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Materia: Estado y Sistema Político. Docente: René Cardozo C. Tema: Los elementos del Estado: Examen del Estado desde el punto de visto ontológico. IN PORRÚA

PÉREZ, Francisco. Teoría del Estado. Capítulo XV. 34ava. Edición 2001. (1. Edición. 1954). pp. 199-

229.

Presenta: Rodrigo A. Montes Rondón.

Cochabamba, 8 de marzo de 2004

LOS ELEMENTOS DEL ESTADO EXAMEN DEL ESTADO DESDE EL PUNTO DE VISTA ONTOLÓGICO.

I. PREVIOS.

El esquema que presenta Porrúa para este capítulo propone dos puntos necesarios para la comprensión de la concepción de persona -uno de los elementos constitutivos del Estado- que son importantes:

a) Dabin (autor citado por Porrúa) señala que el Estado está compuesto por dos elementos: cierto número de hombres y un territorio delimitado.

b) Entre los elementos determinantes del Estado están:

- Un poder político, soberano. Dentro de este punto algunos autores señalan que se debe incluir el gobierno, como encarnación de la personalidad del Estado.

- Un orden jurídico, estructurante de la sociedad.

- Una finalidad o teleología, pues sino no se entendería, en parte, la necesidad o la existencia de los Estados.

Se coloca cierto número de hombres en negrillas, porque como se verá más adelante, el ser humano no es un ser que viva de manera aislada, sino que posee una dimensión trascendente que lo abre a la vida dentro de una sociedad. Esta concepción anterior, personalmente, se halla expresada dentro de los elementos determinantes del Estado y es por este motivo que se puede considerar como un previo importante.

Cabe indicar que el análisis de la persona humana, como elemento importantísimo dentro del Estado, es un tema de mucha actualidad ya que existe un debate para la concepción de la ciudadanía en sociedades posmodernas 1 y este aspecto podría dar más luces acerca de la concepción ciudadana.

1 Para mayor información, consultar: MONTES RONDÓN, Rodrigo. “CIUDADANÍA EN SOCIEDADES POSMODERNAS” In: Trabajo Final de investigación para la materia PENSAMIENTO POLÍTICO II. UCB Cochabamba – noviembre de 2003. OLLER i SALA, M. Dolors. UN FUTURO PARA LA DEMOCRACIA. In CUADERNOS CJ # 115 (Todo el Cuaderno) Parece también de importancia señalar el artículo de KÜNG, Hans. POR UNA ÉTICA GLOBAL. In Revista Cuarto Intermedio. # 70. Febrero 2004. pp. 68-82; en este artículo se presenta la necesidad de una mejora de las relaciones humanas que se generan al interior de las sociedades particulares y, de las relaciones a nivel global, posibilitando una mejor convivencia que asegure el futuro de la humanidad.

II. EL ELEMENTO HUMANO.

del concepto que tengamos de persona

humana derivaremos nuestra posición política” ya que esta persona es la que, a partir del Derecho Romano, “representa” un derecho ante la ley, adquiriendo también deberes ante la sociedad. Pues, como se señalaba en el punto anterior, si no se posee una verdadera dimensión y comprensión del ser individual, el ser societal quedará en sombras o vacíos.

Porrúa señala que dependiendo “(

)

Se realiza una revisión de distintas corrientes que postularon o postulan concepciones humanas diversas, que en grados extremos puede llevar a aberraciones como las que se dieron en la historia 2 . Porrúa, en este punto, mantiene una cierta similitud con el planteamiento de Max Scheler mostrando dos aspectos importantes:

a) El ser sensible, perceptible a los sentidos, de la persona.

b) Su capacidad de trascendencia 3 .

A partir de lo anterior es que se comprende la división y estudio de los aspectos de la persona humana: psicológico, metafísico y moral.

II.1. Aspecto psicológico de la persona. Parece pertinente señalar que es a partir de la conciencia humana que uno o una se puede dar cuenta de que es persona. Este fenómeno sucede por la capacidad de introversión 4 y de asimilar en el interior lo que se ve y vive en lo exterior, para luego de reflexionarlo tomar algunas determinaciones o “definiciones” 5 : esto es mío, aquello soy yo, etc.

Gracias a la conciencia que se señalaba es que el ser humano cae en la cuenta de su individualidad, de que posee una actividad conciente, es uno (al ser uno es una totalidad) y adquiere una identidad histórica –estático dinámica-. Esta fenomenología, como la define Porrúa, es la que enfoca el aspecto individual del hombre dentro de la vida societal y la que da un carácter de continuidad al yo.

II.2. Aspecto metafísico-ontológico de la persona. Se realiza una distinción entre el “yo objeto”, el “yo sujeto” y el “yo sujeto-objeto”. El primero es el yo psicológico, ya señalado. El segundo es el yo ontológico o yo en sentido estricto. Esta distinción permite darse cuenta de la diferencia entre un sujeto que a la vez es objeto de su pensamiento (yo objeto), pero que toma conciencia de su ser (yo sujeto). Así, se da el “yo sujeto-objeto”.

En su fenomenología se distinguen características parecidas a las del yo psicológico: es uno en todo momento, tiene una identidad histórica, posee una actividad, adquiere conciencia de su ser y su actividad, pero lo fundamental es que es un ser libre.

2 Baste recordar la época del Nacionalsocialismo alemán y la II Guerra Mundial.

3 Entiendo que trascendencia no sólo se concibe como un más allá de lo terreno, sino como aquella capacidad de salir de uno mismo para poder interrelacionarse con los demás.

4 Quiero significar aquella capacidad que tiene el ser humano para “verse” interiormente.

5 Se coloca el término entre comillas por el hecho de que estas definiciones no son estáticas o totales, sino que se encuentran en constante movimiento y modificación.

La última característica señalada es la que permite darse cuenta de un problema que se ha dado desde la aparición de las sociedades: el recorte de la libertad personal para adscribirse al proyecto societal 6 . Ahora bien, dentro de esta libertad es que se juegan dos ámbitos que permiten el progreso personal, y personalmente creo que es aplicable al grupo 7 , que son las perfecciones (positivas) y las limitaciones (o imperfecciones, negativas) Aunque los apuntes que se señalan después poseen un elevado tinte religioso, también se los puede ver desde el punto de vista ético. Así, un rasgo importante parece ser la contingencia propia del hombre, es decir, no es el absoluto, pero tiende hacia él.

II.3. Aspecto moral. Porrúa presenta un análisis del comportamiento y forma de vida del individuo dentro de un grupo, que es la sociedad. La personalidad moral del individuo se entiende como la realización del programa de vida por la indigencia social 8 que posee todo ser humano.

Pero, esta personalidad moral no sólo se reduce al ámbito particular sino que, se extiende al campo social en el que todos buscan el bien común. Dicha búsqueda sería una de las finalidades del Estado.

Surge así el problema de que el bien personal puede contraponerse al bien social, por lo cual una de las funciones del Estado es velar porque esa tensión pueda aliviarse y se beneficie a la mayoría, sin perjuicio de los individuos. Sólo así se entiende el recorte de libertad personal en aras del beneficio de la sociedad.

Lo señalado en el párrafo anterior, si bien tiene soluciones teóricas, en la práctica es un problema constante. Claro está que una solución puede ser el hecho de que las personas que conviven en la misma sociedad poseen un mismo código ético moral, pero esto no es suficiente cuando está en juego la realización personal.

Es en este punto que adquiere una importancia relevante el inciso b del primer punto, pero considero importante indicar que se necesita de una cierta movilidad y/o reajustamiento continuos para que las instancias-instituciones que se crean a través de la convivencia social siempre logren realizar el fin para el que han sido creadas.

6 Tema ampliamente tratado por los filósofos políticos (Rosseau, Hobbes, entre ellos) de la Edad Moderna, a través del Contrato Social. 7 Entiéndase como sociedad o Estado.

8 Término que emplea Porrúa para indicar la necesidad que tenemos todos de realizarnos en sociedad, pues no es posible la vida aislada.