote a los cuatro
años para su formación, mientras que las niñas permanecían en casa para ser educadas por sus
madres, aprendiendo lo necesario para ser buenas esposas, aprendiendo a hilar, tejer, coser,
atender al esposo etc. En el caso del México colonial, el colegio de las niñas indias, fue otro
ejemplo de cómo instruir a las niñas de la Nueva España a aprender una nueva forma de vestir,
labores femeninas nuevas y el cristianismo. En el México independiente de 1880, se funda la
Escuela de Artes y Oficios, también con una marcada tendencia a la separación de géneros: “a
las mujeres se les enseñaba a ser encuadernadoras, cigarreras, perfumistas, etc.” 3 Después se
funda la Escuela Teórico- Práctica de Obstetricia para Mujeres, para certificar un oficio
netamente femenino: el de partera. Fue hasta final de 1910 cuando las mujeres pudieron acceder
a la educación superior, y el mayor acceso se dio con la creación de la Escuela Normal de
Maestras.

Una cuestión de cultura y otros cuentos

Actualmente el acceso de las mujeres como de los hombres a la educación, está garantizado por
la ley. Pero aún así, las estadísticas hablan de una mayor deserción escolar por parte de las
niñas. Las mujeres sufren más de la violencia, la aparente igualdad que existe en el ámbito
urbano desaparece casi por completo en las comunidades rurales, donde con el pretexto de los
usos y costumbre de los pueblos indígenas, se perpetúa la exclusión de las mujeres, que
dócilmente, por tradición cultural, lo acepta. En otras culturas asiáticas, la mujer todavía puede
ser apedreada hasta la muerte por adulterio. Como se aprecia, el panorama de igualdad de
género está muy lejos de ser una realidad. La mujer también ha aceptado (voluntariamente o por
fuerza) el rol determinado culturalmente.

3
MONTERO MOGUEI, Dulce C. y ESQUIVEL ALCOCER, Landy A. La mujer mexicana y su desarrollo educativo:
historia y perspectiva. Antología de Lab. De sociopedagogía SUA, p.513.
Desde el nacimiento se marca la diferencia de género. La asignación del color azul para los niños
y del color rosa para las niñas.
Los roles de género para los niños y para las niñas se establecen en los juegos infantiles, que
“tienen diferentes exigencias (cognoscitivas, afectivas, corporales y emocionales) relacionadas
con lo establecido para cada sexo y que, sin decirlo claramente, contienen diferente preparación
en valores, prácticas sociales y habilidades. Al niño se le permite ser más audaz, aventurero, se
le fomenta la capacidad para correr riesgos y la libertad que esto implica” 4 A través de estos
juegos, se va fomentando al hombre el desarrollo del pensamiento científico (de ahí la selección
de carreras universitarias tradicionalmente para hombres), o al éxito empresarial; mientras que
los juegos aceptados y fomentados entre las niñas las acercan a las profesiones definidas para
las mujeres (como las carreras tradicionalmente para mujeres como enfermería, doctora o
maestra) que tienen más relación con los valores dedicados al cuidado de los demás.
Si se revisa con mirada crítica no sólo los juegos sino también los juguetes que se les compra a
los niños y a las niñas, se puede observar de cómo se van encaminando las expectativas y las
exigencias de realización personal respecto al propio futuro.
Otra forma de fomentar esa diferencia de género se da en los cuentos. La mujer siempre es la
persona en peligro, la princesita, la huérfana, la desprotegida que es redimida por la llegada de
su príncipe azul, obviamente hombre, que con su valentía la rescata de las garras de la bruja, del
dragón. “Este príncipe, el héroe, viaja y conquista tierras lejanas, regresa cargado de éxitos y
tesoros después de haber vivido aventuras emocionantes llenas de riesgos, y la mujer lo espera
como premio pasivo para que la lleve al altar. ¿Quién de entre las niñas/mujeres no ha soñado
nunca con este príncipe que la libere de la esclavitud de la vida cotidiana?, ¿y quién de entre los
hombres no se ha sentido héroe, aventurero y príncipe que con un beso despierta a la mujer que,
agradecida, será su compañera por toda la vida?”5 De igual manera, el currículum oculto dado en
la escuela, a través de las actitudes de las maestras y maestros, y de los cuales el niño y la niña
van idealizando a través de la identificación, van perpetuando esas diferencias, poniendo en una
situación de desventaja a la mujer.
Incluso como punto final de este párrafo, hasta hace unos años se tenía la práctica de leer la
epístola de Melchor Ocampo en la boda por el civil: “…La mujer, cuyas principales dotes son la
abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura debe dar y dará al marido
obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se

4
IOVERING DORR, Ann y SIERRA, Gabriela. El currículum oculto de género. En
http://educacion.jalisco.gob.mx/consulta/educar/07/7annlga.html
5
Idem.
debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la
parte brusca, irritable y dura de sí mismo propia de su carácter…”6. Hoy, afortunadamente, esta
epístola sólo está guardada en la memoria, como recuerdo jocoso, de los que se casaron hace
más de 10 años.

Hacia la verdadera igualdad.

La mujer contemporánea no sólo mexicana sino en general, desea ocupar los espacios que el
hombre les ha venido negando a través de la historia. Como todo deseo de superación implica
ambición, está no ha faltado en dichas aspiraciones, sin embargo se ha olvidado que al pedir una
igualdad de derechos (muy justificada naturalmente), le conlleva también una igualdad de
obligaciones. Ambos sexos tienen los mismos derechos y libertades que la ley les da, sin
embargo, este aspecto no es así.
Esto lo podemos ver en por lo menos un par de aspectos. La mujer es más protegida por la ley y
la sociedad que el hombre, ya sea en materia laboral (por ser dadoras de vida), civil (divorcios) y
hasta en algunos casos, penal. Las mujeres por ejemplo no hacen el servicio militar, que en el
caso de los hombres es obligatorio. Por otro lado, para la mujer sigue siendo muy difícil acceder
a los trabajos que tradicionalmente son del hombre. La ingeniería, las ciencias, las matemáticas;
carreras que han sido culturalmente de hombres, hasta hace poco tiempo vieron acceder a unas
cuantas mujeres que año con año se han ido incrementando en número. Pero a pesar de que las
mujeres podían estudiar y hasta graduarse con buenas calificaciones, a la hora de buscar un
empleo se enfrentaban a otra barrera de género. Sólo contrataban hombres. Porque
culturalmente solo los hombres tenían ese don para hacer que la gente trabajara, en especial
cuando de albañiles se trataba. Pero la mujer no se ha dejado, y en la práctica ha demostrado no
sólo la capacidad para manejar incluso hasta albañiles, sino ser más eficientes que muchos
hombres (esto no quiere decir que todas las mujeres o todos los hombres sean eficientes).
Entonces vemos de pronto mujeres conduciendo un taxi, o piloteando un avión, o dirigiendo una
empresa o gobernando un país. Y ¿Por qué no?, si la educación nos colocara en un plano de
igualdad, poco a poco nos entenderíamos todos, hombres y mujeres como personas con las

6
¿Qué dice la Epístola de Melchor Ocampo? El Universal, Ciudad de México, Miércoles 02 de mayo de 2007. EL
UNIVERSAL.com.mx. en http://www.eluniversal.com.mx/notas/422497.html
mismas capacidades, las mismas posibilidades de desarrollar sus competencias,
independientemente del sexo.
Me quedo con la lectura de Graciela Pérezcastro Gracias a la vida… y a lo que llama equidad:
“la equidad significa que la ley se aplique de acuerdo con las necesidades de nosotras, las
excluidas, y no que las excluidas cambien para apegarse a la ley”7

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

PAZ, Octavio. “II. Máscaras mexicanas”, en El laberinto de la soledad. 1992. 2ª ed. Fondo de
Cultura Económica. p. 16-17

MONTERO MOGUEI, Dulce C. y ESQUIVEL ALCOCER, Landy A. La mujer mexicana y su


desarrollo educativo: historia y perspectiva. Antología de Lab. De sociopedagogía SUA

HIERRO PEREZCASTRO, Graciela. Gracias a la vida… México, 2000. DEMAC. Antología de


Lab. De sociopedagogía SUA

HIERRO, Graciela. De la domesticación a la educación de las mexicanas. Editorial Torres


Asociados. Antología de Lab. De sociopedagogía SUA

7
HIERRO PEREZCASTRO, Graciela. Gracias a la vida… México, 2000. DEMAC. Pag. 32