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Melody Hamort Mar Winston aa.tesares
Mel Markham Perpi27

TRADUCTORAS
Elle florbarbero Helen1
Melody Hamort Jasiel Alighieri Issel
Mel Markham Nani Dawson Cynthia Delaney
Gaz Holt Annie D Ely Casdel
Mar Winston Niki Twin Scandal
Perpi27 Zöe.. Sofía Belikov
Lunnanotte Katita florbarbero
aa.tesares CrisCras Jeyly Carstairs
Gabihhbelieber Marie.Ang
4

CORRECTORAS
Ely Vanessa Dannygonzal
Aimetz Karool NnancyC
Melii
Key Lizzy Meliizza Jasiel
Valentine Alessa Val
itxi
Cris Sammy Valeriia
Gaz
Niki Elle Mire
Cami
Anakaren Belle Verito
Marie.Ang
Paltonika Gabbita
Cotesyta
Merryhope Victoria

LECTURA FINAL DISEÑO


Anna Karol & Ivana Tolola
Índice
Sinopsis Capítulo 17
Prólogo Capítulo 18
Capítulo 1 Capítulo 19
Capítulo 2 Capítulo 20
Capítulo 3 Capítulo 21
Capítulo 4 Capítulo 22
Capítulo 5 Capítulo 23
Capítulo 6 Capítulo 24
Capítulo 7 Capítulo 25
Capítulo 8 Capítulo 26 5
Capítulo 9 Capítulo 27
Capítulo 10 Capítulo 28
Capítulo 11 Capítulo 29
Capítulo 12 Capítulo 30
Capítulo 13 Capítulo 31
Capítulo 14 Romancing the Nerd
Capítulo 15 Sobre la autora
Capítulo 16
Sinopsis
En el exterior, la chica de diecisiete años, Madelyne Summers, parece la
típica rubia animadora, alegre, popular y que sale con el mariscal de campo
estelar. Pero, por dentro, Maddie pasa más tiempo agonizando sobre lo que
ocurrirá en el próximo número de su cómic favorito que planificando las
reuniones de porristas con su escuadra. Que es una nerd escondida en el cuerpo
de una chica popular no solo es información desconocida, es anti-conocida. Y
necesita que siga siendo así.
El verano es el único momento en que Maddie permite a su verdadero yo
salir a jugar, pero cuando comente un error y el chico adorable detrás del
mostrador de la tienda de comics local descubre su secreto, está en problemas.
Antes de que pueda sacudir un pompón, Maddie es arrastrada rápidamente al
mundo de las convenciones de historietas, de acción en vivo de juegos de rol y
juegos de vídeo de disparos en primera persona de Logan. Y le encanta. Pero
cuanto más niega quién es en realidad, más profundas se hacen sus mentiras... y
más corre el riesgo de perder a Logan para siempre. 6
Nerd, #1
Para mis padres,
Clyde y Nancy.

7
Prologo
Traducido por aa.tesares
Corregido por Melii

Cuando estaba en primaria, la escuela a la que iba celebraba una fiesta de


Halloween todos los años en el gimnasio. Había todas estas pequeñas cabinas
donde podíamos cazar manzanas1 o tirar dardos a los globos por pequeños
premios de mierda como los anillos de araña de plástico y silbatos que no
funcionaban. Había una “cárcel”, que era en realidad una caja de cartón grande
con una puerta y una ventana con tubos de plástico pintados con spray negro
simulando las rejas. Podríamos pagar un dólar para enviar a alguien a “la
cárcel” por un minuto. Por alguna razón, esto se convirtió en una declaración
de amor, si un niño enviaba a una niña a la cárcel.
La atracción principal de ese festival siempre era el concurso de
disfraces, probablemente debido a que el ganador realmente ganaba efectivo. 8
En sexto grado, me decidí a ganarlo. Pasé semanas antes del festival haciendo
mi disfraz. Pensé que si iba como algo que los jueces —que eran sólo el
entrenador de softbol, el jefe de la cafetería, y el director— nunca hubieran visto
antes, era seguro que ganaría.
En ese momento, me encontraba realmente obsesionada con esta serie de
comic llamada The Pigments. Mi personaje favorito era Spectrum Girl. Quien
tenía un afro de color rosa y una impresionante capa. La capa fue en lo que
invertí más tiempo. Conseguí unas tiras de tela largas y anchas, en todos los
tonos del arco iris, luego forré los bordes de cada tira con alambre flexible de
modo que las tiras sobresalían detrás de mí y lucían todas onduladas para que
se viera como si estuviera volando.
La noche de la fiesta, me sentía tan entusiasmada que casi vomité
mientras esperaba en el ala del escenario. Todos los otros competidores habían
elegido los mismos típicos disfraces: bruja, robot, el personaje principal de
cualquiera que fuera la más reciente película de animación… Podía sentirlo en
mi corazón que tenía esto ganado.
Entonces, la señora Birdhill me anunció.
—Nuestro siguiente dulce o truco es Maddie Jean Summers. Está vestida
como —Y aquí es donde empecé a dudar de mí misma, porque cuando dijo esta

1 Es un juego de Halloween que consiste en llenar un balde grande agua y lanzar manzanas, los
jugadores debe atraparlas con la boca.
última parte, sonó como si estuviera leyendo palabras que nunca había
escuchado antes— la líder del equipo de los superhéroes The Pigments,
¿Spectrum Girl?
Sí, lo terminó como si estuviera haciendo una pregunta.
Di un paso hacia el escenario, esperando una oleada de ohhhh y ahhs, pero
me recibió un completo silencio. Juro que escuché a los grillos en algún lugar de
la parte posterior de la sala cuando me acerqué al micrófono.
—Hola. Pasé dos semanas trabajando en mi traje. Elegí a Spectrum Girl
porque es la más fuerte de todos los de The Pigments, y creo que es un gran
ejemplo para las mujeres jóvenes de hoy —dije y di unos pasos gigantes hacia
atrás para que pudiera hacer un giro lento.
Cuando di la vuelta completa, me detuve y miré a la audiencia. Era un
mar de mis compañeros, todos los que iban a la escuela conmigo, todo el
mundo al que quería desesperadamente impresionar. En la primera fila se
encontraba mi mejor amiga, que permanecerá sin nombre. Siempre hacía
bromas de mí cuando mencionaba algo relacionado con comics, por lo que
había aprendido a no hablar de ello.
Recuerdo mirarla en su traje de porrista. Estoy segura de que mis ojos le
pedían romper el silencio, que me ayudara… incluso si no le gustaban los
cómics, éramos las mejores amigas. Seguramente me apoyaría.
En cambio, se inclinó hacia la chica a su lado y le susurró algo al oído. 9
Ambas se rieron antes de que ella (quien no debe ser nombrada) gritara—: ¿De
dónde sacaste la idea de ese traje?
Me acerqué al micrófono, pensando que mi respuesta sería de ayuda.
Todo el mundo amaba a Superman y Batman, ¿cómo podrían no gustarles un
traje basado en un personaje de cómic?
—The Pigments es un cómic que me gusta mucho —dije.
—¿Un libro de historietas? ¡Qué idiota!
No sé si todo el mundo estaba de acuerdo con ella, pero ciertamente
todos se rieron. Sus risas me sacaron derecho del escenario. Gracias a Dios
nadie pasaba por la puerta de atrás, ya que habría sido aún más embarazoso si
alguien me hubiera visto llorando en un rincón oscuro.
Más tarde, cuando rompí en pedazos mi capa excelentemente elaborada
y la metí en una bolsa de basura, juré que nunca nadie tendría la oportunidad
de hacerme daño así de nuevo.
Y fue entonces cuando empezó mi doble vida.
1
Traducido por Mar Winston
Corregido por Key

Los veranos en Louisiana son inaceptables. O tal vez soy demasiado


impaciente para tolerar los usuales noventa y seis grados en la sombra. El
último tomo de la serie de historietas The Super Ones, con la cual he estado
obsesionada por años, sale a la venta hoy y estoy esperando a que Randy
Henderson, quien vive unas casas más abajo, termine de podar nuestro césped
para chequear el buzón. Normalmente, descargo los cómics y los leo en la
computadora para que no exista prueba física de mi vida secreta, pero el autor
de esta serie particular insistió en que el último libro solo estuviera disponible
en físico.
Apúrate, Randy. Excepto que creo que mi impaciencia lo ha empeorado
todo. Estoy segura de que cree que lo estoy admirando. Cada pocos minutos me 10
envía miradas por el rabillo del ojo, desde donde está sentado sobre su máquina
de podar e intenta darme su mejor sonrisa torcida como si fuera Robert Pattinson
o algo así. Apuesto a que la practica frente al espejo. Espero que no intente
conquistarme mañana en el instituto. Eric, mi novio, nunca ha lastimado a
alguien por observarme. Normalmente se encuentra demasiado ocupado siendo
popular. Todo se trata de fútbol, y chicas, y “amigo definitivamente deberíamos
ir a hacer todoterreno”. Pero atrapar a Randy observándome le daría una
oportunidad de causar daño físico lo cual, afrontémoslo, es de lo que se trata el
fútbol. Y Eric es bueno en ello.
Finalmente, Randy termina con el gran nogal en nuestro jardín delantero,
corta el final del camino de pasto y desciende por nuestra entrada. Mientras
dobla a la derecha hacia su casa, me saluda, revelando una mata gruesa de
oscuro cabello debajo de su brazo. ¿Sabían que sonreír suprime las náuseas? Yo
sí, así que sonrío y le regreso el saludo.
Una vez que el sonido de la podadora es apenas audible, salto y corro al
pórtico. Tal vez sea más como a toda prisa. ¿Cómo un rayo? De una forma u
otra, me las arreglo para correr hasta el buzón y tomar el contenido con una
rapidez casi inhumana. Una vez que veo el sobre de manila, juro que los
ángeles cantan. Regreso súper rápido a la casa, tiro el resto del correo en la
mesa de la cocina, excepto por el sobre de manila. Subo las escaleras hasta el
segundo piso dando saltos. Agarrando el lado de mi puerta antes de pasarla de
filo, uso mi impulso y giro dentro de mi habitación cerrando la puerta detrás de
mí.
Lanzo el sobre a la cama, sin querer mirarlo hasta estar preparada. Esto
es muy importante para simplemente apresurar el momento. Saco mi diario de
cómics de su escondite, en el estante más alto, metido entre un montón de
suéteres que no serán tocados hasta principios de diciembre, y lo lanzo también
sobre la cama. Es sólo un cuaderno donde escribo mis opiniones sobre los libros
que leo, pero para mí es un cofre de tesoros de identidades secretas, frases y
lecciones de vida que sólo los súper humanos pueden enseñarte.
Lanzo mis sandalias con demasiada fuerza al otro lado de la habitación,
casi volcando mi mesita de noche. Ups. Recojo mi cabello en un moño
desordenado sobre mi cabeza. No puedo permitir que ningún mechón bloquee
mi visión mientras leo esto.
Este es el momento. ¿Es Marcus, The Sonic One, lo suficientemente fuerte
para vencer al Barón Gravity? ¿O será absorbido hacia el olvido por uno de los
agujeros negros repartidos por el Barón Gravity? ¿Wendy se dará cuenta que
ama a Marcus y volará en su rescate? ¿Morirá Grayson, el adorado pero
distraído compinche también conocido como The Young One, haciéndome
llorar porque jamás descubrirá la verdadera identidad de sus padres?
Me hundo en mi edredón de felpa y cruzo las piernas debajo de mí. Saco
al bolígrafo púrpura del espiral del diario de cómics, abro una página en blanco,
y escribo: The Super Ones #400.
Estoy lista. 11
Con ojos cerrados, tomo el sobre. Tanteo la solapa a ciegas, la abro y saco
el comic. Es delgado. No hay nada mejor que el olor a tinta fresca, así que
respiro hondo y atesoro este momento. Luego de asegurarme que lo tengo del
lado correcto tocando las páginas con mi pulgar derecho y deslizando mi dedo
índice sobre las grapas que lo unen, vuelvo a respirar hondo y abro mis ojos.

Tu jardín orgánico y tú.

¿Eh?
Lanzo mi diario de cómics fuera de mi regazo y me inclino sobre el lado
de la cama tomando el sobre descartado. Nada más allí dentro. Solo hay sobres
normales en la mesada de la cocina. No pude haberme equivocado.
Me apresuro al escritorio y enciendo mi computadora, resistiendo
levemente la urgencia de insultarla por ser un lento pedazo de basura y
maldiciendo para mí misma. Entro a mi correo, el cual no he chequeado desde
que regresé del instituto, porque había estado muy ocupada observando a
Randy hacer su impresión de Robert Pattinson. Efectivamente, hay un correo.

Querida Madelyn Jean Symmers,


Debida a una demanda sin precedentes, The Super Ones #400 está actualmente
fuera de ventas. Su copia será enviada dentro de 5-7 semanas. Nos disculpamos por la
inconveniencia.

¿Se disculpan? ¡¿Están bromeando? No puedo esperar de cinco a siete


semanas. ¡Debo saberlo ahora! ¿Puede Wendy, The Bright Frenzy, tener la
valentía de decirle a su padre que se consiga una vida para así poder volar
hacia la destrozadora guerra en el planeta Zocore y poder sacrificarse en la
posterior batalla? ¿Hará Marcus un intento de muerte para bloquear un ataque
de intensa radiación yendo directamente hacia el rostro de Young One?
Es demasiado con lo que lidiar. Debo tener en mis manos la edición #400.
Existe un solo lugar en la ciudad que podría tener una copia. ¿Vale la
pena el riesgo de ser vista y perder mi lugar en la cima de la elite de
Natchitoches Central? No. Claro que no. Ha sido una larga, y dura subida hasta
la cima de la cadena de popularidad. Tomó mucho engaño y evasión para que
las personas olvidaran el incidente del disfraz. Y una vez que algo así comienza,
no hay vuelta atrás. He estado en ello por cinco años. No tener a alguien con
quién entusiasmarme sobre la última película de superhéroes (otra persona
además de mi hermano, porque él no cuenta), tener que atar mi lengua sobre
todos mis fandoms, tener que esconder velozmente toda evidencia de cosas
nerd cada vez que un amigo se presenta sin previo aviso en mi casa… Estoy en
un estado constante de “nadie puede saberlo”, y apesta.
12
Pero… ¿puedo estar dos meses sin saber qué pasa? ¿Puedo estar dos
meses sin entrar a los foros del comic, Twitter o Facebook por temor a
arruinármelo?
Claro que no puedo.
Maldigo lo increíbles que son, Super Ones.
Voy por una sudadera, el gorro verde de los Boston Celtics de mi papá, y
me aseguro de que mis lentes de sol estén en mi cartera.
Tiempos drásticos requieren medidas drásticas.
2
Traducido por Mel Markham
Corregido por Itxi

Ahí está. The Phoenix.


¿Sabes cómo la gente dice que París es uno de sus lugares favoritos
incluso si nunca estuvieron allí? The Phoenix es así para mí.
Una imagen de un pájaro en llamas de color amarillo y naranja cuelga
por encima de la puerta, y por las ventanas puedo ver filas y filas de cómics
envueltos en plástico en todo su esplendor. No sé cuántas veces he conducido
por aquí y casi chocado a alguien porque trataba de comerme con los ojos la
nueva tarjeta de tamaño real de Wolverine o Capitán América o quien sea.
Y ahora estoy aquí. Por supuesto, no aparqué en su estacionamiento.
Técnicamente estoy en Mes Amis, a su lado. Mis amigos y yo amamos este
restaurante, pero por razones diferentes. A mi mejor amiga, Terra, le encanta el
13
pastel de queso bajo en grasa. A Eric le encanta la hamburguesa de tocino
doble. Yo adoro el hecho de que puedo ver los escaparates de The Phoenix
desde nuestra cabina usual.
Apago mi auto ya que no tengo aire acondicionado. Sólo está soplando
aire caliente en mi cara, haciéndome sudar como si estuviera por tocar los
dedos de mis pies en la cima de la pirámide en el medio tiempo. Me puse la
gorra de mi papá, mis grandes gafas de sol retro, y mi sudadera amarilla con
capucha. Satisfecha con mi conjunto de incognito, salto del auto y zigzagueo
entre los otros vehículos para dirigirme hasta el pequeño y oscuro callejón que
separa Mes Amis y The Phoenix.
Monto mi campamento y espero. Si espío por el borde del edificio, puedo
ver la puerta principal de The Phoenix, pero nadie entra o sale. Espero un poco
más, pasando el tiempo haciendo una visualización positiva: yo, sentada en mi
habitación con aire acondicionado con The Super Ones #400 en mis manos.
Justo entonces, oigo a alguien estacionarse.
Del pequeño Toyota Corolla sale un chico, probablemente en sus treinta.
Es calvo y tiene una mancha en su camiseta roja. Antes de que pueda llegar a la
puerta, dejo salir un audible—: ¡Psst!
Se detiene y mira alrededor, luego me ve. Le muevo la mano y retrocedo
en el callejón. Después de un segundo, su cabeza aparece en la esquina, una ceja
levantada. —¿Sí? —¿Quieres ganarte cinco dólares por dos minutos de trabajo?
—Intento sonar tan despreocupada cómo puedo.
—¿Qué quieres?
—Te daré dinero, entras ahí —Empujo el pulgar hacia la pared detrás de
mí—, y me compras una copia de The Super Ones #400. Te quedas con el
cambio y cinco dólares extra. ¿Trato? —Lo miro por encima de mis gafas de sol.
—¿Por qué no la compras tú?
—Porque no puedo, ¿vale? Entonces, ¿tenemos un trato?
—Que sean diez dólares, más el cambio. —Cruza los brazos como si
estuviera regateando en una reunión de intercambios.
Mi boca se abre. —Pero no tengo más dinero. Sólo diez dólares, tres
dólares para el libro, dejando siete dólares para ti. ¡Vamos!
—No haré nada. —Sacude la cabeza y se aleja.
La campana vuelve a sonar mientras él entra, y yo caigo contra la pared
de ladrillo de la tienda. ¡Qué idiota!
—Está bien —digo en voz alta—, alguien más va a pasar en cualquier
momento.
Después de unos minutos, la campana vuelve a sonar y escucho: —Psst.
El tipo está ahí parado con una fina bolsa de papel. El emblema de The
14
Phoenix sobre ella. Lentamente saca un comic, levanta la solapa de plástico, y
presiona su nariz en la abertura. Respira profundo.
—Ahhhh —dice cuando libera el aliento—. Imágenes y palabras. Toda
esa nueva tinta. Es intoxicante.
—¿Qué es eso? —espeto y también respiro profundo, esperando que de
alguna manera ese hermoso aroma me alcance.
—The Super Ones #400. —Sonríe y lo vuelve a poner en la bolsa de papel.
—Solo muéstrame la portada por favor —digo mientras abre la puerta de
su auto.
—Lo siento. No tengo tiempo. Tengo una lectura pendiente. —Antes de
irse, sin embargo, baja la ventanilla y grita—: Puede que quieras entrar ahí. Solo
queda una copia.
Mi pulso se acelera, y mis palmas empiezan a sudar mucho más. ¿Vale la
pena el riesgo? Me pregunto mientras comienzo a caminar.
No es como si alguno de mis amigos vaya a entrar, y estoy totalmente
disfrazada incluso si alguien que conozco estuviera allí.
Sólo queda una copia.
Tengo que correr el riesgo.
Tomo aliento fortalecedor y encuadro los hombros antes de pasearme
por las puertas de vidrio de The Phoenix.
No puedo creerlo. The Phoenix. ¡Estoy a punto de entrar a The Phoenix!
Abro la puerta, y la campana que oía desde el callejón suena sobre mí. La
tienda está acomodada como un libro. Estoy parada al final de un largo pasillo
vacío. A ambos lados de mí, estanterías de metal con forma de A se hallan
alineadas como páginas que esperan revelar su genialidad. Estanterías
giratorias están dispersas por toda la tienda. Figuras de acción coleccionables en
sus envoltorios originales y llaveros ofreciendo logotipos de superhéroes
cuelgan de los ganchos de las estanterías. Una estantería giratoria está llena de
arriba a abajo con paquetes de láminas delgadas que contienen el juego de
cartas Magic: The Gathering. Si no intentara ser astuta con todo esto, vería ese
anaquel como clásico, de poco comunes, y raros… un gran giro sólo para ver los
paquetes con brillo reflejando la luz del sol de verano filtrándose a través de las
ventanas.
—Bienvenido a The Phoenix, ¿puedo ayudarte a encontrar algo? —
pregunta la voz de un chico desde el final del pasillo.
Manteniendo la cabeza baja, me lanzo a uno de los pasillos de mi
izquierda. —Sólo estoy mirando —digo y luego resoplo ante mi pobre intento
de sonar como hombre.
—Avísame si necesitas ayuda. 15
Hay una pizca de sospecha en su voz, pero permanezco oculta. Super
velocidad sería de ayuda en este momento. Podría encontrar mi libro y dejar el
dinero en el mostrado sin ser vista. —Bien.
Luego me pierdo. Me pierdo en los colores brillantes de las portadas, me
pierdo en las pilas y pilas de encantadores temas ordenados numéricamente.
Los cómics están agrupados por editorial y alfabéticamente por serie. Está Ant-
Man de Marvel junto a The Avengers. Booster Gold y Blue Beetle de DC. Para el
momento en que llego a Fables, mi título favorito número tres, Vertigo, me
quedo sin estanterías de este lado. Salto a través del pasillo vacío e intento
enfocarme en la tarea en cuestión. The Super Ones deben estar en algún lugar en
el medio de estos estantes. Está Sandman, Superman, ah sí, The Super Ones.
Deslizo el último comic en la pila.
¿#399?
Busco en los montones que lo rodean, pensando que quizás ese idiota
explotador de dinero lo escondió, pero no puedo encontrarlo.
Esta es la parte dónde cualquier persona normal que no quiere ser
reconocida se daría por vencida y se iría. De hecho, una persona normal nunca
se habría disfrazado para empezar, pero ese es otro asunto. Yo, no siendo una
persona muy normal, voy a tener que preguntarle al cajero y esperar que sea
algún chico de universidad que no me mirará dos veces.
Tomo otro aliento fortalecedor y camino hacia el mostrador. El chico está
doblado sobre un cómic por lo que solo puedo ver la cima de su cabeza, la cual
está cubierta con cabello marrón y desordenado. Hago un ruido de “ejem” para
llamar su atención, pero no levanta la mirada. Levanto un poco mis lentes para
ver el libro que está leyendo. Veo una página completa de Marcus. Su cuerpo
entero está retorcido en agonía mientras grita (y sé que está gritando porque la
burbuja de diálogo junto a su cabeza es toda puntiaguda) “¡¡¡¡NOOOOOO!!!!”.
Cierro mis ojos de golpe, no queriendo arruinarme el libro, pero el daño ya está
hecho. Estoy a punto de volverme loca.
—¿Tienes una copia de The Super Ones #400? —digo, abandonando la
imitación de voz de hombre.
Finalmente levanta la mirada, y lo reconozco. No sólo que lo reconozco,
lo conozco. Probablemente puedo decirte qué zapatos está usando (tenis blancos
y negros con cordones deshilachados) incluso aunque su mitad inferior está
oculta detrás del mostrador. Sé esto porque él fue mi ídolo geek por un tiempo
y yo… presté atención.
El año pasado, se metió en problemas en la escuela porque usaba
pornografía. Al menos, eso es lo que se les dijo a los estudiantes, cuando en
realidad, usaba una camiseta luciendo un dibujo de Adam Hughes de Girl
Power. Ridículo, lo sé. Quiero decir, Adam Hughes es uno de los mejores
proveedores de la figura femenina en los cómics actuales, incluso si tiene una
tendencia a exagerar ciertas partes del cuerpo. 16
A partir de allí, he sentido cosas por Logan Scott. No cosas reales ya que
tengo novio y eso sería malo, pero tiene esas tiernas pecas en su nariz y mejillas,
probablemente por jugar fútbol —es arquero de la preparatoria Natchitoches
Central— y siempre está leyendo, mayormente cómics, pero de vez en cuando
lo atrapo con un gran libro de fantasía con dragones o duendes de la cubierta.
No es que lo esté acechando ni nada.
Sin embargo, tiene unos ojos muy bonitos.
Sus cejas se fruncen cuando me mira. —Lo siento, se acabaron.
—¿En serio? ¿Qué es eso? —Señalo al libro que está actualmente metido
debajo del mostrador.
—Es… —Se va callando mientras mira la forma en que estoy vestida.
Inclina su cabeza hacia un lado como si intentara descifrarme. Me giro
pensando que hay alguien detrás, pero la tienda sigue vacía. Cuando me vuelvo
a girar, una sonrisa conocedora juega en la comisura de su boca. Suspirar en
estos momentos estaría mal, pero tiene labios de chico perfectos: no demasiado
llenos, no demasiado finos. Apoya la barbilla sobre su puño—. ¿Te conozco?
—Uh, no, digo, no lo creo. Estoy de paso en la ciudad. Quiero decir, no
vivo aquí ni nada, entonces ¿cómo podrías conocerme? —pregunto, apurada.
—Bueno. —Entrecierra los ojos como si pudiera sacarme una confesión
solamente con sus ojos—. Es una lástima, porque esta es la última copia.
Saca el #400 y lo sacude, lo cual envía descargas de electricidad a través
de mí, porque: 1) está justo frente a mi cara, y puedo ver la increíble portada, y
2) la forma en que la sacude a mi alrededor está rompiendo mi fuerza de
voluntad, lo cual rompe mi corazón. Se creería que un chico que trabaja en una
tienda de cómics sería un poco más cuidadoso.
El instinto toma el control, y estiro mi mano como si estuviera
apuntándole con un arma a un cachorro. Se detiene y apoya el libro en el
mostrador entre nosotros.
—¿Por qué es una lástima? —pregunto—. Soy un cliente que paga. Te
doy el dinero, tú me das el #400. Así es cómo funcionan las cosas. —Me estiro
tentativamente por el #400, pero golpea su mano en la parte superior de la
misma.
—Es una lástima que sólo estés de paso, que no vivas aquí, que no me
conozcas, porque esta es mi copia, y si no estuvieras de paso, vivieras aquí, y me
conocieras, podría prestártelo.
Sonríe con esa sonrisa conocedora, y más descargas eléctricas pasan por
mi cuerpo, pero por razones completamente diferentes: 1) esa sonrisa es del tipo
irresistible que no puedo evitar devolver, y 2) su voz tiene un atributo suave
que hace que mi cerebro se vuelva gelatina.
Sacudo esos pensamientos de mi mente cuando una voz en la parte
trasera de mi mente grita: ¡Novio mariscal de campo! 17
—Bueno, por “de paso” me refiero a de visita. Probablemente me quede
por los próximos días así que puedo devolvértela bastante rápido.
Se rasca la nuca. —Hmm.
—Lo prometo —espeto, entrelazando mis manos. No puedo creer que he
sido reducida a rogar—. Incluso te la devolveré en un par de horas.
Ahí está esa sonrisa de nuevo. Puede que sea un tonto adorable, pero no
está siendo muy amable molestándome así.
—Cerramos en un par de horas, así que te daré mi número, y puedes
llamarme cuando termines.
—Perfecto. No hay ningún problema. —Asiento una y otra vez hasta que
creo que me he provocado un traumatismo cervical.
Presiona un botón en la caja registradora, y un recibo en blanco sale de la
ranura en la parte superior. Me entrega el #400. Devoro la cubierta con mis ojos
mientras rasga el papel de recibo y anota su número. Cuando se estira de nuevo
por el libro, lo alejo, pensando: ¡Mío!
—Sólo quiero poner esto ahí así no lo pierdes —dice lentamente, como si
estuviera intentado calmar una bestia hostil.
—Oh. —Le doy el libro. Desliza la pieza de papel detrás de la última
página—. ¿Puedo tener una bolsa? No quiero que lo dañe el sol.
La bolsa puede ser otra parte de la evidencia de la que tendré que hallar
un lugar para esconder, pero puede que nunca vuelva a tener las agallas para
regresar a The Phoenix. Quiero un recuerdo, maldita sea.

18
3
Traducido por Elle
Corregido por Gaz Holt

¡Eso fue increíble! No, fue ¡asombroso! ¿Increbroso? ¿Asombrible? Como


sea. Fue genial, el final perfecto para una serie espectacular. Por supuesto, la
historia tuvo un final un poco abierto para futuras historias derivadas y esas
cosas, pero eso se veía venir.
Voy a la página final del número #400 para leer la “Carta del Autor” y el
recibo con el número de Logan se desliza sobre mi regazo. No lo miro hasta que
he terminado de leer por completo hasta la última palabra del autor: esto no
podría haber sucedido sin los fans.
Escribo mis pensamientos finales en mi diario de cómics, terminando con
una frase del libro: Sé honesto contigo mismo y otros lo serán contigo también. Es un
bonito pensamiento, pero demasiado irreal. 19
Ahora que he terminado, puedo regresar el libro y olvidarme de que casi
expongo mi lado oscuro a otro ser viviente. Estoy a punto de marcar el número
escrito en el recibo cuando leo lo otro que escribió:
Conozco tu identidad secreta.
—¿Él qué? —Salto de la cama, mirando la nota fijamente.
¿Cómo puede saber quién soy? Traía un disfraz decente. Le dije que no
vivía en esta ciudad.
Esto es un desastre.
¿Qué hago? ¿Llamarlo y fingir que no tengo idea de lo que habla?
¿Intento sobornarlo para que mantenga la boca cerrada? Me encuentro mirando
el número #400 como si todo esto fuera su culpa, pero aparto la vista con
rapidez, disculpándome mentalmente con el libro.
Espera que lo llame esta noche. Probablemente esté sentado al lado de su
teléfono con esa sonrisa conocedora en sus perfectos labios masculinos.
Mi teléfono suena y salto metro y medio en el aire. ¿No podía esperar a
que yo lo llamara? ¿Tenía que restregarme en la cara tan pronto como fuera
posible que soy como él y que no tengo el coraje de admitirlo? Por supuesto,
esto es cierto, pero no es educado restregar nada por la cara de alguien a menos
que… Bueno, ahora que lo pienso, nunca es educado.
Me inclino hacia adelante, echo un vistazo a la pantalla del teléfono, y
luego me relajo. Solo es Terra. Debería haberlo sabido. Tenemos un arreglo de
una llamada por teléfono de treinta minutos de duración cada noche.
Tuve suerte en lo que respecta a Terra. Es increíble, además, se mudó
aquí después del incidente del disfraz. Hemos sido mejores amigas desde
noveno grado, hermanas de porras desde décimo, y hermanas del alma desde
que nacimos. O, al menos, eso es lo que decidimos. Somos la prueba positiva de
que los opuestos se atraen. Mientras soy distante y tímida, ella es carismática y
directa. Quiero decir, ¿quién tiene bromas privadas con su profesor de inglés?
La chica podría hacerse amiga de un armadillo, y estoy tan agradecida de que
sea tan genial como es. Sin ella, hoy no estaría aquí.
—Hola, Terra.
—Oh, por Dios, Maddie, ¿lo escuchaste? —pregunta, y mi aliento se
detiene.
Alguien lo sabe. Alguien me vio caminar con esa bolsa o hablando con el
señor Más Dinero.
—¿Escuchar qué? —pregunto con voz débil.
—¡Allison Blair dará un concierto en Shreveport el mes que viene! —grita,
y dejo escapar un suspiro de alivio.
—Genial, muy bien —miento. Como la mayoría de la gente de esta área, 20
me gusta la música country, y Allison Blair es la cosa más grande que ha pisado
la escena del country en años. Pero simplemente no la entiendo. Sus canciones
son demasiado bobas y sin sustancia, demasiado exageradas. Todas mis amigas
la adoran al extremo. Extremos pequeños, diminutos y microscópicos. Razón
por la cual tengo sus CD’s ubicados estratégicamente en el asiento trasero para
que todo el mundo piense que soy una fan cuando pasan por mi auto.
Las cosas que hago para encajar.
—¿Y? —aguijonea Terra.
—¿Y?
—Y, ¿vamos? Tengo que ir, o sea, ¿cuándo volveremos a tener esta
oportunidad?
De hecho, es probable que tengamos esta misma oportunidad el año que
viene o el siguiente, demonios, puede que en un par de meses, considerando lo
a menudo que ocurren estas giras, pero no le digo eso.
—No lo sé. Tengo que pedir permiso a mis padres. —Miro de nuevo la
nota de Logan. ¿Cómo puedo pensar en una excusa adecuada para no ir a este
concierto cuando tengo en mi mano mi potencial caída? Es una nota simple de
sólo una oración, podría decirse, pero yo la veo por lo que es en realidad.
Una amenaza.
—Bueno, pregúntales. Los boletos salen a la venta en dos semanas, y la
gente los acabará rápido. Si encuentro unos buenos te compro uno, ¿de
acuerdo?
—Sí, suena genial. —Me inventaré algo para salir de esto después. De
momento, tengo asuntos más importantes de los que ocuparme. Cuando Terra
cuelga, dejo caer el teléfono en la cama y estrujo la nota de Logan en mi mano.

Llego a un sitio de aparcamiento y echo un vistazo por el retrovisor a la


preparatoria de Natchitoches Central. Es el último día de escuela. Hoy me
convierto oficialmente en estudiante de último año. Debería estar paseándome
por los pasillos como un pavo real, chequeando a los futuros estudiantes de
tercero y administrándoles mi recién adquirida sabiduría de último año, pero
en su lugar, estoy sentada en mi Lumina heredado, preguntándome si Logan
sabe quién soy.
Esto podría ser un desastre de proporciones épicas. ¿Y si le dice algo a
alguien? ¿Y si las chicas del equipo se dan cuenta de que me gusta Peter Parker
o que secretamente deseo que nuestros uniformes incluyeran una capa? Sería el 21
incidente del disfraz de nuevo. Adiós a los geniales planes para el verano.
Adiós a mi último año libre de estrés.
Si se lo cuenta a la persona adecuada, la doble vida que llevo viviendo
por cinco años se derrumbará como una galleta de la fortuna bajo el dedo
grande y verde de Hulk.
No es que todos mis amigos tengan este odio innatural por los cómics. Es
solo que es una de esas cosas que supuestamente no deben gustarle a la gente
popular como yo. No somos como el grupo de pobres obsesionados por los
videojuegos que se reúnen cada mañana en el salón de la banda para meterse en
alguna vida imaginaria antes de clase. Ellos, al menos, no están demasiado
avergonzados para admitir quiénes son y lo que les gusta.
Los envidio.
Cuando entro en el primer período, Logan está sentado detrás de mi
pupitre usual, aunque regularmente se sienta en la hilera del fondo, el tercer
pupitre desde la ventana. No dice ni una palabra, pero lo siento mirándome. Mi
nuca se mantiene caliente durante toda la clase como si tuviera visión térmica.
Lo que me pone de los nervios. Es como si estuviera jugando conmigo. O tal vez
realmente no lo sabe. Por favor, por favor, por favor que no lo sepa.
El segundo turno pasa sin inconvenientes. Aunque durante el almuerzo
las cosas se ponen estresantes.
—Amigo, ¿ya leíste el número #400? —pregunta una voz chillona a mi
espalda en la fila del almuerzo. Es difícil no saber quién es el dueño de dicha
voz: Dan Garrett.
—Por desgracia, no —dice Logan; su voz es un completo contraste con la
de Dan, toda aterciopelada y provocadora de espasmos. La alza un poco—: Le
presté mi copia a alguien antes de terminarlo.
Dan jadea. —¿Estás demente? Fue fantástica, carajo.
—Ella parecía bastante desesperada. ¿Quién soy yo para negarme a una
damisela en apuros?
—¿Ella? ¿Ella? ¿Una chica quería que le prestaras el número #400?
¿Dónde, en toda la perdición infernal, encuentras a estas chicas?
Bueno, al menos es creativo con sus improperios. Espera, ¿acaba de decir
“chicas”? ¿En plural? Tal vez no quiso decir otra chica específicamente…
—¿O era, ya sabes, guapa? Quiero decir, la otra estaba malditamente
bien, y sería cósmicamente injusto que te golpeara dos veces el relámpago de la
chica-nerd-sexy.
Mis orejas se alzan. Sí se refería a otra chica en específico, pero lo más
importante: ¿Logan Scott piensa que soy sexy?
De pronto hay silencio a mi espalda y escucho un gruñido de dolor
proveniente de Dan mientras pago mi comida. Me giro para marcharme y veo a 22
Dan agarrándose el hombro. Su cabello rubio arena roza el borde superior de
sus gafas, y su boca luce como si dijera “ouch, ouch, ouch”, pero los únicos
sonidos que salen son agudos chillidos. Miro a Logan fijamente. Está mirando
al techo, con las manos entrelazadas detrás de la espalda, silbando.
Silbando.
Si había una pequeña duda en mi cabeza sobre si Logan realmente sabía
o no que era yo en The Phoenix, ahora ya se desvaneció. Mi corazón se acelera
cuando tiene el valor de mirarme a los ojos y decir—: Los Celtics tienen una
buena oportunidad en el campeonato este año, ¿no crees, Maddie?
Esta es. Mi caída de la escalera de la popularidad ha comenzado. ¿Y si
me sigue hasta mi mesa? ¿Y si me pregunta, delante de todos, si ya terminé con
el número #400 delante de todo el mundo?
¿Y si no pronuncia mi nombre otra vez con esa sexy voz suya?
Salir pitando es realmente tentador. Podría haberme dado cuenta de que
dejé las luces del coche encendidas esta mañana. Tal vez he contraído una
increíblemente rara y contagiosa enfermedad. Pero eso sólo atraería más
atención a toda la situación, ¿cierto?
Mierda.
Logan se inclina un poco, una de sus cejas se alza traviesamente,
esperando mi respuesta. En lugar de dignarme a responder, lo rodeo y me dirijo
a mi mesa habitual, bajando la cabeza y los hombros. Como si eso lograra que
no me vieran. Eric me ha guardado un asiento, pero antes de sentarme, miro
hacia el mar de estudiantes parlanchines en busca de Logan. Al tiempo que lo
encuentro caminando hacia su mesa habitual al otro lado de la cafetería, me
mira directamente. Alza esa ceja de nuevo y esboza la sonrisa conocedora.
Aparto la vista y me siento tan rápido como puedo.
Por desgracia me siento sobre algo que se está moviendo. Chillo y salto,
tropezando con la mesa, lo que hace que tumbe la botella de agua de Terra.
Cuando miro a mi asiento, la mano de Eric mueve los dedos hacia mí, y
comienza a reírse con un gran y sonoro resoplido que hace eco sobre el resto de
la conmoción.
Otra mirada rápida hacia Logan y está sacudiendo la cabeza. Le doy un
golpe al brazo musculoso de Eric y le digo—: Eres un idiota —en mi voz de soy-
una-risueña-animadora, pero lo que de veras quiero hacer es echarle encima mi
pudín de banana de cincuenta centavos sobre su alta, oscura y hermosa cabeza.
—En serio, Eric, crece —dice Terra en tanto seca su agua con algunas
servilletas.
—Lo que sea, ¡eso fue clásico! —Choca puños con Peter.
—¿Irás a la fiesta esta noche, Maddie? —pregunta Terra.
—Seguro, supongo. —Miro a Eric—. ¿Iremos?
23
—Demonios, sí —dice a través de una boca llena de espaguetis, y no
puedo evitar arrugar la nariz ante el sonido aguado de la comida vibrando en
su boca. Asqueroso.
Y esa fue la parte más importante de la conversación, porque el resto del
almuerzo fue escuchar a Eric y Peter discutir sus vacaciones de verano en
Destin, Florida. Si es que podías llamarle vacaciones. Sonaba más como
“Deportistas Salvajes” con todo el “emborracharse” con el hermano de Peter y
“las chicas calientes” que era seguro que estuvieran en la playa. Esa última
parte se suponía que fuera susurrada, pero Eric es como un niño de cuatro años
en el cuerpo de un adolescente de diecisiete. No entiende el concepto del
control de volumen de voz.
No hubo: “Te extrañaré mucho, Maddie, nena” o “Te llamaré cada
noche”, como diría un novio normal. No es que esperara eso de su parte o lo
quisiera.
Sé que sólo soy un accesorio para él, pero de lo que no se da cuenta es
que es un bolso para mí también. No es un mal chico. A pesar de su inmadurez,
hace la mayoría de las cosas de novios requeridas. Me pone el brazo sobre los
hombros cuando vamos por el pasillo, me señala cuando hace un pase anotador
—después de señalar a las gradas, por supuesto—, y nunca habla con otras
chicas en mi presencia. Pero hay algo que no existe. No tengo ese sentimiento.
Ya sabes, el que debe hacer a una chica desmayarse cuando ve que su chico la
espera junto a su casillero por la mañana. Pero ¿qué puedo hacer? Conseguir a
Eric de novio fue el golpe de gracia para completar a mi persona no-nerd. El
mariscal de campo sale con la animadora. Este es el modo en que se supone que
sean las cosas.

24
4
Traducido por Gaz Holt & Mel Markham
Corregido por Cami G.

El último día de clases termina con el habitual desastre de los pasillos


con todos los papeles guardados previamente en las taquillas de la gente, lo que
yo no hago porque el portero de la escuela es un buen tipo.
Me desvío camino a casa, pasado por The Phoenix, y mis pensamientos
se pierden rápidamente en Logan. Me pregunto si estará en la fiesta de fin de
curso esta noche, entonces rápidamente me regaño por pensar en otro hombre,
a pesar de que el primer tipo es solo un bolso de mano.
Llego a la entrada justo después que papá. Antes incluso de que apague
el coche lo tengo en mi ventana con una sonrisa tan grande como Texas.
—¿Y? ¿Cómo se siente? —me pregunta mientras abre la puerta.
25
—¿Cómo se siente qué?
—¿Ser una persona importante? Alguien grande en el campus ahora. —
Aprieta mi hombro mientras caminamos lado a lado. Huele como a metal y a
madera recién cortada porque es capataz de obra. Es sencillamente su olor. Es
algo que siempre he amado y siempre amaré.
—Oh, genial. Se siente increíble —digo, y lo digo en serio.
Mamá está esperando en el pórtico, sosteniendo la puerta abierta. —¡Ahí
está! Nuestra chica de último año.
Puede parecer un poco frívola con su cabello castaño y rizado volando
por ahí, pero sé que es realmente muy inteligente. Papá dice que de ahí sacamos
nuestra inteligencia mi hermano y yo.
—¿Algún plan para esta noche? —pregunta.
—Hay una fiesta de fin de curso a la que quiero ir.
—¿Dónde es? ¿Quiénes van? ¿Con quién vas a ir?
—Eric me recogerá probablemente alrededor de las ocho, es en casa del
presidente de la clase, y todo el mundo irá.
Comienzo a subir las escaleras a mi habitación y casi me meto en una
lucha con la colcha que cuelga en la pared. Puedo haber conseguido los genes
inteligentes de mamá, pero definitivamente no heredaré su sentido del estilo.
Mientras que ella optaría por un aspecto country que involucre colores como
malva y lo que me gusta llamar gris azulado que te hace querer saltar por un
puente, a mí me gustan los colores vibrantes y diseños elegantes y modernos
algo extravagantes.
—Bueno, supongo que está bien. Sin embargo, las doce en punto es el
toque de queda —me grita.
—¡Claro!
Tan pronto como cierro la puerta, me sumerjo en mi armario, meto la
mano en el interior de la pila de suéteres y saco la bolsa con el #400 en su
interior. Tengo tiempo de leerlo de nuevo antes de que Eric venga a recogerme.
Me paso las próximas horas analizando cada detallito. Este artista es tan
talentoso. Sus firmas —esa excitante cosa que aparece alrededor de las manos u
ojos de un personaje justo antes de que usen sus poderes para golpear al malo—
me recuerdan a las llamas y humo. Y la forma en que lo hace, tan realista.
Wendy luce particularmente fabulosa en todo este asunto. Dios, qué no
daría yo para tener esas botas negras y fucsias hasta la rodilla con un tacón de
aguja asesino.
Demasiado pronto, es tiempo de poner el bolso y el libro de vuelta a su
escondite y prepararme para la fiesta. Me doy una ducha y luego escojo una
linda blusa de verano de tirantes que realza mis hombros, junto con un par de
pantalones cortos de mezclilla. Mi par favorito de sandalias que tienen cintas
como correas, unas blancas y gruesas, completan el conjunto. Mientras me 26
peino hasta conseguir un brillo bonito y me pongo el maquillaje, oigo a los
perros del vecino ladrando afuera. Eric tiene que estar aquí.
Tomo mi bolso y cruzo la habitación para ir abajo, pero algo cruje bajo mi
pie antes de llegar a la puerta. Es la hoja de papel con el mensaje ominoso de
Logan y su número de teléfono. Debió haberse caído cuando abrí #400, tan
absorta para darme cuenta. Un extraño sentimiento se instala en mi pecho
mientras me quedo mirando los números, a pesar de la implicación de sus
palabras.
—¡Maddie, Eric está aquí! —me llama mamá desde la cocina después de
que él toque el claxon un par de veces.
El único lugar que se me ocurre para ocultar el papel es debajo de mi
colchón, pero ¿y si mamá decide cambiar las sábanas y voltearlo esta noche?
Tiende a hacer ese tipo de cosas cuando está esperando a que llegue a casa. Una
noche llegué para encontrar toda la sala de estar reorganizada.
Si llega a encontrarlo, tendría que responder a todo tipo de preguntas, así
que meto el número en un bolsillo interior de mi bolso, diciéndome a mí misma
que nadie le echará un vistazo esta noche, y bajo las escaleras.
Papá me atrapa antes de que salga por la puerta y saca su billetera, pero
tomo su mano para que se detenga. —No necesito dinero.
—Tómalo de todos modos, por si acaso. —Me entrega un billete de
veinte dólares de su andrajosa cartera de cuero y dos monedas del bolsillo de
sus vaqueros.
—Tengo un teléfono, sabes. Además, no estaremos en alguna parte cerca
de un teléfono público. —Levanto el dinero.
—Es mejor prevenir que lamentar.
—Yo siempre solía poner un centavo en mi zapato cuando tenía tu edad
y salía a la ciudad —dice mamá mientras se acerca y me besa en la cima de la
cabeza.
¿Salía a la ciudad? Oh, chico. —De acuerdo, bueno, adiós. —Me escapo
por la puerta principal.
Al salir, Eric acelera su camioneta y el sonido de sus neumáticos
chirriando rebotan en todas esas pintorescas casas suburbanas.
—Vamos, Eric —me quejo—. ¿Crees que mamá y papá no oyeron eso?
—¿A quién le importa? —dice, y saca su teléfono—. Amigo, ¿dónde
estás?
Lo más probable es que esté hablando con Peter. Hablan por teléfono
más que Terra y yo, así que me resigno a otro paseo aburrido de escuchar una
charla de chicos.
Atravesamos la ciudad universitaria normalmente somnolienta, pero esta
noche luce viva. Graduados y nuevos están por todo el lugar, por no hablar de 27
los estudiantes universitarios que están teniendo una noche más de diversión
antes de volver a casa para el verano. No es una ciudad grande, pero sí tenemos
un Chili y un Wal-Mart.
Nos encontramos con Terra, Peter y un montón de gente en un
estacionamiento vacío. El aire está plagado con el olor de gases de escape,
cerveza y superioridad juvenil. Debo decir que se siente bien ser sénior.
Terra y yo nos encontramos en la parte trasera de la camioneta de Eric y
de inmediato hacemos el elaborado saludo que creamos en noveno grado.
Comienza con dos choques de palmas, luego dos patadas contra los zapatos,
una mano en el corazón, un abrazo y termina con un gran beso en la mejilla.
—¿Le has preguntado a tus padres? —pregunta Terra.
Me toma un segundo recordar lo que se suponía que tenía que
preguntarles. —Oh, el concierto. No, todavía no.
—Oh, Dios mío, ¿cuál es tu problema?
—Lo siento, me olvidé.
—A veces me pregunto si de verdad te gusta Allison —suspira—. No
tiene por qué gustarte, ya sabes.
Oh, pero sí tiene que gustarme. Mi “amor” por Allison es parte de mi
imagen, y necesito que esa imagen permanezca intacta. Especialmente ahora
con el desastre de Logan. —No, no. No es eso para nada. Es sólo que con el
último día de escuela y…
—¡Vámonos! —grita Eric sobre la multitud, ahorrándome de tener que
inventar otra mentira. Terra es la primera parte de mi doble vida que se siente
real, a pesar de todo. Odio mentirle casi tanto como lo que pasaría si no lo hago.
Somos una fuerza a tener en cuenta, un desfile de autos, camiones y
minivans prestadas de nuestros padres, mientras conducimos por la calle
principal de Natchitoches, aullando y gritando por las ventanillas abiertas. Este
es considerado uno de esos ritos de paso en nuestra pequeña ciudad. Los
nuevos estudiantes de último año marcando su territorio. Pasamos un policía, y
simplemente toca la bocina.
La casa de Candy es una enorme finca clásica. Columnas se alinean en la
parte delantera, helechos cuelgan alternados entre ellas. El camino de grava es
sinuoso y está bordeado por antiguos árboles de magnolia. Bordeamos la casa
principal y nos detenemos en el campo vacío junto a él. Hay tantos vehículos
aquí que parece que la feria parroquial llegó a la ciudad temprano.
Eric se baja y va a la parte trasera de la camioneta mientras retoco mi
labial rosa brillante. Por el espejo, lo veo sacar una gran bolsa azul de la cama
de la camioneta. Me bajo y corro hacia él, siendo que está zigzagueando entre
las filas de autos.
—¿Qué es eso? —pregunto.
—Una carpa.
—¿Y para qué es? 28
—Para dormir.
Respiro profundo para calmarme, porque él no está siendo sarcástico. De
verdad piensa que no sé para qué se usa una tienda. —¿Planeas dormir aquí
esta noche?
—Tú, yo y todos los demás —dice mientras logramos salir del laberinto
de vehículos y llegar al campo vacío. Agita el brazo en un amplio arco como si
me presentara al entrenador de los New Orleans Saints. Todos están armando
sus tiendas y desenrollando bolsas de dormir. Peter y algunos otros acarrean
leña al centro del camping, creando la base de lo que parece ser una hoguera
imponente.
—No me puedo quedar aquí, yo…
—Sólo llama a tus padres y diles que pasarás la noche en lo de Terra.
Creerán cualquier cosa que les digas.
Gracias, Eric, por recordarme otra de mis espectaculares habilidades para mentir.
—Esperan que regrese a medianoche, y además, odio acampar.
—Oh, vamos, cariño. —Suelta la tienda junto a la futura fogata. Envuelve
sus brazos alrededor de mi cintura y me levanta, por lo que estamos cara a
cara—. Me voy de vacaciones mañana. Esta puede ser nuestra última noche
juntos.
Puedo sentir mi determinación debilitarse porque eso es bastante dulce,
pero en el segundo que dejo que mi cara se suavice, me vuelve a dejar en el
suelo y saca un encendedor del bolsillo. Peter le alcanza una botella de gas. Al
parecer, están listos para usar abundantes cantidades de líquidos inflamables
para encender el fuego.
Dos horas después, el suelo está esparcido con vasos. Después de todo,
no es una fiesta sin vasos de plástico rojo. La pasé bien. La música está fuerte y
vibrante. Personas con las que nunca hablé ahora son buenos amigos míos, al
menos por esta noche. Terra me lleva junto al fuego, así el equipo puede hacer
una ovación de último año que termina con Rayann Black haciendo un salto
hacia atrás, y luego vomitando detrás de su tienda. Ahí es cuando empiezo a
contemplar cómo hacerle para irme a casa.
—¿Dónde están los padres de Candy? —le pregunto a Terra.
—En una playa en algún lugar. Su hermano mayor está aquí. Tomó las
llaves de todos antes de que comenzaran a beber. —Asiente hacia el muchacho
usando una sudadera de universidad, la cual está amontonada alrededor de su
cara porque se encuentra de cabeza en un barril de cerveza. Y detrás de él está
Eric, animándolo a seguir.
—Por lo que todos están a salvo, y nadie se va a ningún lado. —En lugar
de corregirla en su doble negativa, simplemente me froto el brazo. Terra es una
de esas personas a las que les gusta enfatizar las palabras con gestos manuales,
pero una vez que toma un trago o dos, se convierte en uno de esos que te 29
golpean el brazo para que entiendas su punto—. No puedo esperar al concierto
de Allison. Será asombroso —dice, y en el último golpe le erra a mi brazo y le
da a mi seno—. Oh Dios mío, ¿acabo de golpearte un pecho? Lo sien… —Se
congela como un mapache que acaba de oír algo en el bosque—. ¡Oh Dios, amo
esta canción!
Una vez que se aleja y encuentra la fuente de la música, encuentro mi
bolso y me dirijo hacia los vehículos para respirar un poco de aire. Choco con
varias personas y por fin logro llegar al improvisado estacionamiento. Una vez
que me adentro tres filas, abro el portón trasero de la camioneta de alguien,
para saltar sobre él, y mirar hacia arriba. Las estrellas están tan brillantes esta
noche que ni siquiera el fuego ardiente detrás de mí puede atenuar su brillo.
Si fuera Wendy, también conocida como The Bright Frenzy, podría volar a
casa como si nada, lo cual sería la cosa más impresionante nunca antes vista.
Por supuesto, pensar en Wendy trae a Logan a mi mente. La forma en que sus
cejas se arquearon de forma pícara hoy en el almuerzo…
…y el pequeño recibo en mi bolso.
5
Traducido por Katita
Corregido por Marie.Ang

Tenía que suceder en algún momento, ¿verdad? No puedo mantener el


#400 para siempre, tanto como quiero, sobre todo porque él sabe mi secreto.
Tomo mi celular y marco su número sin mirar el papel, ya que podría
haberlo mirado bastantes veces para memorizarlo. Antes de pulsar el botón de
llamada, analizo mis opciones una vez más. No quiero pasar la noche en un
campo con un grupo de personas borrachas, mucho menos cuando voy a tener
que mentir para hacerlo. No hay nadie en esta fiesta en quien confiaría para
llevarme a casa ahora mismo, y realmente no quiero llamar a mis padres. Sólo
los asustaría y, posiblemente, conseguiría que todos los demás se metieran en
problemas. Y aunque sé que mi hermano haría una hora en coche desde
Shreveport para recogerme, no me siento bien pidiéndole que lo haga en el
medio de la noche.
30
Además, realmente tengo que devolverle a Logan el #400.
Las desventajas son, obviamente, el riesgo de que alguien nos vea juntos,
y el hecho de que estoy llamando a un chico con el que puedo o no tener un
flechazo y pidiéndole que me recoja en una fiesta en la que estoy con mi novio.
Toco el botón verde antes de que pueda cambiar de opinión.
—¿Hola? —Su voz flota a través del teléfono, todo tranquilo y sereno.
Entonces, oigo un grito que hiela la sangre en el fondo.
—Oh, Dios mío, ¿qué está pasando? ¿Quién está gritando?
—Un momento —dice, y luego hay algunos ruidos ahogados de fondo—.
Dan, baja eso, amigo. Subirle todo el volumen no va a mejorar tus habilidades.
—Uh, ¿hola?
—Lo siento, la Xbox hacía demasiado ruido. —Oigo una puerta cerrarse
en el otro extremo, y todo se queda silencioso—. ¿Quién es?
—Yo… yo tengo tu #400.
—Oh. ¿Y bien?
—¿Y bien qué? —pregunto en una especie de tono insolente. Entonces
recuerdo que soy yo la que lo llamó, así que probablemente no debería actuar
insolente.
—Bueno, ¿qué te pareció?
—Me encantó —dejo escapar, entonces estampo una mano sobre mi
boca. A pesar de que sé que sabe de mi gusto por los comics, sigue sintiéndose
extraño en realidad admitirlo.
—He oído que es bueno. ¿Murió Young One? Espera, no me lo digas.
—Está bien, no te diré.
—No importa, dímelo. ¿Murió?
—Ahora de verdad no te lo voy a decir. —Me río y tiro de un mechón de
pelo. Entonces, me doy cuenta de lo muchachita aduladora que estoy siendo y
meto la mano debajo de mi muslo—. Mira, llamé porque... —No puedo acabar.
—Porque…
—Como que necesito tu ayuda —me las arreglo para decir al final.
Su tono se eleva un poco con lo que parece ser preocupación. —¿Estás
bien?
—Oh, sí, estoy bien, sólo... necesito un aventón. —Cierro los ojos.
—Claro, ¿a dónde?
En el fondo, escucho la puerta abrirse. Dan dice—: Amigo, ¿es esa la
chica? ¿Qué es lo que quiere? ¿Es una llamada erótica? Es una llamada erótica,
¿no es así?
31
Niego mientras Logan le dice que se vaya.
Dan seguramente lo ignora, porque señala—: Esto no puede terminar
bien, amigo mío. ¿Qué te he dicho antes? Una chica caliente es igual a alto
mantenimiento, que es igual a llevar su bolso mientras compra zapatos.
—A casa —expreso antes de que Dan lo ponga en mi contra—. Necesito
un aventón a casa.
—No hay problema. —Más crujido, el clic del cierre de la puerta, y luego
silencio—. ¿Dónde estás ahora?
—¿Sabes dónde vive Candy Southern?
—Sí, puedo estar allí en quince minutos. ¿Está bien?
—Perfecto. Muchas gracias.
—De nada, Maddie.
Se me cruzan aproximadamente un millón de diferentes sentimientos y
pensamientos en los pocos segundos después de que cuelga. Sabía que era yo
en la tienda. Por supuesto que lo sabía. ¿Va a decirle a alguien? Aún no lo ha
hecho, ni siquiera a Dan, aunque debe de haberle dicho algo porque me llamó
“chica caliente” mientras intentaba poner a Logan en mi contra. Antes de que
pueda entrar en pánico por esto, me doy cuenta de que estaba preocupado por
mí. Eso fue dulce. Quería saber lo que pensaba del comic. Está dispuesto a
conducir hasta aquí por alguien que no conoce.
Además, me gustó mucho la forma en que dijo mi nombre.
Regreso corriendo para decirles a Terra y Eric que me voy. Eric está
demasiado ocupado ganando un gigantesco cerveza-pong (en serio, ¿cuán
difícil puede ser para un mariscal de campo lanzar una pelota de fútbol en un
cubo de veinte litros?) para prestarme atención, pero Terra quiere saber por qué
me voy.
—Sólo estoy cansada. —Eso parece satisfacerla porque una canción de
Allison Blair comienza a sonar y se pone a cantar lo suficientemente alto para
que todos escuchen.
Vuelvo a mi lugar para observar las estrellas, miro el camino de entrada
e intento pensar en algo ingenioso que decir cuando Logan aparezca. No sale
nada.
¿Qué dirá él? Estoy casi segura de que va a reírse de mí, de mi situación.
Soy una nerd escondida dentro del cuerpo de una chica popular, y la única
persona que puede ayudarme en este momento es alguien que casi ni he
reconocido por temor a la ruina social. Hombre, debe pensar que sólo soy una
hipócrita superficial.
¿Por qué me dan ganas de llorar de repente?
32
Unos faros aparecen en el camino de entrada, y corro hacia ellos. El
destartalado Accord plateado de Logan se detiene en un lugar vacío, y se
inclina para desbloquear la puerta. Cuando la abro, una luz cenital muy tenue
brilla en el capó, y lo primero que veo es su sonrisa.
—Hola —digo cuando me dejo caer en el asiento. ¿Cómo de ingenioso es
eso?
—¿Cómo te va? —Lanza un brazo sobre el respaldo de mi asiento y se
vuelve para ver por la ventana trasera cuando retrocede.
—Bien. —Hombre, debería escribir un libro. Podría llamarlo “Cosas que
decir para asegurarte de sonar como una idiota”.
—Bien, bien. —Asiente, meneando la cabeza.
Está tranquilo por un minuto, ya que ambos miramos adelante a la
carretera. Por último, saco una joya como arrancador de la conversación: —No
sabía que trabajabas en The Phoenix.
—No sabía que te gustaran los cómics. —Arquea sus cejas hacia mí—. No
te he visto en la tienda antes.
—Por lo general sólo descargo las ediciones.
—Oh, ¿por qué hacer eso cuando tienes una perfectamente buena tienda
de cómics en la ciudad? —Da golpecitos con los dedos sobre el volante junto
con la música en la radio.
—No lo sé. —Me encojo de hombros—. Es más conveniente, supongo.
—Pero ¿no echas de menos tener el papel en tus manos?
—Sí, lo hago. También echo de menos el olor. Hay algo en ello.
—Exactamente. Los antiguos, en especial, antes de pasar a ese papel
brillante.
Se siente tan extraño, incluso surrealista, estar teniendo una conversación
en la vida real con alguien acerca de los cómics. Me sorprendo a mí misma
meneando la cabeza, concordando con cada palabra que dice. Puedo sentir una
tonta sonrisa en mis labios. Yo, literalmente, tengo que sacudir la cabeza,
zarandear mi cerebro, para volver a pensar con claridad.
Guardo silencio por el resto del camino. Él hace lo mismo, pero puedo
sentir sus rápidas miradas hacia mí que, a su vez, me hacen echarle un rápido
vistazo. Lleva vaqueros y una camiseta negra. Su cabello sobresale en ángulos
extraños, pero por alguna razón todo el aspecto desordenado y casual le hace
parecer aún más magnético.
El único ruido es la estación de radio de la universidad sonando con
tranquiladad a través de los altavoces frontales. Un Yoda cabezón se bambolea
en el salpicadero. El coche está limpio o, al menos mi asiento lo está. Es obvio
que puso todo en orden antes de venir a buscarme. En otras palabras, el asiento
trasero está repleto de libros, discos compactos y cuadernos. Hay un par de
largas cajas de cartón blancas que sé que son para el almacenaje de cómics. Mis 33
dedos pican por abrirlas.
Cuando llegamos a mi casa, veo la silueta de mi mamá a través del cristal
de la puerta delantera. Ella enciende la luz del porche. Son las once y media.
Llego temprano. Asoma la cabeza por la puerta, y la saludo. Su gesto de
preocupación se sustituye por una sonrisa de alivio.
—Iré rápido y te traeré tu revista —digo.
—No te preocupes por eso. Puedes dármelo después.
—¿No estás listo para leerlo?
—Sí, pero puedo esperar. Te ves bien esta noche, por cierto. —Se aclara la
garganta. Incluso en la escasa luz que hay, puedo ver sus orejas tornarse rojas.
¿El sonrojo es contagioso? Ya que mis mejillas empiezan a arder.
—Gracias, y gracias por el aventón.
—En cualquier momento.
—De acuerdo. —Hay un segundo donde se me olvida qué es lo que se
supone que debo hacer ahora. Eric generalmente se lanza a través del asiento y
me da un beso descuidado, pero esto no es una cita, y Logan no es mi novio. O
Eric. Meto mi cabello detrás de mi oreja, nerviosa, y lo miro a los ojos. Son de
color azul, no es el color del océano, ni el azul de un cielo de la mañana,
simplemente azul puro.
De alguna forma, mi mente empieza a funcionar, y recuerdo el siguiente
paso. —Bueno, buenas noches.
—Buenas noches. —Esboza una sonrisa. Esta es tan honesta y brillante
que es casi cegadora en su ternura.
Su coche casi se para al retirarse de mi camino de entrada. Me pregunto
qué hará el resto de la noche. ¿Seguirá jugando videojuegos con Dan? ¿O es que
va a acurrucarse en la cama con una pila de cómics?
Ahora estoy pensando en él en la cama. Posiblemente usando nada más
que un par de calzoncillos de IronMan. Sacudo la cabeza. Tengo que calmarme.

A la mañana siguiente, me despierto con el olor de tostadas francesas


flotando por la casa. Un peso deja mis hombros cuando me doy cuenta de que
hoy es el primer día oficial de verano. Odio el calor, es más fácil acalorarse de lo
que es mantenerse frío, pero el verano siempre ha sido mi estación. No tengo
que fingir casi nada. A finales de esta semana, probablemente estaré atrapada
en mi pila de “por leer” (o archivo, ya que es una carpeta de mi computador) lo
que significa que tendré que comprar una nueva revista de historietas, porque 34
la actual estará completa.
Pero, antes de empezar a rodar en mi mundo nerd como Rico McPato en
una montaña de oro, necesito sustento. Cuando llego a la planta baja, mamá
está en la cocina. Apilo un par de trozos de mantequilla y jarabe en un plato y
me siento en la mesa para devorarlo.
—¿Sabes dónde está el colchón de aire? Roland volverá a casa por el fin
de semana, y podría necesitarlo —dice mamá, y mi corazón se llena de alegría.
Roland es mi hermano mayor, que va a la universidad en Shreveport. Es
mi héroe. Cada vez que viene a casa nos quedamos hasta muy tarde
poniéndonos al día en la charla de cómics. Vamos a tener mucho de qué hablar
cuando llegue a The Super Ones. No puedo esperar para escuchar su opinión
sobre el significado del TOC de Young One en comparación con los problemas
con la bebida de Marcus. Y seré capaz de mostrarle otra revista de historietas
completa. Ro me dio mi primera en blanco después de que me pasé horas
estudiando detenidamente su pila imponente de comics cuando era una niña.
Por un lado, quiero maldecirlo por meterme en los cómics. Por otro lado, no lo
haría de ninguna otra manera.
—Está en el armario del pasillo de tu habitación, pero dudo que vaya a
utilizarla. Terminará en el sofá, como siempre —digo.
—Lo sé, pero quiero hacerlo sentir lo más cómodo posible. Si tengo que
escuchar más quejas acerca de por qué convertí su habitación en una sala de
arte, voy a enojarme. De todos modos, ¿te divertiste en la fiesta?
—Sí, estuvo bien.
—¿De quién era el auto de anoche?
Casi me ahogo con la comida porque lo último que necesito es a mamá
metiendo la nariz en la situación. No es exactamente la más grande fan de Eric,
y si empieza a pensar que estoy viendo a alguien más, nunca escucharé el final
de esto. —Eric no estaba listo para irse, así que Logan me dio un aventón.
Mamá se sienta con una taza de café en la mano. —¿Quién es Logan?
—Es sólo un chico de mi clase.
—¿Quiénes son sus padres?
—Mamá, vamos.
—Está bien, lo siento, me gusta saber de quién es amiga mi hija.
—No somos amigos —digo, y luego doy marcha atrás, pensando que
querrá saber por qué dejé que un extraño me trajera a casa—. Realmente no, de
todos modos. Nos conocemos de la escuela.
Papá entra por la puerta trasera, pasando sus botas sobre la alfombra de
bienvenida para deshacerse de la suciedad. Siempre aparece en el momento 35
perfecto.
—Buenos días, Madelyne Jean, Dorothy Ann. —Asiente hacia nosotras
como un verdadero caballero—. ¿Qué tienes planeado para hoy, Maddie?
—Pensé en salir por ahí con Terra. Tal vez ir a nadar.
Mamá suspira. —Ah, ser joven de nuevo. No tener nada que hacer, sino
que pasar el rato e ir a nadar.
Agarro mi plato y lo pongo en el lavaplatos. —Es una vida dura, pero
alguien tiene que vivirla.
—¡No te olvides de tu protector solar! —grita mamá mientras me lanzo
por las escaleras.
Cuando llego a mi habitación, le doy a Eric una necesaria llamada de
novia. No hay una respuesta, por supuesto, así que le dejo un mensaje rápido.
Maddie: Diviértete. Te extrañaré ☺
Soy una persona tan horrible porque eso es una gran y gorda mentira.
¿Deseo que en realidad la pase bien? Claro. Pero ¿voy a echarle de menos? En
realidad, no.
Me pongo el traje de baño y lo cubro con una camiseta blanca ajustada y
unos pantalones cortos. Entonces, agarro el #400 de mi armario y le doy una
última leída por encima. Lo voy a extrañar, pero tendré mi propia copia en otro
mes o dos, ¿no? No es que esta sea especial ni nada porque es de Logan.
Doblo la bolsa de The Phoenix con pliegues perfectamente rectos hasta
que es una bonita plaza plana que cabe en mi revista de comics. Después de que
lo guardo con seguridad, coloco cuidadosamente el #400 en la mochila junto
con algo de protector solar.
Me pongo unas gafas de sol en la cabeza y me doy un vistazo en el
espejo. Aquí estoy, sólo una adolescente normal, lista para ir a nadar con su
mejor amiga en el primer día oficial del verano. Mirándome, nadie podría
imaginar que estoy en camino a visitar la capital nerd de Natchitoches.

36
6
Traducido por Zöe..
Corregido por Cotesyta

Con la chaqueta puesta, la capucha sobre mi gorro y mis gafas en su


lugar, aparco en el estacionamiento trasero de The Phoenix junto al único
vehículo allí, el de Logan. Marco su número.
—Oye, Maddie —contesta con su voz suave haciendo que un escalofrío
flote detrás de la parte de atrás de mi cuello.
—¿Cómo sabías que era yo? —Miro alrededor. ¿Se está escondiendo en
los arbustos o algo así?
—Guardé tu número en mi teléfono.
Genial. ¿Y si alguien busca en sus contactos y me encuentra? —Claro. De
todas formas, tengo tu cómic. 37
—No puedo ir a buscarlo porque estoy en la tienda, pero tal vez luego
podríamos…
—Estoy estacionada afuera —digo rápidamente antes de que pueda
tentarme con lo que podríamos-hacer-luego.
—Bueno, entra.
—¿Podrías simplemente salir?
Hay un largo silencio antes de que diga—: Bien. —Y cuelga.
Doblemente genial. Ahora está enfadado conmigo. ¿Y por qué debería
importarme? No es como si alguna vez pudiéramos ser amigos. Mi clase y la
suya simplemente no se mezclan.
La destartalada puerta de metal frente a mí se abre de golpe, chocándose
contra un bloque de cemento, probablemente utilizado para mantener la puerta
abierta, y sale Logan. Camina hacia mi puerta del pasajero, con los hombros
encorvados y las manos en los bolsillos. La ventana está abierta, así sólo tiene
que meter una mano y hacer un gesto de dámelo con los dedos. Mientras abro
mi mochila para sacar el libro, me inclino hacia adelante, tratando de ver su
rostro.
—Lamento haberte hecho salir. Probablemente necesitas vigilar la tienda,
¿verdad?
—Dan está vigilando todo —dice en un tono plano.
—Qué buen amigo.
Acaricio la portada del #400 una vez más. ¿Estoy haciendo tiempo? No lo
sé, pero cualquiera sea la razón, no quiero que se enfade conmigo. Pensando
que es la mejor manera de volver a entrar en territorio de amigos, se lo entrego.
Me lo arrebata sin siquiera un gracias, se gira para regresar adentro, entonces se
detiene. Se inclina hacia adelante y mete la cabeza por la ventana, con el ceño
fruncido.
Me preparo para lo que sea que vaya a vociferarme, pero entonces me ve,
su rostro se pone pálido. Sus ojos se mueven de mis anteojos a mi gorro, a mi
capucha y de regreso a mi rostro. Estoy acostumbrada a esta clase de
evaluaciones descaradas. Soy una animadora, por el amor de Dios. Pero la
mirada de Logan me hace sentir desnuda. El calor sube por mis mejillas. Luego
lo arruina riéndose larga y duramente.
—¿Qué? —pregunto.
—¿Es en serio? —Se seca una lágrima de la esquina de su ojo—. En el
nombre de todo lo que es bueno y santo, ¿por qué estás vestida así? Hace casi
cien grados aquí afuera.
—Me… me dio frío.
—¿Te dio frío? —pregunta, entonces deja escapar un sonido que sólo
puede ser interpretado como una burla.
38
Odio las burlas.
—Sí, me dio frío.
Niega y se ríe un poco más. El calor en mis mejillas se ha convertido en
un ardor hirviente. Esto es lo que consigo al dejar que alguien vea ese lado mío.
Simplemente podría desternillarse de risa dentro de la tienda y fuera de mi vida
perfectamente bien.
Pongo el auto en reversa. —Disfruta tu cómic.
—¡Espera! —grita, agarrando la manija de la puerta.
Me detengo sólo por un segundo, creyendo que su camisa o algo está
enganchada, pero toma la oportunidad para abrir la puerta y sentarse en el
asiento del pasajero.
Se pone el cinturón de seguridad, cierra la puerta, y golpea la parte
superior del coche a través de la ventana abierta. —De acuerdo, estoy listo. ¿A
dónde vamos?
No puedo pensar en una respuesta porque estoy total y absolutamente
estupefacta por su audacia.
—Tengo hambre. ¿Tienes hambre? Yo pago.
Lo fulmino con la mirada por encima de las gafas y frunzo los labios.
Suspira. —Lamento haberme reído de ti, pero por favor no te vayas.
¿Quieres entrar por un segundo? ¿Tomar un poco de agua? ¿Refrescarte?
—No puedo. Tengo que… —continúo mientras miro la puerta de metal
abierta. Dios, lo que no daría por entrar.
—Vamos, sólo por un minuto. Te reprenderás luego si no lo haces, y lo
sabes. Te prometo que nadie te verá. Dan se quedará adelante mientras yo esté
atrás.
—No me preocupa que alguien me vea.
Arquea una ceja. —Por supuesto que no. Sólo tratas de comenzar una
nueva tendencia de moda. Estoy seguro de que el estilo escalofriante va a
despegar.
Me quito mi visera y miro entre él y la puerta abierta. Puedo ver pilas y
pilas de esas cajas de cartón blancas afiladas en esa puerta de allí. ¿Cuándo
volveré a tener esta oportunidad?
No es como si realmente tuviera algo que hacer. Muerdo mi labio inferior
un poco antes de rendirme. —Sólo por un minuto.
Antes de siquiera salir del auto, viene para encontrarme al otro lado con
esa sonrisa molesta estampada en su rostro
Lo fulmino con la mirada. —¿Dejarás de hacer eso?
—¿Hacer qué?
—Sonreír. 39
—De acuerdo. —Pero simplemente continúa sonriendo y empuja mi
hombro con el suyo. ¿Cómo puedo seguir enojada ante eso? Suspirando,
camino penosamente hacia The Phoenix.
Al segundo que cruzo el umbral, el olor de papel viejo me golpea, y
respiro profundo. Me detengo y admiro todo mientras Logan cierra la puerta y
la traba detrás de nosotros. Siento como si me hubieran dado un pase de acceso
completo a Disney World. No sólo hay toneladas de cajas, sino que hay una fila
de figuras de cartón en la esquina, alineadas como si estuvieran esperando a
comprar entradas de cine. Las paredes están cubiertas de hermosos posters
hechos por algunos de los mejores artistas de todos los tiempos. Hay una
portada de George Perez de Infinity Crisis de DC #7 con Superman acunando el
cuerpo desgarrado y maltratado de Supergirl. Y por la puerta que da hacia la
parte delantera de la tienda, hay un poster realmente largo del equipo X-Men
hecho por Jim Lee. Sé que es Jim Lee porque la forma en que hace el cabello y los
ceños fruncidos es inconfundible.
—¿Algún título en particular que quisieras leer? —pregunta Logan.
—¿Dónde está tu jefe? Apuesto que no le gustaría que esté aquí atrás.
—De hecho, soy algo así como mi propio jefe. Mis padres son los dueños
de The Phoenix. Todo lo que ves delante de ti algún día será mío. —Extiende
los brazos.
¡Habla de un trabajo de ensueño! Nunca me iría. Ni siquiera tendrían que
pagarme. —Eso es tan genial. —Dejo que mis dedos se deslicen sobre una de las
cajas. Casi puedo oír las miles de voces dentro rogando para contarme sus
historias.
—Está bien, supongo.
—¿A qué te refieres con supongo? Puedes venir aquí todos los días.
—Bueno, el local no lo está haciendo tan bien últimamente. —Se inclina
sobre un hombro contra la puerta.
—Oh, lo siento. No lo sabía. —Ahora que recuerdo las veces que pase
por la tienda, no puedo recordar haber visto más de uno o dos autos a la vez.
En vez de pensar en lo que eso significaba para la tienda, me preocupaba más si
la gente conduciendo esos autos me notaría comiéndome con los ojos las
exhibiciones en las ventanas.
—No te preocupes. Las cosas remontaran pronto. Así que veamos. Te
gustan The Super Ones así que probablemente te guste The Midnight Judge.
—Ya he leído esas series. —Espero su inevitable respuesta de
incredulidad, pero nunca llega.
—¡Genial! Quiero decir, las ediciones de antes eran algo cliché, pero
cuando ese nuevo escritor se hizo cargo, guau. Sólo guau. Lo llevó en una
dirección completamente nueva. —Comienza a mover cajas, leyendo las 40
etiquetas a medida que lo hace.
—Lo sé, ¿verdad? La edición #249 casi hace que mi cerebro explote
cuando mató a ese policía por accidente, entonces lo perdió totalmente.
Se detiene en el medio de recoger otra caja, se gira hacia mí, y este es el
momento en el que siento como si me estuvieran viendo por primera vez. No
puedo interpretar la mirada en su rostro. Es parecida a la de antes, cuando su
mirada me hizo sentir casi desnuda, excepto que esta vez su cabeza se inclina
hacia el costado y la esquina de su boca se eleva sólo un poco. Es como si
acabara de echar un vistazo a algo fascinante, pero no está seguro de qué es.
—Pensé lo mismo. —Da un paso hacia mí—. Toda la línea de la historia
era revolucionaria, en mi opinión.
Sonrío, y él sonríe más. La pregunta que me he hecho al menos un millón
de veces desde la primera vez que vi a Logan salta en mi cabeza: ¿Qué pasa con
este chico? No es atractivos como una estrella de cine. Lleva uno de esos viejos
relojes calculadora y tiene un puñado de pecas, por el amor de Dios. Entonces,
revisa la hora en ese tonto reloj, y mi estómago se pone todo tambaleante.
Tengo que morderme el labio para reprimir una risita cuando lo imagino
tecleando en esa pequeña calculadora, resolviendo ecuaciones complicadas.
Tendría una arruga entre sus cejas mientras se concentra en los números. La
suavizaría con un beso, él me miraría y…
Estrangulo mis pensamientos antes de que vayan más lejos. No fantasías
de besar adorables chicos nerds para mí, no importa lo besables que se vean.
Especialmente ahora.
De repente, me doy cuenta de que hemos estado de pie allí, sonriéndonos
el uno al otro, por demasiado tiempo. —Oh, y cuando su mejor amigo es
secuestrado y le lavan el cerebro para convertirlo en un asesino y Jude también
tiene que matarlo a él, sólo para descubrir lo del lavado de cerebro luego.
Asiente ante mis divagaciones y se acerca un par de pasos. Retrocedo.
Algo así.
—Fue tan triste cuando se enteró de que pudo haber revertido los efectos
del lavado de cerebro y salvarlo —dice casi en un susurro. Se inclina hacia
adelante y estira la mano alrededor de mí para darle un golpecito a la caja sobre
la que estoy apoyada—. Creo que esa ronda de ediciones está en esta caja.
Ahora estamos tan cerca que puedo sentir los restos de calor del sol
mientras dejan su ropa y su piel. Está usando una camiseta gris gastada que es
un poco ajustada en los hombros. No está ejercitado como Eric, pero tampoco es
piel y huesos.
—Qué ordenado. —Podría golpearme a mí misma en la frente por una
respuesta tan lastimosa. Pero es como si mi cerebro se hubiera rendido al tratar
de abastecerme con palabras inteligentes y se hubiera encendido en modo
“sonreír como una tonta”. 41
—Podríamos, uh…
Se detiene a media oración, baja la mirada hacia mí y traga fuertemente.
Cuando sus labios se separan, tengo la misma sensación de mareo que cuando
completo una voltereta triple hacia atrás. Las puntas de sus dedos se deslizan
suavemente por mi antebrazo y mis ojos se cierran. El bajo zumbido de los
coches que pasan por afuera parecen calmar mis rápidas palpitaciones. Mi
mano se estira hacia él sin mi permiso, no importa lo malo que vaya a ser que
enganche mi mano en el bolsillo de sus jeans. Logan se acerca más, como si
supiera lo que estoy por hacer, y estoy bastante segura de que no seré capaz de
volver a respirar jamás cuando abro los ojos y veo cómo me está mirando.
Y no te imaginas, ese es el momento en que Dan se da cuenta de que no
tiene idea de cómo manejar una caja registradora.
—¡Amigo! —grita desde la parte delantera de la tienda—. ¿Cómo hago
que esta H-D-P se abra de nuevo?
Logan se aclara la garganta y da un paso hacia atrás. —Enseguida
regreso.
Cuando se va, abanico mi cara, luego apoyo las palmas en mis mejillas
calientes. Bueno, eso no tomó mucho. Ni siquiera he estado aquí cinco minutos
y casi lo ataco.
¿Qué es lo que pasa conmigo? Un segundo, estoy preocupada por si
alguien va a ver mi nombre en sus contactos o no, y al siguiente, quiero
estrangular a Dan por interrumpir lo que pudo haber sido el beso con un nerd
más caliente de mi vida. Tengo novio. Un novio al que no le gustaría que bese a
otro chico. Probablemente.
La voz de Logan se desplaza a través de la puerta desde el mostrador del
frente. —¿Qué le hiciste?
—No hice nada. Me odia, eso es todo —responde Dan, y entonces suena
como si estampara sus puños contra los botones. La registradora hace un
montón de sonidos de repiqueteos, entonces hay un extraño ruido como un
whurrrrr, tick, tick.
Podría estar aquí por un rato.

Termino en el suelo, rodeada de libros de historietas, habiendo abierto la


caja más cercana y sacado todo dentro de ella. Realmente podría vivir aquí.
Todo lo que necesitaría sería un poco de agua y tal vez un poco de esa comida
deshidratada de astronautas.
De repente, tengo la sensación de estar siendo observada y levanto la
42
mirada. Logan está inclinado sobre el marco de la puerta abierta.
—Parece que te estás divirtiendo.
—¿Esto está bien? Te prometo que los volveré a ordenar.
Se ríe. —Está bien. —Se estira y gira una pequeña perilla blanca en el
panel junto a la puerta. La música comienza a sonar de un viejo parlante en la
esquina. La calidad del sonido es un poco crujiente, pero me gusta. Toda la
atmosfera parece fundirse en un pedazo de mi propio cielo. ¿Historietas de
época, música que no ha sido auto afinada en el infierno y de regreso, y otra
persona a la que la que le gustan las mismas cosas con la que compartirlo? No
se pone mejor que esto.
Me doy cuenta de que la música no viene de un CD, sino de una estación
de radio, cuando el DJ anuncia la próxima canción.
—Sigan escuchando, ustedes, gente maravillosa atrapada aquí por el
verano. Tienen suerte de que sea uno de ustedes. —Una especie de canción
reggae comienza.
—¿Esa es la estación de la universidad? —le pregunto.
Se deja caer al otro lado de mi creciente pared de libros. —Sí. ¿La
escuchas?
—No realmente. Tú la escuchabas anoche en el auto.
—Oh, cierto. Tengo mi propio programa este verano así que estoy
tratando de asegurarme de no copiar ninguna de las otras personalidades. —Se
encoje de hombros como si no fuera la gran cosa, pero sé que está orgulloso.
—Guau, genial. ¿Tuviste que aplicar para eso? —Saco otra historieta tan
casualmente como sea posible, pero realmente quiero enterrar mi rostro en ella.
—Algo así. Quería comenzar en el negocio tan pronto como fuera posible
así que fui hacia el profesor que está a cargo de la estación y pregunté si podía
ayudar durante el verano. Me dio mi propio programa. Supuso que podría
fomentar el interés de los chicos de la escuela. De hecho, dudo que eso vaya a
suceder, pero no quería decirle eso.
—¿Por qué no crees que vaya a funcionar?
Sacude la cabeza. —La gente ya no escucha la radio. Son todas descargas
digitales, iTunes y YouTube. Además, no es como si tuviera una base de
seguidores leales ni nada.
—Estoy segura de que será asombroso. ¿Cuándo es tu programa? Lo
escucharé, es lo menos que puedo hacer.
—Es un programa nocturno de siete a nueve.
—Ese es un buen horario, ¿verdad?
—Sí, uno de los mejores, de hecho. No tengo idea de por qué me lo dio.
43
Ahora veo cada uno de sus movimientos. Arma pilas de cómics y las
desarma. Estudia una portada, luego se mueve a otra, tratando firmemente de
no mirarme. Sé lo que está haciendo porque cada vez que levanta la mirada y lo
estoy mirando, sus ojos vuelven a bajar. Se pone tranquilo, así que regreso a mi
libro.
Pasamos las siguientes horas hojeando diferentes ediciones. Me muestra
una serie de paneles que están bien hechos. Le muestro un anuncio clásico para
Sea-Mokeys o lentes de rayos X. Tenemos un par de conversaciones sobre la
importancia de este personaje o tal evento.
Controla a Dan de vez en cuando, lo que siempre termina con éste
diciendo algo como “¿Qué demonios estás haciendo allí atrás de todas formas?”
o “Amigo, sabes que ni siquiera estoy obteniendo una paga por esta mierda, lo
que probablemente esté en contra de la ley. ¡Trabajo infantil ocurriendo aquí
mismo, en el corazón de América!
—¿Realmente está tan molesto? Puedo irme si necesitas estar allí arriba
—digo después de la tercera vez que Logan regresa de la parte delantera.
—Está bien. De todas formas, no hace nada más que pasar el rato aquí.
Además, lo dejo leer todos los libros que quiera cuando controla la registradora.
Justo en ese momento, mi teléfono suena. Mi tono es una canción sobre
este chico que desea haber dicho algo a la chica con la que tenía mucha química.
Me encanta la forma en que el cantante suena como si estuviera cantando desde
el fondo de su corazón.
Salto cuando veo que es Eric llamando.
—Debería… —Miro de la pantalla de mi teléfono a Logan. Su ceño está
fruncido.
Por un momento, contemplo no contestar. Es difícil dejar ir este lugar,
pero Eric es considerado incluso si no es el perro más inteligente en la cacería.
Podría llamar a mis padres y decirles que no pudo contactarse conmigo.
Entonces tal vez llamaría a Terra, quién no sabría nada de ir a nadar hoy.
Estaría en súper problemas antes de que el verano siquiera haya comenzado.
Pongo una mano sobre mi otra oreja para bloquear la música granulada.
—Hola.
—Oye, nena, lamento no haber contestado esta mañana. ¿A dónde fuiste
anoche?
—Yo, uh, sólo quería ir a casa. Me sentía cansada. Sólo quería dormir en
mi propia cama.
—¿Cómo llegaste?
Miro hacia Logan y lo atrapo mirando. Rápidamente se sumerge en otra
portada. —Mi hermano estaba en la ciudad. Lo llamé.
Hay algo de griterío en el fondo y Eric dice—: ¡De acuerdo, amigo, ya
voy! Tengo que irme, nena. Te llamo luego, ¿de acuerdo? 44
—De acuerdo, adiós.
—¿Era el novio mariscal de campo? —pregunta Logan cuando cuelgo,
sin siquiera mirarme.
—Sí, está de vacaciones en Florida.
—Debe ser genial. —Finalmente me mira y cruza los brazos—. Así que
soy tu hermano, ¿eh?
Toda la camaradería y toda la charla de historietas y radio… se han ido,
así como la comodidad abandona la situación.
—Puede ponerse celoso. —Comienzo a poner los libros de nuevo en sus
cajas porque definitivamente es hora de irse.
—Sólo déjalos. Yo lo haré.
Y ahora he herido sus sentimientos. Gran forma de irme. Junto mis cosas
y me recuerdo lo mala idea que fue esto. Realmente no debería estar tironeando
a este chico. No se merece que mi marca de locura eche a perder su vida.
—Bueno, gracias por todo… esto. Te veré luego, tal vez —digo antes de
abrir la puerta y salir al calor abrumador.
Juro que dice algo en voz baja detrás de mí. Algo que suena como—: Sí,
claro.
Hombre, apesto en la vida.
7
Traducido por Mar Winston
Corregido por ElyCasdel

Esa noche, después de las hamburguesas, Tater Tots, y las coles de


Bruselas —mamá vive bajo el lema “algo verde con cada comida”— miro un
par de programas con papá. Hay una serie juvenil que normalmente miraría,
pero la única razón por la que la veo es para mantenerme al día cuando Terra y
las otras chicas hablan de ello. Pero ya que es verano y papá está en casa,
estamos viendo las repeticiones de un programa de ciencia ficción.
Para que lo sepan, la ciencia ficción es infinitamente más dramática que
esas telenovelas en horario estelar. ¿Así que el padre de tu novio está teniendo
una aventura con tu mamá? Eso no es nada en comparación con un triángulo
amoroso entre dos chicos y una chica en medio del espacio exterior, mientras
que hay un psicótico cazador de recompensas escondido en algún lugar de su
nave. El por qué cancelaron este programa está más allá de mí.
45
Cuando uno de los dos chicos muere valientemente para sacrificarse por
el otro, y el cazador de recompensas es finalmente succionado hacia el vacío, me
levanto para dirigirme a mi habitación.
—¿Sigue en pie nuestro maratón de anime de mañana por la noche? —
llama papá detrás de mí.
—Puedes apostarlo. No puedo esperar a ver Akira.
Hay otra razón por la cual el verano es fantástico: nuestros maratones. El
año pasado Hitchcock, Battlestar Galactica, y las películas de Clint Eastwood.
En mi habitación, enciendo la radio en 91.5, The Devil. Mientras me
acuesto en mi cama con mi portátil, el programa de Logan comienza.
—Bienvenidos a la primera emisión de El Show de lo Increíble de Logan
—dice, y me río. No puedo creerlo, pero su voz suena aún mejor a través de mis
altavoces. Simplemente no hay nada con qué compararla. Es lo que es: deliciosa.
—Gente, están aquí para pasar un buen rato. Logan, ese soy yo, estaré
todas las noches de este verano de siete a nueve, trayéndoles lo más
espectacular, alucinante y fantástico que hayan escuchado. Y quiero que
ustedes compartan su ser fantástico conmigo. Así que llámenme. —Cuando
recita el número, lo programo en mi teléfono—. Para poner las cosas en
rotación, aquí está una canción que ha estado atascada en mi cabeza todo el día.
Un familiar y duro rasgueo de guitarra comienza. Busco mi teléfono por
costumbre, pero no está sonando. Mi boca se abre y me quedo mirando
fijamente el estéreo.
Sí, ese es mi tono de llamada, la primera canción tocada en El Show de lo
Increíble de Logan. Estoy con una sonrisa de oreja a oreja cuando esta termina.
—Muy bien, veamos si tenemos alguna llamada entrante con cierta
genialidad para compartir. ¿Ben? ¿Qué? Oh, aún no hemos atendido llamadas.
Bueno, está bien, es probable que estén aturdidos por lo asombroso de esa
última canción. —Sonaba triste cuando le preguntó a Ben, quien quiera que sea,
acerca de las llamadas.
Tal vez debería llamar. Podría disimular mi voz como lo hice el otro día
en The Phoenix. Pero es una idea estúpida. No engañaba a nadie entonces, y no
voy a engañar a nadie ahora. Y mi simple llamada no va a solucionar nada. Una
persona que llama no hace a un programa exitoso.
No, tengo una idea mucho mejor.
Enciendo el ordenador portátil cuando comienza la siguiente canción.
Nunca la he oído, pero me está gustando. Ingreso en todas las redes sociales en
las que estoy. Son alrededor de cinco, todas con el mismo grupo de amigos,
excepto una que llamo mi círculo nerd. Está formada por personas de todo el
país que no tienen miedo de expresar su amor a todas las cosas geeky como yo.
En cada sitio, publico el mismo mensaje: 46
Acabo de encontrar el programa de radio más impresionante en la estación de la
universidad local. ¡Sintonicen 91.5 AHORA! ¡Está muuuy genial!
Esta es la manera perfecta de devolver el favor a Logan sin que lo sepa, y
sin que nadie se entere de mi pequeño secreto. Solo espero que funcione.
Y lo hace. Para la mitad del programa, Logan está bromeando con cada
persona que llama.
—Vaya, ¿una venta de zapatos en el centro comercial en Alejandría? ¡El
cincuenta por ciento de descuento! No sé qué es Jimmy Choo, pero suena
increíble, Megan.
»No veo Ser Adolescente, pero ese episodio suena increíble, Melissa. Voy a
tener que empezar a grabarlo. —Y así con todo el mundo.
En su mayoría, las personas que llaman son chicas de mi edad, lo cual
tiene sentido porque son la mayoría de mis amigas de los sitios web.
—¿Puedes pasarme tu número de teléfono real? —pregunta una chica
llamada Capri, y le frunzo el ceño a la radio. Eso fue un poco osado. ¿Y quién
nombra a su hija como un par de pantalones? Podrían también simplemente
haberla llamado “Estribo” o “Botín”.
—Oh, yo… Es lindo que preguntes, pero no creo que deba dártelo al aire
—dice Logan.
—Puedo esperar a los comer… —La voz de Capri es interrumpida.
—Vaya, parece que te hemos perdido, Capri, lo siento. De todos modos,
aquí está otra canción.
Me río como un villano de dibujos animados mientras que reviso mis
comentarios de nuevo. Todo el mundo está comentando con cosas como: “¡Me
encanta la canción que está ahora mismo!” y “¡Él suena tan lindo!”.
He hecho una buena obra... creo.
Mi teléfono suena de verdad esta vez. Es Terra, y sé lo que quiere, una
actualización sobre el concierto de Allison Blair. Todavía quedan diez minutos
del show de Logan, así que silencio mi teléfono, sintiéndome como una persona
horrible por no responder.
—Bueno, ese es el final del espectáculo, todo el mundo. Y qué gran
espectáculo fue. Tengo que decir que he tenido más o menos el mejor día de mi
vida, y tengo la sensación de que alguien por ahí ayudó. Probablemente no
quiere que diga su nombre al aire, pero voy a dar las gracias. Gracias,
Wonderful Wendy.
Algo en mi estómago comienza a revolotear. Tiene que estar hablando de
mí. Wonderful Wendy era el nombre de una historia de cinco ediciones en The
Super Ones donde se presentaba a The Bright Frenzy. Sabe que entendería la
referencia.
47
Casi salto de mi cama y abrazo el estéreo.
—Y con eso dicho, vamos a terminar el show como lo empezamos.
Mi canción empieza de nuevo, y caigo otra vez en mi cama, sin aliento.
Este es uno de esos momentos por los que vives, estoy segura de ello.

Al día siguiente, llamo a Terra porque simplemente las cosas se sienten


extrañas ya que no tuvimos nuestra llamada telefónica nocturna anoche. Me
siento como si hubiera traicionado a las Hermanas de Alma. Es inaceptable.
—Oye, ¿dónde estuviste anoche? —Va directo al grano.
—¿Eh? Oh, cierto. Vi que llamaste después de que salí de la ducha, pero
estaba tan cansada que me fui directamente a la cama. Mamá me obligó a
ayudarla en el jardín la mayor parte del día. ¿Te das cuenta de la cantidad de
agua que se necesita para hacer crecer las cosas? Es ridículo. De todos modos,
¿cuánto cuestan las entradas para el concierto de Allison? —Sé que en cualquier
momento que la palabra con A sea mencionada, todos los demás pensamientos
salen de su cabeza.
—Depende de los asientos. He estado buscando en el plano del piso, y
los que realmente quiero cuestan un par de cientos de dólares, pero los asientos
de cincuenta dólares están bien. ¿Por qué? ¿Pediste permiso?
—Estoy a punto de hacerlo. Sólo quería tener toda la información
primero.
—Oh, Dios mío, espero que digan que sí. Los padres de Rayann dijeron
que sí, pero no quiero ir sin ti.
Awwww. La chica tiene un corazón tan grande. La primera vez que nos
vimos fue en biología, en noveno grado. Teníamos un maestro muy viejo, el
señor McCoy, que había, básicamente, perdido la cabeza. Era un apasionado de
la biología, pero su audición no era muy buena así que solía murmurar. Mucho.
Además, saltaba de un tema a otro en cada clase, tratando de meter la mayor
cantidad de conocimientos en nuestros jóvenes cerebros maleables como fuera
posible. De fotosíntesis a ósmosis, a la estructura celular, hasta el Proyecto
Genoma, todo en un solo periodo de clase. Fue seriamente confuso. Al tercer
día de clase, la mayoría de los estudiantes habían renunciado a intentar siquiera
tomar notas. Yo, por otra parte, había decidido escribir cada tema que el señor
McCoy tocaba porque si tenía puros sobresalientes, podía probar para el equipo
de animadoras.
Terra y yo estábamos sentadas una junto a la otra. Un día, se puso a
conversar conmigo sobre lo loco que era el señor McCoy, y decidimos unirnos. 48
También hicimos un gran equipo. Cuando el viejo McCoy comenzaba a ir
demasiado rápido, golpeaba el pie de Terra, y ella lo distraía. A veces le
formulaba una pregunta relativa a lo que se suponía que se refería. A veces,
sólo señalaba la ventana y gritaba algo así como: “Señor McCoy, ¿no es eso una
de esas súper raras mariposas que se comen a sus crías?” Me daba suficiente
tiempo para ponerme al día en mis notas. Luego, siempre preguntaba “¿Dónde
estaba?” Y podía hacerlo retomar donde fuera que yo quisiera. Para el final de
la segunda semana de clases, Terra y yo éramos inseparables.
Si pudiera juntar las agallas para contarle a alguien sobre mi secretito,
sería la primera persona a la que querría decírselo, pero eso nunca va a suceder,
porque no hay manera de que me arriesgue a perderla. Al principio, la vi como
mi boleto a la popularidad. Bastante poco profundo, lo sé. Pero ahora... en serio
la vida sería un asco sin su gracioso hablar con sus manos y el conocimiento sin
igual de todo lo que tiene que ver con Allison Blair.
Así que, supongo que por eso después de colgar el teléfono con Terra,
voy directamente a papá y mamá para preguntarle si puedo ir al concierto, y
vuelvo a mi habitación con cincuenta dólares en el bolsillo.
Durante los próximos días, desarrollo una rutina: levantarme, matar el
tiempo, escuchar El Show de lo Increíble, ir a la cama. Es una existencia
bastante aburrida, lo sé; pero las cosas empiezan a ponerse interesantes cuando,
en su programa de la noche del lunes, Logan arroja el guante.
—Antes de decir buenas noches, hay una última cosa que necesito soltar
al aire, al universo, amigos —dice, y su voz resuena en todo mi dormitorio—. A
Wonderful Wendy, espero que estés escuchando, porque mañana voy a estar ya
sabes dónde con algo que creo que tu corazón #400 no será capaz de resistir.
Está completa y totalmente en lo correcto, por supuesto. No hay manera
de que pueda resistirlo.

49
8
Traducido por florbarbero
Corregido por Aimetz

Yo: Estoy aquí.


Increíble Logan: No te veo. ¿Dónde estás?
Yo: En la parte de atrás.
Increíble Logan: Hay que entrar por la puerta delantera. Sin sombrero,
sin disfraces.
Yo: ¿Por qué?
Increíble Logan: Esas son las reglas.
Lanzo mi teléfono en mi bolso y cierro mi puño contra el volante. Luego,
sacudo la mano porque eso duele. 50
—No voy a dejar que me afecte —digo en voz alta al interior de mi coche,
pero decirlo no hace que suceda. Desde luego, me llegó el otro día con su
discurso del cómic. Estoy convencida de que nunca seré capaz de oler de nuevo
ese olor a libro viejo sin pensar en él. Lo que no es bueno porque tengo novio.
Sigo hasta la puerta trasera de The Phoenix, y no importa cuánto intente
usar mis poderes mentales imaginarios para conseguir que Logan camine a
través de ella, no está pasando.
¿Realmente me va a obligar a entrar por el frente sin ningún disfraz?
¿Qué podría tener para mí que haga que valga la pena exponer mis tendencias
nerd a la población de Natchitoches?
No lo haré. No voy a caer. No me puede manipular de esta manera.
Tal vez si corro, podré entrar antes de que alguien me vea.
Mejor que no esté aquí con una caja de chocolates y un osito de peluche.
Me quito la gorra de los Celtics, y la sudadera con capucha y agarro mi
bolso contra el pecho con una mano. La otra mano se apoya en la manija de la
puerta. Respiro profundamente y empiezo a contar en mi cabeza.
Uno... Dos... ¡Tres!
Estoy fuera del coche y por el callejón entre The Phoenix y Mes Amis en
segundos. En frente de la tienda, hay un auto estacionado. ¡Mierda! Atravieso la
puerta con tanta fuerza que los sonidos de la campana de la entrada alertan a su
madre, que corre a toda velocidad por el pasillo central.
Los próximos eventos parecen suceder en cámara lenta, como si tuviera
la súper habilidad de detener el tiempo. Logan sale al final del pasillo,
bloqueando mi camino a la parte de atrás, con los ojos y la boca abiertos.
Levanta sus manos para que me detenga. Trato de frenar, pero es demasiado
tarde. Nos chocamos, sus brazos me envuelven mientras nos caemos, y nuestras
frentes se golpean entre sí. Mi cabeza da vueltas un poco mientras estamos
tendidos en el suelo en una pila enredada, conmigo encima de él.
En el momento en que recupero un poco de mi cordura, pego mis manos
en el suelo a ambos lados de su pecho, pero cuando trato de empujar, aprieta su
agarre, manteniéndome firmemente en el lugar.
—¿Estás bien? —Su boca está tan cerca de mi oído que su aliento me hace
cosquillas cuando habla.
—Estoy bien. —Es todo lo que puedo decir cuando me recupero de la
piel de gallina que se extendió por mis brazos—. ¿Estás bien?
Cuando aterrizamos, pareció que su cabeza golpeó muy duro contra el
no tan suave suelo. Mis dedos van a su nuca y rezo por no haberle provocado al
pobre hombre una conmoción cerebral. Ante mi toque, vuelve la cabeza aún
más, por lo que su nariz y sus labios están contra mi mandíbula. La piel de
gallina en mis brazos parece olvidar que trataba de recuperarme de ella y 51
redobla sus esfuerzos.
—Sí —dice en un soplo, con sus brazos apretándome—. Estoy bien.
Incluso se podría decir que estoy eufórico. Exaltado. Flotando en las nubes.
Mi cerebro ha pasado al modo “sonreír como una tonta” de nuevo. Me
retiro un poco hacia atrás y me vuelvo hacia él. Sigo un camino por su cuero
cabelludo, buscando el chichón, y me impacta con la sonrisa más brillante que
he visto.
Es entonces cuando mi cerebro simplemente se da por vencido y se
convierte en papilla.
Satisfecha con que no sufriera una conmoción, porque nadie que esté
adolorido podría tener una sonrisa tan coqueta, lo empujo de nuevo. Esta vez
me lo permite. Y aquí estoy, a horcajadas sobre un chico caliente en medio de
una tienda de cómics. Sus pómulos se tornan a un rosa entrañable, y sus manos
bajan a mi cintura.
—Ejem —dice una voz desde arriba de nosotros—. Creo que se le cayó
esto, mi Lady.
El hechizo entre Logan y yo se rompe, y levanto la vista. Dan está de pie
allí, sosteniendo mi bolso para mí. Sus cejas se juntan, y creo que articula las
palabras—: De ninguna manera.
Nos desenredamos y nos paramos. Tomo mi bolso de Dan, haciendo una
ligera reverencia. ¿No es la respuesta adecuada cuando alguien te llama “mi
Lady”?
—Gracias. —No me esfuerzo por mirar a cualquiera de ellos a los ojos.
—Amigo, te dije que te quedaras en la parte de atrás —murmura Logan.
Dan aparta sus ojos de mí para mirar a Logan. —Bueno, infiernos,
discúlpame por tratar de ayudar. Oí un golpe y pensé que alguien estaba
herido. Podrías haberte caído. Sobre un par de tijeras. Haberte cortado la
yugular. ¿Cómo iba yo a saber? La próxima vez que necesites que entre en
acción para salvarte la vida, no vengas llorando —dice con una voz similar a la
de un niño llorón—. ¡Dan, ayúdame, me he roto el bazo! Porque, ¿sabes lo que
voy a decir? Lo siento por tu bazo, amigo, tengo que quedarme en el cuarto
trasero por toda la eternidad. —Termina su perorata y cruza los brazos.
Logan niega con la cabeza y se vuelve hacia mí. —Puede exagerar a
veces.
—¿Yo? ¿Exagerar? Eso es una estupidez de...
Logan lo interrumpe—: Dan, ella es Maddie. La conoces, ¿verdad? ¿Va a
la escuela? —Levanta las cejas y mira a su amigo.
—Amigo, por supuesto que sé quién es Maddie Summers, no tengo tan
poca memoria. —Se vuelve hacia mí y, con voz baja… una voz tan baja como 52
sólo el pobre Dan puede lograr, dice—: ¿Cómo estás?
Antes de que pueda responder, Logan agarra a Dan por los hombros y le
da la vuelta. —Bueno, Dan, gracias por tu ayuda. Sólo necesito un minuto, ¿de
acuerdo?
—Pero yo...
—Adiós. —Logan lo empuja hacia el cuarto de atrás.
—¡Jesús, está bien, me voy! —dice Dan y sale por la puerta abierta. Pero
saca su cabeza de vuelta—. ¡Aunque tienes algunas explicaciones que dar! —
Desaparece de nuevo antes de que el pie de Logan pueda conectar con su
espinilla.
—Lo siento —dice Logan y se frota la parte posterior del cuello. Ahora,
no sólo sus mejillas son de color rosa, también lo son sus orejas.
—Está bien. Siento haberte derribado. He visto demasiados juegos de
fútbol, supongo. —En el momento en que menciono el fútbol, se siente como
que un peso se asienta sobre nosotros. Me apresuro a cambiar de tema—.
Entonces, ¿qué es eso que tienes para mí?
—Ya lo verás. ¿Quieres una taza de café o un refresco o algo así? Tengo
una habitación de descanso por allá. —Asiente hacia el lado de la tienda.
—Un refresco suena grandioso.
Entramos en lo que parece ser más una oficina muy pequeña que una
sala de descanso. Un escritorio colocado en la esquina está lleno de papeles y
cuadernos. Por encima de la mesa hay un estante lleno de figuras de acción al
azar, y me dirijo hacia él. Un pequeño mostrador en la pared frente a la mesa
tiene una cafetera, un microondas y un fregadero. El mini refrigerador se
asienta en el suelo junto a la puerta, cubierto de pegatinas.
Recojo la figura de acción de Wendy y admiro la artesanía. Se puede
colocar en diferentes poses, y su capa de plástico sobresale hacia fuera, detrás
de ella como si estuviera constantemente de pie delante de una máquina
creadora de viento. La coloco con una mano en la cadera y un brazo extendido
por encima de ella. Doblo una pierna levemente en la rodilla y estiro las puntas
de sus pies. Clásica pose de vuelo.
Logan coloca una lata fría de refresco contra la piel desnuda de mi brazo,
y yo salto.
—Esos son impresionantes, ¿eh?
—¡Sí! —exclamo, enfatizando con la voz lo impresionante que creo que
son.
—Hablando de impresionante, mi programa de radio está funcionando
muy bien. —Aparece con una bebida llena y me la da.
Acerco la lata a mis labios y comienzo a sorber. Tal vez no me presionará
si juego a “no puedo hablar, estoy demasiado ocupada hidratándome”. 53
—¿Mmm-mmm?
—Comenzamos lento la primera noche, pero a mitad de la serie, las
llamadas llovían. Quedamos muy impresionados. Ben empezó a preguntar
cómo se enteraron del programa. Como te puedes imaginar, sus respuestas
fueron bastante constantes.
No puedo tragar una gota de refresco a estas alturas porque el
bicarbonato está quemando mi garganta.
—¿En serio? Bueno... —Siento como se arrastra un sendero burbujeante a
la base de mi garganta. Esto no es bueno.
Antes de que pueda detenerme, dejo escapar el mayor eructo que nunca,
nunca, nunca tuve. Pego una mano sobre mi boca y me quedo mirando a Logan
cuyas cejas se han alzado a niveles astronómicos.
—¡Amigo! ¡Eso no fue suave, hombre! Las chicas no soportan las
groserías —grita Dan desde la trastienda.
Hay unos momentos de silencio antes de que Logan y yo empecemos a
reír. Tiene la mejor risa, por cierto. Es descaradamente alta, al igual que la de mi
papá.
Suena la campana de la puerta delantera, y Logan va a hacerse cargo del
cliente. Mientras tanto, me dejo caer en la silla del mostrador y posiciono a
Wendy como si estuviera colgando de mi lata de refresco. Terra me envía textos
sobre lo que voy a llevar puesto al concierto, pero no respondo. Cuando estoy
en The Phoenix, siento como si me hubiera aspirado uno de los agujeros negros
del Baron Gravity, un agujero negro muy geek del cual no quiero escapar.
Logan regresa y salta sobre el mostrador. —De todos modos, tengo algo
que creo que te va a gustar. Piensa en ello como el pago por lo que hiciste por
mi espectáculo.
Le sonrío. —No tengo ni idea de lo que estás hablando, pero ¿cómo
puedo rechazar un regalo?
Mete la mano en su bolsillo trasero y saca dos tarjetas con cordones
púrpuras atados. Sostiene uno para mí. Lo tomo y reconozco el logotipo de los
NerdCon de Shreveport. En negrita, de color púrpura debajo de la burbuja de
diálogo que contiene las letras S.N.C2, se lee: PASE VIP.
—Oh, Dios mío, ¿cómo los conseguiste? —digo, sin dejar de mirar el
pase.
—El S.N.C. a veces les da algunos de estos pases a las empresas de la
zona que venden cómics y esas cosas, pero sólo hay una tienda de cómics en
Shreveport así que nos enviaron unos pocos también, ya que estamos cerca. Es
sólo para el sábado —dice rápidamente—, pero aun así será bastante
impresionante, porque todas las mejores cosas suceden el sábado. Está “El
panel de los Super Seres”. He oído que tienen algún gran anuncio. Y el concurso
de cosplay. Todos los pesos pesados, como Stan Lee, estarán firmando esa 54
noche, también.
Si voy y alguien se entera, mi tapadera sería destruida. Ir a S.N.C. sería
como gritar a los cuatro vientos que soy una verdadera friki. Que soy tan nerd
que quiero ir y pasar el rato con un coliseo lleno de ellos.
Pero cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que nadie lo sabría.
Quiero decir, la gente en mi escuela que se me ocurre podría aparecer sólo son
los chicos que juegan cosas en línea, y es imposible que me presten atención con
un montón de Princesas Leia en bikinis dorados paseándose. ¿Tal vez sería más
seguro de lo que pienso?
Debo haber estado en silencio durante un rato porque Logan pregunta—:
¿Estás bien? No estás obligada a ir. Sólo pensé que te gustaría.
—No, quiero ir, sólo que... —En otra vida, le explicaría todo. Expondría
todos mis sucios temores sólo para que pudiera ver que no soy digna de todas
estas cosas dulces que está haciendo por mí. Pero esto no es una realidad
alternativa—. ¡Estoy tan emocionada!
—¿En serio? No pensé que fuera tan fácil convencerte con tu fobia y
todo. Pero la cosa es, que probablemente no habrá nadie que conozcas por lo
que…

2
S.N.C.: Relacionado con la NerdCon, significa Shreveport's Nerd Convention.
—¿Fobia? Yo no tengo una fobia.
—Bueno, tal vez fobia no es la palabra adecuada. Es más como un secreto,
¿verdad?
—No. —Me río nerviosamente. ¿Cómo le explico esto sin parecer una
idiota? Podría decir: “Es que no quiero que mis amigos me vean haciendo algo
increíblemente geek, eso es todo. Tengo una reputación que mantener”, pero
por alguna razón, no creo que eso sea bueno. En su lugar, voy con—: No sé a
qué te refieres.
—Oh, es cierto, todo el mundo se disfraza antes de entrar en una tienda.
Todo el mundo le miente a su novio acerca de quién la llevó a casa cuando fue
demasiado idiota para hacerlo. —Salta de la mesa y se coloca recto como una
tabla, con los brazos cruzados.
Mi boca se abre y se cierra un par de veces mientras trato de llegar a
algún tipo de respuesta. No tengo ninguna. Todo es cierto.
—¿Sabes qué? Olvídalo. Estoy seguro de que Dan estará encantado de ir
conmigo. —Intenta quitarme el pase, pero aprieto mi agarre.
—¡Infiernos, sí, voy a estar feliz de ir! —grita Dan desde el cuarto de
atrás, lo que me hace tirar más fuerte del pase.
Estamos en un tira y afloja. Vamos ida y vuelta hasta que finalmente me
levanto y tiro con todas mis fuerzas. 55
—¡No! —Tiro una vez más, y él libera su agarre. Aprieto el pase en mi
pecho—. Voy a ir. Quiero ir. Quiero ir porque va a ser divertido y habrá un
montón de gente en trajes y… voy a ir, ¿de acuerdo?
Logan se queda observándome con la mirada en blanco en su cara
durante un largo tiempo. No puedo decir en qué piensa. Puedo adivinarlo, sin
embargo. Está pensando probablemente que subestimó mi factor de completa
locura. Es probable que esté preguntándose en qué se ha metido.
Finalmente, su rostro se ilumina, y sonríe. —Bueno. También creo que
será divertido.
—¡Maldita sea! —grita Dan, y lo imagino agitando su puño al techo.
9
Traducido por Marie.Ang
Corregido por LIZZY’

Al día siguiente, vuelvo a The Phoenix porque: 1) No creo que pueda


manejar ni siquiera mirar a Terra justo ahora ya que ignoré sus últimos cinco
textos sobre el concierto de Allison, además de no dejar de pensar en ir a la
NerdCon y si una sonrisa tonta llega a escaparse mientras fantaseo sobre ello y
pregunta, ¿tendré que mentirle? 2) No tengo nada más que hacer excepto
esperar a que El Show de lo Increíble de Logan empiece. 3) Y simplemente no
puedo evitarlo.
Aun así, me estaciono trastienda, pero me tomo mi tiempo entrando por
la puerta principal ya que no hay autos en el frente. Paseo hasta el mostrador y
espero el saludo habitual de Logan.
—Bienvenida a The Phoenix, ¿puedo ayudarte en algo? —Levanta la 56
mirada, y un escalofrío recorre mi espalda cuando su expresión va de aburrida
a lo que interpreto como: ¡Oye, eres tú! Cierra el comic que estaba leyendo—.
¿Qué haces aquí?
Salto en el mostrador, frente a los estantes, y él da la vuelta para ponerse
de pie frente a mí. Balanceando mis piernas, digo—: No lo sé. Estaba aburrida.
—Me encojo de hombros. Estoy arreglada. Incluso bato mis pestañas.
No debería estar haciendo ninguna de esas cosas, pero no puedo evitarlo.
—¿Logan? —llama la voz de una mujer desde la oficina. Me bajo de un
salto y giro hacia la voz, luchando contra la repentina urgencia de agacharme
por uno de los pasillos y estar fuera de vista.
La mujer asoma la cabeza por la oficina. Empieza a decir algo, pero
cuando me ve, se detiene.
—Esta es Maddie, mamá. Maddie, esta es mi madre, Martha —dice
Logan.
Retrocedo un paso, pero Logan se da cuenta. Pone una mano que
permanece en la base de mi espalda.
—Hola. —Saludo con entusiasmo con la mano. ¿Saludar con la mano?
¿En serio? ¿Qué estoy haciendo, intentando ser rescatada de una isla desierta o
algo?
—Hola, Maddie. —Sale de la oficina y camina al mostrador—. ¿Van a la
escuela juntos? —Apunta de mí a Logan, ida y vuelta, ida y vuelta. El lado de
su boca se eleva en un tipo de sonrisa que reconozco inmediatamente, y apoya
la barbilla sobre su puño.
—Sí —dice Logan—. Maddie es una porrista. También está en mi clase
de inglés.
—Una porrista ¿eh? Solía animar en mi preparatoria, y en la universidad,
también. Era mucho más flexible en esos días, pero apuesto a que puedo
recordar uno de nuestros cánticos preferidos.
Bien, esto es una sorpresa. Una porrista de preparatoria y universidad va
a casarse con el propietario de una tienda de comics. ¿Cómo sucedió?
Menea su larga cola de caballo marrón detrás de su espalda, sale al
pasillo y alisa su fluida falda teñida multicolor. Empieza a aplaudir a un ritmo
bastante decente, asintiendo con la cabeza a cada ritmo, pero Logan la corta.
—¡Mamá! Me preguntaba, ya que vas a estar aquí todo el día, ¿si podía
tomarme el día libre?
Martha se detiene y mira a Logan, luego a mí. —Seguro, cariño.
Diviértete. —Abraza a Logan, y para mi sorpresa, también me abraza a mí—. Si
vas a la casa, ¿podrías ver a Leeloo por mí? Sabes que tu papá siempre olvida
rellenar la fuente de agua —dice mientras regresa a la oficina.
57
Logan se mete las manos en los bolsillos. —Entonces, ¿quieres ir a ver a
Leeloo conmigo? —Su cabeza está inclinada hacia abajo, por lo que cuando me
mira, esperando mi respuesta, es a través de sus pestañas. ¿Cómo puedo
negarme a eso?
—Seguro.
—Genial, yo conduciré.
Vamos por el cuarto trasero, y el olor de este me hace sentir toda cálida y
confusa. Afuera en la trastienda, saco los lentes de sol de mi auto, y cuando me
doy la vuelta, Logan está contra su capó jugando con las llaves.
—¿No puedes correr el riesgo a ser vista conmigo? —dice cuando me
pongo mis gafas de sol.
—No, está soleado. Protegen mis ojos de los dañinos rayos ultravioleta.
—Oh, cierto. —Se sonroja.
Al igual que mi carro, el aire acondicionado de Logan está descompuesto
así que manejamos por Avenida Universitaria con las ventanas abajo. Miro a
Logan y está meneando la cabeza al ritmo de la música en la radio. Su cabello se
agita con el viento. Sin productos de cabello para este chico.
El campus de la Universidad de Natchitoches se extiende a mi derecha.
Los mirtos y las azaleas están floreciendo, por lo que está salpicado con toques
brillantes de rosa y blanco.
—Gran programa anoche. —Tengo que gritar sobre la brisa, y la música.
—Gracias.
—Esa chica Capri de seguro tiene algo por ti. —Anoche, llamó una y otra
vez, haciendo preguntas sobre quien era Wonderful Wendy y dónde se
encontraba tú-sabes-donde.
—No, para nada. Ella tiene algo por el Increíble Logan.
Simplemente me río y giro mi rostro al viento, los ojos cerrados, dejando
que la brisa enfríe el sudor de mi frente.
Incluso con los ojos cerrados, sé cuando llegamos a Front Street. El olor
fangoso del Río Cane me golpea, y el auto se siente como si fuera por un millón
de pequeños badenes. La calle ha sido pavimentada con ladrillos por mucho,
mucho tiempo. Igual de antiguo como anterior a la instalación de tuberías. La
ciudad reemplazó los ladrillos hace unos años y se encontraron todo tipo de
cosas enterradas bajo la superficie: viejas herramientas, cerámica, e incluso un
esqueleto de vaca. La calle sigue por cuatro o cinco manzanas y es la principal
atracción en Natchitoches. El río está a un costado de ella, y pintorescas tiendas
locales venden de todo, desde libros a juguetes, de pasteles a instrumentos en el
otro lado. Toda la escena es especialmente bonita durante diciembre cuando
iluminan los edificios con parpadeantes luces de Navidad que reflejan el agua
como ahogados fuegos artificiales.
El camino se suaviza al normal negro, eventualmente, Logan entra en 58
una calzada. Su casa no es grande, más bien de un tamaño decente, y está
situada en lo que parece una selva tropical. Martha ama el paisaje, al parecer. La
hiedra ha superado las vallas, el camino de ladrillo de la acera hasta la puerta
principal está lleno con flores recién plantadas, y cuando nos detenemos bajo
una cubierta de coches, el olor perfumado de los olivos fragantes en flor
impregna en el aire.
Logan baja la radio y me mira con una expresión muy seria. —Lo que
estás a punto de presenciar no refleja para nada mis propias sensibilidades. Sólo
quería que supieras eso.
—¿Qué estoy a punto de presenciar?
—No puede ser puesto en palabras.
Aparcamos, y lo sigo a la parte trasera de la casa. El patio cercado está
lleno de juguetes plásticos y triciclos, todos blanqueados por el sol. Un
columpio gastado está en la esquina. Cuando llegamos a la puerta, hay una
gran roca gris en el medio del tapete.
—¿Encerrado de nuevo, Leeloo? —Logan se inclina para acariciar la roca.
Se da la vuelta y resopla, y me doy cuenta de que no es una roca en lo absoluto,
sino un muy gordo Pug. Tiene la cara toda aplastada, excepto por los ojos, que
sobresalen. Me da un vistazo y empieza a hacer extraños ruidos como de
bocinazos que me hacen dar un paso atrás. Su lengua rosada cuelga cuando
Logan le frota las orejas. Definitivamente tiene la cosa “tan feo que es lindo” a
su favor.
Logan abre la puerta y deja a Leeloo entrar medio trotando, medio
contoneándose. Respira profundamente antes de seguir al perro. En voz baja,
dice—: Aquí vamos.

59
10
Traducido por Jasiel Alighieri
Corregido por Valentine Fitzgerald

Hay una escalera a mi derecha que lleva hasta el segundo piso. Delante
de mí está la cocina, donde un hombre se sienta frente a un ordenador portátil
en la mesa del comedor. Está rodeado de un montón de papeles y carpetas.
—Hola, papá —dice Logan y mira a su alrededor como si estuviera
esperando que gremlins le saltaran encima.
—Oye, colega. ¿Qué haces en casa? Pensé que estarías en la tienda hoy —
dice su papá sin levantar la vista del ordenador. Es un hombre corpulento,
calvo, con gafas y un bigote.
—Mamá me dejó tener el día libre. Papá, esta es… —Logan se detiene
cuando el techo encima de nosotros se sacude como si alguien dejara caer una
bola de boliche. Gritos y risas resuenan por la escalera. 60
El padre de Logan se queda mirando al techo y grita—: ¿Qué fue eso?
¿Qué está pasando ahí?
Contesta una voz de un niño de tono alto—: ¡Estamos bien!
Hay otro grito, y el techo suena de nuevo. Los golpes se mueven hacia las
escaleras. Una niña vuela por ellas, seguida de otra chica que es por lo menos
un par de años mayor. Un niño que parece ser de unos pasados doce años las
sigue. Se acercan pasándonos y se dirigen directamente hacia el padre de
Logan.
—Papá, sólo intentaba jugar ponis chispa, y Jonah dijo que no podía…
—Yo no hice nada. Ella empezó a molestarme sobre su estúpido cepillo
para sus estúpidos caballos y…
—¡No son estúpidos!
—Traté de decirles que trataba de trabajar, papá, pero no me escucharon,
entonces Jonah saltó de su cama…
—No salté en mi cama, yo…
—No dije “en”, dije “de”. Dios, Jonah, nunca escuchas nada de nadie…
—…Entonces luego tomó a la señorita Pinkstar y empezó a zarandearla
por el pelo, y dije…
El padre de Logan levanta sus manos y hay silencio instantáneo. —Jonah,
no maltrates las cosas de otras personas. Vuelve a tu habitación y continúa
haciendo lo que fuera que hacías. También, trata de no saltar de la cama con
tanta fuerza.
El chico, Jonah, se vuelve a ir al piso de arriba, refunfuñando todo el
camino. Tiene la misma dispersión de pecas que Logan.
El padre de Logan continúa: —Vera, por favor ayuda a tu hermana a
encontrar su cepillo de poni chispa y, Moira, no grites dentro, bebé. Nosotros
controlamos nuestras voces cuando estamos en la casa, ¿no?
—Está bien, papi —responde Moira, la más pequeña, y sube las escaleras.
Lleva el vestido de lunares más adorable que he visto en mi vida.
Vera sigue a su hermana, pero se detiene cuando me nota. —Hola, soy
Vera. ¿Quieres jugar Candyland?
—No quiere jugar Candyland. Ve y ayuda a Moira —responde Logan
mientras despeina el rizado pelo rubio de Vera.
Vera golpea la mano de Logan, y dice—: Vale, iré a jugar Candyland. —Y
entonces sube corriendo las escaleras.
—Lamento que hayas tenido que ver eso —dice Logan en un susurro.
—De hecho, me gusta mucho Candyland —le digo.
61
Logan pone los ojos en blanco antes de volverse a su papá que ya está
inmerso de nuevo en la pantalla del ordenador. —Papá, esta es Maddie.
Maddie, este es mi padre, Steve. ¿Has llenado el depósito de agua de Leeloo
hoy?
—Hola, Maddie, y sí, lo he hecho. Tu madre te mandó, ¿verdad? Te lo
juro, me olvido una vez, y es como si siempre descuidara completamente al
perro.
—No, ella no me dio la idea. —Logan sonríe mientras hace un gesto para
que lo sigua—. ¿Quieres pasar el rato?
—Seguro. —Me muero por ver su habitación. ¿Qué tipo de tesoros nerds
esperan?
En la parte superior de las escaleras, giramos a la derecha, en dirección
opuesta a las diminutas voces. Mientras caminamos por el pasillo, miro en un
par de habitaciones aleatorias. Lo que le falta a la casa en tamaño, lo compensa
en comodidad. Una de las habitaciones es de color rosa, rosa, rosa. La cama es
una con un dosel de volantes. ¡Qué poco afortunada! En otra habitación, Jonah
se sienta en un escritorio con Legos. Lo que sea que esté construyendo, es
enorme. Logan me lleva a una habitación al final del pasillo.
Abre la puerta. —Sólo quiero buscar un par de cosas, y luego podemos
irnos.
Entramos en lo que debe ser su cuarto. Las paredes están pintadas de un
azul cielo. Varias películas, videojuegos y carteles están en el estante de arriba.
Más figuras de acción están dispersas sobre la mesa de noche y el ordenador. Su
cama está hecha, pero hay un montón de ropa sucia escondida detrás de la
puerta abierta. Me gustaría poder decorar mi habitación exactamente como ésta,
excepto por el cartel de una tetona Lara Croft.
En la estantería, inclino la cabeza para leer los lomos.
—¿Puedo preguntarte algo? —Muero por hacerle esta pregunta desde mi
primera incursión en The Phoenix.
Saca un libro de la estantería. —Seguro.
—¿Cómo sabías que era yo? El otro día.
Sus ojos azules, azules viajan desde mis pies hasta mi frente. Empiezo a
sentirme un poco inquieta bajo su mirada, así que me siento en la cama.
Se acerca y se sienta a mi lado. Nuestros muslos se tocan y toma todo mi
esfuerzo no apoyarme en él. Mi corazón se siente como si estuviera a punto de
salir disparado de mi caja torácica.
En los diez meses que he estado saliendo con Eric, no recuerdo haberme
sentido nunca de esta manera. Ni cuando me besó, ni cuando me dio flores para
el Día de San Valentín, ni siquiera cuando vistió un esmoquin para el baile.
Ahora mismo, siento que si llego a tocar las pecas de Logan o envuelvo 62
mi dedo meñique en torno al suyo, haré combustión espontánea.
—Tu cabello —dice por fin, y mi mano va automáticamente a meterlo
detrás de la oreja, pero está en una cola de caballo por lo que no hay nada para
meter.
—¿Mi cabello?
—Entre otras... cosas. Tu voz, la forma en que frunces los labios cuando
te estás concentrando. Me siento dos asientos tras de ti, y a una fila en inglés.
Veo un montón de esa cola de caballo.
—Oh. —Hago una pausa mientras los engranajes giran en mi cabeza—.
¿Es por eso que pretendías ver algo detrás de mí?
Asiente. —Estaba bastante seguro, pero tenía que ver tu cabello para
tener la certeza.
Sonríe, y ambos apenas nos sentamos allí por un segundo, mirando y
sonriendo, hasta que una vocecita dice desde la puerta abierta—: ¿Se van a
besar?
Ambos saltamos. Logan suelta una especie de tos antes de levantarse
para cerrar la puerta. —Adiós, Vera. —Cuando se da la vuelta, torpe no es una
palabra lo suficientemente fuerte como para describir cómo me siento.
Desesperada por una distracción, señalo el libro que está sosteniendo.
—¿Qué es eso?
—Esto —Lo sostiene hacia mí—, es lo que vamos a hacer hoy, si quieres.
Pensé que te gustaría.
La cubierta tiene tres personajes muy interesantes: una chica elfo sexy,
un enano con una larga barba roja en un traje de negocios, y un vampiro en un
uniforme de policía. El título dice: LARP of Ages.
—He oído hablar de esto. Juego de rol con acción en vivo, ¿verdad? Creo
que he visto algunos videos en internet. Chicos vestidos, corriendo por el
bosque, lanzando pelotas de ping-pong que se supone que son los rayos el uno
al otro...
—Hay mucho más que eso —dice con un golpe juguetón en el hombro—.
Pensé en bajar a la orilla del río y crear un personaje para ti. Incluso si no deseas
ir a un partido y jugar con todos los demás, la creación de un personaje es
divertido.
—Odio la orilla del río.
Él alza una ceja. —¿Por qué?
—Me dan miedo los gansos. Cuando tenía cinco años, mi madre me llevó
allí para alimentar a esas horribles bestias y uno de ellos casi me quitó la mano.
—Un escalofrío recorre mi cuerpo al pensar en esos ojitos brillantes centrados
en el pedazo de pan que tenía en mi mano—. Tengo un mejor lugar.
63

Cuando nos detenemos en el acuario, Logan dice—: No hay nadie aquí.


—Sí, ¿no es increíble? Terra y yo siempre venimos aquí cuando nos
saltamos la escuela.
Entramos en la pequeña zona de recepción. Ni siquiera tienen a alguien
que vigile el lugar, que es sólo abierto al público en general. En las paredes hay
carteles de animales que se encuentran comúnmente en Louisiana y un mapa
del criadero de peces detrás del acuario. Sin embargo, hay un libro de visitas. Le
doy la vuelta a través de las páginas de hace unas semanas, cuando Terra y yo
decidimos tomar el día libre de la escuela. Le señalo a Logan.
La comisura de su boca se alza. —¿Cuál eres tú? ¿BlairFanUno o
BlairFanDos?
—Dos. Terra tiene el estado como fan número uno de Allison, nunca
puede ser cuestionada.
Se ríe. —Por supuesto, ¿en qué pensaba?
La sala de los peces es de forma ovalada y casi tan grande como la sala
de mi casa, lo cual no es decir mucho. Está llena de acuarios que tienen muchas
criaturas que puedo probablemente encontrar en el estanque de la casa de mis
abuelos. Hay una tortuga perezosa chasqueando, un bajo, y enorme pez gato
albino que ha estado aquí desde siempre. Terra y yo lo apodamos el señor
Bigotes a principios de año.
Hacemos la ronda que va de vidrio a vidrio. La única luz de la habitación
viene de los acuarios. Distorsionada por el agua, se refleja en la cara de Logan,
dándole sus propias señales de energía.
Una vez que saludamos al señor Bigotes, tomamos un asiento en uno de
los dos bancos. Logan me entrega un cuaderno. Lo abro en una página en
blanco al abrir el libro LARP of Ages.
—Así que, básicamente, hay un montón de diferentes tipos de criaturas
que puedes ser. Dependiendo de la criatura que elijas, consigues una cierta
cantidad de puntos para gastar en diferentes atributos y elementos. Creo que
serías un elfo perfecto. Son muy rápidos e inteligentes, por lo que tienden a usar
el arco y las flechas o magia, pero también tienen el potencial de convertirse en
combatientes voraces mano a mano con cuchillos o espadas.
Habla tan rápido que mi cabeza da vueltas. —Espera, ¿cuáles son los
atributos?
—Ya sabes, cosas como la agilidad, la apariencia, la fuerza.
—Oh —le digo, sintiéndome estúpida.
Retoma justo donde lo dejó. Habla de los diferentes poderes que podría 64
tener y los diferentes artículos como armaduras o pociones curativas. Después
de otra hora y media de hacerle un montón de preguntas, tengo un personaje.
Es una princesa elfo llamada Laowyn cuyo pueblo la ha enviado a salir al
mundo para “descubrirse” a sí misma. La amo, y es increíble. Incluso me pongo
a imaginar su armario.
Logan mira la hoja de mi personaje. —Creo que ya está lista. Entonces —
Dobla la hoja por la mitad—, ¿quieres ir al partido conmigo el sábado?
El silencio se instala a medida que miro alrededor, a nuestra audiencia de
criaturas acuáticas. Mis ojos se deleitan en el señor Bigotes, como si pudiera
darse cuenta de que lo estoy mirando y fuera capaz de decirme lo que debo
hacer. Su boca se abre y se cierra un par de veces como si tratara de
responderme, pero eso no ayuda.
Una o dos semanas atrás, este tipo de cosas no sería tan factible. Pero,
hombre, esto suena divertido. Quiero decir, en serio, he estado dentro de The
Phoenix tres veces y mi mundo no ha hecho implosión. Es como NerdCon,
supongo. No hay manera de que conozca a alguien en esta cosa.
Me dirijo a Logan, y está doblando y desdoblando mi personaje. Le
golpeo las manos.
—No hagas eso, es frágil. —Le quito el papel—. ¿Cómo puede estar listo
para el épico LARPing si está todo arrugado?
—Entonces, ¿irás? —La esperanza en su voz tambalea las escalas.
—Sí, iré. Pero sólo si consigo un disfraz.
—Te gustará, lo prometo. —Se inclina contra la pared con un suspiro de
satisfacción.
Miro al señor Bigotes por un rato. El agua se escurre en los acuarios.
Todo está en calma. Todo, excepto mi mente. Está cargada de la impresionante
electricidad de Logan. Estoy al tanto de cada detalle suyo: el tejido de sus
vaqueros y las manchas de tinta en sus dedos índice y el pulgar. ¿Eso es piel de
gallina en los brazos? ¿Es esto piel de gallina en los míos?
Es un sentimiento tan extraño. Nunca me he sentido así antes. Mi mente
me dice que esto está mal, que podría arruinarlo todo, pero me siento tan bien.
Estar aquí con él, ser yo con él aquí, sólo ser.
—Juguemos un juego —dice, y salto como si fuese atrapada navegando
por la página web de base de datos de comics.
—¿Qué juego? —pregunto.
—Top Dos y Esto o Eso.
—¿Qué es eso?
—Comenzaré con una pregunta de top dos, y tienes que decir lo que sea
que sean tu top dos. Por ejemplo “¿Cuáles es tu top dos en colores?” Los míos
son el verde y negro, por cierto, a pesar de que técnicamente negro no es un
color, sino una ausencia de color o de luz o algo así… —Se sorprende a sí 65
mismo balbuceando y niega con la cabeza, pero podría escucharlo divagar
durante horas—. En fin, después de que preguntamos nuestros Top Dos,
cambiamos a un Esto o Eso que es como las cosas que prefieres, esto o eso. Todo
lo que tienes que hacer es responder con honestidad y lo más rápidamente
posible. Si preguntas sin que sea tu turno, debes hacer un desafío, ¿de acuerdo?
—Suena divertido. Comencemos.
Se pone de pie y coloca sus manos en su espalda mientras se pasea.
—¿Cuál es tu top dos en películas?
—Scott Pilgrimvs, The World y Tangled.
—¿Tangled? ¿En serio? —Levanta una ceja.
Pongo mis piernas debajo de mí, entrecruzándolas como puré de
manzana. —Oye, no te burles de mí. Dijiste que se debe ser honesto.
Se ríe y se pasa los dedos por el pelo. —Cierto. Tu turno.
—Está bien, ¿top dos en postres?
—Eso es difícil. Iré con el pastel de mantequilla de maní de mi madre y
los pequeños pasteles de manzana que tienen en las estaciones de servicio.
—¿En serio? —Podía elegir cualquier cosa, ¿y va con pasteles de la
gasolinera?
—Soy un tipo sencillo con gustos sencillos. —Se encoge de hombros.
Acabo negando con la cabeza y sonriendo. Se vuelve a sentar, y mi
rodilla toca su muslo. Mi sonrisa desaparece. Se inclina hacia delante, coloca los
codos en las rodillas e inclina la cabeza para mirarme a los ojos. Su cara está tan
cerca que puedo ver que lleva los lentes de contacto. Yo también.
—Gafas o lentes de contacto, ¿qué prefieres usar? —dice, leyéndome la
mente.
—Gafas. Todavía me causa escalofríos cuando mi dedo se acerca a mi ojo
cada mañana.
Se ríe de nuevo. —Me pasa lo mismo.
—¿Marvel o DC? —Tengo la sensación de saber cuál elegirá.
—DC, definitivamente.
—Sabía que ibas a decir eso. Pareces un purista cómic.
—Disculpa, algunos de los más grandes personajes de ficción jamás
concebidos han salido de DC. ¿Qué tiene Marvel? ¿Wolverine? ¿Un tipo velludo
con garras? Vamos.
—Está bien, entonces, ¿Superman o Batman? —pregunto, tratando de
confundirlo.
—No aplica, soy un chico de Linterna Verde. —Sus ojos se abren, y señala
con el dedo—. Y acabas de preguntar fuera de tu turno. 66
—Pero no has contestado a Esto o Eso.
—No importa, la pregunta no es válida. —Se frota las manos—. Veamos.
Puedo sentir mi cara calentarse, pero no puedo dejar de sonreír. ¿Qué me
retará a hacer? Sé lo que Eric me desafiaría. Sería algo inapropiado. ¿Qué haría
yo si Logan me retara a darle un beso?
—Te desafío a…
Hace una pausa, y quiero que lo diga. Quiero que quiera un beso, porque
me doy cuenta de que lo haría tan rápido que dejaría su cabeza dando vueltas.
—Te desafío a que hagas tu baile feliz —dice en su lugar.
—¿Baile feliz?
—Vamos, todo el mundo tiene un baile feliz.
—Pero... tengo que estar muy feliz para hacer un baile feliz. No es algo
que pueda, ya sabes, hacer así como así.
—¿Y si te doy un poco de inspiración? —Saca su teléfono de su bolsillo y
presiona algunos botones. Una canción con un sonido optimista comienza, y
Logan se levanta. La letra feliz dice algo acerca de una casa para pájaros y una
abeja. Agita su mano hacia mí para que continúe. Saltando sobre las puntas de
los pies, me mira expectante.
Me pongo de pie para enfrentármele y tratar de balancearme un poco.
Niega con la cabeza mientras sube el volumen.
—Simplemente no puedo, no estoy lo suficientemente feliz.
—Finge, como si los jefes centrales de Natchitoches acabaran de ganar la
Super Bowl. —Rebota un poco más de entusiasmo.
—Eso es bueno, supongo. —Mi movimiento se vuelve un poco más
pronunciado. Una sonrisa se afianza, no por el pensamiento de los jefes
ganando la Super Bowl, sino debido a que Logan es un bailarín muy torpe. Ha
ido de rebotar a alternar chasqueando sus dedos mientras menea la cabeza.
Además, está un poco fuera de ritmo.
—¡Hay una maratón de Tangled en dos minutos! —Tiene que gritar sobre
la música ahora.
—Eso está mejor. —Empiezo asintiendo al compás de la canción.
—¡Es Navidad! Acabas de recibir tu carta de aceptación a Hogwarts, una
copia de Comics de Acción #1, ¡y un coche nuevo que funciona en el agua!
—¡Demonios, sí! —grito y me dejo llevar.
Mis brazos van por encima de mi cabeza. Salto y giro. Mi cola de caballo
se suelta dando latigazos, pegándose a mis labios, pero no me importa. Hago el
giro, y Logan hace el robot. Sus orejas se pusieron súper rojas, y nuestras
respiraciones se están convirtiendo en jadeos. Y, sin embargo, no puedo parar. 67
No dejo de bailar y cantar hasta que ambos colapsamos en un banco, riendo
incontrolablemente.
Cuando vamos de salida, Logan se detiene en la puerta, luego regresa.
—¿Qué es? —pregunto.
Agarra el bolígrafo que cuelga por una cadena sobre el libro de visitas.
—Nos olvidamos de firmar.
—Ese no funciona, nunca lo ha hecho. —Le doy uno de mi bolso. Se
encoge sobre el libro para escribir.
Cuando trato de ver lo que escribió, cierra el libro y se dirige hacia la
puerta. —Las damas primero.
Me río un poco y niego con la cabeza a medida que camino en frente de
él.

Esa noche, mientras estoy esperando el programa de Logan, Eric llama.


Es raro porque, cuando mi canción/tono suena, me brotan de forma automática
todos estos sentimientos de felicidad, y mi estómago hace volteretas. Pero,
cuando veo quién me está llamando, mi corazón cae en picada.
Tengo que manejar esto. No puedo estar saliendo con Logan, bailar con
él y conocer a sus padres, y todavía técnicamente estar con Eric. No es justo
para ninguno de los dos. Pero estaría perdiendo la pieza animadora-novia-del-
mariscal de campo de mi cuidadosamente elaborado personaje, y no estoy
dispuesta a correr el riesgo. Todavía no.
No contesto el teléfono.

68
11
Traducido por GazHolt
Corregido por CrisCras

A la mañana siguiente, me levanto para ir a casa de Terra y busco en el


asiento de atrás para sacar la cantidad de bolsas de plástico que contienen cosas
como plumas, purpurina, cartulinas, camisetas blancas y diamantes de
imitación. Terra sale antes de que llegue a la puerta, seguida por Rayann.
Ruedo los ojos internamente. No es que no me agrade Rayann… Bueno,
no me agrada. Es una pirata del drama. Siempre me la imagino de pie en la
proa de un barco con uno de esos telescopios que se pueden alargar. —¡Mira
quién se ha dignado a aparecer! Parece que alguien ha estado viendo a alguien
más a espaldas de su novio. —He tenido esta conversación con ella por lo
menos tres veces durante el año escolar pasado.
—¿Trajiste barras de pegamento de más? —me pregunta Terra, con el 69
pelo súper rizado rebotando mientras me coge algunas bolsas.
—Sí.
—¿Y brillantina?
—También —respondo a medida que avanzamos hacia el interior.
Saludo con la mano a la mamá de Terra cuando atravesamos la sala de estar.
—¿Qué pasa con las chispas de las camisas?
—Sí, tengo todo lo de tu lista, y sí, tengo mi dinero para comprar las
entradas.
—Muy bien, lo voy a poner en mi cuenta, así puede estar listo para
cliquear en la web de la gira y comprar los billetes. Oh, Dios mío, esto será tan
increíble. ¿Puedes creerlo? Realmente vamos a ver a Allison. En persona. A
oírla. Con nuestros propios oídos. —Terra vuelca el contenido de las bolsas en
el suelo de su habitación.
Tengo un pequeño comentario que quiero hacer sobre la forma en que
siempre hemos escuchado a Allison con nuestros propios oídos. —Sí, será
asombroso. —Trato de sonar entusiasmada, pero sólo sale plano—. Entonces,
¿cuándo es el concierto? Siempre se me olvida.
Ella se lanza a por los marcadores. —Te lo he dicho como un millón de
veces, Mad. No es este sábado o el siguiente, sino el que viene después. Sólo dos
semanas más.
Asiento lentamente. ¿Por qué el sábado conecta un interruptor en mi
cabeza? No es el cumpleaños de nadie, no creo…
La habitación gira cuando me golpea. Oh, mierda. ¡Doble, triple,
cuádruple mierda a la enésima potencia! La convención de cómics es en dos
semanas. Y Logan sólo tiene un pase de un día para el sábado.
Soy la peor persona que existe. ¿Por qué camino voy? Por un lado, veo a
mi mejor amiga toda vestida con su camiseta de Allison Blair y brillo en los
párpados. Rayann está detrás de ella luciendo como un extra de Piratas del
Caribe, burlándose de mí con el cuchillo que está a punto de sumergir en la
espalda de Terra. Por otro lado está Logan, con su vieja maleta blanca y negra y
su camiseta de PowerGirl, con el pase de día VIP colgando de su cuello. Hay un
momento de enfrentamiento cuando Terra blande sus CD’s de Allison como
estrellas y Logan saca rápidamente un escudo del Capitán América.
Es entonces cuando Rayann susurra algo al oído de Terra. Mi mejor
amiga me mira con los ojos muy abiertos y brillando con lágrimas que están a
punto de caer. Lo sabe. Sabe que estoy a punto de abandonarla. Por un chico,
nada menos.
Un escalofrío me recorre, asqueada ante la idea. No puedo creer que
siquiera esté contemplando dejarla tirada para ir con Logan. Es la persona más
dulce del mundo, como una hermana para mí. Es una mierda, pero tengo que
retirarme del NerdCon. Le prometí a Terra que iría con ella, así que iré. Fin de 70
la historia.
—¿Has oído que Allison prácticamente salió con ese tipo que salió con
Sandra Bullock? —pregunta Rayann mientras abre el paquete de camisetas.
Terra la mira con ojos grandes y brillantes. —De ninguna manera, está
saliendo con Ewan Cooper. Son el uno para el otro.
—Bueno, eso dijeron en SmashTalk.com —dice Rayann con aire de
suficiencia.
Acaricio a Terra en el hombro. —Sabes que nunca se puede creer a
SmashTalk. Quiero decir, ¿no es el mismo sitio que dijo que Allison era una
terrorista utilizando su música para lavar el cerebro de los adolescentes con
mensajes ocultos?
—Lo que sea. —Rayann se encoge de hombros—. Pero fueron vistos
besándose el pasado fin de semana.
¿Besándose? ¿En serio? Terra se queda mirando al suelo como si
estuviera a punto de caer por debajo de ella.
—No te preocupes por eso —le digo—. Estoy segura de que es sólo un
rumor. Ewan Cooper probablemente estará en el concierto. Vamos a tener que
mantener un ojo en el lado del escenario. —Abro la caja de la brillantina y saco
la rosa—. Entonces, ¿qué va a decir tu camiseta?
—Voy a poner: “Fan número uno de Allison” —dice Rayann.
Cuando la cara de Terra cae aún más, quiero golpear a Rayann. Terra
aplana una hoja de cartulina, luego dibuja algunas letras grandes con un lápiz.
Arruga la frente, y estoy bastante segura de que no es porque se esté
concentrando en el dibujo.
—¿Por qué no ponemos nuestra letra favorita en el frente y “Yo corazón
Allison” en la espalda? —pregunto.
Terra se anima. —¡Oh, me gusta eso! O tal vez, en la parte posterior tú
podrías tener “yo”, Rayann podría tener un corazón, y yo podría tener
“Allison”. Así, cuando nos encontramos juntas será…
Rayann la corta. —Quiero llevar “Allison”.
Terra entrecierra los ojos hacia ella. —Está bien. Seré el corazón.
—Eso funcionará —le digo, asintiendo como si fuera la mejor idea del
mundo—. De esa manera puedes usar tu camisa de nuevo.
Terra coge la cinta adhesiva y un poco de su brillo regresa. —¿Qué tal si
atamos un montón de cartulinas, así tenemos un cartel largo y grande que todas
podemos sujetar?
Ignoro el ceño de Rayann y sigo adelante. —Y así podríamos animar con
el cartel. Tal vez Allison lo escuchará si lo hacemos durante una pausa en la
música. También podríamos pedirle a alguien que nos grabe.
—¡Hola, YouTube! ¡Perfecto! —Con una sonrisa de felicidad en su rostro, 71
Terra comienza a juntar las cartulinas.
Debería estar feliz porque me las he arreglado para frustrar a la pirata
del drama y devolver a mi mejor amiga a su lugar feliz. Y lo estoy. Pero no
puedo dejar que se me escape un suspiro cuando alcanzo las brillantes letras
azules. Oh, NerdCon, se extrañará tu genialidad.
Terra se levanta de un salto. —Voy a conseguir mi teléfono para que
podamos escuchar a Allison mientras hacemos esto. Tal vez el canto pueda
tener el mismo ritmo que una de sus canciones.
Le dedico una gran sonrisa y levanto mis dos pulgares.
Tan pronto como Terra sale, Rayann se gira hacia mí. —¿Qué pasa
contigo? No hay manera de que estés tan emocionada por este concierto como
finges estarlo. He visto lo aburrida que te ves cuando Terra empieza a hablar de
Allison. El hecho de que ella no esté prestando atención no significa que el resto
de nosotros no lo hagamos.
—No pasa nada conmigo —le digo, tal vez un poco más alegre de lo que
lo haría normalmente. Lo último que necesito es que piense que está pasando
algo conmigo; y acaba de sacar el telescopio, puedo sentirlo—. Estoy muy
emocionada por ir a un concierto en vivo. Y salir contigo y Terra. El verano se
vuelve aburrido, ¿sabes?
—Si tú lo dices —dice justo antes de que Terra regrese y vuelva a
sentarse.
Todas trabajamos en nuestros corazones durante un rato hasta que Terra
me pregunta—: Entonces, ¿dónde has estado, Maddie? Cada vez que te mando
un mensaje de texto no respondes hasta que es demasiado tarde para hacer
algo.
—Sí, Maddie —dice Rayann—. Si el verano ha sido tan aburrido, ¿por qué
no has estado saliendo con nosotras?
Estoy bastante segura de que me acabo de convertir en la gran X en el
mapa de un tesoro. Tengo que llegar a una excusa rápida, y al final, la que se
me ocurre es bastante pobre. —He estado ayudando a mi mamá en la casa, y la
batería de mi teléfono apesta de verdad, así que tengo que dejarlo enchufado
todo el tiempo. Para el momento en el que me deja pasar el rato en mi
habitación, por lo general es muy tarde.
Terra parece pensativa. —Siempre podría probar con el teléfono de tu
casa. No sé por qué no pensé en eso antes.
—¡No! —¿Y si llama cuando estoy usándola como excusa para ser una
friki con Logan?—. Quiero decir, papá siempre está a la espera de llamadas
sobre los nuevos puestos de trabajo. No puedo ni siquiera levantar el teléfono
de casa sin que me diga que lo cuelgue. —Me encojo de hombros y trato de
volver a reír, pero sólo sale como un sonido tembloroso.
Rayann sonríe como si yo estuviera a punto de caminar por la plancha, a
la espera del momento en que caiga en picado hacia mi muerte. Terra 72
simplemente parece un poco confusa y vuelve a sus letras.
Una vez que mi camiseta se ve sólo ligeramente mejor que la que hice en
cuarto grado durante una reunión de los Brownies, le pregunto—: ¿Puedo dejar
esto aquí para que se seque? Mamá me mataría si tengo esta cosa brillante por
todo el interior de mi coche.
—Por supuesto.
—Gracias. Bueno, tengo que irme. Mamá probablemente tiene medio
millón de cosas que esperan…
Terra se sienta sobre los talones con un ceño fruncido en su rostro.
—Pero ¿y el cartel? Ni siquiera hemos empezado a trabajar en ello.
Me paro en medio de la puerta, deseando que Rayann dejara sus miradas
petulantes. ¿Podría dejar esa estúpida cara suya? —Más tarde, lo prometo.
Quiero decir, ¿cuánta ayuda puede necesitar realmente mi mamá?
—Está bien —dice Terra con tristeza, pero cuando se pone de pie, se
convierte de nuevo en la vertiginosa Terra—. Esto va a ser impresionante. ¡No
puedo esperar! Eres la mejor. —Me da un fuerte abrazo.
Oh, sí, soy la mejor, sin duda. Más como la chica que está tan enterrada
en mentiras que no puede ver a través de ellas lo suficiente como para darse
cuenta de que casi rompió el corazón de su mejor amiga.
Rayann finge una sonrisa y también abre los brazos para darme un
abrazo. —Tal vez tu mamá te deje pasar el rato con nosotras de nuevo pronto —
me susurra al oído. Su tono no es esperanzador sino enloquecidamente siniestro.
Como si no pudiera esperar a la próxima oportunidad para atraparme en una
mentira de la que no pueda salir.
Me apresuro a salir por la puerta mientras aún pueda, con escalofríos
deslizándose por mi espalda.

73
12
Traducido por Nani Dawson
Corregido por Niki

—Mamá, Terra y Rayann quieren ir a ver una película más tarde en la


noche, ¿puedo ir? —pregunto desde la puerta de mi habitación.
El programa de Logan casi termina y se supone que iríamos al LARP of
Ages esta noche, una vez que él terminara. Le dije que lo vería en la estación de
radio alrededor de las nueve y media, para que me pudiera ayudar con mi
disfraz.
—¿A qué hora se termina? —grita mamá desde abajo.
—Se supone que a las once y media.
—Está bien, sólo llama cuando vengas camino a casa.
Rayos, odio mentirle, pero lo último que quiero es a mamá hablando con 74
sus amigos sobre “mi nuevo pasatiempo”. Además, es una mentirilla. No pasa
nada. Pero si ese es el caso, ¿por qué tengo que decirme constantemente que
deje de pensar en ello?
Me miro en el espejo. Decidí usar una linda falda completa hasta las
rodillas y una blusa simple con una camisola debajo. Mi cabello ha sido
meticulosamente rizado para crear una ondulante masa. Es curioso cómo toma
mucho tiempo y demasiados pasos el hacer que el cabello de uno se vea natural.
Cuando llego a la estación de radio, reviso los suministros que compré
más temprano con las cosas de arte de fanáticas de Allison Blair. Hay flores
falsas, super pegamento, cintas, pelotas de ping-pong, pintura para el rostro
azul, locas pestañas falsas, y mallas azules.
Sentada en mi auto estacionado, fabrico una gargantilla con la cinta y
pego algunos girasoles falsos en ella. Pongo otra flor de cinta en mi muñeca.
Otra flor va en mi cabello. Soy casi una princesa elfo.
Como siempre, el segundo en que comienzo a sentirme feliz sobre algo y
como que todo podría estar bien después de todo, cosas en las que no quiero
pensar aparecen en mi cabeza. Cosas como que le mentí a mi mamá, lo que me
hace una hija horrible. Y peor, tengo que decirle a Logan que no puedo ir a la
convención.
Y cuando le diga por qué, hay una muy buena posibilidad de que me
diga—: Púdrete junto al camino de Lumina en el que vas. —O puede que sólo
ponga unos grandes ojos de cachorro y hable acerca de todas las cosas que me
voy a perder. Adiós, concurso de cosplay. Adiós tener el #400 firmado por el
autor y el artista. Adiós obtener mi foto con Logan y Stan Lee. Pero tengo que
ser firme con él.
Tanto para una divertida y relajante noche de LARP.
La luz de seguridad sobre la puerta del estudio de grabación de la
universidad se prende cuando Logan y otro chico (asumo que el misterioso
Ben) salen. Reviso mi maquillaje por el retrovisor. Voy a tener que volver a
hacerlo después de la pintura del rostro, y aun así me pongo un poco de brillo
labial extra.
Espero a que Ben se haya metido a su Jeep y se aleje, antes de salir de mi
auto. Logan para a mitad de paso cuando me ve. Esto no debería hacerme tan
feliz como lo hace, especialmente cuando estoy planeando regresar mi pase de
NerdCon tan pronto como se suba a mi coche.
—Guau, eres definitivamente material para la realeza elfo —dice.
Tal vez el pase de NerdCon puede esperar por unos minutos más.
—No puedo creer que en serio voy a hacer esto.
—Va a encantarte, no te preocupes. —Subimos a mi auto, y él voltea
hacia mí—. Gracias por el aventón, por cierto. Vera tenía clases de natación,
Jonah quería ir a la biblioteca, mamá tenía compras que hacer, y papá tenía la 75
Van en el taller, así que era más fácil prestarle mi auto a mamá.
Divaga de nuevo. Hago una nota mental de poner una aplicación de
grabación de voz en mi teléfono así puedo captar todas las marcas de tonto-
adorabilidad la próxima vez.
—No hay problema.
En el camino a su casa, la idea me golpea; estoy a punto de hacer una de
las cosas más nerds que cualquiera pudiera hacer. ¿Vestirme como una princesa
elfo así puedo ir a juguetear con otras personas pretendiendo ser bestias
fantásticas? Es loco, ¿cierto?
Pero luego se me ocurre, puede ser que en realidad no pueda hacer esta
locura por la cosa de la NerdCon. Puede que termine con esto de una vez antes
de que me encariñe con mi nueva vida como elfo.
Respiro profundo y comienzo a hurgar en mi bolso mientras trato de
mantener un ojo en la carretera también.
Luego Logan comienza a divagar sobre el juego.
—Hubo una vez cuando tuvimos que ir contra una gárgola, la cual es
uno de los seres más poderosos del juego, y yo tenía que rastrearlos porque era
el único que tenía este poder de aura identificadora. —Y sigue y sigue. Está tan
absorto en ello que sólo me hace desear que pudiera ser así de libre. Libre de
hablar sobre otra cosa además de Allison Blair sin que mis amigos me vean
como si hubiera arruinado el baile del medio tiempo. Termina la historia con
muchas sacudidas y efectos de sonido, y todo lo que puedo hacer es sonreír, en
tanto la punta de mis dedos rasguñan el pase VIP.
Él me empuja la pierna un poco.
—Sólo estoy diciendo que es divertido. Vas a amarlo. —Una boba y
adorable sonrisa ocupa toda su cara mientras nos estacionamos en su cochera.
Sale de un salto del auto y comienza a hacer el robot con mis luces largas como
su foco.
Decido que puedo esperar para decirle mientras baila el robot hacia mi
puerta para abrirla por mí. Está tan entusiasmado sobre esto. Tan dulce. Si no
puedo ir a la convención, quiero al menos tener esta noche con él. Y quiero salir
ilesa de mis estúpidas mentiras y mi apestosa vida en general.
Meto el pase VIP más profundo en mi bolso y me fuerzo a olvidarlo.
Cuando estamos dentro, Martha está lavando las vasijas.
—Oh, Maddie te ves genial. A ver una vuelta. —Hace círculos con su
dedo, lanzando burbujas de jabón al suelo de la cocina. Doy una vuelta y ella
aplaude—. Debes ser de la raza Trulu, ¿verdad?
—Sí, señora.
—¿Tienes pintura azul?
—Sí, señora. 76
—¿Qué tal algo de delineador negro para los tatuajes ceremoniales del
rostro?
—Bueno, tengo unos en mi bolso, podría…
—Oh, cariño, no uses tus cosas buenas. Tengo algo que separé para este
tipo de cosas. Está en el cajón junto al lavabo en el baño de arriba. —Apunta al
techo.
Logan me lleva al baño de arriba y se va para ponerse su traje. Me pongo
las mallas azules, estirándolas y tirándolas hasta que se sienten cómodas. La
pintura del rostro no es como el azul pitufo, gracias a Dios. Es más como un
azul mutante. Debe ser suficiente disfraz para que nadie sepa quién soy en
realidad, especialmente desde que estoy agregando estas monstruosas pestañas
y los tatuajes ceremoniales. Probablemente no importa de todas maneras. Logan
dijo que la mayoría de los jugadores eran estudiantes universitarios.
Estoy terminando de dibujar mis tatuajes, bonitos remolinos que parecen
fluir de mis ojos, cuando Logan aparece en la puerta sobre mi hombro en el
espejo. Me detengo a medio remolino.
Está usando vaqueros negros y una asombrosa chaqueta negra de
motociclista ardiente sobre una camiseta blanca. Su pelo normal y casualmente
desgreñado es ahora un perfectamente estilizado cabello desgreñado. También
tiene la piel azul cielo, pero sus tatuajes son más sencillos, sólo puntos en una
línea que van de oreja a oreja cruzando el puente de su nariz. Se apoya contra el
marco de la puerta, y mi mente se queda en blanco.
—Me gustan las cosas clásicas que te pusiste.
Me aclaro la garganta, porque está repentinamente seca.
—Gracias. Tú te ves muy… —Me voy apagando porque casi digo elfo-
licioso—. Muy creíble.
—He hecho esto más de unas cuantas veces. —Sonríe. Siento una
punzada de enojo hacia mí misma por perderme esas “más de unas cuantas
veces”.
—Nunca me dijiste que también eras un Trulu.
Da un paso dentro del baño, el cual es bastante pequeño, así que sólo está
a un pie y medio detrás mí. Mi corazón comienza a acelerarse, tamboreando
dentro de mi pecho tan fuerte que lo siento en mis orejas.
—Acabo de hacer el personaje hoy. Pensé que tendría sentido si
fuéramos de la misma raza porque probablemente esté mucho junto a ti.
—Mi héroe —digo en una voz susurrante.
—No que no puedas ser capaz de manejarlo sola, pero… —Pone los ojos
en blanco—. ¿Estás lista?
Decidimos irnos juntos en su auto porque trata de ser un caballero. 77
Damos vuelta en una calle llena de grandes, hermosas casas todas con enormes
puertas y arte tipario que vigilan la entrada.
—Le dije a Dan que podía venir con nosotros, ¿está bien?
—Por supuesto. —El tipo ya me había escuchado eructar. No creo que el
verme en un traje de elfo pudiera ser más embarazoso que eso, aun cuando
pensó que el que eructó era Logan y no yo.
Mientras nos acercamos a una de las casas más grandes que he visto de
cerca, intento enlistar mentalmente a todas las personas que saben acerca de mi
doble vida. Puedo pensar en tres: Logan, Dan, y Martha quien, admitámoslo, no
parece del tipo chismosa sobre las actividades de la chica que sale con su hijo.
Esto es bueno. Esto es manejable. Si puedo mantenerlo con estas tres personas,
quién sabe cuánto pueda continuar satisfaciendo a mi ser nerd y todas las
ventajas que eso conlleva.
Dan sale disparado de su puerta de entrada cargando dos paquetes de
doce refrescos y lo que parece una tercera extremidad bajo su brazo. Es un poco
robusto, pero tiene una linda cara. Apuesto a que será uno de esos chicos que se
vuelven más apuestos conforme pasa el tiempo. Es su vocabulario el que
necesita trabajo.
—¿Puedo tener algo de ayuda con esta mierda? —grita.
Salgo del auto y tomo uno de los empaques de refresco. Logan abre la
cajuela para que podamos guardarlas ahí. Es ahí cuando me doy cuenta de lo
que es la tercera extremidad. Dan apoya la punta de su gigantesca espada de
hule espuma envuelta en cinta adhesiva en el suelo. Su mano está envuelta en la
empuñadura que está junto a su mejilla. Dan es sólo unos tres centímetros más
bajo que yo, así que sí, es una espada muy, muy larga.
Cuando alejo mis ojos de ella, me doy cuenta de que está mirándome de
arriba abajo.
—Maldición, chica —dice, y no puedo ocultar mis ojos en blanco—. Me
meteré en problemas por decir esto si mi clan se entera, pero te ves
malditamente bien esta noche.
Cruzo los brazos. —Espera, ¿tu clan? ¿Qué eres tú?
—¿Qué? —grita con la voz más profunda que puede manejar—. Me
ofende tu ignorancia, joven elfo. —Trata de blandir su espada, pero golpea
contra el auto.
—¿A quién llamas “joven elfo”? Tengo más de doscientos años.
—Bah, eso es una gota en una cubeta para un enano. Lamentarás…
—Oye —dice Logan, mientras se inclina sobre su coche—. Nada de jugar
fuera del estadio sin un maestro del juego autorizado. Déjala en paz, Dan.
—Cálmate, amigo. Sólo me divertía —dice y luego voltea hacia mí—.
Qué manera de defenderte. Cuando eres un nuevo jugador, debes estar
preparado para ser probado. 78
—Gracias —digo, sintiéndome extremadamente orgullosa de mí.
—Sólo tengo una cosa más que decir, elfo.
—¿Ah sí? ¿Y qué es eso, enano?
—¡Pido estar al frente! —Dan ríe a carcajadas mientras pisa fuerte hacia
el asiento del pasajero como un niño usando las botas de su padre. Parece que
pesan una tonelada cada una y tienen picos saliendo de sus dedos que,
obviamente, están hechos con hule espuma. También lleva hombreras que
tienen los mismos picos de hule espuma apuntando a todas direcciones.
—No, amigo, veto tu pedido —dice Logan.
—Ay, vamos, ¿por qué?
—Porque no tendré esa ridícula espada golpeando el espejo retrovisor.
Abro la puerta trasera para Dan y hago una gran reverencia.
Dan me da una mirada malvada.
—Ya veo lo que pasa aquí. Los Trulus uniéndose. Esto es racismo, ¡es lo
que es!
13
Traducido por Niki
Corregido por Anakaren

—No puedo creer que todo el mundo tiene que jugar con un nuevo
personaje este año. He estado jugando como Craytor por dos años. Es un tipo
muy rudo ahora —dice Dan mientras se inclina hacia adelante y apoya sus
codos en nuestros asientos.
—Creo que es una gran idea —dice Logan—. Necesitamos sangre nueva,
y la gente nunca se queda por mucho tiempo si sus nuevos personajes no
pueden pasar el rato con los más experimentados. Además, serás capaz de traer
de vuelta a Craytor tres veces durante el verano, creo.
—¿Por qué es Craytor un tipo rudo? —pregunto.
—Tu personaje obtiene puntos por cada sesión de juego en que participa
—dice Dan—. Además, existe la posibilidad de puntos de bonificación si haces 79
algunas cosas especiales durante un juego. Luego, puedes utilizar los puntos
para aumentar los atributos, facultades o comprar artículos. Y Craytor era el
hombre el año pasado. Recuerdas cuando me bajé esa quimera sin ayuda,
amigo, mientras que todos ustedes decidieron correr y…
—Sí, lo recuerdo. Estuve allí. Y me has contado la historia más de un
millón de veces desde entonces —dice Logan.
—Bueno, es como mi querida vieja abuela siempre dice: Si nunca te dicen
que eres un cobarde, siempre serás un cobarde —dice Dan.
—Conozco a tu abuela, y ella nunca diría eso —dice Logan.
—Oye, mi MeeMaw es un ave vieja pero resistente. No la subestimes.
Lo juro, estos dos pelean como una pareja casada. Cuando llegamos al
lugar del partido —el cual resulta ser simplemente el patio trasero de la casa del
maestro de juego— las mariposas que se han ido acumulando en mi estómago
se convierten en una multitud de duendes enojados.
Logan y Dan salen del coche para sacar los refrescos de la camioneta,
pero yo me quedo donde estoy. Hay tanta gente aquí que tuvimos que aparcar
en la orilla de la carretera. Todos los tipos de criaturas de otro mundo
serpentean alrededor de la casa.
¿Cómo podría haber considerado esto? No tengo idea de cómo jugar.
¿Qué pasa si mi personaje muere? ¿En el primer partido, nada menos? Voy a ser
la nerd más tonta que haya existido.
—¿Estás lista? —dice Logan cuando abre para mí la puerta.
—No sé si esto es una buena idea —digo.
—Vas a estar bien. —Extiende una mano teñida de azul. Me mira con
ojos que parecen ser más azules que nunca a causa de la pintura en su cara. Su
sonrisa no es esa que conozco y que he llegado a esperar. Es suave y confiada.
Tomo su mano y no la suelto mientras caminamos hacia la masa de
jugadores.
Atravesamos la puerta principal, la cual tiene un cartel pegado allí que
dice:

Estás a punto de entrar en un club nocturno de criaturas paranormales llamado


Santuario, lo que significa que pasar por encima de este umbral te pone en JUEGO:
Regla # 1: No se permite alcohol ni drogas. Cualquier sospechoso de estar bajo
la influencia de estos será expulsado del juego.
Regla # 2: Deja tu verdadero yo en la puerta. No arrastres los acontecimientos y
sentimientos fuera de juego dentro del juego. El hecho de que un fulano te robó la novia
no significa que tu personaje también va a querer hacer pedazos a tal fulano. 80
Regla # 3: Si necesitas ejecutar una escena que involucra atributos, poderes o
artículos, por favor encuentra un maestro de juego para supervisar. Vamos a mantener
las cosas oficiales.
Regla # 4: Sé respetuoso con los demás y, ¡DIVIÉRTETE!

A medida que nos dirigimos de la sala hacia la cocina, mis ojos no saben
dónde buscar. Enanos, vampiros, cambia formas, hadas brillantes, hadas
oscuras, hombres lobo y criaturas a las que ni siquiera puedo poner un nombre
se amontonan por todo el lugar. En la cocina, Logan y Dan añaden sus refrescos
a una pila creciente de otras bebidas y aperitivos. Nos dirigimos hacia la puerta
trasera, pero tenemos que esperar a algún tipo de dragón con una cola larga y
llena de bultos que pase antes de que podamos entrar a la sala de juegos.
Una música aleatoria casi hipnotizante me inunda, mientras paso por la
espesa hierba. Un altísimo árbol de magnolia crece en el medio del patio. De él
cuelga una enorme bola giratoria de discoteca que refleja puntos de luz sobre
muchos más jugadores. Parece que las criaturas de la misma raza se están
agrupando. En un rincón en el fondo del patio, hay un grupo de hadas
relucientes con alas de malla brillantes. Se ven tan bonitas; hago una nota
mental para buscar trajes de hadas este Halloween que viene.
En la esquina completamente opuesta, más cerca de la casa, hay un
grupo de hadas oscuras. Todas están vestidas de negro, con el pelo negro,
sombra de ojos negro, labios negros y negras alas rotas. Sólo negro por todas
partes. Hago contacto visual con una de estas hadas, y ella frunce el ceño. Sus
ojos rodeados por carbón se estrechan, y sus labios mortales forman un
gruñido. Inmediatamente miro hacia otro lado porque estoy muy asustada. Casi
puedo sentir la animosidad que sale de esta chica.
Cuando miro a Logan, sonríe hacia mí y me aprieta la mano, que por
suerte todavía no suelta.
—¡Hermanos, ho! —grita Dan y va pisoteando a través del patio hacia un
grupo de enanos también cubiertos en espigas de espuma. Le dan la bienvenida
con elaborados apretones de mano, choques de pecho y finalizan con golpes en
la cabeza.
—Vamos, amigo, tengo vecinos —le dice a Dan, un hombre de pie junto
a nosotros en una túnica de color verde oscuro que fluye y luciendo una muy
falsa barba blanca.
Logan me lleva a un par de sillas de jardín en el borde de la yarda.
Cuando nos sentamos, dice—: Mira, no es tan loco, ¿verdad?
Dejo escapar una risa nerviosa. —Por supuesto que no. Todo esto es
completamente normal.
—Sólo relájate. Recuerda, eres una princesa elfo. Entra en personaje.
—Cierto, cierto. —Mi nombre es Laowyn. Soy la heredera a un trono. 81
Debería sentarme recta y cruzar los tobillos. Soy quisquillosa, pero no estirada.
Soy ingenua sobre el mundo fuera de mi reino.
—Por cierto, he añadido algo a tu hoja de personaje en la sección de
historia, por lo que sería más creíble que estés aquí esta noche.
Me entrega mi hoja de personaje, y la escaneo para encontrar la historia.
Clavada en el último párrafo que escribí es una sentencia de la letra de Logan,
que es pequeña y precisa, fácil de leer. Dice: Laowyn está en una relación con
Graffin.
—¿En serio, Graffin? —Lo miro por el rabillo de mi ojo.
—Había que tener una razón para estar aquí esta noche. Tu personaje no
habría tenido ni idea que era un club para nuestra especie. Me imagino que
nuestros padres podrían haberse conocido unos a otros y nos presentaron. —
Cuando no digo de inmediato cualquier cosa, él juega con la cremallera de la
chaqueta y dice—: No te preocupes, es sólo un juego. Sólo tenemos que fingir
estar juntos.
Es algo bueno que esté usando pintura azul porque puedo sentir mis
mejillas calentarse. Echo un vistazo a sus manos. No puede dejar de juguetear
con la cremallera. Cuando trato de hacer contacto visual, él evita mirarme. Su
cremallera debe ser realmente impresionante.
Le doy un empujoncito a su brazo con mi codo. —Está bien. Tengo que
mantener las cosas creíbles, ¿no?
—Cierto. Es todo para hacer las cosas lo más real posible.
Sus hombros se relajan, y pone su brazo sobre el respaldo de mi silla.
Juguetea un poco más, sus dedos tamborileando un ritmo en el respaldo, y
luego deja caer su brazo de nuevo a su lado. Es adorable, de verdad. Arrastro
mi silla más cerca de él y envuelvo mi brazo alrededor de su codo, sonriéndole
tan coquetamente como puedo mientras bato mis pestañas súper largas. Se ríe,
con esa risa sincera.
—¿Alguna vez has hecho esto? ¿Tener tu personaje en una relación? —
pregunto—. Parece una cosa que haría un jugador profesional.
—Yo, uh… —Su mirada lanza dardos al grupo de las hadas oscuras.
Abre la boca para continuar, pero la música se detiene. Todo el mundo presente
comienza a moverse para rodear el árbol, pero puedo ver a alguien tratando de
luchar, esquivando la corriente de gente. Esa aterradora hada oscura tiene sus
ojos malignos fijos en Logan y en mí, mientras atraviesa de la multitud.
—Parece que las cosas están a punto de comenzar. Vamos a ver lo que
Tommy, quiero decir, el amo del juego Sorenson tiene que decir —dice Logan.
Se pone de pie, y sigue a la aglomeración de personas.
Para el momento que todo el mundo se asienta, la maligna hada no está
al alcance de mi vista. Me relajo un poco.
El aspirante a Dumbledore de antes sube sobre una mesa de centro que se
pone delante del árbol. Levanta las manos pidiendo calma, y tengo que admitir 82
que es muy bueno cuando todo el mundo se queda en silencio.
—Bienvenidos a todos y cada uno de ustedes, nuevos y viejos —dice en
un acento decente—. Espero que todos hayan venido al Santuario esta noche
para pasar un buen rato civilizadamente, porque tenemos una noche
interesante para ustedes. —Y termina con un ademan ostentoso de su túnica, y
la multitud estalla en aplausos.
Deja ir el acento y dice—: Si tienen un área de conocimiento bajo sus
especialidades, consulten con el maestro de juego, Torrak. —Hace señas hacia
uno de los miembros del clan de Dan—. Eso es todo, y recuerden las reglas,
gente.
Las personas se dispersan. Algunos bailan con la música que ha tenido
un alza en el ritmo, pero la mayoría forman los mismos grupos que antes.
Logan me lleva con él a Torrak porque tiene la cosa del área de conocimiento.
Dice que su personaje le diría a mi personaje todo lo que sabe de todos modos
así que bien podría oírlo directamente de la boca del enano.
Torrak no ha escatimado gastos en su atuendo. Su barba roja de como
treinta centímetros de largo parece monstruosamente real. La placa de la
armadura que cubre su pecho podría haber sido recogida en la venta de garaje
del Señor de los Anillos.
Un vampiro de aspecto enfermizo, que huele a talco de bebé llega a
Torrak primero, por lo que paso el rato y espero nuestro turno. Aprovecho el
momento para observar un poco más a las criaturas, lo cual resulta ser una mala
idea. Aquí todo el mundo parece tan cómodo en su falsa piel. Es intimidante y
maravilloso, y yo quiero ser como ellos. Pero sigo pensando que no merezco
estar aquí. Si estas personas supieran lo avergonzada que he estado por ser
como ellos, no me aceptarían. Me tildarían por impostora, una farsante. Mi
mirada se desplaza a la cara de Logan. Tiene el ceño muy fruncido en una
mirada de preocupación que me hace darme cuenta que está imitando mi
propia expresión. Obligo a mis cejas separarse y trato de poner una sonrisa
relajada.
Da un paso más cerca de mí y toma mi mano. En lugar de hacerlo en
plan de amigos, enlaza sus dedos entre los míos. No sé si es real o sólo mi
imaginación, pero el calor que viaja desde nuestros dedos entrelazados por mi
brazo, y sobre todo mi cuerpo, hace que toda la tensión de mis músculos se
derrita.
Por último, el vampiro se va y damos un paso adelante. Torrakse golpea
el pecho con el puño cerrado y dice—: Ho, amigos. —Nos cuenta que ha habido
algunos acontecimientos anormales que tienen lugar en la ciudad. Ciudadanos
humanos al azar han estado cometiendo crímenes que simplemente no encajan
con lo que son. Las madres amas de casa están robando bancos. Hombres de
negocios honrados han sido capturados robando maquillaje. La celda de los
borrachos en la estación de policía se ha llenado de tantas señoras mayores que
tuvieron que vaciar la piscina municipal para hacer espacio para las abuelas 83
más borrachas. La locura está en aumento. Los rumores están circulando entre
la comunidad paranormal que uno de los nuestros es responsable.
A medida que nos alejamos para dejar que un hombre con un cartel en la
espalda que dice: “es un Centauro” escuche la información, le pregunto a
Logan. —De acuerdo, entonces, ¿qué hacemos ahora?
—Nos mezclamos, charlamos, tratamos de averiguar lo que otros saben.
Parece que va a ser una buena novela policíaca a la antigua este verano.
—Bueno, si ya sabemos que uno de nosotros está haciendo esto… —Miro
a Logan. Una de sus cejas se levanta, y la esquina de su boca se eleva en una
media sonrisa—. Um, ¿no deberíamos tratar de averiguar quién puede
controlar a los humanos de esa manera? Hacer que los humanos hagan cosas
que no quieren hacer.
—Espera, déjame ver tu hoja de personaje. —Se la entrego—. Ya me lo
imaginaba. Tienes un buen nivel de conocimiento sobre las razas. Supongo que
pasaste mucho de esos doscientos años en la biblioteca mientras permanecías
atrapada en el castillo de tus padres. Vamos a hablar con Torrak y ver si
podemos averiguar algo más.
Jalamos a Torrak a un lado, y Logan me da un codazo.
—Anda, pregúntale.
—Está bien, um, tengo esta cosa de conocimiento sobre razas y…
—Bien hecho. —Torrak se inclina para susurrar—: Sabes que ciertas razas
tienen la capacidad de controlar las acciones de los humanos. También debes
saber que las hadas oscuras son una de ellas, y tienen una tendencia a disfrutar
del caos y travesuras.
Mis ojos se agrandan. —Muy bien, gracias.
Torrak asiente y vuelve a su clan.
Logan coloca su brazo alrededor de mis hombros y aprieta.
—Buen trabajo. Apuesto a que sabemos más que nadie. El conocimiento
es poder, ¿no? Vamos a tomar una gaseosa.
Nos movemos hacia la mesa de los refrescos. Hay papas fritas y salsa,
galletas y dulces. También hay una gran variedad de refrescos, todo con
cafeína. Estas personas van a estar llenas de energía a finales de la noche si esto
es todo lo que hay para comer.
—Hola, Logan —dice una sedosa voz detrás de nosotros. La mano de
Logan, que está en el medio de verter su refresco en un vaso con hielo, tiembla,
chorreando líquido marrón en mis zapatos abiertos.
—Oh, mierda. Lo siento, Mad, quiero decir, Laowyn. —Arranca una toalla
de papel desde el rollo sobre la mesa plegable y trata de limpiar mis zapatos.
—¿Logan? —dice la voz de nuevo, y me volteo. Es ella, el hada oscura
que me ha hecho tener los pelos de punta durante toda la noche. Al segundo 84
que hacemos contacto visual, la comisura de su labio superior se retuerce como
si estuviera luchando contra el impulso de gruñir.
—Hola, Kelsey, ¿cómo te va? —dice Logan.
—¿Puedo hablar contigo un momento? —Pone una mano en el antebrazo
de Logan—. ¿A solas?
Ahora siento mi propio gruñido arrastrarse hacia arriba por mi garganta.
Logan se aleja de ella.
—Estamos en el medio del juego aquí. ¿No puede esperar?
—No —responde, con tono impaciente—. Sólo tomará un segundo, te lo
prometo. Es importante.
Deja escapar un largo suspiro y se vuelve hacia mí.
—Ya regreso, ¿de acuerdo?
—Claro —le digo con mi voz de “no está bien, pero voy a decir que lo
está de todos modos”.
Sus alas color negro azabache se agitan con un sonido silbante y me
golpean en la cara cuando gira para ir al otro lado de la casa jalando a Logan.
Finjo que mis ojos son láseres y me concentro en ella. Desafortunadamente, no
se convierte en una Barbie de aspecto similar, pero me imagino cómo sería su
reacción de todos modos: terror, horror, y en última instancia, saldría corriendo
y gritando.
—¿Qué quiere? —dice Dan mientras se acerca.
—Hablar. A solas.
—Pobre Logan. Tiene la peor suerte con las chicas —dice—. Supongo
que no todos pueden ser tan exigentes como yo.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que yo estoy solo por elección, no porque ninguna chica
me quiera. —Señala con el dedo como si estuviera haciendo una declaración
muy válida.
Le doy una larga mirada en blanco, pero no capta la indirecta.
—No entiendo, ¿qué quieres decir con que Logan tiene la peor suerte con
las chicas?
—Bueno, esa chica. —Asiente con la cabeza en la dirección a la que Logan
y Kelsey se acaban de ir—. Como que lo arrastró por el barro, luego rompió su
corazón. Le daba órdenes todo el maldito tiempo, lo derribó, le dijo que tenía
que salir de la tienda de cómics y formar una banda o algo así. Ella sólo quería
que lo hiciera, porque su compañera de cuarto en esa escuela para chicos
inteligentes tenía un novio que formaba parte de una banda. Pero Logan no
tiene ni idea de cómo hacer música, sólo le gusta anunciarla. Lo más loco es que 85
en realidad no le importaba que le anduviera dando órdenes y esas cosas. La
gota que colmó el vaso fue la mentira. Verás, ella sí terminó estando con un
chico en una banda. El novio de su compañera de cuarto, en realidad. Y logró
todo eso mientras todavía salía con Logan.
—¡Qué perra! —Las palabras salen de mi boca antes de que pueda
detenerlas.
—Tú lo has dicho. Pero bueno, al menos no se avergonzaba de él.
Observo su espalda en tanto se aleja. ¿Qué se supone que significa eso?
Entonces mi cerebro se pone al día. ¿No estoy en el proceso de arrastrarlo por el
fango de la misma manera?
Logan aparece por la esquina de la casa, con la cabeza agachada mientras
se frota la parte posterior del cuello.
—¿Estás lista para irnos? —dice cuando me alcanza.
—Pero sólo hemos estado aquí por, como, treinta minutos.
—Hemos hecho todo lo que podemos hacer. El primer partido siempre es
lento de todos modos.
No lo sabría ya que este es mi primer juego. —¿Estás bien? —Trato de
tocar su antebrazo, pero me esquiva. Sobre el hombro de Logan, encuentro a
Kelsey mirándonos con una sonrisa.
—Estoy bien. Es sólo que… —Me mira como si estuviera esperando que
yo dijera algo específico, algo profundo. Supongo que mi expresión de absoluta
confusión no es lo que está esperando—. Sólo estoy cansado. Todo el día en la
tienda, y luego el espectáculo durante dos horas.
—¿Qué pasa con Dan?
—Voy a decirle. Probablemente encontrará un aventón.
Diez minutos más tarde, nos dirigimos de nuevo a la calle y hacia su
casa. Permanece callado durante mucho tiempo antes de que ya no pueda
soportarlo más.
—¿Seguro que estás bien?
—Sí.
No dice una palabra más, y no voy a obligarlo a hablar si no quiere. Es
probablemente la mejor manera de dejarlo en paz. No es como si tuviera
permitido ayudarlo a sentirse mejor. Si lo que Dan dice es verdad, debería
simplemente alejarme antes de convertirme en Kelsey. Ella en serio lo usó.
Estoy usándolo; más o menos, aunque no por medios viles o cualquier cosa, y
mintiendo a todos a mi alrededor sobre quién es él, quién soy yo, y donde voy
cuando estoy a su lado. Nos detenemos al lado de mi coche, y hay un largo e
incómodo silencio antes de decir—: Bueno, creo que te hablaré más tarde.
Voy a abrir la puerta, pero Logan dice—: ¿Qué está pasando aquí? 86
—¿Qué quieres decir? —Frunzo el ceño. La pintura de mi rostro se ha
endurecido por lo que es tan incómodo como la pregunta que acaba de hacer.
—Hay algunas toallitas húmedas en la guantera. Lo que quiero decir es
¿qué estamos haciendo? ¿Es esto como simplemente un experimento de verano
para ti o… —Se calla y mira por la ventana.
La acusación es como un puñetazo en el estómago. Porque es del todo
acertada. He estado tratando esto como Las Vegas: Lo qué pasa en el verano, se
queda en el verano.
Empiezo a frotarme la cara y manos con las toallitas, en su mayoría, así
no tengo que mirarlo a los ojos.
—¿Fue esa chica? ¿Dijo algo sobre mí? —Puedo oír la actitud defensiva
en mi voz.
—No te preocupes por ella —dice—. Lo que quiero decir es ¿pudiste
verme como…? Ha habido algunos momentos entre nosotros, ¿verdad? Sé que
no los estoy imaginando.
En un lapso de segundos, esos “momentos” parpadean a través de mi
mente. No sólo me acuerdo de ese día en The Phoenix cuando me moría de
ganas de leer el #400 y nuestro baile feliz improvisado delante del señor
Bigotes, sino que también recuerdo los momentos que él no conoce. Como la
vez que lo vi tratar sin éxito de abrir su casillero durante cinco minutos, luego
pasé el resto de ese día fantaseando sobre lo que habría pasado si hubiera ido
hacia él a ayudarlo. O cuando convencí al escuadrón en animar un partido de
fútbol para tener una razón para verlo jugar.
Pero esos recuerdos son reemplazados rápidamente con momentos que
no han sucedido todavía. Momentos como ver a Logan en la sala en el primer
día del último año y tener que fingir que no lo conozco. Rayan preguntando:
“¿Quién era?” Y yo contestando: “No tengo ni idea.”
No quiero hacerle eso. Es por eso que digo—: No. No hay momentos.
Tengo un novio. Sabes eso, Logan.
Sus labios se contraen lentamente en una delgada línea. —Sólo… lo que
sea. No importa. —Suena tan enojado, tan herido. Se sale del coche y cierra la
puerta de golpe. Si eso no es un “púdrete”, no sé lo que es. Ni siquiera da la
vuelta para asegurarse de que salga de su coche. Sólo da zancadas por las
escaleras a su casa y desaparece en el interior.
Para el momento en que finalmente me meto en mi coche y cavo en mi
bolso en busca de algo para ayudar con esta pintura, me tiemblan las manos.
Logan es la primera persona fuera de mi familia en aceptarme por lo que soy, y
lo he pisoteado. El pase NerdCon sale a la superficie junto con el paquete de
pañuelos que encuentro, y miro el techo de mi coche, deseando no ser una
idiota. Logan está enojado conmigo, y con razón, pero parece que todavía no he
terminado de arrastrarlo por el fango.
Mientras camino de vuelta al coche de Logan, mis pies se sienten tan 87
pesados que realmente miro hacia abajo para asegurarme de que no llevo las
botas de Dan. Esto es difícil porque regresarle el pase de esta manera significa
que probablemente no tendremos más contacto que no sea el ocasional torpe
encontronazo en la escuela. Por un segundo, miro hacia atrás hacia su casa,
deseando que vuelva, pero eso sólo haría esto más difícil.
Abro la puerta del coche, dejo caer el pase en el asiento, y me voy.
14
Traducido por Sofía Belikov
Corregido por Paltonika

Mamá está durmiendo en el sofá, en el camisón de abuela, cuando llego a


casa. Subo las escaleras a hurtadillas para quitarme toda esta estúpida pintura
de pitufo y ponerme el pijama. Mamá siempre se queja al día siguiente sobre los
calambres musculares si duerme toda la noche en el sofá, así que bajo las
escaleras en puntillas para despertarla.
—Mamá —susurro y sacudo su hombro—. Estoy en casa. Ve a la cama.
Resopla ligeramente, y sus ojos se abren bruscamente. Siempre se
despierta así, lo que me asusta un poco, y luego me hace reír, pero esta noche,
en este momento, nada es divertido.
—Hola, cariño, ¿lo pasaste bien? —dice lentamente.
88
—Sí, supongo.
—¿Qué sucedió? —dice en ese tono que hacen las mamás, como si
supiera que algo está mal.
—Nada. —Finjo estar distraída—. No pasó nada. Ve a la cama, ¿de
acuerdo?
—¿Estás segura?
Comienzo a decirle que estoy segura, que nada sucedió, pero me conoce
mejor que nadie.
—Pasó algo. ¿Quieres hablar de ello?
¡Sí! Me encantaría hablar sobre ello. Puedo sentir las palabras burbujeando
por salir. Es loco cómo mamá tiene una forma de sonsacarme las cosas, pero no
puedo admitir que le mentí sobre dónde estaría esta noche. Así que, trato de
contarle sólo las partes que necesita saber.
—Hay un chico —digo.
—Ah, creo que sé a dónde va esto. —Se sienta, acomodándose para
escuchar.
—Quiero decir, sé que estoy con Eric, y él es increíble. Bueno, algo. De
forma superficial. —Frunzo el ceño. Guau. ¿Cómo te sientes realmente Maddie?—.
De todas formas, me siento mal porque me gusta este chico. Es divertido, y
tenemos un montón en común y…
—¿Cómo qué?
Piensa rápido. No le confieses cuánto o mamá querrá más. —Eh, como que
ambos vamos a estar en las clases de honor el próximo año.
—Un chico listo. Me gusta.
—Sí, pero Eric está en Florida, y no volverá hasta dentro de otras dos o
tres semanas. No quiero terminar con él por teléfono, ya sabes. —Y ahí está.
Una vez más, mamá me sacó una verdad que ni siquiera sabía que existía. Dejo
escarpar el profundo suspiro que he estado conteniendo desde que Logan
sugirió que sólo era mi experimento de verano.
—¿Quieres mi consejo? —Mamá siempre dice eso debido a que solíamos
pelear todo el tiempo sobre ella dándome su opinión acerca de ropa, esmalte de
uñas, o cualquier cosa cuando en realidad no lo quería.
—Sí, mamá, quiero tu consejo. —Después de la última pelea que
tuvimos, hicimos un trato: me preguntaría y tendría que decirle esas palabras
para que continuara.
—Sé que no quieres terminar con Eric por teléfono, pero si quieres pasar
tiempo con este chico, entonces tienes que llamar a Eric. Es eso o tendrás que
decirle a este chico que espere hasta que Eric regrese y puedas romper con él
apropiadamente. Todo esto va de cómo tratas a las personas. Tienes que ser
considerada con los sentimientos de Eric.
89
Por supuesto, eso era exactamente lo que no quería escuchar, pero mamá
tiene razón. Tengo que hacerlo.

En la mañana, cojo el teléfono para llamar a Eric, pero sólo miro


fijamente la pantalla. ¿En serio voy a hacer esto? ¿Romper con el chico más
deseado en la preparatoria por Logan, un chico que ni siquiera he conocido por
dos semanas? Mamá tiene razón, pero ¿qué conseguiría con esto? Sólo
arruinaría las vacaciones de Eric. ¿Cómo puede ser eso lo mejor?
La otra opción apesta. ¿Pedirle a Logan que me espere hasta que Eric
vuelva? ¿Qué es esto? ¿Los años cincuenta?
Bajo el teléfono y trato de actuar normal, haciendo las cosas del día a día.
Tal vez si ignoro el problema, se solucionará solo.
Sí, claro.
Estoy lavando los platos cuando me encuentro mirando por la ventana,
preguntándome que está haciendo Logan en ese mismo segundo. Mientras
doblo la ropa de mamá, vemos su telenovela, que incita imágenes de Eric
perdiendo los estribos después de mi llamada. ¿Estará tan desconsolado que se
tirará de un muelle, profesando su amor por mí? Lo dudo. No estamos enamorados.
Él lo sabe. Y yo lo sé.
Hago esta misma rutina todo el día, y la mayor parte del siguiente. Es
alrededor de las seis y media de esa siguiente tarde, cuando finalmente decido
analizar seriamente la situación.
Para abordar esto tan científicamente cómo es posible, abro una página
en blanco en mi laptop y hago una lista de pros y contras, una para Logan y
otra para Eric. Cuando termino, la balanza se encuentra obviamente inclinada.
El mejor pro que puedo recordar de Eric fue de cuando lavó mi auto por mí
hace dos meses. Lo que es nada comparado con Logan siendo un bailarín muy
malo, el cual considero un pro porque es adorable.
He tomado una decisión.
Llamo a Eric inmediatamente antes de que mi coraje decaiga, pero
sorpresa, sorpresa, no responde.
—Hola, Eric —digo a su contestadora—. Quería decirte que yo, eh… La
cosa es… Necesitamos hablar. De cosas importante. Como nuestra relación.
Como… si debiéramos o no estar juntos, porque no creo que deberíamos. Así
que… eh. Llámame tan pronto como sea posible, por favor.
Cuando cuelgo, todo en lo que pienso es: Oh sí, Maddie, el “por favor”
realmente va a aligerar lo anterior. ¡Buen trabajo! Pero me siento como si un gran
peso hubiera sido sacado de mis hombros. Lo hice. Eric y yo hemos terminado. 90
Ahora tengo que ir a hablar con Logan y rogar por su perdón.

La estación de radio está ubicada en el medio del campus, en un pequeño


edificio de ladrillos rodeado por los dormitorios Keyser Hall y Rapides. El auto
de Logan es el único en el aparcamiento. Estoy sentada en el mismo lugar
donde me estacioné hace dos noches.
Él está allí ahora mismo, probablemente mezclando discos, presionando
botones, o haciendo lo que sea que se supone tiene que tener listo para su
programa. Tal vez debería esperar y hablar con él más tarde. ¿Ser un DJ es como
ser un jugador de fútbol? ¿Tienen que prepararse y centrarse antes de salir al aire? ¿Lo
distraeré? ¿Podría esperar hasta mañana? No, definitivamente no.
Un Jeep entra en el aparcamiento, y Ben se baja de él. Es un tipo pequeño
y moreno con rastas hasta la cintura. Camina hacia la puerta rápidamente, pero
grito su nombre antes de que entre.
—¿Ben?
—¿Sí? —Se detiene con una patinada.
—Hola, estoy aquí para hablar con Logan. ¿Puedes mostrarme dónde…?
Frunce el ceño. —Eres la porrista, ¿no?
—Soy una porrista. No sé si soy la porrista.
Se cruza de brazos, inclinándose un poco mientras me mira como si
estuviera midiéndome. Repentinamente, desearía haberme arreglado un poco
más. Una camiseta, vaqueros y unas chancletas no gritan exactamente: “Soy la
mujer de sus sueños”.
—Bien —dice después de unos segundos—. Probablemente no debería
permitir esto, pero necesito que mi prodigio sea feliz. Tú estás aquí para hacerlo
feliz, ¿cierto? —Me reta con un dedo.
Me pongo recta. —Sí.
Asiente una vez y camina hacia la puerta. Lo sigo por un estrecho pasillo.
Las paredes están hechas de bloques pintados de un brillante blanco y la
alfombra es de la misma baja calidad que las de las escuelas. El lugar huele a
polvo y fideos instantáneos.
Ben me dirige a una pequeña habitación que luce como cada estación de
radio que he visto en las películas, excepto que no tan glamurosa. Es estrecha y
muy oscura. El tablero de control o como sea que se llame, parece necesitar un
par de arreglos. Faltan algunas perillas. La ventana de vidrio orgánico que nos
separa de la cabina del DJ luce opaca y bien podría necesitar una limpieza. Sin 91
embargo, puedo ver a Logan a través de ella. Está sentado en una mesa con
forma de media luna con los audífonos puestos, desplazándose a través de una
pila de discos. Mi corazón se aprieta, y luego avanza hasta la quinta marcha
ante su vista.
Ben golpea la ventana, trayéndome de regreso a la realidad. Logan
levanta la vista de los discos para mirar a Ben, luego entrecierra los ojos hacia
mí, tratando de ver a través de la horrible ventana, supongo. Coge los lentes de
la mesa y se los coloca. Mi estómago aletea y mis rodillas se sienten como
gelatina. ¿Quién sabía que los lentes podrían ser tan sexys? Trato de sonreír y
saludarlo, pero estoy segura de que luzco como si estuviera sufriendo. Detrás
de los lentes con marco negro, sus ojos se amplían.
Permanecemos así por lo que parece una eternidad, con Logan
mirándome fijamente y yo con la mano aún en el aire, con una mueca perpleja
en el rostro. Finalmente, parpadea un par de veces y me hace señas para que
entre. Puedo sentir una sonrisa tocar mis labios.
Ben se inclina sobre el micrófono y presiona un botón. —Tienes menos
de dos minutos antes de que salgamos al aire.
Logan asiente, pero sigue haciéndome señas para que entre. Tropiezo
con una silla giradora que está sobre el panel de control mientras me dirijo a la
puertita que da a la cabina de Logan. Agradezco a todos los cielos cuando no
me golpeo contra una pared.
Cuando finalmente entro, Logan se levanta. —¿Qué estás haciendo aquí,
Maddie?
Mi corazón se aprieta de nuevo ante el sonido de mi nombre. —Quería
hablar contigo. Sobre la otra noche.
No responde, sólo sigue desplazándose entre los discos.
—Amigo, un minuto —dice la voz de Ben desde algún lugar sobre mí.
Levanto la mirada para ver un viejo parlante colgando de una pared.
—Vale, vale. —Logan coge una alta pila de discos, usando su barbilla
para mantenerla apegada al pecho, y pisotea hacia mí. Me apego a la pared a mi
derecha, así puede lanzar los discos a través de la puerta y en las preparadas
manos de Ben.
—Aquí está la lista de reproducción en orden. —Saca un pedazo de
papel del bolsillo trasero y se lo tiende a Ben. Cierra la puerta y gira hacia mí.
Con lo cerca que estamos ahora recuerdo el acuario, de cómo podía ver sus
lentes de contacto. Pero esta vez, sus labios están presionados en una fina
línea—. ¿Qué sucede?
El polvoriento aroma desaparece para ser reemplazado por el suyo. Si es
colonia, es una sutil. Tal vez es su jabón. Lo que sea que es, huele muy bien.
Como a tierra, pero limpio. Tengo la repentina urgencia de enterrar mi rostro en
su cuello y respirar profundamente.
92
—Vamos, amigo. Apresúrate —dice Ben por encima de nosotros de
nuevo.
Logan arquea las cejas en silencio. —¿Y bien?
—Me gustan tus lentes. —Eso es todo. Todo lo que puedo decir. Es por
su culpa, en serio. Obviamente, mi cerebro no es capaz de funcionar
apropiadamente cuando está así de cerca.
Su postura se relaja cuando deja escapar un largo y lento suspiro.
—¿Quieres sentarte? —Estira un brazo y saca una silla giratoria,
colocándola junto a él mientras se sienta, luego se pone los audífonos.
Cuando me siento, nuestras rodillas se tocan. Trato de decir que lo
siento, pero me calla. Estoy a punto de alejarme y darle su espacio cuando me
entrega otro par de audífonos. Los pongo sobre mis oídos, pensando cuán lindo
es que quiera que escuche la música.
La voz de Ben hace eco a través de los audífonos. —Cinco… cuatro…
tres… —A través de la ventana, lo observo levantar dos dedos, luego uno, y
luego señala a Logan.
La luz en el techo sobre nosotros parpadea, luego se atenúa cuando
Logan se inclina hacia el micrófono en la mesa. Parece que este lugar podría
necesitar un par de arreglos de electricidad, también.
—Hola a todos, y bienvenidos a otra transmisión de El Show de lo
Increíble de Logan. Tenemos algunas canciones espectaculares programadas
para esta noche, como siempre, pero esta noche es especial, amigos.
Me inclino hacia delante y descanso la barbilla en mi puño, dejando que
su voz se funda contra mí.
—Esta noche, tengo a alguien que me encantaría presentarles.
Me toma un momento procesar las palabras. Me enderezo y lo miro.
Lentamente, esa deliberada sonrisa a la que me he acostumbrado se arrastra por
sus labios.
—Saluda a nuestros increíbles oyentes, Wonderful Wendy.

93
15
Traducido por Annie D.
Corregido por Merryhope

Logan empuja el micrófono encendido hacia mí. Miro desde él hacia el


micrófono, luego sacudo mi cabeza. Asiente. Sacudo mi cabeza más ferozmente,
pero asiente más. Moviendo los labios digo las palabras “te odio”, y él sonríe.
—Hola —digo al micrófono, pero aparentemente estoy muy cerca. Logan
salta y aleja el micrófono un poco—. Lo siento —susurro.
Se inclina para hablar. —Así que, Wonderful Wendy, ¿qué ha sido
maravilloso sobre tu día?
Me acerco al micrófono, también, esperando que se aleje, pero no lo hace.
—Nada, realmente.
—Vamos, algo debió ser maravilloso. 94
Sacudo la cabeza.
Él señala al micrófono.
—Nop, nada.
—Eso está muy mal, pero de nuevo, la vida es todo acerca del yin y yang,
¿cierto? Las cosas no pueden ser siempre maravillosas. Así que, vamos con eso.
¿Qué fue lo no maravilloso sobre tu día?
Me aseguro de mantener mis ojos en los suyos mientras hablo. —Bueno,
me he estado sintiendo mal sobre herir a alguien. Dije algo que realmente no
quería, y ahora esta persona probablemente me odia, lo cual apesta. Mucho.
Esta persona tenía razón, y yo debí haberlo admitido.
Unos pocos segundos de silencio pasan. Estamos sentados tan cerca que
nuestras rodillas no se están sólo tocando, están entrelazadas.
—Eso sí que apesta. —La manera en que lo dice es como si no hablara
para la audiencia. Está hablándome solo a mí—. ¿Qué piensan todos ustedes,
radioyentes? ¿Tienen algún consejo para Wonderful Wendy o quieren
compadecerse? Llámennos.
Logan presiona un interruptor en el micrófono, y la voz de una mujer
comienza a cantar a través de mis audífonos. Mueve a un lado sus audífonos y
yo hago lo mismo.
—¿Entonces? —No suena más acusatorio. Suena más... optimista.
—Tenías razón. Ha habido momentos entre los dos. —Bajo la mirada a
nuestras rodillas y noto un agujero en sus pantalones. Toco la piel expuesta con
la punta de mi dedo.
—¿Y?
Empiezo a mover mi pie, ansiosa sobre lo que pensará sobre la próxima
parte. —Y… si estás dispuesto a perdonarme, me gustaría que hubieran más de
nuestros momentos.
—Así que, ¿Eric y tú? ¿Aún hay un Eric y tú?
—Nop, eso se terminó. —Eric ya debe haber escuchado el mensaje de voz
y está muy ocupado divirtiéndose para llamar. No esperaba que estuviera muy
preocupado acerca de nuestra ruptura. Hay muchas porristas para actuar como
sus acompañantes, gracias a Dios.
Una arruga se forma entre las cejas de Logan. Tal vez es el desgarrador
ambiente que la música está creando, pero me temo que quiere revelar algo
importante.
—Maddie, debo decirte… —Se inclina aún más cerca de mí y susurra—:
Yo...
—¿Sí?
—Yo… nunca he tenido suerte. Con las chicas. Con las relaciones. Con
toda esa cosa. Supongo, tal vez, exageré la otra noche. Lo siento. Es solo que, 95
eres tú, ¿sabes?
—No exageraste. Estaba siendo una idiota.
Frunce el ceño aún más y abre su boca como si estuviera a punto de
consolarme, decirme que no fui una persona terrible, pero sacudo la cabeza.
Me toma un poco de tiempo encontrar mis palabras. —Me gustas, Logan.
Me gusta quien soy cuando estoy contigo. Eres divertido y considerado. Y yo
pisoteé todo eso. Como dijiste. Soy yo y estoy intentando… arreglar eso, pero…
Levanta su mano para detenerme. —No, no es eso lo que quise decir. No
lo dije de mala manera. Para nada —Enfatiza esas últimas dos palabras y cubre
mi mano con la suya, su pulgar frota suave, ligeramente—. Solo... olvidemos
que todo eso pasó. ¿Está bien?
La voz de Ben suena por el altavoz, y los dos saltamos. —Y estamos de
vuelta en cinco, cuatro, tres...
Logan no pierde el ritmo. —Cielos, me encanta esa canción. ¿Qué te
parece, Wonderful Wendy?
Sonrío. —Una de mis favoritas.
Ben agita su mano hacia nosotros y hace el gesto internacional con la
mano para teléfono con su pulgar y dedo meñique.
—Parece que tenemos una llamada. Hola, asombroso radioyente, ¿cuál es
tu nombre? —pregunta Logan.
—Hola, Increíble Logan. Este es Dan-the-man.
Logan pone sus ojos en blanco, pero mantiene su voz estable. —Muy
bien, Dan-the-man, ¿qué hay en tu mente?
—Bueno, Increíble Logan, hay muchas cosas en mi mente, porque soy
extremadamente inteligente y siempre observador, algo así como un filósofo
moderno, si lo deseas, pero en el momento, la cosa principal en la que es estoy
pensando es en lo que me gustaría decirle a la chica que tienes co-presentando
contigo a pesar de que nunca has tenido un co-presentador, y probablemente
tuviste un amigo cercano o un conocido que te sugirieron hacerlo, pero por
supuesto, los rechazaste, lo cual es una gran y pesada carga de…
—Gracias por llamar, Dan-the-man. Vamos a tomar un breve descanso
antes de que des tu opinión a Wonderful Wendy porque estoy seguro de que
necesitas más tiempo para pensar la forma correcta de decirlo. Escuchen la
siguiente pieza de la próxima producción de NU de West SideStory, audiencia.
—Logan le da a Ben la señal para poner el segmento.
—Dan, te dije que no llamaras porque esto es lo que siempre pasa —dice
Logan, y me doy cuenta de que aún podemos hablar con el que llamó mientras
la música suena sin que sea transmitida—. Es un programa apto para menores,
y tienes la dificultad de decir dos palabras sin que una de ellas tenga algo que
ver con las partes inapropiadas del cuerpo de un animal.
—¿Cómo no podría llamar? Te pregunté el otro día si podía ser tu co- 96
presentador, y dijiste que no podías tener uno, que era contra las reglas. Y no
estoy feliz contigo, Increíble Logan, para nada feliz. Y no creas por un momento
que me engañaste con ese nombre código de mier… miércoles. Sé que es la
porrista.
¿De miércoles? Ese es nuevo. —¿Porque todos siguen refiriéndose a mí
como la porrista? ¿Y porque no dejas a Dan co-presentar? Creo que es gracioso.
—¡Lo ves! Soy gracioso, Logan. Espera… No necesito que me defiendas,
porrista.
—¡Bien, no lo haré!
—¡Bien, está bien! —termina Dan con un chillido.
—¿Pararían los dos de pelear? —Logan jala de mi hombro. No me había
dado cuenta de que me había acercado tanto al micrófono que casi lo tocaba con
mis labios—. No es mi co-presentadora, es una invitada. ¿Está bien, Dan?
—Lo que sea, amigo.
—¿Tienes de hecho algo que decirle? Si no, no irás de nuevo al aire.
—Sí, tengo un montón de… cosas que decirle.
Logan suspira. —¿Es alguna de esas cosas apto para menores?
—Sí, señor todopoderoso Increíble Logan, una de ellas sí lo es.
—Te dejaré al aire entonces. Pero, sólo para que lo sepas, considero
montón de… apto para mayores de 13 años, así que nada de eso tampoco, ¿está
bien? —Logan levanta sus cejas.
—Lo prometo. Nada de montón de…, nada de trasero de mono, nada de
traseros de algún tipo.
Logan le da a Ben un pulgar arriba cuando la pieza termina.
—Así que, aún estamos en línea con Dan-the-man que dice que le
gustaría decirle algo a Wonderful Wendy. —Logan cierra los ojos como si no
quisiera ver lo que pasará a continuación—. Dilo, Dan-the-man.
—Gracias por esa introducción, Increíble Logan. Sabes, deberíamos
trabajar juntos un día. Me han dicho que soy muy gracioso. De todas maneras,
me gustaría decir bien hecho, Wonderful Wendy. Toma mucho ser honesta y
admitir que te equivocaste. Espero que esta persona se dé cuenta de eso y
acepte tu disculpa.
Logan me mira, su boca colgando abierta, y estoy segura de que mi
expresión refleja la suya.
Me inclino. —Um, gracias.
—De nada. ¡Adiós, perras!
Logan sacude su cabeza. —Gracias por eso, Dan-the-man. Radioyentes,
¿están de acuerdo con lo que dijo? Llámennos y discutamos. Ahora de regreso a 97
la música. —Apaga el micrófono de nuevo—. Entonces, ¿qué harás este sábado?
Sé que debo lucir como una boba, pero no puedo contener mi gran
sonrisa. —No tengo ningún plan.
—¿Quieres salir?
—¿Como en una cita?
Empuja sus lentes arriba en su nariz con el nudillo de su dedo índice. El
pequeño gesto es tan... él. Desearía que usara lentes todo el tiempo. En verdad,
sólo quiero empujarlo bajo el escritorio y besarlo tontamente. ¿Qué les pasarían
a esos lentes si le doy uno ahora mismo? ¿Sería incomodo? ¿Se empeñarían? ¿Le
quitaría el estilo de Clark Kent, revelando el héroe detrás del disfraz?
—Sí, seguro. ¿Tal vez pueda recogerte y vamos a almorzar? —Se encoge
de hombros y jala el borde de la mesa que está a punto de caerse por completo.
—Suena bien. De esa forma, puedes conocer a mis padres.
Su mano jala bruscamente y arranca un gran pedazo de ligera madera.
La lanza a una esquina del cuarto y se voltea hacia mí. —Um, está bien. Eso
sería... increíble.
Río. —No te preocupes, mis padres son geniales. Digo, mi padre
probablemente quiera mostrarte todas sus armas, así que eso puede ser
divertido para ti. Las tiene colgando por toda la casa así que siempre hay una al
alcance.
—Oh… ¿en serio?
—Sí, además, tiene todas estas historias que le gusta contar. Acerca de
sus días con la mafia. Debes escuchar todas las diferentes maneras en que
escondía los cuerpos. Es tan creativo. —Aparto la mirada pensativamente, pero
lo veo desde el rabillo de mi ojo.
Sus ojos se ensanchan por un momento, y luego debió darse cuenta de
que bromeaba porque sonríe. —Supongo que de él sacaste tu sentido de la
moda. ¿Una capucha y lentes de sol en medio del verano? Has estado tomando
lecciones del hombre, ¿no?
—¡Exacto! —Asiento. Nos reímos un poco (posiblemente mucho) y luego
recuerdo lo que quería preguntarle antes—. ¿A qué te referías antes con eso de
“eres tú”?
—¿Eso? Uh, sólo me refería a que eres genial, ¿sabes? Y que yo... bueno...
—Está tropezando con sus palabras. Y es tan lindo, pero realmente me gustaría
que terminara su idea.
Pero por supuesto, es ahí cuando volvemos del descanso musical, y hay
otra llamada.
—¿Cuál es tu nombre, radioyente? —pregunta Logan.
—Hola, Increíble Logan. Es Capri. —Su voz es más clara viniendo a
través de los audífonos de que lo había sido cuando escuchaba el programa en 98
casa en la radio. Hay algo sobre ella que me parece familiar.
Logan mira hacia el techo como si estuviera pidiendo paciencia.
—Gracias por llamar de nuevo, Capri. Entonces, ¿cuál es tu opinión en la
situación de Wonderful Wendy?
—Si me preguntas, no entiendo porque ustedes están, como, orgullosos
de esa chica. El hecho de que trata de ser toda “pobre de mí” es patético. No
debería haber arruinado las cosas en primer lugar.
Cielos, ¿esta chica está hablando en serio?
Me inclino para hablar antes de que Logan lo haga. —Hola, Capri. Tienes
razón. No debí haber hecho eso, pero estoy intentando enmendarlo.
—¿Cómo? No has dicho ni siquiera que lo sientes. No sabes si incluso esa
persona te escuchará decirlo, y si lo hace, ¿cómo sabrá que eres tú? ¿No has
dado tu nombre verdadero? ¿Cuál es tu nombre verdadero, de todas formas?
Cielos, la voz de esta chica suena tan familiar, pero no sé de dónde.
Abro mi boca para hablar, pero Logan me gana. —Ha dicho que lo
siente, sólo que no fue trasmitido. Y, la disculpa fue aceptada. —Asiente como
queriendo decir: Allí está.
—¡Lo sabía! —chilla Capri, y casi arrojo mis audífonos—. Eres tú de
quien ella está hablando, ¿cierto, Increíble Logan? No la escuches, no es lo
suficientemente buena para ti. Rompió tu corazón una vez, lo hará de nuevo.
Necesitas a alguien que te cuide bien. ¿Quién lo hará…?
—Bueno, gracias por llamar de nuevo, Capri. Eres definitivamente una
de nuestras más fieles radioyentes, pero debemos volver de nuevo a la música.
—Logan le da al interruptor del micrófono y hace un gesto de apúrate a Ben
quien está moviéndose a través de los discos a toda prisa—. Música, Ben.... ¡Pon
la música!
Finalmente, un piano comienza, su melodía seguida por una voz ronca
de blues.
Las orejas de Logan están un poco rosadas. —Lamento eso. No sé cuál es
su problema.
—Sé cuál es su problema… lo he dicho antes. Ella siente algo por ti.
—No, no lo hace. Nunca he conocido a esa chica en mi vida. Yo…
—No importa. —Le doy un golpe en la rodilla—. Quiero decir, ¿quién
puede culparla? Eres Increíble Logan.
Sonríe, y sus ojos literalmente brillan cuando me mira. O tal vez es sólo el
reflejo de las luces en sus lentes. De cualquier forma, hace que mis dedos se
entumezcan, probablemente porque toda la sangre se ha ido hacia mis mejillas.
¿De que estábamos hablando? —Me gusta esa canción.
99
—Sí, es buena. —Observa el micrófono y respira profundo—. Así que,
¿qué harás…?
Ben interrumpe su pregunta cuando su voz sale a través de los
audífonos—: Me falta un disco, amigo. ¿Lo tienes allí?
Logan salta. —¿Cuál?
Mientras lo busca, yo juego con el cordón espiral del micrófono. No
puedo creer que no esté molesto conmigo. No sólo quiere salir, está de acuerdo
en conocer a mis padres, lo cual es descabellado.
Estoy soñando despierta sobre lo que pensará de ellos cuando agarra mi
mano, tratando de que deje de enredar el cordón más de lo que ya está. Sigue
buscando a través de los CD’s, así que le doy a su hombro un buen golpe, y
finge que tiene mucho dolor, agarrando su hombro y casi desmayándose en su
silla. Cuando finalmente encuentra el disco perdido, corre hacia la puerta de
vaivén y se lo entrega a Ben.
Vuelve a su asiento justo a tiempo para salir al aire. —Aquí hay otra
pregunta muy importante para ustedes, radioyentes. ¿Qué actividad
maravillosa deberíamos Wonderful Wendy y yo hacer en nuestra cita?
Natchitoches no es conocida por su entretenimiento social, así que ¿hay algo
que puedan sugerir? Dennos una llamada y debatiremos las posibilidades.
Mis ojos están muy abiertos al anunciamiento prácticamente en público
de que somos “algo”. Levanta sus cejas en mi dirección en forma de pregunta,
como diciendo “¿acaso lo acabo de arruinar?”
En el micrófono, digo—: Sí, el lugar más popular en esta ciudad es Wal-
Mart y no es exactamente la locación más romántica.
Durante el resto del programa, las personas me elogian por aceptar mi
error y disculparme. Los llamantes hacen sugerencias para nuestra cita, la más
prometedora siendo Alligator Park.
El programa termina, y Logan me acompaña a mi auto, dejando a Ben
cerrando el estudio. Es una noche agradable, sólo un poco húmeda.
—Entonces, ¿te veo el sábado? ¿Cerca de la hora de almuerzo? —Tengo
mis manos detrás de mí mientras me apoyo contra mi auto. La urgencia de
poner mi mano en su brazo y pasar mis dedos por su cabello castaño alborotado
es impresionante, pero no quiero parecer necesitada o posesiva.
Mete sus manos en sus bolsillos, y me pregunto si las quiere mantener
bajo control por la misma razón que yo. —El sábado. Prepárate para la mejor
cita de tu vida.
—Estoy seguro de que será genial.
Se mueve hacia mí, y me congelo. Lo va a hacer, creo. Luego agarra la
manija de la puerta de mi auto. 100
Estoy a punto de voltear para irme, pero pone su otra mano sobre la
ventana de mi lado. No hay manera en que me pueda mover ahora que me
tiene atrapada entre él y el auto.
Cierra la distancia entre nosotros, pero sólo unos pocos centímetros. Su
mirada va desde mis ojos hacia mis labios. Mis dedos me desobedecen y hacen
lo que querían hacer en The Phoenix. Engancho un dedo en cada uno de los
bolsillos de su pantalón, lo cual lo trae un poco más cerca.
Deja salir una respiración nerviosa y se acerca para susurrar en mi
oído—: Gracias por venir esta noche, Mad. —Presiona sus labios contra mi
mejilla. No es un beso rápido, sino un largo y suave beso.
Sello este perfecto momento en mi memoria como uno de esos pocos
segundos en que estuve sumamente feliz. Abre la puerta de mi auto por mí y
me dice que tenga cuidado.
En el camino a casa, me doy cuenta de que podría llevarme a recolección
de basura urbana y aun así la consideraría la mejor cita de todas.
16
Traducido por CrisCras
Corregido por Vanessa VR

Eric y yo terminamos, pero para cuando llega el sábado, me he dado


cuenta de que no es exactamente oficial hasta que Eric también lo reconozca.
Motivo por el cual quiero maldecir a mi teléfono de aquí a la eternidad y de
regreso.
Desde que estuve en la estación de radio la otra noche, he mantenido mi
teléfono siempre al alcance de la mano en caso de que se tome un descanso de
las cosas súper importantes que está haciendo para devolverme la llamada. Sin
embargo, no lo ha hecho.
Y hoy es sábado y Logan estará aquí en cualquier segundo.
Tal vez debería llamar una vez más.
101
Suena una vez, dos, tres veces. Después del quinto tono, se conecta el
buzón de voz y simplemente quiero gritar. —Eric, por favor, por favor, por
favor, llámame —digo—. Por favor, por favor, por favor. Es acerca de nuestra
re-la-ci-ón. Como el hecho de que ya no tenemos una. Importante, ¿cierto?
Llámame.
Estoy colgando cuando mamá entra en mi habitación con un cesto de
ropa.
—Entonces, ¿cómo se tomó Eric la ruptura? —pregunta, añadiendo otra
cereza al apestoso pastelito—. Voy a suponer que hablaste con él ya que vas a
salir con este nuevo chico hoy.
—El nombre del chico nuevo es Logan, y Eric parece estar tomándoselo
bien. —Lo cual no es una mentira, ya que mi ruptura con él no es lo
suficientemente importante para que justifique devolver una llamada—. Creo
que estar en la playa en Florida lo hace más fácil de manejar.
Cuando se marcha, miro mi teléfono, queriendo que suene.
No sucede nada.
El perro del vecino ladra, señalando la llegada de Logan. Bajo las
escaleras justo a tiempo para ver a papá caminando hacia la puerta. Mi
irritación por la rudeza de Eric se evapora en una nube de pánico. Mis padres
nunca han conocido realmente a ninguno de mis novios. Ellos de algún modo
conocieron a Eric una vez en un partido de fútbol, pero él se hallaba en modo
juego y no fue muy receptivo.
¿Qué van a pensar de Logan? No puedo pensar en ninguna razón por la
que no les agrade, excepto que yo puedo ser poco parcial. ¿Los padres no
encuentran siempre una razón para que no les agrade el chico con el que sale su
hija? Además, este es el momento crucial de la primera impresión. ¿Papá se
desanimará por el desordenado pelo de Logan? ¿Qué pasa si Logan lleva la
infame camiseta porno que no es porno?
En realidad, nerd como es, esa camiseta podría hacer que a mi padre le
gustara Logan incluso más.
Cuando papá abre la puerta, veo que Logan va con un aspecto
completamente diferente. Su cabello se encuentra liso, aunque, para mí, parece
apenas contenido; como si quisiera sobresalir en extraños ángulos en cualquier
momento, y lleva una camisa celeste. ¿Lleva gafas porque dije que me gustaban
o porque le hacen parecer inteligente? Tal vez un poco de ambas.
—Hola, señor, soy Logan Scott. Estoy aquí para recoger a Maddie. —
Cada palabra es dicha de forma precisa con una voz clara y amable.
Se estrechan la mano, Logan dándole un firme apretón. —Y ésta —da un
paso al costado—, es mi pequeña hermana, Vera.
—Hola, señor Summers, que casa tan encantadora tiene —dice Vera, con
practicados modales. Sube un escalón y extiende la mano. Su cabello está 102
recogido en coletas, y cada una de sus muñecas se halla llena de voluminosas
pulseras de cuentas que suenan en tanto estrecha la mano de papá.
Tengo una sensación de hundimiento en mi estómago. De acuerdo, Vera
es malditamente adorable, pero ¿por qué la trajo? No hay forma de que yo
pudiera haberlo malinterpretado acerca de que esto era una cita. ¿Verdad?
—Encantado de conocerte, Vera. Pasen —responde papá, y atrapo su
enorme sonrisa. Él me ve de pie en el último escalón y su sonrisa desaparece
como si no quisiera que sepa que ya aprueba a Logan. Probablemente está
comparando a Logan con Eric, que nunca salía siquiera de su camioneta cuando
me recogía. Simplemente tocaba la bocina.
—Hola, Vera —digo a medida que entramos en la sala de estar.
—He perdido un diente. —Me sonríe, revelando el hueco en el que
debería estar uno de sus dientes delanteros—. El hada de los dientes me dio
cuatro monedas de veinticinco centavos. Hoy voy a usarlos en una máquina de
gancho. Hay unos pendientes con grandes corazones que vi la última vez que
fuimos a…
—Vera, ¿recuerdas lo que te dije en el coche? —pregunta Logan.
—Cierto, cierto, cierto. No digas a dónde vamos a ir. Es una sorpresa. —
Asiente un montón.
Le doy un suave codazo a Logan. Me sonríe, esos ojos de un azul puro
brillan maliciosamente. Una inesperada risita escapa de mi boca. Por lo que
Vera acaba de decir, suena como si en realidad él hubiera puesto muchos
pensamientos en esta cita —si todavía es una cita— lo cual es inaudito cuando
se trata de los chicos con los que paso el rato. Siempre es lo mismo con ellos:
una película y comida rápida, o solo conducir por ahí un sábado por la noche,
buscando fiestas.
Papá se deja caer en su extremadamente desgastada y extremadamente
olorosa butaca reclinable La-Z-Boy, con el control remoto de la televisión en la
mano. Mamá le ha suplicado un millón de veces que la deje comprarle un sillón
nuevo, pero él nunca cede. —Así que Logan Scott, ¿eh? No conozco a ningún
Scott por aquí.
Logan se sienta en el sofá en el punto más cercano a papá. —Somos de
Arkansas. Nos mudamos aquí hace unos pocos años. Mis padres son dueños de
la tienda de comics de enfrente de la escuela. Tal vez la haya visto.
Las cejas de papá se elevan. —Conozco ese lugar. He pensado pasar por
allí antes. Solían encantarme los comics cuando era más joven.
—Nos encantaría que lo hiciera. Tenemos toneladas de números
atrasados. Podría ponerse al día con sus favoritos.
Mamá entra, y sus ojos se iluminan ante la visión de Vera balanceando
sus piernas hacia delante y hacia atrás mientras se sienta al lado de Logan en el 103
sofá.
Pongo al día a mamá con la conversación. —Estos son Logan y Vera. Los
padres de Logan son dueños de la tienda de comics de la ciudad, y Vera acaba
de perder un diente.
Mamá se sienta al lado de Vera. —Hola, Vera. Logan, ¿qué tienes
planeado para su primera cita?
—Es una sorpresa, señora Summers. Sin embargo, no se preocupe, no es
nada peligroso o ilegal. —Logan le da un golpecito a Vera—. ¿Verdad, Veer?
Vera asiente enfáticamente otra vez. —Es totalmente impresionante.
—Me encantaría tomar algo de helado de fresa. ¿Qué te parece a ti, Vera?
—Papá se inclina hacia delante para mirarla—. He oído que hace maravillas
para los dientes perdidos.
Sus ojos casi se salen de su cabeza. —¡Sí, por favor!
No puedo evitar sonreír ante esto. Mamá y papá siempre quisieron un
tercer hijo, pero simplemente nunca sucedió, por lo tanto, se aseguran de mimar
a cada niño que entra en contacto con ellos.
Le doy un golpecito a Logan en la espinilla con mi pie desnudo cuando
su hermana se va corriendo con mi padre. —Solo necesito agarrar mi bolso y
mis zapatos. ¿Quieres ver mi habitación?
Se pasa una mano por su cabello, acercándolo más al estilo desastroso
que me encanta. —Claro.
Mi habitación es bastante aburrida. Tengo un tocador con un espejo en la
pared. He puesto fotos en el marco del espejo, así cuando me miro a mí misma
veo a Terra y al resto de mis amigos. Por suerte, quité las de Eric y yo la noche
que lo llamé, en un intento de ser valiente y borrarlo de mi vida. No fue tan
duro hacerlo como pensé.
Logan se sienta en mi cama y rebota. Mira alrededor, a las paredes en
color crema. —Bonito. Muy… ¿de chica?
—Gracias. —Me siento a su lado. De nuevo hay esta electricidad. Esa
sensación de que con solo estar cerca de él provoca que se ericen los vellos de
mis brazos.
—Lo siento, tuve que traer a Vera conmigo. Papá está buscando nuevos
clientes para su negocio de diseño de páginas web, Jonah se halla en casa de un
amigo, y mamá tiene a Moira en la tienda. Vera podía haberse quedado con
mamá, pero odia pasar tiempo en la tienda, se aburre. En realidad, no le gusta
todas esas cosas. Traté de decirle que no, pero empezó a llorar, y bueno, soy un
blandengue, básicamente.
De modo que esto es una cita. Una oleada de alivio cae sobre mí ante el
pensamiento. —No te disculpes. Ella es adorable. Y eres un muy buen hermano
mayor por traerla contigo. Mi hermano nunca habría hecho algo como eso. 104
Estamos en silencio durante un segundo. Logan juega con una de las
borlas de mis almohadas. Me debato en cómo abordar este nuevo tema.
—Yo… —De repente estoy nerviosa por hablarle sobre este próximo
pedacito de mi alma.
—¿Qué? —Me anima. Cuando no respondo, se extiende y enciende mi
radio, que he movido desde la parte superior de la cómoda hasta la mesita de
noche. Por supuesto, ya está configurada en la emisora de la universidad, lo que
lo hace reír.
Cierro los ojos y me centro en lo que estoy a punto de revelar. —Quería
decirte un secreto. Es algo del tipo muy, muy secreto, de manera que no puedes
decírselo a nadie. Y quiero decir a nadie. Si lo haces, prepárate para la
venganza.
Levanta las manos en rendición. —Prometo que no se lo diré a nadie.
Tomo su mano y tiro de él hacia el armario. La puerta de mi habitación
se halla abierta, así que nos encierro en el armario, tirando de las puertas para
cerrarlas. Mi proceso de pensamiento es que, si alguien echa un vistazo al
interior, no tendrán la curiosidad suficiente para revisar el armario, solo verán
una habitación vacía.
Hay otros beneficios. Como que apenas hay espacio suficiente para que
ambos quepamos dentro, de modo que estamos presionados contra el otro. Lo
que no es tan malo, en mi opinión. Tiro de la cadena que hay por encima de
nosotros para encender la luz. —¿Ves esa pila de suéteres? —Trago con fuerza y
miro por encima de nosotros hacia el estante superior.
No aparta sus ojos de los míos a medida que asiente.
—Pon la mano debajo del tercero.
De nuevo, no aparta la mano en tanto extiende la otra hacia los suéteres
por encima y detrás de mi cabeza, lo que significa que tiene que inclinarse
incluso más cerca de mí. No retrocedo porque, honestamente, esto es fantástico,
tenerlo tan cerca después de ese par de días sin verlo. El olor de su colonia o
jabón, o lo que sea, llena el diminuto espacio mientras hace un lindo esfuerzo
para acercar más sus labios a los míos. Mi lengua sale disparada por propia
voluntad para humedecer mis labios repentinamente secos.
Reacomodo mis pies, así puedo inclinarme más cerca de él, pero termino
tropezando con uno de los pares de zapatos que hay en el suelo. Me tropiezo
hacia él, y sus brazos se envuelven alrededor de mi cintura, estabilizándome.
Ese hechizo es roto a medida que maldigo el fondo de mi armario y
recupero el equilibrio. —¡Maldito zapato!
Se ríe, volviendo a alcanzar la pila de suéteres, luego una mirada
interrogatoria aparece en su rostro. Saca el cuaderno de aspecto inocente y lo
sostiene entre nosotros.
Me aclaro la garganta. —Eso es realmente importante para mí. Es mi… 105
—¿Chicos, se encuentran aquí dentro? —grita Vera justo desde el otro
lado de las puertas del armario.
Logan salta y casi deja caer el cuaderno. Mis brazos se cruzan de
inmediato como si estuviera tratando de esconder algo. Él respira profundo y
tira de las puertas.
Ella nos sonríe. —Me encanta el helado.
17
Traducido por Helen1
Corregido por Karool Shaw

Mi diario se sitúa en la consola entre nosotros en tanto vamos por la calle


Front. Voy a tener que pellizcar las puntas de mis dedos, así no los meto debajo
de mi camisa. Además, mis nervios todavía zumban por el casi beso en el
armario. ¿Cuántos de esos tienen que ocurrir antes de que lo concreto suceda en
realidad?
—¿Cómo suena Mi Pueblo? —La voz de Logan me saca con tanta fuerza
de mis pensamientos que me agarro a la manija de la puerta. Lo bueno es que se
encuentra cerrado con llave o en estos momentos yo estaría pasando un rato
con la cara en los ladrillos de la calle Front.
—¿Puedo comprar algunos churros? —pregunta Vera desde de su
asiento para niños en la parte trasera. Apenas hay espacio suficiente para su 106
espalda allí. Una montaña de libros y cajas aleatorias se amontonan
precariamente a su lado.
—Claro, si Maddie quiere ir allí.
—Suena muy bien. Nunca he estado allí.
Logan expertamente se estaciona en paralelo a la calle Front al lado del
restaurante, lo que me da envidia. Soy el tipo de conductor que conduce
alrededor de treinta minutos para encontrar un lugar en el que pueda
estacionar con facilidad.
Cada uno toma una de las manos de Vera antes de que corramos por la
calle y crucemos la puerta de cristal del pequeño restaurante mexicano.
Inmediatamente, el olor de las especias extranjeras y cosas fritas me golpea, y
de repente muero de hambre. El lugar parece estar diseñado para hacer al
cliente feliz. Las paredes son del color de la mezcla para panqueques, y los pisos
se hallan cubiertos de baldosas de cerámica con un patrón de flores español.
Vera corre al baño, y Logan y yo nos sentamos frente al otro en una mesa
que nos da una vista maravillosa del río.
—Entonces, continúa —dice—. Suéltalo. ¿Qué pasa con el cuaderno?
Me quedo mirando el río Cane y espero que no piense que estoy loca. Por
otra parte, ese barco probablemente ya zarpó.
—Es precisamente este tipo de... revista.
—¿Cómo tu diario? —Suena algo sorprendido. Adiós, barco de locos.
—Realmente no. Tiene que ver con los cómics y…
La camarera, una chica de la que estoy bastante segura de que va a
nuestra escuela, se acerca con los menús justo cuando Vera vuelve del baño.
—¿Puedo traerles patatas y salsa?
Logan deja los menús. —Por favor, Corina. Gracias.
La chica sale a través de las puertas giratorias detrás del mostrador.
—¿La conoces? —pregunto lo más relajada posible.
—Sí. —Lo dice como si debiera conocerla, igualmente. Inclina la cabeza
hacia un lado y me mira—. Ella está en nuestra clase de inglés. Y ha sido la líder
en las dos últimas producciones del club de drama.
—Oh, bien, me acuerdo. —Pero en realidad no lo recuerdo. Oculto mi
cabeza en el menú.
—¿Puedo hacer una sugerencia?
—De acuerdo. ¿Qué recomiendas?
Logan desliza el menú de mi mano y lo deja en la cima de la suya y la de
Vera. —El monstruo. Los dos podríamos comer esta cosa hasta que estemos
llenos y aún tener las sobras.
107
—Suena muy bien.
Corina regresa con algunos vasos con agua, rodajas de limón, patatas
fritas y salsa, a continuación, pide nuestra orden.
—Pediré burritos de queso, frijoles y churros —dice Vera.
—Y nosotros el burrito grande verde. —Logan remarca las erres cuando
dice burrito. Me encanta.
—No hay problema. —Sus ojos se mueven de mí a Logan, una sonrisa
iluminando su rostro. Puedo ver por qué ella es una estrella del club de drama.
Su factor de bomba latina es fuera de lo común.
Tomo un sorbo del agua mientras ella entrega nuestra orden. —Entonces,
¿qué tan bien se conocen tú y Corina?
Se encoge de hombros. —Hago las cosas de sonido para las obras, así que
tenemos que vernos un poco.
—Eso es bastante inocente, ¿no? —Me regaño a mí misma por ponerme
celosa, aunque sea un poco. Aquí estoy, esperando la confirmación de una
ruptura, y me preocupa esta chica aparentemente inocente. En ese pensamiento,
doy un vistazo rápido a mi teléfono para asegurarme de que no tengo ninguna
llamada o mensajes de texto perdidos. Nada.
Logan apoya la barbilla en su mano y me da una sonrisa bastante
inocente. —¿Por qué lo preguntas?
Juego con la pila de posavasos de cartón que se hallan en el centro de la
mesa. —Solo por curiosidad.
—¿Estás segura? Porque creí detectar una pizca de celos. —Lo siento
tocar mi zapato con el suyo. Al principio creo que es un accidente, y luego lo
vuelve a hacer. Y otra vez. No puedo creer que esté coqueteándome.
Todo lo que puedo hacer es mirarlo de reojo y sacarle la lengua. Él se ríe
y apoya su tobillo donde se encuentra tocando el mío.
Miro a mi alrededor para distraerme y veo que somos los únicos clientes.
Esto me tranquiliza un poco. Por mucho que me encante estar con Logan,
todavía no sabría qué hacer si alguien nos viera aquí. Juntos. —Por lo menos
tenemos el lugar para nosotros.
—Supongo que es bueno si lo miras de esa manera. —Él exprime el
limón en su agua, luego revuelve la bebida con su sorbete—. Este lugar es
increíble. Debería estar más ocupado a esta hora del día. Estoy seguro de que la
mayoría de las personas se encuentran en los lugares de comida rápida o en las
cadenas de restaurantes para el almuerzo, como siempre.
Consigo escuchar una pizca de rencor en su voz. —No eres un fan de las
corporaciones, ¿eh?
—A la mierda la humanidad —dice Vera de la nada, y casi me ahogo con
el sorbo de agua que acabo de tomar.
108
Logan frunce el ceño. —Veer, ¿qué hemos dicho sobre esa palabra?
—Claro, lo lamento. Maldita sea la humanidad. —Baja su mirada a causa
del regaño, luego me sonríe.
—Tener unos padres poseedores de una tienda de cómics en un pueblo
pequeño puede hacerlo a uno amargado —dice Logan pasándose una mano por
el pelo otra vez—. No sé si es porque no somos originalmente de por aquí o si
es porque la gente simplemente no se preocupa por los cómics en estos días,
pero es como si El Phoenix estuviera condenado a ser solo una empresa local
que tenía el potencial de ser grande, excepto que nunca consiguió los clientes.
Bueno, eso apesta. Sin embargo, debe haber alguna manera de arreglarlo.
—¿Podría ser debido a la publicidad? No es por ser grosera ni nada, aunque
casi nunca veo anuncios de ustedes.
—Podría ser eso. Aunque es difícil pagar por las vallas publicitarias
cuando apenas pagas el alquiler. De todos modos, no debería haber sacado el
tema. No conversemos sobre eso. Hoy no. —Logan me mira con melancolía.
Corina regresa con una gran bandeja de comida. Vera no perdió el
tiempo en recoger uno de los churros fritos y sumergirlo en el dulce con el que
vienen. Nuestro burrito es el último plato puesto sobre la mesa. Logan no
mentía, la cosa es enorme, del tamaño de una de las botas de trabajo de papá, y
huele delicioso. El burrito relleno a su límite se sitúa en un estanque de salsa
verde, humeante.
Logan toma su tenedor y cuchillo como si estuviera a punto de atacar la
cena de Acción de Gracias y comienza a cortarla en tamaños comestibles.
Pincho un pedazo con mi tenedor, y él hace lo mismo. Levanta la ceja, ya que
ambos tomamos un bocado. Una vez más, él tenía razón. Esto es tan delicioso
que vendería mis pompones para pagar por otra probada.
Solo terminamos la mitad del “monstruo” antes de que los dos estemos
llenos, y Logan tiene pedir que lo envuelvan para llevar. Como la mayoría de
los niños, Vera terminó hace como diez minutos.
—¿Ustedes ya terminaron? —pregunta por enésima vez en los últimos
cinco minutos.
—Creo que sí —dice Logan.
Ella salta en su asiento. —¡Bien! ¿Podemos ir al…?
Logan le pone un dedo en los labios. —Cierto, cierto. —Asiente—. Es una
sorpresa.

Hemos dejado atrás los ladrillos de la calle Front y pasamos la casa de 109
Logan. Ahora estoy muy curiosa sobre lo que ha planeado porque no hay nada
en esta dirección a excepción de un lugar que vende casas rodantes y un
hospital veterinario. Pasamos esas cosas y seguimos adelante.
Si ella no estuviera con el cinturón puesto, estoy segura de que en estos
momentos Vera estaría rebotando en las ventanillas. —¿Ya llegamos? —
Pregunta clásica de niño.
Logan la mira en su espejo retrovisor. —Casi.
No es hasta que damos la vuelta en el estacionamiento de grava que me
doy cuenta de lo que Logan tiene reservado para nuestra primera cita.
—¡Me encanta jugar a los bolos! —grito y empiezo a rebotar como Vera—
. No he estado aquí en mucho tiempo. ¿Podemos jugar al hockey de mesa? Yo
domino el hockey de mesa, para que lo sepas.
Logan apaga el coche. —Lo consideraré. —Se inclina para abrir la
guantera y arroja mi diario cómic en ella.
Me estremezco. Solo un poco.
Cuando entramos, todos esos ruidos familiares me golpean a la vez. Los
pitidos y el alboroto de las maquinitas colisionan con el estruendo de alguien
que elimina al menos siete pinos. El aroma de la cerveza, nachos, y la cera para
bolas de boliches se funden en este olor que, si se tratara de un perfume, se
llamaría Eau de Gutterball3.
Alquilamos la línea de una señora con un gran cabello casi platinado y
sombra de ojos azul eléctrico, cuya etiqueta con su nombre dice Barbie, luego
nos dirigimos a las bolas de boliche. Vera está mucho más interesada en
intentar conseguir sus pendientes de corazón de la máquina de garra así que se
lanza sobre eso.
—¡Quédate donde pueda verte, Veer! —grita Logan tras ella.
Después de elegir las bolas de boliche perfectas (la mía es rosa, la suya es
brillante y negra), nos colocamos en nuestra línea. Me quito las chancletas y me
detengo. No tengo calcetines. ¿Venden calcetines aquí? ¿Hay una máquina
expendedora de calcetines en algún lugar?
Aún miro las uñas de mis pies pintadas de rosa perlado cuando Logan
dice: —Yo traje calcetines, solo que las dejé en el coche. ¿Podrías, um...? —Se
calla y mira a Vera.
Le sonrío. —Veré si puedo ayudarla a conseguir esos pendientes.
Suspira la palabra: —Gracias —luego dice—: Ya vuelvo.
Cuando camino por detrás de ella, Vera le gruñe a la garra de metal a
medida que se abre para dejar absolutamente nada por la ranura.
—¿No los has conseguido todavía? —pregunto. 110
—No. —Aplasta un cuarto de dólar en la máquina y presiona el botón de
la flecha hacia adelante—. Solo me quedan dos cuartos de dólar después de...
este… y… ¡Casi los tengo! —La garra trata de sujetar el huevo de plástico
transparente que contiene los pendientes, pero no le atina y el huevo se desliza
fuera de su alcance—. Ohhh, diablos, esta cosa hace trampa. —Su frente cae
hacia el vidrio a medida que observa a la garra volver con las manos vacías de
nuevo.
—Tengo un truco para esto. Es mejor si tienes un amigo mirando de lado.
Voy a estar aquí y decirte cuándo dejarlo ir hacia adelante, y luego moverlo
hacia la izquierda o hacia la derecha.
Tengo que cubrirme a mí misma sobre la máquina de discos junto al
juego de garra con el fin de obtener una buena vista desde el costado. Casi lo
conseguimos en el siguiente intento, pero el huevo de desliza solo un poco
fuera de la línea con la garra. Se dispara otra vez, poniéndose en un lugar
privilegiado para el agarre; acuñada en los brazos de un panda de peluche, con
grandes extremidades.
—Podemos hacer esto, Veer. Es perfecto. Solo concéntrate. —Aplasto mi
cara al cristal. ¿A quién le importan los gérmenes cuando los brillantes
pendientes con grandes corazones están en juego?

3 Gutterball: es una frase de uso frecuente en Norteamérica en el juego de bolos para describir
una bola que cae en uno de los canales antes de que alcance los pinos.
Respira profundo y deja caer su última moneda. La garra se mueve hacia
adelante.
—Solo un poco más —digo.
Me muerdo el labio en tanto la garra baja. Se cierra alrededor del huevo
perfectamente. Ambos jadeamos cuando el huevo se bambolea, rueda hacia un
lado, a través de una abertura en las puntas de metal, y se cae de la garra. Creo
que lo hemos perdido y trato de pensar en algo reconfortante para decirle a
Vera, pero en seguida el huevo rebota en el cristal en un ángulo y se cae hacia
abajo en el sitio ganador.
Salto y chillo cuando Vera se zambulle por los pendientes, todo el tiempo
gritando: —¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
—Bueno, eso fue espectacular —dice Logan detrás de nosotras—. Choca
los cinco, Veer. —Sostiene su mano en alto, de manera que ella tiene que saltar
para chocarla. Él sostiene su mano hacia mí, y yo pongo la mía contra la suya.
Enlaza sus dedos con los míos—. Eres linda, ¿lo sabías?
Más tarde, cuando esté acostada en la cama repasando los
acontecimientos del día, probablemente pensaré en un montón de diferentes
respuestas perfectas a esto, aunque en este instante, lo único que puedo pensar
es: —Gracias.
Volvemos a nuestra línea. Vera tiene un asiento para que pueda pasar
algún tiempo con sus nuevos pendientes, y Logan me da un par de calcetines. 111
Son un par de calcetines de fútbol así que cuando me los pongo, los talones se
encuentran casi en la parte trasera de mis pantorrillas, y llegan hasta la mitad
de mis rodillas.
Él se ríe. —Lo siento. Supongo que podría haber conseguido algunas de
mamá.
—No te preocupes, me gustan. Podría ser otra de mis nuevas tendencias
de la moda. Zapatos de bolos de dos tonos y enormes calcetines son lo que
manda esta temporada, ¿no crees? —Tomo mi bola y hago una pose.
Solo sigue riendo mientras configura la tabla de puntuaciones.
Después de unos cuantos intentos, está claro que ninguno de nosotros es
un profesional, pero ¿a quién le importa lo que la puntuación dice cuando
llegas a ver a un lindo chico nerd de puntillas hasta la línea solo para casi caerse
cada vez que balancea la bola? Incluso grabo toda la escena una vez con mi
teléfono sin que lo sepa, para lograr verlo en cualquier momento que quiera.
Luego de aproximadamente una hora de esto, Vera dice que tiene sed, de
modo que Logan va al puesto de comida por algunas bebidas.
En tanto él se ha ido, miro a los otros jugadores. Parece que una familia
se divierte a unas pocas líneas, riendo y haciendo apuestas sobre quién dará la
próxima chuza. Un grupito de chicos de la universidad juega billar en la zona
cercada de juegos electrónicos. Otra familia sonriente se acerca a Barbie para
alquilar una línea.
Eso es raro. La madre de la familia se parece a la mamá de Terra. Y lo
extraño es que la hija tiene el pelo rizado como Terra... Oh, mierda. Me sumerjo
en mi asiento.
No puede ser. No hay manera posible de que Terra y su familia entraran
en este boliche, en este día, en este momento determinado. ¿No?
Echo un vistazo por encima de mi hombro y termino mirando a un vaso
con soda marrón con una pajita.
—Aquí tienes. —Logan nos da a Vera y a mí nuestras bebidas.
Tomo un sorbo y trato de encontrar a la doble de Terra de nuevo. La
familia se encuentra a más de cinco líneas. La espalda de la chica da hacia mí a
medida que se cambia sus zapatos.
—Maddie ¿te encuentras bien? —Se sienta a mi lado y me da un codazo.
—Sí, estoy... ¿Sabes qué? Estoy un poco agotada. Pensé que tal vez
podríamos repasar algunos LARP of Ages. ¿Quizás en The Phoenix? —digo,
esperanzada en un modo muy no-intento-evitar-ser-vista-contigo.
Echo un vistazo por encima del hombro a la chica cuando se sujeta el
pelo con un gancho en una forma muy familiar. No hay duda en mi mente
ahora de que es Terra. La he visto hacer ese movimiento un millón de veces. Por
no mencionar que en realidad le he prestado ese mismo gancho un millón de
veces en la práctica de animadoras. 112
No sé por qué me estoy volviendo loca. Terra es mi mejor amiga. Mi
hermana del alma. Si alguien aceptará mi verdadero yo, debería ser ella,
¿cierto?
Sin embargo, luego me doy cuenta de que no es mi verdadero yo lo que
me preocupa, es que me viera aquí con Logan. No le he dicho nada de esto,
sobre todo porque he estado demasiado ocupada evitando sus llamadas, así que
no tengo que explicar lo que he estado haciendo. Al verme con otro chico del
que no sabe nada podría hacerla sentir como que nos estamos distanciando. O
sentirse traicionada. ¿Y si ella le dice a Peter acerca de verme con Logan?
Sinceramente, no quiero que Eric sepa de lo mío con Logan de nadie más que
de mí. Sí, Eric y yo ya no estamos juntos, y sí, al parecer, no es gran cosa para él,
¿pero enterarse que lo dejé por otro tipo? Peor aún, ¿un chico nerd de primer
nivel?
La respiración se siente imposible. ¡Oh, qué enmarañada red he tejido!
—Por supuesto, podemos hacer eso, aunque yo sé lo que tratas de hacer
aquí. —Se pone de pie y mira hacia mí—. Me usas por mi depósito lleno de
cómics, ¿eh? Qué vergüenza.
Aliviada de que él, al menos, no tiene idea de lo que ocurre, me
concentro en respirar con normalidad e intento patearle la espinilla, pero
fácilmente esquiva mi pie.
—¡Es broma, es broma! No hay necesidad de daño físico. —Me guiña un
ojo.
Me saco los zapatos y meto mis pies en las chancletas, con las medias aún
puestas.
—Pagaré por nuestros juegos. —Tomo sus zapatos y me dirijo hacia el
mostrador. Él me dice detrás de mí que quiere pagar, sin embargo, sigo
adelante.
—¿Pasaron un buen rato, cariño? —pregunta Barbie.
Asiento mientras mantengo un ojo en Terra. —Lo pasamos genial.
De repente, ella echa un vistazo por encima de su hombro como si me
pudiera sentir viéndola. Nos miramos a los ojos durante un nanosegundo. Veo
sus ojos abrirse justo antes de agachar mi cabeza detrás del mostrador. ¡Mierda!
—Eso será quince con cincuenta, cariño —dice Barbie desde arriba. Estiro
el brazo para darle veinte de mi bolso, pero mira a su alrededor con una mirada
confusa en su rostro. Doy un golpecito con mi mano sobre el mostrador para
llamar su atención.
—Ahí estás. Pensé que habías desaparecido de mi vista.
—No, acabo de perder un lente de contacto. —Me asomo por la esquina
del mostrador y veo a Terra de pie en su silla plástica naranja de los setenta,
tratando de ver en el mostrador. No debe haberme visto bien. 113
Logan viene a la parte delantera del mostrador. —¿Perdiste algo?
—Eh, sí, mi lente de contacto. —Tiro de la pernera de su pantalón,
probablemente algo más fuerte de lo necesario—. ¿Puedes ayudarme a
buscarlo?
Se arrodilla e inclina la cabeza, tratando de capturar el reflejo del lente de
contacto inexistente.
Mi teléfono vibra en mi bolsillo. Miro al mensaje de texto.
Terra: ¿Esa eres tú?
18
Traducido por CrisCras
Corregido por Meliizza

—¡Lo encontré! Vámonos. —Tiro de la manga de la camiseta de Logan


caminando como un cangrejo y deslizándome hacia la salida hasta que estoy
segura de que salí de la línea de visión de Terra.
Él me lanza una mirada rara pero no reconoce mi loco comportamiento.
—Entonces, ¿a dónde vamos ahora? Dijiste que querías ir a la tienda, ¿cierto? —
Sostiene la puerta abierta para mí y Vera.
—Uh. —Miro por encima de mi hombro solo para asegurarme de que
Terra no nos sigue.
Y allí se halla ella de pie enfrente del mostrador de Barbie, sosteniendo
su teléfono y dedicándome una sonrisa de creo-que-me-alegro-de-verte. Trato
de devolverle la sonrisa, aunque es débil, como si acabara de encontrarme con
114
las manos en la masa.
Logan no se da cuenta del rápido intercambio entre Terra y yo porque
mantiene un ojo sobre Vera en tanto ella cruza el estacionamiento. Sin mirar
atrás, extiende la mano para tomar la mía, guiándome al exterior de la puerta.
La parte de mí que quiere chillar ante el gestito es rápidamente devorada por la
parte de mí que se tambalea porque, “Oh, Dios mío, Terra acaba de verme de la
mano de un chico que ni siquiera sabe que existe”.
Subimos al coche, y Logan da la vuelta. —Me olvidé de algo. —Rebusca
en la guantera, luego saca algo. Sostiene el pase de la NerdCon por el final de su
cuerda morada. Cuelga allí, burlándose de mí.
El brillo de su sonrisa hace que tome el pase. —Oh… yo también lo había
olvidado. —Me río nerviosamente, pero él se halla demasiado ocupado
sonriendo de alegría para darse cuenta.
—Entonces, ¿la tienda? —pregunta Logan.
—Oh, vamos, ¿tenemos que hacerlo? —gimotea Vera.
—Vera, si Maddie quiere…
—No, está bien —digo—. ¿Sabes qué? En realidad, debería ir a casa.
—¿Te encuentras segura? A Vera en realidad no le importa ir a la tienda,
¿verdad, Vera?
Ella simplemente resopla y rueda los ojos.
Pongo una mano sobre mi estómago y hago una mueca. —De repente no
me siento demasiado bien, en verdad. Demasiado burrito, tal vez.
Respira como si estuviera a punto de decir algo, pero luego lo deja salir
como si se hubiera rendido. —Está bien.
No hablamos mucho durante el viaje a casa. Incluso Vera se encuentra en
silencio, como si también pudiera sentir el incómodo peso que se ha asentado
entre nosotros.
Si esto fuera una realidad alternativa o tal vez una galaxia muy, muy
lejana, yo podría tener la valentía de decirle la verdad. Pero no lo es. Esta es la
galaxia en la que Madelyne Jean Summers es una mentirosa y una blandengue,
fin de la historia, gracias por verla, que salgan los créditos.
Tuerzo y retuerzo la cuerda morada del pase de la NerdCon mientras
conducimos a través de la ciudad. Lo estoy haciendo de nuevo. Lo estoy
estropeando todo. No puedo dejar que Logan crea que voy a ir con él a la
convención. No es correcto.
El anochecer llega rápido cuando nos detenemos en mi casa. Logan
apaga el coche y se aferra al volante en donde la cubierta de plástico está
levantándose.
—No puedo ir a la convención contigo —dejo escapar. 115
Niega con la cabeza, una mezcla de incredulidad y frustración escrita por
toda su cara. —¿Por qué? ¿Prácticamente luchaste por ese pase y ahora no
puedes ir? ¿Y qué ha sucedido allí en los bolos? Todo estaba bien, y luego nos
metemos en el coche, ¿y de repente estás lista para irte a casa? Simplemente no
lo entiendo, Maddie.
—No sucedió nada. Me lo he pasado muy bien. Solo… prometí hacer
algo más esa noche y lo olvidé. De verdad.
—Está bien. —Cruza los brazos y se desploma en su asiento—. Tal vez el
próximo año.
—Sí, el próximo año. —Asiento tan rápido que me duele un poco la
cabeza—. Iré totalmente el próximo año.
Lanzo la correa de mi bolso por encima de mi hombro y le digo adiós a
Vera, luego me vuelvo hacia Logan. Quiero abrazarle o besarle en la mejilla o
algo, excepto que parece como si estuviera a punto de hacer más preguntas que
no quiero responder, así que lo dejo en: —Adiós, Logan. Gracias por lo de hoy.
Me apresuro a salir del coche e ir al interior. En tanto lo observo alejarse
a través de la puerta mosquitera, me doy cuenta de que aún llevo sus calcetines.
Tal vez les daré un hogar con la bolsa Phoenix. Entonces me golpeo la frente
porque ya no tengo la bolsa. Actualmente se halla en mi cuaderno que tiene
Logan.
En todo mi mareo sobre la cita y el desastre de ver a Terra, olvidé que la
evidencia más irrefutable de mi identidad secreta ahora reside en la guantera de
un chico que podría o no odiarme después de lo mal que actué en nuestra
primera cita.
Ante ese pensamiento, me giro y subo corriendo las escaleras. Mamá se
encuentra arriba, con ganas de saber cómo fue la cita.
—Bien —digo lastimosamente. Ya ni siquiera puedo reunir la energía
para mentir de forma convincente.
Voy a mi habitación y cierro la puerta. Apoyándome contra ella, dejo que
mi cabeza caiga hacia atrás y miro fijamente mi techo. Terra va a estar enojada
cuando descubra lo que vio. Logan probablemente ya está enojado. Eric va a
alucinar cuando se entere de por quién lo dejé.
Mierdita, mierda, mierda.

116
19
Traducido por Issel
Corregido por Alessa Masllentyle

A la mañana siguiente, mientras estoy acostada en la cama, me digo a mí


misma que todo esto es para mejor, de verdad. No podía continuar siendo
indulgente con mis fantasías nerds. ¿Qué pensaba? Al menos ahora Logan se ha
dado cuenta que no lo valgo. Voy a hacer lo correcto. Lo dejaré tranquilo,
volveré a mi vida de secretos, aunque ahora incluso esos secretos se hallan
manchados. ¿Cómo voy a volver a ser capaz de mirar otra revista de historietas
sin pensar en él?
Y luego está todo el asunto de Terra. A esta altura, debe saber que algo
sucede. ¿Qué tipo de mejor amiga ignora a la otra cuando se encuentra de pie
justo ahí, sonriendo, y la mantiene fuera de su círculo cuando empieza a salir
con un nuevo chico?
117
Ese es el tipo de cosas que se supone estaría emocionada de decirle a
Terra. Se supone que debería lanzarme sobre su casa y estar riéndome
tontamente sobre esto. Quizá debería llamarla y tratar de explicarle. ¿Pero qué
diría? ¿Cómo respondo todas sus preguntas?
Con mentiras, probablemente. Estoy llena de mentiras.
Lanzo, tuerzo y golpeo mi almohada, grito sobre ella, y arrojo lágrimas
por dos horas antes de finalmente decidir salir de la cama. Ni siquiera llegué al
baño cuando el teléfono de la casa suena. La esperanza corre a través de mi —
quizás Logan quiere hablar— pero luego me doy cuenta de que no puede ser él
porque me hubiera llamado al celular.
—Maddie —grita mi mamá desde el piso de abajo.
—¿Sí? —Mi corazón comienza a latir.
—Tienes una llamada.
Corro a la habitación de mamá y papá y tomo la otra línea. —Lo tengo —
digo mientras presiono el botón—. ¿Hola?
—Necesitamos hablar, animadora —dice un chico en una voz que es
inconfundible.
—¿Dan?
—Sí, es Dan, ¿quién más diablos creías que era? Seguramente Logan no,
porque por lo que he escuchado las cosas no van muy bien con ese asunto.
Así que Logan está enojado. Lo sabía. Aún más razones para cortar los
lazos y dejar al pobre chico tranquilo. —¿Qué quieres?
—Como dije, necesitamos hablar. Cara a cara. Ven para que podamos
arreglar esto.
—Eh, hoy no puedo. A lo mejor…
—Oh, no, no, no puedes engañarme. Es como mi querida y vieja
MeeMaw4 siempre dijo: “no puedes engañar a un mentiroso”.
Probablemente va a gritarme por meterme con la cabeza de Logan. Y eso
sería justo. Solo hago lo que hago mejor: esconderme. Pero siento como si le
debiera a Logan más que eso. Si estoy dispuesta a una sesión de “molesten a la
animadora” entonces debería hacerlo.
—Bien.
—Bien, te veo en una hora. —Cuelga. Me coloco una camiseta y unos
pantalones cortos y me encamino a las escaleras, esperando poder salir de la
casa y dirigirme hacia la de Dan antes de que alguien se dé cuenta de que me he
ido.
—Buenos días, hermosa hija —dice mi mamá y casi muero del susto—.
Nunca me dijiste como fue tu cita de ayer.
—Estuvo bien. —Realmente me estoy cansando de esa palabra. Es una
palabra que significa nada, y cuando las personas la dicen, nunca significa lo 118
que se supone que debería.
—¿Solo bien? ¿A dónde fueron?
—A los bolos.
—Eso suena divertido. Solía encantarte los bolos cuando eras pequeña.
—Solo asiento.
—Y fue tan bueno que él vino a conocernos. Para ser honesta, siempre
odié que Eric nunca viniera. Incluso Terra no viene tan seguido. Comenzaba a
preocuparme que no quisieras que la gente nos conociera. —Se ríe, y tengo que
girarme para que no vea mi encogimiento de culpa.
No quiero que mamá se preocupe, pero es difícil poner una cara alegre.
No cuando Dan se halla en su casa, esperando para destrozarme. Aunque estoy
haciendo un esfuerzo para lucir feliz, pienso que ella me conoce. Así que,
naturalmente miento. —¿Puedo ir a casa de Terra hoy? Tenemos que terminar
nuestros letreros para el concierto.
—Claro —dice, aun observándome muy de cerca—. Diviértanse.
Estoy a punto de caer en manos de un chillón y malhablado geek. No es
para nada divertido.

4 MeeMaw: Es el apodo de Constance, la abuela de Sheldon Cooper, personaje del programa de


TV “The Big Bang Theory”.
La última vez que estuve en la casa de Dan, parecía algo grande e
imponente, aunque ahora, con su letrero amarillo y morado “¡Vamos LSU!”
clavado en el jardín del frente, no tanto. Aún es la casa más grande que he visto,
pero es difícil sentirse intimidada por esta cuando hay una multitud de
campanas de viento centelleando en la brisa.
Subo hasta la puerta principal de estilo medieval y me debato qué hacer.
Hay una aldaba colgando de la nariz de un tigre, y un timbre. Escojo la aldaba
porque, ¿cuándo voy a volver a tener la oportunidad de utilizar un aro en la
nariz de un tigre para anunciar mi presencia?
Dan abre la puerta unos segundos después y camina de vuelta a su casa.
No hay un “gracias por venir” ni, “te odio porque fuiste cruel con mi mejor
amigo”.
—Mira Dan, lo que sea que quieras decir solo…
Me corta levantando una mano. —No digas otra palabra. Primero nos
disparamos. Luego hablamos. —Mueve una mano hacia mí para que lo siga.
Pero no tengo la tendencia de correr detrás de personas que me amenazan con 119
violencia, así que doy la vuelta y bajo de nuevo las escaleras—. No lo decía
literalmente, tonta —grita él desde adentro.
Miro al cielo y suplico por paciencia antes de seguirlo.
Dentro, Dan se encuentra de pie en una escalera de caracol a mi
izquierda, y frente a mí hay una sala singularmente decorada. Una cabeza de
ciervo se halla montada sobre una chimenea de ladrillo. Un oso en una posición
de voy-a-arrancarte-el-pellejo está en la esquina lejana. Una pared se encuentra
cubierta con varias cosas de pescar.
—A tu papá le gusta cazar, ¿no? —pregunto.
—No. Es taxidermista. Esas son cosas que las personas le pidieron que
hiciera, excepto que nunca pagaron por ellas.
—¿Qué hace tu mamá? —Tiene que ser una abogada o algo por el estilo
considerando esta casa.
—Mira canales de compra por televisión en su mayoría.
—No me di cuenta de que había tanto dinero en la taxidermia. —Empujé
la garra del oso, esperando que atacara.
—Mi papá es uno de los mejores. ¿Sabes cuánto talento se necesita para
rellenar una jirafa?
Sacudo la cabeza.
—Cuesta alrededor de veinte mil dólares, mi querida amiga pompones.
Las piezas del rompecabezas lentamente encajan en su lugar. —Espera,
¿tu papá es Todd el taxidermista?, ¿Todd el taxidermista? —No lo puedo creer.
Todo el mundo conoce a Todd el taxidermista en Natchitoches. Es el chico de
pueblo que la hizo en grande.
—Uh, sí. —Sacude la cabeza—. Realmente no pones atención a las cosas
fuera de tu propio mundito, ¿no es así?
Al principio quiero negarlo. Pero luego pienso en no recordar a Corina
en el restaurante y tengo que aceptar el hecho de que no he estado prestando
atención a nadie más. Sin embargo, solo lo admitiré para mí misma. No necesito
darle a Dan más munición.
Subo las escaleras siguiéndolo a su habitación, la que aproximadamente
es tres veces más grande que la mía. La pared se halla empapelada con diversos
afiches de personajes animes y superhéroes, y aparentemente al chico de
verdad le gusta Natalie Portman. En la pared en frente de la cama, hay una gran
pantalla plana. Debajo de esta hay una colección de casi cada sistema de juegos
de los que alguna vez he oído junto con pilas y pilas de juegos.
Dan se sienta en uno de los dos sillones tipo puff negros enfrente de la
televisión y toma un control. Enciende la pantalla, y las palabras “¡¡¡dispara tu
cara!!!” aparecen en letras sangrientas.
Me siento en el otro sillón. —Sabes, he escuchado que estos juegos 120
pueden meterse en tu mente.
—Eso es pura mierda. Soy un adolescente en control de mí mismo.
Créeme, mis padres han hecho que me analicen. Ahora, toma ese control y
hagámoslo.
Trata de mostrarme qué hacen todos los botones del control, aunque lo
único que recuerdo es que los derechos disparan mi arma y las recargas. Ruedo
por diferentes personajes, pero por supuesto, no hay una mujer. Finalmente, me
decido por el chico más grande y rudo. Tiene un mohawk amarillo y le faltan
los dos dientes delanteros. Lo llamo Bob.
—Estoy en el equipo verde, y tú en el rojo —dice Dan en tanto una
granada parpadea en el medio de la pantalla, diciéndonos que el juego se está
cargando.
—Eso no suena justo. El rojo no es un color que sea de fácil camuflaje.
Puedo ser la que… —Antes de poder terminar, el juego comienza, y Dan mata a
Bob inmediatamente—. ¡Oye!, ¡no me encontraba lista! —Presiono botones al
azar para volver a la vida.
—Dispara tu cara no espera a la animadora quejosa.
—Deja de llamarme así —digo justo cuando mi personaje explota otra
vez—. Dame una oportunidad para acostumbrarme, al menos. —Morir dos
veces en una pelea vuelve loco a mi espíritu competitivo.
—Yo no hice eso. Te volaste tú sola con una granada.
—¿Cómo pude hacer eso? Ni siquiera sé qué botones lanzan una
granada.
—Obviamente no lo sabes, porque no la lanzaste, la sostuviste dentro de
ese idiota. ¡Bam!
—¡Deja de matarme!
—Pero ese es todo el objetivo del juego.
Después de un rato, comienzo a tener control de las cosas. Bob esquiva y
evade, rueda y se agacha. Dan habla mucho de golpear, aunque al menos no me
trata como una chica estúpida. Me toma dos horas antes de que finalmente
alcance al chico de Dan.
Salto y empiezo hacer un baile feliz.
—¡Sí! ¡te di! ¡Bob es el mejor!
Dan deja caer su control y se relaja en la silla. —Gracias a Dios. Eso tardó
demasiado.
—Vamos de nuevo. —Expertamente ruedo a través de las armas de Bob,
armándolo con un lanzallamas.
—Quizás después, tengo sed. —Rueda de su silla sobre el piso, luego se
levanta y deja la habitación. 121
Lo alcanzo en las escaleras. —Pero apenas estaba mejorando. Vamos.
—Tanto disparar caras y sin fluidos hace a Dan un chico torpe. ¿Quieres
algo de té dulce?
La cocina es enorme, por supuesto. Tomo asiento en una de las altas
sillas rojas de estilo de los cincuenta detrás de la isla cubierta de granito. Dan
llena un par de vasos con hielo y té.
Se sienta a dos sillas de distancia. —Así que, ¿te sientes mejor? He
descubierto que Dispara tu Cara es un perfecto y saludable escape para la
angustia adolescente.
—¿Quién dijo que me sentía angustiada?
—Me imaginé que no estarías muy feliz después de cómo fue tu cita
ayer.
—¿De qué hablas?
—Logan parece pensar que la pasaste bastante mal. Y puedo entender el
motivo porque, “ella rechazó el NerdCon y no quiere volver a verme”. Así fue
como lo dijo.
Esta no es exactamente la persona con la quién querría discutir mi vida
amorosa, pero ¿a quién más puedo conseguir a este punto?
—La pasé muy bien. Es solo que… me ocurre otra cosa. Todo es confuso
y estúpido, y simplemente ya no sé qué hacer.
—Oh, pobre animadora. Escucha, no te llamé para suavizar tus doloridas
meteduras de pata. Te llamé porque quiero que Logan sea feliz. Lo merece. Si
esto significa que tenga a la chica por la cual ha estado suspirando
profundamente, entonces diablos, voy a hacer que eso suceda.
Mi corazón se derrite un poquito. —¿Ha estado “suspirando” por mí?
—Eres despistada, ¿no? Creo que no puedo estar molesto contigo. Logan
nunca tuvo las bolas para decirte algo. Tú como que caíste en su regazo en la
tienda. Él no podía creerlo, es como si el chico estuviera recibiendo una
carabina de aire comprimido en Navidad cuando apareciste ahí.
—Entonces, ¿te lo dijo antes de que te encontrara en la tienda? —¿Por
qué no estoy sorprendida?
—Por supuesto, no podía mantenerlo en secreto. Sin embargo, ahora no
importa porque lo estás arruinando todo. Y apostaría el póster de mi reina
Amidala a escala real que Kelsey se encuentra con él en este momento, curando
sus heridas. La chica tiene una forma de meterse bajo la piel de Logan, y la
escuché hablando con su grupo de las hadas de Godo en el juego la otra noche
después de que todos se fueron. Está detrás de él de nuevo, y tengo que
admitir, que esa chica sabe cómo obtener lo que quiere. Puede que no lo
obtenga justamente, pero ¿cuál es el dicho? ¿Todo son bolas de burro en el amor 122
y la guerra?
—Todo se vale en la guerra y en el amor. ¿Por qué piensas que está
detrás de él de nuevo? ¿Qué dijo?
—¿Qué importa? No es como si fueras a hacer algo al respecto, ¿o sí? Ni
siquiera irías a la NerdCon con él. Lo que es un chiste, por cierto. Quiero decir,
¿quién rechaza un pase VIP para NerdCon? No es que me esté quejando. Lo
apreciaría más que tú de cualquier manera.
¿Me está hostigando? ¿Sacándome de quicio, básicamente llamándome
cobarde, de modo que quizás corra hacia Logan?
No se sí es astuto o solo estúpido, pero funciona.
—Quería ir. Sin embargo, hice planes importantes para ese día que no
puedo dejar de cumplir. Y él no me escucharía incluso si fuera a la tienda. Tuve
mi oportunidad. —Trato de no imaginarme a Kelsey vestida como un hada
oscura, colgada del brazo de Logan con esa burla en su cara.
—Lo ves, aquí es donde el conocerlo es útil como conozco las precuelas
de Star Wars. Eres como su chica soñada. Si vas a explicarle, sé honesta acerca
de todas estas “cosas” o lo que sea que pasa contigo, lo superará. Lo sé.
—Simplemente no puedo, ¿bien? Ya no quiero herirlo. —Me encamino a
las escaleras para subir al cuarto de Dan por mis sandalias y mi teléfono.
—¿Así que Kelsey se hallaba en lo cierto cuando dijo que no te gustaba
realmente? ¿Que solo lo usas para poner celoso a tu novio?
Me detengo, un pie en el primer escalón, y puedo sentir mis mejillas
calentarse.
Lo sabía. La temida ex me difamaba por ninguna buena razón. Mientras
me encontraba parada ahí en mis mallas azules esperando a Logan, ella
calumniaba mi buen nombre. Y no me gusta.

123
20
Traducido por Jeyly Carstairs
Corregido por SammyD

Ella no lo merece, y si soy honesta conmigo misma, yo tampoco, pero no


voy a irme sin una pelea. Es curioso lo que una mocosa, malvada y prepotente
hada mal hablada y enana puede incitar en mí.
Mi teléfono suena cuando lo recojo. Eric llamó en tanto estaba en la
planta baja. Ver esto hace que mi corazón se desplome. Terra debe haberle
dicho a Peter, y ahora Eric se encuentra sentado y prestando atención al hecho
de que fue dejado por otro hombre. Lo último que quiero hacer ahora es hablar
con él, pero estoy cansada de todo esto.
Así que, lo llamo.
—Hola, cariño. Ya estoy de vuelta en la ciudad, a punto de dirigirme a
Mes Amis. ¿Quieres almorzar? 124
Mi boca se abre y se cierra un par de veces. ¿Almorzar? ¿Por qué no
podemos hacer esto por teléfono? Demonios, ya me he hecho cargo de la parte
sucia. Todo lo que tiene que decir es: “Entiendo, Maddie. Si te gusta este chico
nerd más de lo que yo te gusto. ¿Podemos seguir siendo amigos?” No es que
eso vaya a suceder. Probablemente quiere gritarme por avergonzarlo delante de
Peter. Sin embargo, puedo manejarlo. Una vez que esto haya terminado,
podemos emprender nuestras vidas hasta que la escuela se ponga en marcha de
nuevo, y todo volverá a la normalidad.
Y si soy muy afortunada, mi normalidad podría —dedos cruzados—
incluir a Logan.
—Suena muy bien —miento—. Nos vemos en un rato.
Cuelgo y doy la vuelta para marcharme, pero Dan bloquea la puerta con
los brazos cruzados.
—Escucha —dice en voz baja y sería algo que nunca me imaginé que
fuera capaz de hacer—, Logan es un muy buen chico. Tiene mucho sobre sus
hombros con la tienda quedando en la lona, con su hermano, hermanas y sus
padres haciendo todo lo que esté en su poder solo para conseguir llegar a fin de
mes. —Respira profundo y baja la mirada—. Si no vas en serio con él, si no te
gusta tanto como le gustas, si no puedes ser honesta con él, entonces ni siquiera
te molestes, ¿de acuerdo? El chico ha estado prácticamente enamorado de ti
desde el noveno grado. Sería destruir totalmente su existencia si, ya sabes,
terminas no… Bueno, ya sabes.
—¿En serio? —Sé que esta no es la trascendental proclamación de amor
que Dan esperaba oír de mí, sin embargo, es todo lo que puedo decir. La idea de
Logan suspirando por mí era bastante chocante, pero descubrir que es aún por
más tiempo me enloquece. Noveno grado fue antes de que empezara a notarlo
debido a su tonta camisa porno-que-no-es-porno y sus cordones deshilachados.
—Sí, de verdad. —Se hace a un lado—. Así que no lo engañes, ¿de
acuerdo?
Entonces Dan y yo tenemos nuestro propio momento. Nuestros objetivos
son los mismos. Creo que se da cuenta de esto cuando lo miro y asiento porque
golpea su pecho con el puño y dice: —Ve por él, elfa.

En el camino al Mes Amis, repaso lo que voy a decirle a Eric, aunque sigo
quedándome con las mismas frases viejas y aburridas.
No eres tú, soy yo. 125
No te merezco.
He estado mintiéndole a todo el mundo desde el séptimo grado y ya no
puedo vivir conmigo misma. Ah, y he conocido a alguien más, y lo elegí sobre
ti.
Bla, bla, bla.
Cuando estaciono en el estacionamiento de Mes Amis, todavía no he
decidido lo que voy a decir. Salgo del coche y vuelvo a hacer mi cola de caballo
a medida que me quedo mirando The Phoenix. Hay un coche: un VW
Escarabajo negro, uno de los nuevos, con una muñeca de Hello Kitty colgando
de una cuerda en el espejo retrovisor. Frunzo el ceño. Ahora bien, ¿quién podría
odiar tanto algo tan adorable?
Obtengo la respuesta a mi pregunta cuando la campana sobre la puerta
de The Phoenix suena y Kelsey sale. No se ve muy diferente de la última vez
que la vi. Todavía está vestida de negro, negro, negro, a excepción de sus alas
que desaparecieron. Logra el aspecto misterioso, su mirada oscura también.
Cada uno de sus movimientos parece fácil y enfocado mientras camina hacia el
Escarabajo, abre la puerta, y se inclina sobre el asiento del conductor para
buscar en la consola.
Imágenes destellan a través de mi mente. Ella diciendo cosas horribles
sobre mí a Logan. Logan estando de acuerdo. Ella y Logan besándose en la
atestada oficina, golpeando la figura de acción posando de Wendy detrás de la
mesa donde recogerá polvo.
Miro por la ventana de Mes Amis. Eric se sentó en nuestra mesa habitual,
absorto en una conversación con una caliente camarera sobre el menú. No
siento ni siquiera una punzada de celos desde que ya lo ha superado. Esto es
bueno. Además, que esté distraído me da la oportunidad de tratar el asunto
más urgente primero.
Paseo por el césped que separa las dos plazas de estacionamiento, pero
antes de llegar a alguna parte cerca de la puerta de The Phoenix, Kelsey saca su
cabeza de su lindo —odiado— coche. Nos miramos a los ojos.
—Si no es la princesa de los elfos. —Su voz es venenosa.
No soy una persona muy conflictiva así que esto de “Vamos a ser malo
con el otro” es algo nuevo para mí. Mi única replica es: —Esa soy yo. —Sigo
hacia The Phoenix.
—Él no quiere hablar contigo.
Trato de ver más allá de la figura de cartón de pie de Iron Man en la
exhibición de la ventana, excepto que no puedo conseguir una visión clara del
mostrador de la registradora. —¿Por qué no quiere hablar conmigo?
—¿Por qué crees? —Da un paso más cerca—. Ve el fraude que eres.
Suspiro y pongo las manos en mis caderas. —Mira, este enfrentamiento 126
fuera de la tienda de comics es divertido y todo, pero no tengo tiempo para
esto. —¡Zing!
Comienza a golpear el CD que sacó de su coche contra su muslo.
—¿Qué es eso? —pregunto—. ¿Alguna deprimente y malhumorada
canción que quieres que él ponga en su programa?
Sus labios se curvan en una mueca, sin embargo, antes de que pueda
decir algo más, la campana de The Phoenix suena de nuevo.
Logan se encuentra allí, sosteniendo la puerta abierta. Mira una y otra
vez entre nosotras dos y mastica su labio inferior.
Le doy mi mejor sonrisa. —Hola, Logan, ¿puedo hablar contigo?
Su estatura va desde desplomado a rígido. Se queda mirando los coches
que pasan por un segundo o dos.
—Claro. ¿Kelsey, podrías cuidar el mostrador por mí?
Ella resopla, su exhalación mueve su flequillo de bordes rectos. —Bien,
aunque solo por un minuto. Quiero que escuches esta canción, ¿recuerdas?
Bajo la mirada y sonrío a mis pies a medida que pasa entre Logan y yo.
Logan cierra la puerta detrás de ella, y lo sigo a la esquina del edificio
por lo que no estamos de pie delante de las ventanas.
—¿Y? —Se inclina contra la pared de ladrillo y se cruza de brazos.
Cuando hace esto, hace que las mangas de su camisa se eleven un poco,
mostrando sus bien tonificados músculos de arquero. Distrae, pero este no es el
momento para agitarme por sus músculos. No cuando hay una malvada ex y
un pronto-a-ser-enfrentado ex en los alrededores.
—Solo… Lo siento. —Mi estómago se hunde e incluso quiero rodar los
ojos por la lamentable disculpa. Guau. Tal vez debería haber estado decidiendo
lo que iba a decirle a Logan en mi viaje hasta aquí, porque “lo siento” en
realidad no es suficiente.
—¿Por qué?
—No lo sé. Por todo. No debería haber…
—¿Maddie? ¿Qué sucede? —pregunta detrás de mí una voz profunda y
cierro los ojos con fuerza.
Esto no puede estar pasando.
Logan se aparta de la pared de ladrillo y deja caer sus brazos, sus manos
se convierten en puños.
Me giro para ver a Eric de pie allí. Frunce el ceño en tanto mira más allá
de mí. A Logan.
—Eric, ¿puedes darme un minuto?
127
—Está bien, nena. Aunque tengo hambre.
—Espera. —Logan da unos pasos más cerca de mí—. Pensé que ustedes
dos habían terminado. ¿Qué hace él aquí?
—Amigo, retrocede. Estoy aquí porque ella es mi novia, e íbamos a
almorzar. —Agarra mi brazo, no fuerte ni nada, solo tratando de llevarme al
restaurante—. Vamos, Maddie.
—Espera, ¿qué? —¿Novia? Pero el correo de voz… la ruptura que
ocurrió hace días. Hoy solo se suponía que ataríamos todos los cabos sueltos,
pero ¿tal vez piensa que vamos a volver a estar juntos? Trato de soltarme de su
agarre, excepto que Eric no me va a dejar ir. La mirada que me da es de total
confusión.
—¡Suéltala! —Logan se mueve hacia adelante. Pone las dos manos planas
contra el pecho de Eric y lo empuja. Eric me libera y tropieza un poco. Su rostro
va de sorprendido a enojado en unos dos segundos. Antes de que sepa lo que
sucede, se estabiliza de nuevo, luego golpea su puño en la cara de Logan. Suena
horrible; un húmedo y carnoso golpe que hace eco en el ladrillo y el cemento
que nos rodea.
Logan se derrumba contra la pared, aunque no cae. Se inclina, una mano
contra el lado izquierdo de su cara.
Es entonces cuando me doy cuenta de que solo estoy parada allí con la
boca abierta. Doy un paso entre ellos con mis manos levantadas hacia Eric.
Sostiene el puño delante de él como si no estuviera seguro de lo que acaba de
hacer.
—¡Detente! —grito, y Eric lanza miradas de Logan a mí. Me dirijo a
Logan y pongo una mano en su espalda. Me inclino para mirar su cara. Al
menos no hay nada de sangre—. ¿Te encuentras bien?
Se aparta de mi toque y me mira a través de un ojo, el otro todavía
cubierto por su mano. Su boca se aprieta en una delgada línea. Levanto el brazo
para tocar su cara, pero se aparta de nuevo y comienza a retroceder hacia la
puerta de la tienda.
—Logan, ¿por favor? —susurro.
—Has estado con él todo este tiempo, ¿no es cierto?
La pregunta es un cuchillo en mi estómago. Tartamudeo unas palabras
que no tienen ningún sentido. —Yo… Él… Es solo que…
—Me mentiste. ¿Por qué? Podrías solo haberme dicho…
—No mentí. Le he dejado un mensaje de voz. —Me dirijo a Eric y ruego
que me respalde—. ¿Por qué no me llamaste?
Eric parpadea. —¿Rompiste conmigo?
Solo puedo mirarlo; el shock temporalmente bloquea mi capacidad de
hablar. O pensar. Giro de nuevo hacia Logan para defender mi caso, pero 128
simplemente niega con la cabeza, la acusación y el dolor escrito por toda su
cara. Entonces abre la puerta y desaparece en el interior.
—¿Qué demonios, Maddie? —pregunta Eric.
Todo lo que puedo hacer es enterrar la cara entre mis manos.
—¿Maddie? —pregunta de nuevo.
Cierro los ojos, luchando por contener las lágrimas que quieren caer.
Mientras me alejo, Eric solo se queda parado allí, frente a The Phoenix,
estupefacto. Estoy casi en mi coche cuando me alcanza.
—Maddie, espera, tenemos que hablar.
Tiene razón. Tal vez solo puedo arrancar esto rápido como una curita.
—Yo…
—No, déjame hablar primero. —Mete las manos en los bolsillos y respira
profundo—. Conocí a una chica en Florida. Sabes que siempre he querido ir a la
universidad allí —Nunca supe que quería ir a la universidad, lo que me hace
una novia aún peor—, y ella va a ir allí también. Supongo que debería habértelo
dicho cuando me di cuenta… sabes… sin embargo, quería decírtelo en persona,
no por teléfono. Es por eso que pensé que podíamos almorzar hoy.
—¿Ibas a terminar conmigo en el almuerzo?
—Sí.
—Notaste que te dejé mensajes, ¿verdad?
—Sí.
Reprimo mi frustración dejando escapar un lento suspiro y contando
hasta cinco en mi cabeza. —¿Y por qué no los escuchaste?
—No lo sé. Supongo que me sentía mal, como si te estuviera engañando.
Y todo ocurría tan rápido.
—Bueno, en esos mensajes, rompía contigo.
Deja escapar una gran carcajada. —¿En serio? Guau, eso es una locura. Es
extraño, ¿no? Es como esa cosa, ¿cómo se llama?
Suspiro. —¿Ironía?
—Sí. Eso.
Lo miro y me mira fijamente por un largo tiempo. Su rostro se ve todo lo
contrario de cómo me siento, todo bañado por el sol y feliz. Entonces, me río. Y
río.
—¿Maddie? —me pregunta en un tono de voz preocupado. Debería estar
preocupado, estoy al borde de internarme.
Por último, me calmo. —Si solo hubiera hablado contigo primero, nada
de esto habría sucedido.
—¿Te refieres a todo el asunto con ese chico? ¿Quién es? ¿No va a la
129
escuela con nosotros?
—Su nombre es Logan, y sí, va a la escuela con nosotros. Espera, si ibas a
romper conmigo, ¿por qué le pegaste?
—Bueno, parecía que te molestaba, y luego me empujó, y técnicamente,
aún eras mi novia, o al menos eso pensaba. Tenía que defender tu honor… o
algo así.
—Eso no estuvo bien, Eric. No puedes ir por ahí golpeando a las
personas.
Levanta las manos. —Lo sé. Lo arreglaré.
Me apoyo en la puerta de mi coche y miro hacia el cielo. —Tengo algo
que decirte.
—Te refieres a, ¿algo más aparte de que te gusta este otro chico?
—Sí.
—Bien.
—Me gustan los comics.
Se halla tranquilo por un momento. Espero por su encogimiento de
disgusto.
—¿Y? —pregunta.
—Y vestirme como un elfo, jugar videojuegos, ver ciencia ficción y todas
esas cosas.
Aprieta los labios y entrecierra los ojos un poco. Sé que esta es su cara de
pensar. —Bien.
—¿Bien? ¿Eso está bien?
—Claro. Me gustan esas cosas, también, aunque nunca me he vestido
como un elfo, pero ya sabes, a cada uno lo suyo.
Estoy desconcertada. ¿Quién es esta criatura delante de mí? ¿Dónde está
la burla? ¿Las promesas de acoso y meterme en mi casillero el próximo año
escolar?
Tal vez estoy en estado de shock. Necesito una de esas mantas que los
paramédicos les dan a las personas que han pasado por un trauma. Tal vez
tengo que acostarme y elevar mis pies. Un largo silencio se extiende entre
nosotros mientras trato de hacerme a la idea de un Eric tolerante.
Finalmente, dice: —Bueno, está bien entonces. Así que eso es todo,
¿verdad?
—Supongo que sí.
Abre sus brazos para un abrazo. —¿Seguimos siendo amigos?
—Sí, todavía amigos. 130
El abrazo es incómodo, por decir lo menos. Regresa a Mes Amis, y miro
detrás de él, todavía totalmente confundida.
Me meto en mi coche y entro al tráfico. Solo toma unos segundos para
que todo me golpee.
Soy la peor persona que jamás ha existido.
21
Traducido por florbarbero
Corregido por Elle

—Llámame cuando llegues y luego cuando estén de regreso camino a


casa, ¿de acuerdo? —pide mamá en tanto vamos a la casa de Terra.
Va a ser muy incómodo.
Terra me espera en su coche, dando golpecitos con el pie. Al acercarme,
me da mi remera casera de Allison, y luego se acomoda en el asiento del
conductor para realizar un rápido viaje a la casa de Rayann. No dice nada, ni
una palabra.
Esto no presagia nada bueno.
Después de un minuto o dos, trato de romper la tensión. —¿Estás
emocionada? Yo estoy muy emocionada. 131
—Emocionada. Sí. —Mantiene los ojos en la carretera a medida que gira
por la calle de Rayann—. Así que... ¿Te divertiste en los bolos el otro día?
No tiene sentido negar nada ahora. —Estuvo genial.
Me mira. —¿En serio? ¿Eso es todo lo que tienes que decir? No devuelves
mis llamadas o mis mensajes, ¿y ahora pasas esto por alto como si no fuera un
gran problema? ¿Quién era el chico, Mad? ¿Es por él que no me hablas?
Grandioso. Aquí vamos. —No. Quiero decir, es solo un chico que he
estado viendo.
—¿Has estado viendo a alguien más? ¿Qué pasa con Eric?
Estoy dispuesta a responderle. Al menos esta parte la tengo ensayada.
—Rompí con él hace tiempo. Pero estaba demasiado ocupado en Florida
como para escuchar sus mensajes de voz por lo que…
Terra chilla: —¿Rompiste con él a través de un mensaje de voz?
Extiendo las manos, defendiéndome. —Sí. Sé lo mal que suena. Créeme,
lo sé. Pero no quiso responder su teléfono.
—¿Quién es el chico nuevo?
Cierro los ojos. Allí va. No habrá vuelta atrás después de esto, aunque le
debo la verdad a Terra. —Logan Scott.
—¿No va a nuestra clase de inglés? ¿No fue expulsado el año pasado
por…?
—No era porno. Era solo una caricatura o algo así —digo de forma
automática.
—¿Por qué no me lo dijiste? —Terra intenta mantener el control mientras
maneja hablando, pero pierde la batalla. De hecho, considero pedirle que se
detenga, aunque ya estamos en lo de Rayann. Se detiene en el camino de
entrada y estaciona el coche—. ¿O has olvidado que eso es lo que hacen las
mejores amigas?
Antes de que pueda responderle, sale y cierra la puerta.
También salgo con un salto y la persigo, sin embargo, Rayann espera
afuera, con sus ojos fijos en mí. Decido esperar hasta estar a solas con Terra para
continuar la conversación.
Rayann y Terra se sientan en la parte delantera, dejándome para que me
siente silenciosamente en el asiento trasero. Una vez que llegamos a la carretera
interestatal, agacho la cabeza detrás del asiento de Rayann para cambiarme la
remera. Es un poco difícil sentirme cómoda usándola, porque todas las partes
pintadas se hallan rígidas.
Terra y Rayann empiezan a practicar el canto que había ideado que
hiciéramos, y me esfuerzo por memorizarlo ya que esta es la primera vez que lo
escucho. Después de la tercera vez que lo recitan, Rayann exclama: —¿Lo 132
memorizaste, Maddie?
—Sí, lo... lo hice.
Terra me mira por encima del hombro. —¿Deberíamos hacerlo de nuevo?
Ya sabes, por si también se te ha olvidado cómo animar.
Las cejas de Rayann se elevan en tanto mira entre nosotras. Para cortar
las preguntas que veo elaborándose en sus ojos, me apresuro a decir: —No, no
es necesario, lo tengo. En serio.
—Es bastante impresionante, ¿no? —pregunta, sin dejar de mirarme muy
de cerca.
—Simplemente se me vino a la cabeza el otro día. Fue algo bueno que lo
hiciera, porque no teníamos nada más. Quiero decir, aún no estábamos seguras
de que aparecerías, Maddie.
Miro la parte posterior de la cabeza de Rayann. Como si necesitara que le
recordara a mi mejor amiga lo mucho que apesto. Pongo una mano en el
hombro de Terra. —Terra, yo…
Me interrumpe entregándole a Rayann un CD de Allison. —Ponlo bien
alto.
Bueno, puedo entender la indirecta. Me callo, con la mirada fija en el
desierto a medida que viajamos por la I-49. Antes de que me dé cuenta, ya
estamos en la línea de coches esperando para estacionar en el coliseo.
Camino detrás de Terra y Rayann en tanto nos abrimos paso hasta la
taquilla con el resto de los fans de Allison. Son en su mayoría chicas de la
misma edad que nosotras, ocasionalmente algún chico joven del tipo acosador,
y un montón de padres que parecen querer estar en cualquier lugar excepto
aquí.
Sé exactamente cómo se sienten esos padres.
A medida que encontramos nuestros asientos, me doy cuenta de la mala
idea que es esto. Terra le pide intercambiar el asiento a Rayann, pero ella
tampoco quiere sentarse junto a mí. Me siento como una mierda por arruinar
esta experiencia para Terra, así que trato de hablar con ella una vez más.
—Terra, déjame decir que lo siento, por favor.
No hay respuesta. Solo mira al frente, al escenario vacío.
—No eres justa. He estado tratando con un montón de cosas
últimamente.
—¿En serio? ¿Y qué? ¿Se supone que debo sentir lástima por ti? ¡El otro
día fingiste que yo no existía!
La cabeza de Rayann gira hacia nosotras en alerta máxima. Ni siquiera
trata de ocultar su emoción. ¡Ah! ¡Más drama! —¿Qué sucede?
—Maddie me ha estado evitando Dios sabe por qué razón, aunque
probablemente sea porque sale con un chico sobre el que nunca me dijo nada. 133
Como si no confiara en mí o algo así. Ahora trata de disculparse, excepto que
parece que no puede pensar en nadie más que en sí misma. —Temo seriamente
por mi vida durante su perorata, porque sigue lanzando sus manos al aire.
Terra hablando enojada es mucho más peligrosa con sus manos que borracha,
dejando moretones en tus brazos.
Rayann jadea. —¿Engañas a Eric? ¿Con quién?
—No lo estoy engañando —grito—. No te metas en esto, Rayann.
—No la ataques. Al menos ella me habla. Por lo menos hizo el canto de
animación que se suponía tú harías.
¿Cuándo demonios Terra empezó a dar la cara por Rayann? ¿Qué clase
de mundo bizarro es este?
—Me has estado evitando —dice Terra en voz tan baja que casi no la
escucho—. ¿Por qué, Maddie? Eres mi mejor amiga. —Suena tan triste que
quiero abrazarla, aunque probablemente no me dejaría.
Suspiro. —Es solo que no creo que te guste este nuevo chico, eso es todo.
—A ver, vamos a ver si lo entiendo —dice Terra, con los ojos
entrecerrados—. ¿Me has estado evitando porque crees que sería tan superficial
como para que no me guste este tipo debido a que usa alguna remera tonta?
Abro la boca para responder, sin embargo, tardo un segundo. —Bueno,
cuando lo pones de esa manera, suena estúpido, pero…
—Es porque es estúpido, Maddie. Y eso no es lo peor. ¿Nunca pensaste
que a lo mejor no eres el centro del mundo? ¿Qué tal vez, solo tal vez, tengo
problemas, también? ¿Problemas de los debería ser capaz de hablar con mi
mejor amiga? Pero ¿pude hablar contigo al respecto? No, porque no contestas el
teléfono ni devuelves las llamadas. Porque, al parecer, has estado preocupada
cometiendo un suicidio social dejando a Eric. Es decir, ¿quién hace basura como
esa? Solo tú, Maddie, solo tú.
—Mira, acabas de probar mi punto. Todo se trata de la popularidad con
ustedes.
Rueda los ojos. —¡No es así! Y acabas de probar mi punto. De todo lo que
acabo de decir, la única cosa que escoges es la última parte, no la parte de que
eres una idiota egoísta.
Nunca, jamás la había visto así, ni cuando encontró a Peter coqueteando
con esa estudiante de segundo año, ni cuando su mamá le quitó su teléfono
celular por enviar ochocientos veintinueve mensajes de texto en un mes, ni
siquiera cuando la Rolling Stone hizo trizas el nuevo disco de Allison.
Rayann se tapa la boca y resopla cuando Terra me dice “idiota egoísta”, y
tal vez estoy actuando como una niña, sin embargo, esa es la gota que colmó el
vaso. Me pongo a la defensiva.
—Bien, ¿sabes qué? Ni siquiera quiero estar aquí. No debería haber
venido. ¡Ni siquiera me gusta Allison Blair! 134
Siento un millón de rostros mirándome ahora. Esto es el equivalente a
asistir a una convención de Star Wars y ser lo suficientemente estúpida como
para decir que en realidad odio a muerte a los Trekker. Sin embargo, el rostro
de Terra es el más sorprendido y dolido de todos. Solo me mira, con la boca
abierta y los ojos muy grandes.
—No pertenezco a este lugar. —Empiezo a juntar mis cosas.
La expresión de Terra se convierte en una mueca. —Entonces, ¿por qué
sigues aquí?
Escuchar esas palabras hace doler mi corazón. Justo cuando empiezo a
maniobrar mi vuelta por donde entramos, las luces se apagan y la multitud deja
escapar un grito de júbilo colectivo.

El vestíbulo se encuentra casi vacío. Me siento como un perrito perdido


mientras me apoyo contra la pared y trato de averiguar qué es lo que voy a
hacer. Busco mi celular en el bolso, pero algo más me llama la atención. La
esquina del pase para la NerdCon asoma en el fondo. Debería habérselo
regresado a Logan, o por lo menos a Dan. NerdCon se realiza justo ahora, en
este mismo momento. No sé si Logan se halla ahí, pero después de todo lo que
acaba de suceder con Terra, me siento imprudente.
Me acerco al recepcionista de la taquilla. —Disculpe, necesito un taxi.
¿Cómo funciona eso, exactamente?
El tipo me mira y frunce el ceño. —¿Cuántos años tienes?
—Dieciocho.
—Bueno... podría llamar a uno para ti, supongo. ¿Estás segura de que
tienes dieciocho años? —Toma el teléfono.
—Por supuesto que estoy segura —digo, fingiendo sentirme insultada. Si
algo he aprendido sobre mentir es que tengo que hacerlo bien.
Empieza a lloviznar en tanto estoy fuera esperando el taxi. Cuando se
detiene, no es amarillo y negro como esperaba, aunque luce normal, como un
coche marrón de los que usan las abuelas. Me meto en la parte de atrás y le leo
al conductor la dirección de la parte posterior del pase.
Durante el trayecto, Terra llama un par de veces, pero no respondo.
Puedo ser coherente con lo de ser una amiga horrible. Después de pagarle al
conductor, me levanto y saco el pase. Solo he caminado unos pasos hacia la
puerta principal del enorme centro de convenciones cuando un Wookie 5
borracho me empuja desde atrás. Golpeo el suelo con fuerza, raspándome las
rodillas desnudas y las manos con el hormigón. La gran bola de pelos ni 135
siquiera dice que lo siente, solo hace un gruñido Wookie y entra.
Y aquí vienen las lágrimas, en el momento justo. Comienza a llover, mi
supuesta mejor amiga acaba básicamente de botarme, y estoy quitando pedazos
de algo, que posiblemente sea vómito, de las heridas de mis rodillas y palmas.
La mejor noche de mi vida.
Mi teléfono suena. Es mamá. Mierda. Olvidé llamarla cuando llegamos al
concierto.
—¿Dónde te encuentras? —Suena mucho más frenética de lo que
esperaba. Casi siempre me olvido de hacer eso de “llámame cuando llegues
allí”. Pero entonces, dice—: Terra acaba de llamar y me dijo que no te puede
encontrar. Ha estado buscándote durante todo el concierto.
Soy una idiota. La peor persona en la historia. Por supuesto, mi mejor
amiga llamaría a mi mamá. Puede odiarme, sin embargo, todavía se preocupa
por mí.
—Estoy... estoy bien.
—Voy a preguntar una vez más, Madelyne Jean Summers, y será mejor
que no me mientas. ¿Dónde te encuentras?

5 Raza ficticia del universo imaginario en el que están ambientadas las películas de la saga Star
Wars.
Sé que es mejor no discutir cuando usa ese tono de voz. —Estoy en el
NerdCon. En Shreveport.
—¿Qué? ¿Dónde está eso? Por qué... ¿Sabes qué?, vamos a hablar cuando
llegues a casa. Voy a llamar a tu hermano para que vaya a buscarte. —Cuelga.
Gracias a Dios, encuentro un banco de autobús cubierto y me siento. Me
pregunto si tengo tiempo para correr y encontrar a Logan, pero rápidamente
desecho esa idea. Me veo como mierda de gato. No quiero ser esa chica. La
damisela en apuros. No quiero que sienta lástima por mí.
Unos minutos más tarde, recibo un mensaje de mi hermano preguntando
dónde estoy exactamente. Va a estar tan molesto. Cuando veo su camionetita
azul, me lanzo sobre ella.
—Llama a mamá y dile que estoy aquí —dice a través de la ventanilla
abierta. Tiene los ojos azules de papá al igual que yo, y el mismo pelo rubio
sucio, pero tiene una visión normal de la que siempre he estado celosa.
—Vamos, Ro. ¿No puedes hacerlo?
Sube la ventanilla y bloquea la puerta justo cuando trato de abrirla.
Suspiro y le doy una patada al neumático. Mamá atiende al primer
timbre. —Roland se halla aquí —digo.
—Sube a la camioneta y regresa a casa. —Cuelga—. Oh, rayos, estoy en
tantos problemas. 136
Oigo a las cerraduras de las puertas hacer clic cuando termino la llamada
y salto adentro. No dice una palabra. Solo mira furioso al camino, sin siquiera
reconocer mi presencia. Teniendo en cuenta que ha estado fuera estudiando
para obtener un montón de títulos en psicología, esperaba un poco más de
interrogatorio de su parte.
—Gracias —digo a medida que llegamos a la rampa de acceso a la I-49.
Una vez más, silencio. Esto aburre.
—Mira, no le pedí a mamá que te llame, ella lo hizo. Me encontraba bien.
—Sí, te ves muy bien. Y por muy bien quiero decir como mierda de gato.
—Bueno, muchas gracias. Realmente aprecio eso. —Cruzo los brazos,
hundiéndome más en mi asiento.
Se ríe un poco. —No puedes tirar esa rutina de pájaro herido conmigo. —
Es verdad. Nunca me ha dejado salirme con eso de ser una “pobre niñita”. Por
un lado, es muy bueno, porque siempre me trata como si estuviéramos al
mismo nivel. Por otro lado, es una mierda porque nunca puedo conseguir nada
de él—. ¿Qué demonios hacías ahí? Mamá dijo que se suponía que estabas en
un concierto. ¿Cómo acabaste cruzando toda la ciudad?
—Tomé un taxi.
—¿Por qué?
Ahora quiere hablar. —No quiero hablar de eso. Solo conduce, ¿por
favor?
—Si no me dices lo que sucede en este momento, voy a tirarte de esta
camioneta.
—¡Deja de tratarme como si fuera una niña de cinco años! —Pateo uno
de los envases de comida rápida vacíos tirados en el suelo.
—¡Entonces deja de actuar como una!
Me quedo en silencio durante unos minutos, debatiendo qué decirle.
Entonces pisa el freno para detenerse, haciendo que me dé por vencida tratando
de pensar en una verdad a medias para contarle.
—¡Bien! Trataba de encontrar a un chico.
Acelera. —¿Qué chico? ¿Eric? Ese es el nombre de tu novio, ¿verdad? —
Me sorprende que se acuerde de su nombre. No suelo hablar con Ro sobre Eric.
—No, no es Eric. Nosotros ya no estamos juntos. Logan. Trataba de
encontrar a Logan.
—¿Quién es Logan? —Levanta las cejas, tratando de animarme, pero eso
no ayudará.
—Él es... —¿Cómo le explico?
Con su tranquila voz de psiquiatra, me dice: —Simplemente comienza 137
desde el principio, Maddie.
22
Traducido por Twin Scandal
Corregido por βelle ❤

Termino con mi dolor, mi angustia, mi traición y nerdismo justo cuando


llegamos a la ciudad.
—No sé porque quería encontrarlo. Seguramente me hubiera echado.
Intento desenredar mi pelo con los dedos, finalmente seco. Me mira con
esa mirada extraña, ¿es respeto eso que veo en sus ojos?
—Diablos, esto es raro. Has crecido.
Dejo escapar una risita. —Gracias por notarlo. —Debería haber sabido
que hablar con él despejaría mi mente, aunque sea solo un poco.
—¿Entonces qué vas a hacer? —pregunta.
138
—No tengo idea. —Decir esas palabras me hace sentir derrotada de
nuevo.
—Número uno, necesitas aclarar las cosas con tus padres. Número dos,
tienes que arreglar las cosas con Terra. Y número tres, olvida a ese chico.
—De acuerdo, número uno, voy a estar castigada por el resto de mi vida
cuando se enteren de que he mentido acerca de donde he ido.
—Ya vas a estar castigada de por vida por el truquito que hiciste anoche.
Quizás es mejor confesar todo a la vez. Créeme, he pasado este tipo de cosas
con ellos.
—Cierto, pero el número dos, no hay manera de que Terra me perdone.
Me odia.
Suspira. —No te odia. Si te odiase no se habría pasado la mayor parte del
concierto buscándote, y no habría llamado a mamá cuando no te encontraba.
Tiene razón, necesitas dejar de pensar en tus problemas y averiguar lo que le
sucede.
¿Cuándo se convirtió en Yoda?
—De acuerdo, pero con el número tres estas totalmente equivocado. No
puedo simplemente olvidarme de Logan. Lo intenté y no funcionó.
—¿Estás segura? Sé que has crecido, pero solo tienes diecisiete. Hay un
montón de peces en el mar —dice mientras entramos al estacionamiento.
—Lo sé, sin embargo, realmente me gusta este pez.
—Sigo confundido. ¿Por qué escondiste esta parte de ti? ¿A quién le
importa lo que los demás piensen?
Debato si me conviene o no discutir esto; dudo que quiera recordar el
infierno que vivió en la secundaria. Excepto que, al final, recuerdo que es una
de las pocas personas a las que le puedo contar cualquier cosa.
—Es solo que no quiero que me traten diferente. Quiero decir, ya sabes lo
malo que puede ser.
Giramos en nuestra calle y me dirige una mirada extraña.
—¿Qué quieres decir?
—Bueeeeno. —Estiro la palabra para ver si lo entiende y no tener que
explicarlo, pero no lo hace. Mantiene una ceja levantada para que continúe—.
Pasaste por un montón de cosas en la secundaria, porque prácticamente, te
colgaste un cartel en el que decía “soy un geek total”.
Gime como si le ofendiera lo que acabo de decir. —¿Qué tiene de malo
ser geek?
Ruedo mis ojos. —Ya sabes lo que quiero decir, no quiero pasar por todo
eso. Es más fácil si la gente no conoce ese lado mío.
—Oh, sí, parece que las cosas son mucho más fáciles para ti. Mira, la 139
secundaria es un infierno para mucha gente, es una de las muchas cosas de la
vida. Sin embargo, tenía amigos. Era feliz con quien yo era y soy feliz con quien
soy ahora. Me parece que estás en problemas, no porque seas nerd o porque
estés enamorada de ese chico, estás en problemas porque no eres honesta. —
Apaga la camioneta y pasan unos minutos en silencio hasta que agrega—:
¿Lista?
—Nunca voy a estarlo.
Cuando entramos, mamá y papá nos esperan en la mesa del comedor. La
casa se halla en un silencio sepulcral, no hay televisión, ni música. Ni la
secadora se encuentra encendida.
Mala señal.
Mamá señala la silla frente a ella. Me siento, preparándome
mentalmente. Ella y papá me miran. Conozco esta técnica. Esperan a que me
desahogue. Si no preguntan nada específico, no sé hasta dónde debo contar.
Analizo la veta de la mesa. Quizás debería terminar con esto.
—Terra y yo nos peleamos. La dejé para ir a NerdCon con Logan. Él no
tenía idea de lo que hacía, nunca me pidió que nos encontráramos. De hecho, no
me habla. Eric apareció en el momento equivocado y, aparentemente, no había
revisado su correo de voz. Pensó que aún estábamos juntos. Logan se molestó y
Eric le dio un puñetazo. Además, todas las veces que dije que salía con Terra en
realidad era con Logan. Lo siento y espero que podamos dejar esto atrás.
Mi corazón va a mil por minuto, pero mamá y papá se miran entre ellos.
Mamá aún parece enfadada, sin embargo, papá parece confundido.
—¿Por qué nos mentiste acerca de salir con este chico? A mí me parecía
bien.
Suspiro sabiendo que lo que voy a decir no va a aclararle las cosas.
—Porque no quería que hicieran un drama por salir con el chico que
trabaja en una tienda de comics. Pensé que, si todo el mundo en la escuela
supiera que me gustan los comics y esas cosas, ya saben, no les gustaría.
—¿Es por eso que escondes tu cuaderno? —pregunta mamá—. Nunca lo
entendí. No es como si no los recordara a Roland y a ti comparando notas. Él
sacaba las suyas y tú hacías lo mismo, podían hablar durante horas de esas
cosas.
—¿Estuviste revisando mis cosas?
—Escucha, señorita, no trates de cambiar de tema. No se hallaba
exactamente escondido, soy la única que ordena la ropa ¿recuerdas? Pensé en
ordenar tu armario una vez y, ahí estaba, entre tus suéteres.
—¿Escondiste tu cuaderno en el armario? —dice Ro—. Interesante. Es
como si quisieras que mamá lo encontrara.
Le echo una mirada por encima del hombro. —Déjame en paz, Dr. Freud.
140
Inclinándose agrega: —Por cierto, ¿terminaste otro? ¿Pusiste una lista de
ediciones adelante para poder encontrarlos más fácilmente?
Asiento, sonriendo.
—Sí, tenías razón. Hizo mucho más fácil encontrar los específicos.
Papá me interrumpe. —Eso no importa. Sigues castigada y no creo que
debas volver a ver a este chico.
Se pone de pie, como si la discusión hubiera acabado.
—¿Por qué? —preguntamos mamá y yo a la vez.
—Porque es la causa de todo esto, obviamente.
—Logan no me pidió que mintiera.
—No te apresures, Hank. Parecía un buen chico. —Mamá siempre fue
romántica.
Papá lanza las manos al aire. —Como sea, pero sigues castigada.
Se marcha enojado, dejando el comedor.
—Sí, señor —digo tras él.
—Y no tienes paga este mes —dice mamá
—Sí, señora.
—¿Eso es todo? —Roland golpea la parte de atrás de mi silla—. ¿Eso es
todo lo que le van a hacer? Si hubiera hecho todo eso, me hubieran encerrado
en el sótano.
—Eso es ridículo Roland —dice mamá—. Estamos en Lousiana, no
tenemos sótanos por el nivel de agua.
Dejo a Ro y a mamá con su pelea, y me dirijo a la escalera. Papá se
encuentra sentado en el primer escalón, se frota la frente como si tuviera dolor
de cabeza. Después me mira.
—No tenemos por qué tener nuestros maratones si no quieres. Si de
verdad te importa lo que los chicos de la escuela piensan, entonces...
—No es eso, amo los maratones. Me encanta pasar tiempo contigo.
Sonríe, aunque luego vuelve a poner su rostro severo de padre.
—No hagas nada como esto otra vez, Maddie.
—No lo haré, lo prometo.
Se pone de pie y me abraza como si no me hubiera visto en años.
—No importa lo que te guste leer, lo sabes ¿no? Eres muy inteligente. No
sé cómo se te metió esa idea en la cabeza, ¿a quién le importa lo que los demás
piensen?
—Lo sé, es solo que, es la escuela secundaria. 141
—No es solo la escuela secundaria. La gente va a juzgarte por todo tipo
de razones por el resto de tu vida. Porque votas a uno o al otro, porque vas a
una universidad o a la otra, porque te ves de determinada manera. Es un hecho
de la vida, no puedes hacer a todo el mundo feliz. Pero puedes hacerte feliz.
—Gracias, papá.
—De nada, ahora sube a tu habitación y, ya sabes, piensa en lo que has
hecho y esas cosas. Voy a tomarme una aspirina.

He estado intentando dormirme durante tres o cuatro horas. La casa se


quedó en silencio hace mucho tiempo, excepto por la televisión abajo. Estoy
segura de que Ro se quedó dormido y se olvidó de apagarla.
Pero puedes hacerte feliz, la voz de mi padre se repite una y otra vez en
tanto miro al techo.
¿Qué he estado intentando hacer todo este tiempo? Esa parte de mi está
rompiéndose porque en el fondo sé que nunca sería feliz hasta que... ¿hasta qué?
¿Hasta que pueda discutir libremente quién pienso que ganaría la batalla entre
Darth Vader y Lord Voldemort? (La respuesta, obviamente, sería Lord Voldemort.
Haría Avada Kedavra antes de que Vader pudiera pensar el movimiento de
fuerza de estrangulamiento).
Lo loco, bueno, quizá una de las locuras, es que rompí con Eric y mi casa
no ha sido envuelta en papel de baño o huevos por el equipo de fútbol. Incluso
dijo que le gustan las mismas cosas que a mí. Además, le conté a Terra y
Rayann sobre Logan, y la última vez que revisé seguía siendo su amiga en
Facebook, aunque apostaría dinero a que Rayann le dijo a todo el mundo. Y
Terra, incluso después que fuera una terrible amiga, se preocupó por mí lo
suficiente como para mandarme un mensaje preguntando si me encontraba
bien.
Durante un tiempo pensé que esconder este hábito estaba bien. No hería
a nadie ¿no? Después de lo que ha pasado en estas semanas, puedo asegurar
que me equivocaba. Le hacía daño a alguien: a mí. En lugar de protegerme,
distanciaba a la gente a la que le importaba. He escondido quien soy a mis
amigos durante años. Mentí a mis padres sobre a donde iba. He estado tan
atrapada, tan preocupada sobre las cosas que podía perder que terminé
perdiendo a alguien muy importante, Logan.
Gracias a él descubrí lo increíble que es ser totalmente libre. Quizá no lo
sabía, sin embargo, eso es algo que nadie más hizo y eso no tiene precio para
mí.
142
Mientras estoy en mi cama, una pregunta aparece en mi cabeza: ¿Qué voy
a hacer con todo esto?
En la edición #250 de The Super Ones, se introdujo el personaje Grayson.
Era un chico tímido con grandes poderes, pero no los usaba porque era un
huérfano molestado por lo demás niños con los que vivía. Aunque nunca
perdió la esperanza. Sabía que un día demostraría que valía la pena.
Entonces, el día que cumplió dieciocho y dejó el hogar, se metió en
problemas. Baron Gravity sabía que Grayson tenía poderes, y quería deshacerse
de él antes de que supiera como usarlos. Excepto Marcus, había vigilado al
chico porque sabía que tramaba algo malo. Así que, cuando Marcus lo salvó,
vio en lo que se podría convertir algún día. Y le rogó que le enseñara, pero
Marcus adoptando la actitud de “no necesito ayuda” que tenía en aquel
entonces, lo rechazó.
Grayson prometió que enorgullecería a Marcus, y así lo querría a su lado.
Fue a buscar al Baron Gravity, sin saber qué hacía. Se puso en peligro y tuvo
que ser rescatado por Marcus, otra vez.
A pesar de que el plan de Grayson no salió como quería, Marcus vio el
potencial y terminó siendo su compañero por el resto de la serie.
No sé porque esta historia se halla en mi cabeza a medida que intento
dormir, aunque de pronto se me ocurre un plan.
23
Traducido por lunnanotte
Corregido por Gabbita

Mantengo un perfil bajo por el resto de la semana. Hago mis quehaceres,


no discuto con mamá, y con absoluta seguridad no siento lastima por mí
misma. Porque sentir lastima por mí misma realmente cansa.
Entonces, el lunes mientras papá se encuentra en la ferretería, me acerco
a mamá y le suplico que me deje ir a casa de Terra así puedo pedir disculpas.
No se necesita rogar mucho.

143
La casa de Terra es demasiado normal, tan poco impresionante con su
miniván de madre-futbolera en el camino de entrada, su gato perezoso
tomando el sol en el porche, su columpio de llanta balanceándose con la casi
inexistente brisa en el patio delantero. Así que, ¿por qué siento como si
contuviera un horrible monstruo cuando me acerco a ella? ¿Por qué siento como
si pudiera ser tragada por el odio puro que emana de ella?
Su hermano pequeño —“pequeño” solo porque es un año más joven,
pero en realidad es más alto que yo— responde a la puerta. Tiene el mismo
cabello castaño-rojizo que Terra, pero su vello facial parece más rojizo. Ese
bigote es, fuera de broma, épicamente malo.
—Hola, Jamie, bonito bigote.
Su mano lo recubre por lo que su voz es amortiguada cuando dice: —
Gr… Gra... Gracias, Maddie. —Pobrecito, ha tartamudeado cada vez que he
hablado con él.
—¿Terra está en casa?
—Se encuentra en su cuarto.
Estar de pie enfrente de su puerta cerrada es una sensación extraña. No
creo que jamás haya tenido que tocar. Posiciono mi puño, listo para tocar a la
puerta y entonces escucho música. Es una canción que nunca he oído antes, un
corto centelleo de una guitarra y una ligera, tímida voz. Tal vez sea una nueva
canción de Allison.
Llamo y la música se detiene. Hay un poco de crujido dentro antes de
que abra la puerta. Cuando me ve, su expresión se vuelve tan resentida que
quiero ir a esconderme en un rincón.
—Hola, ¿podemos hablar, por favor? —Repito la palabra “por favor” en
mi cabeza una y otra vez.
Frunce el ceño en tanto me mira fijamente, estudiando mi cara. —Bien —
dice, y casi salto de alegría.
Se sienta en su cama y cierro la puerta detrás de mí. Se me queda
mirando un poco más. Es como si hubiera tomado lecciones sobre “Como
conseguir una confesión de Maddie” de mi mamá.
Decido que no debería irme por las ramas. Solo debería ser directa. —De
verdad, lo siento. He sido una amiga horrible.
—Me asustaste. Estaba muy preocupada. Y tú prácticamente arruinaste
el concierto. —Cruza sus brazos.
—Lo sé. Apesto. Soy idiota. Fui egoísta y estúpida. Eres la mejor amiga
que he tenido. Jamás. Y entiendo totalmente si nunca quieras ver mi tonta cara
de nuevo. Solo quería que supieras que eres la persona más confiable, más
dulce, y quería darte las gracias por preocuparte tanto por mí, aunque no lo 144
merezco.
Terra continúa mirándome, pero su mirada acusadora se ha ido. Ha sido
remplazada por esta expresión vacía y aburrida.
Tengo los nervios de punta. Me encantaría tener ahora una relajante
sesión de Dispara a tu Cara.
Finalmente, suspira y rueda sus ojos. —Tienes razón. No lo mereces...
Mi espíritu cae por eso.
—…pero te perdono. —Se pone de pie—. Y me lo debes.
Sonríe y levanta la mano para chocar los cinco. Vamos directamente a
nuestro saludo habitual. El abrazo que le doy al final dura mucho tiempo.
—Entonces, ¿todo superado? ¿No me odias? —digo esperanzada.
—Totalmente superado. Solo vamos a olvidarnos de ello.
—¿Olvidar qué? No tengo idea de que hablas.
La risa de Terra suena a través de la habitación, y una pequeña pieza de
mi mundo vuelve a caer en su lugar. Hermanas del alma por siempre.
—Así que, ¿qué ha estado pasando? ¿Qué era esa música que escuché?
¿Allison lanza un nuevo sencillo? —pregunto a medida que nos desplomamos
sobre su cama.
—¿Oíste eso? —Su nariz se arruga.
—Sí, sonaba genial.
—¿En serio? ¿Piensas que es genial? —Una sonrisa genuina se hace cargo
de toda su cara.
—Sí, ¿qué era?
Se muerde la uña del pulgar por un segundo. —Peter rompió conmigo.
Llamó desde Florida.
—Oh, por Dios. ¿Han estado juntos por cuánto tiempo? ¿Cómo ocho
meses?
—Sí, bueno, dijo que nos habíamos vuelto muy serios. —Ambas hacemos
un sonido de pfff al mismo tiempo.
—Lo siento por eso. ¿Quieres que saque los nudillos de bronce y le haga
una visita? —Sostengo mis puños en una postura de boxeo.
Me da un codazo en el hombro. —Está bien, de verdad. En realidad, fue
un poco bueno. No, un poco no, realmente fue algo bueno. Después de que eso
sucedió, puse ese documental de la gira de Allison. Empezó a hablar sobre
cómo aprendió a tocar la guitarra y que la primera canción que escribió fue
acerca de un chico que le gustaba que no hizo un círculo sobre la palabra “sí” en
la nota que le pasó antes del recreo. —Sus palabras salen volando, haciendo con
sus manos todo tipo de gestitos extraños. Rayos, extrañaba la regular charla con
manos de Terra. 145
Salta y comienza a pasearse. —Luego, recordé la guitarra que obtuve por
mi cumpleaños cuando me hallaba, como en, quinto grado y pensé, “Tal vez
esto sea una señal”. —Hace una pausa retorciendo sus manos.
Solo puedo esperar un segundo antes de que no lo pueda contener. —¿Y?
—Y… escribí una canción. —Muerde su labio.
—Y… ahora tienes que tocarla.
—No lo sé, Maddie. En realidad, no es…
—¡Tócala!
—De acuerdo. —Sin pausa, lucha por sacar su guitarra de debajo de su
cama.

Después pido dos veces por una repetición. Me ofrezco a llevar a Terra
por un cono de nieve, sabiendo que jamás puede resistirse a uno.
En la pequeña choza de madera que parece surgir de la nada cada verano
en el estacionamiento de Wal-Mart, ordeno uno de frambuesa azul y Terra
ordena uno de arcoíris.
Terra sostiene mi cono mientras me pongo de nuevo en el tráfico.
—¿Ahora a dónde?
Empiezo a sugerir mi casa o la suya, pero otro lugar aparece en mi
cabeza. Tal vez solo quiero castigarme. Tal vez trato de aferrarme a cada
pedacito de Logan que puedo. De cualquier manera, el acuario es donde decido
ir.
—Vamos. —Terra rebota en su asiento y aplaude contra su cono de nieve
cuando estaciono.
—Sigue tan impresionante y desierto como siempre. —Le sonrió.
Terra abre la puerta y se detiene por un momento, empapándose del aire
fresco del interior. —No puedo recordar la última vez que estuve aquí.
¿Cuándo nos saltamos el primer período?
—Creo que fue justo antes de Navidad. Aunque, he estado aquí desde
entonces.
—Tenemos que firmar. ¿Tienes un bolígrafo?
—Sí. —Me tomo un tiempo extra luego de buscar en mi cartera, aunque, 146
sé lo que va a estar en la primera página. Él no me dejó verlo entonces, pero
ahora no hay nada que me detenga.
Abro el libro y ahí se encuentra. La pequeña, precisa escritura de Logan.
Graffin y Laowyn x100pre.
Terra apunta a la página. —Aw, eso es dulce, ¿no? Sin embargo, son
nombres extraños.
Mi pecho se siente apretado, la primera señal de que estoy a punto de
llorar hasta quedarme sin lágrimas. —Sí, es muy dulce. Y son los más lindos y
extraños nombres que alguna vez he escuchado. —Mi voz se quiebra en la
última palabra. x100pre solo duró un juego LARP y una cita de bolos.
No puedo evitarlo. Las lágrimas vienen.
Terra agarra mi mano. —Guau, ¿qué pasa?
Es muy difícil recuperar el aliento, luchar contra las lágrimas, y hablar al
mismo tiempo. —Yo… Eso fue… Terra, soy tan estúpida.
Me hace señas para que la siga dentro del acuario. —Vamos, chica.
Vamos a sentarnos y tener una charla.
24
Traducido por ElyCasdel
Corregido por Victoria

Hoy el sol brilla, y me refiero a que realmente brilla, del tipo de brillo
que te-quema-las-pestañas. Este va a ser uno de esos días del verano donde no
debes alejarte del aire acondicionado a menos que sea una situación de vida o
muerte. Espero que todos tomen esto en consideración después cuando salga
buscando gente que me ayude en mi búsqueda. Aunque primero, tengo que
comenzar con el paso uno de mi plan “Hacer que Logan no me odie”.
Me siento en la cama y navego por la guía telefónica hasta que encuentro
The Phoenix.
—Gracias por llamar a The Phoenix, ¿qué puedo hacer por ti? —La voz
plana de Logan hace que mi respiración golpee en mi garganta. 147
Tengo que controlar la urgencia de divagar con disculpas y confesiones.
Pongo mi voz falsa de chico. —¿Podría hablar con Martha Scott, por favor?
—No se encuentra aquí hoy. ¿Puedo tomar el mensaje? —dice.
—No, solo intentaré otro día. —Cuelgo. Lo imagino colgando el teléfono
e inclinándose sobre el cómic que lee, justo como fue el primer día que entré a la
tienda. Excepto que esta vez hay una maligna y oscura hada a su lado,
hablando mal de cierta animadora.
—¿Qué haces? —pregunta mamá desde la puerta de mi habitación,
trayéndome de regreso a la Tierra.
—Nada. De hecho, pensaba en ir a ver a Logan, si eso está bien.
—Podrías definir “castigada” para mí, porque no creo que signifique lo
que tú crees que significa. —Agita frente a mí un par de mis calcetines para
enfatizar su punto.
—Pero, mamá, tengo que arreglar esto. No voy a divertirme, créeme.
Dijiste: “Todo es cuestión de cómo tratas a las personas”, ¿cierto? Bueno, tengo
un plan para al menos disculparme con Logan, pero tienes que dejarme salir de
la casa.
Me mira por un minuto. Casi puedo sentir sus tentáculos-de-cerebro-de-
mamá hurgando en mis pensamientos, buscando una mentira, sin embargo, no
va a encontrarla porque no la hay.
Finalmente, viene hacia mí y pone las manos en mis hombros. Los
aprieta. Con fuerza. —Bien, pero vas allí y a ningún otro lugar, ¿entendido?
—Eh, tal vez necesite detenerme en un par de lugares, también.
Me golpea en la parte superior de la cabeza con los calcetines y suspira.

La cara de Vera cae cuando me ve en la puerta. Cruza los brazos.


—Logan no está aquí.
—¿Se encuentra tu mamá? —pregunto.
Martha gira la esquina y entra por el camino de entrada de su casa.
—Vera, qué te he dicho sobre abrir la puerta. —Se detiene cuando me ve,
y me pregunto si va a decirme que permanezca alejada de su hijo. ¿Le dijo lo
que pasó? ¿Eric en serio siguió con su promesa de “arreglar las cosas” y vino a
disculparse?
Una gran sonrisa brilla en su cara, y respiro de alivio. —Hola, Maddie.
Vera, ve a ver tu programa. 148
De mala gana, Vera va a la sala, asegurándose de enviarme una mirada
arrogante detrás de la espalda de su madre.
Martha mantiene la puerta abierta para mí. —Pasa.
La sigo dentro de la cocina. Se sienta en el comedor y mueve el papeleo
del trabajo de su esposo al final de la misma. Me siento frente a ella. Ahora
comienza la humillación.
—Solo quiero decir que lamento lo que le pasó a Logan. Tampoco tenía la
intención de...
Alza una mano para tranquilizarme. —Está bien, cariño. No golpeaste a
Logan. Además, Eric se disculpó y explicó todo. Este tipo de cosas pasan con los
hombres.
—Así que, ¿sabe sobre el desastre de Eric?
Asiente.
—¿Y también Logan?
Asiente, de nuevo.
—Pero aún cree que me avergüenzo de él.
—Tienes razón. Eso es exactamente lo que piensa.
Cierro los ojos y me muerdo el labio.
—Sin embargo, eso no es lo que pasa ahora, ¿no? —Cuando abro los ojos,
sonríe con esa sonrisa familiar. Mi corazón salta en mi garganta.
—No, no, en absoluto. Digo, al principio me preocupaba que mis amigos
averiguaran las cosas, sin embargo, luego Logan me hizo darme cuenta de
que…
Se acerca sobre la mesa para poner una suave mano sobre la mía,
deteniendo mis divagaciones. —Entiendo, cariño.
Suspiro. —Gracias.
—Pero tanto como entiendo lo que pasa, Logan no. ¿También lo quieres?
—Mucho. ¿Me preguntaba si podría ayudarme? —Enderezo mi espalda
como si estuviera por discutir algún acuerdo de negocios, una fusión de las
Compañías Chico de Mama y de La Potencial Rompecorazones.
—¿Qué necesitas? —Tengo el presentimiento de que entiende la seriedad
de la situación, también, porque entrecruza los dedos y apoya la barbilla en
ellos.
—¿Tiene una copia de los libros para LARP of Ages? Necesito leerlos
antes del siguiente juego.
Sus ojos se ensanchan. —¿Planeas estar involucrada en el siguiente
juego?
149
—Sip —digo, luego me corrijo—. Sí, señora. Quiero… no sé… quiero
sentirme completamente libre de ser yo por una vez. Quiero acostumbrarme a
ese sentimiento, también, porque desde ahora no hay vuelta atrás para mí. No
quiero retroceder. Logan me ayudó a ver eso, y quiero que lo sepa.
Sonríe. —Entonces solo leer esos libros no va a ayudar mucho. Necesitas
a alguien para explicarlo todo, para darte consejos.
—Pero como que quiero sorprender a Logan.
—No hablaba de él. Sé más sobre este juego de lo que él sabrá en otros
diez años. —Sonríe malévolamente—. Ve a la habitación de Logan y trae todos
los libros de Ages que veas. Hay como diez o quince. Tráelos aquí, y
comenzaremos. —Junta sus manos, sacudiendo el montón de brazaletes en sus
muñecas. De tal madre, tal hija.
—Muchas gracias, señora Scott.
—Dime Martha.
Mi sonrisa permanece todo el tiempo que subo las escaleras y camino por
el pasillo hasta que estoy frente a la puerta de la habitación de Logan. La abro
lentamente y miro alrededor como si él fuera a saltar de algún rincón. Cuando
estoy convencida de que no se encuentra aquí, intento recordar todo tan
exhaustivamente como puedo. Sus posters, su computadora de escritorio, su
colección de muñecos de Star Wars. Intento contenerlo todo en mi memoria solo
en caso de que mi plan no funcione.
Casi estoy en el estante de libros cuando miro a su mesita de luz. Está mi
cuaderno. Encima se halla su pluma verde. ¿Estuvo escribiendo en mi libro?
Tiene que ser una buena señal, ¿no? Corro hacia él, sin embargo, una voz desde
la puerta abierta me detiene de tomarlo.
—Logan está enojado contigo —dice Vera, con los brazos aún cruzados.
—Lo sé, pero quiero disculparme. —Intento con una pequeña sonrisa.
—Entonces, ¿por qué no solo se lo dices?
—Porque no creo que hable conmigo. Y quiero que hacer algo que tal vez
sea mejor que decir lo siento.
—¿De verdad te gusta? —Pone las manos en sus caderas.
—Me gusta mucho mucho.
—Vaya, eso es mucho. De acuerdo, ayudaré, pero solo porque a Logan
también le gustas mucho mucho.
—¿De verdad? ¿Eso dijo? —Sé que estoy pidiéndole a una niña de siete
años que confirme si los sentimientos de Logan siguen ahí, aunque no sé si hay
alguien más brutalmente honesto que un niño.
—Sip.
—¿Esas palabras exactas?
—Dah, ¡sí! “Me gusta mucho mucho”. Eso es lo que dijo cuando él y Dan
150
se hallaban por aquí y Logan estaba siendo todo triste y Dan le preguntó por
qué seguía siquiera pensando en ti. Ahora sé de qué es lo que Dan habla todo el
tiempo. Las chicas de preparatoria están locas de verdad.
La felicidad parece crecer desde mis pies, filtrándose a cada célula de mi
cuerpo, hasta mi cerebro. —Sip. Estamos todas locas.
En tanto Vera y yo llevamos los libros abajo, me arrepiento de no ver lo
que Logan escribió en mi libro, sin embargo, no voy a tentar mi suerte. Logré
que Vera al menos esté bien conmigo. No voy a arriesgar eso por hojear
rápidamente las pertenencias de su hermano, aunque dijera que técnicamente
eso me pertenece.
Soltamos el montón de libros en el comedor. Vera y yo nos sentamos y
cada una levanta un libro para hojearlo. Intento leer desde el principio uno,
excepto que solo es una historia sobre hadas y vampiros que se enamoran. Paso
unas páginas más para entender las reglas y esas cosas, aunque solo hay
descripciones de poderes y cómo se relacionan ellos con sus poderes. Después
de un par de minutos, estoy simplemente confundida.
A medida que Martha pone una jarra de limonada y algunos vasos en la
mesa, Vera se acerca a mí para susurrar: —Esta cosa es rara.
—Lo sé, totalmente rara —susurro en respuesta.
—No será raro cuando termine —dice Martha—. Solo tienes que mirarlo
como una película o juego interactivo. Los argumentos básicos ya están hechos
para el juego maestro, y llegarás a entender las cosas. Lo que me recuerda, ¿qué
pasó en el último juego?
Le cuento todo lo malo que sucedió en la ciudad y el conocimiento
especial de mi personaje sobre otras razas o como sea que se llame y me dijo
que probablemente es un hada oscura la que hacía todo.
Cuando terminé, mira al techo por un momento antes de levantar el
teléfono que descansa en la mesa entre nosotras. Marca un número.
—¿Se encuentra Tommy? Hola, Tommy, soy Martha. Tengo una
jugadora aquí que necesita saber cuántos puntos de experiencia tiene por
participar en el primer juego.
La respuesta de Tommy no la pone feliz. —No, dos puntos no pueden
ser correctos. Es la que encontró la jugosa golosina de ser un hada oscura. Dudo
que cualquier otro tenga establecida la habilidad de Carrera del Conocimiento.
—Hace una pausa, luego—: ¿Tres? ¿Necesito recordarte que solo ordené los
cómics de The Grimore y The Infinites porque no puedes vivir sin ellos? Creo
que cinco sería la recompensa correcta por tales acciones de estudio.
Otra pausa. —Golpe bajo o no, aun así, detengo la orden. Además,
¿quieres que el siguiente juego sea exorbitante o no? —Sé que él se rinde
cuando ella rebota en su silla y sonríe—. No lo lamentarás, Tommy. Y espera
más llamadas de mi parte. Necesitaré algunos argumentos específicos si
necesito correr una escena. —Se sirve algo de limonada mientras Tommy 151
responde—. Sí, sé que no he hecho esto del juego maestro en un tiempo, pero
mi membresía aún es válida. No te preocupes, seré muy conservadora con los
puntos de experiencia. —Me sonríe y luego se despide de Tommy.
—¿Acabas de chantajear al jugador maestro?
Se encoge de hombros. —Una chica tiene que hacer lo que una chica
tiene que hacer.
Abre el libro más grueso de los dos montones y pasa las páginas,
rápidamente encontrando el punto que busca. Lo gira y las palabras “Hadas
Oscuras” me miran directamente en grandes letras góticas.
—Por cierto, había algo más de lo que quería hablarte. —Espero que me
ayude con el resto de mi plan.
25
Traducido por gabihhbelieber
Corregido por Dannygonzal

Paso el resto de la semana en mi cama, devorando los libros de LARP.


Empiezo con todas las secciones que puedo encontrar sobre elfos o duendes
oscuros, sin embargo, terminé con esos después del primer día. Probablemente
podría parar allí, pero no lo hago. El mundo del juego es tan complejo e
interesante que me tienta.
Los enanos odian a los elfos —por supuesto que lo hacen, qué mundo de
fantasía está completo sin eso— las hadas oscuras odian a las hadas brillantes, y
los vampiros odian a los hombres lobo. Todos odian a los hombres lagarto, y
todos aman a los centauros lo cual no es muy justo, en mi opinión. Por otro
lado, aparentemente los hombres lagarto lamen sus propios globos oculares.
mientras que los centauros conceden deseos.
152
También escucho El show de lo Increíble de Logan cada noche. Se vuelve
cada vez más claro que en estos momentos no se siente exactamente muy
impresionante. Cada show es rellenado con música súper deprimente. Su voz
ha perdido su calidad suave, por lo que suena más como mi tía Sharlene, quien
se fuma un paquete por día. Deja de pedirle a sus oyentes que llamen con sus
historias felices. En cambio, solicita anécdotas sobre “La peor novia que has
tenido” y “¿Qué te hizo ser un idiota hoy?”
Terra y yo recuperamos nuestro horario de llamadas telefónicas
nocturnas. Si alguna vez la rechazo de nuevo, voy a patear mi propio trasero.
—¿Qué escuchas? Me encanta esa canción.
—Es la estación de la universidad. Transmiten el show de Logan —digo
con más de una pizca de orgullo.
—Espera.
Un segundo más tarde, la voz de Logan hace eco entre mi radio y la
suya, lo cual normalmente sería molesto, aunque voz ronca o no, es la de él.
—Tenemos una persona en línea. Estamos hablando de cuándo fue la
última vez que discutiste con alguien. Adelante.
—Uff. —Puedo imaginarme su nariz arrugándose—. No suena feliz.
La voz de la persona que llama hace eco como lo hizo la de Logan, pero
ella me hace querer poner mis manos sobre mis oídos. —Sé lo que te pasa, A. L.
Es esa chica, ¿no? La que tenías en el show la semana pasada. Bueno, no voy a
decir que te lo dije.
—¡Espera! Conozco esa voz —chilla Terra.
—Lo sé, ¿verdad? Me ha estado volviendo loca pero no puedo…
Terra me interrumpe. —Es la de Rayann.
—No, el nombre de esta chica es Capri. —Me detengo a escuchar más.
—No me pasa nada —dice Logan.
—Si tú lo dices —dice Capri, y se siente cómo si una luz celestial de
conocimiento estallara a través de mi techo brillando en tanto un coro canta de
fondo. Esas palabras suenan exactamente como lo hicieron hace un par de
semanas cuando me las dijeron.
—¡Oh, madre mía, es ella! —grito en el teléfono.

El sábado por la noche por fin llega. Le echo un vistazo a mi lista una vez
más para asegurarme de que tengo todo (sí, soy una creadora de listas: listas de 153
tareas, listas de compras, y ahora, una lista de cosas para transformarme en una
princesa elfo buenísima). Ya he puesto mi bolsa llena de suministros en mi
coche, así que no luzco como si estuviera haciendo un autostop a Texas cuando
digo adiós a mamá y papá.
Le he explicado todo mi plan a mamá, y aunque realmente no entiende la
cosa de LARP, entiende el propósito de lo que voy a hacer, por lo que me está
dejando ir.
Después de asegurarle a mamá que voy a estar de vuelta antes de las
doce, me subo en el coche y me dirijo al otro lado de la ciudad. Cuando paso
The Phoenix, una pulgada de nervios y tensión se abre paso hasta mis hombros.
Mi agarre en el volante se intensifica a medida que imágenes de esta noche
destellan por mi mente. Primero, mis pensamientos toman el camino del
triunfo, de Logan dándose cuenta de lo mucho que me preocupo por él, de
Laowyn haciendo todo bien. Pero cuando estaciono en la entrada del vecino de
Logan, que se hallan de vacaciones, y a pesar de que Logan debe estar en la casa
de Dan terminando de prepararse para el partido —Martha dijo que es mejor
prevenir que lamentar— mis pensamientos hacen un giro. Tengo que obligarlos
a calmarse, dejar de imaginarme a todo el mundo riéndose de mí, dejar de ver
los puntos de vida de Laowyn agotados.
Jonah abre la puerta. Ya se encuentra en su ropa de dormir, una camiseta
y una sudadera sin calcetines.
—Está arriba, en su cuarto. —Vuelve a entrar en la sala de estar.
Echo un vistazo detrás de él cuando paso. Vera y Moira se encuentran
acurrucadas en el sofá, ambas en camisones rosados de niña arrugados.
—Oye, Maddie, ¿quieres ver Las Luminosas Mallas de la Srta. Lovey con
nosotras? —pregunta Vera.
Querido Señor, sí. Sí, me encantaría hacer otra cosa que para lo que me
voy a preparar.
—Lo siento, tengo planes. ¿Recuerdas? —Le guiño un ojo.
—Bien, bien, bien. ¡Diviértete asaltando el castillo! —Me dice adiós con la
mano.
En la parte superior de las escaleras, me paro en medio del pasillo y me
quedo en la puerta de Logan. Mi revista de historietas parece decir mi nombre
en voz alta. “Maddie, él ha estado escribiendo cosas. Vuelve”.
—Me pareció oír a alguien en la puerta —dice Martha detrás de mí, y
ahogo un grito—. Vamos a prepararte. Puedes usar mi baño, si quieres.
Tal vez solo sea yo, pero estar en la habitación de Martha realmente se
siente extraño. Las paredes se hallan pintadas de un verde cazador profundo y
todos los muebles son de madera oscura. Encima de una cajonera que está en la
pared junto a la puerta del baño, hay cerca de siete u ocho grandes esculturas
de magos, unicornios, y otros seres míticos. Me detengo para admirarlos.
—He recibido uno cada navidad durante los últimos siete años de los 154
niños. —Le da un tipo de empujón a un par de esculturas, reposicionándolas.
—Martha, ¿cómo se conocieron el señor Scott y tú? —He estado
muriéndome por saber la respuesta a esa pregunta desde el día en que Logan
me la presentó por primera vez.
Una media sonrisa melancólica aparece en su rostro. —Yo era animadora
en la universidad, y Steve pertenecía a la banda de música.
—Guau, eso es diferente. Normalmente es la animadora y la estrella de
fútbol americano que se juntan, ¿verdad?
—Supongo, aunque no todo el tiempo. Lo sorprendí leyendo La
Comunidad del Anillo durante el medio tiempo y no pude detenerme de
comenzar una discusión. En realidad, en el fondo soy un hobbit, ya sabes. —Se
ríe.
—Eso fue... quiero decir, ¿tuvieron alguna crítica por estar juntos?
—Oh, claro. —Agita su mano—. La gente se burlaba de nuestros viajes a
festivales Renacentistas, pero no nos importó. Éramos nosotros mismos, y nos
sentíamos felices juntos. De hecho, todavía lo somos. Eso es lo que importa. No
puedes pasarte la vida teniendo miedo de lo que piensen otras personas.
—Eso es tan... valiente. —Me imagino a Martha y al señor Scott vestidos
con atuendos de época. Eso me hace sonreír.
—Esta es bonita. —Rozo una escultura de una niña que toca algún tipo
de guitarra junto a un río. Las mariposas y los pájaros la rodean, escuchando su
canción.
—La nombré Katrina. Casi parece que pudiera encantar a cualquiera,
¿no? Incluso a las criaturas del bosque.
—Debe ser buena. —Puse mi bolso sobrecargado en el mostrador del
baño.
—No puedes comenzar pensando de esa manera, Maddie. Puedes hacer
esto, solo necesitas ser encantadora, como Katrina aquí. Y sin miedo. —Sonríe y
asiente antes de cerrar la puerta.
—¿De verdad crees que las hadas brillantes serán parte de esto? —
pregunto mientras me pongo lo que usa Laowyn.
—Absolutamente, solo hay que tener confianza. Necesitas ser un líder.
Cambio mis vaqueros cortos por un par de pantalones negros ajustados
que hacen que mis piernas se vean fabulosas. La blusa que escogí para esta
noche es plateada y sedosa con una flor de cuentas en el hombro. Aliso mi pelo
en una cola alta.
—¿Te contactaste con Mes Amis y Mi Pueblo por lo de mañana? ¿Todo
sigue yendo bien? —Su voz es amortiguada por la puerta.
—Sí, tienen sus carpas y mesas listas. —Asomo la cabeza—. ¿Logan no 155
sospecha nada?
—Sabe que algo pasa, pero no creo que tenga alguna idea acerca de la
magnitud. En realidad, últimamente no ha estado interesado en la vida aquí.
Tan solo va a la tienda, hace su show, luego vuelve a casa y se refugia en su
cuarto. —Niega con la cabeza.
Yo diría “bien” desde que no sospecha nada, pero no es bueno que haya
estado tan deprimido estas últimas dos semanas. Aunque, sé cómo se siente.
Por suerte, he tenido los eventos de esta noche y las festividades de mañana
para verter toda mi energía.
Justo cuando termino de aplicarme la pintura azul de la cara, oigo a
Martha decir: —¡Mierda! Maddie, cállate. Logan está en casa.
¡Mierda, sin duda!
Oigo la puerta delantera cerrarse de un golpe, seguido por pisotones
enojados en las escaleras. Abro la puerta del baño justo cuando Martha entra en
el pasillo. Por fortuna, deja su puerta entreabierta. Me acerco de puntillas y
observo.
—Hola, cariño, ¿qué haces en casa? ¿Pensé que tenías el juego esta
noche? —pregunta, todo el tiempo retorciéndose las manos en la espalda.
—No voy a ir. —Se ve desaliñado, tenis desamarrados, círculos oscuros
bajo sus ojos. Solo quiero darle un abrazo.
—¿Por qué no? Creo que deberías ir. Te hará bien, tal vez consigas salir
de esa depresión.
—Simplemente no quiero, ¿sí? —Su voz se eleva en la última palabra.
Lo sigue a su cuarto, y la conversación se pone demasiado tranquila.
Presiono mi oreja en la abertura y trato de escuchar. Dice algo sobre saber cómo
“se” siente. Él murmura algo a cambio. Hay una larga pausa, y dice algo más.
Ella responde con voz alta: —Bien, bien, ¡no te arrepentirás!
Cierra la puerta detrás de ella y se escabulle.
—Crisis evitada —dice en voz baja cuando regresa. Luego, pone sus ojos
en mí, y se ensanchan con una rápida inhalación—. Te ves perfecta.
—Gracias.
Sonríe suavemente. —Vamos, te ayudaré con el delineador.
—En serio, quiero decir, gracias. Por todo. Después de lo que sucedió, me
sorprendió que quisieras ayudarme. Me conociste por un ratito, y yo no había
sido exactamente el tipo de chica con la que una madre quiere que su hijo esté
involucrado. —Salto al mostrador del baño.
—Cariño, he sabido que eres una buena chica desde que te encontrabas
en noveno grado cuando Logan llegó a casa con esa foto de su clase de inglés
avanzado y la colgó en su pared. Eras la niña más linda en el grupo. Entonces,
empezó a quejarse sobre cómo él no era popular, que era larguirucho y torpe. 156
Siempre hemos sido cercanos, siempre ha confiado en mí. Me contó sobre ti.
Ustedes tomaron caminos diferentes, sin embargo, siempre supe que no
renunció a ti.
Me quedo mirando el techo en tanto dibuja espirales alrededor de mis
ojos y sobre mis mejillas. Las lágrimas intentan formarse en mis ojos, pero las
combato. Para pensar en todo el tiempo que he malgastado siendo tan
reservada. Podría haber sido mucho más feliz.
—Aquí, te encuentras lista. Solo una cosa más.
Después recojo mis cosas del traje de creación al azar, la sigo de nuevo a
su habitación. Me entrega un hermoso bolso blanco de lazo de terciopelo. Se
halla atado con una cuerda plateada brillante. Un arcoíris reflejándose en los
cristales que cuelgan de los extremos de la cuerda.
—Es tan bonito —digo. El eufemismo del milenio. Jalo para abrirlo, y
está lleno de bolas de ping-pong plateadas pintadas con aerosol (para todos los
hechizos que podría tener que lanzar esta noche) y un conjunto de siete dados
de múltiples lados (para todos los otros hechizos que se basan en la ocasión).
Cada dado está integrado con un brillo de diferente color. Inmediatamente los
nombro Roy G. Biv como el antiguo anagrama que nos enseñaron en la escuela
primaria para ayudarnos a recordar todos los colores del arco iris.
—Es un nuevo juego de dados. Los pedí la semana pasada cuando
llegaste por primera vez a mí con este plan. Te daría el mío, pero todo el mundo
sabe que los dados son cosas volubles. El hecho de que tienen suerte para mí no
significa que van a funcionar para ti. Trátalos bien, y van a ser fieles a ti para
siempre. —Sonríe de oreja a oreja a medida que hago rodar los dados en mi
mano, dejándolos agarrar luz y brillo.

157
26
Traducido por Cynthia Delaney
Corregido por NnancyC

Hay un mensaje alentador de Terra en mi teléfono cuando aparco detrás


del último coche en frente de lo de Tommy, también conocido como la casa del
amo del juego, Sonrenson.
Terra: ¡Buena Suerte! ¡Sé que vas a patear el culo de esa malvada hada!
Le expliqué todo a Terra en el acuario, y se encuentra totalmente
emocionada sobre todo el asunto. Su texto me hace sentir solo un poquito más
audaz. Lo que significa que mi nivel de audacia es… un poquitito.
Por una semana completa, casi todo lo que he hecho ha sido en
preparación para este momento; todas esas sesiones con Martha, todas esas
noches que pasé leyendo LRAP of Ages o como los que lo conocen lo llaman
LoA. Ahora solo tengo que poner todo en uso. Así que, ¿por qué no puedo
158
atreverme a salir de este estúpido coche?
Faros brillan en mi espejo retrovisor a medida que alguien estaciona
detrás de mí. Me deslizo más abajo en mi asiento y miro como un grupo de
hadas oscuras salen del familiar escarabajo negro de Kelsey. O tal vez tienen
una palabra específica que usan para nombrar al grupo, como una bandada de
gansos. Estoy más inclinada a llamarlas una parvada, como cuervos. Sí, una
parvada de hadas oscuras es apropiado porque Dios sabe que su vestuario de
negro sobre negro las hace parecerse a las criaturas aladas. Su graznido por
alguna broma que Kelsey acaba de hacer envía un escalofrío por mi columna,
recordándome a esa antigua película de terror donde todos los pájaros se
vuelven locos y atacan a los humanos. Por otra parte, podría estar siendo un
poco demasiado dramática.
Afortunadamente, no me notan cuando pasan mi coche. Van adentro, sus
andrajosas alas negras chocando contra el marco de la puerta. Solo verlas
renueva mi coraje, no es que eso estuviera siempre allí para empezar. Salgo del
coche antes de que pueda convencerme de lo contrario. Una maldición se
escapa de mis labios cuando noto que aparcó demasiado cerca de mi
parachoques.
Mi tacón alto hace clic en el porche delantero de madera en tanto me
aproximo a la puerta, resonando en mi mente como una cuenta regresiva para
la detonación. De nuevo, abro la puerta antes de que pueda pensar en lo que
está por suceder.
Accidentalmente cierro la puerta de golpe detrás de mí y todas las
cabezas giran en mi dirección. Mis pensamientos divagan por un momento
mientras la parte de mi cerebro que siempre quiere correr y esconderse me grita
que salga de aquí. Pero la Nueva Yo derriba a la Antigua Yo como un maestro
Jedi lo haría a un joven Padowan quien utilizó la fuerza para traer el mando a
distancia de la TV a él. Elevo la cabeza, canalizando mi princesa élfica interior, y
me dirijo hacia la puerta trasera. Las miradas de cada criatura en el juego me
siguen.
Entro a la hierba crujiente, seca y muriendo por el calor. El suelo está tan
carente de humedad que mis tacones no se hunden en la tierra en lo más
mínimo. Echo un vistazo alrededor a medida que camino al extremo final del
jardín. Tommy se encuentra engalanado con un traje completo de mago, por
supuesto. Cuando me ve, asiente con respeto. Martha ha estado hablando con él
por intervalos durante nuestras sesiones. Él es el maestro del juego así que, por
supuesto, sabe lo que he estado haciendo. Asiento de vuelta.
Encuentro a Dan con el resto de su clan. Una vez más, intercambio un
asentimiento. Incluso si nuestros personajes no se conocen, técnicamente,
todavía cubrirá mi defensa si las cosas se salen de control. Hace un par de días,
cuando estaba en su casa hablando con su papá sobre el patrocinio de la fase
dos de mi plan, Dan me dijo que no me dejaría hundirme.
—Número uno, Kelsey se lo merece —me dijo—. Desde que tu novio
deportista golpeó a Logan, lo cual me molesta mucho, aunque no me desquitaré 159
contigo, ella ha estado cada minuto del día en la tienda. Sé que solo lo está
usando para que acceda a las ondas de radio, tratando de que se escuchen las
canciones de su novio, y estoy seguro de que Logan también lo sabe, pero está
tratando de darle esperanza de que algún día puedan volver a estar juntos.
Número dos, mi personaje siempre está buscando pelea. Así que, es creíble que
se metería si las cosas se volvieran locas.
No es de extrañar que Logan haya tolerado la locura de Dan por tanto
tiempo. Habla de apasionada lealtad.
Cada una de las cuatro hadas brillantes se dirige a mí con sonrisas
amables cuando doy un paso en su círculo. Esta es una gran parte del plan. Las
hadas brillantes ven a las hadas oscuras como hermanas caídas. Una de las
metas principales en la vida de cualquier hada brillante es “regresar” tantas
hadas oscuras a la luz cómo sea posible.
—Es bueno encontrarte, elfa —dice la más pequeña. Su rostro brilla con
polvo brillante haciéndola lucir como si acabara de bajar de una constelación.
Viste una guirnalda de margaritas como una diadema en su rubio cabello
cortado al estilo duendecillo, y sus alas iridiscentes me recuerdan a una libélula.
—Es bueno encontrarlas. —Hago eco al clásico saludo de hadas—. Soy
Laowyn, y vengo a ustedes humildemente a pedirles un favor.
Cuando responde con: —Soy Sha-ra. —Sé que he encontrado a la chica
con la que Martha quería que hablara. El nombre real de la chica es Courtney, y
a pesar de su baja estatura y apariencia juvenil, sé que tiene veintidós. Ha
estado jugando por cinco años, asiste a la gran convención en Nueva Orleans
cada año y su personaje de hace dos años se convirtió en Overseer (lo que es un
tipo de alcalde) de los territorios Natchitoches y Shreveport LoA. Estoy
intimidada, por decir lo mínimo, no solo por su experiencia en LARP, sino
también, y sé que esto es ridículo, porque se halla por encima de la edad legal
para beber.
—Estas son mis hermanas brillantes y siempre estamos dispuestas a
ayudar a otros siempre y cuando sea una buena causa. ¿Es una buena causa? —
Cada movimiento suyo es regio.
—La mejor —digo. Su boca se curva por eso.
Veo sus ojos, luego echo un vistazo hacia la parvada de hadas oscuras.
Con un poco de suerte, entiende lo que trato de decir sin necesidad de decirlo.
Martha lo expresó mejor el otro día cuando dijo: —Incluso si no hay nadie cerca
de ti para escuchar la conversación, uno nunca sabe los poderes que otros
tienen y lo que notaran.
Saber todos los pequeños pros y contras de este juego me hace sentir
muy fuerte. Soy una matona geeky, y me encanta.
—En ese caso —dice—, te vamos a ayudar en todo lo que necesites,
siempre y cuando eso no ponga a ninguna de nosotras en peligro.
—Ninguna de ustedes siquiera pondrá un pie cerca de una batalla. Solo 160
necesito cualquier poción que estén dispuestas a dar. La curación es algo que
aún no he dominado.
Considerando la cantidad de puntos de experiencia que he ganado
trabajando con Martha, debería tener la capacidad de curación, pero los gasté
en otros poderes, todo porque estoy contando con la ayuda de las hadas
brillantes. Son la única raza que posee el conocimiento necesario para crear esas
pociones.
—¿Podrías darnos un momento para discutir esto?
—Claro —digo.
Tomo un lugar a la sombra de un gran arbusto de gardenia al borde del
jardín. Courtney y sus hadas se encuentran enfrascadas en la conversación, con
las cabezas juntas, así que tomo la oportunidad de escudriñar a los otros
jugadores, desesperada por ver a Logan. Lo encuentro rápidamente. Se sienta
en la misma silla al otro lado del jardín como lo hizo en el primer juego. Sus
codos se apoyan en sus rodillas, su cabeza agachada y sus manos agarran la
parte posterior de su cuello. Ni siquiera se ha puesto su maquillaje. Me
pregunto si se dio cuenta que estoy aquí.
Sorenson llama la atención de todos. Me quedo en mi lugar
ensombrecido en tanto da, prácticamente, el mismo discurso que dio la última
vez que estuve aquí. Al parecer, nadie más ha estado tratando de averiguar qué
sucede con los humanos en nuestra ciudad como yo hice porque no da ninguna
nueva información de ese frente. Mis ojos se mueven para observar a Kelsey
mientras él dice esto. Sus brazos se encuentran cruzados. Una sonrisa malvada
se halla plasmada en su rostro.
Dios, espero que esto funcione.
Cuando Sorenson termina, las hadas brillantes esperan para hablar con
él. Espero que estén informándole que, durante el pasado par de semanas, cada
una ha elaborado una poción. Y en efecto, después de un rápido intercambio,
Tommy alcanza dentro de su túnica y saca algunas fichas. Escribe algo en ellas
y se las da una a cada una de las chicas.
Courtney comienza a buscar en la multitud cuando regresa a su lugar al
final del jardín, así que salgo de mi sombra. Todos desde el interior han
abarrotado el patio. Paso inadvertida al caminar hacia Courtney. Casualmente
abro mi bolso para que pueda deslizar, discretamente, las fichas en él. Le
susurro un rápido: —Gracias.

161
27
Traducido por Gaz Holt
Corregido por Jasiel Alighieri

Como la última vez, hay una larga fila para hablar con Sorenson o
Torrak, el enano de barba roja. A medida que espero, me doy cuenta de que hay
muchas capas diferentes en este juego. En primer lugar, se halla la principal
línea argumental, desarrollada por los maestros del juego; pero, por debajo de
eso, parece que están todas estas pequeñas historias, creadas por los propios
jugadores. Por ejemplo, hay un vampiro bajo la bola de discoteca que debe de
haberse ofendido con una broma sucia de algún enano, porque ahora usa una
fuente de control emocional para hacer que el enano se enamore del lindo
duende que se encuentra de pie junto a la mesa de la merienda.
Esto me hace pensar en mi propia pequeña historia creada para mi
jugador. Compruebo sobre mi hombro si Logan se encuentra todavía en la silla
de jardín. No lo está. Espero que no haya decidido irse. Mi reacción inmediata
162
es encontrar a Kelsey y asegurarme de que no lo ha secuestrado y atrapado en
una torre alta en alguna parte. Cuando tampoco puedo encontrarla a ella en la
multitud, mi corazón comienza a latir con fuerza.
Para el momento en que me pongo delante de Sorenson, estoy segura de
que tengo ampollas en los dos dedos pequeños del pie, porque he estado
rebotando sobre las puntas de los pies.
—Sí, Laowyn, ¿en qué puedo ayudarte? —pregunta con su falso acento
británico.
—Tengo que hablar contigo y con los otros, pero no quiero hacerlo
dentro de Santuario. Me temo que puede subir de tono.
Sorenson cruza sus dedos y se para a verme, una señal de que está a
punto de hablar con carácter. —¿Te encuentras segura de esto, Maddie? Kelsey
ha estado haciendo esto mucho más tiempo que tú y…
Levanto una mano. —Estoy segura.
Él asiente y descruza sus dedos. —Que así sea. Te llevaré con quien
quieras hablar.
No le digo a Sorenson que realmente no sé dónde está. Le sigo dentro, y,
afortunadamente, ella se encuentra ahí en la cocina. Con Logan. Él se ve aún
más cansado que antes. Tiene la mano derecha apoyada contra su pecho, justo
sobre su corazón, y ella lo mira, diciendo algo. Cuando él niega con la cabeza,
su mirada se posa en mí a través del cuarto. Al principio se ve aliviado, incluso
feliz, pero sus cejas bajan rápidamente y su boca se convierte en esa delgada
línea de cabreo.
—Ella. —Señalo a Kelsey—. El hada con mi amigo.
—Tú ve por delante. La sacaré.
Las pocas personas en el interior deben de haber notado el cambio entre
Sorenson y yo porque se separan y me dejan un camino libre hasta la puerta
principal. Ahora me duelen mucho los pies, así que me siento en los escalones
del porche y me saco los tacones. Las únicas luces de aquí son las farolas y las
luces ocasionales de un vehículo que pasa. Camino hacia el césped, moviendo
mis dedos de los pies por la hierba aún caliente.
Trato de decirme a mí misma que incluso si esto no funciona y no gano,
Kelsey seguirá marginada como la mala de la película. Todo el mundo todavía
me respetará por averiguar todo, pero ese no es el objetivo, en este caso. No me
importa lo que piensen los demás. Quiero probarme a mí misma que no soy
una cobarde. Que la parte de mí que estaba obsesionada con esconder lo que
soy se halla muerta. Y está Logan, por supuesto. En realidad, solo me importa
lo que piensa él. Quiero que sepa que haría cualquier cosa por él, incluso
batallar con su exnovia hasta la muerte, o hasta el punto final, como es el caso.
Se abre la puerta y oigo los pasos de Kelsey, que tiene esa misma mirada
de suficiencia en su cara, seguida de Sorenson. Sin embargo, no son los únicos. 163
Se ha corrido la voz de que algo va a pasar. Todos los que se hallaban adentro
se encuentran detrás de ellos. Un escándalo se desplaza por el lado de la casa.
Sé con certeza que todos esperan que algo interesante esté a punto de suceder
cuando la voz de Dan flota a mis oídos.
—¡Oh, sí! ¡Está en marcha, todos ustedes! —Puedo ver la silueta de una
espada Gigantor levantada en el aire en la parte posterior de la multitud que me
rodea.
Kelsey se detiene a pocos metros de mí y se cruza de brazos. —¿Qué es
eso?
—Laowyn desea tener unas palabras contigo, Kelsey. —¿Cómo es que
ella utilizó su propio nombre para su personaje?
Me mira, con una ceja levantada.
—Yo, Laowyn, hija del Trulu —comienzo con una voz temblorosa—, te
acuso de desviación de poder. Además de este mal uso, también has
atormentado a los habitantes de esta hermosa ciudad, poniendo en peligro
nuestra forma de vida. Esto es una vergüenza. Le dejo a el Overseer que
determine tu destino. —Me dirijo a Sorenson. Detrás de él, todos susurran entre
sí.
—¿Es esto cierto, Kelsey? —pregunta.
Ella se mueve el pelo, que de inmediato se acomoda en un perfecto y
brillante marco de ónix alrededor de su rostro de una forma que yo nunca
podría lograr. —Tienes que estar bromeando. No vas a creerle a esta niña,
¿verdad, Sorenson? —Luego cruza los dedos y se inclina hacia mí—. Ríndete,
Barbie. Seré amable y te daré un mano a mano: es imposible que tu mierdoso y
pequeño personaje de princesa me pueda ganar. Y aquí nadie te respaldará.
Debes alejarte. Ahora.
Por el rabillo del ojo, veo a Logan empujar para llegar al frente de la
multitud. Su ojo está casi curado ahora. Solo hay un tenue tono amarillo en su
mejilla. Mira de mí a Kelsey y a Sorenson. Con los dedos cruzados, dice: —Esto
es una locura. No se puede permitir que esto suceda, arruinaría tu historia,
¿verdad? Todavía tenemos el resto del verano para jugar. Tendrías que venir
con una nueva historia.
Sorenson se encoge de hombros. —Nada que no se pueda hacer. Maddie
ha jugado en todos los escenarios adecuados. Todo fue legítimo. Y consiguió los
puntos de experiencia. —Él mira a Kelsey cuando dice lo último.
Alzo la voz para que todos los jugadores puedan oír. —Fui a las escenas
de los crímenes, a los hogares de las personas que fueron tan injustamente
tratados, y por medio de una técnica especial, fui capaz de identificar la firma
de un aura única. —Anunciar esto a una multitud llena de vampiros y
centauros, especialmente con esta manera de hablar, parece una locura. Me hace
sentir como si estuviera en una película de época. Pero hay que decirlo todo
para que nadie piense que estoy mintiendo.
164
Utilicé los puntos de experiencia del primer juego para conseguir una
capacidad especial de detección de aura, y luego Martha y yo le hicimos una
llamada a Tommy. Le dije que quería buscar en casas de los pueblos un aura
consistente. Me dijo que iba a encontrar una. Cuando le pregunté el aura de qué
persona coincidiría con el juego de esta noche, nombró a Kelsey. Fue tan fácil.
Además, tengo un montón de puntos de experiencia de más para hacer todo
eso.
Kelsey parpadea lentamente hacia mí un par de veces, y luego inclina la
cabeza hacia Sorenson. —¡Obviamente miente!
—Voy a determinar quién miente y quién dice la verdad. Laowyn, ¿me
das la mano, así puedo buscar en tus pensamientos? —Extiende la mano hacia
mí. Normalmente, mi personaje no querría que nadie le rebuscara en el cerebro,
pero ya que esta es la única manera de probar que tengo razón, no lo desafío.
Él sostiene mi mano durante un momento largo y hay una gran tensión, a pesar
de que él ya sabe lo que su personaje va a ver.
—¡Laowyn dice la verdad! —Levanta sus brazos para un efecto máximo
y se vuelve hacia la multitud. Funciona. Hay un jadeo colectivo de los otros
jugadores. A continuación, la ilusión se arruina cuando su barba postiza queda
atrapada en su reloj mientras baja los brazos.
Los ojos de Kelsey se entrecierran en tanto mira de mí a Sorenson, y
luego hacia las hadas oscuras. Parecen estar hundiéndose de nuevo en la
multitud, poco dispuestas a arriesgar el cuello por una transgresora de la ley.
Ella y yo cruzamos miradas a medida que Sorenson habla: —Kelsey, si te
entregas a juicio, es posible que mostremos misericordia si te arrepientes. Si no
cumples... no creo que vayas a llegar muy lejos. Te recomiendo que vengas
conmigo. Ahora.
Un silencio de muerte se asienta. El único ruido es un camión que pasa
cerca.
Kelsey se tensa. En el segundo siguiente, saca la espada de su espalda,
donde colgaba entre sus alas. Tiene el aspecto de una cimitarra, pero,
obviamente, es de espuma pintada con aerosol y, lo has adivinado, negra.
—¡Nunca! —grita, y todo el mundo da unos pasos hacia atrás.
Oigo unas botas detrás de mí. —¡Te tengo! —grita Dan, y su espada casi
me golpea en el oído. Sorenson se coloca entre Kelsey y yo.
—No. —Le levanto una mano a Dan. Toco suavemente el hombro de
Sorenson—. Déjame probar que pertenezco aquí, contigo. Permítanme terminar
mi misión.
Sorenson asiente. —¿Tu hoja de personaje, por favor? —Le doy la hoja de
mi bolsa. Él se acerca a Kelsey y le pide lo mismo. Ella mete la mano en el
sujetador y saca su hoja, se la da a él, y luego regresa a su posición de lucha.
Sorenson va a un segundo plano y susurra al oído de Torrak. Luego le
entrega algo de las profundidades de su capa. Torrak se lanza a la acera. Salta 165
en un coche aparcado justo en frente de nosotros, rueda por las ventanas y
enciende el equipo de música. Suena un pesado y punzante tecno. ¿Es la banda
sonora de Matrix?
No estoy preparada, distraída por Torrak mientras vuelve al círculo,
cuando Kelsey me acomete con la espada en el aire. Ella me toca en el hombro.
Por supuesto, no hace daño físicamente, aunque cuando Sorenson grita:
—Veinte puntos de salud negativos para Laowyn. —Mi mandíbula se aprieta
por la angustia.
Con mi enfoque plenamente en ella, Kelsey y yo empezamos a dar
vueltas. Gracias a Dios que me quité los zapatos de tacón.
—Sé por qué haces esto realmente —dice ella—. Terminó contigo. Él no
tocaría tu mentiroso trasero aunque fueras la última animadora en la Tierra.
Sus palabras pican, pero no hice todo esto para darme por vencida. Mi
mano se estrecha alrededor de una pelota de ping-pong, también conocida
como un rayo de energía, en mi bolsa. Me inclino a la izquierda y ella se
balancea, excepto que ya he vuelto sobre mi derecha. Mi rayo vuela recto y
alineado, rebotando en su sien izquierda.
—Veinte negativos para Kelsey —dice Sorenson.
Sigo a su alrededor y le pego en la espalda con otra bola en tanto ella
todavía busca qué la golpeó por primera vez.
—Otros veinte para Kelsey.
—¿Cómo son sus golpes tan poderosos como los míos? No hay manera...
Le doy de nuevo en el brazo.
—¡Estaba hablando fuera del personaje! Eso significa hacer una pausa en
la lucha, perra. —Golpea el suelo con la espada.
Cruzo los dedos y luego miro a Sorenson. —Pero sus dedos no se
cruzaron, ¿verdad?
Dan dice por detrás de mí: —No vi sus dedos cruzados.
—Yo tampoco —dice Sorenson—. El golpe cuenta.
La cabeza de Kelsey va hacia todos los rostros, buscando a alguien que
mienta por ella. Su mirada se posa en mí, y gruñe con ese raro gruñido. Le
guiño y descruzo los dedos para armarme con otra bola.
Ella se abalanza sobre mí, balanceándose en mis rodillas, aunque yo soy
más rápida. Salto y me las arreglo para hacer un salto de pie. Gracias, porristas.
La multitud deja escapar un colectivo: —¡Guau!
Su ímpetu la deja fuera de balance, y casi se cae. Se sostiene con una
mano. Aprovecho la oportunidad para lanzarle otra pelota, pero por sorpresa,
la desvía con su espada y recupera el equilibrio.
Comenzamos a dar vueltas otra vez, demasiado tercas para ser las 166
primeras en apartar la mirada. Ella carga contra mí, cortando el aire. No dejo de
asegurarme puntos, lanzando bolas contra su pecho.
—¡Esa es otra de veinte, cuarenta, sesenta! ¡Kelsey, detén la carga! —
Sorenson intenta correr hacia nosotras, sin embargo, tropieza con su túnica mal
ajustada.
—Para, Kelsey, para. —La voz de Logan viene de algún lugar detrás de
mí.
Ella no se detiene. Sigue pegándome. Me he quedado sin munición, y no
hay ningún lugar para correr teniendo en cuenta que estamos rodeadas de
gente. Las reglas del manual dicen que, si un personaje se queda sin munición
mágica, el director de juego debe hacer una pausa en la lucha para que el
personaje pueda reponerse. Eso es aparentemente lo que Sorenson y Logan
tratan de hacer, pero Kelsey no escucha.
Me agacho bajo su espada y trato de esquivarla a su alrededor. Tal vez
haya algunas bolas en el suelo, cerca de mí. Ella me pierde a medida que me
agacho, aunque se gira de nuevo y me atrapa por la espalda. No solo me golpea
con su espada, sino que su otro antebrazo le sigue. Choca contra mí, tirándome
al suelo.
28
Traducido por perpi27
Corregido por Val_17

—¡Alto! —grita Sorenson otra vez mientras se para entre nosotras—. Ese
último golpe no cuenta, y lo sabes, Kelsey. Ella tiene derecho a volver a cargarse
de magia.
—¡Pero la golpeé justa y limpiamente! —Su voz es tan alta que espero
ver a los perros callejeros del barrio venir corriendo en cualquier segundo.
—Eso no fue justo, la golpeaste. La golpeaste en serio —dice Dan.
La multitud comienza a murmurar. Escucho que lanzan palabras como
“expulsada” y “suspensión”.
Me pongo de pie. —No. Soportaré ese último golpe. —Que ella no cruce
sus dedos es una cosa, sin embargo, que me condenen si gano todo el asunto 167
por un tecnicismo.
—¿Estás segura? Un movimiento como ese es motivo de expulsión de…
No dejo terminar a Sorenson. —Estoy segura.
Algo golpea mi brazo, y miro alrededor pensando que uno de los amigos
de Kelsey ha decidido entrar en la pelea. Aunque es solo uno de mis propios
rayos de energía que se halla tirado en el suelo a mi lado. Otra golpea mi
pierna, luego otros aterrizan en mi mano. Los jugadores de los alrededores
buscan en el suelo mis pelotas de ping-pong y me las lanzan. Una persona, el
único enano femenino que he visto en el juego, en realidad me trae un puñado.
—Dale una buena paliza —susurra, luego regresa a la multitud.
Meto todas las pelotas de vuelta en mi bolsa. Me levanto y limpio la
hierba y suciedad de mi ropa. Todo el mundo aplaude como si fuera un jugador
de baloncesto herido que acaba de levantarse en la cancha.
Kelsey se halla junto a Sorenson, apretando y soltando la empuñadura de
su espada. Resopla como si acabara de correr todo el camino hasta la tienda Hot
Topic en Alexandria.
Sorenson me enfrenta y en su más distinguido acento británico, me dice:
—¿Estás preparada para continuar la batalla, joven elfa?
Enderezo mi espalda, cuadro los hombros, y miro de un lado a otro a
todas las caras pintadas y maquilladas a mi alrededor. Todos parecen inclinarse
hacia adelante, sus ojos sin parpadear. Sin embargo, solo hay una persona que
estoy buscando. Logan se encuentra junto a Dan con la misma mirada de
incredulidad de todos los demás.
—Vamos a hacer esto —le digo finalmente a Tommy—. Y no me llames
joven elfa, Gandalf.
La multitud aclama en tanto Kelsey y yo nos enfrentamos de nuevo. Su
piel se ha vuelto una manzana roja, que, en su conjunto negro, no luce bien. No
es que realmente pueda decir algo. Mi cabello probablemente se ve como un
completo nido de pájaros con césped seco por mi caída.
Arrebata su hoja de personaje de Sorenson. Cuando la mira, su ceño
fruncido confirma mis sospechas. Si no me equivoco, el personaje de Kelsey
debe estar cerca de la incapacitación. Solo uno o dos golpes más y voy a ser
capaz de cumplir mi plan, con suerte.
Sorenson retrocede a un segundo plano. —¡Continúen!
Espero que Kelsey haga un movimiento. En lugar de atacar, dice: —Me
sano.
Las reglas establecen que, dependiendo del nivel del personaje, solo
pueden esquivar ataques a medida que se sanan. Cuanto más alto sea el nivel,
más corto es la cantidad de tiempo que pueden no contratacar.
—Va a tomar cinco segundos —dice Sorenson, lo que significa que su
personaje no es tan impresionante como le gustaría que todos crean—. Mil... 168
Lanzo una pelota, pero ella está preparada. La esquiva fácilmente.
—Dos mil. Tres... —La multitud se une a Sorenson en el conteo.
Esta es mi última oportunidad de marcar antes de que se sane con una
cantidad considerable de puntos de salud, potencialmente poniéndome en
situación de desventaja. Apunto a su muslo izquierdo, voy a su dirección, y
balanceo mi brazo. Corre a su derecha, sin embargo, no se da cuenta que en
realidad no lance la pelota.
—Cuatro mil...
Mi brazo sigue su movimiento, y la pelota todavía en mi mano golpea
fácilmente la piel expuesta en la parte superior de su brazo. Grita como si
realmente la acabara de golpear una bola de energía en su interior.
—¡Estas fuera! —dice Tommy y la multitud grita y salta. Dan sacude a
Logan por su chaqueta mientras echa la cabeza hacia atrás y grita.
Miro a Kelsey, y ella me mira como si acabara de caer del cielo.
Me encojo de hombros y digo: —Lo siento —lo más sinceramente
posible.
Una vez que la gente se calma, Sorenson se acerca a nosotras. —¿Qué es
lo que quieres hacer con tu prisionera, Laowyn?
—Lanzar el conjuro élfico Cambio de Corazón —declaro.
—¡De ninguna manera! —dice Kelsey.
—Espera. —Logan le tiende la mano a Sorenson—. Déjame ver su hoja.
Es imposible que pueda tener ese hechizo.
Sorenson me mira pidiéndome permiso para que Logan vea mi ficha de
personaje. Asiento. Logan la toma y la registra.
No me sorprende que me ponga en duda. Este hechizo específico es
súper caro, por lo que tuve que conseguir las pociones de las hadas brillantes en
lugar de conseguir el poder curativo. Cuando mueve la cabeza con
incredulidad, estoy a su lado y señalo a mi registro de gastos de puntos de
experiencia.
—¿Lo hice bien? —pregunto.
Sus ojos azules brillantes miran los míos fijamente. —Cómo…
Me inclino tan cerca que nuestras narices casi se tocan. —Pregúntale a tu
mamá.
Parpadea unas cuantas veces, luego devuelve mi ficha a Sorenson. —Se
ve bien para mí.
—Ajá —dice Kelsey—. Déjame ver esa cosa.
—Ha sido aprobado por dos maestros de juego y otro jugador. No hay
necesidad de que lo veas —dice Sorenson. 169
La boca de Kelsey se abre.
Sorenson endereza mi ficha de personaje. —Ahora, Maddie, te das
cuenta de que este hechizo tiene puntos de salud para iniciar y si lo usas ahora,
te matará, por lo que…
Saco las fichas de las hadas brillantes y las empujo contra el pecho de
Sorenson.
Las lee y sonríe. —Pequeña elfa engañosa. Muy bien, estas pociones te
ponen en plena salud. Vas a sobrevivir al lanzamiento, pero a duras penas. —
Lanza sus brazos para llamar la atención de la multitud parlanchina—. Para
aquellos de ustedes que no se encuentran familiarizados con el encantamiento
llamado Cambio de Corazón, Maddie tendrá que rodar siete dados diferentes.
Es extremadamente difícil de completar este hechizo por lo que hace. Cambia
completamente la sensibilidad del objetivo. Si tu personaje ama el invierno,
después de este hechizo, amará el verano. Si le gusta el orden, después de este
hechizo, amará el caos. Si es oscura, después de este hechizo, ella será luz.
El parloteo de la gente se hace más fuerte en tanto Sorenson explica las
cosas. Miro a Logan. Sigue mirándome con una mirada desconcertada en su
rostro.
Sorenson continúa: —Este hechizo no solo es difícil de lanzar ya que
debilita su salud, se considera casi imposible, ya que debe sacar perfecto cinco
de los siete dados.
Se olvidó de mencionar que los cinco dados tienen que ser los cinco
dados más altos. Tengo que sacar veinte con el dado de veinte caras, doce en el
dado de doce caras, un diez con ambos dados de diez caras, y un ocho con el
dado de ocho caras. Ni siquiera quiero tratar de calcular las probabilidades de
esto o mi cerebro va a explotar.
—¿Tienes un juego de dados? Creo que tengo unos de repuesto arriba —
me dice Sorenson.
Saco mis dados de colores. —Tengo los míos.
La multitud se separa de Sorenson, Kelsey, Logan, y yo mientras nos
dirigimos al porche. Tommy limpia una mesa de centro que se parece más a un
contenedor de basura que a una mesa. Me arrodillo frente a ella, y Kelsey acerca
una silla.
—Esto nunca va a funcionar, lo sabes, ¿verdad? Vas a dejarte fuera de
combate, me despertaré antes que tú, y cortare tú cabeza —dice.
—No si corta la tuya primero —dice Dan desde las escaleras.
Solo sonrío y froto los dados en mis manos. Hacen un chasquido creando
una melodía titilante.
Sorenson se arrodilla. Puedo sentir a Logan por encima de mí.
—Aquí voy —digo.
170
Todo va en cámara lenta cuando los dados caen de mis dedos. Cada uno
rebota un par de veces y luego ruedan a lo largo de la mesa, uno tras otro, sus
colores del arco iris reflejan la tenue luz del pórtico. Me obligo a no verlos en
tanto se detienen. Cuando el último sale de mi mano, me levanto y doy la
vuelta, poniéndome cara a cara con Logan.
No está viendo los resultados tampoco. Sus ojos brillan como los dados,
brillantes y provocadores. Aunque su frente se arrugó, lo que hace que me
pregunte qué pasa por su mente. Lo averiguo muy pronto. La punta de sus
dedos tocando ligeramente los lados de mi cuello son las únicas cosas que
siento a medida que los dados se suman detrás de mí. Los pliegues entre sus
cejas desaparecen a medida que aparece la sonrisa que me pareció irresistible la
primera vez que lo vi en The Phoenix. Aspiro su olor, y mis ojos se cierran como
si acabara de capturar el olorcillo de una taza de chocolate caliente en el día de
Navidad. Me olvido de dónde estoy cuando sus perfectos labios rozan los míos.
Entonces, nos besamos. Nos besamos como si ninguna otra cosa existiera,
como si estuviéramos hechos el uno para el otro, como si no hubiera otro lugar
en el mundo entero donde quisiéramos estar.
Cuando nos separamos, mi corazón va a toda marcha. Me apoyo en
Logan, descansando mi frente contra la suya. De alguna manera, mis manos se
deslizaron debajo de su chaqueta y ahora se hallan extendidas contra su pecho.
Trato de retirarlas, pero él las cubre con las suyas, manteniéndolas en su lugar.
Mi pintura facial azul se ha transferido a su nariz y mejillas, lo que lo hacen ver
ligeramente congelado.
—Finalmente —dice con voz entrecortada. Me gusta este tono mucho más
que su normal y suave voz de radio.
—Finalmente, ¿qué? —Mi voz es tan temblorosa como la suya.
Abre la boca para decir algo, pero Kelsey grita: —¡Imposible, joder!
Sorenson se levanta lentamente, sin dejar de mirar a la mesa. —No
puedo creerlo —dice en un susurro. Luego se dirige a la multitud, que ahora me
doy cuenta ha tenido un silencio sepulcral todo este tiempo—. ¡Sacaste seis de
siete! ¡El hechizo está completo!
La multitud ruge. La gente se precipita hacia adelante para felicitarme,
sacudiendo mis manos, golpeando mi espalda.
—¡Esa fue lo mejor de la historia! —dice un vampiro, sus lentes de
contactos amarillos cubriendo sus grandes ojos.
—No puedo creerlo. Eres una maldita mamma-jamma6 —dice la chica
lagarto mientras aprieta mi hombro.
Dan se empuja a través del mar de gente. —¡Esa fue la mierda más loca
de la que he sido testigo! —Él acentúa cada palabra golpeando mi cabeza con su
espada Gigantor.
—Discúlpanos —dice Sha-ra, y la gente sale del porche y camina para
hacer espacio para ella y su tripulación.
171
Pone una mano en el hombro de Kelsey. Ésta la mira con ojos frenéticos,
luego brinca y se echa para atrás.
—No, no, esto no puede estar pasando. —Sacude su cabeza todo el
tiempo.
—No tengas miedo, hermana —dice Sha-ra—. Eres una de los nuestros.
Sin embargo, vamos a tener que hacer algo con tu guardarropa.
En tanto Sha-ra arrastra a Kelsey del porche por el brazo, Kelsey busca su
parvada. —¡Vénguenme! ¡Vénguenme!
—No —dice Sorenson—. No actúes fuera de tu personaje. Ella no diría
eso ahora. En el segundo en que el hechizo fue lanzado, tu personaje se
convirtió en luz. Estaría agradecida por las acciones de Laowyn.
Cubro mi boca y miro a su alrededor para ver si Logan se da cuenta del
humor en toda la escena, también, aunque no lo puedo encontrar.
Trato de caminar a través de la multitud, buscándolo en cada cara, sin
embargo, cada jugador tiene algo que decirme.
—Eso tuvo mucho coraje, elfa —dice un enano robusto y me da una
palmada con fuerza en la espalda.

6 Se le dice así a una persona que se le considera sexy y perfecta.


Otro vampiro, alto, con un sombrero de copa y un monóculo, me detiene.
—Eres bienvenida en el castillo del clan Critory en cualquier momento, Lady
Laowyn. —Asiento con respeto, tratando de mantenerme en el personaje a
pesar de que no tengo ni idea de lo que habla.
Finalmente, los jugadores comienzan a disiparse, moviéndose hacia el
interior o al patio trasero.
Me paso los siguientes treinta minutos buscando a Logan, pero no lo
encuentro por ningún lado.

172
29
Traducido por Marie.Ang
Corregido por –Valeriia♥

Di vueltas en la cama toda la noche. Y culpo de todo a Logan Scott y esos


perfectos labios de chico. Claro, gané. Derroté a la malvada hada y salvé el día.
No puedo esperar para ir al siguiente juego y ser proclamada como una
heroína. Sin embargo, enfrentar a Logan podría ser difícil, ya que lo que hice no
fue suficiente para salvar nuestra relación.
Lo busqué, pero nunca lo encontré. Tampoco nunca llamó. Lo sé porque
me quedé mirando al teléfono casi toda la noche, esperando. Su desaparición
tiene que significar algo. Lo más probable: “Lo siento, Maddie. Consiguió lo
que vino a buscar y ahora lo está superando”.
—Así que, hoy es el gran día —dice mamá cuando bajo las escaleras. Son
las seis de la mañana, muy temprano para estar usando mi áspero uniforme de 173
animadora color granate y dorado, aunque a pesar de que Logan ya no se
encuentra interesado, he trabajado demasiado duro en esta parte de mi plan
para olvidarlo. Es muy importante para mí y todos los involucrados. Por lo
tanto, tengo que estar ahí a tiempo, treinta minutos desde ahora.
—Sip. —Me sorprende que mi cerebro privado de sueño pueda siquiera
decir esa simple palabra.
—¿Cómo te fue anoche? ¿Detuviste a la malvada… qué era?
—Hada Oscura. Sí, lo hice. Todo fue según lo planeado. —Excepto por la
parte donde se suponía que recuperaba a Logan. Eso fue completamente en
contra del plan.
—Bien, bien. Ya sabes, te adoro en tu uniforme. Te ves muy bonita, tienes
una figura tan linda y el lazo en la cola de caballo es…
—Ya basta, mamá. No creo que pueda soportar toda la efusividad tan
temprano. —Le doy un amoroso toque juguetón en el hombro.
Me devuelve el golpe con un ligero empujón en mi brazo. —Bien. Estás
gruñona.
A medida que unto un poco de mermelada de frambuesa en una
rebanada de pan tostado, se inclina contra el mostrador y me observa con una
sonrisa.
—Deja de mirarme así —digo.
—¿Por qué?
Le doy un gran mordisco a la tostada. —Porque me vuelve loca.
—Solo pensaba. —Sorbe su café—. De verdad te gusta este chico, ¿no?
Miro por la ventana a la mañana gris mientras mastico. ¿Realmente me
gusta? ¿Es esa la manera correcta de decirlo? Solo lo he conocido técnicamente
por el verano, pero “realmente me gusta” no parece abarcarlo. Si “realmente te
gusta” alguien, ¿insisten en invadir cada pensamiento? ¿Decir simplemente su
nombre hace que se te ponga la piel de gallina en los brazos? ¿Contemplas
cuantas pecas tendrán tus hijos?
—Sí, realmente me gusta.
Mamá definitivamente enloquecería si le digo cómo me siento de verdad.

Cuando llego a The Phoenix, Martha, Vera, Jonah, y el señor Scott se


encuentran instalando mesas frente a las ventanas del exhibidor.
—Buenos días, sol —dice Martha.
174
—Buenos días —replico. Entonces, casi soy derribada cuando Vera corre
hacia mí, me estrecha en sus brazos y me abraza.
—Esto va a ser muy divertido, Maddie. No puedo esperar a ver a las
animadoras. ¿Los chicos van a hacer volteretas y aplausos y oh, la cosa de la
pirámide? ¡Por favor, hagan la cosa de la pirámide! —Vera entrelaza sus
palabras. ¿Qué ha comido para estar despierta tan temprano, y dónde puedo
conseguir algo de esta mágica sustancia?
—Le diré a las chicas que pediste una pirámide —digo.
—Veer, ve a ayudar a papi con las cajas en el cuarto trasero, por favor —
dice Martha.
Vera se aparta de la puerta principal, haciendo una pausa antes de ir
adentro a intentar un salto hurky. La chica tiene un estado decente para una
niña de siete años.
—¿Quieres ayudarme a colgar la pancarta? —pregunta Martha.
Me sorprende que no comenzó a interrogarme sobre lo que sucedió
anoche. Asiento y agarro el gran cartel de plástico doblado de una de las mesas,
y lo extiendo en el concreto en tanto Martha va a buscar una escalera y reviso el
cartel por errores tipográficos.
1° Festival Anual de Pequeñas Empresas de Natchitoches.
El local de señalización hizo un gran trabajo.
De repente me golpea lo increíble que es que consigamos todo esto en un
periodo tan corto de tiempo cuando la furgoneta Mi Pueblo se detiene. Corina
salta y abre las puertas traseras. Saluda a medida que me acerco.
La ayudo a sacar una nevera. —Buenos días. Solo quería darte las gracias
por formar parte de esto.
—¿Bromeas? Mi mamá piensa que esta es una idea maravillosa. Ha
estado corriendo como una loca durante toda la semana preparando todo.
—No he estado loca —dice la señora García cuando viene rodeando la
furgoneta.
Mi Pueblo fue el primer negocio al que me acerqué que no fuera The
Phoenix con la idea de tener un festival de pequeños negocios. La señora García
estuvo tan feliz al respecto que se inscribió en dos minutos exactos. Lo mismo
sucedió en casi todos los otros negocios a los que fui. Ni siquiera les importó
que un pequeño porcentaje de la totalidad de sus ingresos estuviera destinado a
organizaciones benéficas y al departamento de radio de la universidad. De
hecho, eso parecía ser para ellos la cereza del pastel.
Sin embargo, solo hay un determinado espacio en el estacionamiento de
The Phoenix, por lo que cuando los negocios comenzaron a llamar a Martha
para reservar un lugar, fui a Mes Amis, el negocio de al lado. Ellos también
ofrecieron su estacionamiento. Entonces, surgió el problema de dónde iba a
estacionar la gente. Afortunadamente, la librería de la universidad al otro lado 175
de la calle se hallaba más que feliz de ayudar ya que su estacionamiento era
enorme.
También había que conseguir permisos y ahí es donde el papá de Dan,
alias Todd el taxidermista, entró en juego. Sin sus conexiones en el consejo de la
ciudad, nada de esto estaría sucediendo.
En aquel tiempo, solo era una cuestión de promoción. Mi entrenadora de
animadoras reclutó a todo el equipo para ayudar a correr la voz considerando
que su pareja, Sarah, reservó un lugar para su librería. Además, la estación de
radio de la universidad ha estado transmitiendo el lugar y la hora del festival,
como cada diez minutos durante la última semana.
Ahora, todo lo que puedo esperar es que el calor no evite que los clientes
salgan.
En el momento en que Martha y yo colgamos el cartel, las cosas se hallan
en plena marcha. Entrego las copias del plano a cada negocio para que sepan
donde instalarse. Carpas y mesas empiezan a repartirse por los dos
estacionamientos. Todo va bien. No podría pedir nada más.
Salvo, tal vez, que una persona aparezca.
Recibo una llamada, y sé que es Dan antes de responder porque él
mismo se ha ganado su propio tono de llamada: el tema de Mario Bros.
—Estamos en la trastienda. Regresa tu culo perezoso aquí y ayúdanos
con esta mierda. —Cuelga antes de que siquiera diga hola.
Cuando llego a la esquina del estacionamiento, el papá de Dan sale de su
enorme Suburban. Todavía estoy un poco hipnotizada por su belleza. Sus largas
y delgadas piernas fueron hechas para llevar esas botas vaqueras. Sonríe con
una sonrisa deslumbradora mientras lleva hacia atrás su alargado y ondulado
cabello y se pone una gorra de béisbol. Sé que el hombre se encuentra casi en
los cuarenta, pero una chica puede mirar. Desde el momento en que conocí al
señor Garrett, supe que estaba en lo cierto en que Dan es el tipo de chico que va
a verse mejor a medida que envejezca.
—¿Qué piensas, Maddie? —El señor Garrett apunta su sombrero. Tiene
el logo del festival, y abajo dice: Patrocinado por Taxidermia Garrett.
—Es perfecto. Gracias de nuevo por su ayuda, señor Garrett.
—No hay problema. Creaste una genialidad. Y qué mejor negocio para
patrocinar algo así que una pequeña empresa que se hizo grande, como la mía.
Dan sale de atrás del largo Suburban negro llevando una gran caja. —Si
tus brazos enclenques pueden manejarlo, por qué no nos ayudas con estas
camisetas.
—Alguien no es una persona mañanera.
—Muerde mi grueso…
—¡Daniel! —grita el señor Garrett desde el callejón—. ¿Qué te he dicho
acerca de cómo tratar a una dama? 176
Dan solo gruñe en tanto sigue a su papá.
Cuando voy a la parte trasera abierta del Suburban, me congelo por la
visión delante de mí. Logan sentado sobre una de las cajas leyendo un
cuaderno. Mi cuaderno.
Me aclaro la garganta, y él levanta la vista. El señor Garrett podría tener
ojos de ensueño, sin embargo, no hay competencia cuando se trata de la mirada
azul de Logan. Cierra el cuaderno, lo deja en el asiento detrás de él, y abre la
caja en la que se encontraba sentado. —Espero que vendamos todas estas cosas
porque el papá de Dan trajo un millón de ellas. —Saca una de las camisetas del
festival y salta del Suburban.
Noto algo de pintura azul bajo sus uñas. Mis mejillas de pronto se
sienten extremadamente calientes porque sé de dónde viene esa pintura.
Abre otra caja. —Y estas son geniales. —Levanta un ventilador de agua
portátil que también lleva el logo del festival.
Solo asiento.
Cada uno toma una caja, y lo sigo por el callejón, preguntas inundando
mi cabeza. ¿A dónde fue anoche? ¿A qué se refería con “finalmente”? ¿Quería
decir “finalmente esto está pasando” o “finalmente puse a descansar mis
sentimientos por esta chica y avanzo” como sospecho? Pero cuando llegamos al
frente, me doy cuenta de que ahora no es el momento.
Coches llenan el estacionamiento de la librería. Además, Terra y Rayann
están corriendo para cruzar la calle.
Dan trae una carretilla, y Logan y yo apilamos nuestras cajas en ella. Me
dirijo a Logan, esperando poder ser capaz de hacer al menos una pregunta
antes de que todo se vuelva agitado, pero él mira su teléfono.
—Ben está aquí. Tengo que ir a ayudarlo. —Señala el callejón.
—Bien —digo, a pesar de que siento exactamente lo opuesto.

177
30
Traducido por aa.tesares
Corregido por Mire

—Oh Dios mío, estaré tan feliz cuando esto termine —dice Rayann a
medida que ella y Terra se acercan, ambas engalanadas en sus uniformes de
animadoras.
—Solo vas a tener que lidiar con el calor. Es increíble lo que Maddie ha
preparado. ¿A quién le importa si tu maquillaje se arruina?
Quiero abrazar con fuerza a Terra por hacerle frente a Rayann. En
cambio, vamos directamente a darnos los cinco y la patada de tobillo.
—Eso es genial, Maddie. Estoy tan orgullosa de ti —dice.
—¿Chili´s va a tener un puesto? Realmente podría ir por algo.
Interrumpo a Rayann, sosteniendo mi mano en alto. —Chili´s no es 178
exactamente el negocio correcto para este evento. Se llama El Festival de los
Negocios Pequeños, ¿recuerdas?
Una vez que el resto del equipo aparece, nos ponemos en ello. Nos
presentamos cada hora sobre hora. Para el mediodía, Vera sabe todos nuestros
movimientos y porras. Se para en frente de nosotras con su amiga, copiando
nuestra rutina. Es tan linda, que apenas puedo resistirlo.
Tomamos un descanso, agarrando botellas con agua fría de nuestras
hieleras, y escuchamos a Logan por el altavoz.
—Oh, no me había dado cuenta de que teníamos una estación de radio
aquí. Pensé que era solo un reproductor de CD. —Rayann asiente a uno de los
altavoces—. ¿Qué estación es?
—La estación de la universidad. Reciben algunos de los beneficios de
hoy. ¿Ni siquiera leíste el volante que se suponía que tenías que repartir por
toda la ciudad? —pregunto.
—¿La estación de la universidad? Al igual que ¿El Show de lo Increíble
del Increíble Logan? Oh por Dios, lo amo. Lo escucho cada noche. Llamo todo el
tiempo. ¿Va a estar aquí?
—Él ya se encuentra aquí. —Sonrío a Terra—. De hecho, ahí está. —
Apunto a Logan sentado en la mesa de la estación en frente de la tienda de
Comics.
Después de darme cuenta de que Capri es realmente Rayann, Terra y yo
sabíamos que era cuestión de tiempo antes de que ella se diera cuenta que tenía
un enamoramiento por un nerd, aunque esto es mucho mejor que cualquier
revelación con la que pudiéramos haber salido. Rayann frunce el ceño y ladea
su cabeza a un lado como un caniche confundido. —No es ese…. Espera, A.L. es
¿Logan Scott? ¿El chico de la camisa porno? No puedo creer que realmente pedí
su número. ¡Puaj!
Logan nos visualiza. Le sonrío, y él nos saluda con la mano.
Su cara confundida de caniche se gira hacia mí. —Espera, ¿tú eres... eres
Wonderful Wendy?
—Síp.
—Pero, él es tan nerd. Todo el mundo lo sabe. Quiero decir, no puedes ir
al baile de graduación con… con… ¡Eso! —Alza su voz un poco demasiado alto,
y el resto del grupo voltea su cabeza para observar.
Se sienta en una de las hieleras, aparentemente demasiado aturdida por
mi traición para quedarse de pie. La miro, mis manos aplastando la botella casi
vacía que estoy sosteniendo. —¿Sabes qué, Rayann? Me importa un bledo lo
que pienses. O lo que alguien piense. No lo conoces, y definitivamente no me
conoces, él es el chico más dulce y considerado que he conocido. Y si él quiere
vestir esa “camisa porno”, que por cierto es Power Girl, dibujada por Adam
Hughes y un increíble trabajo de arte, y sus zapatillas de deporte para la 179
graduación, estaría orgullosa de ir con él. Puedes llevar tu superficialidad de
regreso al barco pirata y dejarnos en paz.
No solo es el grupo el que nos observa, sino también otras personas. Lo
increíble es que no tenga urgencia de huir y esconderme. Me paro derecha y no
rompo contacto visual con Rayann. Hay unas zapatillas deportivas detrás de
mí, y rápidamente las reconozco como las de Terra. Le siguen un par más. Me
volteo, para ir contra ellos, también, excepto que no se ríen de mí. Ellos están
concentrados en Rayann.
Rayann abre y cierra su boca un par de veces, aturdida. Esto es una
excelente interpretación de Señor Bigotes. —¿Barco pirata? Qué estás… Ugh. ¡Lo
que sea! Si quieres cometer suicidio social, adelante. —Lanza sus brazos al aire
y se marcha.
Dan la detiene antes de que llegue demasiado lejos y trata de venderle
una camisa. —Vamos, Capri. Esto es por una buena causa.
Ella solo lanza la camisa y sigue caminando.
Él se vuelve hacia y me sonríe. —¿Qué acabo de decir?
El festival es un éxito. De hecho, excede mis expectativas. El próximo
año, definitivamente necesitaremos más espacio.
Desafortunadamente, el equipo no podría hacer una pirámide para Vera
durante nuestro último acto porque Rayann decidió irse. Me gustaría pensar
que toda esta cosa podría haberle enseñado una lección, o al menos le daría algo
en qué pensar, pero no voy a esperar sentada.
Dan y Jonah hicieron un gran trabajo vendiendo las camisas y los
ventiladores de agua portátil. Se ubicaron en el estacionamiento de la librería
por lo que fueron el primer puesto con el que las personas se cruzaron.
Sorprendentemente, Dan va más allá cuando se trata de empeñar sus
mercancías.
—¡Sé bueno y ayuda a la escuela, obtén tus pistolas de agua aquí!
—Todo lo proveniente de las camisas irá a caridad. ¡Muéstrales a tus
amigos cuán filántropo eres! ¡Y tal vez incluso obtengas una rebaja!
Mamá y papá aparecieron más tarde. Papá consiguió algunas ediciones
anteriores de los comics que suele leer, y mamá compró una nueva mecedora
del puesto de carpintería.
Incluso Tommy, también conocido como Sorenson, apareció disfrazado
para vender a estudiantes universitarios la grandeza de LARP of Ages. Martha
hizo una tonelada de dinero de la multitud del teatro, especialmente de la tropa
improvisada. 180
La estación de la universidad estuvo colapsada todo el día por nuestro
pequeño festival. Por lo tanto, al final del festival cuando Logan llama a su
mamá para ponerla en una entrevista en vivo, mis oídos prestan atención y
escuchan.
—Entonces Martha, este festival ha sido grandioso. ¿Qué piensas?
—Estoy de acuerdo. Hemos trabajado muy duro para hacerlo fantástico,
por lo que esto es maravilloso, Increíble Logan —dice Martha.
—¿Qué te dio la idea de organizar todo esto? —Su tono suena como si ya
supiera la respuesta.
—Tanto como me gustaría tomar el crédito, esta no fue mi idea.
—Espera —dice él, toda insinuación de saber la respuesta se ha ido—.
Me dijiste que tú lo hiciste.
—Lo siento, mentí. —Desde donde estoy parada, en la estera de práctica
que la entrenadora puso para las animadoras, puedo ver la distintiva sonrisa
Scott extendiéndose a través de su cara—. La verdad es que todo esto fue
pensado por cierta chica linda. —Mira en mi dirección y la mirada de Logan la
sigue.
Pretendo estar completamente embelesada por el puesto de pastelería
más cercano que vende pastelillos. Después de varios segundos de silencio,
miro de vuelta. Martha y Logan tienen sus manos sobre sus micrófonos y se
hallan inclinados cerca del otro, teniendo lo que parece una conversación muy
acelerada. Martha dice algo que hace que la boca de Logan caiga abierta y sus
ojos parecen llorosos, y luego ella le da un golpecito en la frente. Él se sienta
derecho y ajusta su micrófono.
El sonido de él aclarándose la garganta cruje a través de los altavoces.
—Bueno, vamos a traer aquí a la verdadera mente maestra. Espero que
todos mis oyentes recuerden a Wonderful Wendy. —Él me hace señas con la
mano para que vaya, sacudo mi cabeza vigorosamente, pero Terra se ríe y me
empuja hacia su puesto.
De mala gana, tomo el puesto de Martha, ella palmea mi cabeza, y luego
se marcha para ayudar con los disfraces.
Logan me mira, su confusión todavía obvia, luego parece darse cuenta de
que estamos al aire. Se aclara la garganta. —Entonces, este es un compromiso
increíble, especialmente para una chica de diecisiete años. ¿Qué te hizo hacerlo?
—Yo… Yo conozco a este chico cuya familia es dueña de un pequeño
negocio aquí en la ciudad. Tenían problemas, como muchos dueños de tiendas
locales, y no podía entender por qué no conseguían los clientes que merecían.
Sé que los precios son más bajos en las grandes cadenas de tiendas, sin
embargo, pienso que los beneficios para la comunidad valen la pena por un
dólar o dos extras. Después, pensé que las personas simplemente no sabían de
las increíbles tiendas alrededor de la ciudad. De modo que, ¿porque no darles la 181
oportunidad de explorarlas en un lugar y hacer un poco de dinero para caridad
al mismo tiempo?
No puedo creer que dije todo esto sin tropezar con cada palabra, sobre
todo con Logan mirando mi boca con tanta intensidad.
Sacude la cabeza ligeramente y me mira a los ojos. —Eso es muy noble
de tu parte. Entonces, ¿cuál ha sido tu puesto favorito hoy?
—Todos son geniales. ¿Sabías que la Pastelería Cajun tiene un pastel de
naranja con salsa caliente? Tan sabroso. Pero tengo que decir que mi favorito
fue The Phoenix. Gasté mucho de mi dinero allí. Adquirí los primeros cinco
ejemplares de Linterna verde.
—Me alegra oírlo. Gracias por hablar conmigo hoy, Wonderful Wendy, y
a todos nuestros oyentes.
—En realidad, mi nombre no es Wendy —suelto—. Es Maddie.
Madelyne Jean Summers. Soy una porrista en el Natchitoches Central. Y amo
los comics.
Logan levanta sus cejas. —Bien por…
—Oh, y los juegos de rol. Y los videojuegos. —Ahora que me estoy
confesando, parece que no puedo parar.
—Está bien, bueno…
—Y estoy leyendo regularmente libros, de todo tipo y cosas de ciencia
ficción. Y he estado pensando en hacerme un disfraz para la próxima NerdCon
del siguiente año. Tal vez la Princesa Leia cuando fue capturada por Jabba…
Logan apaga el interruptor del micrófono. —Eso es genial, aunque ahora
tenemos que volver a poner algo de música. —Luce como si estuviera haciendo
un gran esfuerzo para no sonreír.
—¿Qué? ¿No te gusta esa parte? Pensé que todos los chicos tenían una
debilidad por Leia en ese bikini de metal.
—Por supuesto, me gusta Leia en… esa cosa de bikini. Pero no anuncies
a la ciudad que vas a vestirte así. Puedo oír a Dan desde aquí haciendo una nota
en su teléfono para conseguir pases para la NerdCon el próximo año. Y mira a
Tommy y sus amigos, no han dejado de mirar. Tommy está cepillando su barba
falsa, por el amor de Dios, probablemente preparándose para coquetear
contigo. —Logan mira fijamente a Tommy, quien se endereza y pliega su barba
de vuelta en su túnica.
—Entonces, ¿no quieres que me vista de esa manera para el próximo
año?
Su mirada cae a mis labios de nuevo. —No dije eso.
No puedo evitarlo. Me inclino más cerca y susurro: —¿Qué tal de Power
Girl? Podría trabajar en ese disfraz para el próximo año.
182
El resto del festival se desvanece cuando él sonríe. Abre su boca para
responderme, pero no lo dejo hablar. En cambio, presiono mis labios en los
suyos. Se pone tenso, y por un segundo pienso que se va a alejar, sin embargo,
entonces se une a mi beso. Pasa sus manos sobre mis hombros desnudos en
tanto envuelvo mis brazos alrededor de su cuello, y podría derretirme.
Cuando me alejo, su suspiro contento hace eco sobre los altavoces. Ben
debe haber encendido el micrófono del tablero de control cuando la canción
terminó, lo cual, por la mirada en algunas de las caras a nuestro alrededor, fue
hace mucho tiempo.
31
Traducido por Mel Markham
Corregido por Verito

La mayoría de las tiendas empacaron sus puestos y volví a casa para


cuando los grillos comenzaron a cantar. Me quedo ayudando a guardar la
mercancía de The Phoenix. En algún punto antes de que el trabajo termine, la
pequeña Moira se queda dormida en la oficina, por lo que Martha, el señor
Scott y el resto del grupo se van a casa, dejándonos a Logan y a mí para cerrar
la tienda.
Pasamos junto al otro cinco o seis veces mientras arrastramos las grandes
cajas blancas de cómics hasta el depósito. Se siente como si fuésemos dos
imanes siendo puestos lo suficientemente cerca para casi conectar, aunque
luego nos separan.
—Queda una más —dice Logan mientras caminamos junto al otro—. 183
¿Puedes cerrar la puerta cuando vuelvas a entrar?
La última caja no es tan pesada. Era la caja súper barata por lo que estaba
media llena de cómics de un dólar. Cierro la puerta principal detrás de mí y
camino hacia la habitación trasera de nuevo. El sol se está poniendo. Sus rayos
rosado purpúreo fluyen por los escaparates, sin embargo, la luz no llega a la
parte de atrás.
Giro hacia la habitación trasera y trato de encontrar el interruptor de la
luz con el codo. No puedo encontrarlo, pero de repente, la luz se enciende.
Logan se halla a mi lado, lo cual me asusta de muerte. Chillo y dejo caer la caja.
Los libros se desparraman por el suelo.
—Lo siento —dice—. Intentaba ser atento y ayudar. Aunque una vez
más, lo arruiné.
Ambos nos arrodillamos para juntar los cómics. —¿A qué te refieres con
“una vez más”?
—Lo arruiné ese día con Eric.
—Esa fue mi culpa. Tú no arruinaste nada. —Me tiemblan las manos
mientras amontono los libros—. Lo siento, Logan. —Dejo salir un largo suspiro.
Se siente como si hubiera esperado años para decir eso.
No menosprecia mis disculpas restándole importancia, diciendo algo
como “Está bien, no es nada”. La deja colgar en el aire por unos minutos, luego
asiente, aceptándola.
—Sin embargo, sí lo arruiné esa última noche —dice—. ¿A dónde fuiste?
Me rindo en intentar concentrarme en los cómics. —Fui a casa. ¿A dónde
fuiste tú?
—Sabía que debía decirte algo antes de irme, pero todo era una locura.
Fui a mi casa a buscar algo para ti, sin embargo, para cuando regresé a lo de
Tommy ya te habías ido. —Se estira para alcanzar mi cuaderno que yacía sobre
una de las cajas. Ni siquiera noté que se hallaba ahí.
Lo extiende hacia mí. —Gracias —digo en tanto paso las páginas con el
pulgar. Ahora hay escritura verde junto a la mía púrpura.
Me detengo en la página: The Super Ones #328. Debajo de donde escribí:
¡Marcus es tan idiota! ¿No puede darse cuenta de que Wendy lo ama? Logan escribió,
en su pulcro y preciso garabato: ¿Cómo va a saberlo Marcus si ella no se lo dice?
Tiene poderes de plasma no telepatía.
—Espero que no te importe que haya puesto algunas cosas ahí. —Se
acerca así puede leer sobre mi hombro.
Sacudo la cabeza, demasiado ocupada leyendo toda la tinta verde que
pueda encontrar e intentando enfocarme en la hoja, más que en el auténtico
placer de tenerlo cerca. Avanzo hasta la entrada #400.
Púrpura: “Sé sincero contigo mismo y otros también lo serán contigo”. Sí,
claro, que tontería. 184
Verde: Seré sincero contigo sin importar lo que pase.
Lo miro sobre mi hombro. Me da su sonrisa honesta.
—¿Te encuentras seguro de eso? —pregunto—. No soy exactamente la
persona más estable. Todavía me estoy acostumbrado a toda esta cosa de ser yo
y…
—Sé el tipo de persona que eres. Eres la chica que eligió el libro más
largo que enumeró la señora Mackley en inglés avanzado de noveno grado para
hacer un reporte porque mencionaba una historia de amor en la parte de atrás.
Eres la chica que, en décimo grado, le dijo a Elinor Pensky que si dependiera de
ti hubiera tenido el último lugar en el equipo. Lo sé porque me lo dijo.
—Ella sabía cada uno de nuestros gritos. Los estudió como si fueran sus
notas de química avanzada.
—Pero todos sabían que no había forma de que lo lograra, viendo como
ella y su grupo de amigos son conocidos como El Rebaño Nerd. Quiero decir, ¿a
quién le gustan cosas como esas?
Acomoda detrás de mi oreja un mechón de cabello que se cayó de mi
cola de caballo, sus dedos rozando el punto sensible detrás de mí lóbulo. A
pesar del calor, un escalofrío corre por mi cuello. Me giro y me inclino hacia él.
Planta firmemente los labios contra los míos y envuelve sus brazos a mi
alrededor, acercándome a él. Nos quedamos así por un largo rato. Paso la mano
por su ya desordenado cabello. Su mano va hacia mi espalda y no me importa
que la molesta tela de mi uniforme de animadora esté arañando mi piel, porque
él es la razón. Él es la razón de muchas cosas estos días.
Finalmente, llega el momento en que tenemos que detenernos por aire.
Agarro su camiseta Power Girl y sonrío. —¿Necesitas telepatía para entender
eso?
—Creo que entendí el mensaje, pero, en realidad, no puedo estar seguro.
Tal vez deberías repetírmelo.
Y así es como terminé besándome con el amor de mi vida en el depósito
de una tienda de cómics donde, resulta, que de verdad se puede encontrar el
cielo.
Oh mierda, ¿acabo de usar la palabra “amor”?
Sí, sí, lo hice.

Fin
185
Romancing the Nerd
Un chico genial. Una chica friki. Que empiecen los
juegos.
Dan Garrett se ha convertido exactamente en lo
que odia: popular. Hasta hace poco, era solo otro
empollón de acción en vivo en el peldaño más
bajo de la escala social. Un crecimiento masivo y
una extraña habilidad para hacer tiros de tres
puntos en baloncesto y voila... Sr. Popular.
Definitivamente es raro.
¿Y el mayor inconveniente? Pasar de ser un don
nadie en el instituto a héroe de baloncesto le costó
a Dan la chica secreta de sus sueños tontos.
Al ser una nerd que toca la tuba con un sentido
ecléctico de la moda, la estadística de “genialidad”
de Zelda Potts es de aproximadamente menos cuarenta y dos. Que Dan les
diera la espalda a ella y al resto de los nerd fue lo suficientemente brutal, pero 186
cuando él la humilla en la escuela, Zelda decide que es hora de una pequeña
venganza; al estilo empollón. No importa que ella estuviera enamorada de él.
No importa que su plan pueda ser contraproducente.
Es hora de tirar los dados... y esperar que no pierda su corazón en el
proceso.
Sobre la autora
Madre, esposa y autora de YA que vive en una
colina ventosa en Natchitoches, Louisiana.
A Leah Rae Miller le encantan los calcetines
peludos, los cómics, la coca-cola de cereza y los
nuevos artículos de oficina. The Summer I Became
a Nerd es su primera novela.

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