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Universidad Rafael Landívar

Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales


Maestría de administración de empresas
Curso: Análisis económico global
Docente: Mgrt. Luis Asturias
Discente: Sindy Rodríguez de Bobadilla
Carnet: 2080120

Bitcoin. Sweat. Tide. Meet the future of branded currency


La economía global hiperconectada y basada en información actual hace surgir
nuevas formas de moneda y, entre ellas, la que mejor desempeño tiene en la
actualidad es Bitcoin, una moneda digital fundada en 2008 por un programador
anónimo, cuya característica más atractiva y alarmante, para muchos, es el hecho
que no es manejada por gobierno alguno sino por una red, y que constituye una
forma de pago privada, anónima, rápida y barata.
Aun cuando estas criptomonedas sufren muchas fluctuaciones, están ganando
mucho terreno y son varios los negocios importantes que las aceptan ya como
forma de pago, siendo causa subyacente de esto, que la gente no cree ya en las
instituciones tradicionales, y utiliza la tecnología para sortear principalmente a los
gobiernos y los bancos, que se encuentran en su punto de credibilidad
históricamente más bajo. Todo se resume a una expresión de valor: hoy puede
cuantificarse el valor de muchas maneras y ello rompe la relación tradicional con
el dinero y, especialmente, la idea que el Gobierno es quien debe estar a cargo
del dinero; muchos estudios muestran consistentemente que las personas confían
más en quienes se parecen a ellos y que la reputación es sumamente importante,
al punto de ser una forma de moneda que, por su parte, se basa en la confianza,
la consistencia y la transparencia. De todo ello, vemos que la lealtad es una
microeconomía con esquemas de recompensas, y que las empresas pueden y
empieza a crear monedas propias utilizables en sus propios ecosistemas—
cuestión que, repentinamente las pone a la par de los gobiernos en cuanto a la
capacidad de definir qué es dinero y cómo se puede usar.
El hecho que la tecnología permita verificar cuándo y en qué medida se cumple
con los valores de cualquier ecosistema, permite que muchas empresas empiecen
a ver sus activos de formas diferentes y a mercadearlos de formas diferentes para
grupos específicos de personas: esto no es tan raro como parece, dado que en el
siglo XIX (1860), las empresas emitían notas bancarias y llegaron a existir tantas
que ello se convirtió en una característica básica de la economía que sólo cambio
cuando el Gobierno poseyó un porcentaje importante de ellas y, paró sólo con la
guerra civil, cuando el Gobierno aprovechó para tomar el control del dinero,
corroborando con ello, la conocida relación entre dinero y conflicto. La Historia se
repite y la tecnología hoy, como entonces, hace obsoleto al dinero vigente,
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desvincula el Dinero del Gobierno y es herramienta clave para que las empresas
llenen espacios que los gobiernos no pueden permitirse perder.

Opinión. Aunque la parte introductoria y mucho del discurso y ejemplos


presentados en la presentación me parecen una forma muy entretenida de describir
la evolución de la vieja idea de utilizar monedas digitales apoyadas en plataformas
criptográficas en reemplazo del papel moneda (en los 90’s, Bill Gates hablaba de la
“necesidad de acabar con el mito del papel”, v.g.), el verdadero aporte de la misma
es, a mi parecer, que el Disertante pone el dedo, sin amague, sobre la llaga más
grande de la sociedad global actual, i.e., la pérdida total de confianza social en las
instituciones vistas como responsables de la gran inequidad social visible hoy en
todo el Orbe derivado de políticas neoliberales impuestas por ellos durante los
últimos treinta años (Gobierno, bancos)—que han sido causa, entre otras muchas
consecuencias nefastas, de las denominadas Protestas latinoamericanas 2019-2020
(Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Haití, Nicaragua, Perú, Puerto Rico,
República Dominicana, Venezuela) que se han visto interrumpidas
“convenientemente” sólo por la actual crisis sanitaria generada por el COVID-19—
y de cómo, mediante estas formas de pago, los ciudadanos buscan “dejar de lado” a
tales actores que, si lo dicho no fuese poco, todavía utilizan hoy las monedas
nacionales como arma geopolítica contra “regímenes que no les agradan”.
Tales actores están plenamente conscientes de dicho intento de desempoderarlos y,
para contrarrestarlo, no sólo recurren a medidas legales para prohibir el uso de las
criptomonedas en manos privadas como medio de pago (Rusia, agosto 2020, v.g.)
sino, más aún, para tomar control de dicha categoría, emitiendo la propia (Yuan
digital, v.g.) que, que otros, les permite protegerse de “sanciones de poderes
rivales”, reafirmar la posición geopolítica respectiva y, en general, controlar mejor a
la propia población (y a la población de otros estados, en su caso).
Creo que la mejor parte de la exposición (me parece hasta profética, dado que se dio
en 2013) es la comparación de lo que acontece actualmente, con el momento en que
se da una lucha por el control sobre el dinero por parte del Gobierno estadounidense
en la segunda mitad del siglo XIX (que eventualmente obtiene, en la Guerra Civil
de ese país): ahora, al igual que entonces, una crisis constitucional permite un gran
“reseteo” por el cual la élite bancaria-financista aprovecha el agotamiento del
sistema vigente (petrodollar, en nuestro caso) para proteger intereses oligárquicos
(los bancos están hoy en quiebra y tienen tasas negativas) mediante el abandono de
la moneda vigente—en nuestro caso, el papel moneda que es sustituido a la fuerza
mediante la imposición de la acreditación en cuenta, que permite a dichos actores,
entre otros:
[a] impedir la libre disponibilidad del dinero (evitando retiros masivos que
puedan generar quiebra, v.g.); y
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[b] impedir la capacidad de abstracción del control biopolítico, es decir, de


la situación de vigilancia a- /coacción permanente de- individuos mediante
monitoreo permanente de sus ingresos/gastos y/o cese de acceso a fondos a
individuos considerados en algún momento “indeseables”.