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I nterculturalidad y nexos comunicativos

Ronald Touchard

“La formación de un nuevo Estado pluricultural y


plurinacional requiere una estrecha comunicación entre
los diversos sectores, así como también una amplia
colaboración para reformar e interculturalizar las diversas
estructuras e instancias que conforman el mismo Estado”.
(Walsh, Catherine: 2000).

A manera de introducir :

El artículo procurará un diálogo sincero con autores y conceptos de Interculturalidad crítica


y tiene como pretensión mejorar la asimilación del pensamiento y acción del citado
proyecto. Asimismo y para encarar la muldimensionalidad práctica/conceptual de la
interculturalidad se hace necesaria la comunicación para mediar el desarrollo de esta
interesante propuesta.

Esta acción es explícitamente empírica por lo que la intención propone ser complemento
de observación a la interculturalidad planteada en el nuevo orden constitucional del Estado
boliviano.

En tal sentido la motivación procurá facilitar ideas comunicativas que en el desarrollo del
trabajo se irán acoplando a la idea de interculturalidad que constitucionalmente es centro
de la transformación del país desde 2009 – año en el cual se promulga la nueva
Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia – . Este reordamiento jurídico en
en esencia misma es la agrupación de las demandas de integración del pueblo boliviano,
asimismo y desde su primer artículo es enunciación para la edificación de un otro Estado:

“Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho


Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano,
democratico, intercultural, descentralizado y con autonomías.
Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político,
económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso
integrador del país”. (Art. 1: CPE)

En tanto a continuar con la descripción del presente trabajo, cabe destacar que es
plenamente experimental y tiene base en el sustento práctico de 'pensar en el proceso',
este principio es referencia de la denominada 'ciencia epistémica', principio al que se
adscribe este ensayo:

“Tiene que ver con el pensamiento de la ciencia y proyecta un


cambio de pensar en función a la estructura y establece un
'pensar en función al proceso'. En este nuevo paradigma se
piensa que el proceso es lo primario, lo básico, y que cada
estructura observada es una manifestación de un proceso
subyacente”. (Fritjof Capra:)

Proporcionalmente a la praxis real de este 'pensar en el proceso', se experimentará


complementar al diálogo la comunicación, este complemento acompañará
subyacentemente el dilucidar conceptual de la interculturalidad crítica para generar una
lectura otra.

Asimismo la Interculturalidad está reflejada en el objetivo/centro del presente proyecto y las


relaciones sociales y/o culturales como su complemento comunicativo.

Intento de integración cultural :

Son diferentes las culturas y naciones que convergen en un mismo país y es fundamental
el derecho de integración, convivencia y equilibrio armónico entre unas y otras para
construir la interculturalidad. Derecho conexo en el artículo 88 de la nueva Constitución
Política del Estado Plurinacional de Bolivia, promulgada en febrero de 2009, que a título
textual la define así:

“La diversidad cultural constituye la base esencial del Estado


Plurinacional Comunitario. La interculturalidad es un instrumento
para la cohesión y la convivencia armónica y equilibrada entre
todos los pueblos y naciones. La interculturalidad tendrá lugar
con respeto a las diferencias y en igualdad de condiciones”
(CPE : Art. 88)

Para tal efecto el artículo fundamenta la emancipación de las culturas mismas que fueron
atenuadas por un modelo de Estado 'moderno' y 'colonizador' hasta 2005, año donde los
movimientos sociales cambian el eje rector del país y consolidan la recuperación del poder
estatal para la estructuración de sus derechos en igualdad.

Derechos que ahora llevan a un proceso de interculturalidad abierto en sentido de construir


una nueva concepción de sociedad. Sociedad que busque emancipación plena de los
vínculos construidos por una sola matriz cultural occidental y moderna; en sí es un proceso
donde todos unifiquen sus fuerzas, razones, saberes y contribuyan para ser actores vivos
de un proyecto de sociedad 'otro'.

Consecuentemente y para esta movilización teórica/práctica se propone al debate la idea


del 'Vivir Bien'; esa idea representa el paradigma de vida de las comunidades indígenas,
quienes son y fueron los activistas del movimiento de descolonización en el país desde
mucho antes del inicio de la formación de la republica.
En cuanto a una nueva propuesta de construcción civilizatoria alterna a la crisis de
civilización moderna que va haciendo eco en lo local, regional y principalmente en lo global;
el país sugiere una otra forma de conceptualizar la realidad en principios completamente
diferentes a la idea de civilización de la modernidad, aquí alguno de ellos:

“Bolivia plantea el Vivir Bien, no un vivir bien a costa de otro,


sino un Vivir Bien basado en la vivencia de nuestros pueblos.
Vivir Bien es vivir en comunidad, en hermandad, y
especialmente en complementariedad. Donde no haya
explotados ni explotadores, donde no haya excluidos ni quienes
excluyan, donde no haya marginados y marginadores”.
(Choquehuanca, David: 2010).

Asimismo estos principios confluyen en búsqueda de la unidad y de otro entender de la


sociedad misma. Estas son claras pretensiones para comprender el sueño de la nuevo
renacimiento de Bolivia; en realidad es parte del proyecto que prevé la emancipación del
ser; del conocimiento; del Estado y de las culturas mismas en fomento de una nueva
sociedad compuesta y construida en términos de complementariedad; igualdad e
integración.

“Una vez más se vincula un elemento cultural y cosmovisivo, 'el


buen vivir', elemento central y transversal para plantear
claramente la superación de una visión economicista e
instrumental de la naturaleza. Esto en sí mismo es un fuerte
cuestionamiento a las formas de desarrollo del capital y a la
depredación de la naturaleza, elemento central de las luchas por
la construcción de otra cultura, como base común de una real y
sincera relación intercultural que hoy no existe”. (Viaña: 2009)

En relación con el elemento central que señala el concepto anterior, el diálogo debe
continuar y trascender. Criterio que ya está establecido en la nueva constitución del país.

“Las actuales constituciones de Ecuador y Bolivia se plantean el


reto de estos descentramientos necesarios para poder pensar
una posibilidad de un 'diálogo', a mediano o largo plazo, que sea
realmente un 'diálogo' y no sólo un monólogo monocultural
impedido de 'dialogar'” (Viaña: 2009).

En sí y para la proyección del diálogo que acerca y acercará los horizontes de la


interculturalidad y para generar la propia descolonización, éste, necesariamente, se debe
planificar desde un proceso de comunicación que oriente; capacite; estructure; informe;
construya; guíe; medie y monitoree la idea misma del cambio social escenificando
encuentros para la sensibilización del concepto y práctica de interculturalidad.,
“La tarea actual es instalar de forma vigorosa esta nueva visión
de interculturalidad, acorde con los procesos profundos de
cambio en latinoamérica, para no reproducir visiones y
conceptos funcionales a la dominación a nombre de atenuarla”.
(Viaña: 2009).

Para tal efecto, el matiz de la interculturalidad es el valor real de la construcción e


integración de las expresiones y contenido del entramado cultural. En sí el pretender
desarrollar; incluir e integrar los conocimientos; saberes y creencias culturales en
integridad propia es labor titánica y ésta debe ser realizada por un ejército de operadores
de la comunicación a fin de ordenadamente sistematizar; estructurar y extiender una otra
forma y contenido de entender y practicar el relacionamiento humano; público y cultural. En
tanto a ello, la estructuración comunicativa es la que permitirá allanar conciencias cercanas
y hermanar lejanas creando y generando múltiples escenarios de participación diversa
donde se establezcan propuestas, diálogos, decisiones y consensos para la planificación y
seguida edificación de la interculturalidad.

En consecuencia el rol de la comunicación es fundamental para la integración cultural que


pretende el proceso de interculturalidad, su cuidado tendrá que ser extremo ya que una
inadecuada transmisión de mensajes distorsionaría la emisión y recepción del concepto.

Bolivia y su visión de interculturalidad :

El surgimiento de procesos reivindicativos en Bolivia hace evidente el sentido de


integración, soberanía y decisión en posición de sus pueblos. Mismos que hicieron explícita
la demanda de un Estado que defina y complemente la igualdad de derechos y
oportunidades para todos los bolivianos. En esa perspectiva se plantea la observación de
la interculturalidad para un desenvolvimiento teórico y práctico de su concepto.

“La interculturalidad es término, concepto y principio de lucha,


cuya visión no descansa en la simple convivencia, tolerancia o
inclusión sino en la edificación de una sociedad, incluyendo una
autoridad política y gobierno del Estado radicalmente distinto,
pensados para el país en su conjunto y no sólo para los pueblos
indígenas” (Walsh, Catherine)

Textualmente ese principio es fundamento importante para la observación de la integridad


del proceso en/de y para la interculturalidad misma. En consecuencia la interculturalidad
debe ser enfocada y explicada al conjunto de la sociedad; en sentido a que no puede crear
sesgos y debe ser integral; debe ser incluyente no así exluyente; debe armonizar la
convivencia no la desintegración; debe ser liberadora no de dominación; en sí debe ser un
proceso diálogo en horizontalidad y de ninguna manera de imposición vertical.

“(...) la Constitución boliviana, en su artículo 9 presenta la visión


de interculturalidad que va hacia la construcción de una
sociedad justa y armoniosa que es norte utópico de cualquier
noción de interculturalidad, está basada en la descolonización,
en la superación de la discriminación y explotación. La
descolonización está en la raíz misma de la construcción de una
propuesta de interculturalidad como herramienta de
emancipación” (Viaña: 2009)

Desde la comprensión del señalado fin constitucional la re/ingeniería o el planteamiento de


descolonización en el proceso íntegro de transformación por el que atraviesa el Estado,
requiere de una sincronización y transversalización del enfoque de la interculturalidad en
todos los espacios del territorio nacional; asimismo y subyacentemente la idea de
descolonización acompaña al proceso de interculturalidad hacia una respetuosa
integración de las diferencias culturales y de las cualidades plurinacionales que en
definición reconocen al sujeto en el entramado mismo de la institucionalidad
jurídica/orgánica/social del sistema constitucional que a todos ampara.

El pensar la crítica desde el concepto mismo de interculturalidad prevé la insuficiencia de


no sólo mantener el proceso en el ser como sujeto de integración entre unos y otros;
asimismo se entiende a la naturaleza dentro de esa interrelación con el hombre mismo a fin
de reconocer y valorar a ésta como el organismo vivo que en realidad es, en consecuencia
el planteamiento exige legalidad, legalidad para la naturaleza. Dicho de otro modo es
crítica a la integridad en su total comprensión, entonces de manera sucinta se exige los
derechos para la defensa de la naturaleza porque sin ella el propio hombre no podría vivir;
en sí, es su complemento integral.

“Una visión profunda y emancipativa de interculturalidad debe


asumirse parámetros fuertes de transformación de la noción de
cultura. La constitucionalización de los derechos de la naturaleza
puede abrir el debate, posibilitar dar los primeros pasos
concretos, tanto teóricos como prácticos, de superación de la
crisis de la macrocultura moderna, a partir de la nueva manera
de comprender la relación natura y cultura, no como antagónica
ni antropocéntrica, características ambas de las visiones
eurocéntricas de la cultura” (Viaña: 2009)

Consecuentemente el expandir y construir la interculturalidad desde abajo, planificando


junto a la sociedad, podría ser genuina acción política en ejercicio del derecho
constitucional que abrió el camino a la iniciativa de proyecciones legislativas de la
sociedad. La determinación de una verdadera representación heterogénea de los diversos
sectores y regiones que se concentran dentro de los límites de las fronteras del país será el
indicador principal para la construcción de interculturalidad desde la realidad e integridad
propia de su conjunto.

Proponer la construcción de una plataforma abierta a la participación, diálogo, decisión,


debate y consenso podría ser el comienzo del tramiento de la interculturalidad; claro, ésta
deberá ser alterna a las instancias deliberativas del Estado a fin de expandir e identificar
plenamente la independencia del enfoque organizativo, ejecutivo, de observación y
fiscalización del 'proceso' de construcción de la interculturalidad en acción misma de los
propios componentes de la sociedad. Simplemente es una idea difícil de realizar porque
demandaría grandes presupuestos que posiblemente no se pueda financiar; pero, por qué
no pensar en la virtualidad como una interesante ayuda para ensayar...

“La interculturalidad podría ofrecer una suerte de momento


'transicional', permitiendo la definición de una nueva hegemonía
en el contexto de la actual crisis de la modernidad y el capital”.
(Walsh, Catherine).

En tanto a la articulación de la teoría/práctica de la interculturalidad como proceso de


emancipación (del individuo, naturaleza, sociedad y estado) de la esencia propia
enajenada y convertida en simple objeto o valor/número del sistema de cosificación de la
macrocultura mercartil y moderna que al mismo tiempo adormeció a la humanidad
haciendola adoradora de la mano invisible que al desarrollo económico lo lleva por donde
quiera pasar, ésta no reconoce frontera alguna que se quiera cierrar al fetiche que todos le
quieren comprar; en sí el recuperar la concepción de sujeto en su valor natural/humano y
real abre el camino a desentenderse de la adoración de su sistema que sólo es una
apariencia de la vida y no es la libertad que reconoce su parte en el todo conjunto que
constituye la integridad naturaleza/hombre como esencial valor de alteridad otra al sistema/
mundo del que difícilmente se puede desvincular. En sentido positivo el resquebrajamiento
del modo de producción capital está abriendo los ojos y la conciencia de la humanidad que
inquietamente va buscando la unidad como señal para ir construyendo el proceso de
interculturalidad que todavía no existe.

En tanto se evidencien los derechos colectivos y particulares en busca del encuentro de la


identidad en interculturalidad, ésta será plenamente integral y autónoma.

Ante ello la comunicación no puede quedar al margen del proceso de difusión,


empoderamiento y facilitación que viabilice a la ciudadanía en el accionar de cara a este
proceso; el equilibrar conceptos, posiciones diferentes, movimientos alternos y la
mediación del proceso intra/inter y de transculturalidad que la interculturalidad misma
advierte; en tal sentido, la comunicación no puede estar ausente.

Misión de la comunicación desde una perspectiva integral :

En sociedades de la actualidad los individuos pueden entenderse por un sinnúmero de


relaciones que vinculan a unos con otros y que aparentemente en su pensamiento ven en
el lugar que les corresponde el imaginario de su propia diferenciación social. Asimismo
también es interesante pensar en los vínculos que engrandecen y desarrollan la cultura de
los pueblos para beneficio integral. Progresar en la capacidad de expresión y de
comunicación es perspectiva de desarrollo de la personalidad e identidad del individuo y de
los conglomerados que conforman una sociedad; entonces el comunicar un mensaje
simbolizado que marque un hecho concreto en única o múltiple direccionalidad, evidenciará
la marca de su sitio o lugar de enunciación.

La destreza de comunicar pensamientos y/o acciones se identificará por la metodología


que para la aproximación utilice un mensaje comunicacional. La idea de emitir y
recepcionar conceptos; conocimientos; saberes; demandas; necesidades y otros, es
resaltar principalmente la sugestión del mensaje que se transmite en codificación amigable
para llamar la atención y concentración del público al que queremos llegar. En ese sentido
una exposición completa de la verdad o muy cercana a ella, logra en efecto prospectivo la
idea del desarrollo integrador; en realidad recorre el entorno mismo.

Como ya lo decía Grimson:

“La comunicación es un todo integrado. De ahí la máxima de


que 'todo comunica' o 'es imposible no comunicarse'” (Grimsom,
Alejandro: 2004).

Precisamente desde esa concepción la nueva sociedad que proyecta la ley madre del país,
la comunicación no puede estar al margen del proyecto para no hacer inútil el esfuerzo. La
interculturalidad necesita de manera categórica a la comunicación para dilucidar
encuentros, horizontalidad y flujos comunicacionales para la comprensión y transformación
de la relaciones culturales de manera íntegra y para su complementaridad:

“Una conceptualización de lo cultural e intercultural, desde una


perspectiva crítica, no puede ocurrir sólo declarativamente, sino
que debe servir de herramienta comprensiva y transformativa de
las relaciones sociales cruzadas por la diversidad y el conflicto.
Por otro lado, dicha conceptualización de lo cultural y de lo
intercultural implica un lugar de enunciación que explicite la
posicionalidad del conceptualizador, que devele su lugar y su
espacio, que evidencie sus propias contradicciones e intereses”.
(Garcés, Fernando: 2009).

Sin embargo ¿cuál el fin de categorizar el proceso de interculturalidad con la


comunicación? Responderíamos que la comunicación acciona el valor táctico, ético y
estratégico para la implementación de procesos organizacionales en pequeña, mediana y
gran escala; asimismo por la expansión y múltiple llegada física o mediática para la
mediación, campañas, monitoreo, sensibilización, información y/o divulgación, entre otras
tantas posibilidades que genera la utilidad y comprensión de la ayuda de sus herramientas;
en consecuencia, la estructuración de un proceso de comunicación organizacional para
regularizar el orden y la direccionalidad que factiblemente para la práctica real de la
interculturalidad se torna necesario; además la comunicación desde una perspectiva
psicológica hace notorio el sitio de enunciación visibilizando la posición del
conceptualizador mediante la lectura inmediata (en el sentido corporal y mental) de los
diferentes códigos empleados en la transmisión del mensaje. Ahí el resumen de la
importancia de la comunicación en tanto se desarrolle el proyecto de interculturalidad.

Ensimisma la comunicación tiene la misión fundamental de informar, explicar, desarrollar e


integrar el proyecto de interculturalidad con políticas comunicacionales que empoderen a la
sociedad misma en el proceso de cambio integral; en realidad conseguir que todos seamos
actores de ese proceso estimulará el equilibrio para la propia sostenibilidad de la
interculturalidad en el tiempo, es decir será un éxito del componente comunicacional con el
que se practique..
“La comunicación intercultural, que nos demanda el momento
histórico y de desarrollo tecnológico, será proporcional, al grado
de oportunidades de expresión y escucha que nos otorguemos
entre los sujetos distintos (étnica, cultural, genérica,
generacional o de otra naturaleza), y este camino sólo podrá
recorrerse a partir de la intención autónoma de entendernos y no
usar la palabra como un sustituto retórico para la negación del
semejante (el 'otro')”. (Aguirre, José Luis: 2006).

Desde la idea de construcción del diálogo, la palabra y la escucha entre unos y otros
facilitará el entendimiento de enfoques otros y la conquista del camino para llegar a la meta
de complementar consensos; oportunamente la humanidad necesita ser escuchada y ser
escuchar; ser considerada y considerar; en realidad necesita abrir su corazón para ser
verdaderamente más humano; proporcionalmente la orientación de la mediación
comunicacional deberá insinuar una sutil inteligencia que faculte el descubrimiento de la
emocionalidad del ser y estar en la interculturalidad. El intervenir la interrelación generando
canales de retroalimentación e impulsando la transculturación para la consecuencia del
proceso y para encarar la gestión de comunicación en el espacio público ésta deberá ser
cuidadosa a efecto de pensar en la multidimensionalidad que el mensaje puede llegar.

Asimismo y observando la necesidad comunicacional en cuanto a la edificación del Estado,


Catherine Walsh reflexiona que:

“La formación de un nuevo Estado Pluricultural y Plurinacional


requiere una estrecha comunicación entre los diversos sectores,
así como también de una amplia colaboración para reformar e
'interculturalizar' las diversas estructuras e instancias que
conforman el mismo Estado” (Walsh : 2005)

Esa insinuación no parece ser sólo una estrecha y pequeña colaboración que la
comunicación pueda emprender en una sola dirección; en realidad y de forma expresa
propone a ésta la tarea de interculturalizar las estructuras, instancias y los sectores
diversos de todo el componente estatal; por lo que se infiere que a la comunicación le
traspasa una grande y mayor responsabilidad para que de manera práctica ésta pueda
desenvolver la orientación en cuanto a generar la edificación conjunta de a
conceptualización práctica de la interculturalidad; esa es su tarea fundamental. En tanto la
instrumentalización de la comunicación sea una estrategia práctica, amigable, creativa e
imaginativa, la proyección que se proponga reflejará la autenticidad de los encuentros,
diálogos y decisiones que permitan confiadamente la mediación entre ciudadanía, medios,
culturas, sociedades y Estado.

“Es conveniente enfatizar que la interculturalidad, más que una


simple interrelación, implica formas 'otras' de desestructuración
de mecanismos de dominación capitalista y colonial, como 'un
paradigma que está pensado a través de la praxis política”
(Walsh, 2007: 175-176)

La concordancia de establecer y difundir iconos simbólicos de un conglomerado de culturas


que van re/presentando liderazgo, acción y percepción política, remarcan notablemente la
reivindicación de la soberana posicionalidad del lugar de su enunciación, que en efecto es
su realidad de cambio; asimismo y en la afirmación de la praxis cultural de origen expresan
un contrasentido al horizonte estructurado por de la macrocultura/occidental/mercantil y
moderna; estos otros valores; principios; tradiciones; lenguas; saberes y conocimientos que
van mucho más allá de una simple posición alterna al sistema/mundo; en realidad es un
enfoque para visibilizar su contenido humano y la expresión de su existencia que por largo
tiempo fue negada.

A intento de concluir :

Bolivia ahora es un país que engendra un otro perfil de organización societal, se


conceptualiza desde la pluriculturalidad y la plurinacionalidad que para su práctica
pretende ser la base de un Estado que se conforme de manera integral y cambie su
estructura aparente; es un proceso que ya comenzó...

En tanto a la propuesta, ésta es inclusiva; de contenido otro; de búsqueda de diálogos para


la alteridad a la estructura misma de la matriz cultural/colonial/económica y moderna;
busca la igualdad...

En tanto al marco político/normativo, el país genera iniciativas para procesos de


integración; de liberación de decisiones concentradas; de encuentros y articulación de
conocimientos que estimulen respuestas en diálogo democrático/alterno y en visión de
interculturalidad que en derecho le corresponde a cada uno de los pueblos.

Sin lugar a dudas es un desafío para la integración y concepción de una identidad cultural
múltiple, de principios y valores propios que en realidad no sólo se cuente sino que
construya la unidad en consecuencia al proyecto de interculturalidad que todavía no existe.

En consecuencia y despierta asertividad; la proyección intercultural se afirma en la


comunicación para integrar y desarrollar encuentros. Encuentros donde el diálogo de
saberes culturales; sociales; económicos; ambientales y políticos es una necesidad en las
sociedades diferenciadas que como ejemplo tiene Bolivia. La pluralidad del derecho que a
todos ampara en constitución, es teórica y constitucionalmente el inicio para la integración
en igualdad.

Asimismo se entiende la construcción de la unidad. Intención ésta que deberá ser esfuerzo
para la búsqueda de los diálogos en horizontalidad. En tanto a la connotación y denotación
de las expresiones enunciadas, el construir participativamente el proyecto de
interculturalidad enfocará una otra forma de ver a la humanidad, la sociedad, la naturaleza,
el Estado y la democracia misma. .

Finalmente el Estado boliviano se identifica en un compromiso de avance ante la lucha por


la igualdad de los pueblos y en comunicación práctica de integridad plena. Es una señal
que permitirá allanar conciencias cercanas y hermanar lejanas a objetivo de buscar una
visión integral entre la naturaleza y la humanidad en el desarrollo del cuerpo de la
interculturalidad misma.
Bibliografía :

Aguirre, José Luis (2006). Comunicación Intercultural. “La otredad y el derecho a la


comunicación desde la alteridad”. La Paz: Universidad Andina Simón Bolivar.

Capra, Fritjof (1975, 2001). “Pensamiento del nuevo paradigma de la ciencia”. En: El Tao
de la Física. Una exploración de los paralelismos entre la física moderna y el misticismo
oriental. España: Sirio.

Choquehuanca, David. (2010). Hacia la recosntrucción del vivir bien. En: América Latina en
Movimiento. Sumaj Kawsay, Recuperando el sentido de vida. Ecuador: ALAI.

Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (2007).

Grimson, Alejandro (2004). Interculturalidad y comunicación. Buenos Aires, Argentina:


Norma.

Garcés, Fernado (2009). “De la interculturalidad como armónica relación de diversos, a una
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el debate. La Paz: III – CAB.

Viaña, Jorge (2008) “Reconceptualizando la interculturalidad” En: Mora, D. y De Alarcón, S.


Investigar y Transformar. La Paz: III – CAB.

Viaña, Jorge (2009) La interculturalidad como herramienta de emancipación. Hacia una


redefinición de la interculturalidad y de sus usos estatales. La Paz III – CAB.

Walsh, Catherine (2000). “Políticas y significados conflictivos”. Nueva Sociedad 165.

Walsh, Catherine (2009). “Interculturalidad y estado (pluri)nacional: pautas, perspectivas y


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