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BIENES

MOSTRENCOS Y
VACANTES
ALMAZÁN HUIPIO CASANDRA MICHELLE
G R A N A D O S S Á N C H E Z M A RT H A E L E N A
JARDON CRUZ JESICA
R O D R Í G U E Z M O N T OYA M E L I S S A I R E N E
SAUCEDO RODRÍGUEZ OSCAR
DEFINICIÓN
DE BIENES
E N S E N T I D O J U R Í D I C O, E S TO D O AQ U E L L O D E
C A R Á C T E R M AT E R I A L O I N M AT E R I A L S U S C E P T I B L E
D E T E N E R U N VA L O R . E L C O N J U N TO D E B I E N E S D E
U N A P E R S O N A C O N S T I T U Y E S U P AT R I M O N I O .
EXISTEN BIENES MUEBLES E INMUEBLES.

PA R A L A É T I C A , L A PA L A B R A " B I E N " D E S I G N A L O
P E R F E C T O , YA S E A C O N R E F E R E N C I A A U N A
C O N D U C TA O S E N T I M I E N T O H U M A N O , O A U N
AC TO D E L A P R OV I D E N C I A .

E N S E N T I D O E C O N Ó M I C O, TO D O AQ U E L L O Q U E
S I R V A P A R A S AT I S F A C E R U N A N E C E S I D A D H U M A N A .
BIENES MOSTRENCOS:

Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, bienes mostrencos son "los
muebles o los semovientes que, por no tener dueño conocido, se aplican al Estado". También se
usa esta denominación con carácter general para referirse a todos los que carecen de dueño
conocido, ya sean muebles, ya inmuebles, recibiendo los inmuebles también el nombre de bienes
vacantes.
Por ende, los bienes mostrencos son todos aquellos bienes, ya sean muebles o inmuebles, que se
encuentran perdidos, abandonados o deshabitados y sin saberse su dueño.
EJEMPLO
BIENES VACANTES:
EJEMPLO:
DIFERENCIA ENTRE BIENES VACANTES
Y MOSTRENCOS
MOSTRENCOS VAC A N T E S
JURISPRUDENCIA… 1
361459. . Tercera Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo XL, Pág. 2936.

BIENES MOSTRENCOS, PROCEDIMIENTO DE LOS. Si el artículo 723 del Código Civil del Distrito, expedido en 1884, fija, de
una manera precisa, el procedimiento que debe seguirse en los casos de denuncio de un inmueble que se considera abandonado, y así de
los términos de esa disposición legal, aparece, de manera clara, que el legislador, en previsión de posibles atentados contra la propiedad,
quiso impedir que las autoridades administrativas estuvieran capacitadas para resolver, ni aun provisionalmente, si una cosa se halla
realmente abandonada, es evidente que el remate fincado por las mismas, a favor de determinada persona, adolece de graves
irregularidades; y aun cuando el proemio de la escritura relativa se refiera que durante los pregones ocurrió a la autoridad administrativa
el causante de la parte actora, diciéndose dueño del terreno denunciado, si en la propia escritura se dejaron a salvo sus derechos para que
pudiera ejercitarlos en la forma judicial adecuada, es claro que, como el denunciante no pudo ignorar que su título de adquisición era
insuficiente, deba ser considerado como poseedor de mala fe, en los términos del artículo 832 del propio ordenamiento, y
consiguientemente su causahabiente, quien, como cualquier otro comprador de cosa raíz, tuvo que enterarse del título que demostraba el
derecho de su causante, puesto que no pudo pasar inadvertida, para él, la insuficiencia de la escritura en que fundaba sus derechos el
vendedor, ya que a nadie pudo ocultarse el vicio de que adolecía dicho título y que no era bastante para transferir el dominio, aunque
proviniera de un remate público, ya que el remate no es otra cosa que una venta, y las ventas judiciales se rigen por las disposiciones del
Código Civil, aplicables a todo contrato de compraventa, por cuanto a la existencia del contrato y a las obligaciones y derechos del
comprador y del vendedor, de acuerdo con el artículo 2926 del citado código, aplicable al caso, por tratarse de un remate efectuado por la
autoridad política.

Amparo civil directo 3937/28. Compañía de Hipotecas y Préstamos, S. C. de R. L. 2 de abril de 1934. Unanimidad de cuatro votos. Ausente:
Francisco Díaz Lombardo. La publicación no menciona el nombre del ponente.
JURISPRUDENCIA 2
336643. . Segunda Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo XXXIX, Pág. 2806.

DENUNCIANTES DE BIENES MOSTRENCOS Y BIENES VACANTES, AMPARO PEDIDO POR LOS. Es preciso señalar las
diferencias establecidas por las prescripciones de Código Civil ahora vigente, en relación con los preceptos que normaban la materia que antes se
comprendió bajo la denominación de bienes mostrencos y ahora se ha separado, distinguiendo entre éstos y los bienes vacantes. Conforme a la ley
civil anterior, el que tenía noticia de hallarse abandonada una cosa inmueble, y quería adquirir la parte que, conforme a la ley le correspondía, tenía
que presentar denuncia ante la autoridad política del lugar de la ubicación del inmueble, para que dicha autoridad abriera el procedimiento,
mandando hacer las publicaciones del caso; si alguien se presentaba reclamando la cosa raíz, se daba conocimiento de la reclamación al denunciante,
y si éste insistía en la denuncia, se remitían los autos al Juez competente para que probara en juicio contradictorio con el reclamante, el hecho de
estar abandonada la cosa. Conforme a la nueva legislación, la denuncia de bienes vacantes ya no debe hacerse ante la autoridad política o municipal,
sino ante el Ministerio Público del lugar de la ubicación de los bienes, para que este funcionario, si lo estima procedente, deduzca ante el Juez la
acción que corresponda, a fin de que declarados vacantes los bienes, se adjudiquen al fisco federal; el que hizo la denuncia es considerado como
tercero coadyuvante y recibe la cuarta parte del valor de los bienes que denuncia. Atendiendo a estas disposiciones, debe analizarse si el denunciante
tiene derecho, para ocurrir al juicio de garantías, tratándose principalmente de la revocación dictada por el procurador general de justicia, de una
orden dictada por el mismo funcionario, para deducir ante el Juez competente, la acción de bienes vacantes. El artículo 777 del Código civil vigente,
supedita la adquisición de la cuarta parte del valor catastral de los bienes denunciados, al resultado de un juicio que el Ministerio Público siga, si lo
estima procedente, y en el que el denunciante es tercer coadyuvante; por lo que si es de esta disposición de donde se pretende derivar la
adquisición de derechos es indudable que como el Ministerio Público no está en la obligación ineludible de promover el juicio, porque ello queda
sujeto a lo que estime procedente, el tanto por ciento asignado al denunciante, lo adquiere hasta que se pronuncie la sentencia que declare
procedente la acción intentada. Así es que desde el punto de vista de la disposición literal de la ley, los denunciantes no tienen derechos que
defender en el juicio de amparo, y consiguientemente, el acto revocatorio de la orden de intentar el juicio, no implica violación constitucional alguna
en perjuicio del denunciante.
Amparo administrativo en revisión 2810/33. Ramoneda José y coagraviados. 9 de diciembre de 1933. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Daniel V.
Valencia. Relator: José López Lira.