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Síntesis del capítulo VI de la

Teoría de la expresión poética:


La imagen tradicional, la imagen
visionaria y la visión
La metáfora (por motivos de análisis general, inclúyase
dentro de este término la imagen y la comparación o
símil):
Es el procedimiento más estudiado entre todos los que
constituyen el repertorio estilístico del que dispone el
poeta. Es considerada por muchos como el recurso más
importante de la poesía porque es el más perceptible a
simple vista en comparación con otros recursos. La
estructura de la metáfora resulta de superponer dos
planos A y B:

Cabello como oro


A B
Cabe destacar que el concepto de imagen moderna ya no
es semejante al concepto de imagen tradicional. En los
tiempos clásicos, la estructura de una imagen era
constante y similar pero en la modernidad las metáforas
están estructuradas en formas diversas.

Específicamente una metáfora moderna puede dividirse en


tres clases:
o Imágenes visionarias
o Visiones
o Símbolos.
1. Imagen tradicional vs imagen
visionaria
La imagen tradicional refleja una estructura racional a diferencia de las
imágenes de la era moderna, que son “irracionales”. Las imágenes
tradicionales solían ser de tres tipos según la naturaleza de la semejanza
entre el plano A y B:
 Imágenes por semejanza física (Grupo más numeroso): por
ejemplo cuando el color del cabello rubio se asemeja al oro y es
posible establecer una relación poética. Pero también entran en esta
categoría las imágenes cuya semejanza coincide en el efecto, por
ejemplo cuando Lope de Vega dice de Lucinda que es
nieve en blancura y fuego en el efecto.
La semejanza física no reside en el parecido entre Lucinda y el elemento,
sino en el hecho de ser abrasador.
 Imágenes por semejanza moral: Por ejemplo, para Lope:
la mujer es un ángel y a veces una harpía.
Del ángel es semejante por su bondad y semejante en
perversidad con la harpía.
 Imágenes que surgen de la semejanza valorativa:
como cuando el dueño de un comercio dice que su
trabajador es una perla, se refiere a que su subalterno vale
tanto como el precioso objeto aludido.

Las tres posibilidades de imagen tradicional coinciden en un


punto: la semejanza entre sus dos planos se basa siempre en una
condición objetiva (física, moral o axiológica).
Por otro lado, en las imágenes visionarias el poeta llamará
iguales a los términos A y B no porque se parezcan en su
forma material, en su configuración moral o en su valor,
sino porque despiertan en sus contempladores un
sentimiento parejo. Así un poeta de hoy podría decir
un pajarillo es como un arco iris
porque ambos le producen un afecto similar de ternura.

Sin embargo, si una imagen visionaria quiere elevarse hasta


el rango lirico, debe ser universal, es decir, debe resultar
válida para todos los hombres; todos los hombres han de
poder sentir la legitimidad de la ecuación propuesta por el
poeta.
Se podrá afirmar que al comparar el pajarillo con el arco
iris y asignarle una relación de semejanza se está frente a un
caso de imagen tradicional, pero no son equivalentes por
dos razones:
1° En la imagen contemporánea, la semejanza entre los dos
planos es susceptible tras el esfuerzo de un sutil análisis,
mientras que en una imagen tradicional, el reconocimiento
de la semejanza es inmediato y es posible gracias a los
conocimientos previos del lector.
2° La imagen visionaria solo exige un mínimo parecido
entre el plano real y el evocado para hacer posible una gran
semejanza emocional entre ellos.
La imagen visionaria es irracional y su efecto es subconsciente.
El efecto en el lector no precisa de un previo análisis para que
se emocione al leer
Un pajarillo es como un arco iris
Porque la emoción no precisa de saber racionalmente sino solo
sentir que ese par de seres parecen iguales porque provocan
algo.
La nueva posición vital del hombre contemporáneo es la que ha
producido el nuevo sistema imaginativo. La nueva imagen (la
nueva lirica) no solo rompe con una escuela precedente, sin
con todo un vasto periodo literario que se extiende desde el
siglo XVI hasta el siglo XIX: en el romanticismo empieza a
quebrarse.
La sustitución en la imagen tradicional y en
la visionaria
La metáfora es un fenómeno de sustitución. Puede ser de tres tipos:
o Tipo A: expresa el grado exacto de un afecto.
o Tipo B: transmite en toda su nitidez una percepción sensorial.
o Tipo C: alude la complejidad de un contenido psíquico.

La imagen tradicional era sustancialmente sensorial (Tipo B) puesto


que se basaba en la semejanza física de los objetos. Pero la imagen
visionaria es diferente: Lo que la imagen visionaria nos da a entender
no es, en un principio, la nitidez de una percepción sensorial, puesto
que nada sensorial une la esfera de la realidad con la esfera de la
evocación, sino la intensidad en el sentimiento que un objeto nos
provoca. La imagen visionaria pertenece más bien al tipo A.
La evolución de la lírica ha consistido en deslizarse hacia una visión del
mundo más subjetiva o individualista desde una visión relativamente
opuesta.
2. La visión
La visión es un fenómeno peculiar hasta el punto
de parecer un hecho difícilmente clasificable como
metáfora. Si en la metáfora hallamos la
superposición o yuxtaposición de dos seres que el
poeta confunde con uno solo, la visión no podría
ser una metáfora porque en ella no se encuentra
un plano real sobre el que el evocado se cierne.
La visión es una simple atribución de cualidades o de funciones
irreales a un objeto. Por ejemplo:
…tus pies remotísimos sienten el beso postrero del poniente,
Y tus manos alzadas tocan dulce la luna,
y tu cabellera colgante deja este en los astros.

El ejemplo anterior es una visión porque el poeta le concede a


un objeto real (el cuerpo humano) cualidades que no puede
poseer (tamaño cósmico) sin que esa fantasía (persona de
dimensiones más que gigantescas) encubra ninguna esfera de la
realidad.

A pesar de su estructura diferente, la visión entra en la categoría


de metáfora porque coincide con ella en el hecho de que ambas
resaltan con más fuerza una determinada condición de un ser.
La imagen visionaria y la visión están emparentadas, pero
no deben confundirse: mientras que en la imagen visionaria
un ser fantástico desplaza a otro de la realidad, en la visión,
cierta cualidad fantástica usurpa el puesto de otra
realmente poseída por el objeto.
Con frecuencia las visiones pueden transformarse en
imágenes visionarias con solo variar su contextura:
Hombres fúlgidos (Visión)

Hombres como luces (imagen visionaria)


METÁFORA
La Metáfora es una figura retórica que consiste en identificar un término
real (R) con otro imaginario (I) existiendo entre ambos una relación de
semejanza:
 Tus cabellos de oro → el término real "cabellos" se asemeja
al imaginario "oro" por su color dorado (rubio).
La Metáfora es una poderosa herramienta que enriquece la expresividad y
además permite transmitir ideas complejas en pocas palabras:
 En el anterior ejemplo se transmite lo embelesado que está el autor con
la belleza de los cabellos rubios de su amada a los cuales compara en
valor con el oro.
La Metáfora pertenece al grupo de figuras de los Tropos. Etimológicamente
proviene del griego "metá" (fuera o más allá) y "pherein" (trasladar).
Tipos y Ejemplos de Metáforas:

 Metáfora Simple o Impura → R es I

o El tiempo (R) es oro (I) → se asemejan porque ambos son muy valiosos

o Tus dientes (R) son perlas (I) → se asemejan por su color blanco

o Tus ojos (R) son dos luceros (I) → se asemejan por su brillo

o Tus labios (R) son rubíes (I) → se asemejan por su color rojo

o Los jóvenes (R) son el futuro (I)

o Su nombre es Dulcinea... sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos
de cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus
dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos... Miguel de
Cervantes, Don Quijote
 Metáfora Implícita o Pura → El término real (R) se omite

o Las perlas (I) de tu boca (el término real es "dientes")

o El blanco algodón (I) que surca el cielo (el término real es


"nubes")

o El tambor de tu pecho (I) delata tus nervios (el término real es


"corazón")

o Está en la flor de la vida (I) (el término real que se omite es


"juventud")

o Navega (I) por internet (el término real omitido es "desplazarse


por la red")
 Metáfora Aposicional → R, I

o Tus dientes (R), perlas (I) de tu boca

o Tus labios (R), pétalos perfumados (I)

o Tus ojos (R), negra noche (I)

o La primavera (R), niña errática y desnuda (I)

 Metáfora de Complemento Preposicional del Nombre → R de I, I de R

o Brazos (R) de acero (I)

o Dientes (R) de perlas (I)

o Voz (R) de terciopelo (I)

o El atardecer (I) de la vida (R)

o Ríos (I) de lágrimas (R)


 Metáfora Negativa → No I, R ó No R, I

o No es el infierno (I), es la calle (R)

No es la calle (R), es el infierno (I)

 Metáfora Impresionista o Descriptiva → R, I, I, I…

o Tus dientes (R), marfil (I), blancura (I), destellos de sol (I)...

o Tus ojos (R), luceros (I), gotas de mar (I), ventana del alma (I)...

 Metáfora Continuada o Superpuesta → R es I1; I1 es I2; I2 es I3...

o Los dientes (R) son perlas (I1); las perlas (I1) son pétalos de
margarita (I2): los pétalos de margarita (I2) son alas de
mariposa (I3).
ALEGORÍA

La Alegoría es una figura retórica consistente en una sucesión


de metáforas que juntas evocan una idea compleja:

 Alegoría sobre las dificultades de la vida → "Pobre barquilla (alma)


mía, entre peñascos (aprietos) rota, sin velas desvelada (indefensa), y
entre las olas (peligros) sola" Lope de Vega
La Alegoría es un poderoso instrumento cognoscitivo que ayuda a
profundizar en la comprensión de una idea a través del lenguaje figurado de
las metáforas.

La Alegoría pertenece al grupo de figuras de los Tropos. Etimológicamente


proviene del griego "allegorein" (hablar figuradamente).
Ejemplos de Alegoría:
 Alegoría de la virtud y el vicio → "la nave del corazón, combatida por
los vientos de las pasiones turbulentas, se estrella en las rocas del
vicio; pero si es llevada por el suave soplo de la virtud, arribará segura
al puerto de la inmortalidad."
 Alegoría de la poesía y el poeta → "vino, primero, pura, vestida de
inocencia, y la amé como un niño, luego se fue vistiendo de no sé qué
ropajes y la fui odiando, sin saberlo llegó a ser una reina fastuosa de
tesoros... ¡qué iracunda de y el y sin sentido! Mas se fue desnudando, y
yo le sonreía, se quedó con la túnica de su inocencia antigua. creí de
nuevo en ella, y se quitó la túnica y apareció desnuda toda... ¡oh pasión
de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!"
Juan Ramón Jiménez
 Alegoría sobre la vejez → "hoja seca solitaria que te vi tan lozana
ayer. ¿Dónde de polvo cubierta vas a parar? –No lo sé. Lejos del nativo
ramo me arrastra el cierzo cruel desde el valle a la colina, del arenal al
vergel."
Juan Nicasio Gallego
 Alegoría de la alegoría → "la alegoría no es más que un espejo que
traslada lo que es con lo que no es, y está toda su elegancia en que
salga parecida tanto la copia en la tabla que el que está mirando a una
piense que está viendo entrambas."
Calderón de la Barca
 Alegoría del paso por la vida → "este mundo es el camino para el
otro, que es morada sin pesar, mas cumple tener buen tino para andar
esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos andamos, mientras
vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos así que cuando morimos
descansamos."
Jorge Manrique
 Alegoría de la Pasión → "¡oh llama de amor viva, que tiernamente
hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres rompe la tela de este dulce encuentro."
San Juan de la Cruz
 Alegoría del vicio → "en una alforja al hombro llevo los vicios; los
ajenos delante, detrás los míos. Esto hacen todos; así ven los ajenos,
mas no lo propios."
 Alegoría de la fe → "la fe es como intentar escalar una cuesta
empinada y rocosa: sólo un mero tropiezo podría hacerte caer rodando,
pero la creencia y la perseverancia te verán en la cima."
Ejercicios de Alegoría:

Ejercicio 1: Encontrar las dos Alegorías escondidas:


 cuando tenía hambre no tenía comida, y ahora que tengo comida no tengo hambre
 este mundo es camino para el otro. Partimos al nacer, andamos, mientras vivimos y
llegamos al tiempo que fenecemos, así cuando morimos descansamos
 ¿por qué este inquieto abrasador deseo?
 año de nieves, año de bienes
 es tan corto el tiempo y larga la espera que mientras en ti pienso tú desesperas
 tus cabellos de oro
 nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar...Allí van los señoríos..
 quien tiene un amigo, tiene un tesoro
 tus labios son pétalos perfumados
 a palabras necias, oídos sordos
 en el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba
 vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero
 haz bien y no mires a quién.
Solución Ejercicio de Alegoría:
A continuación, puedes encontrar las respuestas correctas al ejercicio de Alegoría. En negrita
se señalan las respuestas correctas.

 cuando tenía hambre no tenía comida, y ahora que tengo comida no tengo hambre
 este mundo es camino para el otro. Partimos al nacer, andamos, mientras vivimos y
llegamos al tiempo que fenecemos, así cuando morimos descansamos
 ¿por qué este inquieto abrasador deseo?
 año de nieves, año de bienes
 es tan corto el tiempo y larga la espera que mientras en ti pienso tú desesperas
 tus cabellos de oro
 nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar.…Allí van los señoríos.
 quien tiene un amigo, tiene un tesoro
 tus labios son pétalos perfumados
 a palabras necias, oídos sordos
 en el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba
 vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero
 haz bien y no mires a quién
Comentario de un poema barroco: “Soneto definiendo al amor” de Francisco
de Quevedo
Definición del amor
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Contextualización
Se trata de un poema de Francisco de
Quevedo uno de los poetas más importantes
del siglo XVII, cuya obra poética, extensísima,
trata los más diversos temas. Este, en concreto,
pertenece a la temática amorosa y, por tanto,
se ciñe a la tradición petrarquista del amor que
caracteriza las composiciones amorosas de
Quevedo. Sin embargo, hay que recordar que
Quevedo es un poeta barroco y que él va a
darnos una visión del amor más apasionada e
intensa que la de otros poetas que han tratado
el mismo tema.
No es raro, en este sentido, que los poetas
escriban poemas donde se define el amor, ya
en el siglo XIV, Jorge Manrique había tratado el
tema en su composición “Diciendo qué cosa es
el amor” y en el mismo siglo XVII, Lope de
Vega había hecho su propia definición del amor
en un excelente soneto.

El poema, además, es una excelente muestra de


la corriente conceptista del Barroco, de la que
formó parte su autor, Francisco de Quevedo. El
conceptismo se propone ahondar en las
posibilidades del idioma, llegar a una expresión
depurada de las ideas (los conceptos) a través
del ingenio, estimulando la reflexión del lector
en poemas como este, y su sentido del humor
en otros.
Tema
Como el propio título indica, el poema nos
presenta una definición del amor que se centra
en los comportamientos y emociones
contradictorias que este sentimiento produce.
En el desarrollo del tema vemos cómo
Quevedo se ciñe a las metáforas clásicas del
amor:
•El amor como fuego.
•El amor como una herida que produce dolor y
placer al mismo tiempo.
•El amor como una enfermedad de la que el
amante no se quiere curar.
•El amor como una prisión.
•El amor como una experiencia ambivalente de
placer y dolor donde el amante busca lograr su
deseo sin importarle el daño que esto le cause.
El soneto de Quevedo pretende ser una
definición del amor, pero en lugar de utilizar un
tono expositivo, objetivo y concreto, opta —
como corresponde a una poema lírico— por
expresar sus propios sentimientos volcados en
la estructura de oraciones copulativas
yuxtapuestas propias de la definición (“es
hielo… es fuego… es herida… es un soñado
bien… es un breve descanso… es un descuido…)
Todas estas oraciones están estructuradas en
paralelismos sintácticos, de modo que la
repetición de la estructura produzca un efecto
intensificador. A ello contribuye la anáfora de
los cinco primeros versos, encabezados por el
verbo “es”.
Quevedo está definiendo un sentimiento que,
por esencia, se caracteriza por sus
contradicciones. Por ello los recursos basados
en la oposición serán los más frecuentes;
encontramos, en este sentido, un buen número
de antítesis (hielo/fuego; bien/mal;
descanso/cansado; descuido/ cuidado;
cobarde/valiente; solitario/gente). Esta antítesis de
refuerza con la presencia del quiasmo en
algunas ocasiones (“un soñado bien, un mal
presente”), pero sobre todo con la paradoja
(“andar solitario entre la gente”, “enfermedad que
crece si es curada“) y el oxímoron (“hielo
abrasador”, “fuego helado”, “libertad
encarcelada”).
La expresión del sentimiento amoroso
encuentra, pues, su cauce perfecto en la
acumulación de estos recursos de oposición
que persiguen transmitir la dolorosa
contradicción que produce el amor en quien lo
padece. El texto, además, está dispuesto en una
estructura reiterativa que intensifica un
dinamismo que transmite el apasionamiento y
la hondura del sentimiento. Este dinamismo
solo cesa en la pausa que se produce entre los
dos tercetos (el primer punto del poema),
donde la lectura acelerada que las anáforas y
los paralelismos encuentra un respiro antes de
que el último terceto nos aclare que está
hablando del amor, personificado en el dios
Cupido (el niño Amor), y en la que el poeta en
una exclamación apasionada interpela al lector
para conducirle a la conclusión final: el amor es
una experiencia contradictoria que, sin
embargo, se desea tener.
Valoración
El amor, en Quevedo, se presenta de una forma
contradictoria: por un lado vence la angustia
del tiempo que transcurre inexorablemente,
pues perdura más allá de la muerte. Pero, por
otra parte, este sentimiento está dirigido a un
ideal inalcanzable y, por tanto, es una
frustración más. Este poema, con su
disposición anafórica reiterativa, sus recursos
basados en la contradicción y su perfecta
estructuración es un excelente ejemplo de la
poesía conceptista de Quevedo.
Soneto V Garcilaso de la Vega.
Escrito está en mi alma vuestro gesto
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
1. ¿Cómo se refleja la idea del amor platónico en el soneto V de Garcilaso de la Vega?
Comenta.

2. Identifique en el anterior poema el uso del hipérbaton, asíndeton, paralelismo-


enumeración. ¿Cuál es el tema que desarrolla el poema?
3. Determine en cada soneto el modelo que predomina a partir de la propuesta de
clasificación que presenta el poema según los modelos siguientes:
Todo poema proyecta una unidad de sentido, comunica algo, tiene un
contenido. Por muy compleja, difusa, caótica, etc., que sea esa unidad de
sentido, siempre habrá un vector, un eje o hilo conductor que pueda
expresarse en un núcleo de pocas palabras. Ese será, pues, lo que
llamaremos eje temático: Muchas veces, los poemas muestran un eje
temático que va acompañado de motivos secundarios o "subtemas"
articulados en torno del principal.
Bousoño, C. (1962). Capitulo VI: La imagen
tradicional , la imagen visionaria y la
visión. En C. Bousoño, Teoría de la
expresión poética (págs. 99-122). Madrid:
Gredos.