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La Educación Superior chilena:

realidades y desafíos

Tony Gunckel Sandoval

Agosto 2006

Tony Gunckel es Ingeniero Comercial, MBA y Doctor © en Gestión avanzada de Empresas. Actualmente es Vicerrector en la Universidad Tecnológica de Chile INACAP. Director de la Corporación de Desarrollo Pro O`Higgins. Director de la Cámara Regional de Comercio Servicios y Turismo de Rancagua y O´Higgins. Segundo Vicepresidente de la Corporación Regional de Desarrollo de O'Higgins. Forma parte del Directorio Regional de Estrategias de Innovación. Investigador y Consultor en el campo de la formación ejecutiva, comunicación estratégica y Responsabilidad Social Empresarial.

1

ÍNDICE

I. INTRODUCCION

2

II. MARCO REGULATARIO DEL SISTEMA DE EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENO

3

A. NORMATIVA LEGAL VIGENTE

3

1. Marco general

3

2. El Reconocimiento oficial del Estado a las Instituciones de Educación Superior

4

3. Instituciones de Educación Superior

5

B. INSTITUCIONALIDAD DEL ESTADO EN EDUCACIÓN SUPERIOR

9

1. Ministerio de Educación

9

2. Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT)

10

C. ORGANIZACIONES PRIVADAS RELACIONADAS CON LA EDUCACIÓN SUPERIOR

10

1.

El Consejo de Rectores

10

D. SISTEMA NACIONAL DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD

11

1. Consejo Superior de Educación

11

2. Comisión Nacional de Acreditación (CNAP)

12

3. Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado (CONAP)

13

4. División de Educación Superior del Ministerio de Educación

14

E. SISTEMA DE OTORGAMIENTO Y RECONOCIMIENTO DE TITULOS Y GRADOS

15

1. Títulos y grados otorgados en Chile

15

2. Instituciones habilitadas para otorgar títulos y grados

18

3. Sistema de reconocimiento de títulos y grados

20

III. POLÍTICAS PÚBLICAS RELACIONADAS CON EL FINANCIAMIENTO

22

A. NORMAS Y MECANISMOS DE FINANCIAMIENTO

22

B. FINANCIAMIENTO ESTUDIANTIL

23

1. Fondo Nacional de Becas

23

2. El financiamiento de los estudios superiores en Universidades, Institutos Profesionales y

Centros de Formación Técnica autónomos y

23

3.

El Subsistema de Crédito Solidario para Estudiantes de las Universidades del Consejo de

Rectores

24

C. FINANCIAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

24

IV. EL SISTEMA CHILENO FRENTE AL ACUERDO DE BOLONIA

25

V. LOS DESAFÍOS

27

VI. CONCLUSIONES

30

VII. ANEXOS

32

A. NORMATIVA CHILENA RELACIONADA CON LA EDUCACIÓN SUPERIOR

32

B. DATOS ESTADÍSTICOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENA

34

 

BIBLIOGRAFÍA

38

2

I. INTRODUCCION

Sin lugar a dudas el tema de la Educación en nuestro país ha cobrado últimamente gran notoriedad, especialmente porque ha sido portada de todos los periódicos en los últimos meses. Mucho se ha hablado de la crisis por la cual está pasando nuestro país en materia de educación, especialmente en los niveles básicos y secundarios, pero la educación superior ha sido motivo central de discusión de larga data en nuestra sociedad, generando múltiples y muy contrapuestas posiciones. No es posible pensar en el desarrollo del país si éste no va de la mano del desarrollo del capital humano, que a la larga marcará el ritmo de avance, por ello las políticas gubernamentales últimamente han marcado un acento en la educación dirigida a todos los niveles y espectros. Aún así, pese a que los aportes gubernamentales han aumentado, los avances no se han visto, inclusive las cifras muestras grandes retrocesos en diversos aspectos, especialmente de índole cualitativa. La Educación Superior chilena se ha visto enfrentada a una creciente demanda, alta competitividad, mayores exigencias en cuanto a calidad y una fuerte competencia por atraer recursos por distintos medios. El régimen jurídico de la educación superior en Chile se erige sobre la base de dos garantías constitucionales ligadas entre sí: el derecho a la educación y la libertad de enseñanza. Al respecto, la Constitución asegura a todas las personas el derecho a desarrollarse plenamente durante todas las etapas de la vida, y señala entre los deberes del Estado el de fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles, y estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación (Art. 19, N°10). También asegura a todas las personas la libertad de enseñanza, que incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales. Derivado de los mandatos constitucionales se han promulgado diferentes leyes y normativas específicas que apuntan a regular el quehacer de la Educación Superior y además dar un marco de ordenamiento que se transformen en reglas claras para todos los actores del sistema. Pese a lo anterior, la dinámica de nuestros tiempos ha hecho necesario ir actualizando y agregando nuevas normativas que se ajusten a los cambios y corrijan algunos defectos. En el presente trabajo se tratará inicialmente el marco regulatorio de la Educación Superior chilena, más tarde se analizarán las políticas públicas relacionadas con el financiamiento, por ser éste un tema central en la discusión actual, seguidamente se revisará la posición actual frente al acuerdo de Bolonia para finalmente, exponer los desafíos que deberá enfrentar el sistema y el país en su conjunto.

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II. MARCO

REGULATARIO

SUPERIOR CHILENO

DEL

SISTEMA

DE

A. NORMATIVA LEGAL VIGENTE

1. Marco general

EDUCACIÓN

La Constitución Política de la Republica de Chile (Capítulo III, de los derechos y deberes constitucionales”, Artículo 19, Nº 10), asegura a todas las personas el derecho a la educación e indica que corresponderá al Estado fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación. También indica que es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación. En cuanto a las instituciones de educación superior, dice que la libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales, considerando que la libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.

La Ley 18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza, de 10 de marzo de 1990, modificada por la ley 19.054, de 13 de abril de 1991 (en adelante LOCE) establece los requisitos mínimos exigidos en cada uno de los niveles de la enseñanza básica y media y señala las normas objetivas, de general aplicación, que permitan al Estado velar por su cumplimiento. Dicha ley, del mismo modo, establece los requisitos para el reconocimiento oficial de los establecimientos educacionales de todo nivel. La LOCE plantea que la educación es el proceso permanente que abarca las distintas etapas de la vida de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo moral intelectual, artístico, espiritual y físico mediante la transmisión y el cultivo de valores conocimientos y destrezas enmarcados en nuestra identidad nacional, capacitándolas para convivir y participar en forma responsable y activa en la comunidad. Asimismo, define derechos y deberes a los diferentes actores:

Ámbito de la Comunidad:

La educación es un derecho de todas las personas.

Corresponde preferentemente, a los padres de familia el derecho y el deber de educar a sus hijos.

A la comunidad le corresponde el deber de contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación.

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Ámbito del Estado:

Le corresponde al Estado otorgar especial protección al ejercicio del derecho a la educación.

Fomentar el desarrollo de la educación en todos los niveles, en especial la educación parvularia, promover el estudio y el conocimiento de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, fomentar la paz, estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística, la práctica del deporte y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación.

Resguardar especialmente la libertad de enseñanza y financiar un sistema gratuito destinado a asegurar el acceso de la población a la enseñanza básica.

Además, la LOCE define otros aspectos específicos relacionados con la educación superior como:

a. Las clases de instituciones de educación superior oficialmente reconocidas, y fija las normas para el reconocimiento oficial de las instituciones que aspiren a obtenerlo.

b. Las atribuciones de cada clase de institución de educación superior.

c. Define los diferentes tipos de títulos y grados (título profesional o técnico, y por grado de Licenciado, Magíster y Doctor).

d. Los principios de la enseñanza superior, la autonomía de las instituciones, la libertad académica y la prescindencia política.

e. Crea el Consejo Superior de Educación y establece su organización y

atribuciones.

f. El orden de prelación de las normas legales y reglamentarias que se aplican a las universidades del Estado.

g. Las normas relativas a la equivalencia de los títulos y grados otorgados por las instituciones de educación superior de las Fuerzas Armadas y Carabineros, con los de similares características que otorgan las instituciones civiles.

2. El

Reconocimiento

oficial

del

Educación Superior

Estado

a

las

Instituciones

de

El Estado chileno reconoce oficialmente a las siguientes instituciones de educación superior:

Universidades;

Institutos profesionales;

Centros de formación técnica, y

Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos; Academias de Guerra y Politécnicas; Escuelas de Armas y Especialidades de las Fuerzas Armadas; Escuela Técnica Aeronáutica de la Dirección General de Aeronáutica Civil; Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile; Escuelas Matrices de Oficiales de las Fuerzas Armadas; Escuela de Carabineros y Escuela de Suboficiales de Carabineros de Chile, y Escuela de Investigaciones Policiales e Instituto Superior de la Policía de Investigaciones de Chile.

5

La denominación de las instituciones de educación superior se encuentra protegida por el Art. 3° del Decreto Ley N°3.631 de 1981 del Ministerio de Justicia, que restringe el uso del nombre de “Universidad” o la expresión “universitario” en los títulos que otorgue o en el desarrollo de sus actividades a las instituciones que se han constituido como universidades en conformidad a la ley. Igualmente, sólo podrá llamarse “Instituto Profesional” una institución constituida como tal en conformidad a la ley, y sólo las universidades e institutos profesionales podrán emplear en los títulos que otorguen la expresión “Título Profesional”.

El reconocimiento oficial puede ser revocado por el Estado cuando una institución sobrepasa los límites del ejercicio de la libertad de enseñanza o cuando incurre en grave incumplimiento de las exigencias que su naturaleza le impone y no

necesariamente implica la autorización para otorgar independientemente títulos y grados. La legislación chilena distingue entre reconocimiento oficial como habilitación para impartir enseñanza conducente al otorgamiento de títulos y grados, y autonomía, como la facultad para emitir independientemente títulos y grados. Así, la legislación de 1980 y 1981 estableció que los alumnos de las nuevas universidades e institutos profesionales (con reconocimiento oficial, pero no autónomos) tendrían que rendir los exámenes finales de sus asignaturas, de grado y de título ante comisiones mixtas integradas por profesores de sus instituciones y de una institución examinadora, aun cuando los títulos eran otorgados por la propia institución examinada. La LOCE modificó esta disposición, reemplazando el régimen de examinación por el de acreditación ante el Consejo Superior de Educación; de todos modos, se mantuvo la obligatoriedad de que las nuevas instituciones se sometieran a un proceso de supervisión antes de alcanzar su plena autonomía. La LOCE separa tres etapas en el itinerario jurídico conducente a la conformación plena de una institución de educación superior:

La creación, que consiste en la obtención de la personalidad jurídica, trámite realizado ante el Ministerio de Educación (Arts. 46, 56 y 64).

El reconocimiento oficial, que es el acto del Estado que faculta a las instituciones para iniciar sus actividades docentes (Arts. 51, 62 y 88).

La plena autonomía, cuya obtención hablita a la institución para otorgar independientemente toda clase de títulos y grados (Arts. 42 y 2° transitorio).

3. Instituciones de Educación Superior

3.1 Universidades estatales

Las universidades estatales se crean y se disuelven por ley (LOCE, Art. 30). Así, ya sea por ley o por Decreto con fuerza de ley (DFL), se han creado las 16 universidades estatales actualmente existentes en Chile (Universidad de Chile, fundada en 1842 y Universidad de Santiago de Chile, en 1947). Salvo las dos instituciones mencionadas, las otras universidades estatales se originaron a partir de las sedes regionales de la Universidad de Chile o de la Universidad Técnica del Estado, antecesora de la Universidad de Santiago de Chile. Si bien algunas de ellas

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fueron inicialmente consideradas institutos profesionales, a poco andar todas las instituciones estatales pasaron a ser universidades, dejando los niveles de institutos profesionales y centros de formación técnica, enteramente en manos privadas.

3.2 Universidades privadas existentes antes del 31 de diciembre de 1980

Estas instituciones obtuvieron su reconocimiento oficial mediante diversos cuerpos legales. Sin perjuicio de lo anterior, hasta la década del cincuenta, no contaban con la facultad de otorgar títulos y grados, los que se obtenían mediante examinación ante la Universidad de Chile. Diversas leyes fueron liberando las carreras impartidas de dicha obligación, hasta que, de acuerdo a la Contraloría General de la República, “los títulos y grados de las universidades reconocidas por el Estado, para todos los efectos legales, tienen el mismo valor que los dados por las Universidades el Estado, en conformidad con las garantías constitucionales de la libertad de enseñanza y de la igualdad para optar a cargos públicos”. Son de dos tipos: universidades católicas, y universidades privadas laicas.

Las universidades católicas son las siguientes:

Pontificia Universidad Católica de Chile, corporación de derecho público, reconocida mediante DFL 7500 de 1927.Su Facultad de Teología goza de personalidad jurídica propia y se rige por estatutos especiales, aprobados por la Santa Sede en 1938.

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, persona jurídica de derecho público, reconocida mediante Decreto Supremo de Educación 5.879 de 1929. El Instituto de Ciencias Religiosas de la PUCV tiene personalidad jurídica propia, de derecho público, con estatutos aprobados en 1982.

Universidad Católica del Norte, reconocida por ley 15.561 de 1964

Las universidades privadas laicas existentes antes de 1981 son las siguientes:

Universidad de Concepción, creada por Decreto Supremo (D.S) 1.038 del 14 de mayo de 1920, del Ministerio de Justicia y reconocida mediante D.S. Educación 1.432 de 1928.

Universidad Técnica Federico Santa María, creada por D.S. 996 de 1926, del Ministerio de Justicia y reconocida oficialmente mediante D.S. Educación 5.879 de 1929 y DL 4.807 de 1929.

Universidad Austral de Chile, reconocida oficialmente en la ley 11.575, y dotada de plena autonomía mediante ley 16.848 de 1968.

3.3

Universidades privadas creadas a partir de 1981

Hasta 1990, las universidades privadas se crearon con arreglo a las normas del D.F.L. N°1 de Educación de 1980, que establecía como requisitos los siguientes:

contar con autorización previa del Ministerio del Interior, que velaba por que no se atentara o pudiera atentarse contra el orden público o la seguridad nacional (disposición vigente hasta enero de 1988).

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constituirse como persona jurídica de derecho privado sin fines de lucro, registrar su instrumento constitutivo y sus estatutos en el Ministerio de Educación y no tener objeciones pendientes al respecto por parte del Ministerio de Educación.

obtener la aprobación de los planes y programas de las carreras que pretendiera ofrecer por parte de una universidad pública o privada existente antes de 1980, que actuaría también como entidad examinadora de los alumnos. Al menos una de esas carreras debía ser de aquellas consideradas „universitarias‟ por el DFL 1.

A partir de 1990, luego de la promulgación de la LOCE, los requisitos se modificaron

de la siguiente manera:

constituirse como corporaciones de derecho privado sin fines de lucro, registrar su instrumento constitutivo y sus estatutos en el Ministerio de Educación y no tener objeciones pendientes al respecto por parte del Ministerio de Educación.

obtener del Consejo Superior de Educación (CSE) la aprobación de su proyecto institucional y de a lo menos una de las carreras denominadas „universitarias‟ por la LOCE. Además, el Consejo Superior de Educación debía certificar la suficiencia e idoneidad de los recursos institucionales para desarrollar el proyecto y las carreras comprometidas.

tener cumplidos todos los requisitos señalados dentro del plazo de un año desde la obtención de la personalidad jurídica.

Una vez creadas y oficialmente reconocidas, las nuevas universidades privadas debían pasar seis años bajo la supervisión del CSE. Al cabo de ese período, el CSE podía certificar su autonomía o extender el plazo de supervisión hasta por cinco

años. Al término del nuevo plazo, las alternativas de decisión del CSE son certificar la autonomía de la universidad o cerrar la institución, revocando así el reconocimiento oficial y cancelando su personalidad jurídica. Bajo estas normas, se han creado hasta la fecha más de cincuenta universidades privadas, algunas de las cuales fueron cerradas por disposición del Consejo Superior de Educación.

A estas universidades se agregan tres universidades católicas, creadas a partir de las

sedes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estas fueron erigidas canónicamente por los obispos de las diócesis respectivas en

julio de 1991 y reconocidas oficialmente por el Ministerio de Educación en junio de

1993.

Estas universidades, a diferencia de las otras universidades privadas contempladas en esta sección, heredaron las atribuciones de la universidad de origen; por

consiguiente, integran el Consejo de Rectores y reciben aporte fiscal.

3.4 Institutos profesionales

El Decreto con Fuerza de Ley (D.F.L.) Nº 5 de 1981 de Educación, consagra para la creación de Institutos Profesionales y los define como instituciones de educación superior que, en el cumplimiento de sus funciones, deben atender adecuadamente los intereses y necesidades del país, mediante la formación de profesionales con los conocimientos necesarios para el ejercicio de sus respectivas actividades. Dicho D.F.L. establece además que los Institutos profesionales podrán otorgar toda clase de títulos profesionales, con excepción de aquellos exclusivamente

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universitarios, y toda clase de títulos técnicos y señala que estas instituciones se rigen por el sistema de examinación. El Ministerio de Educación, habiendo escuchado a la entidad afectada, por Decreto fundado, dictado previo informe del Consejo Superior de Educación, puede revocar el reconocimiento oficial de una institución de educación superior en los siguientes casos:

Si no cumple con sus fines.

Si incurre en infracciones graves a sus estatutos.

Si realiza actividades contrarias a la moral, al orden público, a las buenas costumbres o a la seguridad nacional.

Si deja de otorgar aquellos títulos que son propios de su jerarquía institucional.

3.5 Centros de Formación Técnica

El Decreto con Fuerza de Ley (D.F.L.) Nº 24 de 1981 de Educación, establece normas para la creación y disolución de Centros de Formación Técnica, con el fin de ofrecer alternativas educacionales a los egresados de Enseñanza Media que satisfagan sus intereses y necesidades de acuerdo a las reales posibilidades del campo ocupacional. En su artículo 1° define a los Centros de Formación Técnica como establecimientos de enseñanza superior, cuyo objetivo fundamental es formar técnicos idóneos con la capacidad y conocimientos necesarios para el ejercicio de las respectivas actividades. Señala además, que le corresponde a dichas instituciones otorgar títulos técnicos. Además, la LOCE estableció los siguientes requisitos para el reconocimiento oficial de los CFT:

Organizarse como personas jurídicas de derecho privado, entregar una copia del instrumento constitutivo autorizado al Ministerio de Educación y presentar un proyecto de desarrollo institucional, incluyendo los recursos disponibles.

Una vez verificado que el Ministerio no presenta objeciones, el CFT obtiene el reconocimiento oficial y puede comenzar a operar. Respecto de los Centros de Formación Técnica, en conformidad a la LOCE, el Ministerio de Educación es la instancia encargada de su acreditación o supervisión. El Ministerio de Educación tiene la responsabilidad de verificar su funcionamiento por un período de seis años, al cabo de los cuales puede certificar la autonomía del CFT o ampliar el período de verificación hasta por cinco años. Una vez cumplido dicho plazo, el Ministerio puede certificar la autonomía o revocar el reconocimiento oficial. En la práctica, existe además la posibilidad de que los CFT existentes antes de 1990 se mantengan en un régimen similar al establecido en el DFL Nº24, denominado supervisión. Esas instituciones no pueden alcanzar su autonomía, sino que permanecen bajo la tuición del Ministerio de Educación. Finalmente, el Ministerio de Educación podrá revocar el reconocimiento oficial, por Decreto fundado, escuchada la entidad afectada, en los siguientes casos:

Si no cumple con sus fines.

Si realiza actividades contrarias a la moral, al orden público, a las buenas costumbres o a la seguridad nacional.

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Si incurre en infracciones graves a lo establecido en su escritura social o en su reglamento académico.

Si deja de otorgar aquellos títulos que son propios de su jerarquía institucional.

3.6 Establecimientos Armadas y de Orden

de

educación

superior

dependientes

de

las

Fuerzas

La LOCE (Art. 72) reconoce también a las instituciones de educación superior pertenecientes a las distintas ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden la facultad de otorgar grados académicos y títulos profesionales y técnicos, según sea la naturaleza de cada establecimiento. La labor docente, de investigación y extensión de estas instituciones tiene por objetivo fundamental el formar profesionales y técnicos con los conocimientos necesarios para el cumplimiento de las funciones que la Constitución encomienda a las Fuerzas Armadas y de Orden. De acuerdo a la LOCE, los grados académicos, los títulos profesionales y los títulos técnicos de nivel superior otorgados por estas instituciones serán equivalentes para todos los efectos legales a los de similares características que otorguen las otras instituciones reconocidas por el Estado, como universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica.

B. INSTITUCIONALIDAD DEL ESTADO EN EDUCACIÓN SUPERIOR

Desde la perspectiva legal, el rol del Estado está restringido al otorgamiento del reconocimiento oficial, sin embargo, también desempeña un papel importante en lo que se refiere a la distribución y asignación de los recursos públicos destinados a la educación superior. Asimismo, está encargado de definir las políticas de educación superior e implementarlas a través de distintos mecanismos. A continuación se describen brevemente estos organismos.

1. Ministerio de Educación

El Ministerio de Educación tiene como Misión la de encargarse de fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles y promover el progreso integral de todas las personas a través de un sistema educativo que asegure igualdad de oportunidades y aprendizaje de calidad para todos los niños, jóvenes y adultos durante su vida, con independencia de la edad y el sexo; otorgándoles una educación humanista, democrática, de excelencia y abierta al mundo en todos los niveles de enseñanza, cautelando el buen uso de los recursos públicos y contribuyendo activamente a la garantía del derecho a la educación y a la libertad de enseñanza. Asimismo, la de estimular la investigación en las distintas áreas del conocimiento, contribuyendo específicamente al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Esta Secretaría de Estado le corresponde desarrollar las siguientes funciones específicas relacionadas con la Educación Superior:

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Proponer, asignar y distribuir los recursos que la ley de Presupuestos consulta anualmente para las Instituciones de Educación Superior.

Mantener un registro Nacional de Instituciones de Educación Superior

Diseñar, proponer e implementar programas de fortalecimiento y desarrollo de las Instituciones de Educación Superior, sin prejuicio de la autonomía de estas entidades.

Establecer las condiciones y desarrollar la normativa que permita la existencia y funcionamiento de los mecanismos que aseguren la calidad de las Instituciones de Educación Superior.

La División de Educación Superior del Ministerio de Educación tiene a su cargo la definición de políticas de educación superior y la distribución de los recursos fiscales asignados por ley a las instituciones de educación superior. Si bien las instituciones de educación superior son autónomas, el Estado actúa sobre ellas de manera indirecta, mediante incentivos y recursos que apuntan a lograr los objetivos esenciales de calidad y equidad que están en el centro de las políticas educacionales del gobierno.

2. Comisión

(CONICYT)

Nacional

de

Investigación

Científica

y

Tecnológica

La Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONACYT, fue creada en 1967 con la misión de asesorar al Gobierno en el campo de la Ciencia y Tecnología. Actúa como la institución coordinadora y articuladora del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, promoviendo y fortaleciendo la investigación científica y tecnológica, la formación de recursos humanos, el desarrollo de áreas nuevas del conocimiento y de la innovación productiva, para lo cual administra, a nivel nacional, los recursos públicos destinados a estas materias.

C. ORGANIZACIONES PRIVADAS RELACIONADAS CON LA EDUCACIÓN SUPERIOR

1. El Consejo de Rectores

Este Consejo de las Universidades Chilenas, que fue creado el 14 de agosto de 1954 por la Ley Nº 11.575 (artículo 36, letra c), es el organismo que reúne las universidades publicas y privadas tradicionales (16 universidades estatales y 6 universidades privadas) creadas antes de 1980 y seis universidades católicas creadas en 1991 a partir de las sedes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Este organismo es una persona jurídica de derecho público, de administración autónoma, el cual se rige por un Estatuto orgánico (DFL-2 de 1986). Inicialmente fue creado para la administración de los fondos públicos de investigación y desarrollo y ampliación de infraestructura hasta la creación del CONICYT en 1967. Dentro de sus funciones están las de coordinar las acciones de dichas universidades y

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representar sus intereses ante el Estado. Sólo las universidades que integran el Consejo tienen derecho a aportes fiscales directos y el monto asignado del Fondo

por institución desde 1994, que reemplazo el Crédito

Solidario de Crédito Universitario Fiscal Universitario.

1

D. SISTEMA NACIONAL DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD

En Chile se han desarrollado procesos de aseguramiento de la calidad desde 1990, cuando la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza creó el Consejo Superior de Educación. Estos organismos tienen distintas funciones y están dirigidos a distintos tipos de instituciones, y son el Consejo Superior de Educación (CSE), la Comisión Nacional de Acreditación (CNAP), la Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado (CONAP) y finalmente, la División de Educación Superior del Ministerio de Educación que también desempeña un rol en el aseguramiento de la calidad. En cuanto al sistema de Acreditación de la Educación Superior, “si bien la información pública es esencial para mejorar las opciones de los estudiantes, no parece ser un buen mecanismo para promover la calidad de la educación superior ni de las instituciones que integran el sistema, a menos que esté asociado a otros instrumentos de política que enriquezcan la información disponible y promuevan el desarrollo cualitativo de las instituciones” (Lemaitre, 2003)

1. Consejo Superior de Educación

El Consejo Superior de Educación fue creado en 1990 mediante la Ley N°18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). El Consejo Superior de Educación está integrado por:

El Ministro de Educación, que lo preside en caso de asistir, o el representante que este designe;

Un académico designado por los rectores de las universidades estatales chilenas;

Un académico designado por las universidades privadas que gozan de autonomía académica;

Un académico designado por los rectores de los institutos profesionales chilenos que gozan de autonomía académica;

Dos representantes de las Academias del Instituto de Chile;

Un académico designado por la Exma. Corte Suprema de Justicia;

Un académico designado conjuntamente por el Consejo Superior de Ciencias y el Consejo Superior de Desarrollo Tecnológico;

Un académico designado por los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros;

El Secretario Ejecutivo, que tiene sólo derecho a voz y que ejerce como su ministro de fe. Le corresponde, además, cumplir los acuerdos del Consejo. El Consejo elige de entre sus miembros un Vicepresidente, que lo preside en caso de ausencia del Ministro.

1 Es un beneficio que se otorga a los alumnos de las universidades del Consejo de Rectores, también denominadas Universidades Tradicionales, para financiar parte o el total de los aranceles de las carreras.

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El CSE tiene como función principal el licenciamiento, es decir, la autorización de funcionamiento autónomo de nuevas instituciones privadas de educación superior, las que deben obligatoriamente someterse a su supervisión. Para ello desarrolla las siguientes funciones:

Aprobación del proyecto institucional inicial presentado por la institución que solicita la autorización (ya debidamente registrada ante el Ministerio de Educación) y de los programas que pretende ofrecer.

Supervisión por un plazo mínimo de seis años y máximo de once, mediante la presentación de antecedentes cuantitativos y cualitativos, visitas en terreno, examinación de estudiantes, análisis de estados financieros y cualquier otro tipo de evaluación que el CSE estime conveniente llevar a cabo.

Luego de seis años el CSE analiza el estado de la institución. Si considera que su desarrollo ha sido consistente con el proyecto presentado, certifica su autonomía. Si considera que no ha sido satisfactorio, extiende el período de supervisión hasta por cinco años más.

Al término de esa extensión, el CSE vuelve a verificar el grado de desarrollo institucional. Si considera que es satisfactorio, certifica la autonomía de la institución; en caso contrario, solicita al Ministerio de Educación que cancele la personalidad jurídica de la institución y revoca su reconocimiento oficial, efectivamente cerrando de este modo la institución.

Durante el período de supervisión, el CSE puede aplicar sanciones e incluso, cerrar anticipadamente la Institución.

2. Comisión Nacional de Acreditación (CNAP)

La Comisión está formalmente concebida como un organismo asesor del Ministro de Educación; en la práctica, se le reconoce y asegura una total autonomía en el desempeño de sus funciones. Está conformada por quince miembros, designados por el Ministro de Educación, y una secretaría técnica encargada de coordinar y llevar a cabo los procesos de acreditación. Sus recursos provienen del presupuesto nacional, en el marco del programa de mejoramiento de la calidad y equidad de la educación superior (MECESUP). La Comisión ha organizado su trabajo en diversas áreas:

Normas y procedimientos para el desarrollo de procesos de acreditación de carreras. El proceso contó con la participación de académicos, asociaciones profesionales y empleadores o usuarios de los servicios de los profesionales de cada área. Al respecto, se acordó que el marco de referencia para la acreditación de carreras sería el perfil de egreso, que puede estar previamente definido por Comités Técnicos convocados para tal fin, o por la propia carrera siguiendo ciertos estándares definidos por la CNAP. Asimismo, se establecieron criterios referidos a las condiciones de operación necesarias para el logro de los respectivos perfiles de egreso, y se elaboró un

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registro de especialistas nacionales e internacionales, por carrera, que pudieran actuar como pares en la evaluación externa. La acreditación es voluntaria, y se inicia con una solicitud de la carrera a la CNAP. Una vez verificado que la carrera cuenta con los requisitos necesarios 10, la carrera desarrolla su proceso de auto evaluación, el que luego es verificado mediante un Comité de Pares Evaluadores que hace una visita en terreno. Sobre la base del informe de auto evaluación, informe de Pares y observaciones hechas por la institución, la CNAP adopta una decisión de acreditación.

Desarrollo de la capacidad institucional de autorregulación. La Comisión plantea como un principio fundamental que la calidad sólo puede lograrse a partir del compromiso activo de las instituciones de educación superior. Por tanto, mediante visitas de estudio, apoyo a proyectos específicos, contratación de asistencia técnica nacional e internacional, participación en seminarios, cursos y talleres, se ha contribuido a desarrollar la capacidad de autoevaluación, la instalación de sistemas de información y el mejoramiento de habilidades de gestión y planificación al interior de las propias instituciones.

Acreditación institucional. La acreditación institucional también es voluntaria, y tiene por objetivo verificar la capacidad de autorregulación de una institución. Para ello, centra la evaluación en la verificación de la existencia formal y funcionamiento eficaz de políticas y mecanismos de aseguramiento de la calidad en dos áreas comunes a todas las instituciones: gestión institucional y docencia conducente a título. Adicionalmente, las instituciones pueden solicitar que la acreditación se extienda a otras áreas que permiten una mejor definición de la identidad institucional, tales como investigación, docencia de Postgrado, vinculación con el medio o educación continua. Se desarrolla una evaluación externa, verificada en terreno por evaluadores externos y se concluye con una decisión de acreditación que, al igual que en el caso de las carreras, puede ser positiva o negativa. La vigencia máxima de la acreditación es de siete años, y la mínima es de dos.

Diseño de una propuesta de sistema nacional de aseguramiento de la calidad. La experiencia recogida se tradujo en un documento que sirvió de base para la formulación del proyecto de ley actualmente en discusión.

La acreditación desarrollada es voluntaria, y en el caso de las carreras, no está asociada a ningún incentivo directo. La acreditación institucional es requisito para que los estudiantes matriculados en esas instituciones puedan acceder al crédito con aval del Estado para financiar sus estudios.

3. Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado (CONAP)

La agencia responsable de la acreditación de programas de Postgrado es la Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado, CONAP. Esta Comisión tiene diez miembros, designados por el Ministro de Educación, y una secretaría técnica encargada de

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coordinar y llevar a cabo los procesos de acreditación. Sus recursos provienen del presupuesto nacional, en el marco del programa MECESUP ya mencionado. El procedimiento de acreditación de programas de magíster y doctorado utilizado por la CONAP consiste en la evaluación de un conjunto de antecedentes referidos a los objetivos, la cantidad y calidad de los académicos y recursos materiales disponibles, y los resultados del proceso de enseñanza y aprendizaje del programa, así como el análisis del impacto del programa en la productividad científica de los académicos y de los graduados y en las relaciones académicas internacionales. Esta evaluación está a cargo de comités de expertos por áreas del saber y especialistas externos nacionales y/o extranjeros. En el caso de los programas de maestría, además de la aplicación de un proceso como el descrito, existe la posibilidad de optar por un mecanismo de auditoría. Este contempla, en un enfoque de autorregulación, el desarrollo de procesos de autoevaluación de los programas con verificación externa, ambos a cargo del mismo programa. Los procesos aplicados luego son sometidos a una auditoría académica externa a la institución, a cargo de expertos nacionales, con el fin de verificar su calidad y su capacidad de autorregulación.

4. División de Educación Superior del Ministerio de Educación

Como organismo dependiente del Ministerio de Educación, la División de Educación Superior tiene como funciones generales las de:

Velar por el cumplimiento de las normas legales y reglamentarias que regulan la educación superior.

Asesorar en la proposición de políticas.

Establecer relaciones institucionales con las entidades de educación superior reconocidas oficialmente.

Proponer la asignación presupuestaria estatal a las instituciones de educación superior.

Reconocimiento oficial de nuevas entidades Universitarias, IP y CFT y llevar el registro correspondiente y acreditación de CFT.

En forma específica, la División de Educación Superior es el organismo encargado por la LOCE para hacerse cargo del proceso de licenciamiento de los centros de formación técnica. Para desempeñar esta labor mantiene dos procesos en marcha:

Supervisión, destinada a aquellos centros que decidieron mantenerse en el proceso de autorización definido por el DFL N°24, de 1981. Este mecanismo mantiene una lógica similar a las disposiciones de dicho decreto y por consiguiente, si bien implica una supervisión sistemática y la evaluación del funcionamiento del centro, no le exige la presentación de un proyecto institucional ni incluye el riesgo de cierre en caso de no cumplimiento del proyecto. La División de Educación Superior está fomentando el traspaso de los centros que se encuentran acogidos a esta modalidad a la de acreditación, como se describe a continuación.

Acreditación, denominada así por la LOCE pero que en la práctica corresponde a un proceso de licenciamiento. Se encuentran aquí los centros de formación técnica (CFT) que voluntariamente aceptaron acogerse a este régimen (en lugar del

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dispuesto por el DFL N°24) o los que se establecieron después de 1992. La División aplica un proceso semejante al del CSE.

E. SISTEMA DE OTORGAMIENTO Y RECONOCIMIENTO DE TITULOS Y GRADOS

1. Títulos y grados otorgados en Chile

La educación superior en Chile está organizada en dos líneas diferentes: una académica, que prepara para la prosecución de estudios superiores, para la docencia académica o para la investigación, y una profesional, que habilita para el ejercicio de una ocupación de nivel técnico o profesional. El ingreso a cualquiera de estas vertientes requiere un certificado de que se ha completado la educación secundaria (Licencia Secundaria, otorgada por el Ministerio de Educación al completar el cuarto año de educación media).

1.1 Ámbito académico

Bachillerato.

Se otorga al completar dos años de estudios generales, que habitualmente tienen un énfasis en un área determinada (ciencias, humanidades o ciencias sociales). El grado de bachiller da una base amplia desde la cual es posible seguir estudios profesionales o académicos. No es un título que permita el desempeño de ninguna ocupación. El bachillerato se está perfilando como una vía de ingreso importante a programas profesionales, aún cuando todavía la mayoría de los estudiantes accede directamente a programas de formación técnica o profesional.

Licenciatura.

La Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), define el grado de licenciado como “el que se otorga al alumno de una universidad que ha aprobado un programa de estudios que comprenda todos los aspectos esenciales de un área del conocimiento o de una disciplina determinada”. Habitualmente se entrega luego de cuatro años de estudio. Es un pre-requisito para seguir estudios de Postgrado, y en algunos casos, es también un pre-requisito para la obtención de un título profesional. Los programas de licenciatura no se refieren a ocupaciones reguladas; sin embargo, en el caso de las humanidades, ciencias y artes son equivalentes a los títulos profesionales. El grado se obtiene una vez completado el plan de estudios correspondiente, que puede o no incluir una tesis de grado o equivalente.

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Crecientemente, las instituciones están eliminando este requisito para las licenciaturas asociadas a un título profesional, pero lo mantienen para las licenciaturas en el área de las humanidades, las ciencias y las artes. La Ley Orgánica Constitucional de 1990 define diecisiete títulos profesionales que tienen como pre-requisito la obtención de una licenciatura, y por consiguiente, sólo pueden ser ofrecidos por universidades.

Maestría.

El grado de Magíster “es el que se otorga al alumno de una universidad que ha aprobado un programa de estudios de profundización en una o más de las disciplinas de que se trate. Para optar al grado de Magíster se requiere tener grado de licenciado o un título profesional cuyo nivel y contenido de estudios sean equivalentes a los necesarios para obtener el grado de licenciado”. La Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado ha definido ciertos requisitos para la acreditación de los programas de maestría, señalando que corresponden al estudio avanzado de disciplinas científicas, humanistas, artísticas, o de orden profesional, que incluye la realización individual de una tesis de grado o actividad formativa equivalente. Su objetivo primordial es formar especialistas en las disciplinas o materias profesionales en estudio con capacidad para realizar investigación, innovación artística, tecnológica o gestión. Tienen una duración mínima de dos semestres y máxima de cuatro, en régimen de jornada completa (o tiempo equivalente en el caso de programas de dedicación parcial), incluyendo el trabajo de tesis o equivalente. Junto con las maestrías tradicionales han surgido maestrías profesionales, que tienen características diferentes, no están sujetas a las normas de la Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado y se describen más adelante, en la sección sobre la vertiente profesional.

Doctorado.

El grado de doctor, de acuerdo a la LOCE, “se confiere al alumno que ha obtenido un grado de Licenciado o Magíster en la respectiva disciplina y que haya aprobado un programa superior de estudios y de investigación, y acredita que quien lo posee tiene capacidad y conocimientos necesarios para efectuar investigaciones originales. En todo caso, además de la aprobación de cursos u otras actividades similares, un programa de doctorado deberá contemplar necesariamente la elaboración, defensa y aprobación de una tesis, consistente en una investigación original, desarrollada en forma autónoma y que signifique una contribución a la disciplina de que se trate”. La Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado agrega que dicho estudio se efectúa a través de un programa de estudios y cursos, seminarios y actividades de investigación, que incluyen la elaboración, defensa y aprobación de una tesis, cuyo propósito es capacitar al candidato a Doctor para la realización de investigación independiente y original. Como criterio general, deben tener una residencia mínima

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de 4 semestres académicos y máxima de doce (incluyendo el trabajo de tesis), en jornada completa, o tiempo equivalente para casos de jornada parcial.

Postdoctorado

Los

investigación supervisados.

programas

de

Postdoctorado

están

organizados

como

proyectos

de

1.2 Ámbito profesional

Técnico de Nivel Superior. Es “el que se otorga a un egresado de un centro de formación técnica o de un

instituto profesional

mínima de mil seiscientas clases (horas), que le confiere la capacidad y conocimientos necesarios para desempeñarse en una especialidad de apoyo al nivel profesional” (Art.31). La duración establecida equivale aproximadamente a cuatro semestres. La titulación requiere habitualmente de un período de práctica supervisada, de un semestre de duración.

que ha aprobado un programa de estudios de una duración

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Título profesional De acuerdo a la LOCE, es “el que se otorga a un egresado de un instituto profesional o de una universidad que ha aprobado un programa de estudios cuyo nivel y contenido le confieren una formación general y científica necesaria para un adecuado desempeño profesional” (Art.31). La duración mínima de un programa conducente a un título profesional es de cuatro años, pero muchos programas tienen una duración mayor (Ingeniería y Psicología se extienden por seis años, y Medicina por siete). La mayoría de los programas incluye una práctica profesional durante el plan de estudios y el proceso de titulación puede contemplar una memoria de título; sin embargo, las instituciones crecientemente están reemplazando este requisito por un trabajo incluido en el plan de estudios, habitualmente como un Seminario de Título. El título otorgado por la institución de educación superior es habilitante para el desempeño de la profesión, con excepción del título de Abogado. En efecto, el título de Abogado es otorgado por la Corte Suprema de Justicia a los licenciados en Derecho que han completado una práctica profesional de seis meses en el Servicio de Asistencia Judicial.

Postítulos y Maestrías Profesionales. Después de obtener el título, los profesionales pueden seguir estudios de perfeccionamiento, especialización o actualización, con el fin de mejorar su formación profesional. Un ejemplo de estos programas son los correspondientes a los MBA. Para ingresar a los programas de postítulo o maestrías profesionales es

2. A pesar de esta disposición, las universidades también otorgan títulos técnicos, aunque en la mayoría de los casos los denominan Técnicos Universitarios.

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necesario estar en posesión de un título profesional de cuatro años, o de un grado de licenciado. Estos programas tienen duraciones variables, de 100 horas a dos años. No están regulados, y su denominación y certificación depende exclusivamente de la institución que los otorga. Las maestrías profesionales son muy similares a los programas de postítulo; sin embargo, tienen una duración mínima de un año, y pueden ofrecerse en jornada diurna o vespertina.

2. Instituciones habilitadas para otorgar títulos y grados

Las instituciones habilitadas para otorgar títulos y grados son las son las siguientes:

Instituciones creadas por ley. En esta categoría se encuentran las dieciséis universidades estatales, así como las universidades privadas creadas antes de 1980 y las universidades creadas a partir de las sedes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. También son creadas por ley las instituciones dependientes de las Fuerzas Armadas, pero éstas se consideran en una sección diferente.

Instituciones privadas creadas después de 1980 que han obtenido su autonomía mediante el proceso administrado por el Consejo Superior de Educación o por la División de Educación Superior del Ministerio de Educación.

Instituciones privadas creadas después de 1980 y que todavía no han obtenido su autonomía.

Instituciones dependientes de las Fuerzas Armadas y de Orden. En esta categoría se encuentran instituciones dependientes del Ministerio de Defensa y de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden. Son creados por ley, gozan de plena autonomía y según su rango pueden otorgar grados académicos, títulos profesionales o títulos de técnico de nivel superior.

2.1 Universidades

Las universidades están facultadas para otorgar toda clase de títulos, profesionales y técnicos; también pueden otorgar grados académicos, entre los que se distinguen los de bachiller, licenciado, magíster y doctor. La LOCE definió un conjunto de títulos profesionales que requieren previamente haber obtenido un grado de licenciado. En consecuencia, estos títulos sólo pueden ser otorgados por las universidades. Los títulos, y su correspondiente licenciatura, son los siguientes:

1. Título de Abogado: Licenciado en Ciencias Jurídicas

2. Título de Arquitecto: Licenciado en Arquitectura

3. Título de Bioquímico: Licenciado en Bioquímica

4. Título de Cirujano Dentista: Licenciado en Odontología

5. Título de Ingeniero Agrónomo: Licenciado en Agronomía

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7. Título de Ingeniero Comercial: Licenciado en Ciencias Económicas o Licenciado en

8. Título de Ingeniero Forestal: Licenciado en Ingeniería Forestal

9. Título de Médico Cirujano: Licenciado en Medicina

10. Título de Médico Veterinario: Licenciado en Medicina Veterinaria

11. Título de Psicólogo: Licenciado en Psicología

12. Título de Químico Farmacéutico: Licenciado en Farmacia

13. Título de Profesor de Educación Básica: Licenciado en Educación

14. Título de Profesor de E.Media en las asignat.científ.-humanistas: Licenciado en Educación

15. Título de Profesor de Educación Diferencial: Licenciado en Educación

16. Título de Educador de Párvulos: Licenciado en Educación

17. Título de Periodista: Licenciado en Ciencias de la Comunicación

18. Titulo de Trabajador Social 3 : Licenciado en Trabajo Social

A las universidades también se les permite la posibilidad de reglamentar un sistema que permita a los profesionales titulados en los Institutos Profesionales y que cumplan con los requisitos que aquéllas determinen, ingresar a un programa en la Universidad conducente a obtener el grado académico de Magíster y, posteriormente, el de Doctor. Lo anterior es sin perjuicio de los convenios de equivalencia que, para otros efectos, celebren las Universidades con dichas instituciones. El título de abogado es una excepción a la regla: la universidad otorga el grado de licenciado, que permite desempeñar funciones de asesoría u otras semejantes (la porción no regulada del ejercicio del Derecho). Para poder desempeñarse como Abogado, es decir, litigar o actuar en los tribunales de Justicia, es preciso obtener un título otorgado por la Corte Suprema, que requiere, además de la licenciatura, completar una práctica profesional supervisada.

2.2 Institutos Profesionales (IP)

Corresponde a estas instituciones otorgar toda clase de títulos profesionales con excepción de aquellos respecto de los cuales la ley requiera haber obtenido previamente el grado de Licenciado en una disciplina determinada. Pueden, además, otorgar títulos técnicos dentro del área o ámbito de las profesiones respecto de las cuales otorguen títulos profesionales. Los Institutos Profesionales que tienen alumnos provenientes de cursos impartidos por otras instituciones, antes de su autorización de funcionamiento como tales, pueden validar los estudios para el régimen de la evaluación y titulación que actualmente los rige 4 . Los Institutos Profesionales pueden también celebrar convenios con organismos que otorguen títulos técnicos o de otra naturaleza con el objeto de que los alumnos provenientes de estos últimos puedan proseguir estudios en dichos organismos superiores.

3 El Diario Oficial del 27 de septiembre de 2005 publicó la Ley N° 20.054, que modifica la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, restableciendo la exclusividad universitaria de la carrera de Trabajo Social.

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Adicionalmente, aquellos institutos profesionales que con anterioridad a la LOCE (esto es, antes del 10 de marzo de 1990) estaban impartiendo carreras de pedagogía están autorizados para seguir impartiéndolas; sin embargo, no pueden crear carreras de este tipo (Art. 7° transitorio, LOCE).

2.3 Centros de Formación Técnica (CFT)

El DFL Nº24 de 1981 del Ministerio de Educación, que fija normas sobre los Centros de Formación Técnica, les permite a éstos otorgar el título de “Técnico.

2.4 Establecimientos

de

educación

superior

de

las

Fuerzas

Armadas

dependientes del Ministerio de Defensa Nacional.

De acuerdo al art. 74 de la LOCE, los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros podrán reconocer y convalidar los estudios aprobados y los títulos y grados académicos obtenidos en instituciones o universidades extranjeras, previo informe favorable del organismo superior de educación del nivel institucional que corresponda.

3. Sistema de reconocimiento de títulos y grados

El Estado de Chile ha suscrito algunos tratados referentes a esta materia. Estos tratados reconocen recíprocamente los títulos y grados otorgados en los países contratantes y autorizan el ejercicio profesional, con excepción de los requisitos formales extra-académicos que pudieran existir (por ejemplo, la exigencia de nacionalidad para determinada profesión, o el otorgamiento del título de abogado por la Corte Suprema). En el caso de estos tratados bilaterales, los títulos adquieren plena validez en Chile con el solo hecho de registrarse en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Otros convenios dan mutua validez a los estudios cursados en los países firmantes, pero sólo para efectos de continuar estudios de Postgrado o especialización. En este caso, el grado o el título debe registrarse en el Ministerio de Educación y la persona postula directamente al programa deseado, de acuerdo con las normas de selección e ingreso de la institución respectiva. El D.F.L. 153 de 1981 señala que “a la Universidad de Chile le corresponde la atribución privativa y excluyente de reconocer, revalidar y convalidar títulos profesionales obtenidos en el extranjero, sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales. También le compete pronunciarse sobre convenios o tratados internacionales relativos a la educación superior que el gobierno de Chile tenga interés en suscribir con otros gobiernos o entidades internacionales y extranjeras.” Esta disposición legal tiene antecedentes históricos de larga data: en 1866, un Decreto del Ministerio de Instrucción Pública señalaba que el reconocimiento de una o más facultades de una universidad extranjera procedía en la medida en que la enseñanza impartida en ellas fuera equivalente a los estudios y planes respectivos de la Universidad de Chile; el Estatuto Orgánico de la Enseñanza Universitaria de 1931 estableció la facultad del Consejo Universitario para reconocer y validar exámenes, grados y títulos otorgados por universidades extranjeras, y pronunciarse sobre las

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solicitudes que se presentaran al respecto. Por último, el D.F.L. N°1 de 1971 aprobó el Estatuto Orgánico de la Universidad de Chile que establecía que “corresponderá exclusivamente a la Universidad de Chile revalidar y reconocer, en conformidad a sus reglamentos internos, los grados académicos y títulos profesionales obtenidos mediante estudios efectuados en establecimientos extranjeros o internacionales de educación superior, sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales. La Universidad de Chile ha reglamentado la atribución contenida en el Art.3° de su Estatuto mediante Decreto Universitario N° 006.895 de 1993, Reglamento sobre Reconocimiento, Revalidación y Convalidación de Títulos Profesionales obtenidos en el Extranjero. Dicho Reglamento define tres modalidades de validación de los estudios:

a. Convalidación, destinada a establecer la equivalencia entre estudios cursados en una institución extranjera y las correspondientes asignaturas que imparte la Universidad de Chile en un determinado plan de estudios. A partir del estudio correspondiente, la universidad podrá plantear exigencias curriculares, tales como cursar asignaturas, realizar una práctica, rendir exámenes o presentar monografías, memorias o tesis. La convalidación es un antecedente necesario para la revalidación o reconocimiento.

b. Reconocimiento, que acredita que los estudios realizados por una persona para la obtención de un grado académico o título profesional corresponden a una formación otorgada por instituciones extranjeras universitarias, y procede sólo cuando el título correspondiente tiene calidad de título profesional de nivel superior en el país de origen y no constituye requisito indispensable para el ejercicio profesional en Chile. En el caso de los grados académicos, solo procede el reconocimiento formal cuando éstos habilitan para el ejercicio profesional en el país que los otorgó.

c. Revalidación de un título profesional obtenido en el extranjero, que procede cuando se exija necesariamente el correspondiente título profesional chileno para el ejercicio profesional en el país.

Mediante estos procedimientos se busca certificar la idoneidad del titulado en el extranjero para desempeñarse en una determinada profesión en Chile. Los antecedentes son examinados por la unidad académica correspondiente, la que recomienda el otorgamiento o denegación de la validación, o propone las actividades que el peticionario deberá cumplir para que ésta sea posible. Si se trata de títulos o grados que la Universidad de Chile no ofrece, los antecedentes se remiten a una comisión especial establecida en la Vicerrectoría de Asuntos Académicos. La Universidad otorga o deniega la revalidación del título a través de una resolución y el diploma respectivo. El Ministerio de Educación, a través del proyecto MECESUP, destinará fondos para financiar proyectos de innovación curricular para fomentar la movilidad nacional e internacional de los estudiantes, la innovación en los sistemas de crédito, el diploma suplementario que permita la homologación de estudios y la doble titulación entre Universidades chilenas y extranjeras .

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III. POLÍTICAS

PÚBLICAS

FINANCIAMIENTO

RELACIONADAS

CON

EL

A. NORMAS Y MECANISMOS DE FINANCIAMIENTO

El Ministerio de Educación ha entregado orientaciones generales, y ha buscado su consecución mediante mecanismos, incentivos y programas adecuados a los objetivos de política. De tal forma, se ha diversificado e incrementado el financiamiento, manteniendo aportes basales que se focalizan en instituciones de mayor complejidad y multifuncionalidad, y se han establecido instrumentos concursables que estimulan la calidad y eficiencia de las instituciones. Asimismo, ha subsidiado la investigación científica y tecnológica, promoviendo el Postgrado y la formación de científicos de alto nivel en áreas prioritarias, y facilitando la relación entre la educación superior y el sector productivo.

Los aportes y fondos fiscales pueden clasificarse de la siguiente forma:

Creados por Leyes Permanentes:

Entre estos se encuentran el Aporte Fiscal Directo y el Aporte Fiscal Indirecto, ambos creados y regidos por el D.F.L N° 4 de 1981, del Ministerio de Educación, Fondos Solidarios de Crédito Universitario, materia que regula la Ley N° 19.287 y Fondo de Desarrollo de Ciencia y Tecnología (FONDECYT).

Creados por la Vía de Leyes de Presupuesto:

En esta categoría se encuentran:

- El Fondo de Desarrollo Institucional, regido por el Decreto Supremo Nº 573 de 1999 de Educación;

- Becas MINEDUC, Becas Juan Gómez Millas y Becas para Estudiantes Hijos de Profesionales de la Educación, reglamentadas por el Decreto Supremo Nº 571 de 1999 de Educación;

- Becas para Estudiantes Destacados de Pedagogía, reguladas por el Decreto Supremo Nº 757 de 1998 de Educación y sus modificaciones;

- Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial de Docentes, normado por el Decreto Supremo Nº 80 de 1997 y Decreto Supremo N°27 de 1998, ambos del Ministerio de Educación;

- FONDEF 5 y FONDAP 6 , entre otros.

5 El Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF) fue creado en 1991, con el propósito de fortalecer y aprovechar las capacidades científicas y tecnológicas de las Universidades e institutos tecnológicos y otros institutos, para incrementar la competitividad de las empresas, y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población. En 1992 la Contraloría General de la República tomó razón del D.S N° 237 del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción que aprobó su operación por parte de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT).

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B. FINANCIAMIENTO ESTUDIANTIL

El Sistema Nacional de Financiamiento Estudiantil, administrado por el Ministerio de Educación, tiene como objetivo el de garantizar a través de crédito y becas, el apoyo económico necesario para financiar total o parcialmente los aranceles de los jóvenes que lo necesitan y, para los más pobres, entregarles además ayuda para cubrir sus gastos esenciales. El Ministerio plantea que el instrumento más adecuado y equitativo para financiar la educación superior es el crédito, porque permite que las personas que hoy reciben apoyo para estudiar, con el esfuerzo de todos los estudiantes, lo pueden devolver cuando son profesionales y posibilitar que nuevas generaciones de puedan estudiar. Asimismo plantea que los estudios demuestran que por cada año adicional de educación básica se obtiene un 4% aproximadamente más de renta, por cada año de educación media se obtiene 10% más de renta y por cada año adicional de universidad un 20% o más de renta.

1. Fondo Nacional de Becas

El Fondo Nacional de Becas distribuye todas los tipos de beca que entrega el Estado para la Educación Superior:

- De mérito: para estudiantes de bajos ingresos que demuestren una especial dedicación al estudio. (Juan Gómez Millas, Bicentenario).

- Asistenciales: para los jóvenes de bajos ingresos que reciban crédito y que requieran apoyo para su subsistencia. (Presidente de la República, Primera Dama, Indígena).

- Fomento: para el desarrollo de carreras y programas de especial interés nacional y regional. (Pedagogías y Nuevo Milenio para carreras técnicas)

2. El financiamiento de los estudios superiores en Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica autónomos y acreditados.

Más de la mitad de los alumnos que siguen estudios superiores no tienen acceso a crédito y muchos de ellos tienen dificultades para pagar sus aranceles en las instituciones privadas nuevas. Para ellos se ha hecho necesario crear un sistema que permita el acceso al crédito y a becas, garantizando su derecho a estudiar cuando cumplen los requisitos de mérito y garantizando la calidad de las instituciones en que se matriculan.

6 El Programa Fondo de Investigación Avanzada en Áreas Prioritarias (FONDAP) ofrece financiamiento para la creación de centros de excelencia, abocados a la investigación científica de más alto nivel dentro de una determinada área, que contribuyen a su vez al fortalecimiento de la formación de investigadores jóvenes al proveer las condiciones para desarrollar actividades dentro del mismo centro.

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El Proyecto que crea este subsistema y establece la Libreta de Ahorro para la Educación Superior se encuentra actualmente en discusión en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

3. El

Subsistema

de

Crédito

Solidario

para

Estudiantes

de

las

Universidades del Consejo de Rectores.

En la actualidad existen más de seiscientos millones de dólares colocados en créditos para estudios superiores en las Universidades del Consejo de Rectores. Los recursos para ayudas estudiantiles han aumentado sustantivamente, no obstante cada año resultan insuficientes para satisfacer las necesidades de apoyo de los estudiantes. El Congreso aprobó por unanimidad una ley que permite la reprogramación de los créditos para permitir que las 130.000 personas que recibieron crédito y no lo han pagado puedan regularizar sus pagos. A la fecha, más de doscientos cincuenta millones de dólares conforman la cartera de esos deudores. Si logramos mejorar la recuperación muchos de los problemas que hoy enfrentan los jóvenes del Consejo de Rectores estarían resueltos.

C. FINANCIAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

El D.F.L. Nº 33 de 1981 de Educación, creó el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico y estableció normas para el financiamiento de la investigación científica y tecnológica. El D.F.L. Nº 1 de 1986 del Ministerio de Hacienda, así como los artículos 69 y 70 de la Ley N° 18.681, fijan requisitos para el descuento tributario a las donaciones efectuadas por particulares a las instituciones de educación superior reconocidas por el Estado. De este último mecanismo se encuentran excluidos los Centros de Formación Técnica.

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IV. EL

SISTEMA

BOLONIA

CHILENO

FRENTE

AL

ACUERDO

DE

En Europa se planteó una reforma de los sistemas de Educación Superior, mediante las declaraciones de la Sorbona de 1998 y de Bolonia de 1999. Dicha reforma se orienta hacia un modelo marco en el que puedan converger los diferentes sistemas nacionales en un plazo de tiempo determinado. Se trata de una reforma que incide no sólo en la dimensión intelectual y técnica de la sociedad sino también en su vertiente social, cultural, económica y empresarial. En Chile se acoge toda esta información como un compromiso en “La Declaración de Valparaíso”. El 8 de Abril de 2003, las Universidades europeas y chilenas que lo suscribieron, presentes en el Seminario “Innovación y armonización curricular:

Confrontación de experiencias, perspectivas de colaboración”, concientes de la necesidad de dotar al sistema universitario chileno de una mayor flexibilidad en la formación, de una mayor eficiencia en los procesos respectivos y de una apropiada pertinencia de los programas de estudio en función de las competencias requeridas por la sociedad, estimaron necesario coordinar acciones conducentes a crear condiciones para:

Promover la convergencia del sistema universitario chileno con las transformaciones que tienen lugar en los países de la Unión Europea,

Impulsar la adopción de un sistema de créditos compatible de las universidades chilenas entre sí y con el sistema ECTS y delimitar los requerimientos curriculares que se hacen a los estudiantes de acuerdo a la real disponibilidad de tiempo de éstos.

Reforzar las relaciones de las universidades con los actores externos relevantes para el desarrollo y mejoramiento de la oferta formativa.

Estimular acuerdos recíprocos de doble titulación, tanto en los niveles de pregrado como de postgrado, con centros académicos europeos de prestigio, y fomentar la movilidad de estudiantes, profesores y personal de apoyo.

La educación terciaria chilena no puede estar ajena a este proceso, y correspondía preparar una respuesta común, como sistema nacional, definiendo como participaría Chile en esta integración global. Para ello, en el sexto concurso 2004 del Fondo

Competitivo MECESUP

renovación curricular en el pregrado profesional y de las pedagogías básicas con menciones. En el mismo año, se inició el proyecto Tuning América Latina, coordinado en Chile a través del Centro Nacional Tuning, que también apunta a fomentar la discusión y el desarrollo de metodologías en torno a la renovación curricular.

, se adjudicaron recursos para experiencias piloto en red de

7

7 MECESUP, Chile (Mejoramiento de la equidad y calidad en la Educación Superior) En 1997, el Gobierno de Chile definió una nueva política de desarrollo de la educación superior, creando el Programa de Mejoramiento de la Calidad y la Equidad de la Educación Superior (MECESUP), que apunta a complementar el proceso de reforma de la educación iniciado en la última década.

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Dado que había objetivos comunes entre el Programa MECESUP 2 8 y el proyecto TUNING, se planteó una estrategia de vinculación entre ambas iniciativas, con el objetivo de generar sinergia, fortalecer las redes de colaboración, desarrollar actividades conjuntas, optimizar recursos y potenciar los objetivos del programa MECESUP.

Los retos que debe enfrentar el sistema de Educación Superior chileno son de gran magnitud, y la tendencia conservadora de las universidades públicas chilenas vienen a complicar aún más este proceso ya en marcha. También, la problemática aumenta por la resistencia de algunos grupos de académicos y de algunos nichos dentro de las mismas instituciones que ven con temor la posible pérdida de posiciones privilegiadas. Las universidades públicas cuentan con cuerpos docentes de edades laborales superiores, muchos de ellos con cargos de permanencia indefinida que no dependen de los resultados de su docencia para su continuidad.

Como todo proceso de “reforma”, en las diferentes instituciones es posible encontrar un número importante de docentes que comprenden y participan de las nuevas experiencias de trabajo que se implantan. También existe un grupo de tamaño mayor que el anterior, que cree que los cambios son relevantes, básicamente por la necesidad de mantener su fuente de trabajo, dado que el costo/oportunidad de no cambiar puede ser demasiado elevado, implicando su eventual pérdida de empleo. Para implementar la “reforma” en su mayoría este grupo demanda ciertas “recetas”, trabajar igual sino menos que con el formato vigente y, si ha de trabajar más, espera compensaciones y estímulos que pueden ser monetarios, de tiempo o de ambos tipos. Finalmente, un grupo menor que el anterior y quizás mayor que el primero, no cree en los cambios y su disposición es claramente formal: asumirlos pero manteniéndose en el formato de trabajo del plan anterior hasta cuando sea posible. Ni Chile ni Latinoamérica tienen fecha para determinar un espacio de educación superior; tampoco cuentan con un marco político tan encaminado como el que posee Europa. El proyecto Tuning-América Latina no pretende crear ese espacio, pero sí quisiera favorecer su creación. La potestad del debate seguirá siendo de las universidades, pero el proyecto ha buscado darle un espacio en paralelo al de los responsables de la política universitaria, para encontrarse y para aprovechar los momentos de discusión que las instituciones de educación superior de su país comparten con sus homólogas de otros países. La integración del sistema de Educación superior chileno en el ámbito latinoamericano se ve dificultado, todas vez que “el actual contexto de la legislación de la Educación Superior se corresponde con un escenario complejo, animado por el proceso globalizador, en el cual tanto los sistemas como las instituciones experimentan tensiones que hacen evidente la necesidad de transformaciones estructurales de la sociedad latinoamericana, de los sistemas y de las instituciones(Castro 2005).

8 El Programa “MECESUP 2. Educación Terciaria para la Sociedad del Conocimiento” forma parte de los esfuerzos del Gobierno de Chile en las celebraciones del Bicentenario el año 2010, para apoyar la transición de su economía a una basada en el conocimiento, incrementando la equidad y la efectividad de su sistema de Educación Terciaria.

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V. LOS DESAFÍOS

La sociedad del conocimiento impone modificaciones sustantivas en la vida económica y social de Chile. Parte importante de estos cambios se manifiestan en los procesos de globalización e interdependencia entre los países. Las instituciones de educación superior juegan un papel muy importante al ser llamadas a formar el capital humano para afrontar estos nuevos desafíos. De esta manera se vislumbra una profunda reforma al sistema de educación superior chileno para posicionarlo a la altura de las nuevas exigencias actuales. Aún más, se hace imprescindible insertarse en las nuevas corrientes de la red global de instituciones de educación superior, garantizar la calidad de la formación y la investigación realizada y rediseñar los mecanismos de certificación de los diferentes títulos y grados. Para los nuevos tiempos se requiere un sistema de formación más abierta y flexible para ponerla en sintonía con la renovación que está experimentando la educación superior en el mundo entero, a la vez que el dominio del idioma inglés y de las tecnologías de la información y las comunicaciones, han pasado a ser requisitos ineludibles. Las personas que se incorporan a la educación superior provienen crecientemente de familias de ingresos medios y bajos, ante esta realidad, se debe buscar mecanismos para garantizar a todos los jóvenes con talento el derecho a acceder a la educación superior. El sistema universitario chileno presenta deficiencias en su contexto general, lo cual se ve agravado por una creciente demanda por acceso a las distintas casas de estudio. La gran mayoría de las instituciones han incrementado sus vacantes en los primeros años, pero también manejan mecanismos que filtran el acceso a cursos superiores, los cuales presentan plazas más limitadas. También las licenciaturas se han visto alargadas más de lo normal en su período de consecución, a lo cual se debe agregar la deserción en los primeros años, por lo que las tasas de titulación son especialmente bajas. Un estudio del Ministerio de Educación muestra que sólo el 50% de los jóvenes que ingresa a la educación superior logran titularse a tiempo.

Aseguramiento de la calidad Para que exista un sistema de educación superior es fundamental que los programas y las instituciones posean garantía de calidad para que los estudios que se cursen en

las distintas instituciones dispongan de equivalencias a nivel nacional e internacional. Derivado de lo anterior se encuentra en trámite legislativo un Proyecto de Ley tendiente a promulgar un Sistema nacional de aseguramiento de la calidad de la educación superior. La legislación orientada a asegurar la calidad del sector, contenida en este proyecto de ley, establece un conjunto de normas a través de las cuales el Estado dará garantía pública de la formación de técnicos y profesionales en el país. El proyecto de ley contempla cinco funciones:

Acreditación de carreras y programas de pregrado.

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Acreditación de programas de postgrado.

Acreditación institucional.

Licenciamiento de nuevas instituciones.

Sistema de información.

Transparencia de la información en el Sistema de Educación Superior. Existe un gran consenso respecto a la necesidad de mejorar la información disponible sobre la oferta de educación superior. El proyecto de ley sobre la Calidad, establece la obligación de entregar información oportuna, veraz y relevante.

Financiamiento El sistema de becas y créditos ha privilegiado la formación universitaria en desmedro de las carreras técnicas. El acceso al crédito a los estudiantes de Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales ha permitido paliar esta deficiencia en el último año. La beca Nuevo Milenio, a tres años de su establecimiento ha revertido la tendencia a la disminución de la matrícula en los CFT no sólo se detuvo y ha venido aumentado sostenidamente el interés por las carreras técnicas. El Estado ha fomentado el uso de la franquicia tributaria del SENCE 9 por las empresas cuyos empleados cursen estudios técnicos superiores. Las instituciones educacionales, por su parte, deben estructurar sus programas en módulos de competencias ligados a los requerimientos productivos. Muchas instituciones están participando en estos procesos.

Formación técnica y profesional En una sociedad en que la educación superior es percibida como la mejor herramienta para superar la pobreza y la desigualdad, los Centros de Formación Técnica y los Institutos Profesionales son un aporte fundamental para muchos jóvenes. Ofrecerles una educación de calidad debidamente acreditada y facilitarle la posibilidad de continuar sus estudios en etapas posteriores de su vida son los desafíos que enfrenta hoy la educación profesional y técnica.

Modernización Existe un importante consenso en las comunidades académicas, estudiantiles y funcionarias de las Universidades Públicas respecto a que el régimen jurídico vigente , no se compadece con la marcha actual de estas instituciones pues dificulta en gran medida su efectiva capacidad para desempeñarse con agilidad y eficacia en el desarrollo de sus diversas actividades, mientras otras universidades incluso del Consejo de Rectores poseen más amplio margen de acción. A través de la reforma del Estado, Chile ha iniciado un proceso de cambio profundo de su institucionalidad pública que incluye temas fundamentales para mejorar y modernizar la gestión, la transparencia y la rendición de cuentas, el fortalecimiento y

9 Es un incentivo tributario que se ha convertido en el principal instrumento legal para promover el desarrollo de programas de capacitación al interior de las empresas. Básicamente, esta franquicia permite a las empresas que se encuentren clasificadas por el Servicio de impuestos internos (SII), como contribuyentes en primera categoría de la ley de Impuesto a la Renta, sea que tributen por Renta Efectiva o Renta Presunta, o se encuentren exentas de pago por perdida del ejercicio, para los efectos de permitirles hacer uso del correspondiente descuento o rebaja tributaria, u obtener la recuperación de la Inversión en Capacitación.

29

profesionalización de los funcionarios de alto nivel, y la gestión de personal. De este mismo sentido se esta estudiando también una reforma al Estatuto del Consejo de Rectores.

Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología Dentro de las iniciativas relacionadas con este ámbito se espera fortalecer e impulsar el desarrollo de la investigación en ciencia y tecnología como instrumento de desarrollo en todo el país. Paralelamente se pretende apoyar y fortalecer la formación de los recursos humanos en el ámbito de Doctorado y Magíster para la investigación y desarrollo de la Ciencia y Tecnología, enfatizando el incremento de la cantidad mínima necesaria de investigadores en áreas emergentes o deficitarias. Finalmente y dentro de los desafíos futuros se desea promover la inserción internacional de la comunidad científica y tecnológica chilena, fortaleciendo los proyectos de investigación en el marco de los acuerdos de cooperación internacional existentes, principalmente con países de América del Norte, Asia, Latinoamérica y la Unión Europea.

30

VI. CONCLUSIONES

El sistema de Educación Superior chileno hace especial distinción y también define

atribuciones exclusivas entre instituciones universitarias de educación superior y dos tipos de instituciones no universitarias: institutos profesionales y centros de formación técnica. Sólo las universidades están facultadas para otorgar grados académicos, y pueden también otorgar títulos profesionales o técnicos. Los institutos profesionales sólo pueden otorgar títulos profesionales y técnicos, y los centros de formación técnica están limitados al otorgamiento de títulos técnicos de nivel superior. Esto es

particularmente importante en vista de la disposición legal que establece dieciocho títulos que requieren haber obtenido un grado de licenciado previo a la obtención del título. En la práctica, esto restringe el otorgamiento de esos títulos sólo a las universidades. Chile tiene un sistema universitario estructuralmente poco diferenciado, debido a que todas las universidades aspiran a formar profesionales en el máximo posible de áreas del conocimiento: es decir un modelo de universalidad tanto en las diversas áreas de formación como a su vez cubrir el máximo de niveles: pre y postgrado, las que son perseguidas por la mayor parte de los centros universitarios, sean privados o públicos.

Otra característica del sistema, es su gran desregulación, es decir se trata de un mercado muy liberalizado, lo que se traduce en muchos competidores con intereses

cercanos, tanto del ámbito público como del privado. De esta manera, las universidades públicas tienen acceso diferencial a recursos financieros estatales, los que están asociados a su antigüedad, a las características de su cuerpo académico,

a su localización geográfica y otros parámetros. Lo anterior implica que las

diferencias históricas se han mantenido y aún ampliado, haciendo aún más heterogéneas a las instituciones, lo que se traduce en una especialización donde algunas se han orientado a la docencia de pregrado, otras a la docencia pre y postgrado y otras además participan en investigación menor o más avanzada.

Las instituciones universitarias en Chile han incrementado los requisitos en los primeros años y la carga de trabajo del estudiante. Estas exigencias se transforman en trabas que impiden el acceso a los cursos superiores con cupos limitadas. En Chile, se han alargado las carreras de manera que las licenciaturas previstas para cuatro o cinco años alcanzan hasta 6 o 7 años de duración y algunas carreras como Ingeniería tienen una duración real promedio de 8.5 años. A ello se agrega la deserción en los primeros años, por lo que las tasas de titulación son especialmente bajas (según estudios del Ministerio de Educación, las tasas de titulación no superan el 50%).

El sistema universitario público chileno, incluidas las universidades estatales, compiten como si fuesen universidades privadas, con la diferencia de que las universidades estatales tienen algunas restricciones legales para operar más

31

rápidamente, y por otro lado las públicas (entre las que también se encuentran las estatales) poseen la garantía de disponer de recursos financieros estatales por un determinado monto base. Además, dicho sistema presenta importantes deficiencias en su organización, lo cual se ve agravado debido a las presiones derivadas de la expansión de la matrícula. Al ampliarse sistemática y crecientemente la oferta de vacantes universitarias, las nuevas generaciones de alumnos que ingresan al sistema provienen de los niveles socioeconómicos que tradicionalmente no habían podido acceder a la educación superior, lo que se traduce en una creciente demanda por financiamiento. Este sistema, que esta estructurado fuertemente a partir del financiamiento que hacen los alumnos de pregrado por las carreras que cursan, ya sea en pago directo, crédito o beca, requiere de una ampliación de los actuales sistemas financieros orientados hacia los estudiantes.

El sistema de acreditación vigente en Chile permite dar garantía pública de calidad respecto de las instituciones de educación superior y de los títulos específicos que han obtenido su acreditación. Si bien el sistema de acreditación es voluntario, y la no acreditación no tiene efectos legales sobre la validez de los títulos, la información que los procesos evaluativos aportan a los potenciales estudiantes y empleadores de titulados promueve el desarrollo de programas e instituciones comprometidos con la calidad. Al mismo tiempo, los procesos de acreditación crecientemente constituyen un mecanismo eficaz para el reconocimiento automático de títulos o grados. Pese a lo a anterior, aún este sistema no ha logrado ser totalmente valorado y a constituir un mecanismo diferenciador potente a los ojos de toda la población a excepción del momento de optar al financiamiento estatal, para lo cual, la asignación exclusivamente favorece a instituciones acreditadas.

Cabe ahora esperar que las iniciativas gubernamentales tendientes a modernizar el sistema en su totalidad logren dar respuesta a las crecientes necesidades de una población que cada día ejerce una creciente presión para lograr el anhelado acceso a la educación terciaria, y especialmente a obtener diferentes mecanismos de financiamiento para su concreción. Las políticas orientadas a resguardar la calidad de las instituciones y los diferentes programas de estudio aún están en una etapa temprana, se deberá esperar algunos años más para medir los resultados y hacer los ajustes necesarios. Grandes desafíos se ciernen sobre la Educación Superior chilena, especialmente si se quiere dar un salto cualitativo en cuanto al desarrollo del capital humano. Que el país logre sintonizar con el sistema latinoamericano y más tarde con los objetivos del acuerdo de Bolonia dependerá principalmente si internamente logra alcanzar los consensos fundamentales, desafío que parece por ahora solo como una declaración de buena voluntad.

32

VII. ANEXOS

A. Normativa chilena relacionada con la Educación Superior

Normativa

Tipo y

numeración

La Constitución Política del Estado, que garantiza el Derecho a la Educación y Nº 11 del artículo 19 de la Constitución Política del Estado, que garantiza la libertad de enseñanza.

Constitución

Política

Lose, ley orgánica constitucional de enseñanza, que establece la estructura del sistema educacional chileno, ley 18.962.

Ley 18.962

Reestructura Ministerio de Educación, ley 18.956 de 1990.

Ley 18.956

Estatuto Orgánico del Consejo de Rectores, DFL 2 de 1986 del Ministerio de Educación.

D.F.L. 2/86

Crea el Consejo Superior de Educación, Título III LOCE.

Ley 18.962

Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CONICYT), DFL 33 de 1981 del Ministerio de Educación.

D.F.L.33/81

Crea la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP), Decreto Supremo 51 de 1999 del Ministerio de Educación.

D.S. 51/99

Crea la Comisión de Evaluación de Calidad de Programas de Postgrado de Universidades Autónomas (CONAP), Decreto Supremo 225 de 1999 del Ministerio de Educación.

D.S. 225/99

Normas y procedimientos para la evaluación experimental de la calidad de los programas de postgrado de las universidades autónomas (CONAP), Decreto Supremo 3380 de 2000 del Ministerio de Educación.

D.S. 3380/00

Regula la creación de universidades y establece el proceso de examinación, DFL 1 de 1981 del Ministerio de Educación.

D.F.L. 1/81

Regula la creación de institutos profesionales y establece el proceso de examinación, DFL 5 de 1981 del Ministerio de Educación.

D.F.L. 5/81

Regula la creación de centros de formación técnica de nivel superior, DFL 24 de 1981 del Ministerio de Educación.

D.F.L. 24/81

Crea el Fondo Solidario de Crédito Universitario, ley 19.287 de 1994.

Ley 19.287

Reglamento asignación preferente estudiantes que cuentan con cuenta de ahorro a plazo para la educación superior (artículo 5 de la Ley 19.287), Decreto Supremo 410 de 1998 del Ministerio de Educación.

D.S. 410/98

33

Normativa

Tipo y

numeración

Reglamenta sistema único de acreditación socioeconómica (artículos 2 y 4 de la ley Nº 19.287), Decreto Supremo 938 de 1995 del Ministerio de Educación.

D.S. 938/95

Ley de Donaciones a instituciones de educación superior, ley 18.681 (artículos 69 y 70).

Ley 18.681

Fija requisitos para descuento tributario de las donaciones a instituciones de educación superior, entre otras, DFL 1 de 1986 del Ministerio de Hacienda.

D.F.L. 1/86

Establece normas para el financiamiento de estudios de educación superior, ley 20.027.

Ley 20.027

Ley Protección a los Derechos del Consumidor, ley 19.496.

Ley 19.496

Reglamento sobre reconocimiento, revalidación y convalidación de títulos profesionales y grados académicos obtenidos en el extranjero, Decreto Universitario Exento 0030.203 de 2005 de la Universidad de Chile.

D. Ex. 30.203

34

B. Datos estadísticos de la Educación Superior chilena

1. Instituciones del Sistema de Educación Superior chileno.

RÉGIMEN

U.

Consejo Rectores

25

U.

Autónomas no CR

31

U.

No Autónomas

6

IP.

Autónomos

23

IP. No Autónomos

23

CFT. Autónomos

13

CFT. No Autónomos

106

Total Instituciones

227

Fuente: Consejo Superior de Educación

2. Número de Programas de Pregrado (*) por Tipo de Institución 2006.

Tipo Institución

Universidades

I. Profesionales

C.F.T.

Total

%

Consejo Rectores

1.175

1.175

18%

Autónomas

1.967

1.824

764

4.555

68%

No Autónomas

83

94

787

964

14%

Total

3.225

1.918

1.551

6.694

 

48%

29%

23%

Fuente: Consejo Superior de Educación

* Incluye técnicos de nivel superior y carreras profesionales con y sin licenciatura.

3. Número de Programas de Postgrados 2006.

Tipo Programa

Total

%

Doctorado

136

14%

Magíster

630

65%

Especialidades Médicas

208

21%

Total

974

Fuente: Consejo Superior de Educación

35

4. Total matrículas de Pregrado (*).

Tipo Institución

Matrícula Total

%

Universidades

402.609

69%

Institutos Profesionales

113.260

19%

Centros de Formación Técnica

68.862

12%

Total

584.731

Fuente: Consejo Superior de Educación

(*) Pregrado incluye técnicos y profesionales.

5. Total matrículas de Postgrado.

Postgrado

Total

Doctorado

2.713

Magíster

12.986

Especialidades Médicas

1.803

Total

17.502

Fuente: Consejo Superior de Educación

6. Distribución de Docentes por Jornada y Género 2005.

Tipo Institución

Jornada

Femenina

Masculina

Total

Universidades

Jornada Completa

3.800

33%

7.703

67%

11.503

 

Jornada Media

1.918

39%

2.958

61%

4.876

 

Jornada Hora

11.270

36%

20.064

64%

31.334

I. Profesionales

Jornada Completa

418

34%

804

66%

1.222

 

Jornada Media

491

37%

822

63%

1.313

 

Jornada Hora

2.938

35%

5.365

65%

8.303

C. Formación Técnica

Jornada Completa

386

43%

518

57%

904

 

Jornada Media

376

37%

629

63%

1.005

 

Jornada Hora

2.128

38%

3.467

62%

5.595

FFAA

Jornada Completa

20

38%

32

62%

52

 

Jornada Media

-

0%

22

100%

22

 

Jornada Hora

20

6%

329

94%

349

 

TOTAL

66.478

Fuente: Consejo Superior de Educación

36

7. Programas acreditados por la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP) a octubre 2005.

Régimen

Programas Acreditados

Consejo Rectores (CR)

184

Autónomas No CR

15

Total

199

Fuente: Consejo Superior de Educación

8. Programas acreditados por la Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado (CONAP) a octubre 2005.

Régimen

Tipo Programa

Total

Consejo Rectores

Doctorado

60

41%

 

Magíster

82

57%

FFAA de Orden y Seguridad

Magíster

3

2%

Total

145

Fuente: Consejo Superior de Educación

9. Matricula 2006 por Institución.

145 Fuente: Consejo Superior de Educación 9. Matricula 2006 por Institución. Fuente: Consejo Superior de Educación

Fuente: Consejo Superior de Educación

37

10. Vacantes 2006 por Institución.

37 10. Vacantes 2006 por Institución. Fuente: Consejo Superior de Educación

Fuente: Consejo Superior de Educación

38

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