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Cuándo iniciará mi hijo el control de

esfínteres?
Por Dra. Magdalena Cerón Rodriguez

El control de esfínteres es una situación que en


ocasiones despierta mucha angustia en los padres y
llega a originar situaciones de tensión con los hijos;
incluso se presta a competencia entre otros niños de
la misma edad, calificando de esta forma el grado de
desarrollo psicomotor, obediencia, estimulación, etc.,
siendo frecuente que secundario a esto se den
actitudes de maltrato a los niños.

¿A qué edad inicia el control de esfínteres?

La edad de inicio de control del esfínter vesical


(orina) y anal varía de un niño a otro, pero en
términos generales va de los 18 a los 24 meses, en
efecto, esto depende del grado de madurez y
desarrollo de músculos y nervios que hacen posible
el control voluntario de los esfínteres; el control de la
defecación suele ser primero que el del esfínter
vesical, lo cual puede iniciar como incomodidad del
niño ante la presencia de un pañal sucio, esto es más
marcado cuando hay materia fecal, tolerando por
más tiempo un panal húmedo con orina.

La edad de inicio en el control de esfínteres también


puede variar de acuerdo al grado de estimulación y
convencimiento que las madres ejercen sobre el
pequeño para lograrlo, el medio ambiente que le
rodea y las presiones a su alrededor.

¿Existen otros factores, además de la madurez física,


que intervengan en el control de esfínteres?

Sí, de hecho no sólo el adecuado desarrollo físico


participa en el control de los esfínteres, interviene la
relación madre-hijo, la participación de otras
personas que están al cuidado de los niños, es decir,
aquellas personas que se encargan de establecer
límites, además de quienes se encargan de
estimularlos o mantener una relación cordial, sin
maltrato ni presión para lograr el control a temprana
edad. Las actividades en grupo que se desarrollan en
guarderías participan notablemente en el alcance del
control, siempre y cuando estas actividades se den
bajo un ambiente agradable, sin la participación de
castigos, obligar o ridiculizar a los niños no
contribuye a alcanzar la meta deseada. Los hábitos
intestinales también juegan un papel muy
importante, pues un niño que padece estreñimiento
por lo general presentará dolor al evacuar y siempre
que pueda tratará de evitarlo, lo cual hará difícil el
proceso de control; asimismo los niños que cursan
con cuadros intermitentes de diarrea, pudieran
presentar aparentes retrocesos cuando ya
controlaban y de repente se vuelven incontinentes
dada la urgencia de evacuar.

¿Cómo puedo iniciar el adiestramiento de mi hijo


para el control de esfínteres?

Es muy importante lograr que el proceso del


control de esfínteres sea algo natural, no obligado,
hacer que el niño vea a otras personas hacer uso del
sanitario, familiarizarse con el inodoro u orinal (nica o
escusado) que va a utilizar, que no le genere
angustia. Realizar esta actividad en grupo cuando
acuden a guarderías favorece el proceso; hacer
comentarios positivos al niño cuando empieza a
avisar para ir al baño le hará darse cuenta de que
tuvo una actitud positiva, mas no se deberá hacer
manifestaciones excesivas, pues debemos recordar
que es sólo un proceso de aprendizaje más, como
comer con cubiertos, por ejemplo, de tal forma que
no vamos a centrar tanto la atención en dicho
proceso.

Se debe utilizar ropa cómoda que le facilite al


pequeño despojarse de la misma cuando sienta el
deseo de orinar o evacuar, el calzón entrenador
puede ser de utilidad, la ropa complicada o apretada
puede obstaculizar las maniobras cuando el niño
tiene la urgencia y no dispone aún de mucho control
como para esperar a quitarse la ropa y "que no le
gane la pipí". Favorecer un horario es una medida
que auxilia el hábito, esto es, si conocemos el patrón
de evacuaciones de un niño y sabemos que suele
defecar 2 ó 3 veces al día, se le puede invitar a usar
el baño u orinal a esas horas, para tratar de irlo
acostumbrando al uso de las instalaciones.

Si no existe horario habitual, tratar de conocer las


señales que un niño manifiesta cuando quiere orinar
o incluso cuando empiezan a aislarse en algún sitio
para poder defecar, es entonces cuando uno puede,
con sutileza, llevarle al baño, evitando inhibirle el
deseo de micción (orinar) o evacuar, es decir, evite
expresiones como "córrele antes de que te gane".

¿Qué medidas debo evitar para lograr un control


de esfínteres adecuado?

Es de vital importancia evitar las conductas


hostiles y agresivas, no compararlo con otros niños ni
ridiculizarle o ponerlo públicamente en evidencia,
evitar golpes o castigos, ya que esto sólo generará
angustia en el niño y deteriora la relación madre-hijo,
en algunas ocasiones la dificultad en el proceso del
control de esfínteres trae como consecuencia
retención voluntaria de orina y materia fecal, que
posteriormente evoluciona a problemas de salud.

En el proceso de educación para el inicio del


control de esfínteres interviene el desarrollo físico
adecuado, un ambiente familiar adecuado y un
entorno social, en general, que facilite un evento tan
natural como éste.

Médico Adscrito a Urgencias Jefa del Departamento de Audiología y


Foniatría Hospital Infantil de México.

Control de Esfinteres
Lic. María Paula Cavanna

El control de esfínteres no se aprende. Se


adquiere cuando el niño está maduro para ello.
Caminar, hablar, comer, son funciones que se
adquieren, cuando los niños están lo suficientemente
maduros. Son adquisiciones paulatinas, lentas, que
llevan mucho tiempo.
Aunque la estimulación puede influir en algunos
niños, lo cierto es que todos intentarán caminar
alrededor del año, comer alrededor de los 6 meses, y
controlar esfínteres entre los 2 1/2 y 3 años. No hay
ningún apuro, puesto que la edad para comenzar a
hacer todas estas cosas, no tiene relación alguna con
el desempeño posterior en la vida adulta, y a nadie
le van a preguntar en la universidad, a qué edad
aprendió a caminar. Los adultos deberíamos
preguntarnos qué nos pasa que estamos tan
apurados por conseguir logros en nuestros hijos.

Al haber fijado como "normal" la edad de 2 años para


el control de esfínteres, nos hemos creado un
problema y sobre todo, se lo hemos creado a
nuestros hijos.

Bien entrada la segunda mitad del segundo año de


vida (o sea, después del año y medio), algunos bebés
pueden empezar a darse cuenta cuando tienen sucio
el pañal, e incluso a saber cuando "se lo están
haciendo". Este es un lento proceso que puede llevar
alrededor de 2 años más, desembocando en el
control de esfínteres.

Es frecuente escuchar a las mamás excusando a sus


hijos que se lo hicieron encima, diciendo "estaba tan
entretenido jugando, que se olvidó", o preguntando
millones de veces antes de salir de cada lugar, si
quieren hacer pis, o limitando la ingesta de líquidos a
la noche para que aguante sin mojar la cama.
Cuando el control de esfínteres está adquirido, estas
escenas son infrecuentes. A los adultos y a los niños
mayores no nos ocurren estas cosas.
Esperar a que llegue el verano

Aprovechar el verano para quitar los pañales es una


conveniencia de los adultos.

Así aprovechamos con el niño de un año y medio,


con el de 2, con el de 2 y medio indistintamente.
Perseguimos entonces a los niños preguntándoles si
tienen ganas de hacer pis, les tocamos las ropas, los
sentamos en el inodoro sin ganas, e invertimos
preciosas horas en comunicarnos en este nueva
escala de valores donde lo más importante, lo que
pone feliz o triste a mamá, es "si me lo hice o no me
lo hice". Quizás el mito del verano nos haya sido
heredado de la época de los pañales de tela, pero
hoy en día, con los desechables, con lavadoras
automáticas, no hay motivo alguno para apurar los
procesos evolutivos de nuestros hijos. Algunos
podrán controlar temporalmente esfínteres, cuando
todos estamos de vacaciones, y tienen a mamá todo
el día consigo, pero al comenzar las clases, las
exigencias, las separaciones, vuelven a "retroceder",
dejando en claro que aún no pueden ocuparse de
controlar esfínteres en situaciones donde están
frágiles emocionalmente.

¿Qué nos pasa a nosotros?

Los adultos no hablamos entre nosotros de pises y


cacas. La etapa de adquisición del control de
esfínteres de nuestros hijos, nos enfrenta con
muchas cosas que quizás nos cuesta ver: el placer de
los niños al poder decidir casi por primera vez, si
retienen su pis o su caca, y hacerlo donde y cuando
lo desean; la delimitación de una zona de autonomía,
de la cual quedamos excluidos. Es un espacio de
poder, donde son ellos quienes deciden y les causa
placer estrenar esta capacidad de hacerlo por sí
mismos. Nos cambia radicalmente de lugar: aquí no
podemos ordenar, ni forzar, ni apurar las cosas. Cada
uno lo hace cuando quiere. Nos incomodan ciertos
placeres de nuestros hijos... la succión, la
masturbación (mi hijo no!!!, Jamás!!!!!) las conductas
autoeróticas, y nos incomodan tanto que
arremetemos contra ellos, en lugar de volver sobre
nosotros mismos a ver qué nos pasa.

De día y de noche

El control nocturno merece un capítulo aparte.


Aunque un niño controle esfínteres durante el día,
pueden pasar aún muchos meses más hasta poder
hacerlo por la noche. Usualmente se dice que luego
de varias noches con el pañal seco, el bebé está listo
para dormir sin él.

A la hora de pensar en esto, es importante tener en


cuenta que:

• El niño debe estar de acuerdo y saber


exactamente qué está ocurriendo, qué se espera
de él ("como hace varias noches que no mojas el
pañal, ¿te gustaría probar dormir sin él? Te
pondré un plástico debajo de la sábana para que
no te preocupes si te haces pis, y probaremos. Si
no quieres, probamos más adelante")
• Como todo proceso, el control de esfínteres no
es algo lineal, sino que habrá muchos avances y
retrocesos. Esto es parte de lo esperable, y lo
más importante es que nuestros hijos sepan que
los acompañamos en este proceso y lo
esperaremos todo lo que haga falta.
• En cualquier orden de la vida, el reforzamiento
positivo es beneficioso ("qué bien lo hiciste,
estoy orgullosa de ti", "casi llegamos al baño
esta vez, la próxima será mejor aún"). Bajo
ningún concepto es aceptable que retemos al
niño, que lo humillemos, que lo ridiculicemos o
comparemos con otros amigos o hermanos que
ya han logrado el control de esfínteres.
Recordemos que no hay nada que él pueda
hacer para controlar. No depende de que se
acuerde, de que esté atento, ni de nada de eso.
Se debe estar maduro para eso, y humillarlos o
pretender acelerar el proceso es tan ridículo e
infructuoso como gritarle a una oruga
pretendiendo que se convierta en mariposa.

Dobles mensajes

Una pregunta muy frecuente en las mamás que


consultan, es que temen darle un doble mensaje a su
hijo si le vuelven a poner el pañal una vez que se lo
han quitado. Siempre se puede volver atrás. Los
papás consultan atemorizados porque su hijo se ha
vuelto "regresivo". No se puede hablar de regresión
en un niño de 2 ó 3 años, porque no se puede
regresionar a un lugar del que nunca se ha salido.

Otra preocupación muy común es la de los mensajes


contradictorios. Personalmente creo que damos
tantos mensajes contradictorios a nuestros hijos todo
el tiempo, que en el peor de los casos, este sería uno
más. Pero no lo es. El único mensaje debiera ser "Te
acompaño, y si ayer pudiste estar sin pañal y hoy lo
necesitas, te lo pondré". Los chicos tienen cosas
mucho más interesantes que hacer a esta edad,
antes que estar todo el día preocupados en sus pises
y cacas.

Es común que lleguen al consultorio chicos con un


diagnóstico de enuresis secundaria (que quiere decir
que se hacen pis o caca luego de haber adquirido el
control de esfínteres), cuando en realidad,
indagando, invariablemente son chicos a quienes se
les ha "sacado el pañal" demasiado pronto, y nunca
han adquirido verdaderamente el control de
esfínteres.

En estos casos, sin importar la edad de quien


consulta, la solución pasa por volver a usar el pañal,
por el tiempo que sea necesario, sin vivirlo como
algo humillante, como un retroceso o como un
castigo, sino simplemente entendiendo que esta
función debe terminar de adquirirse, y como adultos,
acompañaremos todo el tiempo que haga falta.

Algo comenzará a cambiar cuando dejemos de decir


"le saqué la teta, le saqué el pañal, lo saqué de
nuestra habitación", y podamos tener la paciencia
suficiente como para esperar a que sean ellos
quienes nos indiquen el camino a seguir.
María Paula Cavanna
Lic. en Psicología
Puerperio-Lactancia materna-Crianza
Un método alternativo para decir adios a
los pañales
Este artículo ha sido escrito por Laurie Boucke, y
traducido y publicado en la web de Crianza Natural
con su consentimiento expreso.

¿Has pensado alguna vez sobre cómo se enseñaba a


ir al baño a los bebés antes de que hubiera pañales?
Hay una creciente cantidad de madres que siguen un
sistema tradicional mediante el cual son sus bebés
quienes indican cuándo quieren usar el inodoro o
orinal, un sistema que madres de todo el mundo han
estado utilizando durante muchos siglos.

Es importante enfatizar desde el principio que la idea


es trabajar con bebés (no con niños pequeños, sino
bebés) para conseguir que dejen el pañal. La edad
ideal para empezar se sitúa entre el nacimiento y los
4 ó 5 meses de vida.

No hay ningún término que describa este sistema


completamente, ya que el bebé puede no usar
pañales, con lo que el concepto “dejar el pañal” no
tiene sentido, y la idea de aprender a usar el orinal
tampoco, pues todavía no puede sentarse en él. El
proceso está más relacionado con el trabajo en
equipo (tu bebé y tú) y la intercomunicación, que con
un mero aprendizaje. En otras palabras, en realidad
estamos hablando de comunicación y de respuestas
a unas señales, y tiene muy poco que ver con lo que
normalmente llamamos “aprendizaje”. La
comunicación es la clave para conectar con tu bebé
acerca de sus necesidades fisiológicas.
Tal vez, la característica más peculiar de este método
es que los padres acostumbran a trabajar con el
bebé incluso antes de que pueda sentarse. En lugar
de iniciar el aprendizaje del uso del inodoro cuando
comienzan a andar, los padres deben considerar este
método durante el embarazo o las primeras semanas
o meses tras el parto.

La traducción literal del término inglés del método es


“aprendizaje del uso del inodoro para bebés” o
también “comunicación de la eliminación”,
refiriéndose a la eliminación por parte del bebé de
sus desechos orgánicos (orina y heces). Para mayor
información, hay publicados en inglés los siguientes
libros: “Infant Potty Training: A Gentle and Primeval
Method Adapted to Modern Living” (500 páginas), la
guía más completa sobre el tema, e “Infant Potty
Basics: With or Without Diapers... the Natural Way”
(110 páginas).

Filosofía

¡Los bebés son más inteligentes de lo que pensamos!


El gran error que la gente comete es suponer que un
bebé recién nacido es inconsciente de sus
necesidades fisiológicas.

Suponemos que un bebé es incapaz de aprender a ir


al baño porque son pequeños y no coordinan bien, y
también porque no saben andar o hablar. Un bebé
está indefenso ante tantas cosas que es difícil para
los adultos de una sociedad occidental imaginar que
un ser tan pequeño pueda saber de orinar o defecar.
Es incluso más difícil para nosotros creer que un
bebé tiene cierto control sobre ello. Con estas ideas
preconcebidas y estrechas, animamos y enseñamos
a nuestros bebés a ignorar los pañales mojados o
sucios. En poco tiempo, les enseñamos a usar los
pañales como un inodoro.

Un bebé normal y con buena salud es totalmente


consciente de las funciones fisiológicas de
eliminación de su cuerpo y puede aprender a
responder a ellas desde muy pequeño. Utilizando
pañales, le condicionamos y, entonces, le enseñamos
a ir en ellos. Más adelante deberá desaprenderlo, y
esto puede confundirle y ser la causa de una
experiencia muy desagradable.

Un bebé hace todo lo que puede para comunicar esta


conciencia de lo que le ocurre, pero, si no
escuchamos, dejará de hacerlo y gradualmente
perderá la conexión con sus funciones fisiológicas. Se
le condiciona a no preocuparse y a aprender que
queremos que use el pañal como inodoro.

El método del control temprano de los esfínteres no


solamente se desconoce en los países occidentales,
sino que además muchos lo consideran inadecuado.
Con algunas excepciones, el control de los esfínteres
se toma, por definición, como un inconveniente, sin
importar como se lleve a cabo. Si se espera a que el
niño decida por sí mismo cuándo está preparado
para controlar sus esfínteres (a los 2, 3, 4 años o
incluso mayor), estará ligado durante todo este
tiempo a usar pañal, con el consiguiente gasto
económico, ecológico y de tiempo empleado.

Los pañales, especialmente los desechables, son una


manera temporal de tratar el tema. Intentamos
atajar el problema de nuestros hijos con pañales, de
la misma manera como temporalmente paramos el
escape de agua de una cañería. ¿Cuántos padres han
sopesado si esta es la opción más higiénica para el
bebé? ¿Cuántos padres se han preocupado por el
efecto de los pañales en el medio ambiente?
¿Cuántos estarían dispuestos a considerar una
alternativa a los pañales?

¿Quién puede usar este método?

Los padres de los bebés, padres esperando, abuelos,


canguros y cualquiera interesado en trabajar
amorosa y pacientemente con un bebé son
candidatos a usar este método para conseguir el
control de los esfínteres a la edad más temprana
posible. Se consigue mejor cuando uno de los padres
está cuidando al bebé durante los primeros 1 ó 2
años de vida, y también con aquellos padres que
trabajan pero tienen una persona al cuidado del bebé
en la que pueden confiar, como un miembro de la
familia, canguro o amiga.

¿Qué se necesita?

Tiempo, cuidado y paciencia. Si no se dispone de


tales cualidades o de ayuda para conseguirlas, éste
no es un método recomendado. Pero si el método te
parece sensato, ¡adelante! No hará ningún daño y, si
no funciona, siempre se puede volver al pañal a
tiempo completo.

¿Cuándo empezar?
El momento ideal es entre el nacimiento y los 4-5
meses de vida. Durante este periodo hay una
ventana de aprendizaje sensitivo.

¿Cuánto tarda?

En occidente, la media de edad al completarlo se


sitúa alrededor de los 2 años, a pesar de que los
bebés tienen un control de su eliminación bastante
bueno muchos meses antes de completarlo.

¿Es seguro?

Por supuesto, siempre que los padres tengan claro


como funciona. Los padres deben estar relajados y
ser positivos acerca de trabajar con sus bebés.
Muchos padres necesitan de mayores dosis de
paciencia; observar y responder a las señales del
bebé a tiempo donde sea posiblemente razonable; y
proveer amor cuando sostienen a sus bebés. No es
un sistema punitivo. Los castigos, los enfados y el
control no son parte de este método. Nótese que
este método es distinto al duro sistema que se
utilizaba en los países occidentales hasta los años
1950.

¿Pero, realmente funciona?

Sí, pero no sin esfuerzo. El éxito no ocurre por sí


mismo. Se necesita de al menos un adulto
comprometido y varios meses de perseverancia para
completarlo. Empezando desde el principio, hay
recompensas diarias divertidas y excitantes para los
dos, el bebé y su cuidadora. La comunicación del
bebé es reconocida y alentada. Los padres se
asombran del nivel de conciencia de su bebé y se
emocionan cuando muestra señales y responde tan
fácil y naturalmente.

¿Tiene que ir desnudo el bebé?

Este proceso no tiene que ser una obligación. Muchos


padres usan un pañal de tela o un pantalón de
aprendizaje entre las visitas al baño, mientras otros
prefieren dejar el culito del bebé al aire o casi
desnudo. De hecho, es una cuestión de preferencias.

Un descubrimiento maravilloso (mi


experiencia)

Mis primeros dos hijos siguieron el control de


esfínteres tradicional. Cuando nació mi tercer hijo,
me horrorizaba la idea de otro entrenamiento para
usar el baño de manera convencional, lo que suponía
años de pañales, y pensé en buscar otra manera
mejor de llegar al mismo fin.

Aprendí las bases de una técnica alternativa cuando


una señora nos visitó desde la India. Ella estaba
horrorizada por la manera en que nosotros llevamos
“el tema de los residuos” del bebé, y me explicó la
manera en que hacían las cosas en su país. Me
mostré muy escéptica cuando me dijo que no se
necesitaba utilizar “las telas” en un bebé, excepto si
estaba “enfermo del estómago”, con fiebre o si
mojaba por las noches. Yo había estado en la India
varias veces y había notado que las familias sacaban
a sus hijos a orinar y hacer caca al campo, pero no
había prestado atención. Como muchos otros, asumí
erróneamente que “nosotros” no podíamos utilizar
esa técnica.
Le supliqué a mi nueva amiga que me contara más y
me enseñara a sostener a mi hijo para “hacerle ir”, lo
que hizo sin ningún esfuerzo. Yo estaba hechizada
mirándola como se comunicaba con mi minúsculo
bebé de 3 meses, quien, instintivamente, supo lo que
ella quería que él hiciera. Sólo puedo describir el
intercambio y el entendimiento instantáneo que se
produzco entre ellos – un extraño y un bebé – como
un descubrimiento maravilloso.

He usado la técnica que ella demostró, ligeramente


modificada y adaptada a nuestro estilo de vida, y la
encontré muy superior al método para dejar el pañal
que había usado. Desde el día que empecé a trabajar
con mi hijo de 3 meses, apenas necesitó un pañal, ni
de día ni de noche. Estuvo seco durante la mayor
parte del día hasta los 19 meses y terminó todos los
aspectos del llamado control de esfínteres a los 25
meses de edad.

APRENDIENDO A CONTROLAR ESFINTERES


Dr. Elías Jiménez F.

Una de las muchas cosas que el niño debe aprender


durante su desarrollo, es el control de los esfínteres,
o sea la capacidad de orinar y defecar
voluntariamente en el momento apropiado y en el
sitio correcto, el inodoro o la basenilla.

Aunque muchos padres quisieran que desde muy


corta edad el niño deje los pañales y avise cuando
quiere ir al baño, esto no es posible ni conveniente
antes de los dos años de edad.
Antes de los años 60, la tendencia era entrenar a los
niños en forma compulsiva, y empezar desde muy
corta edad, en ocasiones antes del año, lo que
ocasionaba con frecuencia trastornos de
personalidad en los niños, estreñimiento, y algunos
problemas más complejos. La tendencia se fue
modificando, y se empezó a utilizar el abordaje
propuesto por Brazelton, o sea un entrenamiento
orientado hacia el niño, con estímulos positivos y no
punitivos, y empezando a los dos años de edad.

Sin embargo, a pesar de este manejo más racional,


un 20 % de los niños no aceptan el entrenamiento, y
son incapaces, aún a los 3 años, de controlar
voluntariamente sus esfínteres, lo que provoca
conflictos familiares frecuentes. Aún más, en algunos
estudios se reporta que hasta un 10% de los niños
tienen problema para defecar voluntariamente a la
edad de 4 años.

Es más frecuente que los niños con dificultad para


entrenarse sean varones, que tengan hermanos
menores y que rehusen sentarse en el inodoro, y por
otra parte, no influye el hecho de que la madre
trabaje o que estén en una guardería.

En resumen, el entrenamiento del niño debe iniciarse


cerca de los dos años de edad, debe ajustarse a las
necesidades de cada niño, respetando su propio
paso, y no debe ser punitivo o forzado, sino más bien
orientado hacia los aspectos positivos.

Cuándo debemos preocuparnos?, y cuándo


debemos consultar al pediatra?
En primer lugar tenemos que tomar en cuenta la
edad del niño. Si no hemos logrado que el niño se
entrene a los 3 y medio años ( 42 meses de edad) es
conveniente solicitar ayuda, para asegurarnos así
que estemos haciendo las cosas bien.

La segunda razón para consultar es la retención de


materia fecal, lo que a menudo provoca
estreñimiento importante, impactación fecal y falta
de control de los esfínteres, con defecación casi
constante, en pequeñas cantidades, lo cual
realmente afecta a los niños y a sus padres.

En estos casos con problema, el papel del pediatra


puede ser muy importante, existiendo medidas
efectivas que podrían tomarse, analizando cada caso
en forma individual, y que podrían ir desde el
regresar a los pañales por algunos meses, con lo cual
muchos niños normalizan su situación, hasta el uso
de terapias condicionantes que modifiquen el
comportamiento de los niños.

Llegó el momento de dejar los pañales

Cuando su bebé esté rondando los 2 añitos de


vida, ya estará casi listo para dejar los pañales,
es decir para aprender a controlar esfínteres.
Con paciencia y mucho amor logrará ayudarlo a
emprender esta nueva aventura. .
Si tu nene de 2 años te avisa cuando se hace caca o
manifiesta molestia cuando está sucio, quiere entrar
al baño a ver cómo “hacen” los demás integrantes
de la familia y luego hacer lo mismo -bajarse la ropa
y sentarse al inodoro. Entonces llegó el momento de
poner manos a la obra: tu hijo quiere dejar los
pañales.

Una cuestión de paciencia


¿Cómo implementar el aprendizaje de controlar
esfínteres? Hay varias maneras: algunas mamás
prefieren quitar los pañales de golpe y sin mirar
atrás. Otras prefieren quitarlos poco a poco, usando
ropa interior durante el día y pañal para dormir. Esas
mamás recién sacan los pañales nocturnos cuando a
la mañana el nene amanece sequito. En cualquiera
de los dos casos, hay que comunicarle al nene lo que
vamos a hacer, asumiendo que es una aventura que
los compromete a ambos: El y su mamá. “Es
importante que el pequeño sienta que su mami lo
acompañará y que será algo divertido. Es
recomendable no usar palabras difíciles ni convertir
el aprendizaje en una ceremonia. Tampoco hay que
ponerse serios”, recomienda la especialista.

Una vez que le hayamos comunicado al nene lo que


vamos a hacer, simplemente lo sentamos en la nica
o escusado después de cada comida, y le pedimos
que “haga”. Por la mañana además, lo sentaremos ni
bien se levante aunque ya haya mojado el pañal,
para que vaya haciéndose a la idea de hacer pipí en
ese momento del día. Si no hace nada pasado un
ratito, lo levantamos y lo vestimos e inmediatamente
le comunicamos que nos avise cuando vengan las
ganas. Durante ese día y los siguientes
procederemos de la misma manera, aunque el nene
se moje o se haga caca encima, seguiremos
insistiendo con la basinica, sin enojarnos ni retarlo;
recordá que lo primordial es tener mucha paciencia.
Del mismo modo, lo felicitaremos cuando haga sus
primeros “regalitos” dentro de ella. El nene se sentirá
incentivado si logra una sonrisa y una felicitación de
su mami. “Lleva tiempo. El lapso de aprendizaje es
variable en cada caso y puede llevar desde días
hasta meses, y es normal hasta los cinco años de
edad”, dice la doctora. “Si se extendiera más tiempo
sería recomendable realizar una consulta con un
especialista, ya que podría ser síntoma de alguna
enfermedad.”

Consejos prácticos
- Antes de comenzar con la enseñanza, ten a mano
varias mudas de ropa interior limpia y ropita del
nene/a (pantalones o polleritas) para cambiarlo cada
vez que haya “mojaduras”.
- No te enojes ni lo retes si no hace en la basinica
después de estar mucho rato sentado. Tenele mucha
paciencia.

- Una vez que haya logrado hacer pis o caca en la


basinica, felicitalo y no la laves inmediatamente.
Esperá un ratito y hacelo una vez que el nene esté
distraído con otra actividad. Si usó el inodoro,
procedé de la misma forma.
- Vestilo con ropa cómoda y fácil de sacar. No le
pongas prendas con cierres, botones o broches a
presión que el nene no pueda desprender
rápidamente.
- Siempre es preferible sacar los pañales en verano:
es menos riesgoso para el nene eso de andar con la
cola al aire, y más práctico para ti porque tendrás
que lavar menos ropa.

Control de Esfínteres - Cuándo dejará los


Pañales?

El control de esfínteres depende del desarrollo y


maduración del Sistema Nervioso Central, así como
el niño a medida que transcurren los meses va
adquiriendo el sostén cefálico, se sienta, camina,
habla, etc., lo mismo sucede con el control
esfinteriano para la micción como para la defecación.

Existen a su vez otros factores que son importantes


en la adquisición de este control como el aprendizaje
y el condicionamiento.

Un punto a resaltar, es que si un niño sufre un


retraso en la adquisición en el control esfinteriano,
casi siempre existe el antecedente en la familia ya
sea que el padre o la madre o ambos tuvieron el
mismo inconveniente en la primer infancia.

Las niñas tienen una tendencia a alcanzar las pautas


madurativas un poco antes que los varones, pero
ésta no es una regla de oro.

Control de esfinteres según edades - un


acercamiento
Generalmente el niño de entre 15 y 18 meses de
vida le avisa a su madre que se orinó, siendo esto
una pauta de inicio del control de esfínteres.
El niño ya es conciente de la situación y lo puede
manifestar, pero cuando ya se hizo encima.

Luego le sucede la etapa en la cual el niño manifiesta


el deseo de orinar (o no) ante la pregunta de la
madre o del padre.
En general en esta etapa no da tiempo de llevarlo al
baño. Esta urgencia miccional va atenuándose con el
paso del tiempo, el crecimiento y desarrollo del
niño/a.
Esto es una verdadera e importante pauta positiva y
orienta acerca de que el niño va adquiriendo las
herramientas para lograr el control esfinteriano.

El niño de entre 18 a 24 meses avisa sobre el deseo


de orinar dando tiempo de llevarlo al baño para que
orine.

Entre los 2 años y 2 años y medio, el pañal puede


ser retirado, ya que el niño puede por sí sólo ir al
baño o bien ser ayudado por sus padres o cuidador.
Pero este retiro parcial del pañal no debe ser una
exigencia para el niño, ya que esto puede afectarlo y
retrasar el natural control de esfinteres en la
infancia.

En general el pañal nocturno se sigue usando


hasta que el niño puede retener más horas.
En cuanto el pañal se mantiene seco a la mañana
siguiente, ya el niño/a estaría en condiciones de
abandonar el pañal, esto ocurre aproximadamente
entre los 2 años y medio y los 3 años de edad.
Lo enunciado previamente, es lo cronológico
esperable pero se debe tener en cuenta que
existen variaciones las cuales dependerán del
aprendizaje y el condicionamiento

El aprendizaje y esto sí que es importante, debe ser


elástico y sin carga emotiva. El condicionamiento
debe evitar actitudes negativas en el niño como son
el castigo o el enojo si no desea orinar o usar el
retrete. El control de esfínteres debe ser un proceso
natural y sin presiones.

El control de esfinteres no es una competencia entre


niños para ver cuál es el que antes deja los pañales.
Es frecuente en los consultorios pediatricos ver a
padres felices o frustrados porque su hijo dejó antes
o después los pañales que sus hermanos u otros
niños que toman como referencia.
El control de esfinteres en un niño que no es
presionado, o exigido en general es exitoso.

En cuanto a los factores ambientales se recomienda


aprovechar la época de verano o de calor para que el
niño con edad adecuada deje sus pañales, tanto
diurnos como nocturnos, pero SIEMPRE respetando
los tiempos del niño/a.

Pueden ocurrir pérdidas urinarias generalmente en


forma involuntaria ante situaciones como fiebre,
infecciones o problemas en el hogar (mudanzas,
fallecimientos, discusiones, etc).
Esto es transitorio y bajo ningún concepto debe
reprochársele al niño.Recomendamos visitar Enuresis
si su hijo moja la cama (no controla esfinteres
urinarios) más allá de los 5 o 6 años y Encopresis si
mancha la ropa con materia fecal más allá de los 4
años de edad

Reflexiones finales
Muchas madres miran com preocupación lógica que
su niño o niña no controle esfínteres en comparación
con otros niños.
A dichas madres es necesario contenerlas y
explicarles que cada niño tiene sus tiempos y la
mamá debe estar atenta a los cambios sin necesitar
someter al pequeño a una estricta vigilancia.
Lo mejor a realizar es confiar en el desarrollo normal
del niño, estimularlo positivamente y enseñarle, no
exigirle.
El control de esfinteres es un proceso de alegria en el
niño y la familia, pero la desmedida exigencia por
parte de familiares para lograrlo pueden desembocar
en problemas emocionales que afecten la vida de los
niños/as.

No deje de consultar con su Pediatra si su hijo no


adquiere pautas madurativas adecuadas en el
control de esfínteres.
Concurra al pediatra quien le brindará el apoyo
necesario para lograr con éxito la meta.

En la salud de sus hijos el pediatra es


irremplazable!!
Consulte a su pediatra.

Desarrollo
El control de esfínteres
por la Prof. Alejandra De Renzis Peña

A que edad mi hijo debe dejar los pañales?


Los niños pueden dejar los pañales cuando están
maduros para hacerlo, biológica, psicológica y
afectivamente. Por lo cual se toma un período entre
los 2 y 3 años como un parámetro estadístico y una
referencia. Ya que cada niño y sus circunstancias son
particulares y se desenvuelve dentro de un entorno
sociocultural que lo determina. Un niño controla
esfínteres, deja los pañales, cuando él retiene y
deposita su pis y su caca cuándo y dónde desee y no
cuando y donde le indiquen. Por lo tanto hay que
esperar su propio tiempo.

¿Cómo me doy cuenta si mi hijo ya está listo


para dejar los pañales?
Los niños van dando señales a medida que
recorren el proceso que los lleva al control. Este
proceso se inicia desde el mismo momento en el que
el niño nace y transcurre y se construye en relación a
los demás y a los cuidados que recibe de los otros, o
de otro, y de la forma en que este o estos lo hacen.
Los niños que se relacionan satisfactoriamente con
su entorno primario, llámese familia, jardín maternal,
dan señales a través de su conducta sobre lo que
está sucediendo a nivel interno, en su evolución.
Por lo general comienzan diciendo PIS PIS... cuando
ya se hicieron. Este primer indicio es muy importante
ya que es una
manifestación acerca de su incomodidad, que nos
dice que algo ha cambiado, que ha evolucionado.
Ahora no es todo lo mismo, su cuerpo, el pañal, la
caca, son cosas diferentes y el niño percibe su piel
como límite y su caca, en el pañal, como el afuera.
El indicio siguiente más probable es que lo veamos
quedarse quieto, su cuerpo crispado, tenso y
diciendo PIS - PIS o CACA - CACA mientras se hace en
el pañal.
El paso que sigue es que nos avisa y al llegar al baño
aún no hizo en el pañal.
En estos momentos que hemos simplificado, para
poder visualizarlos mejor y puedan servir como una
pequeña guía orientativa, es sumamente importante
la actitud del que acompaña o de los que acompañan
a este niño en su vida diaria.

¿Qué debo hacer para acompañarlo en esta


etapa?
Todos los aspectos del desarrollo de cada niño
están relacionados entre sí y es muy importante que
conozcamos esto. Entonces debemos saber que
mirarlo a los ojos es parte fundante en la
construcción de su YO, como lo es acariciarlo
suavemente, transportarlo, manipularlo con
delicadeza y seguridad y hablarle en relación a lo
que sucede o va a suceder. Son todas actitudes y
acciones que sostienen al niño y van acompañándolo
y facilitándole la formación de sus propios límites
como persona psíquica y física. Esto es esencial para
formar el lugar, el continente, el "envase" donde
luego el pueda guardar sus producciones como el pis
o la caca. En síntesis hay que responder a sus
demandas en tiempo y forma, registrar sus avisos y
poner en palabras lo sucedido.
A continuación explicamos cuatro etapas que el niño
irá experimentando y cómo se lo debe acompañar en
cada una de ellas:
1- Si ya se ha hecho en el pañal le decimos que ha
hecho pis o caca y que podemos o puede ir solito en
busca del pañal y disponer las cosas juntos para
cambiarse/lo. Es importante que este momento sea
de a dos y no hacerlo como si fuera un simple
"paquetito".

2- Si nos damos cuenta por su actitud que está


haciendo, ya que no siempre lo dice, lo miramos y
también hacemos referencia... "Juan, María, ¿estás
haciendo pis o caca? Bueno... ¿Quérés que
cambiemos el pañal? Se debe decir con naturalidad y
sin presiones ni comentarios como ¡UYY, casi
llegás!...

3- Cuando avise y llegue al baño con su pañal limpio,


simplemente le decimos "¿vas a hacer pis o caca?" y
lo ayudamos en la medida que nos pide. No lo
abrumemos ni atropellemos haciendo todo por él.

4- Finalmente podemos observar cuando se despierta


por la mañana con su pañal seco por varios días
seguidos y durante el día él ya está avisando, éste
será el momento propicio para cambiar juntos el
pañal por ropa interior . Habrá sido un proceso
natural y relajado vivenciado como un logro donde
en un ambiente calmo y contenedor ha acompañado
a un hito importante en su desarrollo.

¿Debo volver a los pañales si noto que no hay


ningún progreso?
Si hemos acompañado y registrado
adecuadamente el proceso, entonces sabemos que
no debemos quitárselos sino que ellos van a dejarlo.
Por lo cual es muy poco probable que no haya
progreso si hay registro de las necesidades generales
del niño, que involucran todos los aspectos de su
cuidado. Puede pasar que cambios importantes en su
entorno, como mudanza, accidentes, viajes, llegada
de un hermanito perturben al niño y pueda tener un
retroceso, probablemente pasajero. Si no lo fuera
deberían los papás tener una consulta con un
profesional.

¿Debo preguntarle a mi hijo si quiere ir al


baño?
Un niño que recorre su propio camino y va
sintiendo sus necesidades, incomodidades y
sensaciones, es un niño que va a pedir o avisar que
quiere ir al baño. No es bueno preguntarle porque
provocamos una situación de dependencia, donde el
niño se desentiende de sus vivencias internas y deja
el control en manos del adulto que acompaña. Esto
generalmente también se desplaza a otros aspectos
o necesidades, porque muchas veces hay un adulto
muy ansioso que hace, interviene, digita, da, antes
de que el niño demande.
Sí podemos preguntarle, si quiere ir al baño cuando
lo vemos en actitud y entonces lo que estamos
haciendo es poner en palabras lo que le sucede, la
situación, le ponemos un nombre a lo que le pasa en
ese mismo momento.

¿Debo retarlo si se hace pis?


Bajo ningún concepto se debe retar o afligir a un
niño porque no ha podido controlar su necesidad de
evacuar. Deberíamos repasar lo antes mencionado y
fijarnos qué puede estar sucediendo desde los
adultos y desde el niño.

¿Debo recompensar a mi hijo cuando no se


hace pis y pide ir al baño?
Tampoco. Sí, debemos estar atentos y
acompañarlo, recordándole que si necesita algún tipo
de ayuda puede contar
con su mamá o papá o quien lo cuide. Debemos
tener presente que es un momento de intimidad y
no de fiesta y debe ser tomado con naturalidad.

¿Es correcto el uso de pañales tipo


bombachita?
Puede ser un paso intermedio antes de dejar el
pañal convencional, pero el niño ya debe estar listo
para bajar y subir la bombachita por sus propios
medios para afianzar su seguridad y autoestima. Por
lo tanto sugerimos que se incorpore al final del
proceso.
Cuando los niños caminan ya no les gusta que se los
acueste y se ponen muy molestos o enojados, por lo
que sería conveniente cambiarlos parados donde
ellos puedan colaborar más y mejor, afianzando su
sensación de que son capaces de hacerlo casi o sin
ayuda.

¿Es correcto el uso de pelela?


Cuando los niños expresan de distintas formas que
no les agrada el inodoro es una alternativa válida,
siempre y cuando sea el niño el que demuestra esta
necesidad y debe estar circunscripta su uso al
ámbito del baño. No en otros lugares de la casa ya
que el baño será siempre el lugar para sus
necesidades.

¿Existen diferencias entre nenes y nenas para


que dejen los pañales?
No. Simplemente que el niño o la niña irán
observando, jugando y luego imitando como lo hacen
los varones y como las nenas respectivamente.

¿Y qué pasa con la "caca"?


Nada en especial. Cuando un niño está preparado,
maduro para controlar sus esfínteres puede controlar
tanto el pis como la caca.

¿Y qué pasa si mi hijo pide hacer pis en la calle,


está bien que haga en el arbolito o en el
cordón de la vereda?
Lo importante es que lo que se repite, lo que se
hace rutina y forma hábito, sea el uso del baño. Si en
alguna oportunidad hay que resolverlo en un medio
no convencional, será un episodio aisaldo y no será
relevante.

RESPETO, COHERENCIA Y ESPERA SERáN LAS CLAVES


PARA PODER ACOMPAñAR FELIZMENTE ESTE
PROCESO.

Control de esfinteres

Si podemos pensar que el control de esfínteres es un


proceso difícil, ambivalente, desprolijo y cultural,
también sabremos entender que este cambio este
lleno de idas y vueltas, y que puede resultar extraño
en un comienzo. El bebé viene conociendo el mundo
de determinada manera y de golpe se enfrenta con
la necesidad de esperar, retener, hacer su pis y caca
en un lugar especial, aceptar que hay normas que
cumplir para poder ingresar al mundo de la cultura y
ser aceptado.
Esto nos permitirá estar alertas y a la vez relajarnos
para poder mirar y ayudar a nuestro hijo a que lo
logre.
Mirar significa, mirarlo a él en particular, cómo está,
qué hace, qué no hace, qué espero de él, cómo se
siente, y a partir de allí seguramente habrá recursos
para contenerlo, conociéndolo, aprendiendo con su
aprender a tolerar los devenires de su aprendizaje de
control.
Estas son algunas de las pautas para tener en cuenta
que esperamos que sean útiles para poder
acompañar un poquito más la complejidad de este
"gran momento de crecimiento en la vida de
nuestros chicos"

El control de esfínteres es…


•el resultado de un proceso que tiene idas y vueltas,
no es lineal y admite, desprolijidades, como todo
aprendizaje nuevo que intentamos.
•un paso de suma importancia en el desarrollo
mental, emocional y social del niño.
•la primera vez en que el niño toma la decisión de no
dejar libre curso a la satisfacción de sus necesidades.

•hacerse cargo de la incomodidad de la tensión que


significa controlar
•asimilar la ley de los adultos para integrarse al
mundo e ingresar a su cultura. O sea, aceptar que
hay reglas básicas y conductas que como papá y
mamá esperamos de él o ella..
•darse cuenta de sus necesidades, querer y ser
capaz de controlar sus esfínteres hasta que
encuentre el lugar conveniente e indicado.
•Un proceso que da la oportunidad de mirar al niño y
a la niña y revisar el vínculo familiar hasta el
momento.
•Crecer…

El control de esfínteres no es…


•sólo mantener seco el pañal.
•una carrera contra el tiempo.
•el mero aprendizaje de un hábito mecánico.
•algo, que se logra solo por ser entrenado o
educado.
•una actividad que se logra de una vez y para
siempre
•conveniente elogiarlos demasiado si lo logran, ni
enojarse ni reprobarlos ni humillarlos con gestos o
palabras despectivas si no lo logran.
•poner expectativas desmedidas sobre ellos, ni
compararlos con otros niños.
•una decisión exclusiva del adulto o del niño.

¿Qué necesita un niño para lograr el control de


esfínteres?
•Que sean respetadas sus iniciativas.
•Confiar en sus capacidades.
•Respetar los ritmos propios de desarrollo.
•Sentirse "sostenidos" y "contenidos" por redes de
seguridad afectiva con relaciones estables,
continuas, cálidas.
•Acompañarlo en el desarrollo del sentimiento de
eficacia y autoestima que lo alientan a:
- la exploración de sus propias capacidades
- la apropiación de las reglas de comportamiento y
costumbres de la sociedad en la que se cría, se
educa y crece.
- la apropiación del sistema de valores de su familia y
de su comunidad
- ingresar al sistema de límites y prohibiciones.
•Ser acompañados con empatía comprensiva en sus
esfuerzos.
•Respetar la iniciativa de asumir la responsabilidad
que los posicione cada vez más satisfactoriamente
frente a lo esperado por los adultos
•Tener conciencia de sí, utilizando el YO y el MIO.
•Poseer lenguaje comunicacional. (poder ser
entendido)
•Tener noción de su esquema corporal básico.
(brazos, piernas cabeza panza, cola, etc.)
•Reconocer las nociones de arriba, abajo, adentro
afuera, delante detrás.
•Tener experiencias de primeras elecciones (ropa,
juguetes)
•Tener experiencia de algunas despedidas previas
(chupete, mamadera, cuna con barrotes)
•Poseer destrezas motrices que le permitan
agacharse, girar, subir, bajar, saltar.
•Tener habilidad para subirse y bajarse el pantalón,
calzoncillo o bombacha solito o solita.

Diferentes etapas que atraviesan los chicos en


su proceso de aprendizaje del control de
esfínteres

Hacen pis y caca en el pañal, sin mostrar ningún


interés respecto al tema.
Avisan que se hicieron luego de que están sucios.
Avisan mientras están evacuando sus esfínteres.
Registran la necesidad fisiológica de hacer pis y caca
y pueden avisar antes.
Tienen ganas, avisan y llegan al baño sin que se les
escape. Pueden esperar.

Algunos datos para tener en cuenta


•Por lo general comienzan a controlar primero de día
y luego de noche.
•Por lo general se controla primero la orina y luego
las heces.
•Existe "el shock de la primera vez", entre la primera
vez que deposita su pis y/o su caca en la pelela o
inodoro, y las siguientes, pueden pasar entre 1
semana ó varios meses.
•Las nenas suelen lograr el control un tiempo antes
que los varones.
•El 90% de los niños controla esfínteres entre los 2 y
3 años sin necesidad de ser entrenados.
•El control definitivo se da aproximadamente a los 6
años.
•Ante cualquier situación especial es esperable que
se den retrocesos.
•Entre los pañales y la ropa interior existen
bombachas y calzoncillos de aprendizaje que son
útiles para favorecer este período de transición.

Adios al pañal!

En verano, decir adiós al pañal es más fácil que


en invierno. Cada "pequeño accidente" es mucho
más fácil de corregir porque es poca la ropita que el
niño lleva: es suficiente con un cambio de braguita
para que todo esté arreglado.
Si el niño ya ha cumplido los dos años, es
aconsejable aprovechar esta ocasión para enseñarle
a usar el orinalito. Se puede estar seguro de
conseguir este objetivo, si el pequeño da muestras
de una suficiente madurez del sistema nervioso
central (del que depende la percepción del estímulo
y el control de la vejiga y del intestino). ¿Cómo
descubrirlo? Si tu hijo posee las siguientes
habilidades, ya está listo:

• Pronuncia de modo correcto distintas palabras,


demostrando que comprende su significado.

• Es capaz de subir y bajar escaleras, incluso solo,


apoyándose en la barandilla.

• Consigue concentrarse en un juego durante, al


menos, 10 minutos seguidos.

• Maneja con facilidad el biberón o un juego.

Comprobados estos progresos, sólo te queda


intentarlo. En vacaciones, tendrás más tiempo para
seguir las primeras experiencias y podrás darle
ánimos para quitarle el pañal. Al principio, déjale sin
pañal durante el día y pónselo sólo durante la siesta
o por la noche. Enséñale exactamente dónde se
encuentra el orinal y recuérdale a menudo para qué
sirve. Si se hiciera pipí encima, déjale mojado
durante algunos minutos, de modo que note la
molesta sensación de estar mojado: la próxima vez,
le será más fácil acordarse. Lo importante es no
ponerle demasiado pronto en el orinal,
obligarle o insistir excesivamente.

Muchos padres pretenden a toda costa anticipar


este momento, que está considerado un paso
fundamental hacia el crecimiento. Sin embargo, el
mejor comportamiento es el de tener
consideración por las exigencias del niño sin
forzarle demasiado.

Qué hacer:

• Espera a que esté listo.


• Afronta con calma la situación.
• Diseña un plan de acción.
• Acepta los "accidentes" sin desanimarte ni ponerte
nerviosa.

Qué no hacer:

• Empezar demasiado pronto.


• Empezar en el momento equivocado.
• Apresurar al niño.
• Castigar al niño.
• Dar importancia a los consejos de los extraños.

Algunos niños tardan pocos días en acostumbrarse al


orinal, mientras que otros requieren algunos meses.
En consecuencia, es importante proceder de
manera gradual y trazando un "plan de acción"
preciso:

• Asegúrate de que el niño ya está listo para


utilizar el orinal.
• Hazte con el orinal y el equipo correspondiente.

• Explícale el proceso.

• Intenta quitarle el pañal.

• Crea una rutina: por ejemplo, acompáñale al


orinal después de las comidas y haz que se siente sin
pañal. Para ayudarlo a entender el significado de la
acción, puedes llenar previamente el orinal con un
poco de agua que después tirarás en el inodoro.

• Enséñale a vestirse y a lavarse las manos.

• Haz que se sienta independiente. Muéstrale


cómo se hace, pero dale a entender que puede
pedirte ayuda siempre que quiera.

• Cuando utilizar el orinal se convierta en una rutina


diaria, empieza a acostumbrarle a que lo use
también por la noche.

CONSEJOS para habituar al bebé a usar la


basinica

Para habituar al bebé a usar la basinica, es necesario


que este objeto le sea familiar. Para ello, es
aconsejable adquirirlo mucho tiempo antes de su
utilización y tenerlo en la habitación del niño, entre
sus juguetes favoritos. El pequeño debe sentirse libre
de jugar con él y utilizarlo: sólo así aprenderá a
conocerlo y no se asustará frente a la novedad
cuando deba usarlo.
Es importante no dejar al niño solo en el baño la
primera vez que lo use. Se le puede hacer compañía
contándole una historia, animándolo y premiando los
resultados obtenidos. Lo importante es que el hecho
de hacer las necesidades sea percibido por el niño
como algo natural, no como una cosa desagradable,
de la que avergonzarse. Para justificar al pequeño el
hecho de que sus necesidades se tiran por el
inodoro, se le puede contar que emprenden un viaje
para llegar al mar, inspirándose en cuentos como,
por ejemplo, el de Pinocho, que fue al mar en busca
de una ballena, u otros.

Mis consejos
Por Babbel

Un juego para ninOS y ninAS!!!!!!

Cuando empieces a quitar el panal a tu hijo/a, si


decides comprar una basinica pequena con tapa,
pega una foto de el/ella en la misma por fuera. Veras
como le atrae mucho mas la idea de hacer sus
"cositas" en su nica personalizada.

Si tu caso es como el mio que mi bb no quiso usar la


basinica, comprale un asiento para la taza del bano.
Y compra un cereal barato de figuritas o algo
atractivo para tu bb, pero que se pueda ir a la hora
de jalar la cadena.
El chiste de este truco es que le digas que van a ir a
pescar, arroja al inodoro el cereal, etc. Y ensenale a
atinarle con la orina!!! Dile que van a ir de pesca, a
hundir barcos, etc.

Es importante tambien que cuando hagan popo en el


panal, lleves el desecho al bano, arrojes en la taza el
contenido del panal. Asegurate de que le ensenes a
tu bebe que ese es el lugar donde debe de ir la
popo!!!! Para que empiece a comprender y a
asociar!!!
Desgraciadamente con mi bb no pude emplear lo de
la pesca!!!
Hice este truco y mi bb me regano por arrojar la
comida a la taza de bano!!! jajajajajajajajaaaaaaa!
Por lo visto me ensenanza de no jugar con la comida
si ha rendido frutos!!!!!

Cuando hace pipi o popo en la taza o en la nica sale


un cocodrilo para felicitarlo (cocodrilo de gomita,
para comer) sino cualquier gomita o dulce que le
guste!! A veces sale un dinosario, oso, etc. Lo
llamamos y tambien buscamos a ver donde aparece
y esa busqueda y espera tambien han rendido frutos.

A mi hijo le encanta la pelicula de la era del hielo,


pero se angustiaba cuando el bb pierde a los papas y
se alegraba mucho con el reencuentro entonces use
ese pretexto para decirle que lo mismo pasa con la
popo y la pipi!!

Otra cosa que me sirvio es explicarle a mi hijo el


proceso por el que pasa la comida. Le explique que
su comida favorita entra por su boca y despues hace
un recorrido en su pancita, esta toma los nutrientes
necesarios para que crezca sano y fuerte y que lo
que ya no necesita lo debe sacar, sentandose en el
escusado, diciendole adios y jalando la cadena!!! Le
decimos tambien que para que quepa mas su comida
preferida
debe hacerle hueco, dejando salir la que ya no
necesita para que de cabida a mas de su comida
preferida.

Una vez que le jalamos a la cadena, le decimos adios


a lo que se fue, entonces le llamamos a su abuelo
(que es su adoracion) para decirle que le acabamos
de enviar un regalito (los abuelos ya saben en que
consiste el juego) y anuncian que ya llego lo enviado.
Asi mi hijo perdio el miedo a hacer popo en otro
lugar que no fuera el panal!!!! Si usas este truco te
recomindo estar pendiente de que tu bb no aviente
otros objetos por el escusado, ya que a mi me paso
que tambien queria enviarle a su abuelo algunos
juguetes.

Tambien probamos, imprimiendo en una hoja varias


fotos de bb usando el bano y la nica y cada vez que
la usaba con exito entonces poniamos una estampa
de su personaje favorito sobre una de las imagenes,
hasta que la hoja estaba llena le comprabamos un
premio!!!!! Cuando empieces a quitar el pañal a tu hijo/a, si
decides comprar un orinal pequeño con tapa, pega una foto de él/ella
en la misma por fuera. Verás cómo le atrae mucho más la idea de
hacer sus "cositas" en su orinal personal.

Atravesar por esta etapa con mi bb, me llevo a leer,


investigar, inventar, analizar, estudiar y recaudar
todo lo relacionado sobre este tema!!!! Son muchas
las aventuras que he vivido al lado de mi bb durante
esta etapa, podria escribir mas tips, consejos, podria
compartir con ustedes las inumenrables experiancia
y las miles de historias que le he inventado a mi bb,
para que use el bano, le pierda el miedo y logremos
de la mejor manera transitar por esta nueva etapa
con exito, sin presiones y celebrando los logros
obtenidos.

Espero todo esto te sea de utilidad, encuentres en


estas lineas la ayuda y orientacion que estas
buscando!!!!!
Muchos saludos

BABBEL

Control de esfínteres

Al hablar en el consultorio de este tema tan interesante y


generador de preocupación en los padres, la primera pregunta
que surge siempre es ¿Cuándo? y la segunda ¿Cómo?. En
realidad lo más importante en el control de esfínteres es ¿Por
qué?.

Tu hijo va a controlar esfínteres cuando esté preparado y lo va a


hacer como corresponde independientemente de tu estímulo. Un
estímulo desmedido y a destiempo tiene más probabilidades de
generar trastornos que beneficios. (ver encopresis)

Una intervención a destiempo en el control de esfínteres es peor


que ninguna intervención.

Tu hijo va a controlar esfínteres porque es la evolución natural de


su desarrollo. Un día sostuvo la cabeza, luego se mantuvo
sentado, luego aprendió a sentarse sólo, a gatear,más adelante
se paró y finalmente aprendió a caminar sin ayuda. Todo esto lo
hizo sin que tu se lo enseñaras. Loa yudaste, asegurándote de
que no se lastimara y creándole un medio ambiente seguro para
que no tenga accidentes. Pero lo adquirió solo.
El control de esfínteres no se aprende, se adquiere naturalmente.

Ahora sí: ¿Cúando?


Para que tu hijo controle esfínteres tiene que haber cumplido con
una serie de pautas madurativas musculares, emocionales y
sociales que ocurren entre los 2 y los 3 años. Aunque la
estimulación puede acelerar el proceso en algunos chicos, en
otros puede alterarlo. No hay ningún apuro. Antiguamente se
creía que cuanto antes los chicos aprendían cosas nuevas, mejor.
Por eso se recomendaba estimulación temprana o estimulación
precoz. Hoy se sabe que el mejor momento para adquirir pautas
madurativas es “el momento adecuado”.

Los papás deberían preguntarse por qué están tan apurados para
que sus hijos maduren.

Pasado el año y medio tu bebé vaa sentir que pasan cosas en la


zona del pañal. Lo primero que nota es que está mojado y esto le
molesta.

Luego de hacer pis o caca va a pedir un cambio de pañal. Pero


aún está muy lejos de controlar. Primero tiene que ejercitar los
esfínteres (músculos que intervienen en la contención y
eliminación). A esta edad disfruta mucho eliminando parte del
chorro y cortando la eliminación, o asomando la materia fecal a
través del ano y volviendo a retenerla. Es un juego normal, que
nosotros no podemos ver, pero está ocurriendo y fortalece los
músculos esfinterianos.

Desde el punto de vista emocional tu hijo siente que el pis y la


caca forman parte de su cuerpo y no desea eliminarlos. Si no
usara pañales, luego de hacer caca jugaría con ella. Para poder
simbolizar estos juegos es muy bueno que juegues con tu hijo a
ensuciarse, que se moje pasando líquidos de un recipiente a otro,
que pinte con las manos, que juegue con masa, etc. Esta es una
edad para ensuciarse. Una preocupación desmedida en la
limpieza genera constipación. Para que internalice que el pis y la
caca hay que eliminarlos, cada vez que le saques el pañal con
pis, que lo tire a la basura y se despida: ¡chau pis!. Cuando el
pañal tiene caca, que la tire al inodoro y se despida: ¡adios caca!

En esta etapa no es bueno asociar la caca con la suciedad. Todas


las mamás repiten: ¡No toques eso nene, es caca! , cada vez que
quieren alejar a su hijo de algo.

Si tu hijo no habla lo suficiente como para expresar sus deseos y


necesidades difícilmente pueda comenzar a controlar esfínteres.
Existen libros infantiles que tratan el tema del control. Leelos con
tu hijo para que sepa que lo que le está pasando es normal y te
va a ayudar a transmitirle que es lo que esperas de él.

La principal dificultad del control de esfínteres no es retener, sino


eliminar a voluntad.

Si tu hijo disfruta reteniendo la caca, ¿Por qué va a dejar de


hacerlo? Para gratificarte a vos. Entonces no hay que presionarlo,
apurarlo, exigirle ni perseguirlo todo el día diciendo ¿Tienes
ganas de hacer caca?. Es muy común que los chicos le lleven la
caca a la madre como regalo porque, de hecho, para ellos es algo
muy valioso.

Tu hijo tiene que recorrer su propio camino. Tiene que pedir o


avisar que quiere ir al baño. No es bueno preguntarle
permanentemente porque provocamos una situación de
dependencia, donde él se desentiende de sus vivencias internas y
deja el control en tus manos. Esto generalmente también se ve
en otros aspectos o necesidades, porque muchas veces hay un
adulto muy ansioso que hace, interviene, digita, da, antes de que
el hijo demande. Como ejemplo puedo citar los chicos con
retraso del habla porque la madre habla por ellos y percibe las
necesidades antes de que el hijo pueda verbalizarlas.

Tienes que estar atenta, pero dale libertad y confianza para que
pida solo. Puedes preguntarle si quiere ir al baño, cuando lo veas
en actitud y entonces lo que haces es poner en palabras lo que le
sucede.

Este es un proceso dinámico con avances y retrocesos. Si le


quitaste los pañales porque tres o cuatro veces retuvo y pudo
hacer en la pelela o en el inodoro y de pronto se empezó a mojar
puedes volver a ponerle el pañal. Esto es parte de lo esperable y
lo más importante es que tu hijo sepa que lo acompañas en este
proceso y lo vas a esperar todo lo que haga falta.

Siempre se puede volver atrás.

Los papás consultan atemorizados por qué su hijo se ha vuelto


"regresivo". No se puede hablar de regresión en un chico de 2 ó
3 años, porque no se puede hacer una regresión a un lugar del
que nunca se ha salido.

El único mensaje debería ser: "Te acompaño y si ayer pudiste


estar sin pañal y hoy lo necesitas, te lo pondré". Los chicos
tienen cosas mucho más interesantes que hacer a esta edad,
antes que estar todo el día preocupados en el pis y la caca.

En cualquier orden de la vida, el reforzamiento positivo es


beneficioso ("qué bien lo hiciste, estoy orgullosa de ti"). Bajo
ningún concepto es aceptable que regañes a tu hijo, que lo
humilles, que lo ridiculices o lo compares con otros amigos o
hermanos que ya han logrado el control de esfínteres. Recuerda
que no hay nada que él pueda hacer para controlar. No depende
de que se acuerde o de que esté atento. Debe estar maduro para
eso y humillarlo o pretender acelerar el proceso es muy
perjudicial. Tu hijo debe estar de acuerdo, debe saber
exactamente qué está ocurriendo y qué se espera de él ("como
hace varias noches que no mojas el pañal, ¿te gustaría dormir
con calzoncillo? Si no quieres, probamos más adelante").

Aunque tu hijo controle durante el día, pueden pasar aún muchos


meses más hasta poder hacerlo por la noche. Luego de varias
noches con el pañal seco, tu hijo está listo para dormir sin él. Es
bueno que se lo digas y que si se despierta para hacer pis que te
avise, así lo ayudas.

Habitualmente se controla primero el pis diurno y luego el


nocturno. El control fecal es más variable y suele ser más
dificultoso.

Recuerdo un caso muy especial de Delfina, de 3 años, quien


hacía pis en el inodoro desde los dos años, pero no quería hacer
caca y pedía el pañal. Los papás decidieron sacarle los pañales
definitivamente y le colocaban un diario en el piso de la
habitación para que hiciera caca allí. Luego de algún tiempo le
dijeron que le iban a colocar los diarios en el baño y de esa
manera la fueron acercando al baño, pero seguía negándose a
sentarse en el inodoro, a pesar de hacer pis allí sentada. Un día
pidió que le colocaran el diario (en la primera página estaban las
fotos del casamiento de la princesa Máxima, que Delfina había
estado viendo con su mamá) y cuando fueron a juntar el diario
¡Delfina había hecho en el inodoro! La mamá la felicitó y Delfina
le dijo ¡Que te piensas, que voy a hacer caca arriba de la
princesa!
Quedó absolutamente claro que Delfina no tenía ningún problema
madurativo ni orgánico, simplemente le faltaba un buen motivo
para hacerlo.