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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA GABRIEL RENE MORENO

FACULTAD POLITÉCNICA
CARRERA CONSTRUCCIÓN CIVIL
“MADERAS”

MATERIALES DE CONSTRUCCION I
Ing. Claudia Gabriela Zeballos Justiniano

Santa Cruz – Bolivia


OBJETIVO

Entender las características físicas y


mecánicas de las maderas, los ensayos de
control de calidad. Preservación de la
madera, frente a los agentes que la
deterioran.
Introducción
Entre el conjunto de materiales que dispone el hombre, ningún
otro resulta tan práctico como la madera. La madera siempre ha
sido reconocida como un material con propiedades extraordinarias
que le permiten adaptarse a muchos usos. Es fácil de trabajar y, al
mismo tiempo, posee un buen desempeño estructural. Aporta
funciones decorativas y calidez a los entornos en los que se utiliza,
y a menudo tiene importantes significados simbólicos. Como
material natural, la madera es percibida como un material vivo.
Estructura de la madera

Analizando un tronco desde el


exterior hasta el centro se encuentran
distintas estructuras con distinta
función y características
• Corteza externa: es la capa más externa del árbol. Está formada por células
muertas del mismo árbol. Esta capa sirve de protección contra los agentes
atmosféricos.
• Cámbium: es la capa que sigue a la corteza y da origen a otras dos capas: la capa
interior o capa de xilema, que forma la madera, y una capa exterior o capa de
floema, que forma parte de la corteza.
• Albura: es la madera de más reciente formación y por ella viajan la mayoría de los
compuestos de la savia. Las células transportan la savia, que es una sustancia
azucarada con la que algunos insectos se pueden alimentar. Es una capa más blanca
porque por ahí viaja más savia que por el resto del tronco.
• Duramen (o corazón): es la madera dura y consistente. Está formada por células
fisiológicamente inactivas y se encuentra en el centro del árbol. Es más oscura que
la albura y la savia ya no fluye por ella.
• Médula vegetal: es la zona central del tronco, que posee escasa resistencia, por lo
que, generalmente no se utiliza.
COMPOSICIÓN DE LA
MADERA
En lo referente a la composición de las maderas, al igual que
cualquier
sustancia de origen natural orgánico, estarán formadas por
carbono (50%), oxígeno (42%), hidrógeno (6%) y nitrógeno
(0.2%), principalmente, además de otros elementos
inorgánicos
como fósforo, sodio o calcio.
Propiedades generales de la madera

La disposición de las fibras de la madera, su tamaño,


orientación, el contenido de humedad, el tamaño de los
poros, etc., determinarán sus propiedades. Dependiendo
de las propiedades serán mejor para un uso o para otro.
Existe mucha diferencia entre las propiedades de una
madera u otra, por eso hablaremos de las generales.
Anisotropía. Es un material anisótropo, es decir no se comporta igual en todas las direcciones de las fibras.
Es más fácil cepillar longitudinalmente al sentido de las fibras que transversalmente, y ocurre a la inversa
con el aserrar.
Resistencia. La madera es uno de los materiales más idóneos para su trabajo a tracción, por su especial
estructura direccional, su resistencia será máxima cuando la solicitación sea paralela a la fibra y cuando sea
perpendicular su resistencia disminuirá. En esta solicitación juegan un papel importante las fibras cortas o
interrumpidas y los nudos, que minoran la resistencia. El esfuerzo de flexión, origina uno de tracción y
otro de compresión separados por una zona neutra, por lo cual la resistencia a flexión será máxima cuando
la fuerza actuante sea perpendicular al hilo y mínima cuando ambos sean paralelos.
Flexibilidad. La madera puede ser curvada o doblada por medio de calor, humedad, o presión. Se dobla
con más facilidad la madera joven que la vieja, la madera verde que la seca. Las maderas duras son menos
flexibles que las blandas.
Dureza. Está relacionada directamente con la densidad, a mayor densidad mayor dureza. Al estar
relacionada con la densidad, la zona central de un tronco es la que posee mayor dureza, pues es la más
compacta. La humedad influye de manera cuadrática en la dureza. Si la humedad es elevada la dureza
disminuye enormemente. Por el contrario si la madera se reseca, carece de humedad y se vuelve muy frágil.
La Madera es aislante térmico y eléctrico.
Es buena conductora del sonido (acústico).
Es un Material renovable, biodegradable y reciclable.
Es dúctil, maleable y tenaz.
El color es debido a las sales, colorantes y resinas. Las más oscuras son más resistentes y
duraderas.
La textura depende del tamaño de los poros. Condiciona el tratamiento que debe recibir la
madera.
Las vetas se deben a la orientación y color de las fibras. La densidad depende del peso y la
resistencia.
La Densidad, Cuanto más tiene la madera es más resistente. Casi todas las maderas tienen
una densidad menor que la del agua, lo que les permite flotar.
Las maderas de baja densidad (hasta 0.5 gr/cm3) se conoce como coníferas.
Las de alta densidad (mayor a 0.5 gr/cm3) se conoce como latifaliadas
La hendidura, consiste en la facilidad que contiene la madera en partirse o rajarse en el
sentido de la fibra.
La madera posee las siguientes ventajas:
La madera posee una serie de propiedades características que
hacen de ella un material peculiar. Su utilización es muy amplia.
Docilidad de labra, Su escasa densidad, Su belleza, Su calidad,
Su resistencia mecánica, Propiedades térmicas Propiedades
acústicas. Aunque presenta también inconvenientes como su
combustibilidad, su inestabilidad volumétrica y su
putrefacción.
CLASIFICACIÓN DE LA
MADERA
Las maderas pueden clasificarse de diversas formas según el criterio que se
emplee.
Uno de los más importantes es el de sus propiedades, las cuales están en
función de su estructura, es decir, de su textura. La textura dependerá a su vez
del modo de crecimiento del árbol: maderas blandas, maderas duras.
En función del modo de crecimiento, las maderas se dividen en: maderas
resinosas, maderas frondosas, maderas exóticas.
Según su dureza, la madera se clasifica en:
Maderas duras: son aquellas que proceden de árboles de un crecimiento lento, por lo que son más
densas y soportan mejor las inclemencias del tiempo que las blandas. Estas maderas proceden, por
lo general, de árboles de hoja caduca, pero también pueden ser de hoja perenne, que tardan
décadas, e incluso siglos, en alcanzar el grado de madurez suficiente para ser cortadas y poder ser
empleadas en la elaboración de muebles o vigas de los caseríos o viviendas unifamiliares. Son
mucho más caras que las blandas, debido a que su lento crecimiento provoca su escasez, pero son
mucho más atractivas para construir muebles con ellas. También son muy empleadas para realizar
tallas de madera o todo producto en el cual las maderas macizas de calidad son necesarias. Árboles
que se catalogan dentro de este tipo: haya, roble, nogal, arce, carpe, teca, lapacho, etc.
Maderas blandas: engloba a la madera de los árboles pertenecientes a la orden de las coníferas y
otros de crecimiento rápido. La gran ventaja que tienen respecto a las maderas duras, es su ligereza
y su precio mucho menor. No tiene una vida tan larga como las duras. La manipulación de las
maderas blandas es mucho más sencilla, aunque tiene la desventaja de producir mayor cantidad de
astillas. La carencia de veteado de esta madera le resta atractivo, por lo que casi siempre es
necesario pintarla, barnizarla o teñirla. Algunas maderas blandas de amplio uso
son: pino, olmo, abeto, abedul, chopo, ciprés, balso, etc.
El castaño tiene una dureza media y es muy flexible, por lo que puede ser incluido en ambos
grupos.
En función del modo de crecimiento, las maderas se dividen en:
Maderas resinosas. Suelen ser maderas de lento crecimiento, propias de zonas
frías o templadas. Poseen buenas características para ser trabajadas y buena
resistencia mecánica. Este tipo de maderas son las más usadas en carpintería y en
construcción. Algunas de las más conocidas son: el pino, el abeto o el alerce, por
ejemplo.
Maderas frondosas. Son maderas propias de zonas templadas. Podemos
diferenciar tres grupos: duras, blandas y finas. Dentro de las duras tenemos el
roble, la encina y el haya, por ejemplo. Dentro de las blandas tenemos el castaño,
el abedul o el chopo, entre otras. Por último, dentro de las finas encontramos el
nogal, el cerezo, el manzano, el olivo y otros árboles frutales.
Maderas exóticas. Son las mejores maderas y las que permiten mejores acabados.
Dentro de este grupo tenemos la caoba, el ébano, la teka, el palisandro y el palo
rosa, entre otras muchas.
Producción y transformación de la madera

Apeo, corte o tala: leñadores con hachas o sierras eléctricas o de gasolina cortan el
árbol, le quitan las ramas, raíces y corteza para que empiece a secarse. Se suele
recomendar que los árboles se corten en invierno u otoño. Es obligatorio replantar
más árboles que los que se cortaron.
Transporte: es la segunda fase y es en la que la madera es transportada desde su
lugar de corte al aserradero y en esta fase influyen muchas cosas como la orografía y
la infraestructura que haya. Normalmente se hace tirando con animales o maquinaria
pero hay casos en que hay un río cerca y se aprovecha para que los lleve, si hay buena
corriente de agua se sueltan los troncos con cuidado de que no se atasquen pero si
hay poca corriente se atan haciendo balsas que se guían hasta donde haga falta.
Aserrado: en esta fase la madera es llevada a unos
aserraderos. El aserradero divide en trozos el tronco,
según el uso que se le vaya a dar después. Suelen usar
diferentes tipos de sierra como por ejemplo, la sierra
alternativa, de cinta, circular o con rodillos. Algunos
aserraderos combinan varias de estas técnicas para
mejorar la producción.
Secado: este es el proceso más importante para que la
madera esté en buen estado.
Secado de la madera.

Secado natural
Secado artificial:
• Secado por inmersión
• Secado al vacío
• Secado por vaporización
• Secado mixto
Secado natural:

se colocan los maderos en pilas separadas del


suelo, con huecos para que corra el aire entre
ellos, protegidos del agua y el sol para que así se
vayan secando. Este sistema tarda mucho
tiempo y eso no es rentable al del aserradero
que demanda tiempos de secados más cortos.
Secado artificial:
Secado por inmersión: en este proceso se mete al tronco o el madero en una piscina, y debido al
empuje del agua por uno de los lados del madero la savia sale empujada por el lado opuesto,
consiguiendo eliminar la savia interior, evitando que el tronco se pudra. Esto priva a la madera de algo
de dureza y consistencia, pero lo compensa en longevidad. El proceso dura varios meses, tras los cuales,
la madera secará más deprisa debido a la ausencia de savia.
Secado al vacío: en este proceso la madera es introducida en unas máquinas de vacío. Es el más seguro
y permite conciliar tiempos extremadamente breves de secado además:
• bajas temperaturas de la madera en secado;
• limitados gradientes de humedad entre el exterior y la superficie;
• eliminación del riesgo de fisuras, hundimiento o alteración del color;
• fácil utilización;
• mantenimiento reducido de la instalación.
Secado por vaporización: se meten los maderos en una nave
cerrada a cierta altura del suelo por la que corre una nube de
vapor de 80 a 100 °C; con este proceso se consigue que la madera
pierda un 25% de su peso en agua, a continuación, se hace
circular por la madera, una corriente de vapor de aceite de
alquitrán, impermeabilizándola y favoreciendo su conservación.
Es costoso pero eficaz.
Secado mixto: en este proceso se juntan el natural y el artificial: se
empieza con un secado natural que elimina la humedad en un 20-
25% para proseguir con el secado artificial hasta llegar al punto de
secado o de eliminación de humedad deseado.
Secado por bomba de calor: este proceso es otra aplicación del sistema de secado por vaporización,
con la a aplicación de la tecnología de bomba de calor al secado de la madera permite la utilización de
un circuito cerrado de aire en el proceso, ya que al aprovecharse la posibilidad de condensación de
agua por parte de la bomba de calor, de manera que no es necesaria la entrada de aire exterior para
mantener la humedad relativa de la cámara de la nave ya que si no habría desfases de temperatura y
humedad.
El circuito será el siguiente: el aire que ha pasado a través de la madera —frío y cargado de
humedad— se hace pasar a través de una batería evaporadora —foco frío— por la que pasa el
refrigerante (freón R-134a) en estado líquido a baja presión. El aire se enfría hasta que llegue al punto
de roció y se condensa el agua que se ha separado de la madera. El calor cedido por el agua al pasar de
estado vapor a estado líquido es recogido por el freón, que pasa a vapor a baja a presión. Este freón en
estado gaseoso se hace pasar a través de un compresor, de manera que disponemos de freón en estado
gaseoso y alta presión, y por lo tanto alta temperatura, que se aprovecha para calentar el mismo aire de
secado y cerrar el ciclo. De esta manera disponemos de aire caliente y seco, que se vuelve a hacer pasar
a través de la madera que está en el interior de la nave cerrada.
La gran importancia de este ciclo se debe a que al no hacer que entren grandes cantidades de aire
exterior, no se rompa el equilibrio logrado por la madera, y no se producen tensiones, de manera que
se logra un secado de alta calidad logrando como producto una madera maciza de alta calidad.
Preservación de los agentes xilófagos e
ignífugos.
La madera como material de origen orgánico (compuesta fundamentalmente por
celulosa y lignina) es especialmente estable, no obstante por su propia naturaleza
constituye la base de alimentación de organismos vivos del reino vegetal (hongos) y del
reino animal (insectos, moluscos, crustáceos, aves); así mismo puede ser atacada por
algunos compuestos químicos; y la existencia de carbono en la celulosa hace que sea un
material combustible. La protección de la madera se debe considerar como algo natural,
sin olvidar que casi todos los materiales necesitan una protección.
Su principal objetivo es ampliar las aplicaciones de los productos de madera. Lo más
importante es tratar que permanezca seca y después el empleo de productos protectores
que permiten utilizarla en una gran variedad de condiciones de servicio.
AGENTES DEGRADADORES

Un agente degradador es toda causa que directa o indirectamente interviene en el


deterioro o alteración de la madera. Los agentes se han agrupado de la siguiente forma:
 atmosféricos o meteorológicos
 xilófagos: hongos xilófagos, insectos xilófagos: de ciclo larvario y sociales, xilófagos
marinos
 fuego
 compuestos químicos
AGENTES ATMOSFÉRICOS O
METEOROLÓGICOS
Los principales agentes atmosféricos son el sol y la lluvia, que actúan sobre la
superficie de la madera al exterior y/o sobre la protección superficial de ésta. Hay
que destacar que el sol y la lluvia actúan en tiempos diferentes.
La radiación solar actúa principalmente a través de los rayos ultravioleta y de los
rayos infrarrojo. Los ultravioleta no penetran profundamente en la madera, su
acción se centra en la superficie de la madera provocando que se degrade la
lignina, que se pierda cohesión entre las fibras, y que tome un color grisáceo.
Cuando la madera incorpora una protección superficial degradan
progresivamente las resinas de los productos de acabado, sobre todo aquellos que
no están protegidos por pigmentos.
AGENTES XILÓFAGOS

Los principales agentes bióticos destructores de la madera pertenecen tanto al reino


vegetal (hongos xilófagos) como al reino animal (insectos xilófagos y xilófagos
marinos). La acción de los hongos se origina principalmente en la madera en
contacto con el suelo, como postes, traviesas de ferrocarril, etc, o cuando se
humedece debido a errores constructivos como por ejemplo la cabezas de vigas
empotradas en muros. La acción de los insectos xilófagos se puede producir en una
gran variedad de situaciones y de contenidos de humedad de la madera. Según su
ciclo de vida y la forma de su ataque distinguiremos a los insectos de ciclo larvario, a
los insectos sociales y a los xilófagos marinos. Los xilófagos marinos actúan sobre la
madera que se utiliza en agua de mar.
DEGRADACIÓN PRODUCIDA
POR FUEGO
La madera, al estar formada por carbono, es un material combustible y susceptible de ser degradada por
el fuego. La degradación se produce mediante reacciones químicas (combustión) que disminuyen
paulatinamente su sección resistente y pueden provocar su total destrucción, en función de la duración
de su exposición al fuego. La combustión de la madera se produce al combinarse, mediante la acción del
calor, sus principales componentes, el carbono y el hidrógeno, con el oxígeno para producir,
respectivamente, anhídrido carbónico y agua. Muchos de los materiales que se emplean normalmente en
la construcción no son combustibles (no aportan alimento al desarrollo del incendio), sin embargo,
ninguno es a prueba de fuego. Las estructuras metálicas se dilatan y retuercen rápidamente en un
incendio, produciendo el colapso del edificio al perder su resistencia. El hormigón armado se
resquebraja con el calor y más aún cuando se enfría rápidamente al ser mojado por el agua de las
mangueras de los extintores.
A pesar de que la madera sea un material inflamable a temperaturas relativamente bajas, en
relación con las que se producen en un incendio, es más seguro de lo que la gente cree:
- su baja conductividad térmica hace que la temperatura disminuya hacia el interior
- la carbonización superficial que se produce impide por una parte la salida de gases y por
otra la penetración del calor
- y al ser despreciable su dilatación térmica no actúa sobre las estructuras y no las deforma
La acción del fuego sobre la madera se evalúa con dos conceptos básicos que hacen referencia
a los materiales individuales (reacción al fuego) y a los elementos estructurales (resistencia al
fuego).
- La Reacción al fuego es el alimento que un material puede aportar al fuego y al desarrollo del
incendio. Es un índice de la capacidad del material para favorecer el desarrollo del incendio.
En definitiva evalúa como se comporta un material frente al fuego para determinar si el
material es combustible o incombustible.
La Resistencia al fuego de un elemento constructivo es el
tiempo durante el cuál es capaz de cumplir la función para la
cual ha sido colocado en el edificio. En función de las
propiedades que satisfaga el elemento se clasificara como
estable al fuego (EF), parallamas (PF) o resistente al fuego
(RF). Todo ello indica, que no debe rechazarse apriori la
madera como material constructivo, por razones de su
comportamiento al fuego al compararla con otros materiales,
ya que correctamente utilizada puede ofrecer condiciones
adecuadas de seguridad, dentro de las consideraciones de tipo
económico que rigen en una construcción
DEGRADACIÓN PRODUCIDA POR
COMPUESTOS QUÍMICOS
La madera es un material muy resistente a un gran número de compuestos
químicos. En la industria de fabricación de elementos químicos es uno de
los materiales preferido para numerosas aplicaciones que van desde
depósitos o contenedores de productos hasta edificios de madera en donde
se guardan los productos químicos. Un ejemplo clásico son los depósitos de
sal que se utilizan para eliminar la nieve y el hielo de las carreteras. La
madera de duramen es, en general, más resistente que la de albura, debido a
que es más difícil que penetren en ella. Los compuestos químicos pueden
modificar la resistencia de la madera de dos formas diferentes:
 Aumentando sus dimensiones o hinchazón (el aumento de su contenido de humedad
origina la disminución de sus propiedades resistentes), cuya acción es reversible. En
este grupo incluiríamos el agua, los alcoholes y otros líquidos orgánicos (por ejemplo
las acetonas) que no reaccionan químicamente con la madera.
 Produciendo cambios permanentes e irreversibles en la estructura de la madera
debido a la modificación de alguno de sus componentes.
Los álcalis disminuyen las propiedades de la madera al provocar la disolución de la
lignina y de la hemicelulosa. Las soluciones alcalinas son más destructivas que las
ácidas, y las frondosas son, generalmente, más susceptibles de ser atacadas. Su ataque es
diferente según actúe sobre toda la masa (piezas totalmente sumergidas en las
soluciones), sólo en la superficie (recipientes o tubos fabricados con madera) o sobre
las fibras. Las coníferas son más resistentes que las frondosas y son casi tan resistentes
a la corrosión como los aceros especiales. La resistencia a la corrosión se puede medir
calculando la pérdida de peso por unidad de volumen o utilizando el valor del pH
como un índice de la corrosión.
Los ácidos producen la hidrólisis de la celulosa de la madera, causando una pérdida
permanente de su resistencia mecánica. El valor del pH, al igual que en los álcalis, también se
puede utilizar para evaluar la acción corrosiva de los ácidos. Las sales de hierro, que se
producen puntualmente en las piezas unidas con placas metálicas, con pernios y otros
elementos, son muy ácidas y originan una hidrólisis de la madera en presencia de agua libre.
Esta acción se acelera con la humedad, y la presencia de oxígeno puede jugar un importante
papel. Este defecto no se produce en maderas correctamente secadas. La acción de las sales
alcalinas o ácidas se puede predecir en función del pH. En la inmensa mayoría de los casos las
sales neutras no producen ninguna degradación sobre la madera. Las sales ácidas se pueden
considerar como ácidos débiles y no tendrán una acción importante sobre la resistencia de la
madera. Las sales alcalinas se pueden considerar perjudiciales para la madera, y su acción se
puede considerar similar a la de los álcalis débiles. Las condiciones más adecuadas para el uso
de la madera en contacto con compuestos químicos son las siguientes:
- el pH de las soluciones se encuentra entre 2 y 11.
- la temperatura es inferior a 50 ºC
- no existe contacto con agentes químicos oxidantes.
Manufacturas de la madera
Aglomerados o conglomerados
Se obtiene a partir de pequeñas virutas o serrín, encoladas a presión en una proporción de
85 % virutas y 15 % cola principalmente. Se fabrican de diferentes tipos en función del
tamaño de sus partículas, de su distribución por todo el tablero, así como por el adhesivo
empleado para su fabricación. Por lo general se emplean maderas blandas más que duras
por facilidad de trabajar con ellas, ya que es más fácil prensar blando que duro.
Los aglomerados son materiales estables y de consistencia uniforme, tienen superficies
totalmente lisas y resultan aptos como bases para enchapados. Existe una amplia gama de
estos tableros que van desde los de base de madera, papel o laminados plásticos. La
mayoría de los tableros aglomerados son relativamente frágiles y presentan menor
resistencia a la tracción que los contrachapados debido a que los otros tienen capas
superpuestas perpendicularmente de chapa que ofrecen más aguante.
Estos tableros se ven afectados por el exceso de
humedad, presentando dilatación en su grosor, dilatación
que no se recupera con el secado. No obstante se
fabrican modelos con alguna resistencia a condiciones de
humedad.
Aunque se debe evitar el colocar tornillos por los cantos
de este tipo de láminas, si fuese necesario, el diámetro de
los tornillos no debe ser mayor a la cuarta parte del
grosor del tablero, para evitar agrietamientos en el
enchapado de las caras.
Además hay diferentes tipos de aglomerado:
 El aglomerado de fibras orientadas, también conocido como
OSB (del inglés oriented strand board). Material de tres capas
fabricado a base de virutas de gran tamaño, colocadas en
direcciones transversales, simulando el efecto estructural del
contrachapado. Es conocido por uno de sus nombre
comerciales Aspenite.
 El aglomerado decorativo que se fabrica con caras de madera
seleccionada, laminados plásticos o melamínicos. Para darle
acabado a los cantos de estas láminas se comercializan
cubrecantos que vienen con el mismo acabado de las caras.
El aglomerado de tres capas que tiene una placa núcleo
formada por partículas grandes que van dispuestas
entre dos capas de partículas más finas de alta
densidad. Su superficie es más suave y recomendada
para recibir pinturas.
El aglomerado de una capa que se realiza a partir de
partículas de tamaño semejante distribuidas de manera
uniforme. Su superficie es relativamente basta. Es
recomendable para enchapar pero no para pintar
directamente sobre él.
Manufacturas de la madera
Contrachapado
Un tablero o lámina de madera maciza es relativamente inestable y experimentará movimientos
de contracción y dilatación, de mayor manera en el sentido de las fibras de la madera, por esta
razón es probable que sufra distorsiones. Para contrarrestar este efecto los contrachapados se
construyen pegando las capas con las fibras transversalmente una sobre la otra, alternamente. La
mayoría de los contrachapados están formados por un número impar de capas para formar una
construcción equilibrada. Las capas exteriores de un tablero se denominan caras y la calidad de
éstas se califica por un código de letras que utiliza la A como la de mejor calidad, la B como
intermedia y la C como la de menor calidad. La cara de mejor calidad de un tablero se conoce
como «cara anterior» y la de menor como «cara posterior» o reverso. Por otra parte la capa central
se denomina «alma». Esto se hace para aumentar la resistencia del tablero o de la pieza que se esté
haciendo.
Manufacturas de la madera
Chapas
Se denomina chapa precompuesta a una lámina delgada de madera que se
obtiene mediante la laminación de un bloque de chapas a partir del borde
del bloque, es decir, a través de las capas de madera prensadas juntas. Las
tiras de las chapas originales se convierten en el grano de la chapa
precompuesta, obteniéndose un grano que es perfectamente recto u
homogéneo.
Al manipular el contorno de las láminas que se han de prensar, se pueden
obtener muy variadas configuraciones y aspectos muy atractivos. Algunas o
todas las láminas constituyentes pueden ser teñidas antes de unirlas, de
manera que se obtengan aspectos o colores muy llamativos.
Manufacturas de la madera
Tableros de fibras
Los tableros de fibras se construyen a partir de maderas que han sido
reducidas a sus elementos fibrosos básicos y posteriormente reconstituidas
para formar un material estable y homogéneo. Se fabrican de diferente
densidad en función de la presión aplicada y el aglutinante empleado en su
fabricación.
Se pueden dividir en dos tipos principales, los de alta densidad, que utilizan
los aglutinantes presentes en la misma madera, que a su vez se dividen en
duros y semiduros, y los de densidad media, que se sirven de agentes
químicos ajenos a la madera como aglutinante de las fibras.
Se dividen en varios tipos:
• Los tableros semiduros, entre los que se encuentran los de baja
densidad (DB) que oscilan entre 6 mm y 12 mm y se utilizan como
recubrimientos y para paneles de control, y los de alta densidad
(DA), que se utilizan para revestimientos de interiores.
 Los tableros de densidad media caracterizados por tener ambas caras
lisas y que se fabrica mediante un proceso seco. Las fibras se encolan
gracias a un adhesivo de resina sintética. Estos tableros pueden
trabajarse como si se tratara de madera maciza. Constituyen una base
excelente para enchapados y reciben bien las pinturas. Se fabrican en
grosores entre 3 mm y 32 mm.
¿Qué tipos de madera existe el país?
Bolivia en la actualidad representa una gran variedad
de especies tropicales de interés comercial tanto para
el mercado nacional como internacional. No
obstante, aunque existe una serie de claves de
identificación de tipo dendrológico, en la actualidad
no se cuenta con claves de identificación para
madera en el país.
TEJEYEQUE, TINTO, TAHUAIRE, TIPA, TIMBOY,
TOBOROCHI, TOCO, TOCO COLORADO,
TROMPILLO, TUFLO, TUTUMILLO, UMIRI, UVA
DEL MONTE, URUNDEL, URUPI, VERDOLAGO,
VERDOLAGO ICHISOJO, VERDOLAGO
BLANCO, VERDOLAGO CHICO, VILLCA,
VIRARÓ, YESQUERO, YESQUERO ROSA,
YESQUERO BLANCO, YESQUERO NEGRO,
YURUMA, YACONCILLO, ZAPALLO
Roble, Mara , Cedro Cedrela odorata L., Mara Macho, Tajibo,
Standley, Morado, Cambará, Ochoó Hura crepitans L., Bibosi
Ficus spp. L. Quina Quina, Paquió Hymenaea courbaril L.,
Cuta, Cherry Prunus serotina Ehrh, Quina,, Palo María
Calophyllum, Sirari, Maní, Tarara, Quina Bálsamo, Paraiso
Melia azederach L., Cuchi, Serebó, Enchoque, Tipa, Mapajo,
Sauco, SPP Quercus spp, Quebracho Colorado, Macbr.,
Verdolago, Pino Blanco Podocarpus parlatorei Pilger, Lapacho,
Masaranduba, Tajibo Blanco, Marupá, Soto Schinopsis
brasiliensis Engl, Caoba, Junglans spp, Pterogyne nitens Tul,
Copaiba, Jichituriqui, Sorió, Tarara Colorada Platymiscium aff.
Ulei Harms, Moradillo Macherium spp, Quina Morad
Muchas regiones en Bolivia presentan un gran potencial maderable, pudimos
evidenciar que regiones como Choré, Preandino-amazónico y Amazonía muestran
parámetros forestales altos sin embargo no se aprovecha su potencial al máximo y
peor aun lo poco que se explota no se lo hace cuidando la conservación de los
recursos forestales.
Las especies mara (Swietenia macrophylla), roble (Amburana cearensis), cedro
(Cedrela spp.), morado (Machaerium scleroxylon) y otras actualmente consideradas
como muy valiosas, constituyen actualmente especies de escasa abundancia, en cambio
destacan por sus altas abundancias (áreas basales y volúmenes) especies como ser:
curupaú (Anadenanthera colubrina), momoqui (Caesalpinia pluviosa), tasaá (Poeppigia
procera), cambará (Vochysia haenkeana), canelón (Aniba guianensis), ochoó (Hura
crepitans), verdolago (Terminalia amazonica), bibosi (Ficus sp.), jorori (Swartzia
jorori), palo maría (Calophyllum brasiliense), almendrillo (Apuleia leiocarpa, Dypterix
odorata) y amarillo (Aspidospermas australe).