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Una Vida Sin Oración

UNA VIDA SIN ORACION

feliz orando hasta diez minutos. Me parecía que era suficiente. Pero hay un día, cuando mi pastor me llamó y me dijo: Hno. López, debe predicar esta tarde. Era la primera vez que me tocaría hacerlo. El mundo se me desmoronó. La única solución que encontré, fue, irme a mi apartamento tirarme al piso y llorar horas y horas, rogándole al Señor que me diera un mensaje para aquella hora, pues yo no sabía ni como se preparaba un sermón.

Cuando empecé mi vida cristiana hace unos 36 años, yo era

Esa tarde, llegué con temblor y un gran temor, pero sentía que mi Dios me decía. No temas; Yo estoy contigo. Esa comunión íntima con el Dios Supremo y único, se convirtió en una enorme fortaleza para mí.

Ese día comprendí el enorme valor de la oración: Ese día entendí que es imposible vivir sin ella. A partir de aquella experiencia, empecé a levantarme a las cuatro de la mañana, y ya no eran diez minutos. Eran horas y horas en la compañía de Rey Soberano. Mi vida cristiana y mi espiritualidad, empezó a crecer con signos elevados. Y Dios empezó a usarme en una forma extraordinaria, desde mi niñez espiritual.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles. 4; 13. Dice: Entonces viendo el denuedo (la intrepidez, el coraje, la valentía) de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo (populacho, de la plebe) se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

¿Desea usted tener un ministerio de más utilidad, que sus mensajes sean más contundentes, que el fuego del Espíritu Santo te convierta en una llama de fuego? ¿Desea usted tener una vida cristiana útil, de poder, que sea de bendición para otros?

¿Desea usted, tener una vida cristiana de éxitos, de milagros, de hechos poderosos? ¿Desea usted hacer temblar el infierno, quiere ver a los demonios, chillar y salir huyendo, quiere ver sanidades maravillosas y hechos sobrenaturales en tu propia vida y ministerio? ¿Lo desea de corazón? El secreto es: Pasar mucho tiempo con Jesús.

No concibo la vida cristiana sin oración. Quien dice ser cristiano y no ora, u ora muy poco, muy poco verá el respaldo de Dios y su Gracia. Vivir sin la oración, es semejante a presumir que el hombre es quien nos provee todo. Vivir sin la oración, limita nuestras experiencias personales con Dios.

La oración, no es la fuente del poder, pero a través de ella, nos podemos comunicar nuestro padre celestial, para recibir la dotación del poder. La oración fue diseñada por Dios para podernos comunicar con él. Cuando uno está enamorado de una mujer; Desea verla, hablarle, escucharla, decirle cosas lindas. No quiere que el tiempo corra. Y si de ponto ella nos dice: Me debo ir; Le rogamos que por favor unos minutos más. Nos hace falta su compañía, es

Una Vida Sin Oración

imprescindible estar a su lado. Pero cuando se pierde el interés por ella, porque llega otra; perdemos nuestro deseo, y nuestras citas se tornan aburridoras.

Así pasa con el Señor. Cuando estamos enamorados de él; deseamos continuamente su presencia, hablarle, adorarlo, exaltarle. Madrugamos a buscar su hermoso rostro. Nos postramos en el día varias veces para encontrarnos con él. Queremos estar continuamente en ese hermoso idilio, en ese amorío con el Señor de los señores. Con nuestro único y verdadero amor.

Pero, cuando aparece la otra (nuestros negocios, afanes, estudios, trabajo, ocupaciones etc.) Ya no tenemos tiempo para él, entonces, nuestra comunicación con Dios, se limita a unos pocos minutos. Nuestra oración escasamente llega a los dos o tres minutos.

Hoy, les invito a reflexionar sobre el enorme valor de la oración para todos los efectos de la vida cristiana. Lo que acabo de escribir, es el fruto de experiencias personales con el Señor de mi alma.

Cuando empecé mi vida cristiana hace unos 36 años, yo era feliz orando hasta diez minutos. Me parecía que era suficiente. Pero hay un día, cuando mi pastor me llamó y me dijo: Hno. López, debe predicar esta tarde. Era la primera vez que me tocaría hacerlo. El mundo se me desmoronó. La única solución que encontré, fue, irme a mi apartamento tirarme al piso y llorar horas y horas, rogándole al Señor que me diera un mensaje para aquella hora, pues yo no sabía ni como se preparaba un sermón.

Esa tarde, llegué con temblor y un gran temor, pero sentía que mi Dios me decía. No temas; Yo estoy contigo. Esa comunión íntima con el Dios Supremo y único, se convirtió en una enorme fortaleza para mí. Ese día comprendí el enorme valor de la oración: Ese día entendí que es imposible vivir sin

ella. A partir de aquella experiencia, empecé a levantarme a las cuatro de la mañana, y ya no eran diez minutos. Eran horas y horas en la compañía de Rey Soberano. Mi vida cristiana y mi espiritualidad, empezó a crecer con signos elevados. Y Dios empezó a usarme en una forma

extraordinaria, desde mi niñez espiritual.

Dice: Entonces viendo el denuedo (la intrepidez, el coraje, la valentía) de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo (populacho, de la plebe) se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. ¿Desea usted tener un ministerio de más utilidad, que sus mensajes sean más contundentes,

En el libro de los Hechos de los Apóstoles. 4; 13.

Una Vida Sin Oración

que el fuego del Espíritu Santo te convierta en una llama de fuego? ¿Desea usted tener una vida cristiana útil, de poder, que sea de bendición para otros? ¿Desea usted, tener una vida cristiana de éxitos, de milagros, de hechos poderosos? ¿Desea usted hacer temblar el infierno, quiere ver a los demonios, chillar y salir huyendo, quiere ver sanidades maravillosas y hechos sobrenaturales en tu propia vida y ministerio? ¿Lo desea de corazón? El secreto es: Pasar mucho tiempo con Jesús.

No concibo la vida cristiana sin oración. Quien dice ser cristiano y no ora, u ora muy poco, muy poco verá el respaldo de Dios y su Gracia. Vivir sin la oración, es semejante a presumir que el hombre es quien nos provee todo. Vivir sin la oración, limita nuestras experiencias personales con Dios.

La oración, no es la fuente del poder, pero a través de ella, nos podemos comunicar nuestro

padre celestial, para recibir la dotación del poder. La oración fue diseñada por Dios para podernos comunicar con él. Cuando uno está enamorado de una mujer; Desea verla, hablarle, escucharla, decirle cosas lindas. No quiere que el tiempo corra. Y si de ponto ella nos dice: Me debo ir; Le rogamos que por favor unos minutos más. Nos hace falta su compañía, es imprescindible estar a su lado. Pero cuando se pierde el interés por ella, porque llega otra; perdemos nuestro deseo, y nuestras citas se tornan aburridoras. Así pasa con el Señor. Cuando estamos enamorados de él; deseamos continuamente su presencia, hablarle, adorarlo, exaltarle. Madrugamos a buscar su hermoso rostro. Nos postramos en el día varias veces para encontrarnos con él. Queremos estar continuamente en ese hermoso idilio, en ese amorío con el Señor de los señores. Con nuestro único y verdadero amor. Pero, cuando aparece la otra (nuestros negocios, afanes, estudios, trabajo, ocupaciones etc.) Ya no tenemos tiempo para él, entonces, nuestra comunicación con Dios, se limita a unos pocos minutos. Nuestra oración escasamente llega a los dos o tres minutos. Hoy, les invito a reflexionar sobre el enorme valor de la oración para todos los efectos de la

vida cristiana. Lo que acabo de escribir, es el fruto de experiencias personales con el Señor de

mi alma.