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Neobarroco.

Realismo Mágico

Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)

La obra presenta dos aspectos destacables: por un lado, su estética y su estilística, a la que se ha
dado en llamar Neobarroco; y por el otro, el subgénero al que pertenece, el Realismo Mágico.

1) Concepto de Neobarroco
Algunos escritores latinoamericanos del siglo XX volvieron a utilizar recursos literarios
característicos del Barroco del siglo XVII. El Barroco literario se caracterizó por presentar
enumeración extensa, antítesis, hipérbole, desmesura, adorno, obra dentro de la obra,
proliferación., etc. Estos procedimientos de expresión intentan reflejar la naturaleza “desmesurada”
del continente.
Ilustremos estos elementos estilísticos con ejemplos extraídos de la obra.

Enumeración extensa: “Era un fugitivo de cuantas plagas y catástrofes habían flagelado al


género humano. Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la
lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de
Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes.”

Antítesis:
(…) y un parte del gobierno (…) anunció la muerte del coronel Aureliano Buendía. Pero dos días
después, un telegrama múltiple que casi le dio alcance al anterior, anunciaba otra rebelión en los
llanos del sur. Así empezó la leyenda de la ubicuidad del coronel Aureliano Buendía. Informaciones
simultáneas y contradictorias lo declaraban victorioso en Villanueva, derrotado en Guacamayal,
demorado por los indios Motilones, muerto en una aldea de la ciénaga y otra vez sublevado en
Urumita.

Otro ejemplo del uso de antítesis dentro de la obra es la presentación de parejas de personajes
antitéticos:

"En la larga historia de la familia, la tenaz repetición de los nombres le había permitido sacar
conclusiones. Mientras los Aurelianos eran retraídos, pero de mentalidad lúcida, los José Arcadio
eran impulsivos y emprendedores, pero estaban marcados por un signo trágico."
Hipérbole:
“-Era el tren más largo que había visto nunca, con casi doscientos vagones de carga y una
locomotora en cada extremo y una tercera en el centro. No llevaba ninguna luz (…) y se deslizaba
a una velocidad nocturna y sigilosa. Encima de los vagones se veían los bultos oscuros de los
soldados con las ametralladoras emplazadas. (…) –Debían ser como cuatro mil-murmuró -¿Qué?
-Los muertos-aclaró él. –Debían ser todos los que estaban en la estación.”
“-Llovió cuatro años, once meses y dos días. // -Así fue. Un viernes a las dos de la tarde se alumbró
el mundo con un sol bobo, bermejo y áspero como polvo de ladrillo, y casi tan fresco como el agua,
y no volvió a llover en diez años.”

Espejos: el hombre del Barroco sospecha de la sustancia, para él todo es apariencia y, por ende, a
la hora de hacer arte va a darle protagonismo a determinados elementos que reproduzcan la
realidad en la apariencia… Si se piensa en el espejo, su función primordial es la de dar una imagen
que no es real, pero que aparenta serlo. // En la obra de García Márquez encontramos este
elemento usado en la construcción de: las personalidades de distintos personajes, sus nombres, la
narración de determinadas escenas, el tratamiento que recibe el tiempo en la novela, etc.

Obra dentro de la obra: típico procedimiento que aparece en obras barrocas como Hamlet, de
Shakespeare, en El Quijote, de Cervantes y también en Las Meninas, el famoso cuadro de
Velázquez. En Cien años de Soledad la obra que está dentro de la novela son los pergaminos de
Melquíades. Sólo pueden decodificarse cuando se cumplan los cien años de la estirpe y narran,
justamente, la historia de la familia Buendía, al igual que la novela de García Márquez. Para decirlo
con propiedad, los pergaminos de Melquíades son la obra. Otro elemento que puede encontrarse es
un personaje de la novela de Cortázar, Rayuela, cuando el personaje de Gabriel (la ficcionalización
del autor) va a París y vive en la habitación donde murió Rocamadour, el hijito de la Maga.
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2) Concepto de Realismo Mágico (no hay que inventar nada: la realidad latinoamericana es en
sí mágica)

El realismo mágico o maravilloso es un estilo narrativo cuya principal característica es la


de ubicar sucesos realistas y prodigiosos al mismo nivel, sin distinción y sin cambio de
tono en el narrador.

Lo irracional no es asumido con inquietud o miedo por los personajes, ya que recibe el tratamiento
de un elemento integrado en las fuerzas míticas o mágicas de la naturaleza, fuerzas que se
aceptan como posibles en la cultura de dichos personajes. Los sucesos mágicos o maravillosos
están influidos por las mitologías y relatos tradicionales propios del mestizaje cultural
americano: las culturas indígenas, africanas y europeas. Por eso, el tono de la oralidad suele
tener un peso importante en muchas obras que pertenecen a este género, ya que es el modo con el
cual dichos relatos suelen transmitirse. Por contrapartida, los personajes están construidos con
psicologías de corte fuertemente realista, y sus vidas transcurren entre hechos verosímiles e
inverosímiles entre los que no hacen ninguna distinción.

El antedicho mestizaje cultural y la visión que cada una de las culturas en fusión tenían de las otras
fue generando una necesidad de reflejar las complejidades que lo componían; el realismo mágico
es una manifestación artística que intenta relacionar, imbricar estas distintas percepciones,
amalgamadas desde la postura creativa de cada autor en particular

Es fundamental destacar que muchos de los hechos realistas propuestos son ficcionalizaciones que
remiten a sucesos propios de la cultura (mandatos morales y religiosos, relatos, supersticiones) y
la historia latinoamericanas (revoluciones, guerras de independencia, revueltas obreras, golpes de
estado), cuya magnitud suele alcanzar el límite de lo inverosímil.

En conclusión, el realismo mágico coloca en un plano de igualdad sucesos de distinta naturaleza: la


ficcionalización de lo histórico/cultural inverosímil, lo mítico prodigioso y la ficción
realista. Todos son incluidos sin distinción en la misma categoría de relato. En consecuencia, el
lector se sumerge en un mundo que no siempre es tan “mágico” o extraordinario como aparenta, y
al que podrá restituir sus categorías en tanto cuente con los saberes propios de la historia y la
cultura abordadas por el relato.
Es importante referenciar que la finalidad del realismo mágico es ahondar en la esencia
del hombre latinoamericano, en su historia y en sus raíces.

Características básicas:

Lo irracional no produce inquietud dentro de la atmósfera ficcionalizada, pero sí, naturalmente, en


el lector.

Hay influencias de distintas mitologías y relatos tradicionales europeos, africanos e


indígenas.

Fuerte presencia de la oralidad en la narración.

Personajes de corte psicológico realista.

Sucesos históricos y culturales (de naturaleza inconcebible) ficcionalizados.

Sondeo de la cultura latinoamericana.

Fusión de Neobarroco (estilo) con Realismo Mágico (subgénero literario)


En esta elección estilística de combinar magia sobre lo real y desmesura en la forma, se funden
conceptos y pasan al papel rasgos exclusivos de la naturaleza del continente, de sus plantas,
animales, costumbres, historias y gente, y se forja una literatura de reivindicación de lo
latinoamericano (de sus componentes indígenas, africanos, blancos, y del mestizaje que surgió de

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estas etnias) que va a tener reconocimiento mundial 1 y que, por lo tanto, será una marca de
identidad artística del continente, capaz de influenciar a posteriores generaciones de artistas, hasta
la actualidad.
Es importante destacar que, con el surgimiento de esta nueva estética, Latinoamérica hace un
movimiento de emancipación cultural porque ya no le pide a Europa que le dé las directivas de
cómo debe ser su arte, y no sólo no lo hace, sino que genera, por segunda vez (la primera fue con
el Modernismo de Rubén Darío, a fines del siglo XIX y principios del XX) una estética que
influenciará a artistas del viejo continente.

En Cien años de soledad pueden leerse reivindicaciones constantes de “la esencia de lo


latinoamericano”, por ejemplo la defensa del matriarcado, en personajes como Úrsula, Petra Cotes,
etc. que es un sistema de organización social propio de algunas culturas indígenas, precolombinas.
Otra revalorización es la del mestizaje: étnico y cultural.

Costumbres, medicinas, creencias, supersticiones, cosmovisiones, etc. que el hombre blanco,


conquistador, intentó acallar aparecen en esta novela con fuerza y vida, revaloradas.

Ejemplos que ilustran el subgénero


“Aureliano, el primer ser humano que nació en Macondo, iba a cumplir seis años en marzo. Era
silencioso y retraído. Había llorado en el vientre de su madre y nació con los ojos abiertos.”
“Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y
tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro.”

Lo arcaico y lo mágico en la novela

Lo arcaico y lo mágico en la novela son elementos recurrentes, propios, como queda dicho, del
realismo mágico.

Mircea Eliade, en El mito del eterno retorno, ha investigado sobre la mirada que las culturas
arcaicas tienen sobre la idea del tiempo. Hemos transcripto y adaptado algunos conceptos de este
autor para que puedas tener un soporte teórico sobre el tratamiento que García Márquez da a lo
arcaico y lo mágico

Tiempo: El hombre arcaico no conoce ningún acto que no haya sido planteado y vivido
anteriormente por otro. Lo que él hace, ya se hizo. Su vida es la repetición ininterrumpida de
hazañas inauguradas por otros.
Pues el cosmos y el hombre son regenerados sin cesar y por todos los medios, el pasado es
consumido, los males y los pecados eliminados, etc. Diversos en sus fórmulas, todos esos
instrumentos de regeneración tienden hacia la misma meta: anular el tiempo trascurrido, abolir la
historia mediante el regreso continuo del “en aquel tiempo”, por la repetición del acto
cosmogónico. (Cosmogonía: Relato mítico relativo a los orígenes del mundo)
Cada vez que la vida se halla amenazada y que les parece que el Cosmos está agotado y vacío,
algunas civilizaciones sienten la necesidad de un retorno “hacia el principio”, esperan la
regeneración de la vida cósmica, no de una “reparación”, sino de una “recreación” de esa vida.
La vida del hombre arcaico no registra la irreversibilidad, no tiene en cuenta lo que es
precisamente característico y decisivo en la conciencia del tiempo. El primitivo vive en un continuo
presente.

Muertos: la creación del mundo se produce, pues, cada año. Esa eterna repetición del acto
cosmogónico, que transforma cada Nuevo Año en inauguración de una Era, permite el retorno de
los muertos a la vida y mantiene la esperanza de los creyentes en la resurrección de la carne. (…)
Los muertos vuelven con sus familias (y a menudo vuelven como “muertos vivos”) en los
alrededores del Año Nuevo, y denotan la esperanza de que en ese momento mítico en que el
1
En la década de los ´60 surgió un fenómeno denominado “Boom”. Consistió en una gran apertura
de marcado para muchos escritores latinoamericanos, cuyas obras empezaron a venderse en
cantidad y a alcanzar un reconocimiento tanto local como mundial.
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mundo es aniquilado y creado, es posible la abolición del tiempo. Entonces los muertos podrán
volver, pues todas las barreras entre muertos y vivos están rotas y volverán, puesto que en ese
instante paradójico el tiempo estará suspendido y podrán ser de nuevo contemporáneos de los
vivos.

Agua: Los lazos muy estrechos entre las ideas de la creación por el agua (cosmogonía acuática,
diluvio que regenera periódicamente la vida histórica, lluvia), el nacimiento y la resurrección, se
hallan confirmados por esta sentencia del Talmud: “Dios tiene tres llaves: la de la lluvia, la del
nacimiento, la de la resurrección de los muertos”.
Lluvia: el diluvio o la inundación ponen fin a una humanidad agotada y pecadora, y una nueva
humanidad regenerada nace, habitualmente de un “antepasado” mítico, salvado de la catástrofe.

Fertilidad: Se llevaban a cabo orgías en los pueblos primitivos, de preferencia en los momentos
críticos de la cosecha. Se creía que los excesos sexuales ejercían influencia mágica sobre la
cosecha venidera.

Casa: una “nueva era” se abre con la construcción de cada casa. Toda construcción es un
“principio absoluto”, es decir, tiende a restaurar el instante inicial, la plenitud de un presente
que no contiene traza alguna de “historia”. (…) Lo que importa es que el hombre sintió la
necesidad de reproducir la cosmogonía en sus construcciones, que esa reproducción lo hacía
contemporáneo del momento mítico del principio del Mundo. (…) La “nueva era” estaba
marcada por una construcción y se traduce en una “nueva etapa” de quienes van a habitar la
casa.

Tiempo: las cosas se repiten hasta lo infinito y en realidad nada nuevo ocurre bajo el sol. Pero esa
repetición tiene un sentido: sólo ella confiere una realidad a los acontecimientos. Además, a
causa de la repetición, el tiempo está suspendido, o por lo menos está atenuado en su
aspereza. (…) Para Hegel, la historia es “libre” y siempre “nueva”, no se repite (…) A esa
historia que no se repite, Hegel opone la “Naturaleza”, en la que las cosas se reproducen
hasta el infinito. Pero hemos visto que, durante un lapso bastante extenso, la humanidad se
opuso por todos los medios a la “historia” ¿Podemos sacar en conclusión que durante todo
ese período la humanidad permaneció en la Naturaleza, sin apartarse de ella? “Sólo el animal
es inocente” escribió Hegel. Los primitivos no se sentían inocentes, pero intentaban volver a
serlo por la confesión periódica de sus faltas. ¿Es lícito ver, en esa tendencia a la purificación,
la nostalgia del paraíso perdido de la animalidad?

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