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íf!aducción de

NORA· RABOTNIKOF MASKIVKER

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LA

DIALÉCTICA. NEGATIVA

ORIGEN

DE

THEOJ?OR W.

ADORNO,

WALTER

DE

BENJAMIN

FRANKFURT

Y EL INSTITUTO

,

'

.

WALTER DE BENJAMIN FRANKFURT Y EL INSTITUTO , ' . • SUSAN BUCK-MORSS ME XleO ESPAt'IA

• SUSAN BUCK-MORSS

ME XleO ESPAt'IA ARGENTINA COLOMBIA

ME XleO

ESPAt'IA

ARGENTINA

COLOMBIA

~!.9ffi.~~~~~-~.~.~.de españa editores, sa siglo veintiuno argentina editores, sa ~JV.I~_,y~L~.'!.~n~~.~~~,!!la,
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siglo veintiuno argentina editores, sa

~JV.I~_,y~L~.'!.~n~~.~~~,!!la,ltda

portada de anhelo hernández

primera edición en español, 1981 © siglo xxi editores, s. a.

ISBN

968-23-1087-3

primera edición en inglés, 197 7

copyright.@

titulo original:

1977 by susan buck-~orss.

. the origin of negahve dialecttcs, theodor w. adorno, walter

benjamin,

and

the frankfurt

institute

derechos

reservados conforme a la ley

impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico

70

21

íNDICE

1

PREFACIO

LOS

11

l.

COMIENZOS

INTELECTUALES:

21; Viena,

LA

UN

ENSAYO

BIOGRÁFICO

Marx, 54;

:Frankfurt am Main,

y Walter Benjamín, 60

SIN

39; Freud y

COMO

Berlín .

2. MARX

PROLETARIADO:

TEORÍA

PRAXIS

El materialismo dialéctico de Adorno, 70; Recepci6f! de Lukács, 72; Rechazo del proletariado, 77; El artista como trábajador,, 84; El ejemplo de la música revolucionaria, 92

3.

DIALÉCTICA

SIN

IDENTIDAD:

LA

IDEA

DE

JUSTORIA

NATURAL

102

Historia y forma estética, 102; La tOtalidad perdida:. la historia en fragmentos, 106; Relatividad histórica y no identidad, 112; His- toria natural y naturaleza histórica, 119; El carácter doble de los conceptos, 129

4.

UNA

LÓGICA

DE

LA

DESINTEGRACIÓN:

EL

OBJETO

139

Los orígenes de la dialéctica negativa, 139; Lo particular concreto

y el dilema de la filosofía burguesa, 154; La verdad inintencio-

5.

6.

nal,

UNA

168

LÓGICA

DE

LA

DESINTEGRACIÓN:

EL

PAPEL

DEL

SUJETO

El individuo como sujeto de la experiencia,

ta: transformación mimética, 183; El nombre, 189 j Constela-

ciones,

177; Fantasia exac

193.

EL

MÉTODO

EN

ACCIÓN:

LA

CONSTRUCCIÓN

DE

CON5TELACJONES

203

Principios de la construcción, 203; Imágenes históricas, 2~3

7. EL

MÉTODO

EN

ACCIÓN:

LIQUIDACIÓN

DEL IDEALISMO

230

177

La prueba material, 230; Descodificando a Kierkegaard:

gen del intérieur burgués, 235

[7]

la ima

.

'

,e

-

8

8.

TEORÍA Y

ARTE:

EN

BÚSQUEDA DE

UN

MODELO

ÍNDICE

249

La

experiencia

estética,

249;

El

surrealismo

como

modelo:

la

eX'periencia del

haschisch,

252;

Crítica del

surrealismo:

la

ato·

n.~Iidad como modelo, 258; El modelo estético y sUs límites, 268

9.

EL

DEBATE

Emigración,

ADORNO-BENJAMIN:

LAS

CUESTIONES

274;

Origenes

del debate,

279;

El

rostro

de Jano,

274

204; PolítiCa y reproducción tecnológica del arte, 293

10. EL

DEBATE ADORNO-RENJA1>1IN:

DIFERENCIAS

POLÍTICAS

11.

Adorno·, se une al

Iaire:

sobre Baudelaíre:

Justituto, 302; El primer ensayo sobre llaudc-

308;. El

s~gundo ensayo

la extinción del sujeto cognitivo,

la extinción del sujeto histórico, 316

EL

DEBATE

ADORNO-DENJAMI N:

RÉQUIEM

302

323

A

MIS

PADRES

El

aislamiento

del

inmigrante,

323; La tesis de Benjamin sObre

la

historia,

330;

La

fisiognómica

social,

343;

La

personalidad

autoritaria,

346

12

EPÍLOGO:

EL

BIBLIOGRAFÍA

i

MÉTODO

DE

LA

DIALf.CTICA

NEOATlVA

358

368

Theodoi W. Adorno, 368; \Valter Benjamin, 377; Max Horkhei~

mcr,

378;

Memorias

y

recuerdos,

379;

Otras

obras

primarias,

379;

Obras

secundarias,

381

·

,;'

PREFACIO

··;~.

·''
·''

En la década de los sesenta, Theodor W. Adorno se convirtió en el teórico más controvertido de la Nueva Izquierda alemana. Después de la guerra restableció en Frankfurt, junto con Max

Horkheimer, el otrora exilado lnstitut für Sozialforschung (Insti- tuto de Investigación Social) y, desde el retiro de Horkheirner en

en

1959, Adorno fue su

director. Al Instituto, que. permaneciera

los Estados Unidos durante la época del nazismo,. se le identificaba con la Teoría Crítica, original método de análisis freudo-marxista desarrollado allí cuando Horkheimer fue nombrado director en 1931 y Herbert Marcuse era uno de sus miembros más ilustres. La Teoría Crítica no consideraba al marxismo corno· uria cos- mología sino como un método y al pensamiento dialéctico como la médula de ese método, así como a la dialéctica corno una he- rramienta para el análisis crítico de la sociedad y no para la cons- trucción de sistemas metafísicos. En lugar de tratar de encuadrar dogmáticamente las condiciones históricas actuales dentl'o de la teoría marxista, aplicaba el método de Marx al presente, y su crí-

tica de los fenómenos psicológicos más contemporáneos de la sociedad burguesa del momento -la "industria cultural", los me- dios de comunicación, el conformismo- constituían para los estu- diantes de los cincuenta y los sesenta un llamado más perentoriD que el análisis clásico del trabajo asalariado. Su crítica de las pautas de dominación autoritaria dentro de la sociedad burguesa

se aplicaba tan1bién a las pretendidas sociedades "revolucionarias'"

de la Rusia soviética y de la Europa oriental. La influencia intelectual de Adorno y Horkheimer fue aún mayor que la de 1\{arcuse, quien decidió permanecer en los Estados Unidos, ya que tuvo una influencia decisiva, no sólo sobre una, sino sobre sucesivas generaciones de estudiantes de la posguerra. Algunos de los mejores se sintieron atraídos por ellos al Instituto, el primer lugar en la Alemania de la posguerra dónde podía estudiarse sociología marxista y psicología freudiana C<?Jl el fin de comprender analíticamente al fascismo que los había puesto fuera de la ley. La preminencia del Instituto tuvo su origen en la paradoja de su situación histórica: sus miembros estaban total- mente inmersos en la tradición intelectual alemana que critica-

[ 11 J

i·· '

16

marxismo por parte del

Instituto, fue

ntacwn a

Marx,

así

como

también

un

PREFACIO

para Adorno una aproxi-

reconocimiento

mayor de

los Hrpites de la praxis intelectual -de allí el creciente pesimismo en el tono de su crítica cultural. La verdadera influencia formativa sobre Adorno tuvo lugar antes de 1931, y provino de Walter Benjamín. La conferencia inau- gural documenta de manera clara este hecho, que no hace más que aumentar el misterio que rodea el origen de su filosofía. La

conferencia procura ciertos lineamientos para una teoría "dia- léctica", "materialista", que es intencionalmente marxista; sin enl-

bargo, lo hace a través de un lenguaje y categorías conceptuales

tomadas de la tempnma filosofía de Benjamín, no marxista y no

fuentes

kantis-

materialista.

:Éste incorporaba elementos

tan

remotas

como

estructurales

de

aparenten1ente

el misticismo judio, el

mo, el platonismo y el romanticismo alemán. La cuestión suscitada por la conferencia inaugural de Adorno es el enigma al que este estudio trata de responder: ¿cómo la temprana filosofía no marxista de Benjamín proporciona la clave para el método dialéctico, materialista, de Adorno? La respuesta

supone seguir a Adorno en un doble proceder: traduciendo las

concepcioi-les originales de Benjamín a un marco te6rico ntarxista,

y sustentando filosóficamente la teoría marxista con la ayuda de

estas concepciones, con el objeto de probar de manera inmanente

que

el

materialismo

dialéctico

era

la

única estructura

válida

de

la experiencia cognitiva. Esta tarea diferenciaba el trabajo de Adorno de la l deologiekritik, crítica de la función ideológica y social de las ideas, característica de los ensayos escritos por otros miembros del Instituto de Frankfurt. Adorno. no sólo pretendía demostrar la falsedad del pensamiento burgués, quería demostrar que precisamente cuando el proyecto burgués -el proyecto idea- . lista de establecer la identidad entre el pensamiento y la realidad material- fracasaba, era cuando demostraba, sin intención, la ver- dad social, probando entonces la preminencia de la realidad sobre el pensamiento y la necesidad de una actitud crítica y dialéctica de no-iden~idad hacia ella -probando en otras palabras la validez

del

conociiniento rnaterialista,

dialéctico.

El proyecto de Adorno no se ajustaba claramente a la tradi- ción filosófica hegeliano-marxista. Al rechazar el concepto de historia como progreso e insistir en la no ide'ntidad de razón y realidad, rompió decisivamente con Hegel; al separar su filosofía de toda rejerencia al proletariado, rompió radicalmente con Marx. Adorno estaba tan influido por la fenomenología de Husserl como por la de.Hegel. En realidad, podría decirse que si el eJ<istencia-

.

"

PREFACIO

 

17

lismo de

Kierkegaard

y

el

materialismo

de

Marx

representaron

las

dos

ramas

de

la

protesta

contra

Hegel,

habría

un

paralelo

Pero

su cialismo, su comprensión de la dialéctica se modelaba más sobre

si

entre las respuestas

existen-

de

Heidegger y de

lado

de

Marx

en

Adorno

a

Husserl.

del

Adorno estaba

del

rechazo

la experiencia

e~tética que,

como

en

Marx,

sobre

la experiencia

de la produccióti económica.

Adorno se

pensaba a sí mismo como artista, y el tiempo que pasó en Viena en la década de 1920 estudiando el método de composición de Schonberg con Alban Berg, aunque breve, dejó una huella inde- leble. Benjamín y él consideraban al arte como una forma de co-

Este último

punto

es

particularmente significativo.

nocimiento científico.

Quizá su

contribuci6n más

importante

fue

la de redimir a la estética como una disciplina cognitiva central,

una forma de revelación secular, y en insistir en la convergencia

estructural de las experiencias científica y estética. Desafiaban así

del pensamiento burgués, la oposición

un dualismo fundamental

binaria entre la "verdad" científica y el arte como "ilusi6n", que

había

Sus

peligros de

caracterizado

al

pensamiento

demuestran

burgués

la

desde

y

carreras

intelectuales

tratar de

promesa

culturas.

reconciliar estas dos

el

siglo

también

xvn.

los

A

pesar o qúizá a

causa de la

cercanía de

las

posiciones inte~

lectuales de Adorno y de Benjamín, se vieron comprometidos en un extenso debate, documentado en su correspondencia, en la cual

Adorno se encontró a sí mismo en la anómala posición de defender

la filosofía de Benjamín contra el propio revisionismo de este último. Fero déspués del suicidio de Benjamín en 1940, su in- fluencia sobre el pensamiento de Adorno permaneció y su mente brillante y excéntrica ronda incluso en los escritos sociocientíficos más empíricos del Adorno de los últimos años. La historia de su amistad intelectual constituye el tema central de este estudio. La primera parte, cuya introducción es un capítulo biográfico que describe el temprano desarrollo intelectual de Ador- no, analiza sus concepciones filosóficas tal como fueran articu- ladas por primera vez a comienzos de la década de los treinta

surgió

de una ponencia completada en 1974. La segunda parte regresa

y demuestra

su' deuda

para

con

Benjamín.

Esta

sección

a

la eStructura cronológica del capítulo introductorio, delineando

el

debate teórico entre Adorno y Benjamín, y concluye con el sui-

cidio de Benjamin y la reacción de Adorno al hecho, en particular su sublación de las técnicas más audaces de Benjamín en la meto- dología de investigación empírica de The authoritarian personality (1950), el estudio social-psicológico iniciador a través del cual

•·.

18

PREFACIO

mejor se le conoce en este país. El recuento termina en 1953 cuando, a la edad de cincuenta años, Adorno abandona los Estados Unidos para regresar a Frankfurt y se une a Horkheimer en el recién restablecido Institut für Sozialforschung. Este libro habrá cumplido su objetivo si iogra introducir la "dialéctica negativa" a un a u di torio de habla inglesa, si demuestra la originalidad del proyecto filos6fico de Adorno en comparaci6n

con

otros

exponentes

del

marxismo

occid~ntal, y si muestra

la

conexi6n hist6rica del proyecto con la teoría de W~lter Benjamín, plantea la discusión sobre la contribución de Adorno dentro de una correcta comprensión de lo <¡U€< pretendió r_eálizar.

RECONOCIMIENTOS

,,

Estoy profundamente en deuda con Rolf Tiedemann, fin c.uya gene~osi·

dad

y ,preciada

amistad

no

pod_ría

haberse

escrito

este

hbro

QUie~o

agradecer al Deutsche Academische Austauschdienst por el est1pend10 con el que apoyó mi investigación en 1971-1972. Debo agradecer ta_m' bién a Martín Jay, Hirsham Sharabi, David Goldfrank, Norman Levme

y Marcus Raskin por sus pen~trantes comentarios .Y críticas; ~ mi fam.i·

lía de Frankfurt, Wolfgang Bock, Gisela Engel, Fntz Hermanm, Clau~1a Honegger, Klaus Schroter y Gunter Wegeleben, por su ayuda y hospl_ta- lidad; a István Csicsery-Ronáy, Regina Schmidt, .Neal Wadler e lrvmg

Wohlfahrt por su en:_tusiasmo ·en nuestras largas

di~cusi~nes, y a Ma.ria

Tokié por su ayuda en la preparación del manuscnto.¡ Estoy agradecida

a Elliott p~r su paciente y jovial apoyo.

·.

·

_ ·

Finalmente quisiera agradecer a cuatro muJeres cuyas ensenanzas fue~

ron inspiradoras: Dorothy M. Brown, Evalyn A. Clark, Gladys M . Kingslcy y Thercsa L. Wilson.

r

[ 19]

l. LOS COl\HENZOS INTELECTUALES:

UN ENSAYO BIOGRAFICO

FRANKFURT AM

MAIN

Nació Theodor Wiesengrund Adorno 1 en Frankfurt am Main el 11 de septiembre de 1903. Su padre, un próspero comerciante de vinos, le proporcionó toda la seguridad económica y emocional de un hogar burgués, pero no parece haberse metido con la educa- ción de éste, su único hijo. El niño se crió con las dos mujeres de la casa: su madre, Maria Calvelli-Adorno (que tenia 37 años cuando nació Theodor) 2 y su hermana soltera Agathe.s Eran ca- tólicas, corsas, hijas de una cantante alemana y de un oficial del ejército francés de antepasados genoveses, 4 pero sobre todo hay que destacar que ambas practicaban música: Maria cantaba profesio- nalmente y Agathe tocaba el piano como acompañante de la famosa cantante Adelina Patti." Ambas poblaron de música el mundo infantil de Adorno. Aun antes de que Adorno pudiera leer las

1 Jay refiere que Friedrich Pollock le pidió a Adorno que suprimiera el Wiesengrund de su .nombre cuando éste llegó a unirse al exilado Institut

für Sozialforschung;,eh Nueva York en 1938, 11 porquc había demasiados nombres con resonancias judías en la lista del Instituto" (Martin J3.y, The

dialectical

imaginat~On: a history

of

the

Frankfurt

School

and

tlze

lnsti-

tute

of Social Research,

1923-1950.

Boston,

Little,

Brown,

1973,

p. ·34·.)

Sin embargo, ya en 1920 había decidido firmar sus artículos publicados como Wiescngrund-,Adorno, no por conveniencia !'lino quizá por razones estéticas (comenzó 'a utilizar el guión cuando estudiaba composición cou Berg en Viena) o personales (se identificaba más con el lado materno de la familia). ~ Tenía 73 en 1939, según una carta de Adorno a Benjamín del 1? de febrero de 1939 (Frankfurt am Main, legado de Adorno.) a Horkheimer escribió que Agathe "desempeñó un papel decisivo en su crianza. Adorno h3.blaba cálidamente de Agathe como de su segunda madre" ( Ivlax Horkheimer, 11 Ü ber Theodor W. Adorno: Ein Gesprach am 8. August 1969, aufgezeichnet von Bernhard Landau", en Hermann

Schweppenhituser, ed., Theodor

lung, Frankfurt am Main: Suhrkamp Verlag, 1971, p. 20). La muerte de Agathe en el verano de 1935 fue un rudo golpe para Adorno (carta de

Adorno a llenjamin, julio de 1935, Frankfurt am 1v1ain, legado de Adorno).

w·. Adorno

zum Gedii.chtnis: Eine Samm~

'

En su viaje

a

Italia, Adorno descubrió

antepasados

italianos

habían

tenido

título

(no

sin

algún placer)

nobiliario.

que sus

1 Jay, The dia.lectical imaginatiou~ p. 22•

[21)

fi

22

LOS

COMIENZOS

INTELECTUALES

r notas, era capaz de seguir las partituras reconstruyendo el sonido de memoria. 6 Cuando creció, Agathe le enseñó piano, y juntos tocaban las transcripciones para cuatro manos de los clásicos de

la

historia

n1usical.

Adorno

recordaría:

"Tocar a

cuatro

manos

trajo como regalo de la niñez a los genios del siglo XIX burgués a cmnienzos del :xx." 7 Adorno se sentía como en casa en esta tra-

dición cultUral burguesa,

enormes volúmenes

tan alemana~ Los

'

de

lomo verde

introducían

la música

sinfónica

y

de

cá1nara

en

"la vida del hogar"; formaba parte del moblaje familiar, tocada

en el piano "sin miedo de interrupciones y de notas falsas"; "per-

tenencía a la familia" . 8 Pero si la doméstica familiaridad le sustraía a la música cierto

tlpo de aura, si para Adorno la música "seria" no sería jamás

intocable y su "grandeza" no despertaría niqguna reverencia auto- ritaria, mantenía en cambio una aureola de otra clase, aquella

que, según Benjamín, estaba amenazada de muerte en la era mo- derna de la reproducibilidad mecánica del arte. 9 A diierencia de las grabaciones de radio y fonógrafo, cada reproducción recreaba esta música, la traía a la vida, la producía activamente y no la

"Tocar a cuatro manos era mejor que

consun1ía en forma pasiva:

la Isla de los muertos [reproducción del cuadro de Arnold Bi:ick- lin] que estaba sobre el aparador; en verdad había que conquistar

de nuevo la sinfonía cada vez con el fin de poseerla., 10

La madre y la tía. conectaron a Adorno con una herencia cul- tural, dándole una orientación intelectual que demostró ser. más decisiva que cualquier otra identificación social o religiosa. De origen francés, la familia materna no tenía raíces sociales en Ale- mania, como tampoco las tenía su padre, judío asimilado. Adorno fue bautizado católico, confirmado protestante -sin duda por una cuestión de conveniencia- y {excepto por un breve período de interés en el catolicismo durante la década de los veinte) 11 fue

0 Theodor W. Adorno,

11 Vierhündig, noch- einmal"

( 1933), Jmpromptus:

FRANKFURT

AM

MAIN

23

durante toda su vida ateo. 12 Como su padre no hizQ¡,ningún intento por imponerle su propia religión ni su profesión, Adorno, a dife- rencia de muchos de su generación, 13 no se sentía impulsado a re- belarse contra 'el mundo de su padre. Sin embargo, como sus raíces· sociales eran superficiales, esta ausencia de rebelión no implicaba· un conservadurismo intelectual. Frankfurt am ·Main era uüa

ciudad secular, socialmente móvil, que mantenía ¡en el siglo xx algunas saludables características del liberalismo burgués, y cierta apertura y ausencia de dogmatismo caracterizaban a su amplia población judía.'• Por supuesto, no dejaba de haber antisemitismo durante los años anteriores a Hitler, pero, como recordaría Ador- no, su expresión abierta era "bastante poco común en la ciudad de comerciantes que era Frankfurt". 15 Era provinciana comparada

con Berlín; sin embargo, tenía una activa vida cultural, una prensa

liberal, y una nueva universidad, relativamente liberal, que atraía a algunos de los más originales y críticos pensad9res de la Ale- mania de Weimar como profesorado. · Existía en Frankfurt ese curioso fenómeno social por el cual una clase alimenta entusiastamente a los intelectuales y artistas que la atacan_ Sin embargo, a pesar de la relación, ambos mundos permanecen diferenciados. De ahí que fuera posible para el dotado y precoz Adorno, destinado desde su niñez al mundo de los in- telectuales y artistas, crecer en una relativa ignorancia del reino

equivoco, usted ha adoptado recientemente fuertes convicciones católicas. Éstas me resultan muy, muy familiares. Yo también pensé alguna vez que sería posible reconstruir nuestro mundo escindido a través del ardo cató~

lico, y en aquella época, hace diez años, estuve. a punto de convertirme, conver15ión que senda muy cercana como hijo de una madre muy católica,

No fui

perennis ·me

pareda irremisiblemente romántica y contradictoria con cada rasgo de nuestra existencia, y no fui capaz de descubrir ninguna pista en SchOnberg"

(carta de Adorno a Krenek, 7 de octubre de 1934, Theodor J·V. Adorno

und Ernst Krenek: Briefwechsel, comp. por Wolfgang Rogge, Frankfurt e

e

e

capaz

de hacerlo.

La

integración

dr!

la

philosophia

yfÍ

am Main:

Suhrkamp

Verlag,

1974, p.

46.)

Zweite Folge

neu

gedruckter musikalischer Aufsiitze, Frankfurt am

Ivlain:

12 En la década de los sesenta el discurso de Horkheimer tomó un tono "'1! d,e

w

t

Suhrkamp,

' !bid.

1969,

p.

142.

rel!fJ;o; éste no fue el caso de Adorno.

- éase el capítulo sobre "The revolt of the son", en Peter Gay, Weimar

-

.1

W

' !bid.

culture:

the

outsider

as

insider,

Nueva

York:

Harper Torchbooks, 1968,

" Walter Benjamin,

uThe work

of art

in

the age

oí mechanical

 

pp.

102-100.

duction"

( 1936), llluminations, ed. e

introd.

de

Hannah Arendt,

trad.

de

"-• El número de judíos en Frankfurt ascendía a cerca de •·29 000 en

 

Harry Zolm, Nueva York, Schocken Books,

1969, pp.

217·251.

1925, y era Ja segunda comunidad judía de Alemania. La primera era

 

10 Adorno,

"Vierhündig, noch

einmar'

(1933),

Impromptus,

p.

l·t3.

Berlin con un número seis veces mayor ( 173 000). Véase Otto' Fricdrich,

 

u

Mientras estudiaba en Viena con

Berg

(Que sí era cat6Iico),

Adorno

Be/ore the deluge:

a portrait

of Berlín in

the

1929•s 1 Nueva York, Harper

 

acarició la idea de convertirse al catolicismo (cosa que Schünberg, judío por nacimiento, ya habla hecho), pero cambió de idea a causa de la

and Row,

1972, p.

110.

115 Theodor VV. Adorno, "Der wunderliche Realist: Über Siegfried Kra-

metafísica

religiosa

que

habría

tenido

que

aceptar,

Todo

esto

está

do-

, cauer" (1964), Noten zur LiteraturJ vol. 3, Frankfurt am Main: Suhrkamp

cumentado

en

la

correspondencia

a

Ernst

Krenek

de

1934:

"Si

no

me

Verlag,

1965, p. 85.

.

~

,.'

-

24

LOS

COMIENZOS

INTELECTUALES

de los negocios y de la política práctica. En 1914 era demasiado

, joven para ir a la guerra, y por lo tanto se vio protegido de esta experiencia brutal que afectó de manera traumática a tantos inte- lectuales ligeramente mayores que él, aunque de su generación. En.,l918-1919, mientras Alemania se recuperaba de la derrota mi- litar y del levantamiento político, a los quince años, Adorno es- tudiaba música y pasaba sus horas libres leyendo a Kant. Su ins- tructor en Kant era Siegfried Kracauer, catorce años mayor y amigo de la familia: "Por más de un año, regularmente, los sába- dos por la tarde, leía conmigo la Crítica de la razón pura." 18 Pero no debe presumirse con demasiada ligereza que éste era el entre-

namiento de un "mandarín" gennano. 17 Adorno no sentía una reve-

rencia ciega por la cultura pasada y no intentó nunca despreciar el presente apoyándose en su autoridad: se acercó a la cultura con

en

Adorno de

una pasión tan auténtica como íntimamente

personal.

Como

.su primer contacto con la música, lo que excitaba a

esta introducción a la filosofía era que exigía de él un compromiso

activo. Kracauer no le enseñaba

un sistema cerrado

K~nt com·o

y reificado de pensamiento por asimilar, sino que, por su aleja- miento histórico, era vitalmente relevante para el presente:

Excepcionalmente dotado desde el punto de vista pedagógico [Kracauer]

hb;o hablar a Kant para mi. Desde el inicio, bajo su guía experimenté

el

trabajo no como una mera teoría del conocimiento, como un análisi::

de

las

condiciones de

los

juicio~ científicamente

válidos,

sino

como

la

clase de texto cifr~do a partir del cual

las condiciones

históricas del

es-

píritu [Gél.ist] podían leerse, con la vaga

expectativa

de

que

algo

de

la

verdad

misma iba

a

conquistarse.ls

En 1921 Adorno aprueba el examen Abitur y deja el Kaiser Wilhelm Gymnasium para ingresar a la nueva universidad de Frankfurt; 19 Tenía 18 años y era autor de dos artículos ya publi-

10

lbid.J p. 83.

17 Véase Fritz

K.

Ringer,

Tite

German

academic

communityJ

University Press,

1969.

decline

of

1890-1933,

the

German

Cambridge,

mandarins:

Mass.,

tha

Harvard

19 Adorrlo, "Der wunderliche Realist" ( 196+), N aten zur Literatur,

\'ol. 3, pp. 83-84. Sobre la amistad entre Adorno y Kracauer, véase :rviartin Jay, 11 The extraterritorial l.ifc of Siegfried Kracauer", Salmagundi 31/32

(otoíio de

1975-invicrno de

1976):

49-106.

de

1 ~ "La Universidad cie Frankfurt era por aquel 'entonces la más joven

formaba

al

Alemania.

Al

mismo

tiempo,

parte

de

las

más

antiguas,

menos de manera indirecta. En su forma actual, había sido fundada a partir

de la mudanza forzada a Frankfurt de la sección· alemana de la Univer- sidad de Estrasburgo, hacia fines de la primera guerra mundial." (Ernst Erich Noth, "In der vermeintlichen Hochburg des Libcralismus: \Vie

'

FRANKFURT

AM

MAlN

25

{;ados: un breve ensayo sobre el expresionismo 20 y un comentario

,sobre una nueva ópera de su maestro de música, Bernhard

Sekles. 21

Sin embargo, a pesar de sus logros, todavía conservaba la excitada

intensidad, la "bestial seriedad"2 2 del protegido. Era impresio- nable, buscaba la compañía intelectual de hombres mucho mayores que él. Pásó rápidamente a través de los cursos, estudiando filo-

:sofía,

sociología,

psicología

y

música,

y

recibió

su

doctorado

en

filosofía tres años más tarde, en 1924. Fue una época de acumular ·conocimientos más que de auténtica originalidad intelectual. Fue

·BU iniciación

en

las

controversias

filosóficas

que,

legado

en

gran

parte de los pensadores de la preguerra, habían llegado a dominar

los círculos académicos.

La cultura burguesa europea, en autoproclamada crisis desde antes de la guerra, se arrebolaba con los síntomas de lo que parecía una fiebre mortal -al .igual que la estructura politica y econó- mica sobre la que se sustentaba. De manera significativa, los dos fenómenos culturales más amenazados eran precisamente las dos pasiones de Adorno: el arte y la filosofía. Mientras que el arte se veía amenazado desde fuera por una tecnología que mecanizaba

su produccióri y alteraba la experiencia estética, 28

el

movirniento

expresionista de la preguerra había liquidado las formas burguesas de la música, la pintura y la literatura desde adentro. Como es- cribió A9orno en su primer artículo publicado, la misma posibili-) dad del arte estaba en duda: 1 'El a~te de la época se enfrenta a la

cuestión de la continuación de su existencia." 24 En el caso de la

man im Franldu~.t der dreissiger Jahre studierte", en Frankfurter Rund:;~

chau, núm.

269,

sábad'o

20 de noviembre de

1971,

separata,

p.

v.)

110 Firmado T. ·'\Viesengrund,

haftigkeit:

2,

9

( \ 920):

"Expressionismus

Neue

und

kllnstlerischc ,Wahr·

(Drcsdcn],

Zur Kritik neuer Dichtung", Die

233-23G.

Schaubiihne

21 Theodor w'icsengrund, "Die Hochzeit des Faun: Grunds3tzliche

neuer

Blii.tter fiir Kunst

Bcmerkungcn

zu .Bernhard

Seklcs'

Oper",

Neue

und Literatur [Frankfurt am Main]

4

(1921-1922):

61-62,

y

5

(1921·

1922):

68· 70.

22 Así se describía Adorno a sí mismo (tierisch ernst) tal como era a mediados de la década de los veinte. (Theodor W. Adorno, Berg: Der Afeister des klei~sten Vbergangs [1968], Gesammelte Schriften, vol. 13:

Die musikalischen lvfonographien:~ ed. Gretel Adorno y Rolf Tiedcmann,

1971, p. 361. En las notas siguien-

tes, Gesammelte Schriften se abreviará GS.) 23 Esta evolución, que Adorno y Benjamín habrían de considerar tan importante, había sido observada antes de la guerra por Wcrncr Sombart y articulada en su influyente ensayo "Tcchnik und Kultur", Archiu für

Frankfurt am Main:

Suhrkamp Verlag,

Sozialwissenschaft und Sozialpolitik [Tubinga], 33

( 1911):

305-347.

.

u

Wiesengrund,

"ExpressionismUs

und

künstlcrische

\Vahrhaftigkeit"

(1920), p. 235.

26

LOS

COMIENZOS

INTEI.ECTUALES'

FRANI<.FURT

AM

MAIN

.,

27

filosofía, ya no se pretendía que proporcionara un sistema omni- comprensivo de todo el conocimiento, y estaba en peligro de re- troceder a los problemas de la lógica formal, mwntras que sus' preocupaciones tradicionales se transformaban en dominio de las.

nuevas ciencias sociales. El relativismo, tanto histórico como cien-

tífico, erosionó los cimientos de la filosofía burguesa cuando Einstein dio vuelta a la física newtoniana y Dilthey cuestionó incluso la. atemporalidad de las formas cognitivas, desafiando la universa- lidad de la subjetividad racionaL Si la Weltanschatwng burguesa se desintegraba, las palabras no· tenían poder para reconstruirla. En la era de la fotografía y de las. primeras películas mudas, la lógica lineal 'de la palabra escrita perdía su monopolio. Más aún, poetas y filósofos - Trakl, Hof- mannsthal, el joven Wittgenstein- habían .comenzado a pregun-· tarse si el lenguaje era capaz de comunicar: la verdad.

la.

cultura burguesa. El debate consistía en saber si aplaudir o lamen- tar la ·situación. Ser joven (con el estómago lleno) en esta época de crisis era tener la oportunidad dorada de lograr una contribución ···· original. En la década de los veinte, todavía parecía que "todo ·-··.estaba permitido"?" Dados sus antecedentes judíos y extranjeros Adorno carecía de influencia social o política que perder, así como de interés alguno por perpetuar el antiguo orden. Podía antici- parse que se uniría a la avant-garde intelectuaL El año en que entró a la universidad, Adorno leyó Geist der

una y la misma cosa. Eso ya no era bien visto [en Alemania]". 21 Corno Schi:inberg en música, como Kandinsky en pintura, Bloch desarrolló las posibilidades creativas liberadas por la desintegra- ción de las formas. En nombre de un futuro utópico, rompió radicalmente tanto con la forma como con el contenido de la filo- sofía académica tradicional. Comprometido políticamente, se ga- naba la vida como escritor fuera del ámbito acad;émico. Adorno todavía no lo conocía personalmente (se hicieron amigos después. de 1928), pero el nombre de Bloch conjuraba una atmósfera dis-

tintiva:

Oscuro como un pasadizo, rugiente, sordo como un soplo de trompeta,. despertó la esperanza de lo extraordinario, que muy pronto me hizo sos- pechar que la filosofía con la que mis estudios me habían relacionado· t parecía rancia y falta de conformidad con sus propios conceptos. 2 8 \

Geist der Utopie sacaba las controversias y conceptos filosóficos. del desván del escolasticismo académico, ·haciéndolas cotidianas, expresando a través del ritmo mismo de su lenguaje la alterada forma de la experiencia filosófica contemporánea. Bloch

tomó la dialéctica [hegeliana], que decía superada la alienación de su- jeto y objeto, tan en serio que despreciaba el tono sosegado e imparcial

de los académicos

objeto.29

que

perpetuaban

una

fría

falta

de

ilación

con

el

Animado por un concepto místico, casi ocultista, del arte y por un

meSianisnlO n;ligioso, 80 aunque comprometido con una vi~ión

~~cu-·

lar y marxista de la ut':'pía sociopolítica, Bloch rétilbaa·lodi!ósofos a qúe abandonaran ·la seguridad de-la lógica formal, con sus cuestio- nes fácilmente resolubles, y se enfrentaran, como se'·enfrentan a la religión y el arte, a la "pregunta informulable" ( unkonstruierbare Frage) de la realización utópica. Pero si Bloch trajo de vuelta la filosofía a la arena política, si la puso al servicio de los objetivos marxistas, el ele111ento trascen- dente, religioso, de su pensamiento se oponía d'uramente al d~ter­

niillismo económico y a la visi6n mecaniciSta y positivista de

la

ortodoxo.

En su estudio sobre el radical protestante Thomas M\inzer ( 1921'}

historia que

había llegado

a

caracterizar el marXismo

11

T.

W.

York], 8, 48,

Adorno,

"Für

Ernst

27

de noviembre de

Bloch",

1942, p.

Aufbau-ReconJtruktiOn

15.

[Nueva·.

29 Adorno, "Henkel, Krug und frühe Erfahrung 11 ,

Ernst Bloch zu Ehren,.

10.

211 Adorno, "Fi.ir Ernst Bloch" (1942), p. 15. 30 Bloch era judío, pero su religiosidad era pansectaria.

6\1~''

En síntesis, había

consenso universal

acerca

de

la

ruina

de

Utopie," 6

nado.

de

Ernst

Bloch,

nlás

y

se

tarde

sintió

profundamente

en

el

exilio,

impresio-

era

"e]

Bloch,

escribiría

Adorno

filósofo del expresionismo, en el que conocimiento y expresión son

~

En

1962 Adorno alertaba contra una tendencia reciente a idealizar la

era de los veinte, pero admitía:

"A pesar de

esto,

la

imagen

de

los

años

veinte como un mundo en el que, como se dice en .A1ahagonny de Brecht, todo está permitido, como una utapia, tiene algo de verdad." (Theodor W. Adorno, "Jene zwanziger Jahre" [1962], Eingritfe: Neun kritische Modelle, Franldurt am Main, Suhrkamp, 1963). Expresó el mismo pensamiento, no

sin algo de nostalgia, en una conversación radial con Lotte

Lenya a fines de

de la década de los cincuenta Adorno).

(grabación, Frankfurt am Main, legado

Munich,

Duncker &

Humblot,

:w Ernst Bloch,

Geist

der

UtojJÍe 1

191 B;

2• ed. revisada, Berlín, Paul Cassirer, 1923. Poco antes, en ese mismo año, había leido Die Theorie des Romans, de Georg Lukács, que también tuvo

una perdurable influencia sobre él

lante).

(lo cual se

trata en el cap.

3, más ade-

a

Bloch y Lukács,

en aquella época

amigos Íntimos,

impresionaron

Adorno

como

pensadores

paralelos

(Theodor

W.

Adorno, "Henkel,

Krug

und

frühc

Erfahrung",

Ernst

Bloch

zu

Ehren:

Beitriige

zu

seinem

Werlc,

p.

comp. por Siegfried Unseld, Frankfurt am ·Main, Suhrkamp Verlag,

p.

10).

1965,

,;.

'

28

LOS

COMIENZOS

INTELECTUALES

'había afirmado que tanto las fuerzas subjetivas como las objetivas ·eran los motores del desarrollo histórico, que las revolucione' eran, impulsadas por el pensamiento religioso; que la utopía no

pod-ía definirse en

ténninos puramente socioeconómicos. 31

.Esta·Ú:meraria combinación de elementos tomados de la reli- gión, la estétiCa, el idealismo y la utopía política no dejaba de tener ·sus problemas. Una de las fallas trágicas de la cultura de Weimar,

·en general· (que volvería a repetirse en el movimiento de la Nueva

Izquierda de los sesenta), fue que llevar a la filosofía a tratar cues- tiones de justicia social era corregir .un défecto académico, mientras

El hecho de que lo; intelei::-

dejaba·a la realidad socia:! intocada.

nín-

tii'itleS adoptaran una posición vindicativa no garantizaba de

(o un efecto

cualquiera). En 1918, los expresionistas de izquierda y otros inte-

lectuales intentaron integrar protesta cultural y praxis política; su

fracaso fue caracterlstico de la historia subsiguiente de la cultura

entre revuelta cultural y

:guna manera que tuvieran el efecto social deseado

<le Weimar. 32 La problemática relación

Tevolución

sociopolítica era,

tal como

se demostrará,

un

tropiezo

de la propia teoría de Adorno, y en ese sentido su historia es típica.

Entre

los

libros

de

escritores

que,

corno

Bloch,

rcintroducían

elementos religiosos dentro de la filosofía en su crisis del momento, Der Stem der Erlosung [La estrella de la redención] de Franz Ro- ~enzweig, publicado en 1Q20, fue muy significativo no porqúe in- fluyese directamente en Adorno (aunque seguramente éste conocía tanto al hombre como al libro), sino porque volvía al pensamiento religioso específicamente judío en un intento por redimir a la filosofía de su atrofia en curso. En un comentario a la edici6n de 1930 del libro, Gershom Scholcm testimoniaba d choque que había significado para judíos y radicales de los años veinte incluyéndose a sí mismo, 83 y en él había elementos que, a través del camino

111 Ernst

Bloch,

Thomas

Mli.nzer

als

Theologe

der

Revolution)

Munich,

Duncker y Humblot,

1921. Lukács criticaba los

argumentos

de

Bloch,

no

porque destacaran

los

temas

utópicos,

sino

por no

alcanzar

a

ver

el

ele-

mento de trascendencia contenido dentro de (una correcta interpretación)

del marxisrho:

religioso

lo

de

de

"Cuando Ernst Bloch cree descubrir en

el

elemento

revolucionario

económico

esa vinculación

social

una

vía

con

profundización del materialismo histórico 'meramente económico',

está pa-

sando por alto que su profundización narra precisamente la profundidad real del materialismo histórico" (Georg Lukács, Historia y consciencia de clase, N!éxico, Grijalbo, 1969, p. 214).

Republic",

German anH ]ews: the right, the left and the search for a uthird force" in

nt George

L. lvlosse,

"Lcft-wing intellcctuals

in

the

Weimar

Pre-Nazi Germa11y, Nueva York, Howard Fcrt.ig, 1970, pp. 171-225.

33 Gersht'm Scholcm, "On. the 1930 edition of Roscnzv,·eig's Star of Re-

'

FRANKFURT

AM

MAIN

29·

sinuoso de Scholem y 'A'alter Benjamín, encontraron su lugar en eL pensamiento de Adorno. Rosenzweig estaba influido por Hegel,. pero rechazaba su sistema cerrado, su metafísica identidad entre la. totalidad de la realidad y la verdad: "El error monumental del' idealismo consistió en pensar que el Todo estaba totalmente con-· tenido en la 'generación' del Todo" ; 84 "el todo simplemente no·

es el Todo,

es de hecho

tan sólo un

todo" ; 85 "La razón

tiene et

derecho a un hogar en el mundo, pero el mundo es sólo eso: un·

hogar, no es la totalidad.""" La noción del todo era una esperanza

ut6pica para el futuro filosofía):"'

(mejor expresada por el arte que por ·

la

Sólo en la redención Djos deviene el Uno y el Todo que, desde el inicio,. la razón humana en su temeridad buscó por todas partes y por todas·

había parte al-

guna donde hallarlo aún, ya que aún no existía. as

partes afirmó,

pero sin hallarlo

porque simplemente no

J!:.t;)ugar de la visión totalizadora de Hegel, Rosenzweig insistía en. que la realidad era ~agmentaria, compuesta por umi "plenitud" de· ·

féñóméí:1os individúales, distintos:

··

·

·De dónde vienen o adónde van, no está escrito en su frente:

simplemente·

existen. Pero al existir son individuos, cada uno contra· todos los demás,. _"particulares'', "no-diferentes'' .a9

El conocimiento del objeto (éste era un tema mistico) estaba ligado al "nOnibrc"~.· singular y particular, "incapaz de Ulterior absorciÓn éíi Ía categoría, Y')· qúe no puede haber' para 'él categoría alguna

a·la qÚe pertenece!:; es su propia categoría" . 4 o

"revelación" que "mira hacia el pasado

visible a la revelación sólo y cuando la revelación lo ilumina con

Pero el pasado se hace

El conocin1iento era

demptior~"

1971.

The

messianic idea in ]udaism. Nueva York,

Schocken Books,.

s, Franz Rosenzweig,

The star

hart

and

Winston,

1~970, p.

lfl3.

"' !bid.,

p.

52.

'

~~ !bid.,

p.

13.

of redemption, Nueva York,

Holt,

Rinc-

37 .u

el arte, entonce:s, es el lenguaje de aquello

que de otro modo

es:

aún impronunciable

la vida pueda ser y devenga un

238.

El arte sigue siendo un trabajo a

todo."

(!bid

p.

191.)

[bid., p.

destajo para que

an Ibid.,

p.

45. Estos fenómenos existentes individualmente "han si.do

el

estorbo del idealismo, y por tanto de la filosofía como~ un todo, de Parmé-·

nidcs a Hegel".

~ !bid.,

pp.

(!bid., p. ·~7.)

IBG·I87.

,,

30,

LOS

COl\IIENZOS

INTELECTUALES

1' '

r la luz del presente". 41 Todos estos conceptos

eran también caracte-

rísticos de la teoría de Adorno, pero no fue el judaísmo el que Jo

<:oondujo a ellas. Fue, en cambio, su amistad con Walter Benjamín. Adorno conoci6 a JleDjamin ·en Frankfurt el! 1923, 42 El encuentro había sido arreglado por su mutuo amigo Sieg~!i".d.~racauer en el Cafe Westend am Opernplatz. 48 Adorno, once años más joven que Benjamín, recordarla lo tremendamente impresionado que se

:sentía:

Es difícil ()Ue la memoria me engañe cuando digo que desde el primer momento tuve la impresión de que Bt;njamin era uno de los seres hu- manos más significativos con los que jamás m~ topé. Y o tenía 20 años en

aquel entonces

44

'

Si el leer a B.!och había abi~rt9 sus ojos a las inadecuaciones de la filosofía aca'J;{¡:;,ica Iiahi!ual, fue Benjami~ quien le señal6 el modo ·

de "5tiperárhls:

··

Era como si a través de esta filosofia [la de Benjamin) se me mostrara

lo que la filosofía debla ser si habla de cumplir con lo que prometía y

·que jamás abarcó, desde que se deslizó dentro de _ella la división kantiana

-entre lo que permanece: dentro del campo de la experiencia y aquello que

trasgrede los límites de la posibilidad de experiencia.••

Específicamente, se tr¡itil,bad'" lil, ~apacidad.de Benjami~ p~ra ana- lizar los detalles concretos pero caréntes de definici6n q;;.;· tái ·com~ h~bíá. ~firmado- H.oiiénzweig, conformaban la realidad, de un modo que liberaba un sentido trascendente, si;, abandonar de ninguna manera el dominio de lo empírico. BenJamlñ. 1ógraba

éiilb'fiteB·-·peiCe"p'di::uú~s qüe· se· -asemeJaban 1a revelación místi~~'

.aunque adhiriendo a la regla antimetafísica kantiana de perman~cer

,

. --·'

"

!bid.,

p.

1116.

ü Fueron presentados por primera vez por Herinann Edler Grab von HcrmannswOrth, sociólogo, músico y amigo de Adorno (véase la nota del compilador en Walter Benjamln, Briefe, 2 vals., comp. por Gershom :Scholem y Theodor W. Adorno, Franldurt am Main, Surhkamp Verlag 1

1966, vol.

2,

p. 559).

43 Theodor W. Adorno, "Erinnerungen" (1964), Vber Walter Benjamin 1 •Comp. por Rolf Tiedcmann, Frankfurt am 11ain, Surhkamp Verlag 1 l 970, p. 67. Benjamin, nacido en Berlín, estaba en Frankfurt tratando de -completar su tesis de Habilitation allí. Adorno y llenjamin ta_mbién estu· vieron juntos en el seminario de sociolog1a de Gottfried Salomon-Delatour, ·donde se analizaba el libro recientemente publicado sobre el historicismo

<le llrnst Troe1tsch (ibid.).

"

411 lbid.

!bid.,

p.

70.

1 RANKFURT

1

A:M

MAIN

31

d~~trode los datos de la experiencia. Su objetivo 1 , formulado por

1918, era fundar, sobre bases kantianas, "la uni- ·

dad virtual de religi6n y filosofía".••

En sus años de estudiante, Benjamín había formado parte de _un ala, intelectual, radical y judhi;-cíe la ]ugen-db-eweguiig}T Alli co- noció a Gershom Scholem, su .compañero intelectual más ce;cano

á ·1923. 48 Scholem comenzaba lo que hapría de ser una

de 1916

tarea de por vida, la investigaci6n de la Cábala, la hasta entonces largamente olvidada tradíci6n del misticismo judío.•• Juntos estu-

diaron a Kant, tal como Adorno lo había hecho con ·kúicauer

pnmera vez en

'

""

fantaseando· "medio en serio, medio en broma" con fundar su pro- pia academia, "habiendo tan poco que aprender en la universi-

~<td".60 Discutían constantemente la erudici6n religiosa de Scholem.

Benjamín (quien a pesar de varios intentos nunca lleg6 a dominar el ,hebreo) a¡j_g\liri6_ a través de esta relaci6n una forma teol6giCoa y

t;;Isti:a ?e ~xpresi6n, que COflS~rv<) de manerasutij e~.SUS ~S~~itos

más mtencwnadamente "marxistas" de la· década de los treinta. Pe.ró á diferenda de Scholem (o,dé Rosenzweig o de Bloch, de quie- nes se hizo amigo en 1918);"Benjamiri· busc6 y descubri6 los oríge-

n~~ d~ los conceptos místicos en la literiúura estética y

no en· la

~~-~lógica,,e~·ras teorías de Novalis,"Schlegel·y Goethe, y en los dramas tragicos alemanes de la época barroca, 61 La religiosidad de

411 Walter Benjamin, "Über das

Programm der kommenden

Philosophie"

(1918), Zur Krítik der Gewalt und andere Aufsiitze, con epílogo de Herbert

Marcuse,

Gustav Wyneken era el director. Benjamín trabajó en la revisla de este drculo durante 1913 y 1914. (Adorno, "A l'écart de tous les courants"

[1969], Ober Walter Benjamin, p. 97.)

Frankfurt am Main,

Surhkamp,

1971, p.

27.

!.:

~

,

'

7

<lB

En

ese

año

Scholem

partió

para

Palestina.

Su

amistad

continu6

a

través de una voluminosa correspondencia, y pasaron un _tiempo juntos en

Par!s en

1927

y

en

1938.

(Gershom Scholem, "Erinneningen" [1966] en

:Main,

Suhrkamp Vedag,

411 Scholem ha escrito retrospectivamente: "Creo que podemos decir sin falta de respeto que difícilmente ha habido nunca una teología judía tan

vacua e insignificante como la que existió en las décadas anteriores a la

La teología ortodoxa ha sufrido por lo que

primera guerra

po?damos llamar 1 Cábala-fobia'." (G. Scholem, The messianic idea in ]u-

Theodor

W.

Adorno

et

al.,

Ober

30-31.)

Walter

Benjamín,

Fraukfurt

am

19GB, pp.

datsm, p.

321.)

eo Gershom

Scholem,

Walter

Benjamin,

Die

Geschicht~ eine.r

Freunds.

cha/t, Frankfurt

111

Cf.

Walter

Main,

Benjamín,

am

Suhrkamp

Der

Begriff

Verlag,

der

1975, p.

Kunstkritik

76.

in

der-· deutschen

Romantik

( 1920);

f!oethes

Wahlverwandtschaften

( 1924);

Ursprung

des

Trauersptels ( 1928); todas republicadas en Walter Bcnjamin,

Gesarnmelte Schriften, 6 vols., comp. por Rolf Tiedemann y Hennann . Schweppenh3.use·r, vol. 1, Abhandlungen, Frankfurt am Main, Suhrkamp

deutschen

Verlag, 1974.

!i.

~----------------------------------------------------------

.,

32

Benjamin

era

secular

y

mundana,

LOS

COMIENZOS

aproximándose

11\l'TELEGTUALES

a

los

objetos.

profanos con religiosa reverencia. Era entonces una teología "in- vertida" o "negativa" 152 en la que cÜÍlvergían materialismo y nlis-·

ticis~o, y esto impresionó ~o poco a Adorno como modelo de pen- samiento filosófico. Pero el período realmente capital de la in- fluencia ·de Benjamín sobre Adorno vendría luego, después de 1927, en relación con su común adopción del marxismo. Con respecto a la teología per se y al judaísmo no puede decirse qué' l1ayan influido en Adorno en un sentido afirmativo. A dife-· rencia de Benjamín, no frecuentó cuando estudiante grupos juve- niles judíos; a diferencia de Scholem, no le atraía el sionismo,"'' ni tampoco participó con Siegfricd Kracauer, Franz Rosenzweig y Martín Buber en el círculo intelectual del rabino Nehemiah A. Nobel en Frankfurt. 54 Volver a la teología para encontrar el sentido de totalidad y la seg.:iridad · que la destrozada W eltanschauung b~rguesa ya no podía proporcionar; fue una opción que Adorno

r yiÜ, impulsado a rechazar. 55

En los veirlte, la revuelta contra la esterilidad académica

(así

coffió COriti·a ia: ·so·C.iedad inOdéfna Y sU estrUctUra "racionalizada",

burocráticamente organizada) tendía a tomar la forma de una. afirmación de lo irracional. El renacimiento teológico era una de sus n1anifcstaciones, pero había muchas otras: el voluntarismo soreliano en política, un renovado. interés en Kierkegaard, la psi- quiatría de Jung, las novelasdc Hcrmann Hesse, la defensa .de la "cUltura" freiite a la civilización y de la "comunidad" frente a la sociedad, e incluso una cierta moda intelectual por los horóscopos y la rnag.ia. Estaba ocurriendo un. viraje en el campo de las alianZas it1'telectuales: los abogados de la razón, identificados desde el Ilu- minismo .con las fuerzas sociales y políticas progresistas, abandona- ban los impulsos de la revolución y aceptaban pasivamente el estado de cosas ·"dado''. La racionalidad había llegado a ser sinónimo de

se

di·

ciembre de

in.fra, caP,.

ro Des~ués de que Scholcm se trasladó a Palestina en 1923, Benjamin habló muchas veces de unírsele, aunque estos planes nunca se materiali·

zaron.

c 2 Adorno refería como

utilizaba

"nuestra

1934.

B.

pp.

ambos

términos

en

para

describir

a

aquello

a

del

lo

17

que

de

teología"

una carta

Denjamin

(Adorno, Vber

Walter Benjamín, pp.

103-104.) Tratádo

(!bid.,

173

passim.)

u.

La

adhesión

de

Kracauer

tenninó

en

1926,

cuando

escribió

un

co~

mentario· fuertemente crítico de la traducción de· la Biblia por Bubcr Y Roscnzweig (véase l'v!artin Jay, "The extraterritorial life of Sicgfried Kra· cauer", 51). Sobre el grupo del rabino Nobel, véase Nahum N. Glantzer, "The Fd"nkfurt Lehrhaus 11 , Year Book /, Leo Baeck lnstitute, Londres,

1956.

:;s Véase

~

sujJra, nota

11.

FRANKFUR'l'

AM

MAIN

33

compromiso y resignacwn, expresada en la vida política por el V érñunftrepublikaner que, pretendiendo ser "razonable", aceptaba sin entusiasmo la realidad dada de la República de vVeimar, que era en muchos aspectos muy poco republicana y democrática. Del

otro lado, la revuelta que se sustentaba a sí misma en el irraciona- ·

liS'mo"·caía fácilmente en una fórmula

que decir en su favor

tendiente al fascismo.

Hay

que Adorno y quienes estaban

intelectual-

Inente n1ás cerca de él no aceptaron la nueva dicotomía que estaba

madurando. Antes que alinearse en uno de los lados de esta polari- dad, insistían en que la verdad yacía en la tensión entre arnbos,- en la explicación razonada de lo que aparecía como irracioilal y ~n · la· irracionalidad de lo que.-se,.ceptaba como mzón .

Fue la insistencia de(Benjamifll en que religión y kantismo, mis- ticismo y materiali~mo'~Ólttri'igí~n en-tanfo'vérdades'']ii"qi:ié evitó

que

Adorno era afortunado al tener como tutor en la universidad a un hombre también excéntrico, también externo a la corriente intelec-

comprometiera can· alguna de estas corrientes intelectuales.

se

tual principal: el profesor de filosofía Hans Cornelius,"

seminarios

en cuyos

Adorno conoció a su amigo d~ toda: la vida, Ma,; 1-Iork-

6

hélinii!r. Cont"ra los irracionalistas,

1~

firffiémenie

iradición iluminista, pero no en su casi escolástica forn1a dorni-

Uornelius .defendía

nante.

Cornelius

era

un

Aufkliirer

del

antiguo

tipo,

un

radical

filosóficamente hablando, rnás kantiano que el propio I<

ant

en su

hablando, rnás kantiano que el propio I< ant en su mistón <.le "destruir las teorías dogmáticas

mistón <.le "destruir las teorías dogmáticas y de establecer en su lugar aquellas basadas en la experiencia y garantizadas por la experiencta, más allá de toda duda". 07 Su rechazo de la doctrina kantiana-'de la

cosa en

sí que,

ségún afirmaba,

constituía un residuo n1etafísico,

era en efecto regresar atrás de Kant hacia el empirismo inglés y francés temprano. Estaba de acuerdo también con el neokantismo de sus contemporáneos vieneses Avenarius y !vlach. Sin embargo, si había ~na inclinación positivista en la interpretación de Uor-

nelius, no tenía en can1bio la acrítica aceptación positivista del mundo "dado" y su pasiva noción del sujeto. Cornelius era un ar-

56 Cornelius

'

(1863·1947)

llegó

de

rviunich

a

Frankfurt

en

1910.

En'\